Serie Militares
21 de junio de 2021

Serie Militares. José Antonio Páez. Cap 2 (último)

Militares. José Antonio Páez. Cap 2 (último)

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La semana anterior comenzamos a ver esa primera presidencia de la República de Páez, que va desde 1831 a 1835. Entonces señalábamos algunos aspectos del gobierno y de la situación en Venezuela. El censo de 1825 en Venezuela arrojaba que vivían 659.000 personas apenas. De modo que uno de los problemas centrales que enfrenta la República era la despoblación, por ello el gobierno de Páez promueve la iniciativa de ofrecerle facilidades a los canarios que quisieran radicarse en el país.

Pero esto no trajo grandes contingentes migratorios como para cambiar el panorama nacional en lo inmediato. Y años después, en 1837, una ley general de inmigración abría las puertas para inmigrantes y otras nacionalidades. Llegaron entre 1832 y 1859 franceses, alemanes, portugueses, italianos, además los canarios y españoles de otras regiones, por supuesto. Todo este flujo migratorio se detiene en 1859 por efecto del comienzo de la Guerra Federal y va a renovarse años después, cuando haya terminado la guerra.

A partir de 1863 el gobierno de Páez elimina los derechos de exportación y logra un incremento inmediato en los rubros que para ese entonces se cultivaban en Venezuela. El tabaco, por ejemplo, fue cultivo principal durante el período colonial, desde hace años venía descendiendo de su importancia al punto donde las exportaciones eran mínimas para la fecha. Algo similar ocurrió con el algodón, que durante la colonia llegó a exportarse en significativas cantidades y que para entonces ya era un cultivo muy reducido. El añil, que era entonces el tinte natural conocido en el mundo, se cultivó en Venezuela con énfasis hasta que hacia 1830 fue desplazado de sus funciones por el sulfato de hierro que hacía a sus veces y ya no era necesario teñir la ropa con el añil, sino con el sulfato de hierro.

Y así como el cacao había sido el fruto príncipe del siglo XVIII, el café comenzó a despuntar como principal producto a partir de 1830, ya que entre 1810 y esta fecha no experimentó ningún crecimiento. Fíjense las cifras que son elocuentes: en 1836 se exportaron 127.000 sacos, el doble de los 60.000 que se produjeron en los 20 años anteriores, pero ya en 1840 eran 200.000 sacos y en 1848 estaba por encima de los 300.000 sacos. Hay un crecimiento alrededor del 500 por ciento en menos de 20 años y la más alta producción de café se alcanza en el año 1915 cuando en el país se produjeron 1.373.000 sacos de café, pero bueno, ya esa época comenzaba a despuntar el petróleo que terminó sustituyendo al café como principal fruto de exportación.

Páez enfrentaba en esa época los delitos de un famoso bandido, que actuaba además en nombre el Rey de España, según él; se llamaba Dionisio Cisneros y, mediante las artes de la negociación que Páez desarrollaba con mucha destreza, logró pacificarlo en 1831. Por su parte, el gobierno hizo esfuerzos por restablecer el comercio con todos los países y además internamente, porque se había resentido mucho durante la Guerra de la Independencia. Santos Michelena, que era el canciller representante de Venezuela, y Lino de Pombo, que es el representante de Colombia, avanzaron en 1833 hacia la redacción del tratado que establecía los límites entre Colombia y Venezuela.

Por cierto, este tratado favorecía mucho a Venezuela; casi toda la península de La Guajira los colombianos reconocían que era nuestra. Pero el texto nunca entró en vigencia porque el Congreso de la República de Venezuela se tardó tres años discutiendo para sancionarlo y, cuando lo aprobó, los colombianos ya no lo aceptaron. Y se perdió ese gran esfuerzo de Michelena. En 1834 el Congreso de la República aprueba la llamada Ley de Abril, que favorecía la relación entre los particulares en el momento de fijar los intereses por los préstamos, que se fijaban entre particulares.

