Siglo XIX Venezolano. Cap 4.
Historia política del siglo fundacional de la República.
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca, desde Unión Radio, y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. En la continuación de las series sobre el siglo XIX, su historia política, este es el cuarto programa. En el programa anterior concluimos con la embestida de Domingo de Monteverde.
Y la verdad es que las ejecutorias bárbaras con que Monteverde y los suyos arrasaron por las provincias no es una exageración. Por el contrario, más bien no vamos a describir las escenas porque sería entregarle a ustedes la descripción de una carnicería, e incluye horrores. Y aquello que temía Miranda se estaba quedando muy lejos de la realidad. La realidad era peor.
La situación llegó a ser tan grave que la propia Audiencia caraqueña, en una reacción de dignidad, le informó al Consejo de Regencia el 9 de febrero de 1813 acerca de los horrores que estaba cometiendo Monteverde y sus secuaces en Venezuela. Les aclaro: la Audiencia caraqueña en ese momento es una audiencia, digamos, fiel al rey de España y, sin embargo, en su sentido de justicia dice: este hombre está cometiendo los peores desmanes. Decir que se vivía una tiranía era poco con Monteverde. Realmente lo que estaba ocurriendo era una carnicería en muchos sentidos.
Entonces la reacción fue proporcional a la violencia de Monteverde y es así como empieza esa reacción contra Monteverde. Pero tomemos, antes de llegar allí, un camino interesante, el camino que ha tomado el joven Simón Bolívar, que se ha ido a Curazao, donde vive tres meses. Lo vamos a hallar en octubre de 1812, en Cartagena. Y el 15 de diciembre de ese año va a firmar su memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño.
Ese texto se conoce históricamente como el Manifiesto de Cartagena. Antes del Manifiesto de Cartagena, Bolívar le ha enviado al Congreso de la Nueva Granada, en noviembre de 1812, un texto analítico: De las causas de la pérdida de la República en Venezuela. Con los mismos argumentos que expone en el Manifiesto de Cartagena, Antonio Nariño, entonces presidente de Cundinamarca, y Camilo Torres, presidente del Congreso en Tunja, deciden apoyar al joven coronel venezolano. Y lo incorporan al ejército de la Nueva Granada, con destacamento en Cartagena; allí va a estar gobernando Manuel Rodríguez Torices.
A Bolívar lo destinan al puerto de Barrancas, a orillas del río Magdalena. Y ahí Bolívar, sin esperar autorización, emprende una campaña con un grupo muy reducido de soldados para despejar el Magdalena de realistas. La campaña tiene un éxito fulgurante e inesperado: entre el 23 de diciembre y el 8 de enero de 1813 Bolívar está tomando Ocaña. De modo que en 15 días ha tenido una sucesión de éxitos militares.
Ya en febrero lo vamos a tener recibiendo la invitación del coronel Manuel Castillo para ayudarlo a combatir al general Ramón Correa. Bolívar sale hacia allá el 9 y el 28 de febrero vence en Cúcuta a Correa. Y se granjea más apoyo del gobierno neogranadino para esta vez seguir a Venezuela. ¿Y qué ocurre? Lo autorizan: el 7 de mayo de 1813 lo nombran brigadier y le entregan el mando de un batallón comandado entonces por Francisco de Paula Santander.
Aquí comienza la larga relación de Santander y Bolívar, una relación que duró 17 años. De 1813 hasta el momento de la muerte de Bolívar, en 1830. Ese batallón comandado por Francisco de Paula Santander va a estar integrado por otros neogranadinos: Atenasio Girardot, Antonio Ricaurte, José Luciano del Uyar, José María Ortega, Hermógenes Maza y Joaquín París. Y el inseparable de Bolívar, el zuliano Rafael Urdaneta.
Estos van a ser los factores claves de la campaña que va a iniciarse, que se va a conocer en nuestra historiografía como la Campaña Admirable. Esa campaña concluirá el 7 de agosto de 1813 con la entrada triunfal de Bolívar a Caracas. Ahora, fíjense, veamos lo sustancial del Manifiesto de Cartagena, vayamos un poco atrás. Lo primero es que todo el texto se fundamenta en hallar las causas de la pérdida de la República de Venezuela, la de 1811.
