Mariano Picón Salas
Nuestro gran ensayista
Transcripción
Rafael Arráiz Lucca. Uno de los mejores ensayistas que hemos tenido en nuestra historia. Me refiero a Mariano Picón Salas. Mariano Federico Picón Salas, nacido el 26 de enero de 1901 en Mérida, su vida la podemos organizar en unas cuantas etapas.
La primera es aquella etapa que va desde su nacimiento hasta los 22 años, eso ocurre en 1923 en Mérida. Allí se gradúa de bachiller y comienza a estudiar Derecho en la Universidad de Los Andes. Se traslada a Caracas en 1919 y también estudia Derecho sin llegar a concluir la carrera. Regresó a Mérida en 1922 y en 1923 se va de Mérida y comienza su etapa chilena.
No termina Derecho ni en Caracas ni en Mérida, sí va a estudiar y concluir sus estudios formales en Santiago de Chile, eso va a ocurrir entre 1923 y 1936. Allá se gradúa de profesor del Estado en Historia y Geografía en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Y luego, en la misma universidad, se doctora en Filosofía y Letras. Se casa en Chile con Isabel Cento y nace su única hija Delia en 1937.
La tercera etapa de su vida es la de la errancia por el mundo. Esta etapa va de 1936 a 1965, es entonces cuando va a vivir en Praga, Washington, Nueva York, San Francisco, Bogotá, México, Los Ángeles, Puerto Rico, Río de Janeiro y París. Periplo completísimo. Hay una breve interrupción cuando pasa en Caracas unos meses del año 36 y luego entre 1938 y 1943, que también está en Caracas.
Luego va a estar en Caracas entre el 44 y el 47, vuelve a salir de viaje, regresa a Caracas y está entre el 51 y el 58. Y luego va a estar entre el año 63 y el 65, exactamente el 1.° de enero de 1965, cuando muere en Caracas a los 63 años. En muchos de estos destinos va a trabajar como funcionario diplomático. Cuando era muy joven, funcionario diplomático menor, y luego ya en la madurez fue embajador.
Y en otros destinos va a trabajar como profesor universitario. La mayoría de sus libros los escribe fuera de Venezuela. Incluso de los 63 años que vive pasa 26 años en el extranjero, prácticamente la mitad de su vida, casi la mitad de su vida. Veamos ahora algunas de sus obras y comencemos por sus autobiografías.
Me refiero a Viaje al amanecer, de 1943, y Regreso de tres mundos, en 1959. También vamos a ver sus textos narrativos: Buscando el camino, de 1920, Mundo imaginario, 1927, Odisea de tierra firme, 1931, Registro de huéspedes, 1934, y Los tratos de la noche, 1955. Sus libros de viajes van a ser Páginas de Chile y Perú, 1953, Gusto de México, 1952. Allí también están sus ensayos sobre Europa y América, en 1947.
También en su haber se hallan varias biografías, su gran estudio de Hispanoamérica y sus libros de ensayos. Y cuando él organiza sus obras selectas, afirma lo siguiente: "De mi obra literaria he suprimido para esta compilación las páginas anteriores a 1933. Aún las de esa fecha resultan para mi gusto de hoy exageradamente verbosas y no desprovistas de pedanterías juveniles".
De modo que Picón Salas se autocritica y deja fuera de sus obras selectas sus obras iniciales, a las que considera débiles y que no merecen sobrevivir en el tiempo. ¿De qué cinco biografías vamos a hablar ahora? Una primera es un texto que se titula Para un retrato de Alberto Adriani, gran amigo del merideño también. Fue escrita y publicada en Praga en 1936 cuando Picón Salas estaba en Praga como funcionario diplomático.
También vamos a ver la biografía de Francisco de Miranda, de 1946. La muy breve Pedro Claver, el santo de los esclavos, de 1950. La brevísima biografía es Simón Rodríguez y un estudio de época, centrado en el personaje de Cipriano Castro, que se titula Los días de Cipriano Castro, que es de 1953. Estas son sus biografías.
