Siglo XIX Venezolano. Cap 7
Historia política de la centuria.
Transcripción
Rafael Arráiz Lucca. Y recordemos la peripecia de los británicos en Venezuela, que es múltiple y compleja.
Vamos a comenzar por recordar que el proyecto de traer soldados profesionales se lo plantea Simón Bolívar a Luis López Méndez por carta, el 5 de enero de 1817, y López Méndez en Londres de inmediato se pone en marcha a reclutar voluntarios. Hay una investigación reciente sobre todo este tema del profesor Matthew Brown. Se titula "Aventureros, mercenarios y legiones extranjeras de la Gran Colombia". Fue publicado en Bogotá en el año 2010. Y este historiador británico pulsa registros en Gran Bretaña y alcanza las cifras más precisas que hasta este momento se hayan logrado en relación con el número de legionarios británicos que vinieron a Venezuela.
Y antes de suministrar estas cifras aclaro que los números han debido ser tomados en la partida de Gran Bretaña, no en las llegadas a Venezuela, lo que reduce el número significativamente porque entre la cifra que parte de allá y la que en efecto batalla en América hay grandes diferencias. Ya veremos por qué. Además, Brown aporta un dato significativo: no todos eran soldados, muchos eran colonos a quienes se les ofrecía listarse para venir a América, y hay otro dato curioso, llegaron 150 mujeres con sus esposos. Y muchas de ellas se quedaron una vez concluida la guerra, algunas ya viudas, otras con sus maridos. ¿Qué cifra nos ofrece Matthew Brown?
Él alcanza la cifra de 6.808 personas, discriminadas de la siguiente manera: 720 en 1817, estos son los reclutados por López Méndez que llegan con Hippies Lee; 1.200 en 1818-1819, esos llegan con James Tower; y 572 de los que llegaron en 1819 con George Elson, ambos contingentes de la llamada legión británica. Hay 300 que llegan en 1819 de la llamada Legión Hanoveriana presidida por Johann von Uslar, bisabuelo de Arturo Uslar Pietri, 1.729 entre 1819 y 1820 de la llamada legión irlandesa reclutada por John Devereux y 900 de las legiones de McGregor, ambas en 1819. Brown suma un rubro "otros individuos", donde cifra 387 personas, y otro rubro de aventureros marinos donde la cifra es alta: mil.
Estas son las cifras hasta ahora mejor documentadas, ya que de estas 6.808 personas su autor cuenta con fichas biográficas y precisas de la mitad de estas 6.808. Y luego el propio Brown se esmera en establecer el porcentaje nacional de cada origen. Vamos a ver esto. Este párrafo de Matthew Brown dice: "Extrapolando a partir de la evidencia disponible en relación a los orígenes de un cuarto de los aventureros, estimo que había 3.650 irlandeses, 54% del total, 1.525 ingleses, 22%, 459 alemanes, 7%, y 300 escoceses, 5%. El otro 12% estaba formado por españoles, norteamericanos, súbditos de las colonias británicas, italianos, galeses, holandeses, polacos, haitianos, africanos, suizos, malteses, cubanos, brasileños, puertorriqueños, suecos, portugueses, rusos, daneses y noruegos". Es un dato importante porque suele creerse que la Legión Británica estaba exclusivamente formada por británicos, es decir, irlandeses, ingleses y escoceses. Fíjese, no hay galeses en esto, ¿no?
Y resulta que hay un grupo cercano al 12%, que estamos hablando de unas casi 700 personas, que eran de muy variadas nacionalidades, como la lista que les acabo de leer en este párrafo de Brown. Ahora veamos los destinos una vez que salieron de Gran Bretaña. Unos cuantos de ellos desertaron o se pasaron a las filas realistas buscando la remuneración incumplida que se le había ofrecido. Esa cifra es imprecisa, pero no ha debido ser muy grande tampoco.