Y la que Bolívar acentúa más es la adopción del federalismo en la Constitución de 1811. Según Bolívar, esta fue la causa principal, por supuesto esto es muy discutible. Ya que no puede ser la causa de la pérdida de una república discutida bélicamente la estructura de la Constitución. Porque, entre otras cosas, a Francisco de Miranda se le nombra generalísimo dentro de la Constitución federal y se le entrega toda la unidad de mando.
De modo que la unidad de mando no podía ser la causa de las pérdidas en la guerra cuando la guerra se dio con la unidad de mando de Francisco de Miranda. Sin embargo, lo interesante de esto es que esta va a ser la posición de Bolívar durante toda su vida: el hecho de promover el centralismo y pensar que el federalismo no convenía para Venezuela y para las naciones suramericanas. Porque Bolívar valora extraordinariamente el federalismo norteamericano, pero piensa que para nosotros no sirve. No funciona allá, pero aquí no.
Y vamos a ver que ese centralismo incluso se va a acentuar todavía más cuando Bolívar redacte de su puño y letra la Constitución de Bolivia, de 1826. Y claro, hay que explicar también que la invocación que hace Bolívar del centralismo él está haciendo siempre como antídoto contra la anarquía. Que era, digamos, la enfermedad política que a Bolívar más le preocupaba y que la consideraba consustancial al federalismo. Pero esto también es muy discutible porque ahí está la historia de los Estados Unidos para desmentir esta hipótesis.
La verdad, el centralismo siempre encuentra causas para imponerse y el federalismo es más difícil porque la repartición del poder es compartir el poder: supone un esfuerzo democrático mayor en el sentido primigenio del vocablo democrático. La otra causa que Bolívar va a esgrimir en el Manifiesto de Cartagena para explicar la pérdida de la Primera República es el terremoto de 1812. Y esto ciertamente es una causa de la mayor importancia porque fue un sismo terrible que devastó a Caracas, Barquisimeto, Mérida, prácticamente toda la región centro occidental del país. Maracaibo y Coro no se vieron tan afectadas, pero estas ciudades que he señalado sí.
Y también alude Bolívar en el Manifiesto de Cartagena a cierta filantropía que, según él, se apoderó de los constituyentistas de 1811. Tiene una frase algo irónica donde dice: "Por manera que tuvimos filósofos por jefes, filantropía por legislación, dialéctica por táctica y sofistas por soldados". Bolívar era un polemista extraordinario, con unos argumentos y unas frases breves impactantes; eso lo tuvo toda su vida, realmente, y demoledoras. Esto es un poco hilando cerca de lo que él después va a denominar una república de ángeles, pues está siempre arrimando la brasa a la sardina del centralismo, porque se enfrenta una guerra.
Se necesita unidad de mando y pareciera que las civilidades federales no convienen a lo que está por venir, según las argumentaciones de Bolívar. Y también hay que notar que en esta oportunidad no menciona a Miranda entre las causas y es una cosa curiosa. Porque en el momento de entregarlo a Monteverde él mismo, Bolívar, lo señaló como el único culpable del desastre de la pérdida de la Primera República. Tampoco habla Bolívar de la pérdida de la plaza de Puerto Cabello, que estaba a su cargo y que fue la acción determinante para que la república se perdiera.
De eso no habla en el Manifiesto de Cartagena, sino que se concentra en el texto constitucional como la causa principal. Y esto por supuesto asombra porque es curioso que hay unas derrotas bélicas que están allí, que tienen unos responsables, pero el argumento es que esas derrotas bélicas ocurrieron por la naturaleza jurídico-constitucional de la Carta Magna. Es algo que hay un ruido difícil de entender y muy significativo porque esa fue su posición durante toda su vida en contra del federalismo. Aunque lo respetaba tremendamente en el ensayo exitosísimo de los Estados Unidos, pensaba que ese federalismo para nosotros no servía y abogaba por el centralismo.
