Siglo XIX Venezolano. Cap 6.
historia política esencial de la centuria.
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. En la continuación de esta serie que venimos haciendo sobre la historia política del siglo XIX, este es el programa sexto de la serie. Estamos en septiembre de 1816 cuando ocurre un hecho insólito en estas campañas y en este largo proceso de las guerras de independencia, y ese suceso es el motín de Arichuna, así es como se le conoce.
Voy a referirles este hecho extraño. El teniente coronel Páez, entonces teniente coronel en 1816, viene de ganar las batallas de Mantecal y El Yagual y su ascendencia sobre la tropa sigue creciendo; se va creando ya la leyenda alrededor de Páez. Por su parte, el ejército patriota de la Pequeña República de Casanare está al mando de Francisco de Paula Santander y han elegido a un presidente, esa pequeña república, que es Fernando Serrano; sin embargo, el liderazgo natural de los llaneros lo tiene Páez y la tropa decide elegirlo para comandarla.
Antes de que el motín pase a mayores, Santander con inteligencia reconoce el mando de Páez y se coloca a sus órdenes, al igual que Manuel Cedeño y Rafael Urdaneta. Esto ocurrió por unas elecciones; ese es el hecho insólito, así como la actitud de Santander, que también es insólita. Por supuesto, no falta quien diga que no tenía alternativa si quería permanecer en el ejército, Santander; pero bueno, ya hemos visto en otras oportunidades cómo el ego conduce a muchos hombres por otros caminos.
Entonces cabe preguntarse de dónde proviene la enorme ascendencia que tiene Páez sobre la tropa y que Santander no tenía. Habría que remitirse a la formación del liderazgo natural, y este señala que en este caso se constituyó con base en las pruebas de fuerza, y allí Páez era el que mandaba. El ejército de Páez no era el clásico ejército francés estructurado, sino un ejército conformado para la guerra de guerrillas que llevaba aquel jefe, un pequeño ejército guerrero como cualquier otro en el cuerpo a cuerpo de la batalla, cosa que Páez hacía como nadie.
Esto le dio una ascendencia paternal sobre la tropa porque las tropas lo veían batallar con ellos allí en el frente de batalla, y estas tropas integradas por guerreros no dudaban un segundo la legitimidad de su jefe, en este caso Páez, ya que participaba en la batalla, en el centro, ojo del huracán. No desde lejos como un director al margen del fragor de la contienda, como era lo usual, pero estamos en el esquema de la guerra de guerrillas. Y esta simbiosis entre Páez y los suyos, que son como si fueran él mismo, fue un aspecto sustancial para la consolidación de este ejército llanero y un factor determinante en las victorias patriotas que vendrán, porque estamos apenas en 1816.
Por su parte, una vez Bolívar regresa la situación en Oriente ha mejorado para los patriotas, así como el avance de Piar sobre Guayana también es persistente y va a ser clave en el futuro. Y ante estas noticias que recibe Pablo Morillo en Bogotá, pues decide regresar a toda velocidad a la Capitanía General de Venezuela, y vamos entonces hacia un año crucial como es este de 1817. En enero de ese año ya Morillo entra por Guasdualito hacia San Fernando de Apure y va a tratar de recuperar lo que viene siendo desafiado, amenazado por los distintos ejércitos patriotas.
Él había, Morillo, antes de irse a Bogotá, había dejado a Morales en Valencia, al Salvador de Moxó en Caracas, a Pascual del Real en la costa, a Miguel de La Torre y a Sebastián de la Calzada en Apure y a Francisco López en Barinas. Y por parte de los patriotas, a principios de año, enero del 17, tenemos a Mariño, Bermúdez y al joven Antonio José de Sucre en Oriente. Mientras Piar está insistiendo en Guayana, Páez y Urdaneta están en los Llanos y Bolívar ha regresado a Haití y busca formar un ejército en Barcelona, mientras esto está ocurriendo.
Páez va a vencer en la batalla de Mucuritas y esta derrota padecida por Morillo será muy significativa porque es la primera derrota que sufre su ejército desde que desembarcó en 1815. Tiene dos años de victorias Morillo y sufre una primera derrota en manos de Páez. Allí se enfrentan dos fuerzas desiguales: Páez tiene mil lanceros mientras De la Torre y La Calzada tienen cerca de 5.000 hombres, pero Páez recurre a una práctica que deja sorprendidos a los realistas.
