Juan Germán Roscio
Uno de los civiles esenciales en el período fundacional de la República
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. Vamos a trabajar hoy la figura histórica, esencial e importantísima y muy poco conocida de Juan Germán Roscio. Roscio nace en San Francisco de Tiznados, hoy estado Guárico, el 27 de mayo de 1763, y muere en Cúcuta, hoy Colombia, el 10 de marzo de 1821, a los 58 años.
Una vida breve, aunque para su tiempo 58 años ya era un hombre mayor que había entrado en la senectud, de acuerdo con la expectativa de sus tiempos, pero hoy en día 58 años es un hombre muy joven. Roscio es uno de los casos más interesantes de ese período. ¿Por qué? Porque él es hijo de Juan Cristóbal Roscio, que se ha asentado en la provincia de Venezuela, como dijimos antes, en el pueblo de San Francisco de Tiznados.
Allí va a casarse con Paula María Nieves, que era natural de lo que se conocía como un pueblo de indios. ¿Cuál pueblo de indios? En el caso de ella, es el pueblo de La Victoria. De tal modo que estamos en período colonial y Roscio es evidentemente un mestizo porque es hijo de una india o indígena, o aborigen como también se les llamaba. Esto tenía unas consecuencias muy graves, muy negativas para las personas porque, al no poder probar su limpieza de sangre, no podía ingresar en el sistema educativo salvo que alguien respondiera por el muchacho, y eso va a ser lo que ocurre con Roscio.
Su padre, el milanés Juan Cristóbal Roscio, y su madre, Paula María Nieves, tenían una hacienda y tenían bienes de fortuna, pero no tenían para su hijo limpieza de sangre como para entrar en una institución educativa. Y María Luz Pacheco, la hija del entonces conde de San Javier, responde por el muchacho como si fuera blanco, aunque no lo fuese. Y por eso es que Juan Germán Roscio se traslada a Caracas para estudiar la escuela primaria cuando tiene 11 años, porque tiene el respaldo de la hija del conde de San Javier. También va a ocurrir que el muchacho es muy aventajado y sus estudios avanzan con buen pie.
Ahora también debemos preguntarnos qué hacía un milanés en Venezuela y por qué. ¿Cómo es que Juan Cristóbal Roscio está aquí? Y la respuesta es muy sencilla, pero no deja de ser curiosa. En el momento en que él se traslada, Milán pertenece al ámbito monárquico español, de modo que él se traslada dentro de su reino, no siendo español pero siendo milanés, y le estaba perfectamente permitido trasladarse desde el ducado de Milán hasta el estado Guárico.
¿Realmente una diferencia sustancial porque abandona Milán y se viene a Guárico? No lo sabemos, no hemos podido averiguarlo. Pero sí sabemos que antes de navegar hasta Venezuela estuvo en Cataluña, buscando también algún tipo de futuro, y finalmente lo va a encontrar aquí, en el pueblo de San Francisco de Tiznados. Y la administración y la explotación de aquella pequeña hacienda le dio algunos bienes de fortuna como para sobrevivir con dignidad y como para poder mantener a su hijo en Caracas cursando estudios en la escuela primaria, después en la escuela secundaria y después en la universidad.
Cuando va a entrar Juan Germán a la Universidad de Caracas ocurre lo mismo que pasó antes cuando entró al sistema educativo primario: le piden la limpieza de sangre y él no puede probarla. Es hijo de una india y vuelve a dar la cara por él María Luz Pacheco, la hija del conde de San Javier, y lo admiten en la Universidad de Caracas. Y allí se va a doctorar en derecho canónico en 1794 y en derecho civil en 1800. ¿Y le va a ocurrir lo mismo cuando va a inscribirse en el Colegio de Abogados de Caracas? Le dicen que no puede inscribirse porque no tiene limpieza de sangre, que tiene que probar su limpieza de sangre, cosa que en su caso es imposible.
