Serie Militares
28 de junio de 2021

Serie Militares. Francisco de Paula Santander.

Militares. Francisco de Paula Santander.

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Muy importante en el período de la guerra de la independencia en Venezuela e incluso después, me refiero a Francisco de Paula Santander, hijo de Juan Agustín Santander y Colmenares y Manuela Antonia Omaña Riva de Neira Rodríguez. Francisco de Paula nació en la Villa del Rosario de Cúcuta, el 2 de abril de 1792. Nieto de gobernadores, sus primeras letras las recibe en casa y con la señorita Bárbara Chávez, quien enseñaba en la Escuela Privada de la Ciudad y le llevaba la vida de un niño de élite en provincia.

En un rincón colindante con la Capitanía General de Venezuela, señala su biógrafa Pilar Moreno de Ángel lo siguiente: "La infancia de Francisco de Paula transcurrió plácidamente. Su padre era acomodado terrateniente dueño de numerosas propiedades rurales de la zona". En 1805 es enviado a vivir en Bogotá para que ingrese becado al Colegio Mayor de San Bartolomé, gracias a la intercesión de su tío, el presbítero Nicolás de Omaña, mejor conocido como el Padre Omaña, quien era el vicerrector del establecimiento educativo.

Para ingresar allí se tuvo que demostrar la limpieza de sangre porque, de lo contrario, el muchacho no entraba. Entonces tenía 13 años Francisco de Paula Santander. Tres años después, en 1808, obtiene el grado de bachiller y sigue en el mismo colegio los estudios de leyes. Hay que decirlo: no los concluyó porque se suma al movimiento insurreccional a partir del 20 de julio de 1810 en Bogotá.

Esto es importante señalarlo: la formación jurídica de Santander no concluyó con una titulación, pero sí estructuró su proceder administrativo. A partir de esta coyuntura comienza más bien la carrera en las armas del cucuteño. Primero es destacado como subteniente en el Batallón de Infantería de Bogotá y colabora con Antonio Baraya en la Guerra de la Federación, integrando la fuerza federalista en contra de los centralistas de Cundinamarca.

Recordemos que en Nueva Granada, sin haber alcanzado la independencia plena, guerreaban fuerzas antagónicas del mismo pueblo neogranadino, y serán en las fuerzas federalistas en las que asciende Santander a teniente y luego capitán en 1812, a las órdenes de Manuel Castillo y Rada. En 1813 lo tenemos herido y hecho prisionero en la batalla de San Victorino por las fuerzas centralistas, pero muy pronto Antonio Nariño lo libera y lo envía a colaborar con la campaña que Simón Bolívar organiza para conquistar a Venezuela, la célebre Campaña Admirable, en la que Santander participa a medias.

¿Por qué? Castillo y Rada y Bolívar no se ponen de acuerdo, y los seguidores de Castillo permanecen en La Grita sin acompañar a Bolívar hasta Caracas en agosto de 1813, sino que se quedan en el cantón de La Grita y Cúcuta. Ahí está Santander, de modo que su participación en la Campaña Admirable es hasta La Grita. Luego, en los años 1814 y 1815, está a las órdenes del general Custodio García Rovira, ya en grado de coronel, y son derrotados por los realistas en la batalla de Cachirí, donde fallecieron cerca de mil republicanos, salvándose unos pocos, quizás treinta, que logran refugio en los llanos de Casanare y en Arauca.

Luego Santander enfrenta las batallas del Acauya de Cáqueza y Guachiría, donde estuvo a las órdenes de Manuel Cervier o Cervés. En esta zona llanera será entre relación con José Antonio Páez, como ya antes lo ha hecho con Simón Bolívar, en 1813. Los tres años siguientes estará Santander batallando en suelo venezolano en distintas circunstancias, como veremos de inmediato.

Están reunidos en Trinidad y Arichuna los restos del ejército de García Rovira, el de Páez y los de la República de Casanare. El 16 de septiembre de 1816 viene lugar al famoso Motín de Arichuna. ¿Qué es esto? Recordemos lo siguiente.

El teniente coronel Páez viene de ganar las batallas de Mantecal y El Yagual y su ascendencia sobre la tropa sigue creciendo. Por su parte, el ejército patriota de la pequeña República de Casanare está al mando de Francisco de Paula Santander y allí han elegido un presidente incluso que se llama Fernando Serrano. No obstante, el liderazgo natural de los llaneros lo tiene Páez y la tropa decide elegirlo para comandarla.

