Serie Los del Podio
25 de febrero de 2023

Serie Los del podio I. Cap 5. Carlos Oteyza

Serie Los del podio I. Cap 5. Carlos Oteyza

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Venezolano en plena producción cinematográfica. Y vamos a recorrer su vida y su filmografía. Comencemos por el principio, Carlos: tu infancia en Caracas, en el Colegio San Ignacio. Sé que además en tu más reciente documental, que se titula Rómulo resiste, del año 2021, tocas ese tema; puede que te resulte redundante, pero a nuestros radioyentes les va a interesar saber cómo fue la infancia de un cineasta.

Bueno, primero que todo, muchísimas gracias por tu invitación, Rafael, éxito con tu programa. Y bueno, esa infancia de las generaciones que nacimos en los 50 no son sino bellos recuerdos de la Caracas. Digamos, los que tuvimos suerte de vivir en una Caracas y unas zonas que podríamos decir hoy en día privilegiadas vivimos en pleno crecimiento. Date cuenta que los años 50 son los años del crecimiento petrolero, el boom petrolero después de la posguerra; Venezuela se convierte en un país súper dinámico económicamente y la modernidad, y entonces ahí no sé cuántos miles de carros y avenidas y las urbanizaciones están creciendo.

Y bueno, ya hay consumo; ahora uno lo ve en comparación a los otros países de América Latina que habían vivido la misma época. Éramos unos privilegiados y nos damos cuenta, cosa que he conversado yo con los amigos del colegio. Nosotros tuvimos, solamente te voy a comentar, porque el colegio es San Ignacio y yo creo que tiene, no sé si 10 hectáreas o 20 hectáreas, ocho campos de fútbol.

Es decir, vivir al lado, cerca de un colegio como me tocó a mí, ir a pie al colegio, tener campo de fútbol, béisbol. Y en una Venezuela, digamos, de prosperidad, si bien como todos sabemos los primeros años de los 50 vivíamos en dictadura, pero quiero decir de comodidad, como se veía, se veía muy bien. Entonces no tengo sino recuerdos bonitos y creo que buena parte del país, lo vamos a decir también, la prueba, porque por más que sea fue una época en que si tú no estabas al margen eras un privilegiado, era un momento en que había ascenso social, había crecimiento. Estamos de acuerdo, ¿no?

Totalmente de acuerdo. Y fíjate lo siguiente: ese lema mundial de la Compañía de Jesús que a mí me gusta mucho, amar y servir, influyó mucho en tu formación, te pregunto. La formación de los jesuitas, viendo en retrospectiva tu vida, ha sido importante para tu trabajo y su manera de ser.

Seguramente sí, fue una formación, búsqueda también de la excelencia. Entonces, evidentemente que uno no se daba cuenta porque uno creía que todo el sistema de educación todo el mundo lo recibió igual que uno. Pero después se da cuenta cuando ve los diferentes colegios que de verdad fue una formación privilegiada. Y hubo un aspecto interesante, Rafael, en que yo formaba parte en esa época, los 13-14 años que uno está en plena adolescencia, del Centro Excursionista Loyola donde subía el Ávila.

Donde subías el Ávila, donde empezás a convivir y empiezas a tener cercanías con la naturaleza porque claro, los caraqueños, acuérdate, cuando Humboldt llegó a Venezuela en 1800, creo que había habido como ocho de esos caraqueños que habían subido al Humboldt. Entonces nosotros vivíamos en Caracas y entonces yo creo que buena parte del país veía el Ávila pero no subían. Nosotros, en el Centro Excursionista Loyola, todos los sábados subíamos y bueno, convives con esta naturaleza, conviven las noches, el fuego, lo que se hace en las noches, se conversa. Eso formó parte de tu educación.

En la educación, ese sacrificio, esa servicialidad, digamos que el otro existe, en fin, que hay que pensar en los otros y eso es claro. Claro, porque eso es toda una tarea conjunta: subir, llevar la comida, con una preproducción cinematográfica, por decirlo así. La primera vez que fui para el supermercado fui con los amigos porque teníamos que ir el sábado a comprar las comidas, esos pequeños detalles que le van a uno formando. Uno creería, como dices tú ahorita, que todo el mundo lo recibió; si no se da cuenta que tuvimos ese privilegio de tener un colegio donde forman hacia la excelencia y con sus problemas también, evidentemente, que era un colegio quizás un poco cansón cuando nos daban misa todos los días en una época. Entonces no voy a hablar de cada detalle, pero evidentemente hubo más positivo.

Siempre reconoceré como un privilegiado haber estudiado con los jesuitas. Qué bien, qué bonito oír eso. ¿Y por qué París? Y porque una vez que te gradúas de bachiller, ¿por qué te vas a París, por qué no te vas a Nueva York? ¿Ya estaba en ti la inquietud para el cine o esa vocación todavía no había aflorado? Además, estudiaste historia en París.

Porque yo comencé la Universidad Católica, por cierto, continuamos con los jesuitas. Estudié un año periodismo, pero bueno, yo quería salir del ambiente caraqueño y tuve la posibilidad. Hubo en esa época muchos venezolanos que pudieron salir gracias a la beca Mariscal Ayacucho; no tuve esa fortuna, pero tuve la fortuna familiar de poder ir a Europa a estudiar y bueno, salió París por diferentes razones. Quizás Londres era una ciudad que tenía un aspecto un poquito más de diversión; para esa época uno pensaba que era un lugar de más disfrute, lo que estaba pasando al mundo, mientras que París era como más seriacito de estudio. Terminé en París estudiando Historia; iba a estudiar cine, pero por varias razones terminé en la universidad estudiando Historia en la Universidad de París.