En la próxima parte del programa seguiremos viendo algunos detalles desde el Manifiesto de Cartagena y también volveremos a la Campaña Admirable y al decreto de guerra a muerte. También nos asomaremos a ese hecho, ya regresamos. En la parte anterior del programa hablábamos de las causas que Bolívar esgrimía en el Manifiesto de Cartagena para haberse perdido la Primera República.
Y voy a leerles un párrafo del propio Bolívar donde dice: "De lo referido se deduce que entre las causas que han producido la caída de Venezuela debe colocarse en primer lugar la naturaleza de su constitución, que repito era tan contraria a sus intereses como favorable a los de sus contrarios". En segundo, el espíritu de misantropía se apoderó de nuestros gobernantes. Tercero, la oposición del establecimiento de un cuerpo militar salvaje en la República y rebelde a los choques que le daban los españoles. Cuarto, el terremoto acompañado de fanatismo que logró sacar de este fenómeno los más importantes resultados.
Y, últimamente, las facciones internas que en realidad fueron el mortal veneno que hicieron descender la patria al sepulcro. Muy interesante a lo que él se refiere del fanatismo con el terremoto: se está refiriendo a lo que hicieron los curas con el terremoto. Los curas de las iglesias dijeron que era un castigo divino por andar enamorándose del proyecto republicano, cuando la monarquía era lo que debía ser. Recordemos: en la Iglesia católica entonces no era unánime en relación con la república.
Habían unos curas republicanos, incluso algunos firman el acta de la independencia y forman parte del congreso constituyente, pero hay otros curas que son monárquicos. La Iglesia católica siempre es así porque ecuménica es muy grande; eso es lo que significa el catolicismo, que incluye muchas variedades. Eso pasaba entonces, pasaba dos mil años antes y pasa hoy: la Iglesia católica tiene muchas facetas. Y había una faceta que era monárquica y que es oscura de las parroquias, de la iglesia.
Dieron unas arengas diciendo que eso era un castigo divino, el terremoto, por haber querido instaurar una república liberal. Porque el liberalismo en esa época era el anatema, estaba en las antípodas; el liberalismo era la fuerza filosófica que promovía todas estas revoluciones republicanas. Y bueno, así tenemos, volvamos a la Campaña Admirable, regresemos a mayo de 1813. Les decía antes: dijimos que recibe la licencia para avanzar con el batallón quinto de la Unión, comandado por Francisco de Paula Santander, integrado por 500 soldados más los 400 con que contaba Bolívar.
Y las fuerzas invasoras sumaban casi mil personas, mil soldados. Y esta primera oportunidad bolivariana, exitosa radicalmente, no hay manera de dudar que se le debe a los neogranadinos, porque prácticamente todo el ejército con que entra Bolívar triunfante a Caracas está integrado por ellos y tiene una sucesión vertiginosa. El 13 de abril vence al Ejército Realista en La Grita. El 23 de mayo entra Bolívar triunfante a Mérida y allí se le otorga por primera vez el título de Libertador.
El 10 de junio, Girardot toma Trujillo y el 14 llega Bolívar detrás de Girardot, Atenasio, que era un muchacho. El 15 de junio firma el Libertador el decreto de Guerra a Muerte, una pieza estremecedora que solo se puede comprender en medio del fragor de estas circunstancias y de la violencia encabezada por Monteverde. Hay que decir: el decreto de guerra a muerte no es un capricho de Bolívar, sino se trata de una reacción ante los horrores de Monteverde. Lo dice el propio Libertador, voy a leerles el párrafo donde él lo explica.
Dice así: "Pues la justicia exige la vindicta y la necesidad nos obliga a tomarla; que desaparezcan para siempre del suelo colombiano los monstruos que lo infestan y han cubierto de sangre; que su escarmiento sea igual a la enormidad de su perfidia para lavar, en este modo, las manchas de nuestra ignominia y mostrar a las naciones del universo que no se ofende impunemente a los hijos de América". Y más adelante coloca un dardo a los españoles y canarios diciéndoles lo siguiente: "Españoles y canarios, contad con la muerte aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos, contad con la vida aun cuando seáis culpables".