Antes de que el motín pase a mayores, Santander inteligentemente reconoce el mando de Páez y se coloca a sus órdenes, al igual que Manuel Cerviés y Rafael Urdaneta. Esto ocurrió por elecciones y eso es lo insólito, así como la actitud de Santander, que también es muy inteligente. Fíjense: no olvidemos que quienes se están colocando a las órdenes de un teniente coronel, como era Páez en ese momento, son tres generales: Santander, Cerviés y Urdaneta.

Así sería la ascendencia que tenía Páez sobre la tropa para que unos generales acepten ser comandados por un teniente coronel. Cabe preguntarse: ¿de dónde provenía la enorme ascendencia de Páez sobre la tropa y por qué Santander no la tenía? Bueno, aquí habría que remitirse a la formación del liderazgo natural. Y este señala que en este caso se constituyó con base en pruebas de fuerza.

El ejército de Páez no era el clásico ejército francés estructurado, sino el conformado para la guerra de guerrillas que llevaba a aquel jefe guerrillero como cualquier otro en el cuerpo a cuerpo de la batalla, cosa que Páez hacía admirablemente. Esto le daba un ascendente paternal sobre la tropa integrada por guerreros que no dudaban un segundo de la legitimidad de su jefe, ya que este Páez participaba en la batalla del centro. No desde lejos por allá como un director al margen del fragor de la contienda detrás de un catalejo; esta simbiosis entre Páez y los suyos, que son como si fueran él mismo, fue un aspecto sustancial para la consolidación de este ejército llanero.

Un factor determinante de las victorias patriotas que vendrán, entre ellas la del Yagual, el 16 de octubre, donde Santander es ascendido a general de brigada. En 1817 hallamos a Santander en Barcelona a las órdenes de Bolívar, después de la encrucijada de 1813 cuando siguió a Castillo y Rada y no al caraqueño. Se juntan Mariño y Bolívar hasta que en marzo Bolívar decide seguir hacia Guayana y le siguen Santander, Soublette, Sarasa, Bermúdez y Arismendi. Por su parte, Mariño va a seguir hacia Cariaco, donde en abril convoca al Congreso con José Cortés de Madariaga al margen de Bolívar.

Es una nueva decisión de Mariño frente al mando de Bolívar, cosa que ocurrió en varias oportunidades, y en 1818 a Santander lo tenemos batallando en Calabozo, Sombrero, Semén u Ortiz y Rincón de los Toros. De hecho, él está con Bolívar el 16 de abril de 1818. Estos hechos han sido relatados por el propio Bolívar en el Diario de Bucaramanga, cuando se los relata a Luis Perú de la Croix, y también han sido relatados por el general Páez en su autobiografía.

Y ambas versiones coinciden en lo siguiente: los realistas estaban buscando el lugar del descanso de Bolívar en Suamaca, colgada de una mata, un árbol. Y lo hallaron gracias a la confidencia forzada de alguien que conocía su paradero. Los realistas atraparon a alguien y lo obligaron mediante métodos de tortura para confesar dónde estaba Bolívar, y estaban dialogando, Bolívar y Santander; Bolívar se estaba calzando las botas sentado en la hamaca.

Comenzó una descarga que casi da con la vida de ambos, y de Pedro Meriseño Méndez, que estaba por allí, y de Diego Ibarra, que también estaba por ahí. Felizmente ninguno fue alcanzado por los disparos; los favoreció la oscuridad nocturna y lograron escapar a pie hasta que al amanecer hallaron unos caballos con los que poder volver al campamento y guarecerse. Los realistas estaban dominando los llanos centrales y Bolívar, que no lograba vencerlos, va a buscar refugio en Angostura, adonde llega impetuoso el 5 de junio de 1818, entre tanto Mariño y Bermúdez ganan y pierden escaramuzas en Oriente cada uno por su lado, ya que estaban distanciados una vez más.

Bolívar aboga por una reconciliación y la logra gracias a las habilidades diplomáticas de Urdaneta. Desde Angostura se propone reconstruir el ejército para los planes que tienen en mente. A su vez, las gestiones que ha encargado a Luis López Méndez en Londres rinden sus frutos. Y la Legión Británica comienza a llegar a Margarita.

