Historia de Caracas
13 de enero de 2025

Historia de Caracas. Cap 11.

Historia de Caracas. Cap 11.

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Nuestro programa es posible gracias al equipo conformado por Gitanjali Suárez, Inmaculada Sebastiano, Melani Pieruzzi, Carlos Javier Virgüez, Fernando Camacho y Giancarlos Caravaggio. Escuela UR y @rafaelarraiz en X y @rafaelarraiz en Instagram. Venezolanos, ya está disponible el canal de YouTube de Unión Radio Cultural.

Bienvenidos a este capítulo 11 de la historia de Caracas que venimos desarrollando. Ya estamos en el siglo XX, estamos en 1910, específicamente en el momento en que el Ministerio de Obras Públicas del gobierno de Juan Vicente Gómez toma la decisión, a través de su ministro, Román Cárdenas, de cambiar el plan de comunicaciones nacionales. En ese sentido se cambia del desarrollo de los ferrocarriles por la construcción de carreteras y caminos. Esto es un momento muy importante: en 1910 el Estado deja de invertir en ferrocarriles y se concentra en la construcción de carreteras.

¿Por qué? Bueno, porque ya el automóvil ha llegado al país. Han llegado el automóvil, las motocicletas, los camiones, y el futuro es a través de las carreteras. Este es un cambio de paradigma importante porque va a suponer un camino de desarrollo distinto al que se venía adelantando por la vía ferroviaria. En 1910 también vamos a tener una urbanización en lo que entonces eran las afueras de Caracas.

Recordemos que el Ferrocarril Central de Venezuela partía de Caracas y se detenía en Chacao, Los Dos Caminos, Los Chorros, La Urbina, Petare, El Encantado, La Lira, La Envidia, Los Mangos, Arenas, Pichao, Boca de Siquire, Santa Lucía, Santa Teresa, Yare y Ocumare, como dijimos antes. Pero será entonces en ese desvío del tren hacia Los Chorros cuando se construya esta urbanización. Hay un trabajo de Estermovilia Diota Yuti titulado Cuando el tejido urbano se funde con la naturaleza: historia de la expansión de Caracas, que refiere que la urbanización Los Chorros fue obra de Luis Echlageter. En verdad, más que Luis, el promotor de Los Chorros fue el padre Pius Echageter, también Eugenio Mendoza Coveñas y Salvador Álvarez Milló.

Se vendían terrenos de 5 a 10 mil metros cuadrados. Luego, en 1914 se macadamizó la carretera, hay que explicar qué es esto. El macadam era un material con el que se tapizaban las carreteras de tierra y representaba una mejoría en relación con las carreteras de tierra. ¿Por qué se decía macadamizó? Porque ese material se llamaba macadam, entonces la expresión derivó en macadamizó.

De modo que la carretera desde Caracas se macadamizó hasta Los Dos Caminos y ya entonces se podía llegar en carros a las casas para temperar; antes se llegaba solo a través del tren. Muy poca gente vivía allí y, con el paso de los años, terminó siendo una zona totalmente conurbada. Pero estamos en 1910 y muy pocas personas vivían en Los Chorros; iban a pasar vacaciones que entonces se llamaban temperar, una expresión muy bonita por cierto.

En 1911 vamos a tener otro plano de Caracas de Ricardo Rasetti; recordemos que el primero que referimos fue de 1897. En este plan ya se advierte el óvalo del Hipódromo del Paraíso y la avenida que pasa enfrente y se empalma con la avenida La Vega, siempre en el suroeste, que el desarrollo fue hacia allá. Aparece en el plano la carretera de Occidente en paralelo al tendido del ferrocarril Caracas-Valencia. También ya en el plano de 1911 se advierte La Pastora y San José, un poco más pobladas.

Y más allá de los límites del río Anauco se ve el trazado de esa ría y de la quebrada Onda, y nada más. Así damos unos pasos hacia la inauguración del Nuevo Circo de Caracas en 1919. Esta historia es así: el general Eduardo Mancera le propuso al gobernador del Distrito Federal, que era Juan Crisóstomo Gómez, hermano del dictador, en 1916, la construcción de una plaza de toros en los terrenos del Matadero Municipal. El viejo circo metropolitano de pequeñas dimensiones ya no prestaba el servicio que requería la ciudad.