Pero Roscio no se amilana con esta situación y él, como abogado que es, demanda en la Real Audiencia. Finalmente la Real Audiencia emite un fallo: la demanda él la comienza en 1796 y la Real Audiencia sentencia en 1805. ¿Y qué dice la sentencia? Pues lo contrario de lo que cualquiera podría suponer que iba a decir. La sentencia dice: si lo admitieron para estudiar tanto en la escuela primaria, secundaria como en la universidad, ¿cómo es que ahora no lo van a admitir para ejercer el derecho?
Y eso fue lo que ocurrió: la sentencia ordena al Colegio de Abogados de Caracas que admita a Juan Germán Roscio para que pueda ejercer su profesión como abogado. La argumentación que hace el propio Roscio es bellísima del juicio: "¿Para qué me dejaron entrar en la universidad, si después no me iban a permitir ejercer?". Él contaba con unos argumentos de mucho peso y la Real Audiencia caraqueña, que ya se había creado, por supuesto, le da la razón.
Si esto hubiese ocurrido unos años antes, el juicio hubiese tenido lugar en la isla de Santo Domingo, pero la Real Audiencia caraqueña ya se había creado. Y esta audiencia, para asombro de muchos que pensaron que eso no iba a ocurrir, le ordena al colegio que le abra la puerta a Roscio. Que por cierto va a entrar al Colegio con un aura de triunfador, y no es para menos: aquel mestizo ha logrado imponer sus criterios con el conocimiento jurídico adquirido en la Universidad de Caracas y le ha doblado el brazo al Colegio de Abogados. Allí comienza a labrarse la fama del hombre de convicciones y un buen abogado que va a acompañar a Roscio a lo largo de toda su vida.
Tan es así que, una vez admitido al Colegio de Abogados, su propia universidad, su alma mater, lo va a admitir como profesor. Y luego la Capitanía General de Venezuela y la Auditoría de Guerra, en tiempos coloniales, lo asumen o acogen como asesor de estas instituciones. De modo que Roscio ha vencido todos los obstáculos para ese momento, el primero de su condición mestiza. Pero además todos los obstáculos académicos, que los ha vencido con gran éxito, y ahora ha logrado un juicio, una sentencia, a su favor.
Por eso no nos sorprende para nada que cuando se crea la Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII, el 19 de abril de 1810, Juan Germán Roscio integra ese cabildo y esa junta en calidad de diputado del pueblo. Y aquí comienza una vida de singulares realizaciones por parte de Roscio, a tal punto que el gran historiador Manuel Pérez Vila afirmaba sobre él, lo cito: "El alma de la revolución en esa época y bien mereció el dictado de padre, maestro y defensor de la naciente libertad que más tarde le adjudicó Andrés Bello".
Ciertamente, Bello pensaba y afirmaba que el alma del padre, maestro y defensor de la naciente república fue Juan Germán Roscio. Y eso es cierto, y es algo que vamos a demostrar o a ventilar a lo largo de este programa, y satisface ver cómo Manuel Pérez Vila recuerda esas afirmaciones de Bello. Bueno, de aquella situación que crea la Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII Roscio va a tener un papel principal porque, ¿qué es lo que ocurre? La junta dice: nosotros no aceptamos al rey francés, que es un usurpador, refiriéndose a José Bonaparte, a quien su hermano Napoleón le ha colocado la corona de España en la cabeza.
Y las juntas caraqueñas y las juntas de muchas otras provincias de América dicen: nosotros no reconocemos al rey francés, pero tampoco dicen en ese momento: vamos a formar una república. Más bien dicen: vamos a formar una Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII. Pero tiene que tener un gobierno, porque si no, ¿quién va a gobernar? El rey por el cual ellos han jurado fidelidad, a quien le han entregado su soberanía, está preso en Bayona, y el rey que lo ha sustituido de manera fraudulenta o usurpadora ellos no lo reconocen, entonces debe nombrarse un gobierno.
