Serie Los del Podio
30 de enero de 2023

Serie Los del podio I. Cap 2. Gioconda Cunto de San Blas.

Los del podio I. Cap 2. Gioconda Cunto de San Blas.

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Rafael Arráiz Lucca, esto es Venezolanos. Soy Rafael Arráiz Lucca, esto es Venezolanos, mi número de productor nacional independiente 30.720. Bien, en Los del podio hoy tenemos a un personaje excepcional; me atrevo a decir que una de las mujeres más importantes de Venezuela, porque estamos hablando de la primera mujer que se incorporó como individuo de número a la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales en el año 2007. Y a su vez fue la primera mujer presidenta de esta academia entre los años 2015 y 2019.

Me refiero a la doctora Gioconda Cunto de San Blas, bienvenida doctora Cunto de San Blas, un gusto saludarla, gracias igualmente. Un placer. Bien, la doctora Cunto de San Blas es hija de De Biaggio Cunto Marsiglia y Luisa Domínguez de Cunto, y nace en Caracas. Comencemos por allí: su padre es inmigrante o es nieto e hijo de inmigrantes, ¿y qué región de Italia venía?

Sí. No, mi papá llegó a Venezuela en el año 1926 con 14 años de edad y aquí sí ya tenía un tío aquí que se llamaba Giovanni Marsiglia. Y por cierto es el papá de otro académico, lamentablemente ya fallecido, Ítalo Marsiglia, en la Academia de Medicina, claro, era primo hermano de mi papá, lo recuerdo. Entonces mi papá llegó, como le digo, de 14 años a Venezuela y bueno, realmente se instaló aquí como un venezolano más, aunque nunca, digamos, se nacionalizó formalmente, ¿no?

Claro. ¿Y Luisa Domínguez de dónde era? Y mi mamá, mi mamá había nacido en Píritu, en el estado Sucre. Oriental, sí señor. Sus padres eran de Barcelona, los padres de mi mamá, ya, pero mi abuelo era, ¿cómo se llama eso?, visitador médico y entonces él andaba girando por el oriente, de manera que así fue como nació mi mamá en Píritu, aunque esa no era, digamos, la ciudad fija de permanencia de ellos.

Y usted... ¿y la familia se instala en Caracas porque usted nace aquí y los estudios primarios los hace en el colegio San José de Tarbes? En El Deyaguno, ¿qué tal?, qué bien. Y después la familia se va a Uruguay, a Montevideo, y allá hace usted la secundaria en el Liceo Santo Domingo porque se fueron las hermanas dominicas, que equivalen aquí al Santa Rosa de Lima. Ah, ya. ¿Por qué se fueron a Uruguay? Bueno, hubo razones del tipo personal, familiar, para trasladarnos para allá, y mis padres tomaron esa decisión, pues por varios años estuvimos allá y en realidad, bueno, fueron años muy fructíferos y muy queridos, sobre todo porque es la época de la adolescencia.

Claro, bueno, de hecho, a pesar de los años ya transcurridos, yo sigo teniendo relación con mis amigas de esa época, claro, me lo imagino. Además, la educación de Uruguay en ese entonces y ahora es una educación muy buena, ¿no? Sí. De modo que Uruguay en alguna medida marcó parte de su personalidad y de sus estudios, ¿su vocación científica también?

Bueno, hay una anécdota interesante. Mi tío abuelo era a la vez mi padrino, él es abogado, él siempre estuvo como pendiente de que yo siguiera la carrera de Derecho y bueno, a mí, como también me gustaba, yo pensaba eso. Pero cuando, justamente en bachillerato en Uruguay, un día la profesora de química nos puso a cada una de las niñas a decir qué era lo que queríamos seguir estudiando, y cuando yo dije Derecho, la profesora casi que montó en ira porque decía cómo era posible que yo tenía mucha facilidad para las carreras científicas, cómo iba a cometer eso de estudiar Derecho.

