Historia de Caracas
24 de octubre de 2024

Historia de Caracas. Cap 3. Siglo XVII

Historia de Caracas. Cap 3. Siglo XVII

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Nuestro programa es posible gracias al equipo conformado por Gitanjali Suárez, Inmaculada Sebastiano, Melani Pieruzzi, Carlos Javier Virgüez, Fernando Camacho y Giancarlos Caraballo. Escuela UR y arroba Rafael Arráiz en X, y arroba rafael.arraiz en Instagram. Venezolanos, ya está disponible el canal de YouTube de Unión Radio Cultural. Saludos para todos en Venezolanos, en esta serie que venimos adelantando sobre la historia de Caracas.

Este es nuestro tercer capítulo, ya estamos en el siglo XVII que va de 1600 al año 1700, un siglo muy accidentado para la ciudad y con muy poco crecimiento poblacional. Para que ustedes tengan una idea, en el año 1600, cuando va a comenzar el siglo, Caracas tiene 2.000 habitantes. Cien años después, en el año 1700, cuando está terminando el siglo, Caracas tiene 6.000 habitantes. Un crecimiento ínfimo, ya veremos las causas a lo largo de este programa y del próximo.

Vamos a comenzar hoy por la relación de Diego Villanueva, que es de 1607, un forastero que deja escritas sus impresiones sobre la ciudad de Caracas. Este tipo de crónicas o de informes se denominaban relaciones, es una relación de los hechos o de lo que está viendo. ¿Qué dice Villanueva cuando pasa por Caracas en el año 1607? Afirma: la ciudad de Santiago de Caracas tiene su asiento en el valle de Caracas, a tres leguas del mar y del puerto de La Guaira, que es el primero y principal de aquella gobernación.

En esta ciudad asiste el gobernador y el obispo y los oficiales reales, no embargante que aquel gobierno se reputa por tener por cabeza la ciudad de Coro. Tiene esta ciudad de Santiago del León hasta 100 vecinos, poco más o menos. De estos, 50 tienen encomendados los indios de aquel valle y otros están en la costa del mar y el valle de Aragua y Santa Lucía, y Los Guarenas, que son lugares poblados a 2 y 3 y hasta 14 leguas de distancia. Los indios serán hasta en cantidad de unos 2.600 y así estos, como todos los de la gobernación, no pagan tributo por tasación como los de Nueva España y Guatemala.

Pero los encomenderos los ocupan en las sementeras de trigo, maíz y en los hatos de ganado, ingenios de azúcar y en las demás granjerías que hay en aquel distrito en unas partes más y en otras menos, como se tiene por costumbre en el Río de la Plata y en Tucumán. Los frutos que se cogen del distrito de estas 14 leguas son algodón, del que se tejen lienzos, trigo, maíz, caña de azúcar, tabaco, zarzaparrilla, y hay ganado vacuno y mucha jarcia para navíos. Todo lo cual se gasta en la tierra y se embarca en el dicho puerto de La Guaira. Y se traen los cueros, zarzaparrilla y tabaco a España, y lo demás se lleva a las islas de La Margarita, Puerto Rico y Santo Domingo, y a Cartagena de Indias.

Bueno, quienes me están escuchando les sorprenderá saber que en el valle de Caracas se cultivó trigo y que había molinos y panaderías. Lo que nos lleva a pensar es que el clima en el valle de Caracas era bastante más frío, las temperaturas más bajas que las que tenemos hoy en día. Es natural, era un valle prácticamente despoblado, y con la urbanización, con toda seguridad, el clima se calentó de manera ostensible.

Lo otro es caña de azúcar, sí, ya los había en Caracas, y en el valle comenzaba a verla en el litoral también, ganado vacuno por supuesto, tabaco también. Fíjense que él no habla todavía de cacao porque está hablando del valle de Caracas y en el valle de Caracas entonces no había cacao en grandes magnitudes como para que él lo relacionara con su informe. Y por supuesto no había café, porque el café no se había introducido en Venezuela en el año 1607. El café lo introducen los jesuitas en Venezuela a mediados del siglo XVIII, 1760 aproximadamente, en la provincia de Guayana.