El circo metropolitano era el anterior circo de toros y entonces se forma una compañía anónima, Nuevo Circo de Caracas, que tendría el usufructo del coso taurino por 30 años y luego pasaría a la Municipalidad de Caracas. El 26 de enero de 1919 abre sus puertas con una corrida de toros en la tarde y la proyección de la película El Conde de Monte Cristo en la noche. La obra, diseñada por el arquitecto Alejandro Chatén en estilo neomorisco, allí está en pie aunque deteriorado. Para nadie es un secreto que durante años fue el lugar de los espectáculos en Caracas, de las corridas de toros, de los festivales folclóricos, de los conciertos y las concentraciones políticas.

Buena parte de estas funciones se redujeron cuando se inauguró el Poliedro de Caracas a comienzos del año 1974, al final del primer gobierno de Rafael Caldera. Pero ya llegaremos allí para referirles el Poliedro de Caracas. Antes veamos el censo de 1920. Ese censo establece que el número de habitantes de Venezuela es de dos millones 479 mil 525 personas, de las cuales 92 mil 212 viven en Caracas. Es decir, algo cercano al 4 por ciento de la población vive en la capital, una proporción muy pequeña que revela que aún el éxodo del campo a la ciudad no ha ocurrido y los efectos urbanos de la explotación petrolera iniciada en 1914 todavía no son notables.

La ciudad pasó de 72.429 habitantes en 1891 a 92 mil 212 en 1920. Es muy poco y han pasado 29 años, para ser exactos; es un crecimiento de un poco menos del 20 por ciento, muy pequeño el crecimiento que ha tenido la ciudad. Veamos ahora el Parque Los Caobos, que es de 1924. Esto era una hacienda que se llamaba La Industrial, que pertenecía a Bernardino y José Antonio Mosquera. Era una hacienda de café y en las fechas en que compraron la tierra trajeron semillas de caobos dominicanos para contar con árboles grandes que dieran sombra; son los mejores árboles para el cafeto, que es una planta de pequeño tamaño que por entonces no tenía ni un siglo de haber sido sembrada por primera vez en el Valle de Caracas.

Esta hacienda de los hermanos Mosquera tenía 21,8 hectáreas y hacia 1923 se les acercaron a ellos unos posibles compradores que querían urbanizar el terreno. Entonces la ciudad corrió con buena suerte porque el general Gómez se enteró de la venta y se opuso a ella, comprándole la hacienda a los Mosquera en nombre de la municipalidad. ¿Por qué? Por los árboles que habían allí y los caobos que había allí. Así es como al inaugurarse el parque el 9 de diciembre de 1924 se estaban cumpliendo 100 años exactos de la batalla de Ayacucho.

De allí que el nombre inicial del parque Los Caobos fuese Sucre, pero en 1937, dada la popularidad que el parque había adquirido como los caobos, la municipalidad decide rebautizarlo con ese nombre y así ha sido, felizmente, hasta el sol de hoy, el Parque Los Caobos. En la próxima parte del programa veremos una reforma arquitectónica que experimentó el Parque Los Caobos en el año 1967 con motivo del cuatricentenario de la ciudad. Esto lo veremos en la próxima parte del programa.

Para alguna sugerencia sobre este espacio, pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Decíamos en la parte anterior del programa que con motivo del cuatricentenario de la ciudad de Caracas, el Parque Los Caobos en 1967 fue intervenido por el arquitecto José Miguel Gaglia. Entonces se le hizo la caminería y además se trasladó la Fuente Venezuela, que es una obra escultórica de Ernesto Maragall, que estaba en la Plaza Venezuela y ya no podía estar allí por el paso subterráneo que se le construyó a la plaza.

Bueno, la verdad es que ganó el parque porque la obra es hermosísima y se acompaña de otras esculturas que han ido poniéndose en el parque en distintos momentos de su historia. Ya muy cerca de cumplir 100 años de servicio, este año del 2024 cumple cien años el Parque Los Caobos. Fue el primer parque de grandes dimensiones en la ciudad y primero fue El Calvario, como dijimos en su momento, y hoy en día Los Caobos solo es superado en extensión por el Parque del Este, como veremos luego. Recordemos: 20 y tantas hectáreas tiene el Parque Los Caobos.