La de Adriani exalta la vida de su compañero de juventud en Mérida, destaca sus virtudes de estudioso a la economía política y también, por supuesto, lamenta fraternalmente su inesperada y súbita muerte. La de Simón Rodríguez es una biografía muy breve, como les dije, está pensado para estudiantes de bachillerato, pero no por eso está libre de observaciones muy valiosas sobre el excéntrico Rodríguez, este personaje por lo demás ha seducido a muchos venezolanos, a muchos autores, entre ellos a Uslar Pietri, que lo trabajó, e incluso hay una novela de Uslar basada en Simón Rodríguez.
La biografía de Miranda es ya de otro tenor: para nuestro gusto se trata del mejor que se ha escrito sobre Miranda. Hay otras muy buenas, pero esta está muy bien escrita y eso es lo que le da el plus en relación con otras biografías muy bien documentadas, pero la escritura de Picón Salas es verdaderamente superior. A su vez esta biografía es fruto de una investigación a fondo que supuso miles de páginas de lecturas por parte del biógrafo. Y además está tejida sin apartarse del espíritu de su primera aventura que imantó toda la vida del caraqueño universal Sebastián Francisco de Miranda.
En esta biografía ya uno nota lo que será característico en las mejores páginas de Picón. Me refiero a una prosa cuidada, de ensayista literario que adora, que ama el idioma y lo disfruta, junto con la rigurosidad en la investigación. Picón escribe muy bien, pero no abandona los papeles que investiga ni la investigación histórica. Por otra parte, Picón no se deja llevar por el canto de sirenas, la escritura barroca, por el contrario.
No pierde tiempo y no se distrae con hechos accesorios. Va a la diana, al hueso, sin olvidar que está escribiendo y que la factura estética de lo que está escribiendo, la escritura, es central. Es tan importante como lo que está diciendo. De modo que la escritura en Picón Salas es protagonista, junto con los hechos que está narrando.
¿Cuánto tiempo le tomó escribir esta obra? Pues sus biógrafos Simón Alberto Consalvi y Gregorio Isambrano, ambos coinciden en que muy poco tiempo. Realmente esa fue la manera como trabajó Picón a lo largo de toda la década, en los años 40, cuando publica buena parte de sus mejores obras.
Estoy pensando en Formación y proceso de la literatura venezolana, Viaje al amanecer, De la conquista a la independencia, Miranda, del que hablamos, y Comprensión de Venezuela. De modo que estos libros escritos en la década del cuarenta nos permiten afirmar que fue su década de oro. Por ejemplo, se sabe que Formación y proceso de la literatura venezolana fue escrito en tres meses, con un afán febril, decantando años de lecturas de literatura venezolana, y lo que salía de su pluma eran unas ideas metabolizadas, cribadas durante años.
Todo indica que todos estos textos salieron así, es decir, encerrado trabajando. Tuvo en esta década la oportunidad de encerrarse a trabajar, y de allí la intensidad de estos libros, la fuerza, la atención que uno nota en ellos. En la próxima parte del programa seguiremos con sus biografías, entonces veremos Pedro Claver, el santo de los esclavos, que va a ser fruto del paso de Picón Salas por Colombia ya en condición de embajador de Venezuela. Entonces, al regresar, vemos a Pedro Claver, el santo de los esclavos.
Les decía antes que su paso como embajador de Venezuela en Colombia lo acercó a este personaje, que lo seduce y puede investigarlo en la Biblioteca Nacional de Colombia. En las secciones de libros raros, y entonces emprende la escritura reconstructiva y analítica de los años iniciales de Pedro Claver en Cataluña y en Sevilla hasta que llega en el siglo XVII a Cartagena de Indias, para luego subir a Bogotá, luego se desplaza a Tunja, regresa a Cartagena donde va a ocurrir la verdadera epopeya apostólica de este jesuita. Va a morir en Cartagena en 1654, no sin antes realizar milagros y convertirse en el protector de los esclavos y en el dulce mitigador de sus tormentos. Es una biografía preciosa realmente.