Bueno, total es que a partir de allí yo empecé a considerar esa posibilidad, estudiar química. Ya graduada de bachiller allá, nos regresamos a Venezuela y entonces entré en la Universidad Central, en la carrera de química. Y allí se gradúa en el año 1967, licenciada en Química, ¿y ya había entrado como estudiante pasante en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, el célebre IVIC?

No. Yo entré allí justamente cuando me gradué, ya, en el mismo año 67. Al graduarse entró ahí. Sí, entonces claro, en aquella época Venezuela no tenía ningún curso de posgrado en ciencias, eso todavía no existía. Y lo que hacía el IVIC era que aceptaba estudiantes graduados para hacer pasantías, que por lo general eran máximo dos años, y si la persona había sido tomada en cuenta bien por el supervisor, porque uno siempre estaba asociado a un investigador supervisor.

Si ese supervisor daba una buena evaluación, entonces uno era candidato para ir al exterior por cuenta del IVIC a hacer doctorados. Y eso fue el caso suyo y de su esposo. Eso fue el caso, exacto, porque claro cuando yo entré en el IVIC ahí también conocí a quien después fue mi esposo, Felipe San Blas Guerra, de origen canario, muy bien, licenciado en Biología de la Universidad Central de Venezuela, y ambos se van juntos a Edimburgo, sí señor, a hacer el doctorado allá.

Él lo hizo en genética bacteriana, yo lo hice en bioquímica. ¿Qué tal? En la Universidad Heriot-Watt de Edimburgo. Usted se doctoró en bioquímica en el año 1972. Y cuando usted regresa a trabajar en el IVIC, probablemente había... ¿cuántos doctores en bioquímica había en Venezuela en ese momento?

No, habían varios porque ya estaba lo que llamaban entonces el Departamento de Bioquímica y Biofísica, hoy en día Centro de Biofísica y Bioquímica. Entonces había varios y bueno, había las oportunidades de intercambiar también con ellos este asunto del laboratorio o de enfoques experimentales. ¿Todos concentrados en el IVIC? Todo en el IVIC. ¿Y cómo fue surgiendo su pasión por la micología y cómo fue surgir eso? Y explíquele a la audiencia qué es la micología.

Bueno, la micología es la ciencia que estudia los hongos, ¿no? Muy bien. Ahora, en realidad, lo del interés por la micología realmente fue una cuestión al azar, es decir, cuando mi esposo y yo regresamos del doctorado en Edimburgo, que como bien dijo fue en 1972, el doctor Luis Manuel Carbonell, que en ese momento era director ya del IVIC y estaba en el Centro de Microbiología, nos ofreció la posibilidad de incorporarnos al laboratorio de micología para trabajar en estos aspectos en los que cada uno de nosotros se había hecho experto, porque en el fondo en ciencia muchas veces el organismo que uno puede estar usando es simplemente un vehículo o una herramienta y uno puede aplicar sus conocimientos en muchos otros organismos.

Entonces, en realidad yo no soy micóloga ni mi esposo tampoco, nosotros nunca nos hemos identificado como micólogos aunque sí hemos trabajado con micólogas. Pero ¿por qué? Porque nosotros siempre usábamos este hongo como el material sobre el cual nosotros estudiábamos, en mi caso, por ejemplo, un determinado proceso metabólico. Entonces lo mismo da estudiarlo en un hongo o parásito de una bacteria, y bueno, a mí me tocó en un hongo porque esa fue la posibilidad del cargo que hubiera en ese momento, y entonces bueno, me lo ofreció, o nos ofreció a ambos, el doctor Carbonell, de muy grata recordación por cierto, por supuesto.

Le cuento una... y ahí hicimos la carrera, ¿no? Bien, vamos a una pausa y al regreso le comienzo refiriéndole una anécdota bellísima del doctor Carbonell y de su esposa, Julie Salas de Carbonell. Ya regresamos. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural, este y otros programas de Venezolanos.