Otro buen número falleció a causa de las enfermedades tropicales para la que no tenían anticuerpos, esta tampoco hay una cifra precisa, pero sospecho que puede ser grande. Un tercer grupo simplemente abandonó la lucha y regresó a Inglaterra o a otros lugares donde pudieran interesarse por sus servicios, también es conveniente recordar que se trató de una contratación de soldados profesionales europeos que estaban vacantes en sus países después de las guerras napoleónicas y ávidos de tomar las armas de nuevo. Pero las condiciones de la guerra eran muy distintas allá y aquí, y el pago aquí fue tan irregular como inexistente, dependiendo de las circunstancias. La guerra en Venezuela y Nueva Granada, esto es referido al grupo mayoritario, ya que otro segmento estaba integrado por colonos que no eran soldados propiamente, como dijimos antes.
Otro grupo falleció en campaña. ¿Cuántos fueron? No se ha podido precisar la cifra. Un quinto y último grupo sobrevivió a toda la epopeya y se quedó en América donde hicieron sus vidas.
Hay un ejemplo interesante: Daniel Florencio O'Leary. En Venezuela se le conoce como O'Leary. O'Leary se casó con Soledad Soublette, una hermana de Carlos Soublette, y murió en Bogotá en 1854. Por otra parte, varios de los oficiales que integraron estos contingentes se distinguieron notablemente por sus ejecutorias y ascendieron al escalafón alcanzando posiciones importantes en el Ejército.
Fue el caso del propio O'Leary y también el caso de Thomas Wright, de Francis O'Connor, de Walter Davis, de Guillermo Smith, de Carlos Minchin, de Carlos Castelli, que era italiano, de Hugo Blair, entre otros. De modo que el aporte británico no fue desdeñable, pero tampoco se corresponde con la totalidad de las cifras que anotamos antes. O sea, no fueron 6.808 porque, como les dije, muchos se quedaron por el camino, muchos no eran soldados, otros desertaron, etcétera. Veamos ahora lo que está ocurriendo con Francisco de Paula Santander en el Casanare.
Recordemos que Bolívar comprende que la dominación del centro del país y la captura de Caracas, el sueño estratégico de Bolívar, eran imposibles y se retira a Angostura. Allá llega el 5 de junio de 1817 dejando en manos de los realistas el centro del país. Es entonces cuando comienza a operar en tres sentidos, el Libertador.
Uno, aglutinar el ejército en torno a su mando supremo. Dos, tejer una red institucional civil que legitime lo que hace en el campo de la guerra y se avance entonces en la Constitución de una república. Y tres, dar pasos hacia una salida distinta a la conquista de Caracas. Esas son las tres áreas donde él está trabajando.
Una salida distinta a la conquista del centro de Venezuela es la invasión de Nueva Granada. El primer punto, el del mando supremo, lo logra aveniendo a Mariño y a Bermúdez, y alcanzando que Mariño reconozca la superioridad de Bolívar. Así se crea un estado mayor del ejército que los incluye a todos, estado mayor unificado. Lo segundo, en la creación de una trama institucional, el 22 de octubre de 1818 hace pública una proclama donde convoca a un Congreso de Venezuela.
Y lo tercero, el 26 de agosto de 1818 parte Santander de Angostura hacia Casanare a formar el ejército de vanguardia de la futura campaña de conquista de Nueva Granada. Y así es como Bolívar designa a Santander con el siguiente título: comandante en jefe de la Vanguardia del Ejército de Vanguardia del Libertador de Nueva Granada que debía formarse en la provincia de Casanare. De modo que allá se va Santander a la vanguardia y parte de Angostura en cuatro barcos pequeños, se mueven cerca de mil fusiles, alrededor de 30 quintales de pólvora, y el 3 de octubre de 1818 Santander está en Caicara del Orinoco y Páez se encuentra con él.
Y allí hay una situación de la que vamos a hablar en la próxima parte del programa. Ya regresamos. Decíamos que Páez intercepta a Santander y lo detiene porque le ha llegado una carta que Santander le ha escrito a Pedro Fortún, y en ella se lee textualmente lo siguiente.