Reconstruye el tiempo histórico del personaje, se acerca a la humanidad conmovedora de Claver, me refiero a su bondad y humildad, fue una suerte de Bartolomé de las Casas del siglo XVII y está magistralmente retratado por Picón. Esta biografía es una joya realmente. La última de las cinco biografías es la de Cipriano Castro, titulada, como les dije, Los días de Cipriano Castro, Historia venezolana del 900.
Aquí estamos hablando de un trabajo grande, es la más completa y extensa. Él reconoce que la documentación que utilizó la organizó Manuel Landaeta Rosales, este crédito se lo da Picón Salas al final del estudio. Tuvo entonces acceso a cartas inéditas de Cipriano Castro y a su vez el lector entiende que, a medida que va avanzando, Picón está haciendo un estudio de época, no es sólo Castro, también la época. Lo que está estudiándose, está estudiando la segunda mitad del siglo XIX y el comienzo del siglo XX.
Y como suele ocurrir, está sabrosamente escrita, se lee como una novela de aventuras. Yo no pude abandonar la lectura de este libro, es uno de los libros que produce una gran fascinación. Ahora veamos algunos libros de ensayos de Picón y su estudio magistral sobre la Hispanoamérica colonial. Me voy a referir primero a Cinco discursos sobre pasado y presente en la nación venezolana, de 1941.
Allí recoge un texto sobre la guerra mundial y hay cuatro ensayos de tema venezolano. El primero se titula 1941 y es un elogio de la presidencia de López Contreras y su habilidad para pasar de la dictadura a lo que podemos llamar la distensión civil. También allí está un texto que se titula Proceso al pensamiento venezolano. Allí aborda la dicotomía civilidad-militarismo, lamentablemente vigente.
También exalta allí la figura de Andrés Bello, examina con lupa la figura polémica de Antonio Guzmán Blanco. Se detiene en el católico Cecilio Acosta, discute con la obra de Pedro Manuel Arcaya y blande lanzas a favor de Laureano Vallenilla Lanz. Saluda a Doña Bárbara de Gallegos como un emblema latinoamericano y mundial del conflicto entre civilización y barbarie. El tono de la obra en general es una gran lucidez crítica, nada complaciente y por lo demás muy luminosa.
Hay otro ensayo allí brillante que se titula Antítesis y Tesis de nuestra historia, donde parte de la interpretación de Augusto Mijares, su interpretación pesimista en la sociología hispanoamericana, para entonces señalar las grandes virtudes de la venezolanidad. Este es un texto notable, con agudeza apunta Picón al cambio sociológico que trajo la guerra de independencia y va llegando hasta desembocar en una característica que él considera nacional, el igualitarismo. Entonces, en ese texto decía Picón lo siguiente: "De todos los mitos políticos y sociales que han agitado al mundo moderno a partir de la Revolución francesa, ninguno como el mito de la igualdad conmovió y fascinó más a nuestro pueblo venezolano. Desde cierto punto de vista nuestro proceso histórico, a partir de la independencia, es la lucha por la nivelación igualitaria. Igualdad más que libertad".
Miren, este es un fragmento, una lucidez y una pertinencia enorme para entender a Venezuela. Les repito las últimas frases: "¿Igualdad más que libertad?". Vaya qué visión la de Picón Salas, qué agudeza, y esta línea argumental la lleva todavía más lejos. Recordemos que este ensayo fue escrito en mil novecientos treinta y nueve, fíjense lo que afirma entonces.
"Psicológicamente, al menos el venezolano ha logrado como pocos pueblos de América una homogeneidad democrática; quizá ninguna nación del continente haya vivido como nosotros un más precoz y tumultuoso proceso de fusión. No existen entre nosotros diferencias ni distancias que obturen e impidan toda comunicación entre el indio, el blanco y el mestizo". De nuevo, extraordinaria observación. Les recuerdo el año 1939, estos dos fragmentos hacen evidente que las percepciones en la realidad venezolana por parte de Picón se nutren ya de su experiencia chilena y checa.