Y allí Roscio tiene un papel fundamental porque en ese primer gobierno que tiene Venezuela Roscio funge como el secretario de Relaciones Exteriores. Lo que nos lleva a afirmar con toda propiedad que el primer canciller que tuvo Venezuela fue Juan Germán Roscio. Pero Roscio no va a ser solo el primer canciller, ya veremos cómo va a ser el primero en muchos otros órdenes. Fíjense que el paso siguiente que ocurre es que el cabildo de Caracas, que ha tomado esa decisión, toma a su vez la decisión de convocar a unas elecciones a las que se presenten los cargos electorales, los diputados de distintas jurisdicciones en Venezuela, y le encargan la redacción del Estatuto Electoral a Juan Germán Roscio.
Pero este y otros aspectos de esta vida fascinante, de este venezolano excepcional, la continuaremos en la próxima parte del programa. Ya regresamos. Decíamos en la parte anterior del programa que Roscio fungió como el primer canciller que tuvo la República de Venezuela, ya que integró a aquel gobierno que se desprendía de la Junta Conservadora o Defensora de los Derechos de Fernando VII. También decíamos que allí iba a tener un papel estelar porque el Cabildo de Caracas le encarga que redacte el reglamento, así era como se llamaba: reglamento para la elección de diputados al primer Congreso de Venezuela independiente.
¿Por qué terminó llamándose así? Porque ese reglamento para la elección de diputados se hace por los siguientes motivos. La decisión que ha tomado el Cabildo caraqueño es caraqueña, pero ¿qué piensa el cabildo de Valencia, el de Maracaibo, el de Mérida y el de Cumaná, etcétera? Entonces por eso es que se convoca a elecciones, para que cada una de esas jurisdicciones, esos cabildos que representan a unas provincias, elijan a unos diputados que a su vez se reúnan en Caracas como capital, todavía entonces Capitanía General de Venezuela, y tomen una decisión, eso es lo que va a ocurrir.
Se reúnen a partir de los primeros meses de marzo de 1811 y esa reunión de diputados es la que va a decretar el 5 de julio de 1811 la creación de la República de Venezuela. ¿Quién redacta el Acta de la Independencia? Juan Germán Roscio y Francisco Isnardi. Ese Congreso de la ya creada República de Venezuela le pide a Roscio, a Isnardi y a Ustáriz que redacten la primera Constitución Nacional. Y ellos lo van a hacer con gran celeridad, y la primera constitución que tuvo Venezuela se sanciona el 21 de diciembre de 1811.
Además, Roscio redacta un manifiesto con un título muy largo que voy a leerles, que es el siguiente: "Manifiesto que hace al mundo la Confederación de Venezuela en la América Meridional de las razones en que ha fundado su absoluta independencia de la España, de cualquier otra dominación extranjera intentada y promovida el 19 de abril de 1810, y declara el 5 de julio de 1811, formado y mandado publicar por acuerdo del Congreso General de las Provincias Unidas". Este manifiesto, al que aludimos, de qué se trata, que ha escrito Roscio, es el intento argumental de Roscio para explicar lo que ha ocurrido porque Venezuela se separa del reino de España y cómo fundamenta su decisión para la creación de una república absolutamente independiente. Esto también lo redacta Roscio. De modo que miren el personaje frente al que estamos: es el redactor del Acta del 5 de julio de 1811, del Acta de la Independencia, que se perdió durante unos años, por cierto, y apareció muchos años después en Valencia.
Es el redactor de la primera Constitución de la República, la Constitución Federal, que fue la primera que tuvo Venezuela. Es el redactor del primer sistema electoral porque el reglamento que convoca a la elección de diputados lo redacta él. Y es el redactor del Manifiesto Explicativo Fundamental de la independencia, y a su vez es el primer canciller, de modo que Roscio es un pionero en casi todo lo que desarrolla durante mucho tiempo. Recordemos que en este período Bolívar no forma parte de esta historia salvo de manera secundaria. ¿Por qué?
