Serie Los del podio II. Cap 3. Arnoldo José Gabaldón
Serie Los del podio II. Cap 3. Arnoldo José Gabaldón
Transcripción
Este programa es posible gracias al equipo conformado por Isabela Iturriza, Inmaculada Sebastiano, Carlos Javier Virgüez, Juan Juárez, Fernando Camacho y Giancarlos Caravaggio. También puedes seguir la transmisión en vivo en MundoUR.com, debes buscar la pestaña de radio en vivo, bajar y darle clic en Unión Radio 90.3. Recuerda que nos puedes seguir en arroba MundoURweb y arroba radioscuelaUR.
Estamos en Venezolanos en esta segunda temporada de la serie Los del Podio y tenemos el honor y el gusto de tener en la cabina a Arnoldo José Gabaldón Berti, nacido en Caracas el 24 de enero de 1938. Saludamos a Arnoldo José.
Muchas gracias. ¿Cómo es esa familia a la que tú llegas en Caracas? Recordemos que tu padre es trujillano. Creo que tu madre también, sin embargo, al momento en que tú naces están ya viviendo en Caracas. ¿Cómo es ese mundo al que tú llegas?
Mira, podría decir que eso era un hogar andino en la capital de la república, en tiempos en que Venezuela era muy pobre todavía. Estábamos empezando el período que yo he llamado en algún momento el Renacimiento de Venezuela a partir de 1936, y era un país en que estaba casi todo por hacer, pero había un espíritu de emprendimiento y un compromiso para hacer lo mejor que ha habido en Venezuela. ¿Dónde vivíamos? Vivíamos en una casa enfrente del Nuevo Circo de Caracas, en la avenida Lecuna.
Cerca de la avenida, hoy es la avenida Lecuna, esas calles fueron... y cerca también de la avenida Fuerzas Armadas. Era una ciudad relativamente pequeña, de 300 y tantos mil habitantes; sin embargo, se tenía, por ejemplo, muy buena atención médica porque había una cantidad de médicos jóvenes que habían estado ya en el exterior. Yo recuerdo que mi papá solía acudir a ellos cuando cualquier problema de enfermedad infantil propia de esos primeros años en el que vivimos aquí.
De allí nos trasladamos, en el año de 1942. Mi padre, como un caso extraño, las personas tienden a querer venir a Caracas y él venía con la filosofía de que había que estar cerca del frente de batalla. Y el frente de batalla para luchar contra la malaria, que era su actividad fundamental, estaba de Maracay hacia adentro, hacia los llanos. Entonces él decidió que su oficina se mudara a Maracay y ahí toda la familia y todas las pequeñas organizaciones que se habían creado en Caracas se trasladaron a Maracay.
Y eso se conoce como malarbiología en Maracay. Así es, nos mudamos a Maracay y empezábamos entonces una vida bastante distinta. Te digo cómo, cosa circunstancial, la primera casa que se alquiló en Maracay para la vivienda había sido la quinta Las Diamelas, que había sido de la señora Dolores Amelia Núñez de Cáceres, pareja del general Gómez, en Las Delicias. Una casa muy grande con unos jardines estupendos y allí estuvimos un par de años viviendo hasta que nos mudamos a otra casa que después constituyó residencia por largos años de toda la familia Gabaldón Berti.
¿Cuántos son los Gabaldón Berti? Mira, somos cuatro. Mis padres solían decir que eran dos de la temporada predeté y dos de las temporadas posdedeté. Tú eres de la temporada predeté, así es: entonces mi hermana Mariela y yo nacimos en la etapa predeté y después Reina, Ileana y Reinaldo fue de las posdedeté. En Maracay se vivía, yo creo que se vivía todavía muy bien, la sociedad aragüeña es una gente acogedora, le encantan las fiestas y los bailes, de manera que recuerdo, pequeños, asistir a muchas termeras a la llanera amenizadas con los conjuntos locales.
De forma que mis recuerdos fueron tan fuertes en una parte de mi vida en la que quise entrar o que entré en la política de lleno. Fui candidato a diputado por Aragua y después dos períodos estuve en el estado de Aragua como diputado. ¿Y la escuela primaria dónde la hiciste, allá en Maracay? La escuela primaria la hice en varias partes.