"Es preciso de que nos reunamos en Casanare todos los granadinos para libertar nuestra patria y para abatir el orgullo de esos malandrines follones venezolanos". Esto lo cita Páez en su autobiografía y lo señala para destacar la animadversión que tenía Santander hacia Páez, el desprecio que tenía por él. Sin embargo, Páez lo detiene y espera instrucciones de Bolívar, y Bolívar le manda decir que lo deje pasar.
Bolívar comprende que la persona indicada para formar el ejército en Casanare es Santander, que es neogranadino y debe entenderse con sus paisanos que dominan Casanare. Incluso Casanare se ha convertido en una pequeña república, como dijimos en algún programa anterior. De modo no le queda otra alternativa que pasar por alto estas imprudencias de Santander y Páez lo deja pasar.
Bueno, y Santander logra su cometido en Casanare y se empieza a preparar el ejército, esto tomará meses. Mientras tanto, en Angostura Bolívar está organizando el Congreso de Angostura. Recordemos que este período que hemos estado viendo en estos programas comienza el declive de la estrella de Santiago Mariño después del episodio del Congreso de Cariaco, a quien destaca más la figura de Páez, quien comienza a hacerse indispensable desde su terruño y donde logró sostener sus fuerzas en diversas circunstancias. Y también va a crecer la estrella de Santander, quien es uno de los proponentes de llegar a Bogotá por la vía menos pensada, formar ese ejército en Casanare y desistir de la idea de enfrentar a Morillo en Caracas, que tenía un dominio prácticamente inespugnable.
Y así es como, en camino hacia eso, el 15 de febrero de 1819 se constituye en la ciudad de Angostura, a orillas del Orinoco, en su punto más estrecho, por supuesto, el Congreso de la República de Venezuela. Y allí Bolívar pronuncia su famoso discurso inaugural y presenta su proyecto de Constitución Nacional. Y voy a leerles un párrafo en el que Bolívar afirma lo siguiente: "La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos".
"Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares porque nada está tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano del poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de libertad republicana y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado mucho tiempo los mande perpetuamente". Un párrafo clarísimo, muy bien escrito y con una gran claridad de criterios. Bueno, mientras esto está pasando, toma cuerpo en la mente del Libertador la idea de crear una sola república.
Y así lo plantea ante el Congreso reunido en Angostura el 11 de diciembre de 1819, y aquel congreso, aquella asamblea seducida por la proposición bolivariana, dicta la ley fundamental de la República de Colombia el 17 de diciembre de 1819, creándose así una sola república de Colombia con los departamentos de Venezuela, Quito y Cundinamarca, cuyas capitales serán Caracas, Quito y Bogotá. Y esa ley fundamental, por cierto, la ley establece que Quito va a formar parte del proyecto porque todavía no ha sido liberado Ecuador, el futuro Ecuador, porque esa denominación es posterior.
En todo caso esta ley ordena la reunión de un Congreso en Cúcuta en enero de 1821 y a este congreso en Cúcuta se le va a encargar la redacción de la Constitución Nacional de Colombia, señalándole el camino a la ya promulgada Constitución Nacional de la República de Venezuela en Angostura. Esa constitución se aprueba el 15 de agosto de 1819 y es de impronta bolivariana y en consecuencia centralista. Bolívar se expresó muy claramente en contra del federalismo de la Constitución de 1811 y el Congreso de Angostura no fue exclusivamente electo con objetivos constituyentes, ya que tomó decisiones previas.
Pero sí se abocó a la redacción del texto constitucional, lo que nos conduce a afirmar que su naturaleza no fue constituyente en el sentido expreso. Ese Congreso estuvo formado por 26 de los 30 diputados electos y se extendió desde el 15 de febrero de 1819 hasta el 20 de enero de 1820. ¿Quiénes estaban allí? Bueno, por la provincia Caracas estaban Juan Germán Roscio, Luis Tomás Peraza, José España, Onofre Basalo y Francisco Antonio Cea. Por Barcelona, Francisco Vicente Parejo, Eduardo Hurtado, Diego Bautista Urbaneja, Ramón García Cádiz y Diego Antonio Alcalá.