Ok, pero ya la vocación cinematográfica estaba.

Ya, claro. ¿Te formaste como historiador pensando que ibas a desarrollarte como cineasta? Porque en la Escuela de Comunicación Social que estudié aquí en Caracas yo me di cuenta que lo que le faltaba era la formación nuestra, la formación de los que veníamos de los colegios. Veníamos con una formación técnica o matemática en algunos aspectos físicos, pero de verdad que lo que se puede decir es entender el país, la cultura, entender un poco la historia y tener una visión más amplia. Creo que era necesario tener unos estudios como fueron los estudios de Historia, que me permitieron una mayor comprensión de lo que... porque también cuando uno se va a estudiar en esa época, Rafael, acuérdate que vivíamos una época turbulenta y entonces, de los años 60-70, de cambios culturales. Entonces es una época en la que uno se hacía muchas preguntas y hoy en día, bueno, me imagino que los jóvenes también se las están haciendo, pero en aquella época eran distintas y eran, digamos, muy importantes el conocimiento.

Y creo que elegí... tuve mucha suerte al elegir ir a París porque definitivamente en París estaba lo que es el estudio o la preparación del conocimiento. En París tú estás allí y el problema no era solamente conocer Francia, era la visión del mundo, porque en Francia tienes esa ciudad que está buscando todo el tiempo conocimiento. Por ejemplo, hay un periódico que se llama Le Monde, que es un periódico clásico; entonces salía en las tardes, nosotros los estudiantes a las tres de la tarde, a las dos, estábamos esperando que saliera porque tú tenías una visión de lo que estaba pasando ahí en Vietnam, en Indochina, en Estados Unidos. Se reunía uno con un café a discutir.

Entonces había ese hambre del conocimiento que quizá Venezuela, ese privilegio que tuvimos del petróleo, no hacía que muchos venezolanos estuvieran preocupados, sino que estaban como más disfrutando la realidad venezolana y los aspectos que estaban viviendo en el mundito. Eso me lo dio en París, esas posibilidades. Se te amplió el mundo, y tú regresas en 1977 una vez que te graduaste de Magíster en Historia en la Universidad de París 7, y regresas a Venezuela y empiezas a trabajar ya de inmediato.

Sí, yo empecé a trabajar en la empresa familiar Cinesa y me volví al film y empecé a hacer documentales. Estos documentales son de carácter histórico, por supuesto, ahí que conocía, no manejaba la empresa sino que estaba empezando a producir, y me acuerdo con el doctor Pedro Berroeta, presidente del Canal 8. Hablamos y me dijo: bueno, vamos a hacer unos documentales sobre las historias de los pueblos. Le dije yo: el medio perfecto, hazlo y lo pasamos aquí en el Canal 8. Entonces me metí a hacer documentales sobre la historia de los pueblos venezolanos, que creía que era esa historia regional, que en ese momento ya en Francia era como algo normal y en Venezuela estaba apenas comenzando.

Estás hablando de Cuba de 1978, Chuao de 1979 y Santa Elena de Guairén de 1980, pero hay una primera película tuya que es ficción que se llama A siete notas. Es un cortometraje del año 1971.

Sí, ahí estábamos estudiando en la universidad, como te dije, en Caracas, en La Católica, con un buen amigo que conociste tú bien, mi amigo Diego Rizque, y estaba también ahí Gonzalo Húngaro. Hicimos una película que se llama A siete notas, una película, aunque no tenía diálogo, un poco sobre la historia nuestra, sobre lo que habíamos vivido como muchachos. Y fue nuestra primera película, la hicimos en grupo, se llamaba el Grupo Semilla que habíamos acá. ¿Y actuaba Diego?

Acá el actor era Diego, por supuesto, que en ese momento él quería ser actor, después se lanzó a la dirección y trabajábamos con Diego allí como actor de esa película. Tengo mucho recuerdo porque evidentemente no sabíamos mucho, estábamos en primer año de la universidad, pero la hicimos y la terminamos, que es importante porque eso también muchas veces lo hablo con los amigos. Hay que asumir riesgos porque si no nos quedamos en los proyectos, y asumir riesgo es una de las particularidades que yo creo que los venezolanos debemos seguir manteniendo. No digo que no lo hayamos hecho, pero es una de las características de que hay que hacer, porque eso del perfeccionismo siempre es un problema; algunos amigos dicen: no, yo voy a hacer esto, yo voy a escribir esta novela o yo voy a hacer esto, y pasan muchos años y no lo hacen.

Bueno, entonces tú arrancaste además con una generación, ¿no? Porque estaba Diego, Gonzalo Húngaro. ¿Recuerdas alguien más?

Bueno, el Grupo de Anjuá, de ese grupo éramos cuatro, y en la universidad estábamos pues comenzando. En la Universidad Católica estaba comenzando Comunicación Social ya, a pocos años también, entonces eso de hacer cine es algo novedoso, porque evidentemente en la Escuela de Comunicación Social empezaron por prensa, ¿verdad?, y luego empezaron con el audiovisual.

Bueno, vamos a hacer una pausa y ya regresamos. Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio, pueden escribirnos al correo. Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural.

Bien, estamos conversando con Carlos Oteyza sobre su vida y obra. Nos refería a sus primeros documentales, Cuba, Chuao, Santa Elena de Guairén. Tu primer éxito documental que fue de 1981, Miami nuestro. Yo recuerdo haber visto esa película, no nos conocíamos entonces, y fue una película de mucho éxito aquí en Venezuela.