Estuve un tiempo, empecé primer grado en el Colegio San Pedro Alejandrino de Maracay. Luego, yo tuve que ir a vivir un tiempo con mis abuelos en el estado Trujillo y ahí estuve en el colegio del padre Chasín. ¿En la ciudad de Trujillo? Sí, después entonces regresamos a Maracay y allí estuve en un colegio llamado Valles de Aragua, y como anécdota me parece interesante señalar que mi padre era un hombre obsesionado por la educación.
Me empezó a decir ya cuando estábamos en quinto grado: tú vas a tener que irte a Caracas porque allá es donde está la mejor educación. De manera que al terminar el sexto grado me tuve que separar del lugar paterno o materno para venir a vivir a Caracas con mi abuela y entrar al colegio San Ignacio, entonces hice todo el bachillerato en el colegio. Ya quedaba el colegio de la esquina de Jesuitas, en las esquinas de Jesuitas y...
¿Te ibas a pie del colegio? No, yo vivía en El Paraíso, mi abuelo vivía, ah, no era lejos. Un autobús que se llamaba El Paraíso Directo, claro, yo lo tomé muchas veces también. Bueno, entonces llegamos a la Plaza Miranda y allí, a patitas, nueve cuadras para el colegio, y eso pues lo hacía diariamente mientras que había actividades escolares.
Muy bien, te graduaste del Colegio San Ignacio, ¿sí? Y entras a estudiar ingeniería civil en la Universidad Católica Andrés Bello que por supuesto cuando se funda la universidad se inicia ya en la nueva sede de Montalbán, aunque a lo mejor hubo unos años que estudiaste en Jesuitas también.
No, no, yo hice toda la carrera y nos graduamos en Jesuitas y después entonces empecé el año 63 como profesor allá en Montalbán. No, todavía era Jesuitas. Todavía estuve como dos o tres años en Jesuitas hasta que sí estuvieron listas las construcciones de Montalbán. ¿Y los jesuitas qué han significado en tu educación?
No me he cansado de decirlo, pero yo mucho de lo que soy se lo debo a la educación jesuita. Bueno, unos hombres estupendos en formarle el carácter a la persona, sus hábitos de vida, sus compromisos, la disciplina y los valores fundamentales, por supuesto los valores cristianos. Claro.
En algún momento antes de comenzar a estudiar ingeniería, ¿pensaste en la medicina o no tenías vocación médica definida? No obstante que mi padre era médico, bueno, un gran médico. Desde muy pequeño, como lo diría, con los cinco años, empezó a inducirme en clases de botánica y hacíamos unos experimentos en unos platos de peltre, se sembraban unas semillas para ver el efecto de la fotosíntesis y eso.
No logró que yo me enganchara. Bueno, pero él era una persona de mentalidad absolutamente liberal y me decía: mira, tú vas a hacer lo que tú quieras hacer, pero tienes que hacerlo muy bien. De manera que en una oportunidad recuerdo que viendo las películas de detectives, en esa época, yo le dije: mire, yo desearía ser un detective. Él me dijo: sí, eso me parece muy bien, pero fíjate, si vas a ser detective tienes que ser como en los de Estados Unidos el señor Edgar J. Hoover, claro, que creó el FBI y estableció que para hacer agente del FBI había que estudiar primero derecho, ser graduado y después entonces...
Entonces pues tú tendrás que prepararte para estudiar derecho primero, para hacer detectives. Era un subterfugio por el que te metió tu papá, qué interesante. Bueno, entonces había una vocación ya, ¿por la ingeniería civil o contemplaste otra alternativa?
Él me veía jugar a mí en el patio grande de la casa haciendo carreteras y canales, y ponía las mangueras. Y un día me preguntó: ¿a ti te gustaría hacer cosas con el agua? Le dije yo sí, pues ya que te gusta la ingeniería hidráulica. De manera que creo que es una de las vocaciones más tempranas que he tenido. Cuando yo llegué a primer año de bachillerato, en el Colegio San Ignacio de Loyola, me preguntaban que iba a estudiar después y yo decía ingeniería del agua.
Ah bueno, ya la fascinación por el agua estaba presente. Bueno, vamos a una pausa y regresamos en esta grata conversación con Arnoldo José Gabaldón Berti. Ya volvemos.