Y esta ley del corte liberal trajo, según unos autores, un repunte a la economía y según otros todo lo contrario. La verdad es que al dejar en manos de los particulares las fijaciones de los intereses bajaron y se produjo una recuperación de los cultivos. Esta ley, junto con la organización de la recaudación fiscal, la eliminación del diezmo que se le exigía a los agricultores entregar a la Iglesia católica y la paz política alcanzada alrededor de Páez, condujo a que las cifras económicas del primer gobierno de Páez fuesen muy favorables, como señalamos anteriormente, expresadas en el número de sacos de café de la producción cafetalera. Y con todo y el éxito alcanzado por el héroe de la independencia, el candidato a quien Páez respalda para las elecciones en 1835 es el general Carlos Soublette, y este pierde frente al doctor José María Vargas.

Páez entrega la presidencia, se retira pacíficamente a su hacienda respetando exactamente la Constitución de 1830. Y comienza el gobierno del doctor Vargas, que va a tener que enfrentar muchos problemas. Empieza una conspiración en su contra, o una conjura en su contra, que se denominó, como eufemismo, la Revolución de las Reformas. ¿Quiénes conspiraban? ¿Quiénes le dieron un golpe de Estado a Vargas? Santiago Mariño, Diego Ibarra, Luis Perú de Lacroix, Pedro Briceño Méndez, José Tadeo Monagas, Estanislao Rendón, Andrés Level de Goda y Pedro Carujo.

Y viene ese hecho que se ha convertido en una leyenda, cuando Carujo entró a la casa del doctor Vargas y le dijo: "Doctor Vargas, el mundo es de los valientes", y Vargas, que era un gran hombre, les respondió: "El mundo es del hombre justo". La distancia entre Vargas y Carujo era un abismo. De modo que al conocerse la asonada, esta es acompañada de un texto en nueve puntos que los golpistas y conjurados querían el mando para las Fuerzas Armadas, en especial para el general Mariño.

Entonces Páez se pone en marcha a dominar la situación y restablecer el hilo constitucional y entra triunfante a Caracas el 28 de julio de 1835, y el 20 de agosto ya está de nuevo Vargas en la presidencia de la República. Ahora empiezan unos problemas entre Vargas y Páez, porque Vargas quería que a los golpistas se les sancionara con todo el peso de la ley, con toda razón, y Páez no quería. Abogaba por la clemencia y el indulto. Esto fue lo que se terminó imponiendo: la clemencia, el indulto. Ya esto Vargas no lo acepta, finalmente renuncia.

Le es aceptada la renuncia el 24 de abril de 1836. Vienen las presidencias interinas de Andrés Narvarte y Carreño y la primera presidencia de Carlos Soublette, de 1837 a 1839. Y en 1838 viene un año de elecciones para el período constitucional 1839-1843 y la candidatura del general Páez no tiene oposición. De los 222 votos que había, obtuvo 212. Imagínense ustedes la ascendencia de Páez sobre la población venezolana.

Bien, entonces su segundo gobierno. El vicepresidente continuaba siendo el general Soublette, y Páez designa a Diego Bautista Urbaneja en Interior y Justicia. En Hacienda y Relaciones Exteriores, que se ejercían conjuntamente, el coronel Guillermo Smith. Y en Guerra y Marina, el general Rafael Urdaneta. El manejo de la deuda contraída con Inglaterra a tiempos de Colombia, que fue prorrateada entre los tres países integrantes de la República, fue un asunto del gran interés en estos tiempos manejado por Santos Michelena, y esto fue avanzando mucho a lo largo de todos estos años.

Durante este período, en esta segunda presidencia de Páez, Antonio Leocadio Guzmán funda el periódico semanal El Venezolano, que comienza a imprimirse el 24 de agosto de 1840. Además, ahí escribían otros integrantes del Partido Liberal como Tomás Sanabria, Jacinto Gutiérrez Coll y Tomás Lander. Y por supuesto el propio Antonio Leocadio Guzmán, y empiezan a hacerle una oposición muy dura al general Páez. Y, bien, entonces un período de inédita convulsión política a partir de esta oposición férrea que comienzan a hacerle al general.

Vamos entonces a hacer una pausa y regresamos con esta vida y obra del general Páez, ya volvemos.

Arroba Rafael Arráiz. Somos Unión Radio Cultural. Valores del Espíritu, un recorrido por las grandes obras literarias en la voz de John Icefugua. Victor Hugo se había propuesto con Los Miserables presentar una crítica fuerte a la situación social, a la situación política, económica, jurídica y cultural que caracterizaba aquella sociedad tan injusta. Que tanto propendía la discriminación e injusticia. La literatura universal de todos los clásicos. Valores del Espíritu, sábados 9 de la mañana y 6 de la tarde.