Porque Bolívar, junto con Miranda, va a integrar la Sociedad Patriótica y se reúne de manera alternativa al Congreso. Y eso sí, van a dar grandes discursos y van a animar la opinión nacional y los diputados del Congreso para que la decisión que tomen sea la creación de la República. Eso es lo que termina pasando: los abanderados de la creación de la república van a ser Miranda y Bolívar, sobre todo el general Miranda, sus seguidores en ese momento entre quienes estaba Bolívar.
No va a ser un abanderado clarísimo de la creación de la República Roscio, no porque no fuese un republicano sino porque no tenía la voz cantante del proyecto. Pero sí, en el momento de materializar el proyecto republicano, a la persona que se acude es a Roscio. Porque es el gran abogado, el ya ilustre abogado de la Universidad de Caracas que ha hecho un recorrido exitosísimo, venciendo toda una carrera de obstáculos que referimos en el segmento anterior.
Muy bien, constituida la República el 5 de julio de 1811, sancionada su Constitución el 21 de diciembre de ese mismo año, sabemos que en los primeros meses de 1812 desembarca Domingo de Monteverde procedente de La Habana a rescatar el territorio venezolano para el Imperio español. Sabemos que se pierde esa República el 31 de julio de 1812 cuando Miranda capitula, se rinde frente a Monteverde y cuando el desdichado Miranda es hecho preso en La Guaira. Lo hacen preso sus coroneles Bolívar, Peña y de las Casas, y lo entregan a Monteverde a cambio de un salvoconducto para irse.
Esa fue la razón por la que Bolívar no cae preso, sino que se dirige a Curazao y después se traslada a Cartagena, donde va a escribir el Manifiesto de Cartagena explicando, según Bolívar, que la causa de la pérdida en la Primera República es la Constitución Federal. Bolívar no le atribuye la pérdida de la República a las deficiencias bélicas del general Miranda exclusivamente, pero le atribuye sobre todo a la redacción de una Constitución Federal por parte de Roscio. Por eso es que Roscio y Bolívar no van a ser personajes que estén de acuerdo en relación con el proyecto constitucional para la República. Bolívar siempre fue un centralista y Roscio, en el momento de redactar la Constitución, acoge el modelo federal inspirado en la Constitución que estaba en el mundo imperante con un gran éxito, que es la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica.
De allí que Roscio y Bolívar van a tener una rivalidad conceptual constitucional que no los lleva a una misma dirección particular. Todo lo contrario, Bolívar va a reconocer en Roscio al gran personaje que fue más adelante, como veremos en este programa. Si bien Bolívar logra irse con un pasaporte a Curazao y después a Nueva Granada, Roscio es hecho preso por Monteverde y es enviado a Cádiz y a Ceuta. Y hay una carta de Monteverde donde señala que envía presos los ocho monstruos, así los llama.
¿Quiénes son los ocho monstruos según Monteverde? Pues nada menos que los ilustrísimos patriotas republicanos Francisco Isnardi, José Barona, Juan Pablo Ayala, José Mírez, Juan Paz del Castillo, Manuel Ruiz, el canónigo chileno José Cortés de Madariaga y nuestro guariqueño Juan Germán Roscio. Va a estar Roscio preso en Cádiz, en la cárcel de La Carraca, por cierto donde en 1816 morirá Francisco de Miranda. Allí va a estar siete meses Roscio y luego es enviado a Ceuta hasta que el 17 de febrero de 1814, él y otros tres compañeros de celda logran fugarse y llegar a Gibraltar en España.
El gobernador inglés lo entrega de nuevo a sus carceleros españoles en Ceuta, una absoluta desgracia. Sin embargo, al príncipe regente de Inglaterra, gracias a gestiones de Tomás Richard, que le hace llegar un alegato escrito por Roscio donde este invocaba el derecho para no ser devuelto a sus carceleros originales. Finalmente el príncipe regente solicita a Fernando VII —que ha vuelto— la libertad de aquellos presos americanos y el monarca español se ve en la necesidad de concederle este petitorio del príncipe regente de Inglaterra. Son liberados José Cortés de Madariaga, Juan Pablo Ayala, Juan Paz del Castillo y Juan Germán Roscio.