En la próxima parte del programa seguimos con la vida y obra de Rafael Arráiz. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba rafaelarraiz. Somos Unión Radio Cultural; los fines de semana son propicios para la conversación con los más variados temas: historia, compositores, cantantes, cine, series de televisión, personajes de la farándula, cinco minutos y un millón de recuerdos.

Sábados y domingos, conversaciones con Gustavo Trías. Somos Unión Radio Cultural. Ustedes escuchan Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. En la parte anterior del programa hablamos de la llegada de la Legión Británica; vamos a detenernos un poco en este tema.

En la peripecia de estos británicos, que es múltiple y compleja de organizar, recordemos el proyecto de traer soldados profesionales, se lo plantea Bolívar a López Méndez en una carta el 5 de enero de 1817 y, de inmediato, López Méndez se pone en marcha en Londres a reclutar voluntarios.

Y la más reciente investigación sobre este tema es de Matthew Brown, intitulada Aventureros mercenarios y legiones extranjeras en la Gran Colombia. Este historiador británico va a pulsar los registros en Gran Bretaña y alcanza las cifras más precisas que hasta ahora se habían logrado. Antes de suministrarlas, aclaro que los números han debido ser tomados en las partidas de Gran Bretaña, no en las llegadas a Venezuela, lo que reduce el número significativamente entre la cifra que parte de allá y la que en efecto batalla en América; hay diferencias notables.

Además, Brown aporta un dato significativo: no todos eran soldados, muchos eran colonos a quienes se les ofrecía alistarse para venir a América. Otro dato curioso: llegaron 150 mujeres con sus esposos y muchas de ellas se quedaron una vez concluida la guerra, algunas ya viudas y otras con sus consortes, con sus maridos.

Brown alcanza la cifra de 6.808 personas, discriminadas así: 720 llegaron en 1817, los que llegaron con Hippesley; 1.200 en 1818-1819, esos llegan con James Towers; y 572 llegaron en 1819 con George Elson. Ambos contingentes son de la llamada Legión Británica, porque hay otra que son los 300 que llegan en 1819 de la llamada Legión Hanoveriana, presidida por Johannes von Uslar, que viene siendo el vizabuelo de Arturo Uslar Pietri, y 1.729, que llegan entre 1819 y 1820, la llamada Legión Irlandesa reclutada por John Devereux. Y 900 que llegan en las legiones de McGregor, ambas en 1819.

Brown suma un rubro de otros individuos donde cifra 387 y otro rubro que lo llama aventureros marinos donde alcanza la cifra de mil. Y estas son las cifras hasta ahora mejor documentadas, ya que de los 6.808 el autor cuenta con fichas biográficas y precisas, de por lo menos la mitad de este contingente. Luego también se esmera Brown en establecer el porcentaje nacional de cada origen.

Fíjense en esto: afirma Brown, extrapolando a partir de la evidencia disponible en relación al origen, desde un cuarto de los aventureros, estimó que había 3.650 irlandeses, 54% del total; 1.525 ingleses, 22%; 459 alemanes, 7%; 300 escoceses, 5%. El otro 12% estaba formado por españoles, norteamericanos, súbditos de las colonias británicas, italianos, galeses, holandeses, polacos, haitianos, africanos, suizos, malteses, cubanos, brasileños, puertorriqueños, suecos, portugueses, rusos, daneses y noruegos.

Hasta aquí la cita de Matthew Brown, muy esclarecedora de cómo fue este conjunto que vino con la Legión Británica. Veamos ahora los destinos una vez que salieron de Gran Bretaña: unos cuantos de ellos desertaron o se pasaron a las filas realistas buscando la remuneración incumplida por los patriotas. La cifra es imprecisable, pero no ha debido ser sustancial.

Otro buen número falleció a causa de las enfermedades tropicales, que fueron muchas porque no tenían anticuerpos para estas enfermedades, y un tercer grupo simplemente abandonó la lucha y regresó a Inglaterra o a otros lugares donde pudieran interesarse por sus servicios y les pagaran por su trabajo, cosa que aquí no ocurrió. Es conveniente recordar que se trató de una contratación de soldados profesionales europeos que estaban vacantes en sus países después de las guerras napoleónicas, ávidos de tomar las armas de nuevo, pero las condiciones de la guerra eran muy distintas a las europeas y el pago era tan irregular como inexistente dependiendo de las circunstancias.

