Transcripción
Iglesia católica, como el septenio. Y quedamos en revisar la Constitución de 1874, que fue la primera que él promovió durante su égida. Se hicieron dos constituciones, la del 74 y la de 1881, y en ambas hubo retrocesos en relación con el espíritu democrático. Recordemos que el 15 de abril de 1873, antes de la Constitución, el Congreso Nacional había elegido a Guzmán Blanco para cumplir un período de cuatro años; además ese Congreso es el que le confiere el título de Ilustre Americano Regenerador de Venezuela, algo verdaderamente desproporcionado que forma parte de la megalomanía del personaje.
Guzmán de inmediato va a promover una nueva Constitución y es promulgada el 27 de mayo de 1874. Ahí hay dos reformas en relación con la constitución anterior que son dignas de mención. Se reduce el período presidencial a dos años y, por otra parte, se suprime el voto secreto: tiene que firmarse y hacerse público.
De modo que al desaparecer el secreto del voto, pues ¿quién iba a votar en contra de Guzmán? La libertad a elegir se redujo prácticamente a nada. Era muy difícil que alguien manifestara públicamente su inconformidad con el mandatario vigente; eso en la Venezuela de entonces era muy difícil que ocurriera y él lo sabía. Al eliminar el secreto del voto, pues estaba dando muerte a la libertad de elegir, que es uno de los elementos centrales, por supuesto, de la democracia.
Y esta promulgación de la Constitución de 1874 fue la gota que rebasó el vaso de los generales Pulido y Colina, que estaban con Guzmán. Se alzaron en armas en su contra. Esta vez el ejército que respaldaba al gobierno de Guzmán Blanco alcanzaba cerca de veinte mil hombres, mientras que sus adversarios no llegaban ni a la mitad. Por supuesto, el resultado de esos encontronazos bélicos fue favorable para Guzmán.
Para 1875 reinaba de nuevo la paz y los generales alzados habían salido al exilio. La política trazada desde el comienzo, la de dejar que los caudillos regionales gobernaran en sus comarcas, surtía efectos favorables para el gobierno de Guzmán Blanco. En ese momento, además, Guzmán cambió el nombre de su partido, que dejaría de llamarse Partido Liberal y ahora pasaría a llamarse Gran Partido Liberal Amarillo. Y Guzmán soñaba con que la mayoría de los candidatos presidenciales surgieran de la cantera de su partido; y así fue, el debate electoral se animó a partir de finales de 1875.
Al principio Guzmán apoyó la candidatura de Hermenegildo Zavarce, pero después decide por la candidatura del general Francisco Linares Alcántara, que había sido uno de los caudillos que lo había acompañado desde el momento mismo en que se embarcó en Curamichate en 1870. Guzmán Blanco entrega la Presidencia de la República el 20 de febrero de 1877 y pocos meses después se embarca con destino a Francia como ministro plenipotenciario del gobierno de Venezuela. La candidatura de Linares Alcántara, como vimos, prosperó; tenía 52 años cuando asume la presidencia de la República el 2 de marzo.
Este era el esquema que Guzmán tenía en su cabeza: que el presidente de la República durara dos años en funciones. Él gobernaba dos años, se iba de embajador a París, volvía y gobernaba de nuevo; eso era lo que él soñaba, por eso la reducción del período presidencial a dos años. Bien.
Había tenido una trayectoria como caudillo regional, en particular en el estado de Aragua, zona que gobernaba a sus anchas. El gabinete de Linares Alcántara estuvo integrado por Laureano Villanueva en Relaciones Interiores, que fue su principal consejero, un hombre importante del siglo XIX y que fue rector de la Universidad Central de Venezuela, abuelo por cierto de Carlos Raúl Villanueva. También estaba Raimundo Andueza Palacio en Relaciones Exteriores, José Eusebio Acosta en Guerra y Marina, Vicente Amengual en Fomento, Adolfo Radaneta en Hacienda, Manuel Hernández Sosa en Obras Públicas, Juan de Dios Monzón en Crédito Público y José de los Santos Escobar en la Gobernación del Distrito Federal. Recuerden que el general Guzmán Blanco había ampliado el número de ministerios y había creado uno importantísimo: el Ministerio de Obras Públicas, el famoso MOP que funcionó con esa denominación desde 1874 hasta 1974, cuando Carlos Andrés Pérez lo dividió en dos ministerios, que fue un ministerio con una vida de 100 años.