De modo que es un extremo muy interesante ese párrafo del decreto de guerra a muerte. Sigamos entonces con la campaña. La campaña continuó y el 18 de junio Girardot está en Carache, José Félix Ribas se suma y avanza sobre Boconó. El 2 de julio tiene lugar la batalla de Niquitao, ahí vence Ribas con el apoyo de Urdaneta y Campanías.
Ribas sigue hacia El Tocuyo y lo ocupa el 18 de julio y avanza hacia Quíbor; en Los Horcones tiene lugar otro triunfo de Ribas y entra victorioso a Barquisimeto. Y los triunfos de Ribas empiezan a alarmar a los realistas y el 29 de julio se reúnen Ribas, Urdaneta y Girardot en San Carlos. Es una plaza que ya ha ocupado Rafael Urdaneta. El 2 de agosto entran a Valencia, que ha sido abandonada por Monteverde ante las victorias patriotas.
Y Monteverde sigue huyendo hacia Puerto Cabello y es perseguido por el incansable Girardot; Monteverde logra protegerse detrás de las murallas del castillo de Puerto Cabello. Los ejércitos patriotas, como vemos, le han ido franqueando el paso a Bolívar, que entra en Caracas el 6 de agosto de 1813, triunfando, y ha concluido la que va llamada Campaña Admirable. Por supuesto, para algunos de sus seguidores no ha concluido, ya que Monteverde espera en Puerto Cabello la llegada de fuerzas realistas que lo vienen a auxiliar. Y esta finalmente llega en septiembre de 1813, el regimiento Granada al mando de Miguel Salomón, con cerca de mil hombres.
Monteverde avanza hacia Valencia para recuperarla, pero en Bárbula los está esperando el ejército comandado por los neogranadinos Atenasio Girardot, Luciano del Uyar y el zuliano Rafael Urdaneta; eso es el 30 de septiembre. Y la batalla sigue el 3 de octubre en Las Trincheras, el 30 de octubre en Bárbula vencen los patriotas. Esto es un hecho muy triste y cuando Girardot colocaba el Pabellón Nacional, la bandera nacional, en la cima del cerro donde había vencido, un balazo le penetra el pecho y lo mata. Era un muchacho que no tenía 30 años.
A Monteverde le toca huir de nuevo, derrotado, a Puerto Cabello y ahí está hasta diciembre de 1813, cuando el capitán general Juan Manuel Cajigal, su sucesor, le dice que es hora de retirarse. Y Monteverde se va a España y sale de la escena venezolana para siempre. Bueno, a él lo va a vencer Luciano del Uyar, neogranadino, quien morirá prematuramente como Girardot en Bárbula, y también como muere Antonio Ricaurte en San Mateo, pero no en el campo de batalla sino en un naufragio: muere Luciano del Uyar regresando de Jamaica ya en 1816.
Girardot muere a los 22 años, Ricaurte a los 28 años y Luciano del Uyar a los 23, unos muchachitos. Y a los dos días de estar en Caracas, Bolívar le dirige una carta al Supremo Congreso de la Nueva Granada, quien lo ha autorizado toda esta aventura de la Campaña Admirable. Y entonces afirma Bolívar: "Desde la ilustre capital de Venezuela tengo el honor de participar a vuestra excelencia el restablecimiento de esta República, que los heroicos sucesos de las armas y la Nueva Granada han sacado de la nada". Muy bien reconoce Bolívar el apoyo neogranadino.
Bolívar en esto siempre fue muy generoso: reconocerle a cada quien lo que le tocaba. Y bueno, Bolívar solicita a Francisco Javier Ustáriz y a otros notables que lo ayuden en la redacción de las bases del gobierno provisorio; se participa al Congreso de la Nueva Granada, pero la guerra vuelve y el vértigo regresan. Y vamos a tener una proclama dirigida para los caraqueños. El 8 de agosto el futuro Libertador reconoce al Congreso de la Nueva Granada el apoyo y se refiere al restablecimiento de la república.