Esto referido al grupo mayoritario, ya que otro segmento estaba integrado por colonos que no eran soldados propiamente, pero esa es la porción más pequeña, como vimos antes. Hay un cuarto grupo que fallece en campaña, en guerra, y no es nada despreciable la cifra. Hay un quinto y último grupo que sobrevivió a toda la epopeya y se quedó en América, donde hicieron sus vidas.

Basta un ejemplo. Daniel Florencio O'Leary, aquí en Venezuela lo llamamos O'Leary, se casó con Soledad Soublette Jerez y Aristiguieta, hermana de Carlos Soublette, y murió en Bogotá en 1854 con descendencia. De modo que aquí hay un ejemplo de lo que también pudo ocurrir. Varios oficiales integraron estos contingentes, se distinguieron notablemente por sus ejecutorias y ascendieron el escalafón, alcanzando posiciones importantes en el ejército.

Fue el caso del ya citado Daniel Florencio O'Leary, pero también están Thomas Wright, Francis O'Connor, Walter Davis, Guillermo Smith, Carlos Minchin, Carlos Castelli, que era italiano, Hugo Blair, entre otros. En suma, el aporte británico no fue deleznable, pero tampoco se corresponde con la totalidad de las cifras notadas, como vimos. Volvamos a Santander.

Bolívar comprende por qué la dominación del centro del país y la captura de Caracas, que es su sueño estratégico, son por ahora imposibles y se retira a Angostura. Y allá llega el 5 de junio de 1818, dejando en manos de los realistas el centro del país. Y es entonces cuando comienza a operar en tres sentidos, escuchen bien: aglutinar al ejército en torno a un mando supremo, tejer una red institucional civil que legitime lo que hace en el campo de la guerra y se avance en la constitución de una república, y además dar pasos hacia una salida distinta a la conquista de Caracas, es decir, la invasión de Nueva Granada.

Lo primero lo logra aveniendo a Mariño y Bermúdez, alcanzando que el primero reconozca su superioridad. Así crea un Estado Mayor del ejército que los incluye a todos, unificando la unidad. Lo segundo, el 22 de octubre, hace pública una proclama donde convoca un Congreso en Venezuela. Y lo tercero: el 26 de agosto de 1819 parte Francisco de Paula Santander de Angostura hacia Casanare a formar el ejército de vanguardia de la futura campaña de conquista de Nueva Granada.

Bolívar lo designa así, a Santander comandante en jefe de la vanguardia del Ejército de Vanguardia del Libertador de Nueva Granada, que debía formarse en la provincia de Casanare, ese es el título. Santander parte de Angostura en cuatro barcos pequeños que mueven cerca de mil fusiles y alrededor de 30 quintales de pólvora. El 3 de octubre arriba Santander a Caicara del Orinoco y Páez lo detiene. ¿Por qué? Señala Páez en su autobiografía que Santander le ha escrito a Pedro Fortuno una carta que ha llegado a manos de Páez, y así es textualmente.

"Es preciso que nos reunamos en Casanare todos los granadinos para libertar nuestra patria y para abatir el orgullo de esos malandrines follones venezolanos". Fin de la cita. Hasta tanto Páez no tuvo instrucciones precisas de Bolívar lo tuvo retenido por esta causa. Finalmente llega la orden y Páez lo deja continuar, de modo que en la próxima parte del programa veremos cómo va a ser esa aventura en Casanare del ejército de la vanguardia que tiene el encargo de constituir por orden de Bolívar el general Santander. Ya regresamos.

Hablábamos en la parte anterior del programa de la misión que le encarga Bolívar a Santander. En el fondo, Bolívar ha aceptado que la persona indicada para formar el ejército en Casanare es Santander, que es neogranadino y que debe entenderse con sus paisanos que dominan Casanare, incluso como una pequeña república, como dijimos antes. De modo que no le queda otra alternativa que pasar por alto estas imprudencias de Santander.

Así como Bolívar dominó los demonios desatados de sus generales, Santander logra lo mismo en Casanare y se impone sobre las tres facciones discordantes. Y la preparación del ejército tomará meses mientras en Angostura Bolívar organiza el Congreso. En los días previos al comienzo de la marcha, Bolívar reorganiza su ejército en función del que se propone.