Para algunas sugerencias sobre este espacio, pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter, arroba rafaelarraiz. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. En Los del Podio, segunda temporada, estamos conversando hoy con Arnoldo Gavaldón Berti y hemos recorrido en la primera parte del programa su formación maracayera, trujillana, caraqueña, jesuita y ahora en nuestro diálogo lo tenemos graduado de ingeniero civil en la Universidad Católica Andrés Bello, y la revelación que nos ha hecho de su vocación por la ingeniería hidráulica.
Fíjense lo siguiente: cuando el ingeniero Gabaldón se gradúa entra a trabajar en la sección de presas, de la División de Diseño, Dirección y Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas. Ahí trabajó entre el año 61 y 63. Después fue ingeniero al servicio de la Unidad de Planificación de la Dirección de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas en el año 63 y 64.
De modo que fuiste haciendo toda una carrera dentro del mundo de las obras hidráulicas públicas, ¿no?
Bueno, y previamente, Rafael, le voy a señalar una cosa que también fue fundamental en mi vida. Mi padre, como te decía, muy interesado en la mejor educación, me dijo: yo desearía que tú apenas te gradúes aquí te vayas a hacer un posgrado. Exacto, hiciste un máster en la Universidad de Stanford, donde había un programa que el Ministerio de Obras Públicas de esa época mantenía de formación. De manera que por ese programa pasaron ingenieros notables como Francisco Aguerrevere, José Curiel, Rafael Martínez. Bueno, entonces fui allá y obtuve la maestría en ingeniería, en recursos hidráulicos.
Y luego un año trabajando con el Gobierno de los Estados Unidos, una pasantía. ¿En dónde? En Denver, en una institución que se llamaba el U. S. Bureau of Reclamation, era la entidad que se encarga del desarrollo de los sistemas de riego desde todo el oeste de los Estados Unidos. Tuve un año, de manera que cuando regresé a Caracas a trabajar en el Ministerio de Obras Públicas, obviamente pues venía con ya un bagaje de experiencia importante. Y siempre los que se dedican a la ingeniería hidráulica siempre he oído menciones muy elogiosas del ingeniero Pedro Pablo Aspúrua, que fue como el padre de todos ustedes.
Pues sí, en el caso mío fue como un tutor maestro. De manera que lo conocí apenas regresé de Estados Unidos y después trabajé mucho con él en todo el tiempo. Y cuando me designaron ministro en el año 74, yo lo designé asesor principal del ministro. Me acompañó los cinco años que estuve en el cargo ministerial.
Sí, bueno, siguiendo con el desarrollo profesional de Arnoldo José Gabaldón, después estuviste jefe en la Sección de Investigación de Proyectos de la División del Planeamiento y Dirección de Obras Hidráulicas del MOP entre el año 65 y 67. Y después jefe de la Oficina de Planeamiento de la Dirección General de Recursos Hidráulicos del MOP entre el 67 y el 71. Ya habías llegado al tope de la ingeniería hidráulica y luego te encontramos como consultor en la Comisión del Plan Nacional de Aprovechamiento de los Recursos Hidráulicos entre el año 72 y 74. De modo que nada más lógico que el presidente Pérez en su primer gobierno te nombrase ministro de Obras Públicas para que hicieras además la reforma del ministerio.
¿Cómo fue esa tarea tan compleja? Porque estamos hablando de un ministerio creado por Antonio Guzmán Blanco en el año 1874, o sea que iba a cumplir 100 años. Cumplió los cien años recién iniciada mi gestión ministerial. El presidente Pérez, al ofrecerme el cargo y darme unas directrices generales de lo que él pensaba debía hacer la política de desarrollo de la infraestructura, me dijo: pero quiero que usted sepa desde ahora que en mi plan de gobierno está en eliminar el Ministerio de Obras Públicas.
Entonces yo le respondí: bueno, mire, eso no me sorprende en absoluto, sino al contrario. Yo tengo artículos publicados sobre la reforma del Ministerio de Obras Públicas porque hemos sido partidarios siempre de que exista un Ministerio de Recursos Hídricos y de Ambiente. Bueno, él me dijo muy bien, y empezábamos a hablar de otras cosas. Inmediatamente que se estableció el gobierno en marzo del 74, yo llamé al doctor Allan Brewer Carías, que estaba en la Universidad de Cambridge. Sí, Simón Bolívar...