Y con motivo del centenario de la batalla de Ayacucho, este mismo año de 1924 a lo que venimos refiriéndonos, se construyó también el puente Ayacucho que comunicaba a la parroquia San Juan con la urbanización El Paraíso, precisamente conectando con la avenida El Ejército de la urbanización El Paraíso. Una de las dos avenidas principales de la zona, recordemos que al final de la avenida del Ejército estaba, está el Colegio San José de Tarbes. Y ahora veremos lo que va a estar ocurriendo entre 1927 y 1928, y es la construcción de las urbanizaciones San Agustín del Norte y San Agustín del Sur, y la urbanización El Conde.

En 1927 entra en la escena urbana un personaje que va a ser importantísimo para el desarrollo de la ciudad de Caracas, me refiero a Juan Bernardo Arizmendi, un urbanizador que vivió entre 1887 y 1982. Arizmendi había nacido en Río Caribe, estado Sucre, y se doctoró en farmacia en la Universidad Central de Venezuela en 1909. Muy pronto ya era dueño de dos farmacias, era hombre de trabajo y de un laboratorio farmacéutico, y luego ingresó en el negocio del urbanizador y constructor. Arizmendi se asocia con Santiago Alfonso Rivas, con Juan María Benzo y con Luis Roche, y compraron entre los cuatro la hacienda La Gervera con un crédito al Banco Venezolano de Créditos.

Entonces construyeron la urbanización San Agustín del Norte y luego, en sociedad con Benzo y Tomás Sarmiento, construyeron la urbanización El Conde. Recordemos de que la hacienda La Gervera formaba parte de la sucesión de Antonio Guzmán Blanco. Entonces se construyeron casas aparejadas pensadas para la clase media, muchas de ellas en pie, que recogían arquitectónicamente el espíritu de las casas coloniales, aunque con ribetes modernos. Como vemos, después de la urbanización El Paraíso exclusivamente para la élite, estas fueron las primeras urbanizaciones pensadas para otro estrato social.

Es necesario recordar que esta obra de Arizmendi y Roche suponía un trabajo distinto al que se había hecho en la urbanización El Paraíso. ¿Por qué? Porque en San Agustín del Norte y El Conde ellos construyeron las casas y además las vendían a crédito. En El Paraíso no: en El Paraíso cada comprador de la parcela construía una casa con su bolsillo.

Recordemos algo. La banca hipotecaria en Venezuela va a nacer en 1958, de tal modo que Arizmendi y Roche desempeñaban tres funciones. Urbanizaban, construían las casas y le financiaban al comprador la compra de la casa, es decir, eran urbanizadores, constructores y banqueros, porque no existía una banca hipotecaria todavía. La obra de Arizmendi es monumental; de verdad que no cabe otro adjetivo. Señala su hija: "Cuando papá cumplió 80 años en 1967, Fedecámaras le hizo un homenaje".

Para esa época papá calculaba haber construido, a lo largo de su vida, más de 10.000 casas repartidas en las urbanizaciones Los Rosales, San Agustín del Norte, El Conde, parte del Paraíso y el Hipódromo, La Florida, Alta Florida, San Antonio y Los Ruices. Impresionante. San Agustín del Sur fue iniciativa de Luis Roche y Diego Nucete Sardi, con financiamiento del Banco Obrero en 1928. Allí, en San Agustín del Sur se construyeron 200 casas para obreros y según afirma López Villa, el arquitecto, lo siguiente.

Voy a citar: "Debido a las restricciones topográficas, el lote se rediseña separando ocho manzanas por pasajes de acceso a las viviendas en banda y back to back, con 203 habitaciones en parcelas de 80 o 100 metros cuadrados que reproducen el esquema tipológico de la tradicional casa caraqueña". Bueno, al igual que el esquema, digo yo, de las dos urbanizaciones anteriores, ellos urbanizaron, construyeron y en este caso el Banco Obrero financió toda la operación. El Banco Obrero era una institución del Estado que se había fundado en 1928, el 29 de junio, mediante un decreto del presidente de la República, Juan Vicente Gómez.

El objeto del Banco Obrero estuvo centrado en el financiamiento de urbanizaciones para los obreros y luego financiamiento para que estos pudieran comprar las casas. Funcionó con esta denominación hasta mayo de 1975 en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, cuando pasó a llamarse Inavi, Instituto Nacional de la Vivienda. Además de lo construido en San Agustín del Sur en estos años, antes de 1936, cuando se modernizaron los criterios, el Banco Obrero financió la construcción de lo siguiente. 95 casas en Agua Salud, 38 casas en Catia, 72 casas en Los Jardines del Valle.