La orden de excarcelación por parte de Fernando VII, de la corona, es expedida el 10 de septiembre de 1815. ¿Qué hace Roscio? Pues regresar a Venezuela no parece una decisión acertada porque en 1815 ha desembarcado en Venezuela el general Pablo Morillo al frente de un ejército, para entonces gigantesco, 12.256 soldados, que llegan en un convoy de barcos artillados y apertrechados bélicamente a las costas de Carúpano. De modo que, ¿qué va a hacer Juan Germán Roscio salvo regresar a la cárcel si vuelve a su país? Entonces se traslada a Jamaica primero; allí transcurre un tiempo, entra en contacto con los otros criollos que han pasado por similar circunstancia.
Y de Jamaica se muda a Filadelfia, y entonces en Filadelfia va a entregar a la imprenta su gran libro que es El triunfo de la libertad sobre el despotismo, en 1817, aquella primera edición del libro. El padre Ugalde, que ha estudiado la vida y la obra de Juan Germán Roscio, un libro que se titula El pensamiento teológico-político de Juan Germán Roscio, afirma que esta obra fue escrita en las cárceles españolas. Y debe ser así; la afirmación de Ugalde tiene fundamento porque su paso por Jamaica fue de pocos meses y apenas llega a Filadelfia Roscio ya está buscando editor. Y una obra de esta magnitud no es posible realizarla en tan poco tiempo, de modo que sí ha debido ser escrita en el período de cautiverio de Roscio en España.
Bueno, va a salir la obra en 1817 en Filadelfia y hablaremos de ella y otras vicisitudes en la vida de Roscio en la próxima parte del programa. Ya regresamos. Comentábamos en la parte anterior del programa que Roscio se traslada de España a Jamaica y luego a Filadelfia. Nos faltó señalar que tuvo una cortísima estadía en Nueva Orleans.
¿Cuántos años estuvo preso Roscio entre Cádiz y Ceuta? Tres años, de 1812 a 1815. En Filadelfia va a estar seguro en 1817 porque allí tenemos rastro de él y lo vamos a encontrar de nuevo en Venezuela en 1818. ¿Dónde? En Angostura. Claro, no podía estar en otro sitio porque para 1818 el resto del territorio venezolano está en manos de los españoles y es el general Morillo en particular.
Ha sido en Angostura donde Manuel Carlos Piar ha logrado consolidar un ejército y tiene el control de ese territorio para la causa republicana; hacia allá se desplaza Roscio. Y lo vamos a encontrar en el Congreso Constituyente de 1819, y esos años va a estar allí al lado de Bolívar; por cierto, habíamos señalado antes que tenían proyectos constitucionales distintos en la cabeza cada uno. Pero Roscio se sobrepone a las diferencias y acompaña a Bolívar en esos años de 1818-1821. Roscio va a ser entonces el redactor principal del periódico El Correo del Orinoco, creado por Simón Bolívar, también va a ser el director general de rentas de esa República de Venezuela recién creada y va a ser nada menos que presidente del Congreso en Angostura.
Ese congreso, como ustedes recuerdan, va a decretar la creación de la República de Colombia el 17 de diciembre de 1819 y Roscio va a formar parte determinante de esa nueva república. Esa República de Colombia en la historiografía por lo general se le llama La Gran Colombia, pero la denominación oficial nunca fue la Gran Colombia, sino la República de Colombia. De la que Venezuela pasa a ser un departamento; se crea el Departamento de Cundinamarca y el Departamento de Quito que se suman luego. Muy bien, Roscio va a ser vicepresidente de ese departamento de Venezuela y a su vez vicepresidente de la República de Colombia por un período.
Ustedes recuerdan además que esa Ley de Creación de la República de Colombia del 17 de diciembre ordena las reuniones con el Congreso en la ciudad de Cúcuta. El objetivo de ese Congreso es redactar una nueva constitución o la primera Constitución de la República de Colombia. Roscio va a ocupar un lugar importantísimo porque el presidente Bolívar lo designa presidente de ese congreso constituyente en la República de Colombia, en Cúcuta. Con la mala fortuna de que Roscio muere en Cúcuta el 10 de marzo de 1821 y lo sustituye Antonio Nariño, el gran prócer neogranadino, quien para ese entonces también estaba regresando a Colombia de su prisión española.
