Historia de Caracas
13 de enero de 2025

Historia de Caracas. Cap 12. Siglo XX

Historia de Caracas. Cap 12. Siglo XX.

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Música. Este programa es posible gracias al equipo conformado por Gitanjali Suárez, Inmaculada Sebastiano, Melani Pieruzzi, Carlos Javier Virgüez, Fernando Camacho y Giancarlos Caraballo. Y a todo el equipo de operaciones, Radio y Mundo UR; también puede seguir la transmisión en vivo en mundour.com y recuerda que nos puede seguir en arrobaMundoURWeb, arrobaRadioEscuelaUR y arrobaRafaelArraizEnX y arrobaRafaelArraiz en Instagram. Venezolanos ya está disponible en el canal de YouTube de Unión Radio Cultural.

Bienvenidos todos a esta historia de Caracas que venimos desarrollando desde hace ya varios programas. Estamos en el capítulo 12 y en el capítulo anterior comenzamos hablando, o terminamos hablando más bien, de la influencia de Carlos Raúl Villanueva en Caracas. Esa es una influencia que se extiende a lo largo de 40 años, entre 1935 y 1975. Ese año, 1935, proyecta el Museo de Bellas Artes de Caracas.

Se inaugura en 1938, lo inaugura el presidente de la República, Eleazar López Contreras. Dos años después, en 1940, abre sus puertas el Museo de Ciencias Naturales, también diseñado por Villanueva, y en 1939 diseña la Escuela Gran Colombia, ya con un planteamiento moderno. Desde aquel año de 1929 cuando él llega y hasta su muerte, el maestro Villanueva trabajó para el Estado venezolano, bien en el MOP o bien en el Banco Obrero. Allí fue donde dirigió durante años el TABO; estas siglas significan Taller de Arquitectura del Banco Obrero. De allí salieron los diseños de todas las viviendas construidas por el Estado venezolano, bien en pequeñas urbanizaciones o en enormes conjuntos durante décadas del desarrollo de la vivienda pública, y la vivienda pública tuvo a Villanueva como su arquitecto artífice durante muchos años. Y, a lo largo de esta relación histórica, veremos los aportes de él en la oportunidad en que vayan ocurriendo.

Entre sus obras van a destacar la urbanización El Silencio, construida entre 1941 y 1944. La Ciudad Universitaria, en 1944. Comienza la urbanización 23 de Enero. Son obras definitorias de la ciudad que llevan su autoría, su impronta, y que las iremos viendo a lo largo de estos programas.

Vayamos ahora a la urbanización Los Rosales, construida durante 10 años, entre 1935 y 1945. El origen de Los Rosales está en la compra que le hace Juan Bernardo Arizmendi a una parte de la hacienda Valle Abajo, de la familia Sulhuaga. Arizmendi concibió desde un principio para la clase media que se habría pasado en aquella época esta urbanización; su hija afirma que construyó más de 800 casas en siete meses y las vendió a un precio promedio de 18 mil bolívares. El comprador tan solo tenía que pagar 1.000 bolívares de cuota inicial, 1.000 bolívares al serle entregada la casa, y 120 bolívares mensuales con interés al 6 %. Bueno, qué increíble esta cifra.

Bueno, y como afirmamos antes, Los Rosales quedan en la zona sur de Caracas, en las cercanías a la futura Ciudad Universitaria. Y pues nos estamos viendo cómo está concluyendo una etapa, está próxima a comenzar otra. La que va a comenzar es la Caracas moderna, que la ubicamos entre 1936 y 1979; la que está terminando pudiéramos llamarla la premoderna, por utilizar algún término. Fíjense que en el Censo Oficial de 1936 el número de habitantes de la ciudad fue de 203.342, y 258.513 en el área metropolitana. Esta área metropolitana incluía al Distrito Federal y al Distrito Sucre del estado Miranda. En el Censo Oficial de 1981, Caracas ya va a contar con 2.070.742 habitantes. Es evidente que esta es la etapa de mayor crecimiento poblacional de la ciudad y además de la construcción de la mayor parte de la infraestructura vial, de sus urbanizaciones y viviendas.