¿Qué hace? Le prende fuego a la sabana en la retaguardia, impidiendo que estos se den en retirada, y los acorrala y los lancea sin piedad, causándoles bajas significativas. Finalmente logran escapar los sobrevivientes y se reúnen con Morillo y entran todos a San Fernando a principios de febrero, después de una derrota. Una derrota que le dan mil hombres a cinco mil sobre el ardid de prenderle fuego a la sabana, que diseña José Antonio Páez.
Por su parte, Bolívar y Mariño se juntan en Barcelona y van a enfrentar sucesivas batallas entre febrero y marzo hasta que Bolívar decide bajar a Guayana buscando otros caminos. En abril, Mariño pierde en Barcelona y desconoce a Bolívar una vez más. Dos pleitos entre Bolívar y Mariño fueron recurrentes.
Bolívar decide seguir hacia Guayana y asegurar una plaza; le siguen Bermúdez, Arasar, Arismendi, Soublette y Santander, entre otros, y Mariño sigue en abril hacia Cariaco. Mientras tanto, Piar va consolidando posiciones en las riberas del río Caroní y va a vencer en San Félix, Manuel Carlos Piar, el 11 de abril de 1817. Allí van a enfrentarse Piar, Anzoátegui y Torres contra De la Torre, Iseruti.
De los 1.600 hombres que tienen Piar, Anzoátegui y Torres, 600 eran indígenas con arco, flechas y lanzas, mientras los realistas contaban con cerca de 2 mil soldados, en su mayoría profesionales. Y, sin embargo, vence Piar y el desastre realista fue considerable. Tuvieron alrededor de 700 muertos en el campo.
Perdieron, tuvieron 500 prisioneros, entre ellos Iseruti, porque De la Torre logra escapar hacia Angostura. Y así es como Piar sitia Angostura a partir del 25 de abril y Bolívar llega con su tropa el 2 de mayo a respaldarlo. Piar lo reconoce como jefe supremo, a instancias de Bolívar que se los reclama, y le entrega su ejército bastante más grande que el de Bolívar.
Bolívar llegó con 200 soldados y Piar andaba cerca de 1.600. Por supuesto, Bolívar hace unos cambios que a Piar no le gusten, es comprensible; está haciendo unos cambios en sus ejércitos. Bolívar designa a Bermúdez y a Cedeño para que dirijan el sitio de la ciudad y a Piar lo envía a Guayana la Vieja, no sabemos por qué.
El sitio concluye con el abandono de De la Torre del 19 de julio y entra Bolívar y toma la ciudad. En cambio Piar ha pedido que le admitan separarse del ejército el 30 de junio. Obvio que Piar está resentido y también lo es que no le faltan algunos motivos para ello.
Bolívar le permite separarse y le da dos opciones: se queda tranquilo en el país o le da un pasaporte para que se vaya. Piar decide quedarse, pero no se queda tranquilo, como vamos a ver más adelante. Mientras tanto vamos a dejar esto en suspenso y vamos a detenernos en el Congreso de Cariaco.
Eso es un hecho muy interesante. El 8 de mayo de 1817, recordemos que están de vuelta en Venezuela después de tres años de cárcel en Cádiz José Cortés de Madariaga, el sacerdote chileno, personaje central junto con Roscio de los hechos del 19 de abril de 1810 en el famoso balcón en Caracas. Cortés de Madariaga ha sido liberado en España junto con Roscio, Isnardi, Ayala y Paz del Castillo en 1815; se han ido primero a Jamaica, después a Filadelfia, y el canónigo está de vuelta en Venezuela.
Y le propone a Santiago Mariño regresar al esquema federal de la Constitución de 1811. ¿Y a Mariño le parece bien? Yo creo que Mariño lo hace porque esa situación pudiera mejorar su condición frente a Bolívar, que él lo viene acorralando, está discutiendo el mando a Mariño y lo viene venciendo en ese terreno. En la próxima parte del programa continuaremos viendo estos hechos tan curiosos e interesantes.
En la parte anterior del programa les hablaba del Congreso de Cariaco, que va a tener lugar entre el 8 y 9 de mayo de 1817 en Cariaco, por supuesto. Y allí se nombran autoridades sobre las instituciones que se habían formado seis años antes. Y se forma un triunvirato integrado por Fernando Rodríguez del Toro, Francisco Javier Maíz y Simón Bolívar, sin consultarle a Bolívar, obviamente.