Sí, tenés razón, que es lo que podríamos decir el primer éxito que ha podido tener. Cuando digo éxitos porque la película tuvo impacto en la sociedad, tuvimos la suerte del día que la presentamos, es un cortometraje para los que están oyendo este programa. Es un corto de 34 minutos y lo presentábamos, esa institución que se llamaba Provenezuela, allá en la Plaza Venezuela, con Reinaldo Cervini, y ahí hablaron desde Zapata, Manuel Alfredo Rodríguez, nuestro amigo Villalba del Banco Central, Alcides, un grupo que analizó el documental desde sus perspectivas, porque era una mirada de los venezolanos. Para explicarles a los que están escuchándonos, esa película era así como habíamos hablado de Cuba, Chuao o los pueblos que yo había registrado, que habíamos hecho unas películas sobre la historia de los pueblos. De repente hicimos, bueno, vamos a hacer ahora no la historia sino las historias, pero vamos a ver qué pasa en Miami, donde están los venezolanos llegando por decenas y centenares de miles.

Era un momento... una tribu que se llamaba Tabarato, Dame Dos. Así es, ese fue un momento muy particular que lo permitió, por supuesto, para que todos entendamos la riqueza petrolera que teníamos en esos años 70 y 80. ¿Qué generó? Algo que a mí me parece muy interesante, Rafael, que generó ese turismo, vamos a decir que es la primera vez que los venezolanos salían en masa y eligieron Miami. Decimos un Miami, pero bueno, se debe decir Miami, porque le pusimos el nombre de Miami nuestro, porque había un eslogan que decía Venezuela nuestra para vender Venezuela; el CorpoTurismo tenía la imagen Venezuela nuestra. Entonces nosotros, pues irónicamente, le pusimos Miami nuestro y era un documental que registró lo que estaba pasando.

¿Qué es lo que estaba pasando? Que decenas, centenares de miles de venezolanos al año iban a Miami y esa película está registrada, eso, con mucho humor. Con mucho humor, con mucho amor. No es una película, vamos a decir, condenatoria; quizá lo único que se me quedó en el bolsillo sin sacar es que, claro, había como una cierta crítica de los que iban a Miami a gastar. Luego con los años uno dijo, uno se puede pensar, bueno, pero si los venezolanos lo que querían era comprar blue jeans más baratos o comprar camisas, tener seguridad, ir al restaurante y lo atendieran bien, era lógico que fueran, porque es un problema económico también.

Si tú no tienes esos servicios en el país y los buscas donde están, entonces había dinero para hacerlo, la gente se salía. Evidentemente, al fin y al cabo, era una hemorragia económica para el país, es decir, porque hay mucho dinero que se iba, pero en todo caso no estaban dadas las condiciones para que se esté diciendo quizá sea estar aquí o no, no había esa. Entonces, quizá eso nos faltó hablar de ese aspecto, que siempre me quedó, pero en todo caso lo interesante es que esto fue visto desde el punto de vista sociológico, un momento único en el país. Es decir, desde los años 70 hasta principios de los 80, hasta 83 que llegó pues luego el año 83...

El viernes negro, que nos cambió la vida a todos los que habíamos tenido una vida en la que el dólar valía 4 bolívares y nosotros, adonde llegáramos, mandábamos. Bueno, ese mismo año de 1983 haces otro documental, se titula La isla y se refiere a la isla de Margarita.

Exactamente, sí. Yo recuerdo ese documental como un descubrimiento de la isla en general. Es un documental más poético, una mirada histórica recorriendo toda la isla y sus playas, pero también su artesanía, la historia. Hicimos una interpretación de Las Tetas de María Guevara, hubo una actriz que declamó unos poemas. Estaba el profesor Zuberos, que era nada más y nada menos cronista de Margarita. Entonces hicimos un documental muy interesante, ya con una visual y con un tratamiento menos irónico y más, digamos, más formativo o más poético, por decirlo así.

Evidentemente también, pero con menos fortuna, porque a la gente le gustan los documentales, vamos a decir, críticos, ¿no? Entonces cuando alguna vez el documental es poético, son los más líricos, tienen menos éxito. Bueno, y al año siguiente, en 1984, comienza una línea de trabajo tuya muy importante que es la filmografía, los documentales referidos a personajes históricos que has hecho muchos, y comienzas nada menos con don Rómulo Gallegos. El documental se titula Horizonte y caminos. Yo tengo la impresión de que ahí se abrió para ti una veta, un camino por transitar.

Sí, eso fue bien importante. Rómulo Gallegos era el centenario, Rómulo Gallegos había nacido en 1884, se estaban dando los 100 años y se propuso hacer unos documentales en ese momento. El Banco de la Construcción, que es un banco que existe aquí, decidió apoyarnos a financiarlo y bueno, ellos eran gente muy asociada, muy ligada a Gallegos también, y entonces les pareció bien. Tuve la oportunidad ahí de buscar alguien que yo quería para trabajar el guion y encontré a Salvador Garmendia, primera vez que trabajaba, primero que no lo conocía, y entonces me encontré con... bueno, en verdad la primera vez fue con Adriano León, que fui a hablar con él, pero él me dijo: mira, no tengo tiempo para traer este trabajo. Yo te recomiendo a Salvador.