El primer ministro de Obras Públicas de Venezuela fue el ingeniero Jesús Muñoz Tébar con Guzmán Blanco, y va a aparecer muchas veces más Muñoz Tébar en nuestra historia porque fue un gerente público importantísimo en el siglo XIX, sobre todo en la construcción de obras públicas. Y la verdad es que el propio Linares Alcántara va a encabezar la reacción contra Guzmán Blanco. Apenas Guzmán ha llegado a París, él encabeza la reacción contra Guzmán.
El Congreso le pide al Congreso que lo designe como gran demócrata a Linares Alcántara y, bueno... le permite al arzobispo de Caracas, Silvestre Guevara y Lira, que regrese. Y esto era un mensaje muy claro a Guzmán Blanco porque este arzobispo era prácticamente un enemigo personal del Guzmán. De modo que los mensajes que empieza a enviar Linares Alcántara son muy claros y hay una reacción muy grande contra el Guzmán.
Y hay un camino jurídico de esta reacción que es el que se quiere transitar: modificar el período constitucional de dos años, regresar al fijado antes que era cuatro años. El cuatrienio era mucho más razonable; esto por supuesto contravenía lo dispuesto por Guzmán y los planes de Guzmán. De modo que el enfrentamiento entre Linares Alcántara y Guzmán Blanco ya era abierto. Y entonces pasó lo imprevisto: estando en funciones de gobierno, Linares baja a La Guaira y de pronto enferma súbitamente de una afección bronquial.
Y falleció, por cierto, en la Casa de la Compañía Guipuzcoana el 30 de noviembre de 1878. Bueno, la sorpresa por supuesto fue mayúscula al punto de que comenzó a alimentarse una leyenda nunca confirmada, según la cual Linares había sido envenenado mediante un jugo de lechosa por mano del guzmancista; esto nunca se pudo comprobar. En todo caso, Nicanor Bolet Peraza le propone a la Asamblea Constituyente reunida el nombramiento de un hermano de Linares, el general José Gregorio Valera. Y al general Gregorio Sedeño no le pareció que eso era lo correcto y se rebela ante los hechos; encabeza el 29 de diciembre de 1878 la llamada Revolución Reivindicadora.
El objetivo es devolverle el poder a Guzmán Blanco, y eso fue lo que ocurrió. Eso fue lo que ocurrió: Sedeño toma el poder por la vía de las armas y se envían mensajes a Guzmán de que regrese a reasumir el poder abiertamente. Eso es lo que hace Guzmán: en Francia llega el 25 de febrero a La Guaira, el 25 de febrero de 1879, y nombra un congreso plenipotenciario que restituye la Constitución de 1874.
Y este Congreso designa a Guzmán presidente provisional y ordena que se coloquen las estatuas en su lugar, porque durante el breve gobierno de Linares Alcántara las estatuas de Guzmán Blanco habían sido retiradas. Me refiero a Saludante y Manganzón, que era como el pueblo les llamaba; estaban colocadas una en El Calvario y la otra en el paseo que está entre el Palacio Federal Legislativo y la Universidad, hoy en día el Palacio de las Academias y la Biblioteca Nacional. De modo que se restituyen las estatuas. Guzmán regresa en junio a París a buscar su familia, deja encargado a Diego Bautista Urbaneja y se inicia un proceso de convocatoria de elecciones.
Resultó electo, obviamente, Guzmán Blanco, de modo que este parpadeo de un año y tantos meses de Francisco Linares Alcántara en contra de Guzmán Blanco terminó con la muerte de Linares. La rebelión de Sedeño y la reimposición de Guzmán, que viajó de París a Caracas y asumió el poder de nuevo, ya gobernando en este período que se va a conocer como el Quinquenio. En la próxima parte del programa veremos la otra reforma constitucional y los otros hechos que van a tener lugar durante este segundo gobierno de Guzmán Blanco. Ya regresamos.