Por Cumaná estaban Santiago Mariño, Tomás Montilla, Juan Martínez y Diego Vallenilla. Por Barinas, Ramón Ignacio Méndez, Miguel Guerrero, Rafael Urdaneta y Antonio María Briceño. Por Guayana, Eusebio Afanador, Juan Vicente Cardoso, Fernando Peñalver y Pedro León Torres. Por Margarita, Gaspar Marcano, Manuel Palacio Fajardo, Domingo Alzuru y José de Jesús Guevara.
Posteriormente se incorporaron los diputados por Casanare, es decir, José Ignacio Muñoz, José María Vergara y Vicente Uribe, y Manuel Sedeño se incorporó luego como diputado por la provincia de Guayana. La directiva del cuerpo quedó constituida de la siguiente manera: presidente del Congreso, Francisco Antonio Cea, y secretario, Diego Bautista Urbaneja. Bueno, aquella Constitución escogió, como era costumbre de la época, un sistema electoral censitario sobre la base de la condición del ciudadano activo.
Es decir, que votaban los varones mayores de 21 años y que supiesen leer y escribir y que fuesen propietarios. Y el período presidencial se estableció en cuatro años sin reelección inmediata, pero sí con un período por medio. Y la organización político-territorial comprendió entonces 10 provincias: Barcelona, Barinas, Caracas, Coro, Cumaná, Guayana, Maracaibo, Margarita, Mérida y Trujillo. Y vemos que Bolívar logra una legitimidad jurídica institucional notable con este Congreso y señala un camino republicano que se propone por más que la mayor parte del territorio esté en manos realistas, esto hay que recordarlo. En este sentido es una jugada estratégica visionaria que señaló un camino porque los enfrentamientos bélicos, por otra parte, continúan.
Y el más asombroso de ellos va a ser desde el punto de vista militar, el protagonizado por José Antonio Páez en la famosa batalla de las Queseras del Medio, donde va a triunfar Páez el 2 de abril de 1819. Es el momento de recordarles también que siempre se llamó la República de Colombia. La denominación Gran Colombia nunca existió en términos oficiales, ese fue un término que se acuñó muchos años después por parte de los historiadores colombianos y venezolanos para distinguir este período entre 1819 y 1830. Para distinguirlo, se le llama la Gran Colombia para saber que se trata de esos 11 años, pero nunca el proyecto se denominó Gran Colombia, simplemente se denominaba Colombia como en efecto fue.
Y de hecho las proclamas de Bolívar estaban dirigidas a los colombianos y allí estábamos incluidos nosotros, los venezolanos y los quiteños. Por supuesto, vamos a explicar esto que hizo Páez en las Queseras del Medio, que le valió un prestigio impresionante. Recordemos que Morillo comienza el año de 1819 buscando a Bolívar y reúne su ejército en el centro del país con la intención de retarlo en los llanos. Eso lleva a que Páez abandone San Juan de Payara y cruce el Arauca.
Entonces Morillo también cruza el Arauca y va a su encuentro. Tenemos a Morillo en Achaguas el 8 de marzo. Bolívar, Anzoátegui y Páez se juntan con Cunaviche el 11 de marzo. Y al veintiocho Bolívar y Morillo están con sus ejércitos a cada margen del Arauca, tienen un encontronazo. Páez convence a Bolívar de que lo autorice para cruzar el río con 150 lanceros. Bolívar acepta y Páez pasa al río y avanza a galope hacia el campamento de Morillo.
Morillo tiene mil doscientos hombres, le cortan el paso a Páez y sus lanceros. Y cuando Páez los ve venir, implementa su plan y retrocede. Se deja perseguir hasta que se voltea al grito de "vuelvan caras", se lanza sobre el enemigo y los españoles desconcertados son lanceados con gran furia por los llaneros, y para colmo de males en la retirada aparatosa van atropellándose a sí mismos y causándose estragos ellos mismos hasta que se refugian en los bosques de las inmediaciones.