Vivir en otro país del continente tantos años y en Europa, ya para entonces le había dado a Picón un punto de vista rico, variado, tenía como comparar. Por supuesto esto va a profundizarse en los años que vienen, donde vivirá en tantísimos otros sitios y conocerá de cerca tantas otras culturas, me refiero a la etapa de Picón cuando la errancia por el mundo fue intensa. También en otro ensayo, de estos que venimos analizando, este se titula Nota sobre el problema de nuestra cultura, se detiene en el tema de la educación. Vuelve entonces sobre los ejemplos de Andrés Bello, Cecilio Acosta y Simón Rodríguez.
Y teje sobre la médula pedagógica en nuestras posibilidades de desarrollarnos. Luego vamos a tener un gran libro que es De la conquista a la independencia: tres siglos de historia cultural hispanoamericana, de 1944, escrito en Nueva York, en la Universidad de Columbia, donde daba clases y estaba como investigador. Y fue publicado por el Fondo de Cultura Económica de México en su primera edición. Por cierto, este libro en el Fondo de Cultura tiene muchas ediciones, pasan de diez si mis memorias no fallan.
Para mi gusto sigue siendo una de las mejores historias del período colonial hispanoamericano que pueden leerse, goza de una particularidad que señala el subtítulo. Es decir, es una historia cultural que no deja de lado la política y la sociología, obviamente siendo cultural. Es un estudio, no un conjunto de ensayos. Y fue escrito de acuerdo con el mejor método de Picón que hemos señalado antes, que es el envión sin parar concentrado exclusivamente en el trabajo.
Cabe decir que estamos ante un libro de una escritura seductora, impecable, bellísima. Cabe decirlo porque cualquiera que haya leído a Picón en este libro y muchos otros va a compartir estos adjetivos que he señalado. Su ecuanimidad siempre se impone en sus valoraciones, por ejemplo en este libro, en un momento dado dice lo siguiente: "Ni los conquistadores españoles fueron siempre esos posesos de la destrucción que pinta la leyenda negra, ni tampoco los santos o caballeros de una cruzada espiritual que describe la no menos ingenua leyenda blanca".
Bien, muy cierto. Por lo demás no son pocas las veces que Picón trata de retratar con precisión la psicología del conquistador español, señalando que no era ni un medievalista ni un renacentista, sino que tenía un carácter fronterizo entre los dos períodos, según él señala. Picón no elude la polémica sobre la leyenda negra y blanca. Tampoco elude el análisis del barroco.
Ni tampoco elude las tareas de trazar el perfil de creadores que despuntan en aquel amanecer de la civilización mestiza hispanoamericana. Sin duda este es uno de sus grandes estudios, sin la menor duda, y es un aporte insoslayable para comprender la Hispanoamérica colonial. Por otra parte debe ser una de las primeras historias culturales del período colonial hispanoamericano, si no la primera, una de las primeras, no me atrevo a afirmar que es la primera, pero allí está.
Era muy difícil que en aquel entonces alguien pudiese enfrentar un desafío multicultural como lo hace Picón, que tenía una formación extraordinariamente sólida y que tenía todos los instrumentos en la mano para escribir esa gran historia cultural del período colonial hispanoamericano. Su reflexión venezolanista. Nos referimos a Comprensión de Venezuela, prologado en Bogotá en 1948 y publicada en Caracas en 1949. Y otro libro venezolano que es Suma de Venezuela, un compendio que organiza y prologa el propio Picón y que es publicado el año 66 cuando ya Picón ha muerto.
Es un libro póstumo, pero que él dejó completamente organizado. Este libro, Suma de Venezuela, comprende al primero, es decir, la Comprensión de Venezuela. Allí está un texto importante que es el discurso de incorporación a la Academia Nacional de la Historia, fechado en 1947, y está el ensayo ya clásico Comprensión de Venezuela, donde Picón Salas se coloca en el puesto del que mira la historia, avizora el panorama y reincide entonces en la tesis de la guerra de independencia como un crisol que tendió a una unificación del país.
Allí boxea con las tesis positivistas y desestima la determinación fatal de la geografía y va dibujando el rostro de lo que él llama una civilización del calor, la civilización venezolana. Ve en el horizonte inmediato la desaparición del regionalismo desintegrador y celebra la llegada de inmigrantes europeos. Aquel país despoblado de 1949, apenas en Venezuela habían alrededor de 5 millones de habitantes, es decir nada, muy poca gente.