La introducción del café en Caracas va a ser todavía más tardía: la primera taza de café se tomó en 1784. Estamos apenas en 1607. Hay una alusión a la encomienda, esa institución que hemos hablado en anteriores programas, dice que los indios y los indígenas, en este caso los llaman los indios, están encomendados a algún español al que se le ha entregado la tierra, como era el esquema de aquel entonces. De modo que todavía no han sido creados los pueblos de indios, estamos en 1607 y lo que viene es precisamente eso.

La gran gesta de Francisco de la Hoz Berrío, que va a fundar centenares de pueblos de indios entre 1616 y 1621. Es una lista muy larga de pueblos de indios que él va a fundar como gobernador de la provincia de Venezuela. Recordemos que la provincia de Venezuela entonces era muy grande, no era todo el territorio de la futura Capitanía General, pero sí buena parte del centro norte costero del país y parte de la tierra adentro.

Él era hijo de Antonio de Berrío y María de Oruña, hermano del gobernador de Guayana y Trinidad que se llamaba Fernando Berrío y Oruña. Este nuevo gobernador va a tener este papel estelar fundando muchísimos pueblos que hoy en día son, en algunos casos, grandes ciudades. Por ejemplo, en el año 1620 él va a fundar Santa Catalina de Cuara, Nuestra Señora de la Victoria, Nuestra Señora de la Candelaria de Turmero, San José de Cagua, San Mateo, San Jerónimo de Cocorote, San Miguel Arcángel de Acarigua, San Antonio de Padua, Los Naranjos de Humocaro Alto, Nuestra Señora del Rosario de Humocaro Bajo, Nuestra Señora de Altagracia de Quíbor, Santa Ana de Sanare, San Miguel Arcángel de Cubiro, San José de Siquisique, San Juan Bautista del Valle de Duaca y San Juan Bautista de Urachiche.

San José de Guama, imagínense ustedes buena parte de los pueblos del estado hoy en día, el estado Yaracuy y el estado Portuguesa, y el estado Lara. Y fíjense que como era costumbre de los españoles, combinaba vocablos del castellano o del español y vocablos indígenas. Muchas veces esto ocurría: Turmero es una voz indígena, Humocaro es una voz indígena, Acarigua es una voz indígena, Quíbor, etcétera. Duaca, Urachiche, Guama, son voces indígenas combinadas con algún santo.

San Juan Bautista del Valle de Duaca, por ejemplo, en 1621, al año siguiente, ¿qué va a fundar Francisco de la Hoz Berrío? Bueno, fíjense, él va a fundar San Francisco de Paula de Agua Fría de Baruta, El Valle, Santa Lucía del Tuy, Nuestra Señora de Copacabana de Las Guarenas, Dulce Nombre de Jesús o Buen Jesús de Petare, San Pedro y San Pablo de Antímano. Bueno, prácticamente todos los pueblos aledaños, satelitales a Caracas, porque aquí está Baruta, está El Valle, está Santa Lucía, en el valle del río Tuy. Está Guarenas y está Petare, ahí está Antímano, de modo que va a ser muy importante.

De modo que hay tres de estos pueblos que se conurbaron completamente con Caracas y ya no son pueblos autónomos. Es el caso de San Francisco de Paula de Agua Fría de Baruta, el caso de El Valle y el caso del Dulce Nombre de Jesús o Buen Jesús de Petare. Y también el caso de Antímano. De modo que es una labor fundacional importante en pueblos de indios la que va a hacer Francisco de la Hoz Berrío.