Mariño es designado jefe supremo del ejército y Luis Brión es designado jefe de la Armada. En esa asamblea estaban presentes Francisco Antonio Zea, colombiano, neogranadino en este caso. Diego Bautista Urbaneja, Luis Brión, Manuel Ibarra, Diego Vallenilla, Francisco Javier Yánez, Diego Alcalá, Manuel Manero, Francisco de Paula Navas y por supuesto Cortés de Madariaga.
Con excepción de Zea, Urbaneja y Brión, todos los que estaban allí son de apellidos orientales: Ibarra, Vallenilla, Alcalá, Maíz, etcétera. Y en cuanto Bolívar se entera de la ocurrencia del Congreso y el proyecto federal lo desecha rotundamente con su silencio, no dice nada. Y como era de esperarse, en lo sucesivo ya Bolívar, apuntalado en Guayana dominando un vasto territorio con el apoyo de una mayoría que no siguió a Mariño en la aventura del Congreso de Cariaco, pues las decisiones de ese congreso fueron letra muerta.
No tenían posibilidades de hacerse verdaderas, de materializarse. Y hay una carta fechada el 6 de agosto desde Angostura que le dirige Bolívar a su muy buen amigo Martín Tovar Ponte, un viejo amigo de muchachos y niños. Y en esa carta le dice lo siguiente en cuanto al Congreso de Cariaco. Les voy a leer un párrafo de Bolívar sobre ese congreso, dirigido a Martín Tovar: "El canónigo restableció al gobierno que tú deseas y ha durado tanto como casabe en caldo caliente: nadie lo ha atacado y él se ha disuelto por sí mismo.
En Margarita lo desobedecieron. En Carúpano lo quisieron prender; a bordo lo quisieran poner en un cañón se entiende para llevar azotes. Aquí ha llegado y aún no se le ha visto la cara porque sus individuos se dispersaron —no de miedo sino de vergüenza— que los muchachos los silbasen. Yo he usado la moderación, de no haber escrito ni una sola palabra, ni de haber dicho nada contra el tal gobierno federal, y sin embargo no ha podido sostenerse contra todo el influjo de la opinión. Aquí no manda el que quiere, sino el que puede".
Bien, Bolívar se está refiriendo a José Cortés de Madariaga, al canónigo, y por supuesto con ese desdén característico de Bolívar hacia toda forma federal del gobierno dice "el tal gobierno federal". Bueno, como vemos en su silencio, Bolívar desaprobaba el proyecto federal de Cortés secundado por Santiago Mariño. Pero con ello no pasaba por alto que su mando no era unánime; a Bolívar le estaban discutiendo el mando y una vez más Mariño se lo hacía saber ahora al presbítero.
Y si en 1812 al federalismo lo atajó un contradictor tenaz como fue Bolívar, ahora el mismo seguía en su negación, Bolívar lo seguía negando. Y hay aquí un dato curioso porque alguna vez se ha dicho que el centralismo de Bolívar era netamente caraqueño mientras el federalismo era provinciano. Quizás haya algo de cierto en esto, pero vemos cómo Tovar, más caraqueño y mantuano imposible, se inclinaba por el federalismo porque en la carta Bolívar le dice "el canónigo restableció al gobierno que tú deseas", refiriéndose al federalismo de su amigo Tovar.
Y tampoco podemos dejar de señalar que la dicotomía centralismo-federalismo sigue vigente en Venezuela, ¿no? De modo que, bueno, a un espíritu con sesgos autoritarios es difícil que el federalismo lo convenza porque es una forma muy compleja de poder descentralizado, que obliga a negociaciones permanentes. Que se comparte el poder entre varias instancias.
De modo, en aquella circunstancia a Bolívar no lo convenció entre 1812 y 1830, al momento de su muerte. Como hemos dicho en otras oportunidades, le parecía muy bien el federalismo norteamericano pero no le parecía aplicable a Venezuela. Ese mismo año ocurre la batalla de Matasiete en Margarita, el 31 de julio de 1817.