Entre los héroes de esta acción en las Queseras del Medio, es justicia recordar a los coroneles Cornelio Muñoz y Francisco Aramendi, así como a los tenientes coroneles Francisco Farfán, José Manuel Ráis, Juan José Rondón, el famoso Rondón, y Leonardo Infante. Esta saña es vista por todo el ejército patriota, lleva el prestigio de Páez hasta la cúspide y Bolívar redacta una proclama consagrando a los 150 lanceros como héroes. Por su parte Morillo se retira hacia Chaguas y Bolívar se retira hacia Caujaral, de modo que esta es la acción bélica de las Queseras del Medio.
En la próxima parte del programa continuamos con estos y otros hechos. Ya regresando, en el anterior del programa estuvimos viendo el hecho bélico de las Queseras del Medio, y mientras tanto también Bolívar avanzaba en su proyecto de ir hacia Nueva Granada. Y los días previos al comienzo de la marcha hacia allá, Bolívar reorganiza a su ejército en función de lo que se propone. Soublette continúa como jefe del estado mayor, a Páez le ordena distraer a Morillo avanzando hacia Cúcuta, pero finalmente no lo hace y permanece dominando sus predios Páez.
Anzoátegui es el jefe de la retaguardia, Bermúdez, Monagas, Sedeño y Saraza se quedan en Oriente por órdenes de Bolívar, Torres queda en el Bajo Apure, Mariño permanece en Angostura y Briceño Méndez sigue al Libertador como secretario. Santander los espera en Casanare y el ejército que van a enfrentar en Nueva Granada no es poca cosa. El general José María Barreiro cuenta con unos cuatro mil hombres uniformados, con buenos pertrechos.
Bolívar parte hacia Guasdualito con cerca de dos mil hombres. Santander lo espera con cerca de unos dos mil efectivos. El 11 de junio entra Bolívar a Tame, donde estaba Santander. A Bolívar lo sigue un ejército comandado por coroneles y tenientes coroneles, allí están Arturo Sández, José de la Cruz Carrillo, Ambrosio Plaza, James Rook, Bartolomé Salón, Juan José de Rondón, Leonardo Infante, Hermenegildo Mujica, Julián Mellado y Lucas Carvajal.
Y de los tres caminos posibles para llegar a Tunja, volvió a escoger el menos defendido, los menos fortificados por los realistas, pero más difícil de escalar: él escoge el páramo de Pisba. El páramo de Pisba está a unos 3.900 metros de altitud y en ese paso de los Andes murieron casi todos los caballos del ejército, murieron unos cuantos soldados, y el 6 de julio llega Bolívar a Tunja precedido por la vanguardia comandada por Santander. Allí descansan y prepara la marcha.
Barreiro, por su parte, el realista desde su cuartel de Sogamoso, también se prepara para enfrentarlos y ocurre la Batalla del Pantano de Vargas el 25 de julio de 1819. Ambos ejércitos van topándose en breves escaramuzas de reconocimiento y en dos batallas menores, una en Paya y la otra en Gámeza el 11 de julio. Y estas batallas le dieron ánimos al ejército patriota, dadas sus discretas victorias, hasta que el 25 de julio en Pantano de Vargas, cerca de Paipa, tiene lugar la primera batalla de consideración y el enfrentamiento estaba siendo perdido por los patriotas, después de varias horas de combate.
Las filas estaban desmoralizadas, hasta que aparece Juan José Rondón, un coronel guariqueño. Y ocurre esa legendaria historia según la cual hubo un diálogo de este tenor: Bolívar le dice a Rondón con sus 14 lanceros seguidos de Carvajal y su batallón, "Coronel Rondón, salve usted la patria". Y Rondón le responde: "Es que Rondón no ha peleado todavía". La carga de Rondón y sus lanceros fue tan grande, tan desconcertante, que el ejército realista se dio en retirada y el resultado de la batalla fue finalmente favorable a los patriotas.