La cátedra del Simón Bolívar y entonces él había estado... ¿En la Comisión de Administración Pública? De Administración Pública, ya había preparado dos volúmenes que reestructuraban los ministerios. Había unas cosas con las que yo estaba de acuerdo, otras cosas no estaban de acuerdo. Entonces le dije: mira, tú estarías disponible de venir a Caracas por un corto lapso y prepararme un informe sobre la reforma del Ministerio de la República, aún menos en las formas que yo he pensado. Todo el medio que sigo como no... Y como las dos semanas que estuvo aquí, se pasó dos semanas, me dejó un informe que lo tengo, existe físicamente, en el que propone la transformación del sector de la infraestructura en el país.
Allí se previó crear un Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, un Ministerio de Transporte y Comunicaciones que absorbía una cantidad de entidades y desaparecía el antiguo Ministerio de Comunicaciones, y un ministerio de desarrollo urbano y vivienda, Indur, que absorbía el Banco Obrero y otras instituciones. Bueno, yo me le presenté entonces como al mes o al mes y medio de ser designado ministro, presenté al presidente Pérez el informe: usted me pidió que estudiara esto, bueno, aquí está. Entonces él, me acuerdo yo perfectamente, lo estuvo viendo y me dijo: mire, en este momento la prioridad del país está en la transformación de la industria petrolera nacional. Esto para mí tendrá prioridad más adelante, claro.
Entonces yo me quedo con él, bueno, efectivamente se quedó con el informe. Pero en el año 76, en la primera cuenta que tuve yo de ese año, por ejemplo, el presidente era muy riguroso, recibí sus cuentas y ya en el 76 se había creado PDVSA, se había aprobado la ley de hidrocarburos, o sea que el tema petrolero ya estaba resuelto, exactamente estaba encaminado. Entonces yo he pensado que este año se va a hacer la reforma administrativa de la administración central. Yo quiero que esos tres ministerios, usted sea el primer ministro del Ambiente, pero usted se encargue de organizar los otros despachos para que arranquen.
Bueno, entonces tuvimos un caso sin precedentes. Estuvimos un año preparando el surgimiento de esos nuevos ministerios, con numerosas comisiones creadas para estudiar las partes jurídicas, la parte administrativa y la parte presupuestaria. Y a finales del año, cuando se aprueba la ley de la administración central, reforma de la Ley de la Administración Central, que se crearon esos nuevos ministerios, estaba todo encarrilado.
Claro. ¿Quiénes fueron los primeros ministros de Transporte y Comunicaciones? Sí, el primer ministro de Transporte y Comunicaciones iba a ser el doctor Leopoldo Sucre Figarella, pero él le dio una rabieta por una situación anterior cuando él era ministro de Comunicaciones y renunció, que le tocó al doctor Jesús Vivas Casanova, claro, lo recuerdo, para ser el primer ministro. Y el primer ministro de Desarrollo Urbano era el doctor, al menos en este momento.
Bueno, ya lo recordaremos, no hay ningún problema. Ya lo recordamos en todo caso ese ministerio sustituía al Banco Obrero y creaba otra institución para las viviendas. Tenía el Banco Obrero, se había creado ya el Fondo de Desarrollo Urbano, exactamente. Esa fue una institución muy importante para la adquisición de tierra y de préstamos y, fundamentalmente, y el propio ministerio que se ocupaba del urbanismo en escala nacional, claro.
En ese ministerio del Ambiente suyo es muy importante, es importante que los venezolanos lo recordemos porque ese primer gobierno, el presidente Pérez, es el gobierno que mayor cantidad de parques nacionales ha creado en toda la historia del país y uno sospecha que detrás de la creación de esos parques estaba el ministro de Ambiente que era Arnoldo José Gabaldón. ¿Cómo fue eso? Pérez era propenso a hacerlo, Carlos Andrés Pérez es un hombre de una vocación conservacionista nata. Lo traía posiblemente desde su crianza en las haciendas de café del Táchira que tenía una verdadera vocación. Entonces ahí está, me parece que es interesante: el año 74 se carga al gobierno en marzo y en mayo había la celebración del Día del Árbol, que tradicionalmente se celebraba en mayo.