Los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarays@hotmail.com. Y en Twitter, arroba Rafael Arráiz. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Unión Radio Cultural. Estamos de vuelta con la doctora Gioconda Cunto de San Blas.

Le decía, doctora, que una anécdota muy hermosa del doctor Carbonell y de Julie Salas de Carbonell es que por vueltas de la vida fueron mis alumnos en la Universidad Metropolitana. El doctor Carbonell estaba probablemente cerca de los 80 años y Julie tendría 70 y algo y decidieron volver a estudiar e hicieron un diplomado en Estudios de la Venezolanidad, por supuesto fueron los mejores alumnos. Y para mí era un honor y un placer grandísimo dar clases de Historia de Venezuela con ellos dos presentes porque eran como unos testigos también de la historia venezolana en el área científica y política, bellísimas personas ambos, ¿no?

Bien, a todas estas, usted y Felipe San Blas tuvieron a Agustín en 1973, a Ernesto en 1974 y a Felipe en 1976. ¿Alguno de ellos ha seguido la vocación científica? Cómo no, Ernesto, el segundo. ¿A qué se dedica? El segundo, primero se graduó de ingeniero agrónomo en la Universidad Central, allá en Maracay, sí, y luego hizo el magíster en Ecología en el IVIC y posteriormente se fue a la Universidad de Reading, en Inglaterra, a hacer el doctorado.

Y entonces él ahora es experto en nemátodos entomopatógenos, o sea son, poniéndolo de manera sencilla, unos bichitos que atacan a los insectos y que entonces pueden servir como controladores de plaga. A eso se dedica él, ¿no? Él desde hace ya tres años está en Chile con la familia, allá en la Universidad O'Higgins, bueno desarrollando justamente todas estas líneas, ¿no? Durante un tiempo él estuvo en el IVIC, y bueno como tantas otras familias venezolanas pues tuvieron que irse porque criar tres muchachos no es fácil con cincuenta dólares mensuales, no es precisamente lo... y Felipe, fíjense, Felipe estudió ingeniería química en la USB, la Simón Bolívar.

Luego se fue a Inglaterra también a hacer el doctorado en mecánica de fluidos, que lo hizo en el Imperial College, allá en Londres, y después se quedó allá. Tienen como 20 años viviendo en Londres ya, está casado con una venezolana también y tienen dos niños. Ernesto y la esposa tienen tres niños, pero son los nietos que veo por, ¿cómo se llama?, por Zoom... Y Agustín, yo recuerdo cuando yo estaba en la Dirección de Monte Ávila Editores que publicamos este libro, Agustín, un niño especial, libro que tuvo un gran éxito, cuatro ediciones, sobre la experiencia suya de haber tenido un niño especial.

¿Cómo ha sido la vida de Agustín? No, Agustín está muy bien, él está aquí conmigo y él trabaja en la biblioteca del IVIC. Qué bien, sí, él maneja la computadora, sabe leer y escribir y además es un muchacho muy sociable, entonces le gusta mucho estar con sus amigos de la biblioteca. Y eso, por cierto, lo hizo sufrir, como que sufrió mucho en este tiempo de pandemia cuando hay que mantenerse retirado del aspecto social. Así es, pero no, él está muy bien.

Bueno, qué bueno. Bien, y estamos hablando de una doctora que ha publicado alrededor de 90 trabajos en investigación, en revistas especializadas internacionales, capítulos en libros, cerca de 180 comunicaciones en congresos, más de 60 conferencias, más de 20 artículos de divulgación en periódicos y revistas. Y a su vez ha desarrollado una carrera en el IVIC, fue jefa del Centro de Microbiología y Biología Celular desde 1997, además coordina la Comisión Asesora de la Biblioteca Marcel Roche del IVIC.