Las batallas continúan mientras las actividades vuelven frenéticas: se produce un conjunto de proclamas y órdenes administrativas, pero por otra parte está ocurriendo algo muy interesante que no podemos olvidar: lo que viene haciendo Santiago Mariño en el oriente del país. En la próxima parte del programa vamos a ver este episodio de Santiago Mariño desde el oriente y hacia el centro, ya regresamos. Dijimos en la parte anterior que en esta veremos la peripecia de Santiago Mariño.
Quien tiene a cuarenta y cinco soldados en el islote de Chacachacares, la isla de la familia Mariño. La familia Mariño es una familia muy acaudalada del oriente del país en aquella época y desde allí emprenden las famosas campañas de Oriente; redactan un acta, afirman y arrancan de esa isla. Esa isla estaba muy cerca de Trinidad y allí se despiden de Concepción Mariño, la hermana de Santiago, y se van. Invaden el territorio continental por la vía de Güiria y alcanzan las primeras de una serie de victorias el 13 de enero de 1813.
Los vamos a tener al 15 en Irapa. ¿Quiénes vienen ahí? Ahí vienen los hermanos Bermúdez, José Francisco y Bernardo; los hermanos Martínez, Juan y Francisco. Allí viene Manuel Carlos Piar, nada menos. Vienen Juan José y Manuel Valdez, los hermanos Valdez; viene Francisco Javier Maíz; viene José Francisco Asuaje y Agustín Armario, entre otros soldados que van a ser importantes en la historia guerrera venezolana.
Por su parte, Cerveriz, el realista temible, embiste contra ellos en Irapa el 23 de enero y Cerveriz es derrotado. Entonces Bermúdez y Piar se dirigen a Maturín, Mariño busca sitiar la ciudad de Cumaná, Bermúdez y Piar toman Maturín. Y vamos a tener que en marzo los realistas Suazola y Fernández de la Oz, al frente de 1500 hombres, atacan a los patriotas. Los patriotas vencen otra vez y esta vez vencen encabezados por Piar.
El 11 de abril insisten y son nuevamente derrotados por Piar. Entonces Monteverde toma cartas en el asunto, se desplaza personalmente e intenta tomar la plaza el 19 de abril, pero ahora el propio Mariño y Piar vuelven a vencer a los realistas. Insiste otra vez Monteverde, el 25 de mayo, y Piar de nuevo los vence. Es una seguidilla de derrotas que fue catastrófica para los españoles, para los realistas, y a Monteverde no le queda otro camino que huir hacia Barcelona.
En julio Mariño se dirige a Cumaná a darle combate al otro temible canario integrante del ejército de Monteverde, Eusebio Antoñanzas. Y Mariño logra vencer en Cariaco o en Carúpano y el 3 de agosto entra triunfante Santiago Mariño a Cumaná. Por su parte, en Margarita, José Francisco Guevara toma el mando, libera a Juan Bautista Arismendi, que estaba preso. Y ahora se suma una nueva plaza para los patriotas: Margarita.
Y hasta allá va a navegar Mariño; entonces navega un joven cumanés que se ha sumado a ese ejército, un jovencito que se llama Antonio José de Sucre Alcalá. Y allí se suman; el 19 de agosto navegan hacia Barcelona, la toman, y esta legendaria campaña de Oriente ha sido un éxito. Bueno, demás está decir que Santiago Mariño es uno de los personajes más contradictorios en nuestra historia: desde esta fecha, 1813, hasta el año de su muerte, Mariño muere en 1854.