En su discurso de incorporación, Rumbo y problemática de nuestra historia, hace el elogio del antecesor Pedro Emilio Coll, como corresponde a los incorporandos, individuo número en las academias, y luego desarrolla su tesis, el enfoque multidisciplinario de la historia. Y coloca el acento en ese enfoque en la historia cultural más que en política, más que en la procerista, en la militarista. Coloca el acento en la cultura.
También llama enfáticamente a comprender y entender la historia indígena, para entonces una tarea abordada por muy poca gente y en ese entonces mayoritariamente pendiente de esa tarea. Concluye afirmando que no ha sido la historia nacional el territorio más frecuente de sus trabajos y se ofrece para llevar al seno de la corporación, de la Academia que lo eligió, sus perplejidades, sus dudas. Picón era un hombre que se alimentaba mucho de las preguntas, de las dudas, de no tener certezas, como el hecho de la incertidumbre articulaba y motorizaba una reflexión, eso era muy propio de Picón Salas.
Los otros textos de Comprensión de Venezuela, este libro clásico, se refieren a la poesía venezolana, al desarrollo de Caracas, del capital. Algunos son literarios, otros antropológicos, con algo de psicología social en el caso de estos retratos urbanos a los que referí. De modo que allí están el primer y en Suma de Venezuela también está un texto que se titula Ventura Venezolana, que es un apretado resumen de la vida política nacional entre 1811 y 1961.
Por cierto, en ese resumen muy apretado brillan las ausencias, es decir, él pasa en el resumen de 1944 a 1952. Ni siquiera menciona el 18 de octubre del 45 ni el gobierno de Betancourt, ni el gobierno de Gallegos, tampoco menciona a Delgado Chalbaud y a Germán Suárez Flamerich, porque es imposible atribuirlo a un olvido, la verdad. De modo que nos queda interpretar ese hiato, esa ausencia, como un silencio, bien sea porque su valoración fue negativa de estos años, que no lo creo, bien sea porque son años álgidos sobre los que no tiene una posición tomada y no quiere emitir sentencia.
Yo creo que es esto sobre todo, pero sin duda alguna que es muy notoria la ausencia de estos años, que van de 1944 a 1952. Hay otro texto allí que se titula Vísperas venezolanas, en él se basa en La Gazeta de Caracas para reconstruir los años previos al 19 de abril de 1810. Es un buen ejemplo de investigación documental. El tercer trabajo en este libro se titula La independencia venezolana y allí no escatima elogios para Bolívar y contribuye con este mito o el mito bolivariano, que es un texto breve.
En otros textos trabaja a Miguel José Sanz, vuelve sobre Simón Rodríguez, revisa al viejo Guzmán, al padre Antonio Leocadio, se interesa sobre el marqués de Casaleón, la novela de Mario Briceño Iragorry. Se detiene a revisar los perfiles venezolanos de Felipe Tejera y también polemiza con Uslar Pietri acerca de la importancia y tradición en la historia venezolana. Hasta aquí, Suma de Venezuela y Comprensión, que recogen los textos venezolanistas de Picón Salas y uno que queda fuera de esta suma que se titula Andrés Bello y la Historia. Es un texto que quedó descolgado, que Picón no incorpora a las sumas de Venezuela ni a Comprensión de Venezuela.
Fue escrito en 1956, ¿para qué? Para las Obras completas de Andrés Bello, en el tomo 23. En esa época estaba publicando las Obras completas de Andrés Bello, don Pedro Grases con la colaboración de Rafael Caldera, de Oscar Sambrano Urdaneta, de todos los bellistas, y allí le solicitaron a Picón Salas este texto introductorio, que inexplicablemente, como les decía, no recogen ninguno de sus libros.
Y felizmente Simón Alberto Consalvi lo rescata y lo publica en las ediciones de la Academia Nacional de la Historia, en la colección El Libro Menor, o El Libro Breve como se llama ahora. Este libro breve fue publicado el año 2004. Allí Picón examina con detalle la biblioteca de Bello porque esta fue tasada para la venta por el historiador chileno Diego Barros Arana, por supuesto después de la muerte de don Andrés allá en Santiago de Chile.