Somos Unión. Decíamos en la parte anterior del programa que comienza la oposición al general Páez a partir del periódico El Venezolano, de Antonio Leocadio Guzmán, y viene la elección para el vicepresidente de la República porque concluía la vicepresidencia de Soublette. Se oían los nombres de Michelena, Diego Bautista Urbaneja, Francisco Aranda; Guzmán desde el periódico apoya la candidatura de Urbaneja, pero sale electo Santos Michelena, ese gran patricio venezolano, y asume el 29 de enero de 1841. Y Soublette pasa a ser secretario de Guerra y Marina; ya la dupla Páez-Soublette tenía años en marcha, se entendieron muy bien durante muchos años.

Por otra parte, vamos a ver que regresan al país Agustín Codazzi, Ramón Díaz y Rafael María Baralt de París, donde han publicado el Resumen de la Geografía de Venezuela de Codazzi y el Resumen de la Historia de Venezuela de Baralt y Díaz, encargados por el general Páez. Y en junio Robert Schomburgk, comisionado a la Corona de Inglaterra para la fijación del límite en Guayana, rinde su primer informe, y en agosto de 1841 el segundo; entonces fija la bandera inglesa en Barima, en Amacuro y Cuyuní. Con esto desconocía territorios que pertenecían a Venezuela y se los atribuía a la Guayana Inglesa.

Estos informes de Schomburgk, entregados entre 1841-1843, fueron las bases documentales presentadas en Inglaterra ante el Tribunal Arbitral de París en 1898 y 1899, el tribunal que despojó a Venezuela de esos territorios y se los atribuyó a Inglaterra. Y el Congreso de la República decreta el 30 de abril de 1842 los honores correspondientes al Libertador. Allí se trasladan sus restos desde Santa Marta hasta la iglesia metropolitana de Caracas, la Catedral. Páez preside todos esos actos; Vargas es el encargado de buscar los restos en Santa Marta, traerlos a La Guaira; hay acto en cada uno de estos lugares y Páez pronuncia estas palabras: "Ayer ha recibido Venezuela los restos mortales de su grande hijo, y lo ha recibido en triunfo y duelo aplaudiendo su vuelta al suelo natal. Ha llorado también sobre sus sepulcros; ya hemos asistido el funeral, allí hemos cumplido con Bolívar muerto. Yo invito ahora a ustedes a que saludemos a Bolívar restituido a la patria con todas sus glorias, con todos sus grandes hechos, con la memoria de sus inmortales servicios".

Esto dice José Antonio Páez de Simón Bolívar. Muy bien, y en paralelo a la programación de los actos del traslado de los restos, la oposición liberal asoma estar de acuerdo con las candidaturas a la presidencia de la República de Santos Michelena, pero el general Páez piensa distinto y respalda al general Soublette, y, por supuesto, gana la presidencia de la República el general Soublette, que comienza a gobernar en 1843-1847. Páez se va a su hacienda como siempre lo hacía y al final de la presidencia de Soublette se reanima la efervescencia política: es un año de elecciones.

Hay varios aspirantes y José Antonio Páez, como jefe del Partido Conservador, decide apoyar la candidatura del liberal José Tadeo Monagas. Bien, este es probablemente el más grande error que cometió José Antonio Páez en su vida, probablemente uno de los más grandes. Y las elecciones ocurren, las gana José Tadeo Monagas, y al principio hubo un acuerdo de gobierno entre Monagas y Páez, pero ese acuerdo se va deshaciendo a medida que la semana avanzaba, hasta que ocurre una ruptura el 4 de febrero de 1848 cuando Páez entrega una proclama en Calabozo, luego se traslada a Apure y Monagas encarga a Mariño a enfrentarlo.

Y este delega en el general José Cornelio Muñoz, un antiguo paecista, batir sus tropas en contra de las de Páez, y ocurre la batalla del sitio de los Araguatos el 10 de marzo. Páez es derrotado, pero logra huir a Colombia, acompañados de quienes están con él en esta batalla, que son Carlos Soublette y Ángel Quintero. De Colombia se traslada a Curazao, y ahora sí está solo porque Soublette le dice: "Yo hasta aquí lo acompañé, no lo sigo". Quintero tampoco. Páez se empeña en volver, y ahí, bien, en Curazao arma a un ejército muy exiguo, con 600 hombres, y desembarca.