Estos son 47 años cruciales para Caracas, repito, de 1936 a 1983. Por otra parte, el país en 1936 sumaba 3.364.347 habitantes, y en 1981 suma 14.516.735 habitantes, de modo que el mayor crecimiento del país y de Caracas ocurrió de la siguiente manera en términos porcentuales, ¿verdad? Entre el año 36 y el año 41 creció el 2,77 %. Entre 1950 y 1961 creció 4 %, muy alto en la década de los años 50, es el punto más alto. Esta década del 1961 a 1971 fue de gran crecimiento; alcanzó 3,37 %.

Evidente que en estos años que van de 1936 a 1983 el país y Caracas experimentaron el mayor crecimiento de su historia, y en esto inciden varios factores. Primero, la llegada de los inmigrantes europeos; luego, la llegada de los inmigrantes colombianos, sobre todo a partir de 1964. Y a partir de 1961, con el uso extendido de la pastilla anticonceptiva, se reduce ostensiblemente la natalidad, al punto tal que en América Latina el crecimiento ha pasado de cifras entre 3 y 4 por ciento antes de la creación de la pastilla al 2 % o menos en algunos casos. Son datos muy interesantes para entender la demografía del continente.

Veamos entonces el gobierno de Eleazar López Contreras y Caracas. Este gobierno trajo un plan de desarrollo moderno para el país, fue llamado Plan de Febrero de 1936. Allí se fijaron objetivos y parámetros; dentro de ese espíritu se contrató al urbanista francés Maurice Rotival y a un equipo para que diseñara un plan de desarrollo urbano a lo largo de toda la ciudad. Junto con este hecho se creó además el Instituto Técnico de Inmigración y Colonización, con el objeto de hacerle frente a un desafío que Venezuela arrastraba desde comienzos del siglo XIX, es decir, un país prácticamente despoblado o subpoblado. Esto era un escollo muy grave para el desarrollo: si no hay gente, no hay desarrollo.

Vamos ahora más directamente a algunos personajes que tienen que ver con este proceso. Nos vamos a referir a Leopoldo Martínez, o La Barría, Polito Martínez, como también se le conocía familiarmente. Él va a tener una influencia decisiva en Caracas entre 1936 y 1957. Y en un libro de Juan José Martín Frechilla, profesor de la Universidad Central de Venezuela, titulado Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna, allí Martín Frechilla sostiene una larga conversación con el arquitecto Leopoldo Martínez Olavarría, nacido en 1919 y fallecido en 1992. Dice Martín Frechilla: si algo llama la atención de la actuación profesional de Leopoldo Martínez Olavarría es su permanencia sin solución de continuidad entre 1936 y 1957 en cargos esenciales del proceso de institucionalización de la planificación urbana en Venezuela, primero en Caracas a nivel local y luego a nivel nacional.

Una clave sin duda para esta presencia lo fue su vinculación con los movimientos de oposición antiguo-mesista, tanto de base civil como militar. Fin de la cita, y suscribimos lo dicho por Martín Frechilla en relación con Martínez, o La Barría. Vamos a ver en la próxima parte del programa cuáles fueron sus responsabilidades profesionales, que comenzaron siendo ingeniero municipal en 1936, director de obras municipales del Distrito Federal, y desde allí comenzó su trabajo supervisor de la construcción de la Maternidad Concepción Palacios y la urbanización obrera de Lídice.

En la próxima parte del programa nos detendremos con mayor énfasis en toda la obra de Martínez Olavarría; ya regresamos. En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos.

Somos Unión Radio Cultural. Decíamos en la parte anterior del programa que Leopoldo Martínez Olavarría va a tener un papel destacadísimo. Tuvo un papel muy importante en la coordinación del Plan Rotival y luego, en diciembre de 1945, pasa al Banco Obrero. Allí va a estar hasta 1949 como gerente. Va a regresar a esta posición en el gobierno de Leoni, entre 1964 y 1969.