Y allí Picón advierte especialmente los textos de historia, constata el interés del caraqueño por la historia universal y nacional, hace una relación entre las polémicas entre historiadores chilenos y don Andrés y también demuestra la pertinencia de las observaciones de Bello en el propio conocimiento sobre el tema. Concluye con un párrafo que merece ser citado en esta oportunidad: "Unió como ningún otro letrado una vieja tradición colonial española con todos los nuevos impulsos que, desde la Revolución y el Romanticismo empezaron a configurar el alma moderna".
"Abrió al trato intelectual de otras naciones y otras culturas el entonces cerrado mundo hispanoamericano. Con la misma decisión que los héroes de la independencia lo abrían al trato político. Su seria erudición, su sosiego, su don de análisis, su ponderado y rico juicio sabían canalizar el frenesí. Toda su obra parece así un compromiso necesario entre la tradición y la modernidad".
Un extraordinario elogio de Andrés Bello por parte de Picón Salas, quien a su vez tenía unos lazos afectivos muy fuertes con Chile porque allá fue donde se formó en sus primeros estudios universitarios. Este texto del Picón sobre Andrés Bello tiene un valor particular porque por lo general no se le tiene a Picón como un bellista consumado. Pero este trabajo sí lo ratifica, que conocía a fondo la obra de Andrés Bello y que la valoraba, que la frecuentó con toda seguridad en sus años chilenos, donde se va a formar, y de verdad el párrafo que les leí refleja no sólo una gran admiración sino una gran precisión en relación a cuáles fueron los aportes de Bello.
Cuando él dice "unió como ningún otro letrado la vieja tradición colonial española con todos los nuevos impulsos que, desde la Revolución y el Romanticismo empezaron a configurar el alma moderna", esa condición de puente entre un mundo colonial hispano y las repúblicas nacientes, los estados nacientes, que puede emblematizarse en Bello con toda certeza, ese fue en buena medida su papel. No olvidemos que Bello es un factor esencial en la construcción de la República chilena, no solo desde el punto de vista pedagógico, a quien se le tiene como el refundador de la Universidad de Chile, sino también desde el punto de vista jurídico, porque fue mucho lo que trabajó don Andrés en la trama jurídica del país austral, de Chile. De modo que ese papel de puente, apunta Picón Salas, es muy apropiado.
Dice: "Abrió el trato intelectual de otras naciones y otras culturas el entonces cerrado mundo hispanoamericano" y también apunta lo que él llama su seria erudición, su sosiego, su don de análisis. Su ponderado y rico juicio que sabían canalizar el frenesí porque ciertamente don Andrés tenía unos impulsos vitales muy poderosos, muy fuertes, que los canalizaba a través de esas virtudes que señala Picón Salas. En la última parte del programa veremos entonces al Picón fundador de instituciones culturales, ya regresamos. Revisemos en esta última parte del programa el papel fundacional que desempeña Mariano Picón Salas en la Venezuela cultural.
Fueron cuatro las empresas e instituciones culturales creadas por él. La primera, desde su posición de superintendente de Educación Nacional en 1936, entusiasma al ministro de Educación, a Caracciolo Parra Pérez, y al presidente de la República, Eleazar López Contreras, para fundar el Instituto Pedagógico Nacional, nada menos. Entonces es cuando Picón gestiona la venida al país de una muy conocida misión pedagógica chilena que va a llegar en dos etapas, en dos tandas, y con esos profesores chilenos es que se va a crear la institución donde van a formarse los maestros, los profesores venezolanos. Es una institución de gran solera o una gran tradición y de una gran importancia en aquel momento en el que Venezuela está entrando a modernizarse en 1936, saliendo de la dictadura del general Gómez y entrando en el proceso modernizador de López Contreras.