Para Morillo, el dominio de Margarita siempre fue importante y por ello se embarca con cerca de 2.500 hombres y en la isla busca alcanzar la cima del cerro Matasiete porque desde allí divisaría buena parte del territorio, pero se topa con las fuerzas patriotas comandadas por Francisco Esteban Gómez y tiene lugar esa batalla el 31 de julio de 1817. Y después de siete horas de batalla, Morillo ha perdido cerca de 400 soldados y no logra alcanzar la cima del cerro. Allí Gómez practica una forma de guerra envolvente: da vueltas, sube, baja, convierte su minoría en astucia y finalmente impiden que Morillo alcance sus propósitos, a tal punto que Morillo decide abandonar el sitio y regresar a Pampatar.
Y de allí parte con el objetivo de dominar Juan Griego, eso hace, pero estando allá se entera de que los realistas han perdido Guayana y que ahora está en manos de los patriotas, y decide regresar a tierra firme. Ya mediados de agosto ya está en La Guaira, alarmado por la nueva situación que se le está planteando a Morillo. Entre tanto las fuerzas patriotas dan combates fluviales a los realistas en el Orinoco, en Casacoima, en Macareo y Pagallos, y con el refuerzo del almirante Brión, que se ha venido hasta Angostura a reforzar a los patriotas.
Lo que se busca es liberar el río para facilitar el comercio y la comunicación con los ingleses de Trinidad, particularmente para abrir un camino comercial. El 3 de agosto se libra una batalla fluvial y vence Brión, apoderándose de un parque que duplicó el que ya tenía. Un parque nada desdeñable: 14 buques con 70 cañones, pesos en oro, plata, cobre, así como armamento y municiones.
De modo que a los patriotas les estaba sonando la flauta y la consolidación de Guayana avanzaba; ya el patrullaje efectivo sobre el Orinoco dejaría de ser una quimera y Bolívar, entusiasmado, reorganiza su ejército. Bermúdez lo envía a Cumaná, Monagas a Barcelona, Cedeño queda en Guayana, Sarasa va a San Diego de Cabrutica y Urdaneta es enviado a conversar con José Antonio Páez en el cajón del Arauca. A Páez Bolívar nunca, en su vida, lo ha visto y lo quiere conocer cuanto antes porque sabe que es un factor determinante para sus futuras victorias, en el entretanto del desencuentro entre Bolívar y Páez que ocurrirá.
El 16 de octubre de 1817, Piar es fusilado. Recordemos que Piar no participó en el Congreso de Cariaco, que Bolívar, en su silencio, ha podido considerar como una insurrección. Sin embargo, fíjense que Mariño no fue juzgado y pasado por las armas, como veremos que sí lo fue Piar. ¿Por qué fue fusilado Piar?
Bueno, todo indica que para Bolívar era imposible sancionar severamente a un grupo tan significativo de patriotas reunidos en Cariaco. Él no podía ir contra toda esa cantidad de gente en Cariaco, pero sí podía acusar a Piar de insurrección y condenarlo. Condenarlo suponía una sanción ejemplarizante a una sola persona y era la posibilidad que él tenía de hacerles saber a los patriotas dónde residía el mando supremo.
Hay otro hecho, recordemos que a Piar le ha sido autorizada su salida del ejército a finales de junio y según sus acusadores se encuentra soliviantando a la gente con base en la lucha de clases entre los pardos y los blancos criollos. También recordemos que la hazaña de San Félix, que abrió el paso de Guayana, es de Piar y que el propio Piar se vio compelido a entregarle su ejército de casi tres mil hombres a Bolívar, que llega allí con apenas 200 hombres. De modo que hay una situación tensa, indudable; no podemos pedirle a Piar que esté muy contento con la situación en la que le ha entregado su ejército a Bolívar reconociendo la superioridad, la autoridad de Bolívar.
Y bueno, recordemos que antes Bolívar le ha dicho: o usted se va y le damos un pasaporte, o se queda tranquilo. Pero Piar no se quedó tranquilo y entonces por eso es hecho preso. Es llevado a Angostura el 3 de octubre, se le abre un juicio, el fiscal acusador va a ser Carlos Soublette, el defensor va a ser Fernando Galindo. Los juzga un Consejo de Guerra presidido por el almirante Brión y ese consejo está integrado por Torre, Anzoátegui, José Ucros, José María Carreño, Judas Tadeo Piñango y Francisco Conde.