El enfrentamiento, de acuerdo con las cifras mejor documentadas, digámoslo así, fue entre mil ochocientos soldados realistas y dos mil cuatrocientos soldados patriotas. Bueno, como vemos, los llaneros deciden el combate, así lo reconoció con gallardía el propio Santander y, por supuesto, Bolívar. Y el coronel Rook, herido, un médico de campaña le amputa un brazo y a los tres días fallece este valiente coronel británico. La victoria en Pantano de Vargas cambió la disposición psicológica del ejército, les dio la impresión de que sí se podía seguir avanzando.
Y el 3 de agosto volvió a reiniciar la marcha rumbo a Bogotá desde Paipá, buscando enfrentar a Barreiro donde le desafíe. Pero Barreiro ha decidido, ante la precariedad de su situación, dirigirse a Bogotá, en busca del virrey que se llamaba Juan José Sámano Uribarri, y en implementación de esta decisión está cuando Bolívar lo ve por el catalejo y le plantea batalla en el puente sobre el río Teatinos, 7 de agosto de 1819. Eso está muy cerca de Tunja. Esa es la batalla de Boyacá, la famosa batalla del 7 de agosto.
Y a diferencia de la Batalla de Pantano de Vargas, que duró un día entero y dejó más o menos a 500 hombres fuera de combate entre muertos y heridos, la batalla de Boyacá fue muy breve, con pocas bajas. Sin embargo, la que se celebra es la de Boyacá, no la de Vargas, porque bueno, pues debe pesar mucho que los patriotas en Boyacá hicieron mil seiscientos prisioneros en el campo e hicieron preso a Barreiro. Y en pocas palabras desarticularon toda la línea de defensa realista en su totalidad, al punto tal que el virrey Sámano, al enterarse, se fue a toda velocidad de Bogotá hacia el puerto de Honda y el río Magdalena, buscando llegar hasta Cartagena para salvar el pellejo.
Y en la carrera dejó todo el dinero del virreinato, una circunstancia crucial para el futuro del ejército de Bolívar y su epopeya. De modo que este fue un momento muy propicio, una victoria que abrió unas puertas extraordinarias. Y bueno, hay que recordar que Santander y Anzoátegui estuvieron al mando de la vanguardia en el centro del ejército o en la batalla, ¿no? Todos entran a Bogotá triunfantes el 10 de agosto de 1819.
Santander va a quedar al mando de la capital, Anzoátegui sigue en persecución de Sámano. Soublette viaja a Cúcuta y Bolívar pasa por Pamplona rumbo a Angostura a comienzos de noviembre de 1819. Y bueno, Santander ya se queda solo tomando decisiones en Bogotá, ordena fusilar a Barreiro y a 38 oficiales más en la plaza mayor de la ciudad de Santa Fe de Bogotá. Y estando en Pamplona, el general de división José Antonio Anzoátegui, que tenía 30 años, muere de manera súbita el 15 de noviembre de 1819, ¿qué le ocurrió? Después de cenar le dio una fiebre muy alta y falleció.
Y parece ser que fue envenenado, aunque esa hipótesis no ha sido comprobada, pero tampoco es descabellada porque la circunstancia es muy rara. El médico que lo vio, Thomas Fully, dejó escrito que se trataba de una fiebre mortal. Esto fue triste, un hombre con 30 años que venía de victoria. Y mientras estos hechos están ocurriendo en Nueva Granada, en Angostura Arismendi protagoniza un arrebato de aspiración al mando que es sofocado por la llegada de Bolívar triunfante de Nueva Granada.
Una vez más se intenta despojar a Bolívar del mando supremo y esta vez el amago es Juan Bautista Arismendi, pero cuando llega Bolívar triunfador, pues qué puede hacer Arismendi, baja la cabeza y se repliega. Por otra parte, Urdaneta y los ingleses que ya han llegado a Margarita ocupan Barcelona y El Morro y controlan también toda esa parte del oriente del país. Y bueno, Bolívar llega a Angostura el 14 de diciembre ante el Congreso que se ha quedado constituido desde febrero y, como les dijimos antes, el 17 de diciembre se redacta y se aprueba la ley que crea la República de Colombia.