Y el cambio de paradigma del desarrollo de la ciudad fue cuando se pasó del Plan Rotival a las coordenadas de Francis Violich. Allí afirma Martínez, o La Barría, en la entrevista con Martín Frechilla, lo siguiente: Violich es el cambio de sentido de la planificación urbana. Rotival es el parisino que busca el equilibrio entre la masa del espacio libre y el volumen urbano. Esa es la tesis con la cual se hacían las ordenanzas, tanto de construcción, tanto de espacio libre. Y Le Corbusier no hay limitaciones sino en función de anchos en las calles, en función del conjunto y edificaciones. No hay una explotación de la renta del suelo.

Entonces llega Francis Violich, que es la teoría americana, le da una vuelta a todo eso. Y aquí la pregunta obligada es ¿quién es Francis Violich? Vivió entre 1911 y el año 2005. ¿Nos lo aclara? Juan José Martín Frechilla en su libro sostiene una entrevista con Antonio Violich, hijo de Francis Violich. Queda claro que Violich estudió en la Universidad de California y se dedicó entre 1941-1942 a un estudio de planificación urbana en América Latina, publicado en su libro Cities of Latin America: Planning and Housing to the South, planificando y construyendo el sur. Luego, en 1946, viene por primera vez a Venezuela a trabajar para la Standard Oil; esta era la empresa petrolera de Nelson Rockefeller y él participa en la planificación de una ciudad en Paraguaná.

En esta estadía se enamora y se casa con una hermana del arquitecto Tomás Sanabria, María Antonia, y su vínculo se hizo más estrecho con Venezuela. Sin embargo, la pareja se establece en Washington o San Francisco. Volvió en los años 51, 52, 54, 56 y 60, y trabajó en la planificación urbana de Caracas, de Maracaibo y de Valencia, y en la mayor parte de los casos contratado por Polito Martínez Olavarría.

En un pasaje de la entrevista señala Violich: "En 1992 tuve el honor que el Instituto Americano de Planificación me nombrara pionero de la planificación nacional por haber sido el primer americano que introdujo métodos norteamericanos y yo creo especialmente ideas del oeste, California, en América Latina". Bien, pero volvamos a 1938. ¿Qué está pasando allí? Se crea el Instituto Técnico de Inmigración y Colonización; este instituto tiene por objeto tener un proceso de inmigración calificada. De allí que el gobierno de Eleazar López Contreras cree este instituto como consecuencia de la Ley de Inmigración y Colonización. Allí la influencia de Alberto Adriani fue muy importante porque conocía de estos temas. En todo caso, el 26 de agosto de 1938 se creó el Instituto Técnico de Inmigración y Colonización. Lo dirigió por pocos meses Arturo Uslar Pietri y lo dirigió durante tres años, de 1939 a 1942, Antonio Arraíz.

Y en el decreto de creación se indicó que su misión consistía en la implantación de colonias agrícolas mediante la adquisición del terreno, de propiedad particular, en determinadas regiones. Pero bueno, en todo caso, muchas de esas colonias agrícolas también fueron acompañadas por inmigrantes que no se fueron al campo sino que habitaron la ciudad. Por ejemplo, fíjense lo que dice el censo de 1936: señala que en Caracas vivían 12.319 extranjeros. Ya en el censo del 41 viven 16.013, y en el censo de 1950 ya viven en Caracas 87.862 extranjeros. ¿De dónde son los habitantes? De España, de Italia y de Portugal fundamentalmente.

Fundamentalmente, las otras nacionalidades que llegan a vivir en Venezuela y en Caracas son Francia, Colombia, los Estados Unidos, Cuba, Gran Bretaña, Polonia, Alemania, en ese orden decreciente. Es imposible hablar, historiar, desarrollar el devenir de la ciudad de Caracas sin considerar esa gran inmigración que tiene lugar entre 1936 y 1983 y tiene en la década de los años 50 su punto más alto. Veamos la avenida O'Higgins, ahora estamos en 1938, y en su crecimiento hacia el oeste la ciudad requiere una avenida como esta que va a conectar, gracias al puente La Paz, la zona de La Vega con la avenida San Martín. Note la decisión de designar avenidas importantes con apellidos de los próceres de las repúblicas suramericanas. Allí está la avenida San Martín y la avenida O'Higgins, por el prócer chileno. Hay una escultura de O'Higgins hecha por Ernesto Maragall; esta escultura corona una plaza en la avenida O'Higgins, en su lado norte, con su conexión norte.