¿Cómo funcionaban estos pueblos? Igual que un pueblo español, un alcalde o un ayuntamiento donde deliberaban los cabildantes, donde había cargos vinculados con las tareas de recolección y policía. Pero con la circunstancia de que esos pueblos los manejaban, los administraban los españoles, a los indios, es decir los indígenas y pobladores originarios, por lo general asistidos por algunos sacerdotes. Porque también recordemos una vez más que todo el proceso de conquista y colonización de América por parte de España es una empresa católica: de lo que se trata también es convertir a los llamados infieles al monoteísmo cristiano.

Veamos ahora una descripción que hace Fray Antonio Vázquez de Espinosa. En 1624 dice este fraile: la ciudad de Caracas está en nueve grados del equinoccial, su templo es maravilloso de primera. La tierra es rica de mucho oro, tanto que cuando llueve lo cogen los muchachos por las calles y los arroyos que corren, y así lo es toda la tierra. Bueno, esto es una fantasía, esto completamente porque no hay ninguna otra relación que diga que el oro corre cuando llueve por las calles de Caracas. De modo que él lo está haciendo es alimentando el mito de El Dorado, de que estas tierras están llenas de oro, cosa que en el caso de Venezuela no fue así.

En la próxima parte del programa continuaremos viendo estos episodios, estas relaciones, estos testimonios sobre la ciudad de Caracas en la primera mitad del siglo XVII. Ya regresamos. En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural.

En 1632 vamos a tener que se abre, se construye el camino de la Puerta de Caracas a La Guaira, es decir, se fija. Se establece, ¿no? Y hay unas primeras noticias que se extraen en las actas del cabildo del año 1603, que le hacen el encargo a Juan de Guevara para que abra el camino, lo mejore y lo despeje de maleza, de manigua. Y luego Navarrete y Rodríguez establecen el Camino Real Caracas-La Guaira en 1632, entonces gobernaba Francisco Núñez Melián.

Y sobre esto afirman Amodio, Navarrete y Rodríguez lo siguiente: todas las modificaciones del recorrido del Camino Real parecen concluirse en 1632 con el auto del gobernador Francisco Núñez. En definitiva, lo que queda más o menos trazado es el trecho de la ciudad por las puertas de Caracas, es decir, el de La Culebrilla hasta El Salto, mientras que la vertiente norte del camino sufrirá todavía otras modificaciones importantes. Bueno, este camino va a presentar muchísimas dificultades y además el terremoto de Caracas de 1641 lo va a destruir en toda esta área inicial, la Puerta de Caracas. Pero ya llegaremos al terremoto.

Bueno, va a ser reconstruido después del terremoto y en 1657 se ordenó abrir una pica que, según el gran historiador Eduardo Arcila Farías, dice lo siguiente: partiendo del lugar de la venta en el camino de La Guaira, fuera a caer a esa ciudad por donde baja el río. Permitiendo así no sólo una más rápida comunicación con Caracas, sino que las tropas pudieran entrar a La Guaira y salir de ella a cubierto del fuego que pudiera hacer el enemigo desde el mar. Esto es ya previendo lo que viene pasando, son las incursiones piratas en La Guaira. Bueno, y vamos a tener otro hecho importante.

Ah, por cierto, el encargado de construir esta pica estratégica a la que alude Eduardo Arcila Farías, el gran maestro, era el capitán Juan Arráiz de Mendoza, pues un antepasado mío bastante lejano pero un antepasado directo viene siendo uno de mis abuelos. A Núñez Melián le va a tocar enfrentar un hecho lamentable para la corona española que va a ocurrir en estos años y es la pérdida de Curazao. En 1634 los holandeses invaden Curazao, se apoderan de ella y la corona no puede recuperar esta isla. Bueno, lo va a intentar pero no lo logra y hoy en día pues ya no se logró, su territorio holandés desde 1634.