Pero a partir de 1930 y las dificultades económicas del Estado venezolano como consecuencia del crack de la bolsa en Nueva York de 1929, las obras se paralizaron por un tiempo. En todo caso, fue la primera experiencia de construcción de viviendas para los sectores más bajos de la sociedad por parte del Estado, de modo que ya no solo la élite construía sus viviendas, sino también lo hacían los urbanizadores para la clase media en San Agustín del Norte y El Conde. Y los estamentos obreros en San Agustín del Sur, y muy pronto veremos urbanizaciones para lo que luego se denominaría la clase media alta.

Estamos en 1928 y ese año también se crea el Caracas Country Club; los antecedentes directos son de 1918. ¿Por qué? Porque Luis Ramón de Santana, William H. Phelps y G. Murray crearon el Caracas Golf Club desde los salones del Club Paraíso. Un año después estaban alquilando terrenos para improvisar nueve hoyos de golf en Las Barrancas.

Hoy en día eso es La Quebradita, en lo que hoy en día es la urbanización Vista Alegre, en el oeste de Caracas. Luego, en 1923, cambia la denominación al actual Caracas Country Club y estos personajes comienzan a buscar terrenos para construir 18 hoyos de golf y una urbanización. Constituyen en 1928 el Sindicato Blandín, que compró la hacienda del mismo nombre a la familia Rodríguez Gerazo y además compran las haciendas El Samán y Lecuna, de menor tamaño, a otras familias caraqueñas. Con la suma de los tres le encargan a la oficina Olmsted Brothers Inc. que establezca el trazado de la vialidad y los lotes del terreno destinados a los campos de golf.

A Frederick Law Olmsted se le tiene como uno de los pioneros del paisajismo norteamericano, con muchas obras en su haber, entre otras nada menos que el Central Park de Nueva York, y este señor fue el que hizo el trazado del Caracas Country Club. Luego, la Casa Club fue diseñada por otra eminencia de la arquitectura norteamericana, Clifford Charles Wendehack, quien diseñó otras viviendas en aquella década de los años 30 en Caracas, pero esto lo veremos en la próxima parte del programa. Ya regresamos.

La urbanización El Paraíso, el trazado de sus avenidas y calles se hizo sobre los antiguos terrenos de las haciendas Paraíso o Trapiche de los Hechesuría, que también se le llamaba. Era una hacienda de caña de azúcar; los trabajos comenzaron en 1891 y concluyeron en 1895, siempre supervisados por Juan Hurtado Manrique. La urbanización fue iniciativa inicialmente de la Compañía de Tranvías de Caracas que era gerenciada por Eugenio Mendoza Coveñas y a partir de 1895 comenzó esta empresa a vender lotes de terrenos de diversas magnitudes. Vendió terreno hasta 1905, cuando Tranvías de Caracas le vende a Carlos Suluaga Tobar todos los lotes no vendidos.

Antes habían cedido los terrenos donde se construyó un edificio neoclásico para una exposición agrícola industrial en tiempos del segundo gobierno de Joaquín Crespo, entre 1892 y 1898. En el año 1902 ese edificio construido para una exposición fue transferido a las monjas tarbesianas para la ubicación del Colegio San José de Tarbes del Paraíso, el legendario colegio. Esta urbanización propició la erección de algunos de los palacetes europeos que tuvo la ciudad. El primero fue el Palacio de Miraflores, pero era un palacete europeo, residencia particular de Joaquín Crespo, que se la hizo construir entre 1884 y 1898; nunca alcanzó a vivir allí porque fue dado de baja antes.

En El Paraíso se construyeron el Palacete de Las Acacias, de la familia Boulton Pietri, en 1912, obra de Alejandro Chatén. Antes se había construido Villasoyla, la residencia particular de Cipriano Castro, obra de Hurtado Manrique en 1904. Además, El Paraíso fue el comienzo de la extensión hacia el suroeste, con la avenida José Antonio Páez que finalmente llegó a La Vega, un pueblo en las afueras de Caracas. Y todo esto supuso un desarrollo modernizador importante en las primeras décadas del siglo XX.

Con El Paraíso se pasó la página de la retícula urbana caraqueña que se había establecido en 1567 y desde entonces, hasta nuestros días, el modelo de urbanización es muy distinto al de la ciudad española original. Veamos ahora la Electricidad de Caracas, 1895. Esta aventura de Ricardo Suluaga Tobar es extraordinaria; es de las más titánicas que se han dado en el país porque además es una empresa privada sin recursos públicos. En 1897 la empresa comenzó a prestar servicio eléctrico que no solo alumbró las casas y las calles, sino que posibilitó el desarrollo de algunas industrias en la ciudad.