Carlos Soublette continúa como jefe del Estado Mayor. A Páez le ordena distraer a Morillo avanzando hacia Cúcuta, pero finalmente Páez no lo hace y permanece dominando sus predios en Apure. Anzoátegui es el jefe de la retaguardia, Bermúdez, Monagas, Sedeño y Sarasa quedan en Oriente. Torres queda en el Bajo Apure, Mariño permanece en Angostura.

Briceño Méndez sigue al Libertador como secretario y Santander, como ya sabemos, es el jefe de la vanguardia que los espera en Casanare. El ejército que van a enfrentar en Nueva Granada no es poca cosa: el general José María Barreiro cuenta con cerca de 4.000 hombres uniformados y con buenos pertrechos. Bolívar parte hacia Guadualito con cerca de 2.000 hombres; Santander lo espera con cerca de otros 2.000 efectivos.

El 11 de junio entra Bolívar a Tame, donde está Santander. A Bolívar lo sigue un ejército comandado por coroneles y tenientes coroneles, además de los generales que ya mencioné. Estos tenientes coroneles son Arturo Sandes, José de la Cruz Carrillo, Ambrosio Plaza, James Rook de la Legión Británica, Bartolomé Salom, Juan José Rondón el célebre, Leonardo Infante, Hermenegildo Mujica, Julián Mellado y Lucas Carvajal.

De los tres caminos posibles para llegar a Tunja, Bolívar escoge el menos fortificado por los realistas, pero el más arduo de escalar; me refiero al Páramo de Pisba. A 3.900 metros de altitud en el paso de los Andes murieron casi todos los caballos y unos cuantos soldados. El 6 de julio llega Bolívar a Tunja precedido por Santander; allí descansan y prepara la marcha Barreiro, por su parte, desde su cuartel en Sogamoso, también se prepara para enfrentarlos. Ambos ejércitos van topándose en breves escaramuzas de reconocimiento y dos batallas menores que ocurren en Paya y Gámeza el 11 de julio.

Esto le dio ánimos al Ejército Patriota, las pequeñas victorias. Luego, el 25 de julio, en el Pantano de Vargas, cerca de Paipa, tiene lugar la primera batalla de consideración. El enfrentamiento estaba siendo perdido por los patriotas después de varias horas de combate y la desmoralización entre sus filas iba en ascenso hasta que Bolívar envía a la batalla al coronel guariqueño, Rondón.

Entonces la historia legendaria recoge un diálogo; no sabemos si eso pasó así, pero sin embargo entre ambos se ha hecho célebre. Bolívar le dice a Rondón y sus catorce llaneros, seguidos de Carvajal, "Coronel Rondón, salve usted la patria", y este le responde: "Es que Rondón no ha peleado todavía". La carga fue tan grande y desconcertante que el ejército realista se dio en retirada, y el resultado de la batalla fue favorable finalmente a los patriotas.

El enfrentamiento, de acuerdo con las cifras que tenemos a la mano, fue entre 1.800 soldados realistas y 2.400 soldados patriotas. Como vemos, de nuevo los llaneros deciden el combate; así lo reconoció con gallardía el propio Santander y por supuesto Bolívar. El coronel Rook es herido y el médico de campaña le amputa el brazo y a los tres días fallece el valiente coronel británico. Si el paso de los Andes por Pisba los había dejado aturdidos, la victoria en Pantano de Vargas cambió la disposición psicológica del ejército.

Sí se podía, y el 3 de agosto Bolívar reinicia la marcha rumbo a Bogotá desde Paipa buscando enfrentar a Barreiro donde le desafíe, pero este ha decidido ante las precariedades de su situación dirigirse a Bogotá en busca del virrey Juan José Sámano y Uribarri. Y, en la implementación de esa decisión, está cuando Bolívar ve su ejército y le plantea batalla cuando se dispone a cruzar el puente sobre el río Teatinos el 7 de agosto de 1819; eso está cerca de Tunja y va a ocurrir entonces la batalla de Boyacá.

A diferencia de la batalla de Pantano de Vargas, que duró todo un día y dejó cerca de 500 fuera del combate entre muertos y heridos, la de Boyacá fue breve y con muy pocas bajas. No obstante, la que se celebra como definitoria es Boyacá y no Vargas. ¿Por qué? Bueno, debe pesar mucho que los patriotas en Boyacá hicieron 1.600 prisioneros en el campo, hicieron preso a Barreiro y en pocas palabras desactivaron la línea de defensa realista en su totalidad, al punto que el virrey Sámano, al enterarse de estas noticias, se fue de Bogotá a toda velocidad hacia Honda, el puerto en el río Magdalena, buscando navegar a toda prisa hasta Cartagena para salvar la vida.