También va a ocurrir en 1638 el traslado del obispado de Coro a Caracas. En verdad, desde hace ya varios años el obispo prefería vivir en Caracas que en Coro, pero oficialmente la institución eclesiástica que estaba en Coro desde 1531, cuando se instaló allá, el primero obispo que tuvo Venezuela, que se llamaba Rodrigo de Bastidas. La verdad es que los últimos obispos, por supuesto, preferían vivir en Caracas hasta que llega la real cédula de 1637, que ordena el traslado a Caracas y al año siguiente estará en la ciudad el primer obispo que estuvo aquí, se llamó Juan López Agurto de la Mata. Este traslado acentúa todavía más la capitalidad caraqueña en relación con otras ciudades del país.

Y muy pronto va a morir el obispo Agurto de la Mata y lo va a sustituir un personaje célebre por muchas razones que ya veremos, que fue Fray Mauro de Tovar, y este Fray Mauro de Tovar va a venir directamente de España aquí y toma posesión del obispado el 20 de diciembre de 1640 y de inmediato empieza a pelear con el gobernador Ruy Fernández de Fuenmayor. Fray Mauro tenía un carácter muy, muy particular y con frecuencia estaba en desacuerdo con el gobernador, lo que nos revela que podían haber dos poderes en pugna: el poder político y el poder eclesiástico. Y con mucha frecuencia, dado el carácter de Fray Mauro de Tovar, se imponía el criterio eclesiástico sobre el criterio político.

Por ejemplo, uno de los pleitos más fuertes que tuvieron el gobernador Fernández de Fuenmayor y Fray Mauro de Tovar fue con lo que se debió hacer después del terremoto de Caracas. El terremoto de Caracas fue el 11 de junio de 1641 y Fernández propone que la ciudad se mude a las esplanadas de Chacao, y Fray Mauro se niega y dice que por encima de su cadáver la ciudad va a ser mudada, y no se muda. Otra diferencia: Fernández Fuenmayor forma un pequeño ejército para recuperar a Curazao, Aruba y Bonaire porque había recibido órdenes por parte de la corona de recuperar estas islas, y Fray Mauro promovió una deserción masiva de los soldados. Y finalmente Fernández no puede reunir un contingente cercano a mil hombres para poder recuperar la isla de Curazao, de modo que Fray Mauro sabotea la expedición.

La expedición llega a Bonaire, maltrecha, y cuando deciden desde Bonaire asaltar a Curazao para recuperarla, se dan cuenta de que no tienen las fuerzas necesarias y regresan a La Guaira. Y ya después no hubo otro intento de recuperar las islas, después de este de Fernández de Fuenmayor. Y ya después, con la firma del Tratado de Paz de Westfalia en Münster y Osnabrück, en 1648, ese tratado fue entre España y los Países Bajos. España reconoció implícitamente la posesión holandesa de las llamadas mal llamadas islas inútiles, que así era como llamaban Aruba, Curazao y Bonaire.

Las llamaban así primero por su sequedad, por su sequía, por su aridez y después porque no tenían agua, entonces la vida era dura allí. Era difícil. No tenían agua dulce, pero por supuesto, bueno, estos pleitos de Fray Mauro y el gobernador siguen adelante, siguen adelante y vamos a tener, por ejemplo, una circunstancia que le tocó enfrentar a Ruy Fernández de Fuenmayor.

La armada de Jackson zarpó de Londres el 16 de junio de 1642, recala primero en Barbados, ahí están mes y medio. Y luego va a Margarita, en Margarita desembarcan 800 hombres de los 1.100 que componían esa armada, pero los españoles pudieron ahuyentarlos, entonces se fueron a La Tortuga. De allí pasaron a La Guaira y las fortalezas de La Guaira lo repelieron con eficiencia. Entonces se fueron a Cata, Ocumare, a Puerto Cabello, y siguieron rumbo a Curazao.