Y bueno, de ahí adelante trabajamos muchos trabajos juntos. Además Salvador tenía mucha experiencia como guionista, tanto en radio como en televisión, porque le había hecho una serie para la televisión y radionovelas. Exactamente, por eso, en la radio, de un hombre que trabajó en los 50 radionovela y luego en telenovela, entonces con Salvador nos acercamos al mundo de Gallegos y fue verdaderamente una inmensa posibilidad, una bella posibilidad de conocer a un personaje como primero Rómulo Gallegos, pero conocerlo con Salvador Garmendia, disfrutar con él, digamos, la lectura, los libros, los trozos que había que sacar, los pedazos para hablar de... imagínate una hora tener que hacer un docu, bueno, eran cuatro capítulos, pero al final eran muy difíciles y decidir eso con Salvador fue para mí una experiencia maravillosa.

Y además aprendí mucho porque Salvador me enseñó un poco a escribir, hacer pues como los documentales. Yo lo hacía un poquito como más fastidioso, más tedioso, más diciendo, y Salvador me dijo: no, la cosa hay que insinuarla más que decirla, hay que ir con más sutileza. Entonces fue un gran aprendizaje estar con Salvador Garmendia, hicimos estos cuatro capítulos y nada más y nada menos que la voz del documental, el narrador, José Ignacio Cabruja. Entonces bueno, de verdad que tuvimos muchísima suerte esa primera experiencia de ese documental.

Y después viene una película de ficción que tuvo mucho éxito en Venezuela, yo recuerdo haberla visto en su... en ese año que se estrenó, en 1987, fue el escándalo, un caso de corrupción dentro de la industria petrolera venezolana, ¿no? Así es. ¿Cómo escogiste ese tema tan espinoso?

Sí, verdad. Es raro, pero nada... acuérdate que en este documental el tema se llamó en la prensa, para los venezolanos que nos están escuchando, se llamó El caso de los petroespías. Exactamente, porque eran unos venezolanos que trabajaban dentro de la industria petrolera, que tenían un mayor conocimiento de cómo iban los precios para adelante y para atrás y entonces si tú le dabas... Vendían información, vendían información y se ganaba. Claro, hoy en día, como tú ves, lo que se ganaban era así como para tomarse un café con leche y una arepa en comparación a lo que puede pasar hoy en día con las cifras de que se hablan, pero fue muy interesante este documental porque conocí, pues, fue mi acercamiento, ese largometraje fue el acercamiento al mundo petrolero y que fue para mí luego muy importante haber conocido.

Y bueno, también fue mi primera ficción, y eso a todos los que han hecho película o han hecho teatro, la primera película ya con actores, me acuerdo el primer día cuando empecé, en los primeros días de grabación, cuando tú tienes 40 personas que están ahí esperando que tú digas cámara, sonido y acción. Es decir, tú te sientes... El guion es tuyo también. Lo hice con José Ignacio Cabruja. Entonces ahí fue interesante porque a mí me gustó mucho el tema y dije, bueno, este tema está muy bueno, esto de los petroespías. Yo ya lo dije, déjame hablar con Cabruja. Me fui para allá y bueno, vamos a hacer una historia, pero vamos a hacer una historia de amor; a partir de la historia de amor hacemos la historia, porque yo le llevo al tema casi documental. No, no, olvídate del tema documental, vamos a hacer algo de ficción. Y entonces arrancamos con José Ignacio y él hizo el guion.

Esa película tuvo mucho éxito, fue taquillera. Sí, fue muy taquillera. Yo me acuerdo que cuando la llevé al distribuidor, bueno, aquí estas películas así de clase media eso no camina, aquí las cosas son populares, porque digo clase media, porque estaba equivocado, porque fueron centenares de miles de personas a ver la película. Ahí estaba una actriz que era amiga mía, que era Corina Sopardo, que tenía un programa de televisión, ¿no te acuerdas? Corina que tenía un programa, y Flavio Caballero, eran los dos actores principales de esa película.

Bueno, vamos a hacer una pausa y regresamos conversando. Cuando regresemos, vamos a hablar del Orinoco, Señor de las aguas, es un documental de Carlos Oteyza de 1988, y ese se enlaza con otro documental de 1989 que se titula El destino de las aguas, ¿verdad? Bueno, y nos indican que tenemos tiempo de avanzar antes de ir a la pausa, Carlos.

Me dicen que muy breve, pero esos dos documentales son de ríos, date cuenta del Orinoco y el Caroní, que son dos ríos muy diferentes, pero sobre todo los dos son importantísimos. Pero El destino de las aguas fue muy bello, porque fue un documental hecho solamente con imágenes y música. Vale, ya regresamos.

Bien, estamos de vuelta en nuestra conversación con Carlos Oteyza. Estamos siguiendo la línea cronológica de su filmografía, y en 1992, este documental que a mí particularmente me gusta mucho, y es Isaías Medina Angarita, Soldado de la libertad. ¿Ese lo hiciste con motivo de algún aniversario vinculado con la vida de Medina?

Ese documental, vino alguien a la oficina y nos habló de por qué no hacíamos un documental de Medina, que era un personaje bastante olvidado. Y la verdad es que sí, porque él lo era en ese momento. Yo creo que en ese momento solamente había habido un libro sobre Medina. Sí, que era de la doctora... Sí, ahora recordamos, Nora Bustamante. Entonces imaginen ustedes que usted tenga un presidente importante en el país que duró de 41 a 45 y de repente cuando tú vas a buscar qué libros hay sobre él, lo primero que uno hace es investigar qué libros hay, porque uno no va a ir a un registro.