Mariño es un personaje contradictorio, enigmático, en muchos sentidos fascinante. No es gratuito que ese gran historiador que es Caracciolo Parra Pérez le dedique cinco tomos al estudio biográfico de Mariño porque es un personaje contradictorio y, como les digo, muy interesante. Un caso raro: siendo destinado a ser el primero, toda la vida le toca el papel del segundo, siempre al borde de ser el primero, pero no lo logra, no lo logra nunca. Salvo en este episodio, que realmente él es el Libertador de Oriente.
Y eso lleva a decir que el país en los meses finales de 1813 tiene dos libertadores, esa es la realidad: hay un Libertador de Oriente, que es Santiago Mariño, y un Libertador de Occidente, que es Simón Bolívar. Pero el de Occidente era el que ha tomado Caracas, esa bandera es de él, y allí se le adelantó Bolívar a Mariño, como se le va a adelantar muchas otras veces. Mariño permaneció en sus predios orientales; en cambio Bolívar fue más allá, partiendo de Colombia llegó al corazón del país, que era Caracas. Era su ciudad además.
El hecho de que Bolívar sea caraqueño importó mucho siempre, en todos sentidos, incluso psicológicamente. Y uno se pregunta: ¿le faltaron ambiciones a Mariño? Miren, es probable, también evidente que no tenía la agudeza política estratégica de Bolívar y en esto Bolívar se lo llevaba muy, muy... le sacaba una delantera muy grande. Porque Bolívar tenía un sentido estratégico que Mariño, con sus hechos y sus actos, demostró no tener.
Bueno... Mientras tanto los enfrentamientos bélicos continúan. Y, digamos, la llamada Campaña Admirable a lo que se refiere es a la entrada de Bolívar a Caracas, pero no el final de la guerra, la guerra sigue. Ahí estaba Vicente Campo Elías tomando San Francisco de Yare, Santa Lucía, Santa Teresa del Tuy, todos los pueblos de los Valles del Tuy. Luis María Rivas d'Ávila toma Charallave, Marcelino Plaza toma Ocumare del Tuy, Manuel Villapol toma Paracotos y Tácata, y Ramón García de Cenas se enfrenta al indio realista Reyes Vargas.
Recuerden que Reyes Vargas se sumó a Monteverde, no estaba con los patriotas, de Reyes Vargas y su ejército indígena. Y ya para entonces un personaje que entra en escena es José Tomás Boves, quien ha intentado unirse a los patriotas y le han dicho que no; ese intento de José Tomás Boves de unirse a los patriotas ocurre en 1811. Y el rechazo de los patriotas lo entrega en los brazos de los realistas. ¿Y quién lo acoge? Eusebio Antoñanzas.
Y comienza la epopeya llanera hacia septiembre de este año crucial del 1813. Boves va formando su propio ejército y hacia finales de este año lo veremos en el comienzo de sus acciones autónomas, ya no con Antoñanzas sino por su lado. Y vamos a tener que el 23 de septiembre vence Boves en Nutrias a Tomás Montilla, luego va a ocupar Calabozo y también los hermanos Monagas, que eran muy jóvenes entonces, son vencidos por Boves en Cachipo en septiembre. Los hermanos Monagas, como sabemos, eran una de las familias más distinguidas de Barcelona y ellos entran también en el tema de la guerra.
Bolívar va a estar de vuelta en Caracas el 14 de octubre para recibir el nombramiento del cabildo caraqueño y designan a Bolívar como brigadier de la Unión, general en jefe de las armas libertadoras y Libertador de Venezuela. Ese es el título que le da el cabildo caraqueño a Simón Bolívar. Y bueno, Bolívar necesitaba esos títulos para imponer su autoridad sobre los otros jefes militares que de alguna manera le estaban discutiendo su supremacía. Ese mismo día, la aclamación de Bolívar en Caracas, Campo Elías batalla contra Boves en Sabana de los Mosquiteros, muy cerca de El Sombrero.