Y esta nueva ofensiva concluye en otro fracaso. El general José Laurencio Silva lo hace preso en el valle de Macapo Abajo y lo remite a Valencia. Allí es humillado con la colocación de grillos en los pies, un trato que muchos consideraron inaceptable para un hombre que había acumulado sus méritos. Luego es trasladado a Caracas, donde es nuevamente humillado y el encargado de su prisión era nada menos que ese Zamora. Y en los traslados callejeros del prisionero es zarandeado de nuevo, le gritan "abajo al rey de los Araguatos", haciendo alusión irónica a la derrota en la Batalla Yanera.

Después es trasladado al Castillo de San Antonio de la Eminencia, en Cumaná, donde parte al exilio el 23 de mayo de 1850. Y aquí viene entonces el primer exilio del general Páez que ocurre por solicitud expresa de su esposa, Dominga Ortiz, que le pide al Congreso Nacional que expulsen a Páez del país y lo saquen de la cárcel. Recordemos antes que Barbarita Nieves había muerto el 14 de diciembre de 1847, ya había salido de la escena y quien está presente es Dominga Ortiz, la primera esposa del general Páez, y el 24 de mayo de 1850 toma el vapor Libertador rumbo a San Tomás.

El general Páez derrotado. El 2 de agosto está en Nueva York, donde lo recibe el alcalde de la ciudad y una multitud de admiradores de sus hazañas militares. Recibe honores más allá de los imaginados por él. Vive en Manhattan, viaja a Washington, lo recibe el presidente Millard Fillmore en la Casa Blanca. En Baltimore le rinden homenajes excepcionales; durante estos años va a pasar por distintos estados de ánimo que no excluyen los depresivos.

Estaba muy lejos de su patria y en 1856 viaja por primera vez a Europa: es recibido en París, en Múnich, con las atenciones debidas a un ex jefe de Estado, y se maravilla con el Viejo Mundo, y regresa a Nueva York. En marzo de 1858, cuando se alza el general Julián Castro contra José Tadeo Monagas y finalmente Monagas renuncia, Castro y la Convención de Valencia mandan a llamar a Páez para que vuelva al país. El gran líder del Partido Conservador, Páez, llega en diciembre a Cumaná, luego va a Puerto Cabello y luego a Valencia, y finalmente llega a Caracas a principios de 1859. La Convención de Valencia designó de manera interina el 6 de enero de 1859, hasta tanto se realizaron las elecciones pautadas, a Julián Castro como presidente de la República, a Manuel Felipe de Tovar como vicepresidente y a Pedro Gual como segundo vicepresidente.

Ese mismo día del nombramiento, Páez es recibido en la convención con un aplauso dilatado que duró minutos interminables, y los honores se le prodigaron se extendieron hacia distintas sedes institucionales de la ciudad. Y los celos de Julián Castro emergieron, unos celos que comenzaron a surgir quizás alimentados por la incitación de algunos de sus seguidores. El primer alzamiento en la Guerra Federal va a tener lugar el 20 de febrero de 1859, cuando el comandante Tirso de la Berría toma el cuartel de Coro frente a un contingente de hombres que abrazaban la bandera liberal y se hizo del parque que albergaba el cuartel. Al día siguiente entregaron una proclama que culminaba exclamando: "¡Viva el Movimiento Federalista de Coro! ¡Viva la Federación de todas las provincias de la República! ¡Viva el general Juan Crisóstomo Falcón, primer jefe del Movimiento Liberalista!"

Los alzados tomaron dos goletas en la Vela de Coro y se dirigieron a Curazao. En ella regresaron Ezequiel Zamora y otros liberales, y el 22 de febrero ya Zamora estaba al frente del ejército federal de Occidente. De inmediato se le sumaron muchos hombres en rebeldía frente al gobierno de Castro. El 25 se lanzó la proclama del gobierno provisional del Estado Independiente de Coro. Entretanto, a Falcón en la isla de San Tomás lo tomó por sorpresa el adelanto de Tirso de la Berría, los pasos de Zamora, y decide venirse, de modo que ya la guerra ha comenzado.