Porque cuando uno hace un documental de este tipo, qué han dicho los otros venezolanos, había un solo libro. Es increíble. Entonces claro, me indigna. Lo que pasa es que como fue derrocado por los adecos en el año 45, bueno, todo lo que pasó de Estrada, Medina, López y Gómez fue bastante olvidado, pero interesante ahora que estoy pensando, porque Gómez en los años 70 y 80 fue el boom de Gómez. Ahora estaba leyendo otra vez con Cabruja también, con Cabrujas, pero no solamente televisión, la cantidad de libros que se hicieron cuando lo de Gómez, la novela de Uslar, la novela, cantidad, Domingo Alberto Rangel, Los andinos al poder, digamos cantidad. Hubo como una locura y estaba la película Juan Vicente Gómez y su época de Manuel de Pedro. Entonces en los años 78, así, hubo una pasión por el gomecismo, pero lo que fue la época de Gómez, de Medina y de López, no.

Entonces este documental de Medina, bueno, para mí fue muy importante hacerlo porque era darle a los venezolanos la posibilidad de conocer a este presidente que lo teníamos de lado por razones, pues, la política en Venezuela es muy dura, cuando llega alguien al poder quiere olvidar lo que pasó hasta allí y eso era una ingenuidad que nos ha costado caro todo esto. No voy a seguir por ahí porque todos saben de lo que estoy hablando.

Mira, y en 1993, Roraima, una película de ficción.

Sí, ahí seguimos. Yo seguí tratando de hacer películas de ficción e hice dos más, Roraima y después La voz del corazón. Las dos son en la selva, con mis pasiones, como te dije, cuando digo la selva quiero decir naturaleza, la defensa de la naturaleza. También son dos películas, digamos, más intimistas, que fueron, digamos, una más popular que la otra, pero definitivamente La voz del corazón fue más íntima y fueron unas películas que me costaron mucho y también disfruté mucho.

Por ejemplo, para La voz del corazón hicimos el guion con Salvador Garmendia; nosotros bajamos a la Gran Sabana con Salvador, nunca había ido para la Gran Sabana, y disfruté muchísimo salir de viaje en mi Toyota machito llevando a Salvador Garmendia por todos esos lugares y para disfrutar y para conocer lo que íbamos a hablar, que era la explotación maderera, digamos un poco del campo donde las minas y de la ecología, de todos los problemas ecológicos que estaban en aquel momento. Que, vuelvo a decir, en aquel momento la destrucción de esta zona era una pobreza al lado de lo que está pasando hoy en día.

Bien, y el año siguiente, en 1994, porque Roraima es del 93, en 1994 haces un documental sobre un poeta, Andrés Mata, pero claro, es un poeta que funda un periódico y tú le diste esas dos aristas al personaje.

También lo trabajamos con Salvador Garmendia, sí. A mí me llamó muchísimo también la atención porque, digamos, poco conocido, no era, todos sabíamos algo de Andrés Mata. Uno siempre veía El Universal fundado por Andrés Mata, pues yo no había leído mucho sobre Andrés Mata. Entonces, bueno, también disfruté mucho de ese documental orientado, que crea o funda este periódico, pero que es un poeta venezolano y tú después sabrás bien que... Bueno, quizás no fue un poeta muy reconocido en el país, no lo fue, pero como fue fundador de El Universal, hizo un periódico y un país. Cuando yo hice esa película, desde 80 o 90 años, era importante porque en el país hay que crear, hay que fundar.

Y Andrés Mata lo hizo. Sin haber sido gran poeta de principio de siglo, fundó ese periódico que hasta hace poco todavía ya está, ¿no? Sí, existe en digital y creo, no sé si sale una versión impresa semanal. La vi en el lobby del aeropuerto hace poco, que vendía un semanal.

Y en 1997, el documental sobre el general Eleazar López Contreras, La transición. De todos tus documentales este es uno en el que yo, cuando lo vi, sentí que te habías enamorado más del personaje y de la transición que él hizo.

Sí, porque fue muy importante, definitivamente. ¿Ahí sí tenías más libros?

Sí, ahí ya lo encontré, sí había más libros, tenía mucha información. Porque el año 36 para los venezolanos fue importantísimo. Cuando muere Gómez en el 35, al año 36 pasa de todo, es decir, el regreso de aquella cantidad de venezolanos que habían estado exiliados. Entonces empiezan a construir por fin el Valle y empieza la Venezuela moderna, y empiezan a crear ministerios, y empiezan a crear planes políticos del trienio, el plan trienal para el país; empiezan a hablar de la sanidad, empiezan a hablar de inmigración, empiezan a hablar de, bueno, de educación. Este país está revolucionado en el año 36 y eso, aunque eso se me dio para allí porque hay problemas políticos y buena parte de esos cabezas calientes que en el 36 están se tienen que ir en el año 37, o mejor dicho, López Contreras los monta en un barquito, los saca para afuera, pero el país ya era otro, ya comenzaba a pensarse de manera diferente.

Y López Contreras, muy zamarro, porque imagínese ustedes los que me están oyendo, que tú has formado parte del gobierno durante 27 años, porque le acompañó a Gómez desde el 1908 hasta el 35. De hecho, al hijo de López Contreras, como tú bien sabes... incluso a Castro lo acompañó a Castro porque claro, vino desde el 89, desde el 99. Pero lo interesante es que acompañó a Gómez esos veintisiete años, era la mano derecha de él, y cuando llega, lo primero que hace? Saca a toda la familia de Gómez por fuera y confiscarle todos los bienes. Como está en un barco que lo sacan, yo la verdad que no lo había pensado, oye, qué cosa. Me acuerdo que una vez hablé, mira, Tocó, voy a hacer...