En ese segundo gobierno, a lo largo de 1880 se avanza en una reforma constitucional que finalmente es aprobada el 4 de abril de 1881. Esa nueva Constitución Nacional estableció una nueva organización territorial y la República de Venezuela pasa a tener nueve estados. El texto constitucional consagra la creación del Consejo Federal integrado por un diputado y un senador por estado, formado por 18 personas, y son escogidos por el Congreso. Este consejo será el que elegirá al presidente de la República, es decir, en la reforma constitucional se elimina el voto directo para elegir al primer magistrado.
Se conserva el período bienal, dos años ya establecido, y se establece la no reelección inmediata tanto del presidente de la República como los integrantes del Consejo Federal. Esta inclusión de la figura institucional del Consejo Federal, inspirado Guzmán en lo que ocurría en Suiza, condujo a que popularmente en Venezuela a esta constitución se le conociera como La Suiza. Bueno, es una reducción de los ámbitos de la democracia porque ahora el presidente de la República lo eligen 18 personas. Imagínense si esto representa un retroceso en relación con los 35 mil votos que sacó Manuel Felipe de Tovar en las elecciones de 1860, por ponerles un solo ejemplo, o los votos de Juan Crisóstomo Falcón en las elecciones de 1864-1865.
De modo que era un retroceso desde el punto de vista de la democracia, sin la menor duda. Y aquel año 1881, Guzmán Blanco decreta el 24 de mayo que la canción Gloria al Bravo Pueblo va a ser el himno nacional de Venezuela, en recuerdo, según reza el considerando del decreto; dice, se los voy a leer textualmente, que fue el canto patriótico con que los hijos de la Gran Colombia celebraban sus victorias y se alentaban en la adversidad. Bueno, hay que señalar que investigaciones posteriores apuntan que lo que hace comprensibles algunas estrofas de la canción es que esa canción se compuso los días posteriores al 19 de abril de 1810, cuando se formó la Junta Defensora o Conservadora de los Derechos de Fernando Séptimo.
El proyecto patriótico como tal no estaba en marcha. Sí es cierto que se cantó mucho a partir de su composición y que fue entonada por los patriotas con mucha frecuencia durante la guerra, pero no deja de ser un contrasentido que aquellos patriotas estuviesen voceando una canción en la que buena parte de sus estrofas lo que hacían era defender a un rey depuesto, Fernando VII. Pero bueno, estos son esos misterios o esos nudos extraños en la historia de Venezuela.
En el Quinquenio también se avanzó mucho en la era de los ferrocarriles; también se instaló un sistema de líneas de telégrafos. Esto no lo hacía el gobierno sino una empresa privada de Manuel de Montúfar, pero con la anuencia del gobierno, y hubo telégrafos entre Valencia-Puerto Cabello y también entre Caracas y La Guaira. Y comenzaron a construirse los ferrocarriles con las empresas inglesas y alemanas; el esquema que encontró Guzmán fue el de garantizarle a las empresas constructoras que tendrían un retorno en su inversión todos los años del 7%.
Tuviera o no relación esta cifra con los ingresos que percibían por el pasaje, lo que ocurrió muy pronto es que ni la carga alcanzaba al 7% de la inversión y tenía la República de Venezuela que cubrir el faltante. ¿Cómo lo cubría? Pidiendo un crédito. Se fue creando una bola de nieve con los ferrocarriles de Guzmán Blanco, que va a estallar cuando el bloqueo en tiempos de Cipriano Castro en 1902. Cuando ya se hace imposible para Venezuela pagar sus deudas y las armadas de estos países vienen a Venezuela a cobrarlas.
El episodio del bloqueo en 1902 va a tener origen en esta fórmula que halló Guzmán para poder construir unos cuantos ferrocarriles en Venezuela. Y siempre será un dilema preguntarse si fue el esquema correcto, si no lo fue. Es difícil pronunciarse sobre esto porque evidentemente la República de Venezuela no tenía recursos ni tecnología para construir los ferrocarriles. Evidentemente los ferrocarriles eran necesarios porque si no, ¿cómo subía la producción y la exportación de los productos agrícolas?
Pero quienes lo construían necesitaban garantías de retorno a su inversión. Y es por eso que se acuerda el 7% y eso se convierte en algo verdaderamente impagable, que trajo unas consecuencias muy graves para el país; sin embargo, los ferrocarriles se construyeron. Entonces, por eso es que es un dilema difícil de pronunciarse sobre él.