Por otra parte, los homenajes al general Páez se le tributaban en distintas zonas del territorio nacional, ya tenían nervioso al general Castro. Y las elecciones que pautaba la Constitución iban a tener lugar pronto y eso era lo que los tenía tan nerviosos, de modo que la situación se fue haciendo cada vez más tensa entre ambos, entre el general Páez y el general Castro, hasta que Páez decide irse del país. Estaba en ese momento al frente de la Secretaría de Guerra y Marina, y se va el 7 de julio de 1859 a Nueva York. La situación era tensa e insostenible y él decide irse por sus propios pasos y por su propia decisión.

En la próxima parte del programa veremos esta vuelta a Nueva York, y se va un tanto incómodo con la experiencia de su regreso a Venezuela, en particular por las excentricidades de Julián Castro. Pero también satisfecho con la aclamación que ha sido objeto, y desde Manhattan monitorea y participa epistolarmente en la diatriba venezolana. En los meses finales de 1860 en la prensa comenzaron a publicarse artículos que clamaban por Páez, a quien muchos veían como la posible solución a la crisis que planteaba el desafío en la guerra. Y Páez por su parte respondía desde Nueva York poniendo en duda que con la Constitución vigente se pudiera hacer frente a esta situación y así abría paso para la instauración de una dictadura que obviamente era imposible que la desempeñaran los civiles.

Tovar, igual, sin ningún ascendente sobre el ejército. Esto, como vemos, presagiaba que Páez se tenía a sí mismo como el indicado para llevar adelante el trabajo dictatorial. Finalmente Tovar le hace saber a Páez que necesitaba de su colaboración para enfrentar la crisis y que volviera al país. Páez regresó el 14 de marzo de 1861, se despide del gobierno de los Estados Unidos y llega a Caracas donde lo reciben tanto Ángel Quintero como Pedro José Rojas, que eran sus más cercanos colaboradores. Y el 3 de abril Manuel Felipe Tovar, que era el presidente de la República, nombra a Páez como jefe del Ejército.

Gracias a la renuncia del general Febres Cordero, el 3 de mayo el general Jefe, por intermedio del secretario general del jefe del Ejército Ángel Quintero, lanza una proclama en la que se exceden sus atribuciones, creando un recelo natural en el seno del gobierno. Y el ministro de Guerra y Marina de entonces, Febres Cordero y Páez intercambian cartas ventilando los pormenores de sus diferencias, hasta que el 8 de mayo de 1861 renuncia Febres Cordero. Tovar le acepta la dimisión y viene una reorganización del gabinete de Tovar. Los militaristas de mano dura clamaban por Páez y los seguidores de Páez establecían diferencias entre los conservadores de Tovar y ellos.

Por su parte, Páez y los suyos comenzaron a establecer puentes con federalistas y les ofrecía administrar en conjunto el gobierno, mientras que las ofertas de Tovar eran contradictorias. El juego era peligroso. Páez presiona la salida de Tovar por la vía de agudizar la crisis y lo logra. Tovar renuncia el 20 de mayo de 1861, se va a su casa. Meses después se va para París en donde vivió varios años, hasta que lo alcanzó la muerte, ya allá están sus restos, en uno de los cementerios de la capital de Francia.

Y el mismo 20 de mayo asume la presidencia el vicepresidente, que era Gual, y designa en el Ministerio de Interior y Justicia a Ángel Quintero, a Pedro Hernández Romero en Hacienda, Rafael Seixas en Relaciones Exteriores y al general Carlos Soublette en Guerra y Marina, y el 21 asume como jefe del Ejército el general José Antonio Páez. Gual era un hombre mayor, tenía 77 años en ese momento. De inmediato Páez sale a los valles de Aragua a pregonar su política de paz y unión que algunos jefes federalistas la acogen, pero muy pronto es desoída por otros seguidores de la causa federal que quieren continuar en guerra, y eso es lo que ocurre.

El presidente Gual intenta apaciguar las aguas, pero no lo logra. En pocas palabras el país estaba fracturado entre los constitucionalistas que seguían a Gual, que era un factor muy poco influyente porque no tenían armas. Los federalistas que buscaban poder por las armas estaban en guerra, los que seguían al general Falcón y los que impulsaban al general Páez para hacer algo de lo que él mismo estaba convencido: la necesidad de su dictadura para enfrentar la guerra y la crisis política. Finalmente el coronel José Echezuría hace preso al presidente Gual en su casa, en 1861.