Una tarea gratísima y además de enorme importancia, porque coordinar la Comisión Asesora en un instituto como ese donde la biblioteca forma parte de los instrumentos esenciales ha debido hacer una tarea gratuita e exigente también, doctora San Blas. Bueno, primero que nada, el currículo que acaba de leer es un poquito anticuado ya, pero eso pasó, no importa, las publicaciones son un poco más de 140. Claro, claro. Las comunicaciones en congresos muchas más, bueno, pero eso no importa, ¿no?

Es decir, lo que usted leyó también en relación con la biblioteca es verdad. Yo estuve muchos años como coordinadora de la Comisión de Biblioteca, de la Biblioteca Marcel Roche, en el IVIC. Y bueno, durante esos años había dinero para la biblioteca, entonces uno podía, dentro de una comisión, año a año ir planificando cuáles revistas iban a incorporarse a la colección, cuáles otras merecían una revisión, etcétera.

Hoy en día eso no existe. Lamentablemente la biblioteca tiene por lo menos cinco o seis años sin los fondos para actualizar su biblioteca, ya. De manera de que los investigadores venezolanos, porque no son solamente los del IVIC, los investigadores venezolanos cuentan con una biblioteca que le puede prestar servicios actualizados pero hasta hace diez años. Pero de allá para acá no hay nada. Ya, bien, pero bueno, durante años allí estuvo usted en esa comisión asesora y coordinándola, ¿no? Sí.

Y la biblioteca lleva el nombre de Marcel Roche, gran investigador y creo que fundador... El primer director del IVIC, además hijo de otro gran venezolano que fue Luis Roche, el urbanizador de San Agustín del Norte, San Agustín del Sur, El Conde y la urbanización Altamira que es la que lo simboliza mejor. De modo que son muchos años en el IVIC investigando, produciendo avances científicos. Y hoy en día entiendo, doctora, usted me corrige, que usted es investigadora emérita.

¿Es así? Eso quiere decir no ha perdido su vinculación con el IVIC, pero digamos que sus investigaciones las hace desde su casa o lo asiste al centro de investigación también. Sí, bueno, fíjese, cuando yo, digamos, fui nombrada investigadora emérita yo seguí yendo al IVIC en un programa que en aquella época, estoy hablando de los años finales, de los años noventa, el IVIC tenía un programa de reincorporación de los investigadores jubilados que quisieran continuar en labores de investigación sin que nosotros recibiéramos ningún sueldo adicional, es decir, eso lo hacíamos por puro amor al arte.

Es decir, lo mismo cobraba yo quedándome en mi casa que estando en el IVIC trabajando. Entonces había un grupo, como de, éramos unos 30 investigadores que estábamos en esa capacidad de estar jubilados pero aun así reincorporados. Hasta que vino uno de estos directores últimos del IVIC y cerró el programa, ya, entonces bueno nos tuvimos que ir para nuestras casas. Yo por supuesto no me quedé quieta porque bueno yo tenía cosas que hacer en la academia, yo tenía otros planes y además, como yo tenía un cierto interés en asuntos políticos de la ciencia, entonces bueno estuve ocupada por varios años en ese tipo de actividades, ¿no?

Yo estuve más o menos siete años como directora de Ciencia y Tecnología del Gobierno del Estado Miranda, y allí hicimos una labor sobre todo con los muchachos liceístas para llevarles la ciencia, que aprendieran pues mínimo, por lo menos, qué significa la ciencia en el mundo moderno, ¿verdad? Claro. En la próxima parte del programa veremos, además, las comisiones internacionales y los organismos internacionales que usted ha presidido o de los que ha formado parte.

En un minuto regresamos. Bien volvemos en nuestra conversación con la doctora Gioconda Cunto de San Blas. La doctora San Blas ha sido miembro del Consejo Internacional de la Sociedad de Microbiología, ha sido presidenta de la Asociación Latinoamericana de Micología. Ha sido vicepresidenta de la Sociedad Internacional de Micología Humana y Animal, ha sido miembro del Comité Ejecutivo de la International Mycological Association. Y también ha sido presidenta de la Asociación Venezolana de Micología.