Tocó Gómez, ¿no? Que es un buen amigo, nieto de Eustoquio. Entonces, Tocó, y mire que voy a hacer un documental de López Contreras, no me hables de López Contreras, que se nos botó toda la familia y le quitó todas las propiedades. Le quitó todas las propiedades, bueno, porque había una presión en la sociedad y entonces López Contreras... pero supo mantenerse en el poder, pues tenía el ejército a su lado, y entonces pudo mantener. Realmente hizo una transición, el país empezó a cambiar. Los partidos políticos empezaron a formarse, no todos como luego en los años 40, pero fue muy importante, además un hombre queridísimo.

De hecho, le recuerdo frases así de Ramón J. Velas que después me contaba que le había asistido a una reunión con Jóvito Villalba y con... estaba Jóvito Villalba que le estaba contando a él con López, tres años después, dijo: mire, general, menos mal que usted nos botó en el 37, porque si no nos botan lo tumbamos. Usted hizo muy bien en botar. O sea, Jóvito Villalba, 20 años después, se hicieron muy amigos, Jóvito Villalba y Eleazar López Contreras. Eleazar López Contreras, te se acordarán también que fue hecho senador en los años 60 cuando vino la democracia porque fue el único presidente que reconocieron y le dieron. Sí, senador vitalicio con la Constitución del 61.

Con la Constitución del 61, entonces es decir, alguien querido, presidente de López Contreras por buena parte de los políticos que lo combatieron. ¿Incluso Betancourt? El mismo Betancourt lo distinguió. Lo distinguió, entonces claro que fue un... y luego vivió, lo que pasa es que Medina murió en el año 52-53. Entonces, no, pero López, digamos, sí, fue muy longevo, fue muy longevo y bueno, creó esa relación y apoyó la democracia cuando llegó el momento y fue muy interesante la vida de López.

Y en el 99 entras en un documental muy interesante que es Caracas, Crónicas del siglo XX. Te interesaste por el tema urbano. ¿Quién te ayudó allí en la documentación? Bueno, creo que William participó.

Ahí ese documental, William Niño fue clave, digamos, un arquitecto crítico, digamos, de la arquitectura, un escritor venezolano muy importante, al cual fue como mi consejero, me asesoró porque el documentalista hace mucho trabajo diverso y no puede saber de todo. El buen documentalista, digo yo, es el que sabe asesorarse bien y se deja asesorar. En ese caso, William Niño creo que era la persona que más conocía la historia de la ciudad y la historia de la arquitectura en aquel momento, y bueno, había otros, por supuesto, Marco Legrón. Pero hicimos este documental sobre la historia de Caracas que no se había hecho.

Por cierto, ese es el documental que lo tenemos ahí, el canal de Cinesa Channel ya tiene como 600 mil vistas, es decir, el documental que yo creo que más se ve porque la gente adora ver a Caracas que fue, la Caracas del siglo XX, ¿no? Que fue una Caracas con sus problemas pero mucho más amable, digamos, en la ciudad más pequeña, y bueno, como fue creciendo, porque ahí lo hicimos de los 40 mil, 50 mil, a la de 2 millones. Entonces es muy bonito lo que pudimos recoger ahí y la gente lo ha reconocido viendo la película. Y siempre hay comentarios muy amables porque la gente agradece, al fin y al cabo.

Ahora, el siguiente documental, si no necesitaste asesor porque tú sabes mucho de eso, Venezuela, al bate. Orígenes de nuestro béisbol. Bueno, ya estamos terminando este bloque, pues ahora cuando vengamos hablamos, pero también tuve tremendo asesor. ¿Quién fue en ese caso?

Es Javier González, un historiador y periodista... ¡Cómo no! Claro que tiene libros publicados sobre el tema.

Sí, es un libro publicado, un libro sobre la historia del béisbol. Ah, sí, claro, lo conozco. Entonces, acuérdate, bueno, buen documental, buen asesor. Bueno, seguimos conversando con Carlos Oteyza, vamos hacia la última parte del programa. En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarrais@hotmail.com y en Twitter arroba Rafael Arraiz.

Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Bien, Carlos. El petróleo ha sido un centro de interés a lo largo de tu filmografía y hay un Reventón en el 2007, un primer documental, otro en 2008 y un tercero del 2014. Se llama Reventón 1, Reventón 2, Reventón 3. Ahí está prácticamente toda la industria petrolera venezolana hasta el año 2014.

Sí, eso es importante para que los que nos están oyendo, o ya con tu pequeña anécdota cuando estuvieras, tú hablabas del viernes negro, hablábamos de cuando estuve en París y yo estaba en el año 73. Cuando los precios petroleros crearon un momento, entonces la clase era del petróleo, lo que está pasando en el mundo, mira que hay un venezolano en la Universidad de París, y me sacan para que yo hablara de petróleo. ¿Se supone que tú eras un especialista? Claro... yo venía, un venezolano. Bueno, yo no he pasado peor trago amargo que ese, porque los venezolanos a nosotros no nos enseñaron nada.