¿De qué muere Roscio? Pues un malestar generalizado, dicen los informes médicos, fiebres y decaimientos. Pareciera un cáncer que lo fue minando, porque él en sus cartas va anunciando sus malestares y son, por supuesto, malestares imprecisos. Y pareciera o un cáncer o un mal respiratorio, pero en todo caso no hay precisión sobre la muerte de Roscio, una precisión médica, de allí que muchos autores piensan que se trata de un cáncer y lo que lo minó.
Muere a los 58 años, como dijimos antes. Vamos ahora a fijarnos en su obra escrita, es uno de sus grandes legados. La primera es una obra pequeña redactada y publicada en 1811, que se titula El patriotismo de Nirgua y abuso de los reyes. Allí voy a citarles un párrafo de Roscio en ese libro, que es de gran elocuencia. Dice Roscio, en 1811, recuerden la fecha: "Aunque pecó el hombre, quedó siempre ilesa su voluntad y libre albedrío para establecer el gobierno que fuese más conveniente a su felicidad".
"Y de esta fuente nace el derecho que tienen los pueblos, para quitar, alterar o reformar el gobierno establecido cuando así lo exige la salud pública... y el convencimiento de ser establecido para servir, no para dominar a los hombres; para hacerlos felices y no para abatirlos; para conservar su vida, su libertad y sus propiedades, no para oprimirnos ni sustraerles sus fueros sagrados e imprescriptibles". Bueno, la vigencia de un párrafo como este es evidentísima y ya en El patriotismo de Nirgua y abuso de los reyes se anuncian muchos de los temas que él va a recoger luego en su obra magna, El triunfo de la libertad sobre el despotismo. Nos referimos en particular a la crítica que él hace muy sostenida del derecho divino de los reyes. ¿En qué consiste esto?
Que la monarquía encontraba sus exegetas y los que sustentaban teóricamente la monarquía encontraban razones en los textos sagrados, el Antiguo y el Nuevo Testamento de la Biblia. Y a eso se le llamó el derecho divino de los reyes, lo que quería decir es que, pónganle las comillas del caso, los reyes eran reyes por derecho divino y esa era una doctrina generalizada para ese momento. Roscio, siendo católico, y sí que lo era, porque era un católico de peso, se esmera en su libro El triunfo de la libertad sobre el despotismo en demostrar lo contrario. ¿Qué quiere demostrar Roscio? Que el derecho divino de los reyes no está en la Biblia y que lo que está en los textos sagrados es el derecho a la libertad de los pueblos, no al gobierno de los reyes.
Este es parte de su trabajo intelectual de gran envergadura. Tan grande envergadura que se puede afirmar que El triunfo de la libertad sobre el despotismo es el texto teórico más importante que se escribe en este período, y yo diría no solo en Venezuela sino en América, en Hispanoamérica en general. Porque es un esfuerzo teórico tomar el texto bíblico para demostrar lo contrario de lo que se viene aceptando hasta este momento. Pero a su vez, El triunfo de la libertad sobre el despotismo no solo es exégesis, una crítica en los textos sagrados, sino que propone un programa de acción, porque si la libertad está consagrada en el texto bíblico.
La consecuencia siguiente es la fundamentación cristiana de la vida en libertad que no es otra que la República, y de allí que Roscio afirme lo siguiente, cito: "Cooperemos todos al exterminio de la tiranía, al desagravio de la religión ofendida por el déspota que la invoca en su despotismo. Unamos nuestras fuerzas para el restablecimiento de la alta dignidad de nuestros semejantes oprimidos". Más adelante también confiesa: Roscio adopté el método de confesión imitando las de San Agustín por haberme parecido el más propio y expresivo de la multitud de preocupaciones que me arrastraban en otro tiempo.