Entonces él dice: no, este año vamos a establecer la Semana de la Conservación o hacer un día, y en esa semana vamos a hacer una cantidad de iniciativas que tiene una de las iniciativas ese año es la creación del Parque Nacional de Morrocoy. Qué maravilloso, me acuerdo los palafitos que hubo que quitarlos. El parque nacional de Morrocoy se había adueñado, había ochocientos y tantos palafitos que pertenecían a gente encumbrada, algunas muy encumbradas, otras no tan encumbradas, pero en todo caso de buenos recursos económicos. Bueno, y el decreto de creación del parque manda a que en los próximos 60 días se demuelan todos los palafitos.
Y el encargado de esa demolición era el ministro de Ambiente. Entonces me tocó de lleno entrar con eso y empezar a recibir gente que me pedía audiencia para ir allá, para conservar sus palafitos. A conservar su palafito, hubo intentos de reuniones en las cámaras de propietarios de protestar, pero se les dijo: no, el gobierno decidió rescatar esto para el uso de la población en general. ¡Adiós! Gracias.
Y eso es un paraíso terrenal o estaría arruinado hoy en día. Bueno, entonces se le dio a la gente un período para que fueran a demolerlos y los que no lo fueron los pasó a demoler el Ministerio de Obras Públicas. Y se les dijo en tal parte van a estar los residuos de la demolición, así fue. De manera que ese fue el inicio de un período en que se crearon muchos parques nacionales, efectivamente. Sí, el Parque Morrocoy lo recuerdo, además eso fue una epopeya muy televisada y muy recogida por la prensa de la época.
Pero hubo otros parques en el sur del país. Sí, bueno, el año 78 ya hemos tenido con el Ministerio del Ambiente probablemente una gran cosecha de parques, tanto en el territorio Amazonas como en el estado Bolívar. De manera que se crearon unas enormes superficies de parque y en otras partes del país también. Claro, bueno, vamos a una pausa y regresamos. Estamos en Venezolanos, en esta segunda temporada de la serie Los del Podio, y tenemos el honor y el gusto de tener en la cabina a Arnoldo José Gabaldón Berti.
Bien, entonces termina el gobierno de Carlos Andrés Pérez donde fuiste ministro del año 74 al año 79, pasas al ejercicio privado de la profesión, Consultores Técnicos Integrales, y en el año 83, en aquellas elecciones entre Jaime Lusinchi y Rafael Caldera, eres electo diputado del Congreso de la República. ¿Cómo fue esa experiencia del diputado y qué comisiones integraste?
Bueno, mira, creo que voy a recordar una cosa que creo fue muy importante. En el período del presidente Pérez y yo de ministro de Obras Públicas y de Ambiente es el período en que más represas se han construido en Venezuela, eso tenemos que señalar. Hay unos libros que se llaman Las presas de Venezuela y ahí está la fecha del comienzo. Yo tengo entre las cosas de mi haber, me da mucho orgullo haber sido el iniciador, por ejemplo, de la presa de Boconó, de la presa de Tocupido, Masparro, es toda esa cadena de presas del Piedemonte Andino, un gran número; en el acueducto del río Nare-Neverí se hicieron como cinco o diez presas.
Y los acueductos regionales, que fueron acueductos de gran envergadura porque servían a varias ciudades, como fue el acueducto regional del Centro, como fue el acueducto regional del Lago, bueno, y así otros. Bueno, entonces no podía pasar este recuento sin hacer mención a eso. En el Congreso me encuentro con un ambiente totalmente distinto a lo que había sido mi entrenamiento como ejecutor de cosas, era el régimen parlamentario. Y pues...
El primer impacto era lo lento en todo aquel proceso de decisiones que obedecía la mecánica natural del parlamentario. Apenas comenzado el ejercicio parlamentario, yo me di cuenta de una serie de fallas en funcionamiento y ligué con el ingeniero Luis Enrique Oberto, que aunque era de la fracción del partido de la oposición, pues en estas mismas preocupaciones, y entonces empezamos a diligenciar que se nos designase para estudiar reforma. ¿Una reforma del Congreso? Sí, y entonces logramos eso y empezamos con un estudio que después se creó una subcomisión y fuimos visitando seis parlamentos en los que nos metimos.