Bien, y antes hablábamos del Museo de Bellas Artes, 1938. Su viuda dice lo siguiente: por ese entonces se estaba terminando el parque Los Caobos y a Carlos le dieron allí unos terrenos para que hiciera rápido lo que fuera. Carlos diseñó en menos de seis horas el Museo de Bellas Artes que se fue haciendo sin planos. Estaba bien adelantada la construcción del museo, Gómez no se terminaba de morir y a Carlos le seguían mandando gente.

Bueno, es evidente que querían construir antes de que el dictador falleciese, pero la ciudad corrió con suerte de que quien diseñaba era Villanueva, y López Contreras lo ratifica en el trabajo. Y ahí lo vemos en la inauguración del Museo de Bellas Artes en 1938. De ese año también son el Hospital Psiquiátrico de Lídice y la Maternidad Concepción Palacios, en un espacio adyacente al del manicomio construido en la segunda mitad del siglo XIX, en la Pastora. En un espacio adyacente se levanta el Hospital Psiquiátrico de Lídice, diseñado por Carlos Raúl Villanueva y Hermann Blaser entre 1931 y 1933. Fue inaugurado por el presidente López Contreras, al igual que la Maternidad Concepción Palacios.

Que es diseño arquitectónico de Willy Ossott y lleva el nombre en homenaje a la madre de Simón Bolívar Palacios, que se llamaba María de la Concepción Palacios y Blanco. El primer director de esta gran maternidad fue el eminente ginecoobstetra Leopoldo Aguerrevere. Entonces el Estado venezolano construía atendiendo a las necesidades del país.

Veamos ahora con más detalle el plan monumental de Caracas, también llamado Plan Rotival, de 1939. Afirma Marta Balmillana en un trabajo sobre este tema lo siguiente: entre los años de 1938 y 1939, al crearse la Dirección de Urbanismo del Distrito Federal, se contrata a los urbanistas Prost, Lambert, Rotival y Berg Stein para que prepare un plan rector de Caracas, oficialmente llamado Plan Monumental.

Bueno, pero ¿de quién es esta iniciativa? Sobre esto nos informa Leopoldo Martínez Olavarría en una conversación sostenida con el arquitecto Marco Negrón. Dice Martínez Olavarría: a mi juicio la persona más cercana al arribo de Rotival fue el viejo Guinand, a través de su hermano Augusto, quienes presentan en la Gobernación la idea de estudiar un plan para Caracas. El viejo Guinand, al que él se refiere, es Carlos Guinand Sandoz, el gran arquitecto. Y bueno, más allá de esta precisión, lo cierto es que el Plan Rotival enmarcaba perfectamente dentro del proceso de modernización que trajo el gobierno de López Contreras. Bueno, no deja de ser curioso que, siendo para la época la influencia norteamericana ya consistente, debida a la industria petrolera, sin embargo la Gobernación del Distrito Federal contrata a unos planificadores urbano-franceses.

Bueno, quizás la explicación está en la influencia de Carlos Guinand Sandoz, quien, habiendo nacido en Caracas, provenía de una familia suiza establecida desde mediados del siglo XIX en Venezuela, y como vemos recomendó a los franceses. En cualquier caso, Maurice Rotival y su equipo se establecieron en Caracas y trabajaron afanosamente en un plan de desarrollo urbano europeo para la ciudad. En la próxima parte del programa veremos qué pasó con el Plan Rotival; ya regresamos. Hablábamos en la parte anterior del programa sobre el Plan Rotival y sobre este tema afirma Martínez, o La Barría, lo siguiente: el elemento importante del plan del 39 y su tesis fundamental es la creación de un gran elemento estructurante en la ciudad que le dé fuerza urbana al centro y que identifique y sustente en largo plazo algunas líneas características de su desarrollo. Ciertamente, la Caracas de entonces es poco más que una aldea que además está amenazada por un creciente desarrollo en sus áreas centrales.