Y la victoria es clamorosa, ya que Boves ha reunido un ejército de 2 mil 500 hombres, mientras Campo Elías cuenta apenas con 1 mil 500 y, sin embargo, lo vence. A pesar de la superioridad numérica de Boves, vence Campo Elías, que tiene una secuencia de victorias que lo distinguen particularmente. Mientras tanto, Rafael Urdaneta es retenido en Barquisimeto por el desafío de Ceballos y vuelve a pedir su auxilio para darle batalla el 10 de noviembre en Bobare, eso es muy cerca de Yaritagua. Hoy en día es el Yaracuy y la batalla se pierde, Barquisimeto cae en manos de los realistas y Bolívar se repliega en San Carlos.
En cambio, José Félix Ribas y Luciano del Uyar se baten durante tres días en Vigirima el 23, 24 y 25 de noviembre y vencen al coronel Salomón. Bueno, aquí sigue la guerra: el 27 de noviembre, un joven de 23 años llamado José Antonio Páez, que inicialmente ha formado parte de las fuerzas realistas, se sumó ahora a las fuerzas patriotas en 1813, a mediados de ese año. Y ahí Páez se va a batir contra Miguel Marcelino en el sitio de Matas Guerrereña y vence Páez, entonces es ascendido a capitán y comienza la epopeya de quien va a ser el hombre fuerte de Venezuela durante décadas, que es José Antonio Páez.
A su vez esta será la primera de las batallas al frente de sus llaneros, como veremos, van a ser un factor clave en las futuras victorias de los patriotas. Por su parte, Boves y Francisco Tomás Morales vencen a Manuel Aldao en diciembre a la entrada de Calabozo. Y así vamos en el camino hacia la batalla de Araure el 5 de diciembre de 1813, hacia la batalla de La Victoria el 12 de febrero de 1814, hacia el sitio de San Mateo el 25 de marzo de 1814. Voy a ahorrarles la relación de los hechos bélicos y me voy a concentrar en algunos resultados que pueden ser muy interesantes para ustedes, en particular lo que se deriva del sitio de San Mateo.
Recordemos que allí se nos ha dicho siempre que Antonio Ricaurte prefiere volar el parque con dinamita y morir al hecho de dejarlo a manos de los realistas que iban por él; sin embargo, Luis Perú de la Croix, en su Diario de Bucaramanga, que es una larga conversación que él sostiene con Simón Bolívar en Bucaramanga, en el año 1828, mientras Bolívar está allí, Luis Perú de la Croix dice algo muy distinto a esto. Lo vamos a leer en la parte final del programa. Ya regresamos. En la parte anterior del programa les comenté que veríamos en esta lo que le dice Bolívar a Luis Perú de la Croix acerca de Antonio Ricaurte en el libro de Perú de la Croix, Diario de Bucaramanga.
Voy a leerles: "Ricaurte, otro granadino, les recuerdo", habla Bolívar. "Ricaurte, otro granadino, figura en la historia como un mártir voluntario de la libertad, como héroe que sacrificó su vida para salvarla de sus compañeros y sembrar el espanto en medio de los enemigos. Pero su muerte no fue como aparece. No se hizo saltar con un barril de pólvora en la casa de San Mateo que había defendido con valor, yo soy el autor del cuento.
Lo hice para entusiasmar a mis soldados, para atemorizar a los enemigos y dar la más alta idea de los militares granadinos. Ricaurte murió el 25 de marzo del año 14 en la bajada de San Mateo, retirándose con los suyos. Murió de un balazo y un lanzazo y lo encontré en dicha bajada tendido boca abajo, ya muerto y las espaldas quemadas por el sol". Bueno, tenemos motivos para no creer lo que apunta Perú de la Croix. ¿Es posible que esto no lo haya dicho Bolívar y sea un invento de Perú de la Croix?
La verdad es, a mí no me parece probable que sea un inventor. Por lo contrario, me parece la confirmación de que Bolívar era un estratega en las comunicaciones y efectos psicológicos de los hechos. En todo caso, no deja de ser sorprendente cómo la versión que Bolívar confiesa haber urdido es la que se ha asentado como la verdadera, según confiesa el mismo autor de la especie. En todo caso el saldo de San Mateo, aunque favorable a los patriotas, es trágico porque no solo muere Ricaurte, muere Villapol también y a los pocos días muere Campo Elías.