Y bueno, a los pocos días de haber sido apresado, Gual sale hacia las Antillas y luego se muda a Guayaquil, donde va a fallecer en 1862. Comienza la dictadura del general Páez, que va a durar dos años, de 1861-1863. Después del golpe de Estado ejecutado por el coronel Echezuría, al hacer preso a Gual, Páez recibe las primeras manifestaciones de adhesión en Valencia y continúa recibiéndolas en camino hacia Caracas. Y en su residencia en Caracas, la famosa Viñeta, recibe el respaldo de sus seguidores y el general manifiesta debatirse entre su demostrado institucionalismo y apego al régimen constitucional y lo que reclama de él la nación.

Bueno, otras tesis sostienen que no se encontraba en ningún dilema, sino que la estrategia había sido diseñada de tal manera. En cualquiera de los dos casos, el 10 de septiembre expide una locución al país en la que asume la dictadura. Porque fíjense: la Constitución vigente ordenaba que ante la renuncia de Tovar asumía Gual y ante las renuncias de Gual asumía Quintero. Bueno, Tovar renunció y asumió Gual, pero Quintero se fue del país, Gual estaba preso. Si Páez hubiese querido mantenerse dentro de lo pautado por la Constitución, sacaba de la cárcel a Gual y le entrega la presidencia de la República de nuevo, pero eso no era lo que Páez quería en el fondo.

Esto en el fondo era un dilema fácil de resolver, pero él tenía esta suerte de complejo de culpa en relación con lo que estaba haciendo, hasta que finalmente lo asume y decide y nombra un gabinete. Su asesor principal, Pedro José Rojas, va a ser el ministro de Interior y Justicia. En Hacienda va a estar José Santiago Rodríguez, en Relaciones Exteriores Lorenzo Nadal y el coronel Echezuría ahora pasa a ser el secretario de Guerra y Marina. Bien, las contradicciones afloraron muy pronto porque la gente lo aclamó para que buscara la paz, pero ahora estaba más bien enfrentando el desafío bélico y comienza, recrudece la guerra particularmente. Y sin embargo, Páez siempre con el método de los diálogos, en 1861, en septiembre designa diversas comisiones para que vayan a dialogar con los federalistas con el objeto de avanzar hacia un tratado de paz.

Pero en la acera de enfrente lo que se pretende es continuar con la guerra porque tiene perspectivas, como en efecto las tenían, hasta que vuelve a colocarse sobre la mesa la posibilidad de una entrevista entre Páez y Falcón. Y eso ocurre el 8 de diciembre de 1861 y al día siguiente siguen las conversaciones, no ellos, sino sus designados, que eran Pedro José Rojas y Antonio Guzmán Blanco. Finalmente Falcón redactó un texto que establecía los parámetros del acuerdo, pero a Pedro José Rojas no le pareció que aceptarlo era conducente y volvimos a la guerra, hasta que se intenta otra reunión y no hay manera, de modo que las guerras se recrudecen.

Hasta que finalmente avanzan muchísimo los generales federalistas, Guzmán Blanco y Linares Alcántara, y los federalistas de las tropas del gobierno, que van sumando y perdiendo territorios. Y la balanza no se inclina decididamente hacia ningún lado, aunque las conquistas territoriales en los ejércitos federales son puntos a su favor y pérdidas para el gobierno. El ascendente de Rojas sobre Páez incrementa ante los ojos del país cuando es electo como sustituto, o encargado, al general Páez. Y en septiembre de 1862, el general Guzmán Blanco es designado por Falcón como jefe de los ejércitos del Centro y entrega una proclama en Batiré.

El nerviosismo en Caracas va en ascenso ante la cercanía al ejército de Guzmán Blanco, mientras la facción conservadora constitucionalista no perdía oportunidad de adversar a la dictadura. Falcón avanza en Occidente, mientras la destitución del mando del general Rubín por parte de sus segundos, descontentos con sus extremos procederes, fue un duro golpe para el Ejército Occidental de la dictadura. Semanas después fue reincorporado al mando. Y mientras Guzmán Blanco rodeaba a Caracas y se acercaba a ella, se abrían dos posibilidades: una batalla en las inmediaciones de la ciudad, lo que sería catastrófico, o lo que Guzmán Blanco venía planteando repetidas veces, un avenimiento.