Bien, Rotival entrega el plan, su equipo se va, pero en 1951 regresa Rotival y ve cómo el plan no ha sido implementado. Por ejemplo, se contemplaba en lugar de El Silencio la construcción del centro administrativo de la ciudad, pero se construyó la urbanización diseñada por Villanueva en tiempos de Medina Angarita. Y así muchos otros cambios, varios de ellos motivados por un error de cálculo: creían que la ciudad tendría en 1950 unos 300 mil habitantes y en 1950 llegó a tener 709.602 habitantes, un error de cálculo muy grande, más del doble de lo previsto. Sin embargo, la idea de la avenida Bolívar sí se mantuvo, ya estaba en el Plan Rotival y se mantuvo, aunque con edificaciones muy distintas a las previstas por Rotival.

Ya en 1951, cuando Rotival regresa, se da cuenta de que la influencia de Francis Violich, el urbanista norteamericano, se hacía notar en la ciudad de Caracas, pero con mucho énfasis. Veamos ahora la urbanización Los Caobos de 1939. Esta urbanización fue un emprendimiento de Luis Roche, asociado a Rafael Sabanúñez, ya no con Juan Bernardo Arizmendi. Ellos compran la hacienda Maripérez a los hermanos Cruz, y estalla la Segunda Guerra Mundial, y Saba sale del negocio vendiéndole su parte a Roche, de tal modo que Roche urbaniza solo. Por las asesorías paisajísticas de su esposa, trazan una avenida ancha con fuentes ornamentales desde la base de la urbanización y hasta su extremo norte.

Además diseña el puente Bolívar, hermosísimo puente que no existe; tanto las fuentes como el puente no existen. El puente fue sustituido por otro acorde con la avenida Libertador y a las fuentes se las llevó el paso del tiempo. En 1941 la urbanización está terminada, y según informa su hijo Marcel Roche se vendieron los terrenos muy rápidamente. Y al extremo sur de la avenida principal de Los Caobos, o avenida La Salle, va a estar la Plaza Venezuela. Pero no hemos precisado en qué momento comenzó a denominarse de esta manera; sí sabemos que Roche celebraba que este nódulo estaba en el punto más estrecho del valle de Caracas, acotando allí entre el Ávila y La Entonso es Hacienda y Barra. Además se le tenía por centro geográfico del valle y quizás se le denominó así por ese motivo. Lo que sí sabemos con certeza es que la Fuente Venezuela, del escultor Ernesto Maragall, fue puesta en el centro de la redoma e inaugurada en el año 1954. También sabemos que fue mudada al parque Los Caobos en 1967. La ubicación de la Fuente Maragall allí se debió a una remodelación que se le hizo a la plaza en 1954 con motivo de una Conferencia Interamericana que tendría lugar en Caracas, en tiempo de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Veamos ahora la urbanización San Bernardino de 1940. Esta hacienda San Bernardino era de Gustavo Vollmer y fue urbanizada por Alberto y Alfredo Vollmer Bullton, sus hijos, en asociación con Julio Blanc-Custáries y los hermanos Alfredo y Oscar Augusto Machado Hernández, a través de una compañía anónima creada para tal fin en 1939. ¿Por qué escogieron a Maurice Rotival para hacer el trazado de la urbanización? No lo sabemos, pero sospechamos que aprovecharon la estadía de este planificador urbano para que hiciera el trabajo. De hecho, es la única urbanización de la ciudad proyectada por Rotival, con el típico sistema francés de redomas desde donde salen y llegan calles y avenidas, el llamado sistema radial claramente advertible en la Plaza La Estrella de San Bernardino.