Y en la próxima parte del programa vamos a ver lo que ocurre con el jurado que decide sobre Piar. Ya regresamos... En la parte anterior del programa veníamos hablando del fusilamiento de Piar, hecho que ocurrió porque se le halló culpable de los cargos en un juicio sumario que se le siguió y fue fusilado contra la pared de la iglesia de Angostura, el 16 de octubre de 1817.
Clemente Thibaud, este francés cuya tesis doctoral es un estudio sobre los ejércitos de Venezuela y Nueva Granada en el período de la independencia, encuentra una razón política para el fusilamiento de Piar. Dice Thibaud lo siguiente... voy a leerles este párrafo de Clemente Thibaud: "A mediados de 1817 casi todos los jefes militares habrían podido ser acusados de insubordinación.
Bermúdez, Mariño y sus aliados habían organizado un congreso encaminando a quitarle al Libertador la dirección de la guerra —se refiere al Congreso de Cariaco—. Saraza apenas paraba mientes las observaciones del comando general. Pasemos también por alto a José Antonio Páez que, emperador en su reino de los llanos entre el Arauca y el Apure, no había reconocido sino en forma del todo simbólica la superioridad del Libertador. Sólo Monagas parece un caudillo bajo sus órdenes, pero —y en esto está el punto esencial— ninguno de estos líderes tiene la ambición de construir un ejército de soldados, de infantería apto para atacar las capitales Santa Fe de Bogotá y Caracas, como sí Piar con ayuda de Cedeño.
Al concentrarse en el general pardo de origen extranjero, Bolívar no busca rebajar el poder de los caudillos sino eliminar a un temible rival que compartía su ambición reguladora. Fue esta sin duda la verdadera razón del proceso contra Piar".
Todo es lo que dice Clemente Thibaud y no es como para pasarlo por debajo de la mesa. Es un argumento interesante, por decir lo menos. No obstante lo dicho por Thibaud, hay que recordar que Piar ha sido despojado de su ejército, de modo que el temor de Bolívar es hipotético ya que el curazoleño tendría que armar otro ejército; era posible se formaba un ejército como el que le entregó a Bolívar en pocas semanas.
Yo creo que eso no es probable, de modo que cobra cuerpo la hipótesis del ejemplo sobre los otros caudillos: la necesidad de unificar el mando en torno a Bolívar. Y eso sí quizás la cuerda reventó por el que probablemente Bolívar consideraba su más temible rival, Piar. Eso es lo que piensa Thibaud, que Piar era su más temible rival dentro del archipiélago de caudillos.
Bueno, la verdad es que, de lo contrario, no se entiende la velocidad con que condenan a Piar y la proclama del propio Bolívar al día siguiente de su fusilamiento. Bolívar dice el 17 de octubre de 1817, esto que voy a leerles: "Ayer ha sido un día de dolor para mi corazón. El general Piar fue ejecutado por sus crímenes de lesa patria, conspiración y deserción. Un tribunal justo y legal ha pronunciado la sentencia contra aquel desgraciado ciudadano, que embriagado con los favores de la fortuna y por saciar su ambición pretendió sepultar la patria entre sus ruinas.
El general Piar a la verdad había hecho servicios importantes a la República y aunque el curso de su conducta había sido siempre la de un faccioso, sus servicios fueron pródigamente recompensados por el gobierno de Venezuela. Pero este general, que sólo aspiraba al mando supremo, formó el designio más atroz que puede concebir un alma perversa: no sólo la guerra civil sino la anarquía y sacrificio más inhumano de sus propios compañeros y hermanos se había propuesto Piar. El cielo ha permitido a un hombre que ofendía a la divinidad y al linaje humano no profanase más tiempo la tierra, que no debía sufrirlo un momento después de su nefando crimen".
Uno se pregunta, caramba, pero ¿fue tan grave lo que quiso el general Piar como para que Bolívar escribiera semejante párrafo? Y además en el párrafo hay un hecho interesante que es esta frase, esta oración: "aunque el curso de su conducta había sido siempre la de un faccioso". Es decir, Bolívar siempre había considerado a Piar un faccioso por lo visto.