Los holandeses no los dejaron entrar a la bahía y siguieron hacia Maracaibo, donde van a entrar en diciembre de 1642. Entonces en las medidas que se iban acercando estos piratas ingleses y llegaban noticias, Ruy Fernández de Fuenmayor reunió al cabildo caraqueño para tomar una decisión, qué hacer: formar un ejército, bajar a enfrentarlos, y Fray Mauro intervino en la reunión y dijo que no se hiciera nada. Que no se podía ir a auxiliar a los zulianos o marabinos en este caso porque eso suponía abandonar La Guaira y sería peor, entonces lo dejaron a su suerte. De modo que todas estas anécdotas lo que nos están revelando es que en esta urbe no había un mando único, estaba el mando del poder político, en este caso de Fernández de Fuenmayor, y el del poder eclesiástico en manos de Fray Mauro de Tovar, todo un personaje.

En la próxima parte del programa veremos entonces el terremoto de 1641. Bueno, este terremoto es muy interesante porque no fue famoso por la intensidad sino porque fue advertido por un iluminado, un orate, lo que llamaban un orata. En aquella ciudad nueva, en la que sus habitantes no conservaban memoria de los avatares geológicos, amanece al asombro el 11 de junio de 1641, entre las 8 y media y las 9 de la mañana, ese es el día. Además era el Día de San Bernabé y en ese día es estremecida por un terremoto que casi tumba casi todas las casas.

Entonces este orate se llamaba Saturnino, pues tuvo facultades premonitorias según cuenta la tradición oral y la leyenda, porque estuvo varias semanas por las calles de la ciudad entonando unos versos de su propia inspiración. Se los voy a leer: "Qué triste está la ciudad perdida ya de su fe, pero destruida será el día de San Bernabé. Tengo lo ya de decir, yo no sé lo que será; mañana de San Bernabé quien viviera lo verá". Y el día de San Bernabé ocurrió el terremoto, ¿cómo se puede explicar esto?

No hay explicación científica posible, es un invento. No parece, hay bastantes testimonios de que esto ocurrió porque además el 10 de junio, el día antes, Saturnino subió al tope de la colina El Calvario, que en esa época era un cerro que estaba en las afueras, y en efecto pasó la noche allí y bajó a la ciudad después del terremoto. Y cuando baja después del terremoto y los pobladores de Caracas lo aplauden, baja en medio de una aclamación porque ha sido un profeta de lo que iba a ocurrir. Aquí es donde viene entonces el pleito entre Tovar y Fernández por la proposición de mudar la ciudad a Chacao, dada la magnitud de la destrucción del terremoto.

Ahora, vamos a leerles algo que dice un gran geógrafo que fue Pablo Vila acerca de los terremotos caraqueños. Dice Pablo Vila: "Además movimientos menores locales modificaron las grandes formaciones generales; es el caso del área caraqueña donde la forma maciza primera de la cordillera de la costa sufrió nuevas presiones laterales que las remontaron, ocasionándole nuevas ondulaciones internas a causa de las cuales se produjeron largas fracturas o fallas". Dice: "Ya fallas y las presiones laterales, que a través de los tiempos biológicos proceden, han motivado los terremotos que Caracas ha sufrido". Que nosotros sepamos, el primero registrado fue este, el Día de San Bernabé.

Sabemos que entre la fundación en 1567 y este año de 1641 no hubo otro terremoto, ya si lo hubiese habido habría sido anotado en las actas del cabildo, ¿qué? Pueden revisarse, de modo que en este período no hubo otro terremoto. Luis Alberto Sucre, en su libro Gobernadores y Capitanes Generales de Venezuela, dice sobre este terremoto: se derrumban la mayor parte de las casas y templos de la ciudad, dejando aplastadas más de 200 personas y mucho mayor número de heridos. Bueno, lo cierto es que ha debido ser una catástrofe importante para aquella pequeña ciudad. Y Fray Mauro de Tovar también escribe y dice: "Entre las ocho y nueve de la mañana tembló la tierra grandemente; no hubo casa ni ninguna piedra o tapia que no viniese totalmente al suelo o por lo menos no hiciese tan grande sentimiento, que no se pueda en muchos tiempos vivir".