Bien, pero realmente, doctora, para la micología haber sido casi un accidente en su vida, pues le ha dedicado muchos años al tema, ¿no? Esos accidentes ocupan las vidas enteras de algunas personas. Sí, eso es lo que los ingleses llaman serendipity. Exacto, sí, esa cuestión que surge al azar, no porque uno lo haya planificado así, ¿no?

Pero sí es así, la carrera fue hecha toda alrededor de los hongos y en mi caso en particular, los mecanismos de virulencia, así, por qué un hongo es patógeno y otro no lo es, ¿no? Y eso era pura bioquímica. Claro. O por ejemplo la búsqueda de antibióticos específicos, eso también, esto tiene mucho de bioquímica. Claro. Entonces claro el tema es ese, que uno usa entonces el hongo como una herramienta para aplicar las técnicas que uno conoce o ha aprendido, claro.

Ahora la ciencia desde luego que es una actividad apasionante y más en este siglo... Este siglo ha sido denominado por la UNESCO el siglo del conocimiento porque el desarrollo de la ciencia es y seguirá siendo espectacular. Claro que sí. Entremos en un capítulo muy importante de su vida, cuando es electa en el año 2007 como individuo de número en la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales. ¿Cómo ha sido la experiencia en la academia que además usted ha presidido?

Sí, no, eso fue una emoción muy grande. Yo recuerdo todavía el día oficial de la incorporación, el acto solemne de juramentación. De verdad es que fue muy emocionante, por cierto. No es por jactarme, pero el paraninfo estaba a rebosar. Quizás por lo mismo que era la primera mujer, no sé... Yo nunca he visto después de ningún otro acto de juramentación, mire, en nuestra academia ni de otra, tanta gente, ¿no?

Claro, también era el IVIC el que estaba entrando a la academia, ¿no? Era el IVIC femenino. No, porque el IVIC ya estaba, el IVIC estaba con Carbonell y Rombernaba... No me refiero al IVIC femenino, no, ese IVIC que estaba entrando allí, y la tradición de ese instituto era extraordinaria, ¿no? Sí. Bueno, ahora está tratando de renacer. Así es.

Debo reconocerlo, que el nuevo director y su junta directiva están tratando lo posible de sacar al IVIC del marasmo en que estaba, con el anterior director. Ojalá sea así. Y en relación con la academia, después de usted se han sumado otras mujeres a la academia, incluso yo creo que hay varias hoy en día, ¿no? Somos seis, si mal no recuerdo. Y esos primeros años en que usted estaba sola allí batallando con los señores, ¿cómo fueron?

Ah, no, fueron muy interesantes porque había un ambiente de cordialidad y lo sigue habiendo, por supuesto, y yo realmente no tengo nada que lamentar de mis colegas, ningún tipo de discriminación, por supuesto, ni nada. Yo creo que la discriminación quizás estaba precisamente en no elegir mujeres. Claro. No sé, es una cuestión histórica quizás, pero llegó un momento en que era absurdo que eso se mantuviera, puesto, por ejemplo, mientras en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central, por decir uno, y lo mismo en las otras, había más mujeres que hombres entrando como estudiantes.

Entonces, ¿cómo es que eso era, después de la academia no tuviera mujeres, no? Sí, era como si interrumpía el proceso demográfico lógico, digamos así. Pero sí, somos varias y todas muy animosas y los colegas, un hombre, pues muy bien con nosotros, hemos estado perfectamente trabajando juntos sin ningún tipo de discriminación, nada de eso. Por supuesto como debe ser, ¿verdad? Como debe ser, ¿no?, gente que uno piensa que son inteligentes, obviamente, entonces lo lógico es eso, ¿no? Claro. Que seamos gente civilizada pues.

Gente civilizada. Exactamente. Y usted ha tenido, al margen de la ciencia propiamente, actividades gremiales y urbanísticas o urbanas porque primero fue delegada estudiantil cuando estudiaba en la Universidad Central, en la Facultad de Ciencias, pero también ha sido del Consejo de la ciudad en el municipio Los Salias, donde usted vive allá. ¿Usted vive en San Antonio o Los Castores?