Y, por cierto, en la carrera dejó todo el dinero del virreinato, una circunstancia crucial para el futuro de Bolívar y su epopeya; la cifra fue definitoria. Entonces no solo alcanzó la derrota de las fuerzas principales de los realistas en Nueva Granada, sino que se hizo lo que le faltaba a su epopeya: recursos económicos. Santander y Anzoátegui estuvieron al mando de la vanguardia y la retaguardia respectivamente; todos entran a Bogotá triunfantes el 10 de agosto de 1819.

Santander queda al mando en la capital; Anzoátegui sigue en persecución de Sámano. Soublette viaja a Cúcuta y Bolívar pasa por Pamplona rumbo a Angostura a comienzos de noviembre de 1819. Antes, Santander, ya solo, tomando decisiones en Bogotá, ordena fusilar a Barreiro y 38 oficiales más en la Plaza Mayor de la ciudad; una exageración nos preguntamos, bueno, en todo caso dio de baja al alto mando realista y mandó una señal inequívoca: la guerra era a muerte.

Y al no más llegar Bolívar triunfador a Angostura pone en marcha el proyecto que mantuvo in pectore en sus detalles durante meses: la creación de la República de Colombia con los departamentos Venezuela y Cundinamarca, y Dios mediante, Quito si el viento seguía a favor, como en efecto ocurrió. Y así fue cómo el Congreso reunido en Angostura dicta la Ley Fundamental de Colombia el 17 de diciembre de 1819; entonces la República de Venezuela deja de existir y se subsume dentro de un proyecto político territorial mayor, cuya sede será Bogotá.

La denominación Gran Colombia no aparece en el texto de la ley y en verdad en ninguna otra parte, más allá del uso de algunos historiadores venezolanos y colombianos. La república fundada se llamó Colombia a secas y Venezuela pasó a ser un departamento de aquella nueva república. La ley ordena la formación del Congreso en Cúcuta, en enero de 1821; ese congreso tendrá por objeto las redacciones para la nueva Constitución Nacional de aquella república naciente. En paralelo a la campaña militar hay otra civil en desarrollo: esta del Congreso de Cúcuta.

Y los diputados comienzan a llegar en marzo de 1821 a la Villa del Rosario de Cúcuta, incluso el vicepresidente de la República, Juan Germán Roscio, en representación del Poder Ejecutivo. Bolívar estaba en guerra y Santander estaba al mando en Bogotá. Juan Germán Roscio va camino hacia Cúcuta y el 10 de ese mes fallece; este gran venezolano, y esto por supuesto complicó un poco más la instalación del Congreso, hasta que Bolívar advierte que Antonio Nariño está de vuelta de su larga prisión en España gracias a los liberales y a la Constitución de Cádiz, que lo liberan, y lo nombra en sustitución de Roscio.

Finalmente, el Congreso se instala el 6 de mayo y delibera hasta el 14 de octubre; redacta la llamada Constitución de Cúcuta, cuya naturaleza puede resumirse a grandes rasgos: una carta magna centralista. El régimen electoral fue muy parecido al del 1811: ciudadanos varones que supieran leer y escribir, propietarios mayores de 25 años. A diferencia, en la Constitución anterior, la de 1819, que exigía 21 años, y el período, tanto el período de cuatro años como la reelección no inmediata sino con un período por medio, se mantuvo exactamente igual a la Constitución de 1819.

El orden político-territorial rezaba textualmente en el artículo 6. Voy a citar: "El territorio de Colombia es el mismo que comprendían el antiguo virreinato de la Nueva Granada y la Capitanía General de Venezuela", fin de la cita. No todos los diputados electos en las 19 provincias pudieron asistir por causa de la guerra. De modo que, de los 95 elegidos, la Constitución la firmaron 57 diputados.

Entre ellos los neogranadinos José Félix Restrepo, José Manuel Restrepo, José María Castillo y Rada, Miguel Bernardino Tobar, José Ignacio de Márquez, Vicente Azuero, Sinforoso Mutis, entre otros, y los venezolanos Pedro Gual, Fernando Peñalver, Miguel Peña, Ramón Ignacio Méndez, Diego Bautista Urbaneja, Luis Ignacio Mendoza, Pedro Briceño Méndez, Francisco Javier Yanes, entre otros. Como vemos, lo más granado de los civiles de aquí y de allá. En la última parte del programa seguiremos viendo la vida y obra de Santander, ya regresamos. Estás en sintonía de Unión Radio Cultural.