Los muertos de que ahora se tienen noticia aquí son cincuenta y cuatro, y en La Guaira treinta. Bueno, y entre los fallecidos por causa de este sismo está María Pérez, una mujer acaudalada y piadosa, contribuyente a la iglesia y propietaria de las tierras donde hoy queda la urbanización que lleva su nombre contraído, Maripérez. Ella no vivía allí, Maripérez en esa época quedaba muy lejos de Caracas, eso era una zona deshabitada, ella vivía al lado del convento de San Jacinto, pero esas tierras eran de ella.

El historiador Juan Gantón, con su seudónimo de Juana Guayo, publicó en Madrid una novela histórica que se llama La heredera y los usurpadores, donde, con fundamentos más históricos, lo que no ve les recoge los hechos y la magnitud de este terremoto. Dice Juan Gantón: "El agua brotó, escupida en la caja de agua rajada, descendió corriendo por la calle del Comercio pasando encajonadas entre muros altos de las casas de Garci González y Pedro Amaya, que sus tapias no cayeron, arrastrando ventanas de madera torneada, puertas, hierros, muebles y cuerpos; toda marrón, sucia y espesa, en su vorágine calle abajo el lodo se llevó la ermita de San Pablo, el hospital con sus enfermos y enfermeros antes de mezclarse con las aguas del Caruata".

"Los dos puentes sobre su cauce, el del Camino de La Vega y el del Camino de Catia, se los tragó la corriente". Bueno, un desastre además acuático porque se rompió la caja de agua, es lo que señala Juan Gantón. Y en un acta del cabildo, el 4 de septiembre de 1650, nueve años después del terremoto, leemos lo siguiente: "No quedó casa ni de rico ni de pobre de las que entonces habitaban y de la misma manera a los templos en que se celebraba, pereciendo en aquella ruina cerca de 200 personas y entre ellas más de 80 vecinos, así en esta ciudad como el puerto de La Guaira".

Bueno, por si fuera poco, entre 1658 y 1662, cuando gobernaba la ciudad Pedro de Porres y Toledo, la peste diezmó a la población de Caracas. Hay unos cronistas que dicen que murieron 2.000 habitantes, hay otros que dicen 8.000 habitantes, pero esta cifra parece abultada, ambas parecen abultadas, y no tenemos cómo comprobarlo. En todo caso los fallecidos fueron muchos y dejaron a la ciudad y las haciendas cercanas desguarnecidas. Y esto lo aprovecharon los piratas para entrar a saco en las plantaciones y saquear Cata, Ocumare, Choroní.

Por su parte, el historiador Carlos Duarte, en su libro La vida cotidiana en Venezuela durante el período hispánico, una investigación muy buena, dice: "Entre 1658 y 1659 hubo una epidemia de peste, que llamaban puntada, que en un lapso de 60 días causó la muerte de más de 2.000 personas aproximadamente. Los cementerios de las iglesias de San Francisco, San Mauricio y San Pablo se llenaron. La miseria alcanzó tales proporciones que hasta el ataúd de una víctima, doña María de Rojas, tuvo que ser forrado con el manto de seda que usaba por no haber otra tela con qué hacerlo".

Bueno, y a esta peste bubónica que asoló la ciudad se sumó cuatro años después la plaga de langosta que arrasó con los cultivos, dejando a la población de Caracas al borde de la hambruna, y para colmo a la langosta le siguió un ejército de ratones voraces en cantidades inimaginables que arruinaron los víveres que habían sobrevivido a la primera catástrofe. De modo que mayor calamidad es imposible realmente, ¿no? Y entonces la gente rezaba en las iglesias estos cuatro versos: "Aplaca, Señor, tu ira, tu justicia, tu rigor; dulce Jesús de mi vida, misericordia, Señor". Bueno, porque la estaban pasando muy mal, primero el terremoto, después la peste bubónica, después la plaga de langosta.