Luego, en ese mismo gobierno de López Contreras, en 1938, es designado director de Cultura y Bellas Artes del Ministerio de Educación. Es el equivalente a lo que fue después el presidente del Conac, el ministro de la Cultura, y desde esa posición va a crear una gran revista que fue la Revista Nacional de Cultura, en 1938, fundada por Mariano Picón Salas. Un tiempo después, ocho años después, en 1946, va a fundar la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela. Él fue su primer decano de esa Facultad de Filosofía y Letras de la Central.
Esta es la tercera institución que funda. Y en 1964 ya gobernaba Raúl Leoni, va a ser quien diseñe el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes, INCIBA. Iba a ser su primer presidente pero lo sorprende la muerte en enero de 1965. Cuatro grandes instituciones culturales creadas por Mariano Picón Salas para el Estado venezolano y para la academia, porque ese es el caso de la Universidad Central de Venezuela.
Vemos entonces que Picón Salas no fue sólo un historiador formado en las aulas donde se educaban los profesores de bachillerato en Chile, sino también tiene un doctorado en filosofía y letras. Y sobre todo fue un escritor, un estilista del idioma, podría decirse de tan cuidado que era el uso del lenguaje. El lenguaje para Picón era tan protagonista como el tema que estaba tratando.
En el área de historia, sus aportes abrazan tres cuerpos, vamos a llamarlos así: el de la historia cultural, el de la historia política y el de la historia literaria. Tres buenos ejemplos de lo que estamos diciendo sería De la conquista a la independencia, es un arquetipo de la historia cultural bien hecha. De la historia política sería Los días de Cipriano Castro, libro formidable, y de la historia literaria Formación y proceso de la literatura venezolana.
En los tres libros, en los tres casos, Picón Salas pone en marcha sus tesis multidisciplinarias. Y a su vez estos tres libros se juntan, se dan la mano o dialogan porque vamos a encontrar mucho de un sesgo en uno y en otro por este proyecto multidisciplinario que Picón encarna en su escritura, en sus libros. La riqueza de la formación del autor hacía imposible que se concentrara en un solo sesgo, olvidando y empobreciendo en consecuencia sus otros saberes.
Es decir, Picón no sólo se concentraba en un sesgo olvidando a otro, sino uno auxiliaba al otro, los mezclaba, le daba una nueva combinatoria, una nueva vida, y debemos decir que fue felizmente así. Y no podía ser de otra manera realmente porque Picón Salas fue en el fondo un humanista, lo que llamamos un humanista, como lo fueron Andrés Bello, Rafael María Baralt, Lisandro Alvarado, por citar a tres de los grandes. Picón Salas es de esta estirpe, de esa estirpe de los grandes humanistas que ha tenido Venezuela.
Hay que señalar cuántas veces Picón Salas tuvo el llamado de la vida pública, respondió a él, es decir, probablemente sin buscarlo denodadamente, estuvo en el lugar indicado para la creación de estas cuatro instituciones. Me refiero al Instituto Pedagógico, a la Revista Nacional de Cultura, a la Facultad de Filosofía y Letras de la Central y al Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes. De las cuatro, el Instituto Pedagógico allí está, se ha transformado en el tiempo pero allí está prestando sus funciones. La Revista Nacional de Cultura creo que dejó de prestar servicios hace unos pocos años, lamentablemente la Facultad de Filosofía y Letras allí está cumpliendo 70 vigorosos años formando gente.
Y el INCIBA se transformó en el Conac, que el Ministerio de Cultura, y así ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. De modo que eso también es distintivo de Picón, que no huyó a sus responsabilidades. No fue solo un escritor de gabinete, sino también un hombre que emprendió trabajo por la colectividad, organizaciones e instituciones como fundador de instituciones. Hasta aquí la vida y obra de este merideño completamente excepcional. Un gran escritor, uno de nuestros grandes ensayistas de todos los tiempos, con una obra absolutamente vigente, ha sido un gusto, un placer discurrir para ustedes.
Esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia, y les habla Rafael Arráiz Lucca. Me acompañan en la producción Mery Sosa, Víctor Hugo Rodríguez, y en la dirección técnica Víctor Hugo Rodrigues y Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com, en Facebook y en Twitter, arroba Rafael Arraiz, y estos programas los consiguen en www.unionradiocultural.com. Hasta nuestro próximo encuentro.