Recuerda, todos los programas están colgados en la aplicación Anchor.fm. Este programa Venezolanos lo puedes volver a escuchar los sábados a las 10 de la noche y los domingos a las diez de la mañana. Somos Unión Radio Cultural. La música académica universal es la protagonista en Preludio, un espacio dedicado a la difusión de la vida y obra de los genios creadores, directores de orquesta, cantantes, músicos y promotores de espectáculos más destacados de la escena internacional.

En 1926, en el Teatro de La Scala, se estrena la ópera del compositor italiano y en 1917 nace Ella Fitzgerald, cantante estadounidense fallecida en 1996. Preludio, conducido por Germán Amirio Chacón, los sábados a las 6 de la mañana y 11 de la noche y domingos a las 8 de la mañana. Somos Unión Radio Cultural. Ustedes escuchan Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural.

Bueno, la Constitución entonces asumió el espíritu centralista que había impuesto Bolívar por más de presentar varios proyectos que apuntaban en otro sentido, y el Congreso con base en el texto constitucional designó a Bolívar como presidente de la República de Colombia, y a Santander como vicepresidente. Ambos se posesionaron el 2 de octubre ante el Congreso solemnemente instalado. Luego el presidente Bolívar designó a Pedro Gual como secretario de Relaciones Exteriores, a José María del Castillo en Hacienda, a José Manuel Restrepo en Relaciones Interiores y a Pedro Briceño Méndez en Guerra y Marina.

Como vemos, un equilibrio entre Nueva Granada y Venezuela. Bolívar parte a las campañas del sur; estará varios años fuera de la capital de la República de Colombia. En ella gobernará el vicepresidente Santander. Van a comenzar los desencuentros entre los departamentos de Cundinamarca y Venezuela, en cabeza del vicepresidente Santander y el jefe militar de Venezuela, que es José Antonio Páez.

Por su parte, Bolívar está en su apogeo en Pichincha, en Ayacucho o la creación de Bolivia, y precisamente cuando Bolívar redacta la Constitución de Bolivia es cuando comienzan las grandes diferencias con Santander. Hay una carta de Santander, el 6 de julio de 1826, donde le escribe a Bolívar diciéndole, cito: "¿Quién es el emperador o rey en este nuevo reino?"

"Un príncipe extranjero no lo quiero porque yo he sido patriota y he servido 16 años continuos por el establecimiento de un régimen legal bajo las formas republicanas en mi posición, y después de que he logrado una mediana reputación sería la mayor iniquidad traicionar mis principios y faltar a mis protestas. El emperador es usted, obedezco gustoso ni jamás seré conspirador porque usted es digno de mandarnos, porque nos gobernará según las leyes, porque respetará la opinión sana del pueblo, porque es justo, desinteresado o filantrópico y después de su muerte ¿quién es el sucesor? Pais, Montilla, Padilla, a ninguno quiero de jefe supremo vitalicio y coronados, no seré más colombiano. Toda mi fortuna la sacrificaré antes de vivir bajo tal régimen".

¿A qué régimen se refiere Santander? Al régimen que Bolívar ha instituido en Bolivia, que es la presidencia vitalicia y hereditaria. Por otra parte, Santander le ruega al presidente Bolívar que venga a meter en cintura al general Páez de Venezuela, quien evidentemente ha desconocido el orden constitucional y se encuentra encabezando un proceso de separación de Venezuela de Colombia.

Bolívar viene a Venezuela a finales de 1826 y en enero de 1827 está en Caracas. Reconoce el liderazgo de Páez, sabe que esto tiene un costo político altísimo y supone la inevitable ruptura con Santander. En carta del 19 de marzo de 1827 se produce la ruptura y a ella alude Santander en una carta el 29 de abril, donde señala que sus enemigos han logrado enemistarlo con él. Le dice Santander a Bolívar: "No me ha sorprendido su carta porque hace más de un año que mis encarnizados enemigos están trabajando para separarme del corazón de usted".