Una semana completa a ver todos los detalles de su funcionamiento. Salió publicado un libro de dos volúmenes que se llama La reforma parlamentaria de Oberto y Gabaldón. Bueno, este... y nos dimos cuenta lo atrasado desde el punto de vista de su gestión u operación del Congreso de la República. En una cosa que ha escrito últimamente y que va a ser publicada, digo, cuando se aprueba porque logramos hacer un proyecto de reforma que fue aprobado en sesión conjunta el año 86.
Bueno, empezamos entonces la instrumentación de aquellas reformas y aquello era la cosa más lenta que pueda ver, porque tenía obstáculos de todo tipo, y yo decía por mi adentro: ¿cómo es posible que los compañeros parlamentarios no se encuentren con los beneficios que van a obtener para facilitar su trabajo? Bueno, pensando y reflexionando ya he llegado a la conclusión hasta el nivel de mi vida: allí estaban las raíces del descalabro institucional que se vive posteriormente realmente. Eso descubrió un cuerpo que no se preocupaba por mejorar sus propias gestiones y eso significaba una cosa muy grave. Bueno, de manera que esa es una de las cosas en la vida que me he ido mostrando: lo que hemos tenido es una crisis del liderazgo político y de la sociedad venezolana en general.
Que ha influenciado este... Bueno, yo creo esa crisis institucional incluso la viste con más detalle cuando el presidente Lusinchi te nombra presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado, la Copre, ahí estuviste entre el año 1986 y 1989, sustituiste nada menos que a Ramón J. Velázquez. Desde allí has debido ver en la problemática del Estado su totalidad, ¿no? Tuve la suerte de estar como diputado pero además estar en la Copre.
Y empezar lo que fue una especie de estudio de posgrado de lo que era el funcionamiento del Estado con gente muy ilustre, porque la verdad es que el gobierno de Lusinchi seleccionó 35 individuos para constituir la Copre y los recogió muy bien, gente muy calificada. Pienso que hay que darle crédito al doctor Simón Alberto Consalvi, así que era el secretario general de la presidencia y tenía una clara visión de lo que eso podía significar porque la reforma del Estado había sido un tema de la campaña presidencial del año 83.
¿Qué era la reforma cuando empezamos a estudiar? Pues teníamos claridad, fue producto de un análisis que se fue haciendo y ese análisis nos condujo a que en primer lugar las cosas que tenían prioridad eran las reformas de carácter político. Sí. Bueno, de ahí surgen las dos leyes: la ley de descentralización político-administrativa y la ley de elección directa de gobernadores y alcaldes, y la nueva ley del régimen municipal que crean los alcaldes. Exactamente.
Esa propuesta produce un cortocircuito con el gobierno. El gobierno de Lusinchi entra en cortocircuito con los resultados, con los señores a quien le ha dado ese encargo, y si bien nuestro papel no era sino asesor, y eso se lo dijimos claramente al presidente Lusinchi. Nuestra asesoría cuando se hacía pública encontraba sintonía con la opinión pública, que se daba cuenta de que era importante la descentralización y que la elección de los gobernadores iba a ser un avance muy importante. Y eso produjo muchas tensiones hasta tal punto, por ejemplo, no es cuestión confidencial, porque cuando termina en la comisión el año 88 su primera fase del trabajo, generamos 11 volúmenes y le pedimos una entrevista al presidente Lusinchi para ir a hacerle la entrega.
Los designados por él no nos quiso recibir... No puede ser. ¡Caramba! Sí, de manera que es una cosa muy triste, pero esa es la historia de Venezuela, la historia viva. Pero tuvieron suerte en el sentido de que las elecciones del 88 las gana Pérez, que sí estaba a favor de la Reforma del Estado. Precisamente, mira, en el seno de la Copre lo que se llamaba el Comité Ejecutivo es donde participaba el doctor Ramón J. Velázquez, porque tenía otras cosas, pero seguía trabajando permanentemente, y allí en esa comisión, ese comité ejecutivo, llegamos en un momento dado a plantearnos: ¿tiene sentido seguir trabajando en esto? Cuando el gobierno no está interesado en adelantar estas reformas.