¿Cómo lo hizo? En aquella época, cuando no existía la energía termoeléctrica, aprovechando las aguas del río Guaire en la región del Encantado, donde el río Guaire pasa por un cañón muy estrecho y tiene una fuerza caudal muy particular. Allí estableció las primeras turbinas Ricardo Suluaga que generaron electricidad para una parte. Después puso otras allí mismo, después en otro sitio que se llamaba La Lira, y después comenzó a aprovechar las aguas del río Mamo en el litoral, donde llegó a construir el dique de Petaquire, etcétera. Es toda una aventura hidroeléctrica porque la tecnología termoeléctrica en estos años no existía.

De modo que esta es una epopeya verdaderamente fuera de serie; recordemos además que todavía no había llegado el automóvil ni los autobuses, ni las motocicletas. Era una ciudad que escuchaba el pito de los ferrocarriles y los cascos de los caballos sobre las calles de piedra; claro, tenía telégrafos, tenía teléfonos. Ya encendía bombillos gracias a Suluaga y pronto las casas iban a contar con una gran alegría: la nevera para poder preservar los alimentos. Bien, veamos en 1897 el plano de Caracas de Ricardo Rasetti y también el tercer censo oficial de Venezuela, que es de 1891.

En ese censo ya Caracas tiene 72.429 personas. El crecimiento de la ciudad se advierte en este plano de Ricardo Rasetti; aquí vemos cómo hacia el sur ya se cuentan cuatro puentes, el de Hierro y el del Paraíso. De modo que ya está servida la expansión hacia allá a través de los puentes. Hacia el norte se superaron los accidentes topográficos, el escollo del río Catuche, y la ciudad sigue hacia La Pastora, que antes no podía llegar allí por los accidentes topográficos.

Hacia el oeste hay dos ferrocarriles, el Caracas-La Guaira, que sale de Caño Amarillo, y el Caracas-Valencia, que sale del Palo Grande, la avenida San Martín. Y se va abriendo camino. Hacia el este el puente Anauco ya supera las dificultades presentadas en el río Anauco y el tren se abre ruta hacia Petare, de modo que están trazados los puentes para la expansión de la ciudad. Entre 1870 y 1900, en estos últimos años del siglo XIX, estos 30 años, la ciudad ha experimentado un gran cambio; hasta entonces era el cambio más importante, ya después los cambios del siglo XX son gigantescos, no tienen punto de comparación.

Pero en esos 30 años, que incluyen los 18 años de influencia de Antonio Guzmán Blanco, los cambios fueron muy importantes. Antes habíamos referido el Palacio de Miraflores; aquí lo importante es saber que esta era una residencia personal, esto no es una construcción del Estado venezolano ni del gobierno venezolano, para nada, es la casa particular del general Joaquín Crespo. ¿Cómo ocurre esto? Es un palacio concebido por el conde italiano Giuseppe Orsi de Montbelo, quien incorpora a su equipo al ingeniero Juan Hurtado Manrique, de modo que así es como empieza a construirse.

Crespo muere por el camino y su viuda doña Jacinta, pareja de Crespo, que tampoco lo vive, le alquila el Palacio de Miraflores a Cipriano Castro justo después del terremoto del año 1900. Cipriano Castro estaba durante el terremoto en la Casa Amarilla y se lanzó por una ventana con paraguas; tuvo un accidente, se quebró una pierna. Y a partir de allí quiso vivir en un sitio antisísmico y ese sitio era el Palacio de Miraflores, y le alquila el palacio a doña Jacinta. Y algunos años después, en 1913, ya el palacio lo ocupa el presidente encargado de la República, José Gil Fortoul.

Después allí ocupó como oficina Víctorino Márquez Bustillos; recordemos que el general Gómez vivía en Maracay. Bueno, pero ya después el palacio fue comprado por el Estado venezolano y desde esa ha sido la oficina de todos los presidentes, desde Medina Angarita, desde Eleazar López Contreras, fue el primero de los presidentes de la era democrática moderna, y después todos los demás. Bueno, no deja de ser curioso que haya sido Crespo y no Guzmán Blanco quien construyó un palacio de esa magnitud como una residencia personal, cuando es a Guzmán a quien se le atribuyen estas ínfulas imperiales, y no a Crespo, pero fue Crespo el que construyó este palacio. Bueno.