Muy pronto en San Bernardino se construyen edificios de importancia. En 1942 se levanta el Hotel Ávila por iniciativa de Nelson Rockefeller, con el diseño arquitectónico de Wallace Harrison; entonces fue el gran hotel de la ciudad. Le siguen otros tres hoteles de menores dimensiones, me refiero al Waldorf, al Potomac y a la Astoria. Luego, en 1947, se inaugura el Centro Médico de Caracas, obra del arquitecto Luis Tani y la Constructora Estelín Itani. El Centro Médico fue promovido por el médico Rafael Ernesto López y entonces fue sin duda el primer gran hospital privado del país.

A su vez, la GEL comenzó a construir en 1945 e inauguró un gran edificio en 1950, diseñado por Charles Bradbury y Clarence Badgley. Pues sucede hasta 1960, cuando le fue vendido el edificio a la comandancia general de la Armada y la GEL se mudó para el edificio de Chuao. En 1954, la Electricidad de Caracas construyó su primera sede moderna, obra de Tomás Sanabria y Diego Carbonell; años después, él mismo, Sanabria, diseñaría las torres que ampliaron la funcionalidad de la sede administrativa de la empresa. A lo largo de estos años, San Bernardino se fue constituyendo como la urbanización preferida de los judíos caraqueños y se construyó una sinagoga diseñada por Mariano Goldberg.

Como vemos, la urbanización fue creciendo. También se construyó la sede del Colegio América, un instituto laico de alta calidad educativa que, al cerrar sus puertas, fue sede de la Universidad Metropolitana, la primera sede, y luego de la Universidad Nacional Abierta, como es así hoy en día. Antes aludimos al Museo de Ciencias en 1940, enfrente del Museo de Bellas Artes, y también hay que señalar que en la década de los años 70 el presidente Caldera le encarga a Villanueva la ampliación del Museo de Bellas Artes, y lo hace, siendo esta una de las últimas obras del maestro Villanueva.

En 1940 también tenemos un hecho que hoy en día resulta anecdótico y extraño, y es que, a instancias del Banco Obrero, fue secada la laguna de Catia con el objeto de utilizar el espacio para construir viviendas y ampliar la avenida de La Laguna, precisamente. Allá había una laguna muy grande; esa laguna se formaba con las aguas del río Caruata y las quebradas afluentes. Y en 1916, cuando se hizo una medición de la laguna de Catia, era 487.500 metros cuadrados; esto es grande, pero ya en 1940 era de 1.500 metros cuadrados. De modo que ella sola se había venido reduciendo; de modo que faltaba la decisión final de secarla. Y entonces pasó al olvido un lugar de esparcimiento donde los caraqueños iban a remar en botes, hacer picnics en sus orillas. Fue objeto de muchísimas obras pictóricas del Círculo de Bellas Artes o de paisajistas como Antonio Alcántara.

Incluso algunas fuentes señalan que se consiguen testimonios de la existencia de lagunas anteriores a la fundación de Caracas, pero no hemos dado con esas fuentes. Vamos ahora a la urbanización El Rosal, 1939-1940, en terrenos que eran de Carlos Rodríguez Landaeta y la familia Erazo. Allí se trazó la urbanización El Rosal, concebida como un típico conjunto residencial norteamericano: casas con jardín en frente, sin rejas, calles sembradas de chaguaramos. Fue el primer paso de la asociación entre la familia Erazo y VICA. VICA fue la empresa urbanizadora del mexicano Gustavo San Román, que luego va a construir junto con ellos Las Mercedes, Valle Arriba, Los Naranjos y San Román, siempre en terrenos de los Erazo.

Los cambios que ha experimentado El Rosal son enormes; obviamente desde hace años es un centro de oficinas, financiero, hotelero, residencial. No queda nada de la urbanización de casas, en los años cuarenta del siglo XX. En la próxima parte del programa continuaremos. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos.

Somos Unión Radio Cultural. Bien, estamos en 1941 y va a comenzar el gobierno de Isaías Medina Angarita. Y en esos años, en los terrenos de la hacienda Trinidad de Ulloa de los Erazo, se construyeron varias urbanizaciones, como dijimos antes: Las Mercedes, Los Naranjos, Valle Arriba y San Román. La primera, Las Mercedes, era una hacienda de caña de azúcar. La segunda era de naranjas y las dos últimas eran haciendas de café, me refiero a Valle Arriba y San Román.