Bueno, es difícil imaginar una condena moral peor que la que está asestando Bolívar a la memoria de Piar, ya muerto, y hay varios vocablos clave para entender este párrafo. Él dice "embriagado con los favores de la fortuna y por saciar su ambición" y hay otra que dice "el curso de su conducta había sido siempre la de un faccioso" y hay otra que dice "el designio más atroz que puede concebir un alma perversa". Bueno, miren las palabras: ambicioso, perverso, faccioso, es decir lo peor para Bolívar.
Y sobre todo según la tesis de Thibaud, alguien le estaba discutiendo el mando, pero como bien afirma Thibaud, todos han podido ser acusados de eso porque Mariño también le está discutiendo el mando y ni hablar de Bermúdez, que era casi un enemigo personal. Y por supuesto Cortés de Madariaga, etcétera. Todo eso se ha podido decir de cualquier otro.
Bueno, yo lo dejo al juicio de la audiencia, de los radioescuchas. Lo cierto es que las preeminencias que adquiere Bolívar después del fusilamiento de Piar ya son indudables y Bolívar se lo dice a Perú de la Croix muchos años después, se lo dice en 1828, 11 años después, en ese diálogo de Bolívar con Perú de la Croix. Lo recoge Perú de la Croix en el Diario de Bucaramanga.
Voy a leerles este párrafo: "La ejecución del general Piar bastó para destruir las... fue un golpe de Estado que desconcertó y aterró todos los rebeldes, desbarató a Mariño, su Congreso de Cariaco, puso a todos bajo mi obediencia, aseguró mi autoridad, evitó la guerra civil y la esclavitud del país, me permitió pensar y efectuar la expedición de la Nueva Granada y crear después la República de Colombia.
Nunca ha habido una muerte más útil, más política y por otra parte más merecida".
Eso se lo dice Simón Bolívar a Luis Perú de la Croix, y está recogido en el Diario de Bucaramanga. Y como dicen los abogados, a confesión de parte, relevo de pruebas. De modo que el propio Bolívar, 11 años después, explica la coyuntura en la que hay una cantidad de líderes militares que le están discutiendo el mando supremo de la guerra, entre otros Mariño y Piar.
Y a partir del fusilamiento de Piar, Bolívar se erige como el único al mando del curso de la guerra. Y ahora, al año siguiente, el 30 de enero de 1818 va a ocurrir un encuentro verdaderamente importante: es la primera vez en sus vidas que se ven Páez y Bolívar. Eso va a ocurrir en Cañafístola.
Ha sido, como venimos diciendo, fusilado Piar en Angostura. Bolívar está cavilando las posibilidades de invadir a la Nueva Granada, como se lo sugería insistentemente Francisco de Paula Santander por carta, y él se pone en marcha hacia los Llanos y llega al hato de Cañafístola, Simón Bolívar. De eso se entera Páez y Páez se moviliza desde San Juan de Payara.
El relato a este encuentro lo escribe el general Páez en su autobiografía, que fue escrita y publicada en Nueva York muchos años después, en 1869, y ese es uno de los mejores retratos que se han escrito del Libertador. Yo voy a leerles este párrafo verdaderamente extraordinario de José Antonio Páez, pero eso lo voy a hacer en la última parte del programa porque es un párrafo de gran importancia histórica, porque como les digo es de los pocos retratos fidedignos que alguien ha hecho del Libertador y con una inteligencia muy particular.
Que la inteligencia notable de José Antonio Páez, que ha escrito su autobiografía. En la próxima parte del programa les leo entonces ese párrafo sobre Simón Bolívar, visto por José Antonio Páez. Ya regresamos.
En la parte anterior del programa les decía que iba a leerles un párrafo de José Antonio Páez sobre ese encuentro en Cañafístola el 30 de enero de 1818, aquí les leo: "Páez apenas me vio a lo lejos montó inmediatamente a caballo para salir a recibirme y al encontrarnos echamos pie a tierra y con muestras del mayor contento nos dimos un estrecho abrazo. Sus dos principales distintivos consistían en la excesiva movilidad del cuerpo y el brillo de los ojos, que eran negros, vivos, penetrantes e inquietos.
Tenía el pelo negro y algo crespo, los pies y las manos tan pequeños como los de una mujer, la voz aguda y penetrante. Formaba contraste, repito, la apariencia exterior del Bolívar, débil de complexión y acostumbrado desde sus primeros años a los regalos del hogar doméstico, con la de aquellos habitantes de los llanos, robustos atletas que no habían conocido jamás".