Y hacia 1882, pues Guzmán empieza a preparar el centenario del nacimiento de Simón Bolívar y pisa el acelerador en relación con el ferrocarril Caracas-La Guaira. Quiere que esté listo para el año 1883, y que sea uno de los grandes acontecimientos celebratorios del centenario, el Natalicio del Libertador. También en estos tiempos se inaugura el Parque Carabobo, la iglesia de Santa Capilla, y se organiza una gran exposición nacional con el objeto de dar a conocer los progresos artesanales, artísticos e industriales, en alguna medida, en Venezuela.
Ese año también Guzmán Blanco funda la Academia Venezolana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española, y el primer director de la academia fue Antonio Guzmán Blanco, que la inaugura con un discurso; esa fue la primera academia que se fundó en Venezuela. Y muchos historiadores coinciden en señalar que en 1883 es el inicio del culto bolivariano, que permanece hasta hoy en día en Venezuela. Y el general Guzmán Blanco decide que para el bienio 1882-1884 su candidato sea el general Joaquín Crespo y se vuelve a aplicar el esquema.
Guzmán entrega el poder, asume Crespo y Guzmán se va a Europa, primero en Londres y después se establece en París durante dos años. En las candidaturas para suceder a Guzmán estaban la de Venancio Pulgar, la de Juan Pablo Rojas Paúl... Pero el Consejo Federal, aquellos 18, eligió a Joaquín Crespo porque esa era la voluntad de Antonio Guzmán Blanco. Y ese bienio para Crespo pues representó una ardua prueba de fidelidad a Guzmán, ya que no fueron pocos los que se le acercaron con el ánimo de contraponerlo contra Guzmán.
Y Crespo la verdad es que le mantuvo la fidelidad a su jefe político. Le toca enfrentar en esos dos años una plaga de langosta importante que arrasó con los cultivos hacia 1884. Y los precios del café también cayeron por una crisis mundial en la economía, y allí las arcas nacionales comenzaron a hacerse precarias y tuvieron que reducir en un 25% el sueldo de los empleados públicos.
Y, en 1884, falleció Antonio Leocadio Guzmán, el padre de Antonio Guzmán Blanco. De inmediato se trasladaron sus restos al Panteón Nacional y el déficit fiscal en estos dos años de Crespo se fue pronunciando en buena medida por la caída de la economía mundial y, en particular, la caída de los precios del café. Y en ese bienio se inaugura el ferrocarril Valencia-Puerto Cabello bajo el mismo esquema de garantía del 7% de retorno a la inversión pautado por Guzmán Blanco. De modo que eso también está allí.
Hay un caso curioso, extraño, y es que Telmo Romero era el director del manicomio de Caracas y era un aficionado a temas médicos. Joaquín Crespo creía que era un genio, una especie de brujo o curandero que tenía unas creencias insólitas en relación con la cura de las locuras, y Crespo pues le creía mucho; le creía muchísimo. Y una manifestación en contra de este extraño personaje en la Universidad Central de Venezuela, y bueno, con buenas razones, pues porque Telmo Romero no era médico.
No tenía ninguna razón para ser el director del manicomio de Caracas, tema tan delicado. Uno es el tema psiquiátrico y allí lo que se estaba era protestando por la incompatibilidad entre la ciencia médica y esa práctica sin fundamento científico que desplegaba Telmo Romero. Por cierto, es un personaje muy bien estudiado en la biografía de Ramón J. Velásquez de Joaquín Crespo. ¡Bien!
En la próxima parte del programa seguiremos viendo estos dos años del primer gobierno de Joaquín Crespo. Ya regresamos. Pues bien, ya cerca de cumplirse el bienio 1884-1886 en la presidencia de Joaquín Crespo, el Consejo Federal escoge de nuevo a Guzmán Blanco para regresar a la presidencia de la República. Lo escogen el 27 de abril de 1886; sin embargo, no se sabe muy bien si Guzmán Blanco no quería regresar o le gustaba que le adularan.