Además, tú no podías entrar en los campos petroleros porque los tenían pues los americanos, los ingleses, los holandeses, quiénes... y las culturas venezolanas eran que el petróleo era otra cosa. Entonces cuando me hicieron esa pregunta, quedé muy mal en la universidad. Yo dije que esto no va a quedar así en mi vida. Entonces, bueno, años después tuve la oportunidad desde el 2000. La cosa es que primero comenzaba en el 2005, pero es que pasó todo lo que pasó. Empecé en el año 1998-1999 a trabajar el petróleo, vino todo lo que pasó político, vino el paro petrolero, yo estaba en pleno proceso y tuve que parar la película. Se paró tres años y luego en el 2005 conseguí seguir haciendo las películas.

¿Qué pasa allí? Que conocer la historia de la industria petrolera es entender muchísimo más del país, porque no es la industria por la industria; el efecto de ser un país petrolero, como somos los venezolanos, ese gran secreto que yo digo, hasta que el venezolano no entienda que su cultura, su manera de ser, lo que le gusta, su vicio o las pasiones, está ligado íntimamente a la posibilidad que nos dio el petróleo de ser diferente en América Latina y a la gran mayoría de los latinoamericanos, sobre todo en los años 60-80, que hay esa gran nostalgia por esa Venezuela, por esa Caracas o por esa Venezuela que vivimos, estaba condicionada por unas posibilidades económicas que nos dio el petróleo. Por lo tanto, estos documentales para mí son muy importantes, que la gente los vea, porque van a entender un poquito más el país en que estamos.

Claro, y en 2012 el documental Tiempo de dictadura, que fueron los tiempos de Marcos Pérez Jiménez. Este documental tuvo muchísimo éxito, y muy justificado, porque hace un recorrido muy completo de la dictadura.

Sí, ahí pasa un poquito lo mismo cuando hicimos los de Medina, con, por supuesto, mucho menos éxito y alcance. Lo que pasó con Tiempo de dictadura es un documental que va al cine. Los otros documentales son documentales de 40 a 50 minutos, todo, el comentario de hora y media se propuso ir al cine, lanzarse, porque no todos los documentales llegan al cine. Entonces hicimos este documental y me llamaba muchísimo la atención, Rafael, que tú sabes bien que aquí después de que llegaron las democracias, pues de la dictadura nadie hablaba, o hablaban solamente para denigrar o para decir, bueno, que fue una época malísima, y era necesidad de valorar la democracia, pero de una manera estúpida, porque un país sigue siendo el mismo país aunque cambie el gobierno.

Entonces hacer la película de Tiempos de dictadura me gustó muchísimo porque nos permitió a los venezolanos ver esas dos grandes caras de lo que fue en la época perezjimenista: un boom económico extraordinario y de crecimiento, que hablé al principio de los años 50 sobre cómo vivíamos bien, y al mismo tiempo persecución política dura, con tortura, con persecuciones o muertes de venezolanos. Buena parte de los que vivían bien no sabía lo que estaba pasando porque la Acción Democrática y el Partido Comunista estaban, digamos, no podían estar... eran ilegales, clandestinos, entonces buena parte de esa historia no se conocía o no sé. De hecho, tuvimos que mostrarla en animación.

Lo que nosotros pudimos mostrar en nuestro documental de Tiempos de dictadura son las imágenes, acabamos de decir, que el mismo gobierno sacaba en la época, en las filmaciones, un poquito como la época del nazi, tú cuando ves la historia de Alemania lo que ves es la imagen que tienen los nazis en el poder, sembrando flores, sembrando flores, y entonces esto es lo que uno conoce. Los alemanes aquí también, cuando tuvimos los perezjimenistas, las grandes obras, digamos, que fueron importantísimas, pero no estaba la otra cara. Entonces, y lo que me llama más la atención, esto al final, es que algunos amigos de Acción Democrática decían: está bien esa película, pero ahí no hubo suficiente tortura. Y entonces por el otro lado, unos perezjimenistas: no estuvo muy bien, pero te pasaste. Los venezolanos quieren siempre que uno haga una película, yo hago lo que pienso que está bien, y a algunos les gusta y a otros no.

Pero no creo que la película tenía... porque tú tengas un tío que fue torturado, pasaba media hora haciendo la película, o al revés, una película sobre la tortura. Exactamente, era eso para comprender la época, pero tú sabes, aquí la gente quiere más y más, el radicalismo se vende fácil. Y bueno, en el 2016 viene CAP, dos intentos, que es un documental sobre los dos gobiernos antagónicos de Carlos Andrés Pérez, un documental que tuvo muchísimo éxito, sigue teniéndolo porque se sigue viendo mucho. Claro, ya CAP es el mismo Carlos Andrés Pérez, ya era un personaje solo.

Ya Carlos Andrés Pérez se vende solo, yo eso fue, pero me llamó mucho la atención lo que tú dijiste, Rafael, la verdad, la gran, digamos, para mí la gran incógnita, es cómo Carlos Andrés Pérez pudo hacer dos gobiernos tan diferentes. Un gobierno, vamos a decir, el primer gobierno, claro, populista, estatista, nacionalista, y de repente un segundo gobierno que dice: no, aquí la economía o la cambiamos o nos hundimos, y entonces aquí tiene que venir el Fondo Monetario. Pero espérate, hace un año tú dijiste que el Fondo Monetario era el diablo. Bueno, sí, pues yo lo dije hace un año, ahorita tiene que cambiar, ahora hay que cambiar. Y él tenía razón desde mi perspectiva, el país necesitaba cambiar porque no podía vivir subsidiando todos los aspectos, además nosotros estábamos endeudados.