Aclaro, las plagas de langostas son unos insectos que se comen los cultivos, al comerse los cultivos propician la invasión de los roedores y los roedores se comen lo que queda. Y la gente estaba al borde de la hambruna. Es realmente dramático repasar todos estos episodios apocalípticos, ¿verdad? Que no voy a redundar en ellos, hay una descripción de Luis Alberto Sucre todavía peor que la que vengo haciendo, pero creo que es suficiente con lo que he explicado. De modo que son años muy difíciles, uno detrás de otro, estamos hablando de cuatro años de calamidades por la peste y las plagas entre 1658 y 1662, y en la próxima parte del programa vamos entonces a ver otros aspectos de la ciudad de Caracas ya en la segunda mitad del siglo XVII.

Ya regresamos. En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos.

Somos Unión Radio Cultural. En esta última parte del programa vamos a ver la fundación del Colegio Seminario de Santa Rosa en 1673, cuando durante los gobiernos de los alcaldes Tobar y Galindo hay un esmero particular en resolver los asuntos de la ciudad. Y cuentan con una alianza muy favorable con el obispo, Fray Antonio González de Acuña, un hombre que hizo muchas cosas por Caracas, entre otras se propuso construir un acueducto y lo logró. Además el obispo se empeña en la fundación del Colegio Seminario de Santa Rosa, que abre sus puertas el 30 de septiembre de 1673. Este obispo era limeño y además era doctor.

Y este seminario será la semilla de la futura Universidad de Caracas, que se va a fundar cien años después. Se va a fundar un siglo después con base en la experiencia de un siglo de este Colegio Seminario de Santa Rosa que está fundando González de Acuña. Pues, ¿dónde fundó el colegio? Este colegio seminario compró dos casas contiguas situadas en frente de la Plaza Mayor, en Caracas. Ambas pertenecían a la viuda del gobernador Ruy Fernández de Fuenmayor, doña Leonor Jacinta Vázquez de Rojas, y el recinto que hoy se conoce como las esquinas de Las Gradillas a Monjas, pues allí quedaban ese primer, esa proto-universidad, el Colegio Seminario de Santa Rosa.

Y bueno, vamos a tener otras circunstancias. Veamos lo que dice Eduardo Arcila Farías sobre el acueducto en su historia de la ingeniería en Venezuela: él señala allí que González de Acuña perfeccionó aquel acueducto rudimentario que se había hecho en 1609. Recordemos, ese acueducto partía de la caja de agua y ahora, ¿cómo se quería mejorar? Bueno, a ver si lo explico: el acueducto existente para ese momento, las acequias por donde corría el agua estaban abiertas, lo que permitía que la contaminación fuese muy grande. O sea, corría el agua por unas acequias en medio de la calle.

Entonces la idea era cubrir estas acequias y convertirlas en lo que ellos llamaban caños de cal y canto, y esto fue lo que se hizo. Se reunieron los fondos a través de una recolecta con los vecinos para mejorar las condiciones del acueducto rudimentario y hacerlo de caños de tubos que protegieran el agua. Y eso fue lo que se logró hacia 1675. Vamos a estos años, las incursiones piratas no cesan. El pirata Gramón está en La Guaira, en 1680, después de un periplo que incluye el archipiélago de Los Aves, Curazao, La Blanquilla, Los Roques, Macuto, hasta que finalmente toma La Guaira.

Bueno, ahí tienen unos encontronazos, cuántas veces aparecían estas escuadras piratas frente a La Guaira, se ponía en marcha el sistema de señales de humo. Se mandaban señales de humo desde las zonas de Catia La Mar, que podían ser avistadas por un vigía permanente que estaba en la Puerta de Caracas, lo que hoy en día es La Pastora y San José. De acuerdo con el lenguaje de las señales de humo se armaba un ejército para respaldar a los guaireños que estaban enfrentando un desafío pirata. Esto pasó varias veces.