El caso es que tuvo que viajar a Europa una delegación para convencerlo de la necesidad de su regreso; bueno, lo convencieron sin mayores problemas y llegó en agosto Guzmán Blanco. De abril a agosto estuvo por allá atrasando su regreso. Y los adulantes de Guzmán, cuando pisó tierra en La Guaira, lo reclamaron y lo declararon el aclamado por los pueblos y la presidencia se le llamó entonces la Aclamación Nacional. Es que los niveles de adulación alrededor del Guzmán Blanco dan risa realmente; es una cosa como operática y triste, porque por otra parte Guzmán Blanco hizo unos gobiernos modernizadores en muchos sentidos con aspectos verdaderamente valiosos, pero tenía esta debilidad que era el ego.
Y como vemos, pues a pesar de haber sido electo en abril, regresa con su familia en agosto y en esta oportunidad hay un nuevo miembro en el conjunto familiar que es el duque de Morny, que se ha casado con Carlota Guzmán Ibarra, de modo que Guzmán Blanco va a entrar a la nómina de la nobleza europea a través de su hija. Y en este viaje viene este duque de Morny; la otra hija también se casa con un noble europeo; por cierto eran unos nobles con títulos pero con muy pocas propiedades, de modo que esto hay que señalarlo también: eran títulos nobiliarios pero poca plata.
Y por su parte la construcción de vías férreas sigue su curso, ahí la vía férrea de Caracas-Petare y Caracas-Antímano... Y bueno, ya la fortuna personal de Guzmán Blanco para esta época era verdaderamente considerable, de modo que allí hubo una confusión entre los asuntos públicos del Estado y la fortuna personal del general Guzmán Blanco. Imposible no reconocer que muchos aspectos de su obra pública son reconocibles como el decreto de instrucción pública gratuita y obligatoria, como la redacción de los nuevos códigos.
Como las reformas urbanísticas y arquitectónicas de Caracas, la construcción de los acueductos en casi todas las ciudades importantes del país, pues el sentido que tenía muy claro Guzmán de los símbolos de la nacionalidad y por eso decide convertir la iglesia de la Trinidad en el Panteón Nacional, por eso decide que el Gloria al Bravo Pueblo se convierte en el himno nacional. Por eso crea una moneda propia, es el Bolívar de Plata, que sustituye al peso y a la circulación de varias monedas a la vez que circulaban en Venezuela. Y a su vez le encarga a Martín Tovar y Tovar la iconografía venezolana. Esos son un buen número de los retratos que pintó Tovar y Tovar y de los lienzos de las batallas, por supuesto, las que están en el Capitolio Federal: en el techo, el plafón de la batalla de Carabobo y las otras dos batallas que están allí.
De modo que Guzmán Blanco tenía un concepto moderno de los símbolos del Estado, y los puso en práctica; yo creo no cabe la menor duda de que de los presidentes del siglo XIX en Venezuela el que introdujo los cambios más importantes en distintas materias fue Guzmán Blanco. Pues el matrimonio civil, el registro civil, el paso de los cementerios de la curia al estamento civil, la conversión de los conventos en escuelas públicas... Bueno, todo dentro de la masonería también, porque construyó el templo masónico. Sin dejar de ser católico, construyó la iglesia de Santa Ana y de Santa Teresa, que eran los nombres de su esposa, Ana Teresa Ibarra.
Es un personaje de la mayor importancia, Guzmán Blanco, pero realmente ya en esta tercera presidencia él como que no estaba muy convencido de seguir en este tema. Y en agosto de 1887, sin haber cumplido el bienio completo, se fue a Francia. Ya que estuvo aquí un año y deja encargado de la presidencia de la República al general Hermógenes López. En ese momento en que Guzmán se va no sospechó que nunca más volvería a Venezuela, y Joaquín Crespo también se fue.
Se fue a Madrid, los dos se fueron; tuvieron unas diferencias en relación con el futuro político de ambos y Crespo, sin pelearse abiertamente con Guzmán, prefirió irse. Y Guzmán, por supuesto, se fue porque tenía la intención y el gusto de estar en París, y dejó a Hermógenes López gobernando hasta que se venciera el período presidencial en 1888. Y en esa circunstancia, pues la larga suplencia de Hermógenes López de agosto del 87 a julio del 88 fue presidente de la República por un año.