Y llegamos a la conclusión de que sí, que valía la pena y vendría un tiempo próximamente, que era el tiempo de las elecciones del año 88, que posiblemente ese tiempo podía ser catalizador de las reformas. Así fue. Eduardo Fernández, que fue el candidato del Partido Social Cristiano Copei, y Carlos Andrés Pérez de Acción Democrática, se metieron en una competencia a ver quién ofrecía más reformas. Claro, y entonces ahí lo agarramos, lo hicimos contraer un compromiso. Se firmó un documento antes de la elección, sí, los recuerdo perfectamente.
Bueno, ese compromiso del pacto para las reformas y entonces apenas firmaron eso, pues se les dijo. Yo le dije en una reunión que tuvimos el 5 de julio del año 88: pidan autorizaciones a los partidos para que empecemos a discutir esas leyes que están listas ya. De manera que por eso se aprueban en el año 88 y con la legislatura nueva, ¿no?, en el ochenta y nueve. Después de ir a Tuna Nueva, se le hace una reforma a la ley del gobernador.
Bien, estamos conversando con Arnoldo José Gabaldón Berti. En este momento hemos llegado a su participación en la Copre y vamos a una pausa. ¡Y ya regresamos! En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural?
Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio, pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter, arroba rafaelarraiz. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos.
Somos Unión Radio Cultural. Estamos conversando con el ingeniero Arnoldo José Gavaldón Berti. Y en esta parte del programa estuvimos hablando de su participación en la Copre, ahora comienza el gobierno de Carlos Andrés Pérez en el año 89, termina en el 93. Allí, ¿cuál fue? ¿Tuviste alguna participación pública en el gobierno como asesor probablemente? Bueno, yo permanecí en el Congreso, era diputado.
Me tocó vivir esa situación del 4 de febrero del año 92, fecha funesta para este país porque marca el derrumbamiento de toda una arquitectura institucional que se ha venido trabajando. Bueno, pero yo a partir del año 89 le di mucha importancia a mi participación, a nivel internacional, en los aspectos ambientales. Y participé en una cosa que se llamó la Comisión... ¿Ecología y Desarrollo, ahí estuviste? La Comisión de Ambiente y Desarrollo de América Latina y el Caribe del PNUD la promovió el PNUD y el Banco Interamericano de Desarrollo.
Entonces estuve muy activo en eso y por cierto te voy a dar una anécdota que creo es importante que se conozca: el año, como 10 días después del 4 de febrero, tuvimos una reunión desde la comisión en Nueva York. Yo fui a Nueva York y el doctor Enrique Iglesias, que era presidente del Banco Interamericano, diplomático uruguayo, había sido secretario ejecutivo de la CEPAL y largos años presidente del BID, establecimos unas buenas relaciones. Y cuando volví, al terminar su intervención en la reunión de Nueva York, se acerca, nos abrazamos y me dice: acabo de llegar de tu país, llegué anoche, he llegado a la conclusión de que ese país está enfermo.
Lo importante de esa apreciación, él había venido a Caracas... ¿Tienes el recuerdo del año preciso? Sí, en el año 92, unos 10 días después. Entonces él venía de Buenos Aires y decidió pararse en Caracas tres o cuatro días. El BID en ese momento tenía programas muy importantes en Venezuela, entonces como presidente del Banco voy a averiguar, debe haberse entrevistado con decenas de gente de las élites venezolanas y él encontró tal pérdida de consenso social, tal embrollamiento, tal caos, que dijo: esta sociedad está enferma. Y creo que es uno de los diagnósticos más precisos que alguien ha dado de un país en aquel momento, ¿sí?
Porque ahí en adelante se desencadenaron... Claro, claro. Y bueno después te vamos a hallar ya varios años después como individuo de número de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales en el año 2007. Pero antes de esto, recuerdo que volviste a la universidad. Me parece que diste clases de nuevo una vez ya separado de la vida pública propiamente...
Yo empecé a dar mis clases desde el año 79. El doctor Maíz Vallenilla, un gran rector, sí, fue el director de la Universidad Simón Bolívar, un hombre estupendo por sus concepciones y por las instituciones que logró crear. Siendo ministro yo, habíamos tenido buenas relaciones en colaboración entre ministerios públicos y la universidad, me dijo: yo quisiera que cuando usted se retire de la función pública sea profesor en la universidad. Bueno, yo lo tomé como tantas cosas que le dicen a uno cuando uno tiene un cargo elevado, pero el doctor Maíz tenía muy buena memoria y lo llamó. Bueno, fíjate, entonces me lo encuentro en otro cóctel, ya terminada mi gestión, como tres meses después y, caramba, qué bueno que lo encuentro porque usted se acuerda que yo le ofrecía, quisiera que usted fuera profesor a tiempo convencional y vea a ver cómo.