En San Antonio y otras urbanizaciones. Los Castores forman parte de San Antonio. Exactamente. Y ha hecho su vida allí desde siempre, por la cercanía con el IVIC, probablemente. Sí, son más de como 35 años que estamos viviendo aquí en San Antonio, y sí hay mucho de eso porque digamos la vida nuestra se nos hizo alrededor de San Antonio Los Altos.

Es decir, el IVIC está muy cerca, los niños para la época, mis hijos, estudiaron en colegios de aquí, de San Antonio Los Altos. De manera que todo giró y aquí estamos ya, yo no me he ido de aquí, claro, además tienen un clima para la vida intelectual y científica muy favorable porque hace buen clima frío, que ayuda, siempre ayuda, ¿no? Sí, sí...

Y la vida de San Antonio también es una vida muy grata, sí. Entonces aquí también yo tengo amigos, que formamos parte de un grupo comunitario que se llama el Foro San Antonio, sí, donde nosotros estamos pretendiendo darle a la población formación ciudadana, se organizan las actividades que tienen que ver, pues fundamentalmente, con política, ¿no? Y política desde el punto de vista de la oposición. Claro.

Porque es así y digamos son actividades paralelas porque a mí siempre me ha llamado mucho la atención eso desde muy joven. Siempre me llamó la atención la actividad política, aunque yo nunca milité en partidos, ¿no? Sí, pero usted ha sentido una responsabilidad ciudadana que se expresa en ese foro y se expresa también en sus artículos. En los artículos de Tal Cual, de los que vamos a hablar en la próxima parte del programa, ¿verdad?

De una vez coloco ese tema sobre la mesa de trabajo, pero también en esa próxima parte del programa, además de sus inquietudes y su responsabilidad, de su llamado por la vida ciudadana y política, vamos a hablar también de su pasión por la música que le ha acompañado, entiendo yo, desde muy joven, pero entonces hagamos una pausa y ya regresamos. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm, para algunas sugerencias sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarays@hotmail.com. Y en Twitter, arroba Rafael Arráiz. Somos Unión Radio Cultural.

Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Bueno, en esta última parte del programa, a esta conversación que sostenemos con la doctora Gioconda Cunto de San Blas, una científica venezolana en primer orden, la primera mujer que se incorporó como individuo de número a la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, estamos viendo también sus facetas no científicas, sus facetas que hemos visto, la faceta familiar. Hemos tocado la puerta de las facetas de su llamado ciudadano político, que se expresa en su columna del periódico Tal Cual, y ahora vamos a tocar el de sus estudios musicales.

La doctora ha estudiado acordeón, piano o guitarra, pero entiendo que de los instrumentos que se enamoró fue del cuatro, ¿es así, no? Bueno, sí, es decir, yo de muy niña empecé con el acordeón. Sí, pero eso porque por la tradición de mi papá, ¿no? Él fue quien trajo de Italia el acordeón, yo me acuerdo, era casi más grande que yo, si yo tendría cuatro añitos, entonces bueno, quizás por eso no quise seguir con el acordeón porque era muy pesado, muy voluminoso.

Después estudié piano, sí, estudié varios años y también lo dejé cuando entré en bachillerato. Digamos, yo no es que he hecho una profesión musical, sino que una afición. En una época también aprendí bastante de guitarra, pero eso lo dejé cuando llegaron los niños, entonces ya no había tiempo para practicar diariamente la guitarra, y el cuatro sí porque a mí me gustó siempre cantar. Yo inclusive formé parte de la coral del IVIC en el registro de contralto.

Y entonces a mí siempre me ha gustado cantar y entonces claro el cuatro me sirve para acompañarme, ¿no? Claro, ahora lo hago cada vez menos, pero sí me ha gustado eso. Y después, bueno, a mí me gusta mucho la música antigua, yo escucho mucha música antigua sobre todo, pero me gusta muy... Yo soy muy versátil, pero en particular la música antigua me daba una emoción muy particular, ¿no?