Pues no fue Hermógenes López el escogido por Guzmán para presidente de la República, sino que escogió al doctor Juan Pablo Rojas Paúl. Y Guzmán, como les dije antes, no pudo regresar a Venezuela; pronto veremos por qué: va a fallecer el 28 de julio de 1899 en París, a la edad de 70 años. Y sin duda Guzmán Blanco, junto con José Antonio Páez, son los dos venezolanos que tuvieron mayor influencia en el país a lo largo del siglo XIX, una influencia muy prolongada tanto la de Páez como la de Antonio Guzmán Blanco.
Y hemos dicho, pues, que la valoración de su obra es compleja, ya que evidentemente su forma de manejar los fondos públicos era inaceptable para los parámetros de la ética, pero no es posible negar que se empeñó en modernizar el país en muchos aspectos importantes. La educación, las relaciones Iglesia-Estado, la reforma urbana, la creación de una iconografía y simbología patriótica, la selección de Bolívar como eje integrador de la nacionalidad, todos estos son aportes innegables de la tarea de Guzmán Blanco. También es cierto que sus reformas constitucionales constituyeron un retroceso terrible en relación con las conquistas electorales democráticas alcanzadas antes. Recordemos que eliminó el voto secreto y directo, redujo el período presidencial a unos extrañísimos dos años que no guardaban ninguna relación con la tradición venezolana.
De modo que, como ustedes, los oyentes, pueden suponer, no es fácil despachar la influencia que durante más de 20 años tuvo Guzmán Blanco en Venezuela. De modo que la valoración de su paso por el mundo es compleja y a partir de entonces, desde 1888, se van a iniciar unos años de transición en Venezuela. Y recordemos que como consecuencia del desencuentro entre Guzmán Blanco y Crespo, pues prosperó la candidatura de Rojas Paúl por encima de la de Hermógenes López.
Y así es como el doctor Rojas Paúl, un hombre de Estado, un abogado que tenía mucha experiencia en los asuntos del gobierno, que había estado además estrechamente ligado a Guzmán Blanco, fue electo presidente de la República. De él dijo Guzmán literalmente: "Es leal e inteligente y conoce todos los resortes de la administración pública". Bueno, eso era cierto. Los conocimientos del laberinto y las finanzas públicas por parte de Rojas Paúl eran profundos, así como todos los caminos jurídicos; y esto distinguía a Rojas Paúl de muchos otros, él conocía el monstruo por dentro, el laberinto lo conocía, y le gustaba el poder, le fascinaba realmente y había trabajado años para alcanzarlo.
Hay un abundante epistolario entre Guzmán Blanco y Rojas Paúl, y un anecdotario también importante. Lo primero que va a enfrentar Rojas es el alzamiento del general Crespo, quien se acerca a Coro a bordo de la goleta Ana Jacinta y es apresado por el general Francisco de Paula Páez, el 2 de diciembre de 1888. Y es trasladado a la cárcel de La Rotunda en Caracas, y Rojas Paúl va a visitarlo; entre ambos se llega a un convenio, un acuerdo, una negociación, un avenimiento, y Crespo acepta abandonar el camino de la insurrección armada. Rojas Paúl lo indulta y Crespo sale hacia Perú al exilio, pero un exilio sin persecuciones.
Este hecho fue el primero que marcó una distancia entre Rojas Paúl y Guzmán Blanco. Aunque para muchos el lema del gobierno de Rojas Paúl ya era un mentís a Guzmán Blanco porque el lema era paz, legalidad y concordia. Y esto a Guzmán no le gustó, pero esto lo veremos entonces en la última parte del programa. Ya regresamos.
En la parte anterior del programa veníamos diciendo que la distancia entre Rojas Paúl y Guzmán Blanco se va haciendo cada vez más profunda. Incluso hay un discurso en enero de 1889 de Rojas Paúl, donde dice lo siguiente: "A la regeneración guerrera y combatiente debía suceder y ha sucedido la regeneración civil, pacífica, educadora y tolerante". Esa regeneración civil, pacífica, educadora y tolerante era la de él, y la guerrera y combatiente era la de Guzmán. De modo que había un deslinde entre el discípulo y su mentor.