Se refiere a la escritura de El triunfo de la libertad sobre el despotismo. ¿Qué es? Y aquí está un señalamiento literario: es una escritura de preciosidad, de una elegancia como pocas veces se encuentran. Incluso yo, la primera vez que leí este libro, me trajo a la memoria inmediatamente al gran poeta venezolano José Antonio Ramos Sucre, que usaba el yo dramático. Hablaba en primera persona con muchísima frecuencia, enmascarado de personajes.
No es el caso de Roscio. Roscio va a hablar en un yo sin máscaras, en primera persona, adoptando ese tono confesional de San Agustín, que es sumamente eficiente. Sumamente eficiente por la contundencia de lo que estás diciendo y porque lo estás diciendo como al oído del lector, porque tiene el tono confesional agustiniano.
Y ese va a tener el libro. Este es un libro asombroso en muchísimo sentido, no solo por lo que le señalaba antes de su pertinencia constitucional, filosófica, filosófica política, sino por la escritura, como he señalado ahora. De modo que estamos ante el más acabado esfuerzo para justificar las libertades en las provincias españolas de América por parte de Roscio desde la perspectiva de un católico comprometido.
Claro, comprometido y auxiliado por las ideas del liberalismo. Es evidente que la fuente esencial de Roscio es el cristianismo y las ideas liberales. Es evidente que ha leído a Locke, a Rousseau, no hay la menor duda. Y su libro es una combinación de esas dos fuerzas ideológicas: el cristianismo y el liberalismo.
Algunos han señalado que también lo auxiliaba el pensamiento masónico, pero yo no encuentro rastros del pensamiento masónico en la obra de Roscio porque el pensamiento masónico no es propiamente una elaboración de tan alto vuelo como puede ser el liberalismo y el cristianismo. Ahora sí hay muchas constancias de que Roscio perteneció a la masonería, o se sirvió de ella como cofrade, porque hay muchas evidencias. Tantas como las de Miranda, o quizás Miranda tuvo más evidencia de haber sido un masón consumado. Esto y otros temas los veremos en la parte final del programa.
En la parte anterior del programa hablábamos de la masonería y señalábamos que Miranda lo fue en muy buena medida. Tuvo aquella logia lautarina el año 1800 en Londres, en la logia también de la Gran Reunión Americana. ¿Por qué es lautarina? Porque era un homenaje a Lautaro, aquel indígena que dio muerte a Pedro de Valdivia en Chile en 1553. Era un homenaje a quien fue el primer indígena que se rebelaba frente al poder de los españoles.
Pero en Roscio tenemos menos evidencias tan claras como en Miranda. En Bolívar también la jugó, pero también Bolívar habló con desprecio de la masonería, al menos eso es lo que se recoge en el Diario de Bucaramanga de Luis Perú de la Croix. Pero también es cierto que Bolívar se sirvió de la red masónica, que era una red de conjurados y ayudaban con eficiencia, esto no cabe la menor duda.
Refirámonos ahora al concepto de soberanía en la obra de Roscio, que es el argumento central de su obra. ¿Cuál es? El súbdito le entregó la soberanía al rey, a un rey en particular. Si el rey es sustituido por otro, el súbdito no le debe soberanía al rey sustituto porque no se la ha entregado de manera manifiesta.
Ese fue el argumento central en 19 de abril de 1810, que Roscio lo estructura muy bien en todas sus intervenciones de aquella protorrepública, vamos a llamarla así, del 19 de abril de 1810. Y después trabaja el tema de la soberanía, ya como expresión de un pueblo libre que busca crear una república y que abandona a la monarquía como forma de gobierno, porque ya Roscio y los republicanos desechan completamente el derecho divino de los reyes, que fue el que invocó el pensamiento monárquico para justificar las monarquías.
Otro aspecto interesante es el de la edición de El triunfo de la libertad sobre el despotismo. Dijimos antes que fue publicada la obra en Filadelfia en 1817. Se reedita allí mismo en 1821 y hay una tercera edición de 1847. En México se imprime por primera vez en 1824, se reedita en 1828 y en 1857, y consta, porque lo dijo, lo escribió muchas veces, que fue una obra central para Benito Juárez en México.