Y la ciudad premoderna, vamos a entrar en ella. Antes detengámonos en algo que anunciamos muy de pasada, que fue el terremoto del año 1900. Dice José Grases, un experto en sismos, científico, afirma Grases: el 29 de octubre de ese año, a las 4 y 42 a. m., la región norcentral del país es sacudida por un fuerte terremoto. Macuto, Caraballeda, Naiguatá, Carenero, Higuerote, Guatire, Guarenas y muchos pueblos sufrieron los efectos de este sismo. En Caracas dejó 20 casas caídas, 21 muertos y más de 50 heridos.

Bueno, evidentemente muy lejos de la magnitud del terremoto de 1812, porque además el terremoto en 1812 afectó no solo a Caracas y La Guaira, sino San Felipe, Barquisimeto, Mérida, y de modo que fue un terremoto verdaderamente devastador. Grases calcula entre 15 mil y 20 mil las víctimas del terremoto de 1812. Veamos ahora Villasoyla, que es de 1904: cuando está gobernando Cipriano Castro le ordena construir la casa a Alejandro Chatén, el arquitecto del régimen castrista. Villasoyla está enclavada en una ladera de los cerros del sur de la ciudad, casi enfrente del Puente de Hierro que comunicaba a la ciudad con la urbanización El Paraíso.

Era la zona de la élite caraqueña desde que se fundó la urbanización. Además, Chatén construyó el Teatro Nacional en 1904, la Gobernación y el Palacio de Justicia en 1905, la Academia Militar en 1910 y el Archivo General de la Nación en 1912. Ya estas dos últimas fueron inauguradas durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. Bien. En la próxima parte del programa vamos a ver con más detenimiento el Teatro Nacional y una obra que fue un lugar de esparcimiento extraordinario para los caraqueños, que fue el Hipódromo del Paraíso. Ya regresamos.

En breve continúa, Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio, pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural.

El Teatro Nacional, el decreto que ordena la construcción del teatro es de junio de 1904 y el arquitecto es Alejandro Chatén. La obra pictórica, el plafón, está en el techo, es de Antonio Herrera Toro; ya Herrera Toro había trabajado con Martín Tovar y Tovar en las obras del Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo. El edificio es arquitectura moderna francesa, con algo de eclecticismo, y fue inaugurado el 11 de junio de 1905. Y desde entonces, y por muchos años, se especializó en las zarzuelas, un género musical escénico que fascinaba a la élite caraqueña, que entonces era afrancesada y españolizada.

Bueno, también el teatro fue albergue del canto lírico durante la primera mitad del siglo XX; allí cantaron los mejores de su tiempo en el mundo. Y les decía que hablaríamos del Hipódromo del Paraíso de 1908. Fíjense cómo es esta historia: en 1905 Mendoza Coveñas, como dije antes, le vende la totalidad de las acciones de la empresa urbanizadora del Paraíso al empresario Carlos Suluaga. ¿Quién les da un nuevo impulso? Suluaga decide la continuación de El Paraíso con el trazado en la avenida Carabobo, que hoy en día es la avenida José Antonio Páez, mientras Castro ordena la erección de un monumento a la batalla de Carabobo, que es de la autoría del escultor Eloy Palacios.

Y que estaba justo enfrente de los terrenos de los hermanos García Prín, donde luego se construiría el Hipódromo del Paraíso. Ese homenaje a Carabobo en verdad se diluyó al nombre arropado por el protagonismo de la India. Nadie habla del monumento a Carabobo, se habla de la India de El Paraíso y hoy en día la India de La Vega, porque está en las redomas de La Vega. Bien, entonces volvamos al Jockey Club Venezuela, que venía del fracaso del Hipódromo de Sabana Grande. Recibió entonces un nuevo aire gracias al respaldo de un hípico que entonces se desempeñaba en funciones públicas, Gustavo Sanabria.

Después de haber sido ministro de Hacienda, ahora era gobernador del Distrito Federal del gobierno de Cipriano Castro y desde allí él animó a la junta directiva del Jockey Club para que se compraran los terrenos de los hermanos García Prín. Se pagaron 22 mil bolívares por 10 hectáreas. Y una vez reunidos los fondos entre muchos aficionados e integrantes del Jockey Club de Venezuela, el gobernador de inmediato ordenó el traslado de la tribuna inglesa que estaba en Sabana Grande a los nuevos terrenos del Paraíso. Bueno. De modo que el Hipódromo del Paraíso fue animado desde la Gobernación del Distrito Federal por Gustavo Sanabria y por el Jockey Club, porque los hermanos García Prín decidieron vender el terreno.