Y en conversación sostenida por mí con el arquitecto Frank Alcock San Román, nieto de Gustavo San Román, pudimos esclarecer nudos de confusión significativos. Gustavo San Román, que vivió de 1900 a 1979, vino a Venezuela por primera vez en 1939. Era mexicano y su familia había sido muy perjudicada por las expropiaciones del gobierno de Lázaro Cárdenas. Primero estuvo en los Estados Unidos y allá se entusiasma con la Venezuela petrolera y viene a buscar trabajo en esa área, cosa que no logra, pero sí consigue el mundo de la construcción.

Él funda VICA, que significa Venezolana de Inversiones Compañía Anónima, en 1939, y logra contratos para carreteras menores hasta que se asocia con los Erazo para desarrollar la hacienda, por supuesto como socio minoritario. Recordemos que la Venezuela petrolera estaba en pleno auge y en el diseño urbano que hicieron los hermanos Íñiguez, unos hermanos vascos que trabajaban en VICA, se previeron dos estaciones de servicio, una Shell y otra Creole. Además se previeron la construcción de una iglesia, la Guadalupe, un gran hotel, el Tamanaco, un supermercado, el CADA, y la impronta de San Román se hizo evidente no solo por la iglesia de la Guadalupe sino por las calles Monterrey, Jalisco, México, Veracruz, incluso el puente Veracruz.

Por otra parte, la tarea urbanizadora del ingeniero Gustavo San Román no concluye aquí. Más adelante lo veremos construyendo la urbanización Santa Cecilia y todas las urbanizaciones del Santoral en el bulevar del Cafetal, me refiero a Las Santas: a Santa Marta, Santa Sofía, Santa Paula, San Luis, Santa Ana, y su obra más querida probablemente, la urbanización y club La Lagunita. De modo que el trabajo de urbanizador de San Román es incluso superior al de Juan Bernardo Arizmendi y el de Luis Roche, como vemos.

Detengámonos ahora en el Valle Arriba Golf Club de 1942. Se constituye una asociación civil para crear el Valle Arriba Golf Club en 1942, la presidía Manuel Matienzo. Esta asociación le compró el terreno a Enrique Erazo, eran 42 hectáreas, e hicieron un trazado de 18 hoyos de golf, la Casa Club, la zona de tenis y la piscina. Y siendo concebida como un club de golf, las calles se construyeron sin aceras y las parcelas se vendieron en su mayoría con vista a los campos de golf. Hoy es una de las urbanizaciones más hermosas de Caracas, sin duda, y sus campos de golf son un pulmón vegetal de la ciudad que le alegra felizmente. La Casa Club es obra del arquitecto norteamericano Clifford Wendell Huck y fue inaugurada en 1947.

Y el diseño de los campos de golf es John Van Klik, también estadounidense. ¿Y así llegamos al año 1943? Allí... En mi libro Las tareas de la imaginación, arte, literatura, ciudad, le dedico un trabajo a la Ciudad Universitaria y señalo lo siguiente, voy a citarme. De acuerdo con lo afirmado por Ildefonso Leal en su libro Historia de la UCV, el más entusiasta propulsor de la creación de la Ciudad Universitaria fue el rector Antonio José Castillo, quien logró entusiasmar también al presidente de la República Isaías Medina Angarita, quien firmó decidido el decreto que puso en marcha la obra, el 2 de octubre de 1943. También es justo señalar que las 203,53 hectáreas del sitio escogido, la vieja Hacienda Ibarra, no fue el que inicialmente se había soñado como sede.

Antes, refiere Ildefonso Leal, el gran historiador, que se pensó en unos terrenos aledaños al parque El Pinar, en El Paraíso. Después se pensó de una zona cercana al Panteón Nacional, luego se pensó en unos terrenos en la falda del Ávila, y finalmente llegó a escogerse la Hacienda Sosa en el valle. Pero gracias a la intervención del doctor Armando Vargas se seleccionó la Hacienda Ibarra, espacio que ya el gobierno nacional había expropiado con la intención inicial de construir un conjunto de viviendas. Vargas le argumentó a Medina la conveniencia del sitio finalmente escogido; Medina accedió y, como se sabe, fue el más fervoroso impulsor en la obra. Lo primero que se construye es el hospital universitario en 1945.