Sin embargo, la primera edición venezolana es de 1953, más de un siglo, bastante más de un siglo después de publicada por primera vez en 1817. Se publica por el empeño de Pedro Grases, nuestro gran intelectual y bibliógrafo, que consigue una edición en la librería Dolphin's en la ciudad de Oxford, en Inglaterra, una librería de libro viejo o antiguo. Grases compra un ejemplar, se lo trae a Venezuela y es el que va a formar parte de las obras completas de Roscio publicadas por el propio Grases en 1953, con prólogo de Augusto Mijares. Son 136 años los que pasan entre 1817 y 1953; no deja de ser asombroso que una obra de esta densidad, de este calibre, en Venezuela, tenga que pasar 136 años para que se publique por primera vez.
También es lícito preguntarnos si Bolívar leyó esta obra. La verdad no tenemos constancia de que la haya leído, pero parece poco probable que cuando Roscio llega a Angostura en 1818 y se reúne con Bolívar no le haya entregado un ejemplar. Lo lógico es que lo haya hecho, casi nos atrevemos a asegurar que lo hizo, pero no hay constancia de si eso ocurrió. Bolívar leyó ese libro, y ustedes dirán, bueno, pero es probable que eso haya pasado con muchos libros que le entregan a Bolívar; pero, por ejemplo, de La historia y la revolución de la República de Colombia y la América Meridional, de Juan Manuel Restrepo, sí hay constancia de que Bolívar lo leyó porque se lo dice y se la comenta la obra a Luis Perú de la Croix cuando está en Bucaramanga.
No hace eso con la de Roscio, que no tenemos constancia al día de hoy de que Bolívar haya leído la obra. Por último, veamos algunos aspectos personales de la vida de Roscio para redondear el personaje. Sabemos que tuvo un hermano llamado José Félix, que fue sacerdote: primero fue vicario en Puerto Cabello, en Venezuela, pero después pasa a ser sacerdote en Cádiz, en España, y no sabemos más de él. Sabemos que Juan Germán Roscio estuvo casado con doña Dolores Cuevas, gaditana, era natural de Cádiz, y sabemos que contrajeron nupcias en Venezuela en mayo de 1819.
Pero es evidente que el amor había nacido antes. Una vez que muere Roscio en Cúcuta en 1821, el rastro de la esposa desaparece de Venezuela y sospechamos, intuimos, que ella regresó a España porque no se encuentran huellas aquí en nuestro país. No tuvieron hijos, aunque algunos años después de muerto Roscio apareció una hija o mujer reclamando la pensión al gobierno venezolano, alegando que era hija de Juan Germán Roscio, pero nos parece muy poco probable que esto sea cierto porque no hay ninguna razón para que Roscio no hubiese reconocido a una hija, aunque hubiese sido fuera del matrimonio, y el testamento hubiese reconocido muy probablemente. Pero nada de eso ocurrió o constó.
Lo que sí consta es que no tuvo hijos con doña Dolores, con su esposa. Y, finalmente, ofrezcamos una mínima organización de la vida de Roscio en cuatro etapas. La primera, que es su infancia y adolescencia, va desde 1763 a 1774. La segunda es de formación.
La tercera, cuando es funcionario de la Capitanía. Y la cuarta, cuando ya desarrolla su vida como republicano entre 1809 y 1821. Sin duda estamos ante uno de los grandes venezolanos de todos los tiempos, lamentablemente muy poco conocido, pero cada vez más necesario conocer su vida y su obra. Con un programa como este esperamos contribuir con el apetito o el interés de los oyentes para buscar bibliografía sobre un personaje excepcional, como fue Juan Germán Roscio.
Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. Pueden seguirme en Twitter, arroba RafaelArraiz, en Facebook, o mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com. Me acompaña en la producción Merizosa y en la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho, hasta la semana que viene.