Finalmente la dictadura de Páez conviene en conversar y se busca un lugar neutral cercano a Caracas, la Hacienda de Coche de la familia Madrid, y la conversación tiene lugar el 23 de abril de 1863. Y una vez convenidas las partes fundamentales del Tratado de Coche, Rojas y su comitiva se trasladaron a Caracas y se reunieron con Páez y sus consejeros; todos estuvieron de acuerdo con lo pautado en el tratado, y Rojas y su comitiva regresaron a la Hacienda de Coche al día siguiente. Entonces la familia Madrid brindó un almuerzo y se celebró por todo lo alto. Se movilizaron a Caracas tanto Rojas como Guzmán Blanco y sus comitivas y se reunieron, compadres, en la Viñeta.

Al día siguiente partió hacia Coro vía La Guaira Antonio Guzmán Blanco en busca de la ratificación del tratado por parte de Falcón, cosa que termina de ocurrir en Nirgua, donde estaba Falcón en ese momento, el 27 de mayo, después de que Falcón propusiera dos modificaciones menores y Páez las aceptara. Las acciones bélicas cesaron en abril después de lo acordado en el tratado, aunque la noticia llegó después a algunas lejanas provincias y en alguna hubo un intento infructuoso de desconocer lo convenido. De acuerdo con lo pautado, se convocó la Asamblea Nacional en la ciudad de La Victoria el 15 de junio de 1863, integrada por un número exacto de federales y conservadores. En las últimas partes del programa veremos entonces qué ocurrió después de la firma del Tratado de Coche. Ya regresamos.

Tenemos variedad, salud, cultura, gastronomía, tecnología, somos Unión Radio Cultural. De acuerdo con lo pautado, entonces se convoca la Asamblea Nacional en la ciudad de La Victoria el 15 de junio de 1863, como decíamos antes, formada por un número exacto de federales y conservadores. Y ese mismo día se recibe la carta de renuncia del general Páez. La asamblea la aceptó e inmediato pasó a designar como presidente provisional de la Federación Venezolana al general Juan Crisóstomo Falcón.

Cito: "Mientras se reunía la Asamblea Constituyente que él ha de convocar, se organice definitivamente el país". Allí se nombra Antonio Guzmán Blanco como vicepresidente. El general Páez sale de Venezuela el 13 de agosto de 1863 y no regresaría al país luego, nunca más. Concluía la Guerra Federal con un tratado negociado por un civil, Rojas, y otro que conocía del mundo civil y militar, Guzmán Blanco, no como una batalla que decidiera la guerra. Pero la victoria estaba en manos de los federales. Se abría el período de mando del general Falcón que precedió a la larga influencia de Guzmán Blanco en el país.

Viene el segundo exilio de José Antonio Páez; es un hombre de 73 años al que le esperan otros acontecimientos. Nosotros estimamos que en 1865 comienza a redactar su autobiografía, y finalmente se publica en Nueva York en 1869 con el título Autobiografía del general José Antonio Páez. En ella concluyen los hechos de su vida pública en 1850 y no en 1863 como en efecto ocurrió. Es evidente que no estaba orgulloso de los años 1861-1863 cuando ejerció la dictadura y comandó el bando conservador en la Guerra Federal; afirma en la conclusión del libro lo siguiente: "Termino, pues la historia de mi vida donde debió haber acabado mi carrera pública".

"Las alternaciones en política me llamaron después a la patria para luchar con nuevos inconvenientes y recoger cosecha de desengaños hasta que volvía a la tierra de Washington resuelto pasar en ella el resto de mis días". Por lo demás, la autobiografía de Páez es única entre los hombres de su tiempo. Es un documento con gran valor y una gran utilidad. Ningún otro de los próceres de la Independencia escribió sus memorias o autobiografías, el único fue Páez. Y en 1868 ya concluida la obra en proceso de edición, Páez abre una puerta en Buenos Aires y se va a vivir a la capital de Argentina con un proyecto en la mano: una máquina para desollar ganado.