Bueno, y estos minutos que nos quedan, doctora, ¿cómo ha sido la consagración profesional a la vida científica? Estoy pensando en una audiencia juvenil en el que pueda estar escuchando, la ciencia es una pasión también. ¿Cómo ha sido?, ¿cómo es el balance de su vida dedicada a las ciencias y con tantos aportes, tantos logros? Bueno, este, yo creo que, como creo que se lo dije hace unos minutos, este es el mundo de la ciencia, es ahorita.

Es decir, los jóvenes tienen, bueno, el mundo abierto para ellos si van por el camino a la ciencia porque de verdad es un reto permanente y es muy grato cuando uno encuentra resultados donde tenía tantos, tantos desafíos por delante para llevar adelante una investigación. Nos puede dar un ejemplo de eso, un ejemplo en su vida que alcanzó un resultado después de muchos intentos. Sí, bueno, por ejemplo, el hongo que yo usé, un hongo en particular, que es un patógeno para humanos.

Este, ¿qué tiene dos formas? Hay una forma redondita como una pelotica, esta es la forma patógena y en cambio este, y eso se cultiva a los treinta y siete grados que es la temperatura corporal que nosotros tenemos, ¿verdad? Pero si usted lleva eso a 23 grados, por ejemplo, en la temperatura ambiente, esa pelotica se convierte en fibras, en hilos y hifas, lo que llamamos hifas, que son como hilos, ¿no?, y se entreteje allí una maraña.

Ese cambio de forma es importantísimo para la virulencia y nosotros descubrimos por qué, porque hay un cambio bioquímico en las estructuras de la pared celular. Y entonces, a través de esa precisión, justamente se pudieron desarrollar algunos, digamos, antibióticos antifúngicos que bloquearan ese cambio. Ya. Y ese descubrimiento de ustedes inmediatamente se divulgó en todos los centros científicos del mundo. Sí, claro, porque uno escribe los artículos científicos, entonces allí pues toda la comunidad científica está al tanto de lo que cada quien hace, porque en ciencia hay un dicho que dice: "o publica o perece", publish or perish.

Y además, lo que no se publica no existe, por supuesto es así, pero no solo en ciencias yo creo. No, claro, en todo. Entonces claro, nosotros estamos en la obligación de publicar, es la única, digamos, la principal medida de nuestro trabajo y hay otras cosas también que uno tiene que hacer, no, tiene que también, uno tiene una obligación docente. Claro. Uno tiene que dar cursos, cursos de posgrado o de pregrado también, dependiendo. Pero sí, yo le diría a los jóvenes hoy en día y sobre todo a las jóvenes que no se asusten por la ciencia sino que todo lo contrario, que pongan un buen esfuerzo porque de verdad se van a enamorar de ella.

Y en ese descubrimiento, doctora, hubo, por supuesto, voluntad, método, rigor científico, pero algo aportó la intuición. Sí, bueno, este, Einstein era el que decía que la intuición en realidad era el uno por ciento y el noventa y nueve por ciento era puro sudor, inspiración es transpiración, digamos puro sudor en el sentido de trabajar en él. Y una cosa importante es que pudimos contar también con gente que estuvo con nosotros porque no es que estaba yo sola, claro, un equipo, mi esposo y yo sí, nosotros somos un equipo en donde estaban los profesionales o están los que siguen estando y había estudiantes, entonces todo eso hace pues que la investigación siga su curso.

Claro, ¿cuánto tiempo tomó llegar a ese descubrimiento? Esos son trabajos de meses o años. Este en particular pudo haber llevado como tres años, más o menos, y hay otros que entender... Por ejemplo, hay veces en que uno se monta un proyecto y después resulta, por los resultados que va obteniendo, la cosa es diferente a lo que uno primero pensaba. O sea, la hipótesis inicial no era, ¿no? Entonces uno tiene que desviarse para buscar otras rutas dentro de lo que... plantear otra hipótesis porque la inicial no hubo manera de comprobarla. Exacto, sí, exacto.