No obstante la ruptura, Santander permanece en la vicepresidencia aunque disminuido en sus atribuciones. A ello alude Bolívar en carta, donde dice: "Ya no pudiendo soportar más la pérfida e ingratitud de Santander, le he escrito hoy que no me escriba más porque no quiero responderle ni darle el título de amigo", y esta es la ruptura entre Bolívar y Santander. Bolívar convoca la Convención de Ocaña en febrero, se reúne a partir de 1828.

Allí pasa todo lo que sabemos que ha ocurrido. Bolívar no transige en que lo despojen de sus facultades para gobernar por decreto. Se levanta de la convención, la convención no llega a ninguna parte, y el 13 de junio de 1828 en Bogotá un grupo de bolivarianos radicales encabezados por Pedro Alcántara Herrán se reúnen juntas y le confieren poderes dictatoriales a Bolívar. En agosto se consagra la dictadura; Santander fue separado ahora sí de la vicepresidencia y designado por Bolívar como embajador de Colombia ante los Estados Unidos, cargo que aceptó pero que no llegó a desempeñar.

De modo que el Libertador asume el mando con base en la imposibilidad de la Convención de Ocaña; allí sufre una derrota del Libertador y entonces va a ocurrir el tercer atentado contra Bolívar el 25 de septiembre de 1828 en el Palacio de San Carlos, en Bogotá, y hay un juicio que adelanta el general Urdaneta para juzgar a los autores materiales e intelectuales.

Y desde ese juicio Santander es sentenciado a muerte, pero Bolívar, ante solicitudes varias de personas de mucho peso, conviene en conmutarle la pena por prisión y destierro. Y va a estar preso Santander; el 15 de noviembre de 1828 sale de Bogotá rumbo al Castillo de San Fernando de Bocachica, en Cartagena.

Desde allá le escribe una larga carta a Bolívar el 13 de diciembre defendiéndose de las acusaciones y abogando por su situación. Afirma Santander: "Yo reparo que en la sentencia no se mencionó la circunstancia de que los conjurados, según resulta del proceso, se opusieron a que se me participase lo que iba a ejecutarse en la noche del 21-25 porque temían que yo les impidiese que llevasen al cabo su plan. Temor justo y razonable, fundado en lo que González le había participado a haberme oído y me excluye de la clase de cómplice en la citada conspiración", fin de la cita.

En junio de 1829 llega Santander al Castillo de Puerto Cabello, donde va a estar hasta agosto cuando finalmente el general Páez autoriza su viaje el 27 y ese día parte hacia Hamburgo, Santander. Va a estar en Europa y los Estados Unidos entre 1829 y 1832. Allá va a estar y escribe un diario de viajes: recorre Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia, Gran Bretaña, luego va a Nueva York, visita Baltimore, Washington, Filadelfia.

Y el 12 de mayo de 1832 le informan por carta que ha sido electo presidente de la República de Nueva Granada, el nuevo Estado que ha surgido después de la disolución de Colombia. Recuerden que cuando se disuelve Colombia, Venezuela vuelve a ser Venezuela. Nueva Granada vuelve a ser Nueva Granada y Quito se convierte en un nuevo Estado que se llama Ecuador. Colombia vuelve a llamarse Colombia mucho tiempo después.

Bien, va a ejercer entonces la presidencia de la República Santander durante cuatro años con sus precisiones administrativas y jurídicas. Y lo sustituye en la presidencia de la República José Ignacio de Márquez. Santander pasa a la oposición y enferma con una vieja afección hepática y va a fallecer siendo diputado el 6 de mayo de 1840. Apenas tiene 48 años.

Va a pasar una convalecencia durante varias semanas. Es obvio que Santander fue un personaje central de la historia de Colombia, de Venezuela, y por eso es que estamos hablando de él. Y sigue siendo una tarea pendiente estudiarlo al margen de las pasiones, y queda una carta de Bolívar a Urdaneta al borde de la muerte el 16 de noviembre de 1830, donde Bolívar le dice: "Voy a escribir de nuevo sobre esto rogándole a usted de paso que tampoco desoiga mis avisos en esta parte y que mejor es una buena composición de mil pleitos ganados. Yo lo he visto palpablemente, como dicen: el no habernos compuesto con Santander nos ha perdido a todos".

Simón Bolívar. Bien, hasta aquí nuestro programa sobre Santander; habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio, me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Fernando Camacho y Giancarlo Caravallo. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba rafaelarraiz. Hasta nuestro próximo encuentro.

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