Se inauguró el 8 de febrero de 1908 con presencia del presidente de la República, Cipriano Castro, y la primera dama, doña Zoyla Rosa de Castro. Lo acompañaba el factor esencial para aquel acontecimiento, Gustavo Sanabria, así como el entonces vicepresidente de la República, Juan Vicente Gómez. ¿Quiénes formaban la junta directiva del Jockey Club? José Gil Fortul, Manuel Vicente Lander Gallegos, Celestino Martínez, Diego Guzmán Blanco, Eduardo Sucre, Germán Stelling, Félix Calabiz y Manuel Corao.

Bueno, ahí empieza esa gran aventura. El Hipódromo del Paraíso estuvo en funciones hasta el año 1959, cuando se inauguró el Hipódromo de La Rinconada. Sus instalaciones pasaron a ser la sede del Liceo de Aplicación y luego, años después, se construyó el Parque Naciones Unidas. Pero volvamos a 1908, cuando Alejandro y Bárbara abre las puertas del Club Paraíso, un club urbano que estaba situado en el Monte de Elena. Esto está, para que nos ubiquemos, justo enfrente de la Plaza Páez en El Paraíso, justo al lado del Colegio San José de Tarbes.

Allí estuvo desde 1908 a 1924, cuando se mudó a la nueva sede diseñada con salones de baile, piscina, canchas de tenis y un diseño arquitectónico de Alfredo Jahn. Y esa sede del Club Paraíso funcionó como Club Paraíso hasta 1969, cuando fue comprada la sede por el Hogar Canario Venezolano. Hoy en día es el Hogar Canario Venezolano, que da en el cruce entre la avenida Santander del Paraíso, el puente 9 de diciembre, y tiene una extensión de 2 hectáreas, un club relativamente grande.

1909. La fábrica de cementos La Vega. Este proyecto de una fábrica de cementos nació en 1907. Llevó a su artífice, Alberto Smith Millares, a viajar a Francia y a Alemania para entender el negocio del cemento. Bueno, este ingeniero venezolano destacadísimo fue tres veces rector de la Universidad Central de Venezuela; ubicó aquel lugar para la fábrica, es decir, los cerros vecinos al pueblo de La Vega.

El 19 de abril de 1909 el general Gómez inauguró la fábrica Compañía Anónima Nacional de Cementos La Vega; la capacidad de producción era unos 19 mil kilogramos diarios, suficiente para cubrir el consumo nacional. Luego, en 1913 Smith cae en desgracia con la dictadura, se tiene que ir al exilio y la empresa la compra Carlos Delfino Rodríguez, yerno del general Gómez, ya que Carlos Delfino estaba casado con Josefa Gómez Bello, hija de Dionisia Bello y Juan Vicente Gómez Chacón. Y a partir de entonces la dictadura contó con una fábrica de cementos ya en el ámbito familiar.

Bueno, pues nos recuerda González Casas, un arquitecto estudioso de estos temas, que a las cementeras se sumaron fábricas de galletas, chocolate, fundiciones, aserraderos, aceites vegetales, calzados y textiles. Y esa fue la primera zona industrial de Caracas allí en La Vega, eso después cambió, por supuesto. Avanzando en el tiempo, en 1940 se establecieron otras fábricas de cemento. En 1940, Carabobo, que se llama la Compañía Anónima Fábrica de Cementos Carabobo. En 1945, 47 y 50 la Compañía Anónima Venezolana de Cementos de Eugenio Mendoza Goiticoa abrió sus fábricas en Barquisimeto, Maracaibo y Pertigalete.

Y ya después surgieron varias fábricas de cemento en la medida que la construcción del país demandaba cemento a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Bien, hoy hemos llegado hasta aquí, hasta el año mil novecientos nueve. Ya hemos entrado en el siglo XX. En nuestro próximo programa, en el capítulo 11 veremos un cambio de paradigma, como fue la decisión del general Gómez de no seguir desarrollando los ferrocarriles y concentrarse en la construcción de carreteras; eso va a ser en 1910, pero lo dejamos para nuestro próximo programa. Como siempre, ha sido un gusto muy grande hablar para ustedes.

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