Pero Carlos Andrés es un personaje entonces muy, digamos, tuvo mucha audiencia, mucho asistido, por lo que él mismo hizo. Y mira, en cualquier parte del mundo, Carlos Andrés Pérez es un personaje muy querido también: Perú, México, Colombia, Centroamérica, bueno, en Centroamérica todo lo que hizo por la Nicaragua en el momento de las guerras que tuvieron ellos, la pacificación centroamericana, con todos los que estuvo en Contadora. Es un personaje histórico y algunas veces me dicen: pero nosotros deberíamos tener unas cinco, diez películas sobre cada aspecto. Eso es importante del país, creo que se conoce poco, hay que seguir haciendo, no solamente sobre ese personaje sino sobre otros, ¿no? Pero...

Y bueno, y en el 2018, el documental sobre Hugo Chávez. El pueblo soy yo también. Es muy celebrado.

Ese es un documental más difícil porque eso lo hicimos con Enrique Krauze, que es un historiador mexicano. Él fue el productor, sí, él fue el productor. Bueno, guionista conmigo en el sentido de que él fue el que me propuso, dijo: mira, vamos a hacer una película sobre el populismo. Pero empezamos y la primera vez que me dijeron: vamos a empezar con Grecia y Roma y hablando del populismo, yo no llego hasta allí. Aquí tenemos un ejemplo de populismo que es Venezuela, entonces elegimos, nos centramos en un caso de populismo, más o menos, como la película El pueblo soy yo. Es como un análisis, un estudio del populismo en Venezuela, que son los elementos que entran dentro del populismo, es que forman polarización, buscar el enemigo externo, las características propias del populismo, pero dándose en Venezuela. Y eso fue un documental que hicimos junto con él.

Y el más reciente, Rómulo resiste. Yo encuentro en ese documental, que me gustó mucho, un giro en tus documentales porque es un documental donde por primera vez tú eres un personaje, hablas tú también. Es decir, la vida de Rómulo Betancourt en su segundo gobierno, no el primero, pero también está tu infancia.

Sí, creo que está hoy en día mucho mejor visto el mundo de la historia, que uno participe. Antiguamente, el historiador se consideraba un objetivo, no formaba parte de las historias que contaban, o era como penalizado, mal visto. Ya hace unas décadas para acá, ya el historiador dice: bueno, la objetividad, como sabemos, no existe, nosotros también formamos parte de la historia y contar parte de nuestra historia es contar la historia, porque la historia no es una sola, son versiones. Entonces, no había, encontré de manera más fácil para que mucha gente viviera lo que yo viví, o cómo eran las Caracas cuando Rómulo Betancourt estaba haciendo su gobierno.

Yo no lo vi porque yo vivía en Venezuela mucho más tranquila y yo conté mi infancia para que los venezolanos entendiesen cómo muchos caraqueños vivimos en esa época, de una manera diferente a cómo las vivieron los que hacían política cotidianamente. Entonces la suma de esos dos, la suma de la lucha política y la suma de una infancia, digamos, agradable, creo que nos puede dar el medio de lo que ha debido ser para el gran país lo que fue esa época, una época que había esa dualidad. Había la lucha política, había la guerrilla, pero al mismo tiempo había tranquilidad, había convivencia y había como, deseamos, que vivimos en esos años de mucha tranquilidad.

Si tú no te metías, pues si no estabas en la guerrilla, el país vivía muy bien porque se vivía Venezuela. Por algo había tantos inmigrantes, por tanto, digamos, fue una época en que los venezolanos supimos y vivimos esos primeros años de democracia con libertad enormemente. Había la guerrilla, pero también había espacios para convivir con los adecos, comunistas. Bueno, masista no, porque no hay en la época... ¡no! El MAS es del 70. Pero digamos que estábamos todos. La verdad es que a la guerrilla se puso un poquito lo otro.

Mira, Carlos, y para terminar que nos quedan segundos, ¿hay algún personaje histórico venezolano o algún período que quieras trabajar y que todavía no lo hayas hecho?

Sí, seguro, seguro que están allí tal. Yo no te mostré esto. Ah, claro, CAP inédito, es lo que viene ahora el 7 de diciembre. Lo que pasa es que ya estamos... sí, claro, cuando el programa salga, ya este documental ha salido. Esto es un documental sobre, nada, ya lo habrán visto, sino ya sabrán que son unas conversaciones que tuvimos con Carlos Andrés Pérez en el año 98 y 99 durante varios meses y ahora sale... ¿Quiénes participaron en la conversación? Yo.

¿Tú solo?

Lo grabé, lo grabamos nosotros, el equipo mío. Qué maravilla, eso fue en el año 90. ¿Y las preguntas las hacías tú? Es claro, porque era una conversación que teníamos con él cuando nadie quería hablar con él, nosotros fuimos a hablar con él.

¿A La Humada?

No, él vivía en Altamira, una casa que se había ido de su casa y le había dejado de vivir con Blanquita. Este, sí, él estaba en Nueva York, él vivía solo aquí en Altamira y ahí estuvo preso... no por el primer juicio, en el segundo juicio hicieron un momento, él estaba preso, cada vez tenían casa por cárcel, ya hubiera salido, tenían casa por cárcel. En el 98, eso fue cuando salió senador.

Carlos, muchísimas gracias por esta entrevista. Creemos que hemos recorrido toda tu obra cinematográfica... Rápida.

Muy agradecido. Rápidas pero buenísimas. ¿A la próxima te puedo contar otras cosas? Gracias, y entonces seguimos un capítulo nuevo, pues, de Los del podio con Carlos Oteyza. Hasta nuestro próximo encuentro.

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