Claro, Caracas tenía una ventaja con Maracaibo, con Coro y La Guaira, con Margarita, con Cumaná, con Pampatar, y es que no estaba a la orilla del mar. A la orilla del mar estaba La Guaira y Caraballeda, de modo que había una... pero la solidaridad era automática por parte de los caraqueños, que bajaban a respaldar a los guaireños en su enfrentamiento con el desafío pirata. Y en 1684 llegaron a Caracas dos personajes de gran importancia para nuestra historia, me refiero al obispo Diego de Baños y Sotomayor, nacido en Lima, y a su sobrino José de Oviedo y Baños, que es el autor de la célebre Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela. Este es José de Oviedo y Baños había nacido en Bogotá.

Ambos se establecen aquí. La historia de Oviedo y Baños, con todos sus errores, que son muchos, es un documento muy importante para la época. Bueno, de nuevo en 1686 vamos a tener piratas en La Guaira, esta vez van a ser piratas de otra... ya no es Gramón, ya no el francés, sino otros piratas de distintas procedencias, y se implementó de nuevo el método de las señales de humo al que venía haciendo referencia. Y como las calamidades no faltan, hay una viruela y vómito negro entre 1692 y 1694, y refiere Sucre que el primer caso de viruela se presentó en la costa, en Morón.

Pero no hubo manera de impedir que la epidemia llegara a Caracas y cundió entre la gente, causando estragos, muchas bajas. De seguida se presentó otra calamidad, a lo que llamaban entonces el vómito negro, que todo indica que es fiebre amarilla, ya que este vómito de sangre se presenta en una etapa avanzada de la fiebre amarilla. Para ambos males no había otra alternativa que encomendarse a Dios porque las vacunas no se habían desarrollado todavía. No es fácil ofrecer cifras de muertos ya que las estadísticas entonces no existían, los cronistas apuntan unos números altísimos de fallecimientos.

Será a esta realidad patológica a la que llegue un gobernador de notable importancia por sus realizaciones, me refiero a Francisco de Berroterán. Y va a ser Berroterán el que publique un bando en 1696 dando por terminadas las calamidades y llamando a los habitantes de la ciudad, refugiados en las haciendas, huyéndole a la viruela y al vómito negro, que regresen a la ciudad de Caracas, que vuelvan a sus casas a habitarlas. Y va a ser Berroterán el que ordene un censo, el famoso censo de Berroterán, que arrojó el resultado de 6.000 habitantes, que les dije al principio de este programa.

Berroterán fue reconocido en su labor por el rey y después de entregar el mando él se quiso quedar a vivir en Caracas. Le fue otorgado el título de marqués del Valle de Santiago. Aquí se va a casar con una viuda de Turmero que se llamaba Luisa Catalina de Tobar y Mijares de Solórzano. Y luego en 1705 lo vamos a encontrar de nuevo en funciones del gobierno, la primera vez que fue gobernador fue entre 1693 y 1699. La recuperación de Caracas, realmente después de todas estas calamidades que vengo señalando, va a coincidir con la gobernación de Francisco de Berroterán.

De modo que a veces la historia pone a personajes en situaciones favorables, pues le toca gobernar cuando ya las calamidades han cesado y él mismo con su conducta alienta una recuperación de la ciudad. Pues no, hasta aquí el programa de hoy. En nuestro cuarto capítulo vamos a ver una visión panorámica de este siglo que hemos resumido muy apretadamente en pocos programas, pero que en este cuarto capítulo o en nuestros próximos programas haremos un resumen de lo que significó el siglo XVII, de 1601 a 1700. Y seguiremos adelante con esta historia de Caracas que venimos haciendo para ustedes. Hasta nuestro próximo encuentro.

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