Bien, bueno, doctora Gioconda Cunto de San Blas, pues ha sido muy interesante esta conversación donde hemos recorrido su vida. Yo creo que para la audiencia va a ser muy interesante ver, escuchar, y también cómo se ha podido desarrollar en Venezuela la investigación científica a partir de la creación del IVIC, y el caso suyo y de su esposo que, en tiempos en que no había estudios doctorales en Venezuela en esta materia, estudiaron en Edimburgo y vinieron a trabajar al país. Usted nos relató un hallazgo, pero seguramente ha habido otros en la carrera de ustedes, de su esposo y suya.

Y en los equipos que integraron esta área de la micología, que entiendo yo desde mi escaso conocimiento científico, a partir de los hongos logran aportes en otras áreas de medicina, ¿no?, y de la salud quiero decir, ¿no? Sí, bueno, es decir, no necesariamente nosotros sino otros grupos micológicos en Venezuela y en el exterior están continuamente aportando nuevos conocimientos, sobre todo para el tratamiento de enfermedades que tienen que ver con hongos.

Las micosis son unas enfermedades por lo general muy difíciles de tratar y no siempre están consideradas dentro de las enfermedades obligatorias de denuncia para seguir planes de salud pública. Y hay regiones del planeta más propensas a las micosis que otras, el clima influye en esto, ¿de alguna manera? Seguramente sí, porque por ejemplo un clima húmedo, climas tropicales, son propensos a estas cosas, a las enfermedades, pero realmente ellas están universales en todo el planeta.

Bueno, doctora, no sé si quiere un solo comentario, también los hongos son los champiñones. De manera que también y producto de los hongos son el queso como el gruyere, todos son productos del hongo, o sea que no todos los hongos, no todos los hongos son malos. No, pues veo que le debemos unas cuantas alegrías, ¿no? Sí señor. Bueno, doctora, unas últimas palabras, imagínese que la están escuchando unas niñas en bachillerato, unos muchachos en bachillerato, ¿que dudan si dedicarse a la ciencia o no?

¿Qué tendría usted que decirles? Que se animen como ha insistido a lo largo del programa, ¿no? Que se animen sin duda porque las carreras científicas son carreras muy hermosas y pues hacen que uno vea el mundo desde otra perspectiva, es decir, cuando una empieza a descubrir el mundo de ese ángulo. De la ciencia inclusive uno, ¿cómo se dice?, uno deja de ver muchos mitos, no porque los mitos no sean importantes, claro que sí lo son para el desarrollo social y todo eso, pero uno entonces lo ubica como mito, como un punto de referencia de la cultura o una sociedad.

Bueno, en el caso de la ciencia, uno empieza a tener evidencias de otro tipo. Muy bien, bueno estas son las palabras de la doctora Gioconda Cunto de San Blas. Muchísimas gracias por esta conversación, doctora. Gracias a usted por escogerme dentro de este grupo de selectos entrevistados, para mí ha sido un placer igualmente y estoy seguro que para la audiencia muchísimas gracias. Despedimos nuestro programa Venezolanos en esta serie titulada Los del podio.

Recordemos que este programa es posible gracias al equipo conformado por Isabela y Turriza, Inmaculada Sebastiano, Carlos Javier Virgüez, Juan Juárez, Fernando Camacho, Yiancarlos Caraballo, quien está aquí en la dirección técnica. Nos pueden seguir en la transmisión en vivo en la página mundour.com y además nos pueden seguir en arroba MundoURWeb, arroba RadioEscuelaUR y arroba RafaelArráiz en Twitter. Recuerden que Venezolanos ya está disponible en el canal de YouTube de Unión Radio Cultural, hasta nuestro próximo encuentro.

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