De otro linaje, debido a que la lucha continúa con los elementos y las fieras, puede decirse que allí se vieron entonces reunidos los dos indispensables elementos para hacer la guerra: la fuerza intelectual que dirige y organiza los planes y la material que nos lleva a cumplido efecto. Genial, brillante este párrafo de Páez. Clarísimo.
Es decir: la fuerza intelectual que dirige y organiza los planes es Bolívar, y la material que los lleva a cumplido efecto es su ejército de lanceros, de llaneros invencibles, que va a ser un factor determinante en lo que viene: la guerra de 1818 en adelante. Recordemos que estamos en ese año, en 1818, y Bolívar aún no ha dado sus batallas principales ni siquiera ha fatigado la geografía andina nerviosamente, ni ha liberado a Nueva Granada, aquí o a Perú, al Alto Perú, de modo que la impresión del país se ajusta a su momento cuando el Bolívar guerrero no estaba cerca de culminar su epopeya.
En otras palabras, todavía Bolívar no era el Bolívar victorioso. Y, curiosamente, al final de sus vidas no se puede decir que Bolívar fue solo un intelectual; fue un guerrero también. Y tampoco se puede decir que Páez fue un guerrero solamente: también tuvo muchas luces y mucha habilidad política, como lo muestran sus años de influencia.
De modo que aquí Páez reconoce la jefatura de Bolívar, le pone a su disposición su ejército y junto con el que sigue al Libertador, pues ese ejército va a alcanzar los 4.500 efectivos. Esto va a estar muy bien y va a ser la primera vez que Páez esté bajo las órdenes del mantuano caraqueño Simón Bolívar.
Y mientras Bolívar organiza su ejército y desde comienzos de febrero hasta el 16 de marzo da movimientos en los alrededores de Calabozo, El Sombrero y Altagracia de Orituco, los ejércitos realista y patriota están como olfateándose, provocándose, hasta que el 16 de marzo Bolívar no puede eludir la batalla que le ofrece Morales en las cercanías del río Semén, y los primeros encontronazos dan victoriosos a los patriotas, pero en pleno desarrollo de la refriega llega Morillo con sus fuerzas y la batalla se decide a favor de los realistas.
Esto fue un desastre para Bolívar y su ejército. Si bien Morillo es herido de un lanzazo en la cadera, Bolívar pierde la mayor parte de la infantería y muchos pertrechos. Y además en esa batalla son heridos nada menos que Urdaneta, Anzoátegui, Valdés y Torres, y Bolívar logra huir hacia Calabozo y luego hacia el hato San Pablo.
Y después se desplaza hacia San José de Tiznados y allí descansa en un hato cercano que se llama El Rincón de los Toros, donde sufre un atentado, el segundo; el atentado del Rincón de los Toros, el primero fue en Jamaica. ¡El atentado del Rincón de los Toros! ocurre el 16 de abril de 1818 y los hechos han sido relatados por el propio Bolívar en el Diario de Bucaramanga a Luis Perú de la Croix, y también lo relata el general Páez en su autobiografía.
Las dos versiones coinciden perfectamente y señalan que los realistas estaban buscando el lugar de descanso de Bolívar en su hamaca que estaba colgada en una mata, y alguien les chismió que él estaba allí, pero estaban por su parte Bolívar y Santander dialogando mientras Bolívar se calzaba las botas sentado a la hamaca. Y comenzó una descarga que casi los mata a los dos, a Bolívar y a Santander, y a Briseño Méndez y a Ibarra, que estaban por allí, Pedro Briseño Méndez y Diego Ibarra. Pero milagrosamente ninguno fue alcanzado por los disparos, los favoreció la oscuridad de la noche y lograron escapar a pie hasta que al amanecer hallaron sus caballos.
Bueno, ustedes salieron ilesos los cuatro: Bolívar, Santander, Briseño Méndez e Ibarra. Felizmente. Y hasta aquí nos va a traer el río hoy.
En la próxima... En el próximo programa vamos a trabajar la llegada de la legión británica a Margarita y Angostura. Bien, como siempre ha sido un gusto hablar para ustedes. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelaraysarrobahotmail.com y en Twitter arroba Rafael Arráiz, como siempre ha sido un gusto hablar para ustedes hasta nuestro próximo encuentro.