Y el proyecto de la Ciudad Universitaria encuentra respaldo y continuidad durante los gobiernos de Acción Democrática, de Rómulo Betancourt y Rómulo Gallegos, y después durante los gobiernos militares de Carlos Delgado Chalbaud y Marcos Pérez Jiménez. Y es precisamente durante el ejercicio de este último cuando Villanueva acomete la etapa que, según los críticos, es más significativa del conjunto arquitectónico. Me refiero a esta etapa: incluye el famosísimo proyecto de síntesis de las artes a partir de 1952, cuando Villanueva diseña y se comienza a ejecutar el Aula Magna, la Plaza Cubierta, la Biblioteca Central, el Edificio del Rectorado, la Sala de Conciertos y el Paraninfo. Y el arquitecto Enrique Le Rañaga, en su ensayo La ciudad universitaria y el pensamiento arquitectónico en Venezuela, afirma sin duda el momento más intenso de esa depuración estructural y esta euforia compositiva de Villanueva está en los espacios de la Plaza Cubierta, que representa uno de los grandes momentos de la modernidad arquitectónica del siglo XX y seguramente lo más significativo del trabajo del arquitecto. Fin de la cita de Le Rañaga, y de la cita mía también.

¿Qué dice el biógrafo de Villanueva, el arquitecto Juan José Pérez Rangel? Dice: cerca de 42 edificios de esta ciudad ejemplar serían construidos entre 1944 y 1958, mientras se elaboraba una y otra vez el plan general, tanto urbanístico como académico, y se construía la vasta red de instalaciones eléctricas, sanitarias y de servicios, así como las calles, avenidas, estacionamientos, basándose en una revisión continua de flujos y en la adecuación del sistema vial a los requerimientos que iban surgiendo. Bueno, y como vemos, para felicidad de la nación venezolana hubo continuidad administrativa en la construcción de la Ciudad Universitaria, un recinto que desde el año 2000 fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad y es probablemente el lugar arquitectónico más importante en la ciudad de Caracas.

Dije probablemente, por dejar alguna mínima duda; también se hubiera podido decir seguramente. Bien, y en 1943 se crea el Instituto Nacional de Obras Sanitarias. Dado el crecimiento del país, se hacía necesario crear ese instituto y había que atender el tema del agua en Caracas, y se construyó entonces la presa de Macarao, La Mariposa y Agua Fría entre 1944 y 1949. La urbe se estaba extendiendo hacia el este y el oeste. Todavía el suroeste era una tierra no urbanizada, pero muy pronto comenzó a pensarse en ello. La primera avanzada hacia el sur del río Guaire, en el este, fue la urbanización de Las Mercedes.

El Censo Nacional de 1941: la población del país ascendía a 3.850.771 habitantes y el Distrito Federal llegaba a 380.099 habitantes. Y así es como vamos llegando a una de las urbanizaciones más importantes de Caracas, que es la urbanización Altamira de 1944. Señala Marcel Roche, en la biografía de su padre Luis Roche, lo siguiente: en 1943 adquirió Luis Roche, de Ana Cecilia Brangé y Teresa Sagarzazo, los terrenos de la hacienda El Paraíso que habían de constituir la base de la presente urbanización Altamira. Añadamos que también les compró la Hacienda Los Dolores, pero en este programa no vamos a adentrarnos en la descripción de la urbanización Altamira; ese va a ser el principio de nuestro próximo programa, cuando veremos con detenimiento la urbanización Altamira de 1944, la urbanización El Silencio de 1945, el hospital ortopédico infantil, el parque zoológico del Pinar, etcétera. Bueno, como siempre, ha sido un gusto muy grande hablar para ustedes, y sobre todo en esta historia de la ciudad que me emociona tanto referir. Ya estamos en 1944.

Hasta nuestro próximo encuentro.

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