Era un tipo muy valiente y que había logrado tantas y tan contundentes victorias para la pizarra de los patriotas. Y entonces Mariño se entera de los aprietos de Bolívar en San Mateo y corre a auxiliarlo sin saber que Boves ha levantado carpa y se dirige a Villa de Cura con su ejército. Y ambos se encuentran en Boca Chica cerca de La Puerta, y Mariño le propina otra derrota a Boves y afirman los expertos en estos temas militares, que yo no manejo porque no es mi área de especialización, que si Mariño hubiese perseguido a Boves lo habría destruido para siempre. Pero como no lo hizo Miranda con Monteverde, Boves alcanzó a llegar a Valencia, ya no con 7.000 hombres, que era lo que tenía, sino con 2 mil y dos derrotas a cuestas.
Lo habían diezmado las batallas y la derrota que habría sufrido. Bueno, mientras tanto Bolívar se desplaza de San Mateo a La Victoria. Regresa luego a Caracas, Mariño se queda en los valles de Aragua y pues vienen otros encontronazos, ¿verdad? Mariño entra Valencia con su ejército maltrecho, ahí está hasta el 16 de mayo cuando Bolívar y Mariño juntos salen a buscarle batalla a Cajigal y a Ceballos, que se mueven hacia Tinaquillo, y allí va a tener lugar la primera batalla de Carabobo el 28 de mayo de 1814.
Y el ejército patriota derrota a Cajigal y a Ceballos, se hicieron prisioneros a tres mil soldados realistas y se hicieran de un buen parque que comprendía caballos, fusiles, víveres. Incluso papeles del archivo de Cajigal y Ceballos huyeron, se salvaron. Y hay unos expertos militares que dicen: aquí ha debido terminar la guerra, que se ha debido salir al encuentro de Boves inmediato para vencerlo. Pero Bolívar toma otra decisión y disgregó el ejército.
Urdaneta regresa a Occidente, Ribas se va a Caracas y Bolívar ordena que Mariño, con tres mil hombres, espere en Aragua a Boves. Bueno, entonces se ignoraba la magnitud del ejército que había reunido Boves, el asturiano. Evidentemente no había espionaje ni servicios de inteligencia porque, de haberlo sabido, pues Bolívar no disgrega el ejército; si lo concentra puede enfrentar a Boves. Pero al disgregarlo, Boves logra armar un ejército mucho más grande y, bueno, comienzan las victorias de Boves ahora.
Estamos hablando de la victoria en La Puerta del 15 de junio de 1814. Y esa es una victoria verdaderamente tremenda, ¿no? Porque Boves logra llevar a Mariño al sitio de La Puerta, donde antes había derrotado a Campo Elías. La superioridad numérica de Boves era aplastante y cada uno toma su camino, Bolívar por su lado y Mariño hacia otro tratando de no entrar en batalla, pero Boves vence en menos de una hora.
Allí muere el secretario de Bolívar, Antonio Muñoz Tébar. Mueren Aldao, García de Sena, Freyte, Pedro Sucre; muere ahí Diego Jalón, que era un hombre muy valiente también. De modo que allí vence Boves y la catástrofe es completa para los patriotas. Bueno, hasta aquí llegamos hoy en el próximo programa veremos las consecuencias de estas victorias de Boves, lo que significó la tragedia de la huida a Oriente.
La derrota de Bolívar y de Mariño... la derrota de todos, porque de Ribas y de Piar también, y veremos también la muerte de Boves en el próximo programa. Hasta aquí nos trajo el río en el programa de hoy y como siempre es un placer hablar para ustedes. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano, en la dirección técnica Fernando Camacho y Giancarlo Carabaño. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com, me consiguen en Twitter arroba rafaelarraiz; hasta aquí entonces este cuarto programa de la serie de historia política de Venezuela en el siglo XIX, en este período verdaderamente movido y fascinante de los años que llevamos relatados.
Hasta nuestro próximo encuentro.