Y Guzmán hace pública su incomodidad ante el gobierno de Rojas Paúl, pero eso ocurre por otros motivos porque Guzmán estaba haciendo unas gestiones en Europa ante unos empresarios en relación con unos contratos de obras para el país. Siempre Guzmán tenía un interés particular en estos contratos y Rojas Paúl no estaba dispuesto a refrendarlos. Y el 27 de abril, un día que se llevaba una ofrenda floral ante las estatuas de Guzmán, unos antiguzmancistas lo impidieron y el gobierno no se molestó particularmente. De modo que seguía ahondándose la diferencia entre uno y otro hasta que el 5 de junio de 1889 Guzmán Blanco renuncia a su cargo de ministro plenipotenciario y agente fiscal de Venezuela en Europa, que así era como se llamaba su cargo.
Le envía una carta al canciller y ya la ruptura es total, ¿no? Por otra parte, Rojas Paúl, quien era muy católico en esos años, desde el comienzo de su gobierno estableció unas buenas relaciones con la Iglesia Católica que lo diferenciaban mucho de Guzmán Blanco, que siendo católico tuvo las relaciones más tensas con la Iglesia Católica que se pueden imaginar. Rojas Paúl por su parte fundó la Academia Nacional de la Historia en 1889, al igual que Guzmán Blanco lo había hecho con la Academia Venezolana de la Lengua. Y a medida que se iba acercando las elecciones para presidente de la República en el Consejo Federal, pues se movían distintos intereses.
Rojas Paúl quería redactar una reforma constitucional para que la considerara el Consejo Federal extendiendo el período a cuatro años, pero tuvo una reacción adversa y por el contrario prosperó la candidatura de Raimundo Andueza Palacio, que era un hombre del equipo de Rojas Paúl. De modo que el 19 de marzo de 1890 Rojas Paúl le entregaba la presidencia a Raimundo Andueza Palacio, y Rojas Paúl no se retira de la vida pública; por el contrario continuó sumamente activo en ella hasta que muere en 1905.
Muy pronto va a discrepar del gobierno de Andueza Palacio; se va a venir luego con el gobierno de Joaquín Crespo, también va a formar parte del gobierno de Ignacio Andrade y también colaboró estrechamente en el gobierno de Cipriano Castro. El tema de los asuntos del Estado al doctor Rojas Paúl le interesaba notablemente. ¿Cómo va a ser esta presidencia de dos años de Raimundo Andueza Palacio, en 1890-1892? Y se trataba, por cierto, del primer presidente desde 1870 que ascendía al poder y no estaba bajo el paraguas o la capa de Antonio Guzmán Blanco.
Y esto le daba un margen de autonomía; era más bien un hombre de Rojas Paúl, pero se peleó muy pronto Rojas Paúl con él, de modo que Andueza Palacio tenía un buen margen de autonomía, tenía muy pocas deudas. Y al ser designado Andueza por el Consejo Federal, el general Crespo se ausentó de Caracas dando a entender que no estaba satisfecho con la designación. Y el gobierno de Andueza en lo inmediato le da continuidad a las obras de Rojas Paúl, dando a entender que hay un acuerdo entre el mandatario saliente y el entrante, pero muy pronto va a tener sus propias circunstancias.
Y va a ser durante ese gobierno que Venezuela tiene que ocuparse del alarmante despliegue de fuerzas inglesas en la Guayana, territorio que pertenecía a Venezuela y cuya discusión había llevado a una ruptura de relaciones con Inglaterra a partir de 1887, y este era un tema que venía llevando personalmente, en conversaciones secretas, Guzmán Blanco en Europa. Pero no cristalizaron las conversaciones secretas; para el momento, el pleito entre Rojas Paúl y Guzmán Blanco no había llegado a buen puerto. Bueno, hasta aquí hoy nuestro programa; en el próximo veremos todos estos episodios de la Guayana inglesa y de Colombia en relación con nuestros límites, veremos las reformas que intentó Andueza Palacio, veremos la segunda presidencia de Joaquín Crespo, etcétera.
Como siempre ha sido un gusto hablar para ustedes, soy Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, su programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la Dirección Técnica, Giancarlo Caraballo. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarais@hotmail.com y en Twitter arroba Rafael Arraiz; este es el programa número 15 del capítulo número 15 en el que hemos llegado a 1892, ya estamos muy cerca del final de esta serie dedicada al siglo XIX en Venezuela, una historia política; hasta nuestro próximo encuentro, subtítulos por la comunidad de Amara.org