Y ahí empezaron 31 años de ejercicio como profesor a tiempo convencional en la Universidad Simón Bolívar, que después me honró nombrándome profesor honorífico de la universidad, título que aprecio mucho, por eso no era honorario el término este ya así. ¿Qué materia daba?
Mira, di varias materias. Primero una que se llamaba política ambiental, claro, y política y legislación ambientales. Y después terminé un curso que constituyó el tema central del doctorado en desarrollo sostenible de la universidad. Había un enfoque que se estableció en esa época que era desarrollo sustentable. De allí salió mi libro, que yo fui preparando para el curso de ese posgrado de doctorado, que ha sido una de las contribuciones más importantes que pienso que he tenido al material bibliográfico.
Bueno y hablemos sobre la incorporación a la academia, ¿con qué tema te incorporas, cuál es el discurso? Mira, el tema de mi incorporación a la Academia es los efectos del cambio climático sobre Venezuela. Bueno, premonitorio. Ya era un tema que estaba claro en el 2007, pero cuando yo reviso las consultas de mi bibliografía ese es uno de los trabajos más citados, me enorgullece mucho haber escogido ese tema.
Después entonces me eligieron en la academia de ingeniería, que era una academia ya nueva y fundada, y después he tenido también trabajo... ¿La ingeniería y el hábitat? De modo que participas en dos academias nacionales. Bueno, y nos quedan pocos minutos del programa, hablemos de tu vida familiar, tus hijos, cómo ha sido la vida de tus afectos a lo largo de estos años. Bueno, mira, yo he tenido este... Yo creo que si sumo mis dos matrimonios, esto es cerca de los 60 años de graduado, de casado, de todas experiencias diferentes.
El primer matrimonio tuve cinco hijas que están todas vivas y tienen sus propias familias. Y en el segundo matrimonio, en el cual tengo ya 35 años de casado, tuve el hijo varón que no había podido tener el primer matrimonio y he podido decir que sigo muy feliz. Que eso ha contribuido mucho a la necesaria tranquilidad espiritual y se requiere para uno poder trabajar en este tipo de cosas. ¿Y cómo es la relación con los nietos?
Lamentablemente, es una relación muy distante porque como mi familia ha sido víctima de la diáspora. Ah, claro, no viven aquí. De los diez nietos uno apenas vive en Venezuela, con el que tengo mejores relaciones, y lo veo una vez o dos veces al año, y eso es suficiente para este... La relación abuelo-nietos debe ser una cosa mucho más, es decir, frecuente.
Y de esos seis hijos, ¿cuántos viven en Venezuela? De esos seis hijos, cinco no viven. Una sola vive en Venezuela, de manera que ahí está retratada otra de las grandes tragedias, y de las tragedias que va a tener consecuencias enormes en el desarrollo futuro de Venezuela, en la demografía, el bono demográfico. ¿Y tu hijo sigue de alguna manera los pasos de algunos miembros en la familia?
¿Qué estudió Arnoldo...? Él estudió ingeniería de producción industrial en la Universidad Católica Andrés Bello y después se fue a estudiar gerencia de negocios en la Universidad de Stanford también, y en la Universidad de Harvard, y está en esa rama de ingeniería gerencial. Ya, pero no vive aquí en Venezuela, lamentablemente, claro.
Bueno, esta ha sido una conversación con Arnoldo José Gabaldón Berti, un venezolano excepcional, con una hoja de vida extraordinaria, con una vocación del servicio público importante que nos ha referido a lo largo de esta hora de conversación. Muchas gracias por asistir, Arnoldo José, gracias por estas palabras. No, Rafael, agradezco muchísimo haberme seleccionado para esta conversación que me resultó una grata porque era oportunidad de uno decirle al público cosas que por lo general son del dominio muy privado en las personas, pero que contribuyen, me parece a mí, a que la gente comprenda su país.
Así es, bueno y nosotros nos despedimos hasta nuestro próximo encuentro.