Este año de 1819 fue clave, decisivo, importantísimo para toda la epopeya independentista venezolana. Muy bien, y mientras todo esto está ocurriendo, pues tienen lugar unos hechos en España que son de la mayor importancia, me refiero a la rebelión de Rafael del Riego y la restauración de la Constitución de Cádiz. ¿Qué está pasando allí? Desde hace dos años, desde 1818, la Corona Española venía reuniendo un ejército en Cádiz para enviarlo a Venezuela como refuerzo a las diezmadas tropas del general Morillo, que tiene tiempo pidiendo que le manden refuerzos.
Y las tropas en Cádiz pues no tenían ningún deseo de embarcarse ya que conocían el cúmulo de calamidades que pasaban las tropas enviadas con Morillo en 1815, y qué fue lo que ocurrió. Pues que el general y comandante Rafael del Riego el 1 de enero de 1820 proclamó la Constitución de Cádiz de 1812, que abogaba por el reconocimiento paritario de las provincias americanas y, en consecuencia, se hacía innecesaria la expedición armada que estaba formando. Fernando VII, cuando viene la rebelión del Riego, manda un grupo de generales para aplastar la rebelión, pero los generales y sus tropas se suman a ella, lo que es un hecho insólito.
Con lo que al rey no le queda otro camino que proclamar la Constitución de Cádiz de naturaleza liberal y eso es lo que hace el 7 de marzo de 1820. En pocas palabras, Rafael del Riego le torció el brazo a Fernando VII y lo obligó a gobernar dentro del marco de la Constitución Liberal de 1812, redactada y firmada en Cádiz. De modo que aquí hay el liberalismo torciéndole el brazo al absolutismo. Pero esto tiene una consecuencia muy importante.
La consecuencia que tiene es que bueno, ya Morillo no va a recibir refuerzos en Venezuela, ¿qué puede hacer? Bueno, recibe unas instrucciones en junio de 1820 y esas instrucciones desde España le dicen a Morillo que suspenda la guerra, que busque un armisticio. Y bueno aquí comienza el principio del fin para la Corona Española en América. En la próxima parte del programa veremos esto con más detalle porque es de una enorme importancia.
Ya regresamos. Les decía en la parte anterior del programa que Morillo recibe instrucciones. Las instrucciones decían deponer las armas y extinguir la bárbara guerra e integrarse a las Cortes constitucionales. De modo que el rey no estaba entendiendo la situación, por más que el propio Morillo lo advirtió en una carta fechada el 28 de julio de 1820 en Valencia. Dice Morillo, Morillo explica muy claramente, él dice, refiriéndose a los criollos: "Ellos no quieren ser españoles, así lo han dicho altamente desde que proclamaron la independencia".
"Así lo ha sostenido sin desmentir jamás su opinión en ninguna circunstancia ni vicisitud de la península. Esto repiten ahora sin dejar las armas de la mano. Lo repetirán siempre, sea cual fuere nuestra conducta y nuestro gobierno. La absoluta independencia o la guerra, es el solo arbitrio que nos dejan a escoger". Morillo estaba clarísimo y es por eso que a finales de junio de 1820 Morillo le envió una carta al Congreso reunido en Angostura, al propio Bolívar, proponiendo una suspensión de hostilidades hasta lograr realizar la reconciliación, así decía textualmente la carta. Y entonces Morillo designa a Ramón Correa, Juan Rodríguez del Toro y Francisco González de Linares como negociadores, mientras Bolívar designa a Antonio José de Sucre, Pedro Briseño y José Gabriel Pérez como negociadores.
Y finalmente, en el pueblo de Santa Ana, Trujillo, el 25 de noviembre de 1820 se firma el Armisticio y el Tratado de Regularización de la Guerra al día siguiente. Como que el 25 el Armisticio y el 26 el Tratado de Regularización de la Guerra. Morillo en el fondo sabía que la guerra se había perdido, que los realistas que quedaban junto con la mayoría de criollos que integraban sus tropas estaban condenados al fracaso si no llegaban los refuerzos de España, que ahora sabían que no iban a llegar nunca, y el cese de hostilidades se acordó por seis meses.