Allá llega el 8 de agosto de este año y en diciembre el presidente Domingo Faustino Sarmiento lo designa brigadier general de la República Argentina, nada menos. Entonces va a llevar una vida grata, estudia inglés para perfeccionarlo, pasea a un perrito que tiene, se llama Pinky, y es distinguido y considerado con grandes honores en la Argentina. Por otra parte, cuando llegó a Buenos Aires el aparato de desollar ganado no funcionó adecuadamente, de tal modo que el proyecto industrial del general Páez no comenzó. Y en 1870 se desata una epidemia de fiebre amarilla y el general Páez considera que ha llegado el momento de regresar a los Estados Unidos, allá va a estar hasta marzo de 1872, cuando atiende una invitación para irse a vivir a Perú, ya que la situación de Páez en Nueva York, su situación económica, era poco menos que desesperada.

No tenía un maíz que asar y entonces el gobierno de Perú le asigna una casa, una pensión donde puede vivir decentemente, pero comienza a experimentar afecciones bronquiales y decide regresar a Nueva York en diciembre de 1872. Estamos hablando de un hombre que tiene más de 80 años, su nieto Francisco de Paula Páez le escribe diciéndole que el general Antonio Guzmán Blanco lo invita a regresar a Venezuela, que vuelva de inmediato. Páez se entusiasma con la idea, pero la salud no se lo permite. Páez no está en condiciones de tomar un barco de nuevo; recordemos que los viajes en barcos en esa época eran unos acontecimientos exigentes desde el punto de vista físico y un hombre que ya tenía casi 82 años no era la mejor edad para emprender esa aventura.

Él anhela, por supuesto, regresar a su país con una ilusión enorme que se manifiesta a través de las cartas que escribe en esos días donde sueña con volver. No tiene otro destino que volver a su patria, pero la muerte se lo lleva el 6 de mayo de 1873. La verdad es que Páez fue un hombre múltiple sorprendente por donde se le vea, era un hombre además consciente de sus errores, les recuerdo lo que dice en la conclusión de su autobiografía cuando afirma: "Termino, pues la historia de mi vida donde debió haber acabado mi carrera pública". Estamos hablando del año 1850 y no en 1863 después de dos años de haber asumido la dictadura, esos dos años con los que el general Páez no estaba satisfecho y no sentía el mayor orgullo porque ni siquiera los relata en su autobiografía.

Páez fue además, quién lo duda, un ejemplo de superación personal como ha habido poquísimos entre nosotros. Todo un personaje que comenzó en unos estratos bastante llanos de la sociedad venezolana, alcanzó las responsabilidades más exigentes y a la par desarrolló un amor por la vida cultural importante. Estamos hablando de un hombre que escribe una autobiografía bien escrita, estamos hablando del hombre que se aficiona por la música, que es intérprete o que es cantante, interpreta a Othello o Shakespeare, no en grandes escenarios, pero era algo que hacía con destreza. Y bueno, terminó cultivándose él mismo, es un autodidacta en todo el sentido de la palabra, se rodeó de gente que sabía mucho más, que no tenía el complejo de rodearse de gente superior a él desde el punto de vista del conocimiento en determinadas áreas, como puede ser el caso de Ángel Quintero, Andrés Miguel Peña o Pedro José Rojas. Eran todos civiles y abogados bien formados que le prestaban asesoría a él todas aquellas materias para las que al principio no tenía formación, pero lo que después fue adquiriendo formación muy particular para todas esas tareas.

Estamos hablando además de un hombre que desempeñó la Presidencia de la República por elección en dos oportunidades, una tercera oportunidad por la vía de la dictadura, y estamos hablando del hombre a partir de 1821, con el resultado favorable de la Batalla de Carabobo, comienza a tener un ascendente militar y una auctoritas como casi ningún otro venezolano ha tenido en Venezuela a lo largo de nuestra historia. Recordemos que esa auctoritas del general Páez el primero que la reconoce es Bolívar cuando Bolívar regresa en 1827 con la determinación de meter en cintura al general Páez para que cumpla lo pautado por la Constitución vigente y termina alzándole la mano a Páez, reconociendo su liderazgo y otorgándole un cargo que ni siquiera estaba en la Constitución, que era jefe civil y militar de Venezuela.

Bien, hasta aquí la vida y obra de este personaje fuera de serie en Venezuela, para algunos historiadores incluso el fundador de la República de Venezuela, porque la República se refunda en 1830, una vez separados de Colombia, y es bajo la égida del general Páez. Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Fernando Camacho y Giancarlo Caravallo. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba Rafael Arráiz, hasta nuestro próximo encuentro.

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