Y en el encabezado del tratado se estampaba la derrota española, allí se lee: "Y su excelencia al presidente de Colombia, Simón Bolívar, como jefe de la República". España ya reconocía la existencia de una república, cosa que no habían hecho antes, y reconociera además al presidente de esa misma república y se le trataba como excelencia, de modo que ahí España estaba reconociendo su derrota. No obstante, se necesitaron cuatro años más de batallas en Suramérica para que la derrota fuese completa. ¿Qué hizo Morillo? Recogió sus papeles, le entregó el mando a Miguel de la Torre y se fue el 17 de diciembre de 1820 hacia España. Falleció en Francia muchos años después, en 1837.
Tuvo casi seis años en Venezuela y Colombia. Por otra parte, la experiencia liberal en España duró hasta abril de 1823, cuando Luis XVIII de Francia envió tropas para restaurar el poder absoluto de Fernando VII y se acabó la Constitución de Cádiz, entonces Riego fue hecho preso, fue ejecutado. Los liberales fueron perseguidos y el despotismo se entronizó de nuevo, pero ya la pérdida de América no tenía remedio. Eso pasó, como les dije, en abril de 1823, es evidente que la estocada final de los realistas en Venezuela la dio la rebelión de Riego en España, ya que dejó sin efecto las únicas salidas promisorias que tenían en América y era la llegada del refuerzo.
Esos refuerzos no llegaron. No obstante, la mención que suelen hacer los panegiristas bolivarianos de este hecho es tímida o velada o premeditadamente reducida. Obviamente el hecho no abona gloria a los patriotas, pero ¿cómo podemos evitar señalar esto? Es imposible desde una perspectiva franca del estudio de los hechos históricos. Y después del armisticio de Trujillo en noviembre de 1820 la derrota realista era cuestión de tiempo, ya que estaban batallando por supervivencia y sin esperanzas de recibir respaldo. Y solo batallaban fundamentados en el honor y sin una alternativa verdaderamente promisoria, ¿qué podían hacer?
Tampoco podían rendirse. Así es como Bolívar, que está en enero de 1821 en Bogotá, decidido a coordinar asuntos administrativos con el vicepresidente de la República de Colombia, Santander, y está consolidando su ejército para el momento del cese de hostilidades en seis meses. Sin embargo los hechos se precipitan por una decisión de Rafael Urdaneta, que decide tomar Maracaibo por su cuenta el 8 de marzo de 1821. ¿Por qué? Porque dice Urdaneta que está acudiendo al llamado de la población, que se está sumando al proyecto republicano.
Por su parte, de la Torre advierte que se ha violado el armisticio, entonces Bolívar regresa a Venezuela y el 28 de abril de 1821 rompe formalmente el armisticio y prepara la batalla final, que como sabemos no fue tal porque la última batalla no fue la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821, sino la batalla naval en el lago de Maracaibo en 1823. Pero esta sí va a ser la última batalla en Venezuela en que participa Bolívar, por eso se ha señalado tan insistentemente a la Batalla de Carabobo como la última cuando en el fondo no lo fue.
En nuestro próximo programa vamos a ver la Batalla de Carabobo, el Congreso de Cúcuta de 1821 y la campaña del sur de Bolívar y de Sucre, y cómo va ascendiendo la estrella de Antonio José de Sucre, y veremos también la Batalla del Lago de Maracaibo, y cuando Páez toma Puerto Cabello y allí sí pues terminan los españoles en Venezuela. Pero eso será nuestro próximo programa, como siempre ha sido un gusto hablar para ustedes. Me acompañan en la producción Fernando Camacho e Inmaculada Sebastiano y en el control técnico Giancarlo Caravaggio.
A mí me consiguen en mi correo electrónico, Rafael Arráiz arroba Hotmail, o en Twitter, arroba Rafael Arráiz, hasta nuestro próximo encuentro de esta serie sobre la historia política venezolana del siglo XIX. ¡Suscríbete!