Serie Militares. Manuel Carlos Piar.
Serie Militares. Manuel Carlos Piar.
Transcripción
"Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Mi número de productor nacional independiente 30.720." Hoy, en la continuación de la serie sobre militares venezolanos, vamos a hablar de Manuel Carlos Piar. Piar es un enigma para todo el que se acerque a su vida, sobre todo en el período de sus inicios, de modo que vamos a comenzar por allí.
Hay una cantidad de preguntas respondidas a medias. Lo primero es su lugar de nacimiento: allí se tejen dos hipótesis, una que nació en Curaçao en 1774, otra que nació en Caracas entre 1773 y 1782. Sobre la identidad de su padre se presentan a su vez cuatro hipótesis distintas: una, que era hijo de Fernando Piar Lotín; otra, que era hijo de Marcos Rivas y Betancourt, padre de José Félix Ribas; otra, que era hijo de Juan Vicente Bolívar y Ponte, padre de Simón Bolívar; y otra, que era hijo de José de Braganza, un príncipe de Portugal.
Sobre la identidad de la madre se manejan tres hipótesis: era hijo de una curazoleña llamada María Isabel Gómez, ¿era hijo de Belén Jerez de Aristiguieta?, o es el hijo de Soledad Jerez de Aristiguieta. Sobre la condición de hijo de una curazoleña mulata, pues abundan testimonios sobre la tez caucásica de Manuel Piar. Ningún testimonio habla de una apariencia mulata en él; algunos señalan que era bachaco, que es una expresión criolla para señalar a las personas con tez blanca y pelo ensortijado.
Sobre la maternidad de María Isabel Gómez, los alegatos que demuestran su imposibilidad son significativos. De modo que esto abona la tesis de la maternidad en alguna de las Jerez de Aristiguieta, pero de ninguna manera está demostrada la maternidad de alguna de ellas. De modo que quedamos en una especie de limbo: aparentemente no es hijo de María Isabel Gómez, la curazoleña, pero tampoco se puede demostrar quién es su madre en Caracas.
En cuanto al padre, el enredo es todavía mayor. Lo que sí es cierto es que fue criado por Fernando Piar y María Isabel Gómez en Curaçao y La Guaira, ya sean estos sus padres naturales o sus padres adoptivos. Hay unas líneas argumentales sobre el origen de Manuel Piar por parte de Francisco Herrera Luque, no en su novela Manuel Piar, Caudillo de dos colores, que es una pieza ficcional y no nos sirve en términos históricos, pero sí en el apéndice documental de la obra.
Él hace un estudio genealógico y médico y llega a la conclusión de que es imposible que María Isabel Gómez haya sido su progenitora. Por esta tesis, por cierto, se inclina Fernando Falcón Velós, su biógrafo, en su libro Manuel Piar, Manuel Carlos Piar 1777-1817. Otro de sus biógrafos, Asdrúbal González, lo tiene sin la menor duda como hijo de Fernando Piar y de María Isabel Gómez.
De modo que hay esa hipótesis también. Esto lo deja dicho Asdrúbal González en su biografía y también en la entrada del Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar. González se basa para esto en el hecho de haberse encontrado una partida de bautismo y que el sacramento, el bautismo, ocurrió en la iglesia de Santa Ana, en Curaçao, el 28 de abril de 1774.
Sin embargo, el nombre con el que fue bautizado es Manuel María Francisco, y Manuel Carlos Piar jamás se llamó Manuel María Francisco. Eso lleva a que algunos de sus biógrafos, como Falcón Velós, duden de la veracidad de la partida de bautismo o tengan sus hipótesis suspendidas, porque, ¿cómo es posible que en la partida de bautismo tenga un nombre distinto al que usó toda su vida, hasta en documentos oficiales? Entonces, de modo que este es un punto también a aclarar.
Bueno, nosotros no podemos pronunciarnos en esta maraña de hipótesis y en este mapa de hipótesis sobre la mesa y seguimos adelante. Y seguimos adelante con las primeras actuaciones de Piar: las tenemos en mil setecientos noventa y siete como una discreta participación de él en los eventos de España. En ese momento, dependiendo de la fecha que su nacimiento ha podido tener, 20 o 23 años.
Además, pues sabemos muy poco de la educación de Piar en Curaçao y en La Guaira. Sí sabemos que se muda con su madre de Curaçao a La Guaira cuando tiene 10 años. El modo es sus años curazoleños, desde el nacimiento hasta los diez años, sin embargo, a pesar de que hay muy poca información.
Su biógrafo, Asdrúbal González, señala lo siguiente, lo voy a leer y lo voy a citar textualmente: "Conocía el holandés, español, francés, inglés, el papiamento de su isla natal, el patuá o creole de Haití y el guineés, lengua africana hablada en Curaçao entre los esclavizados". Fin de la cita. Bueno, como vemos, pues era un políglota, cosa que no era fácil en la época, aunque ciertamente González está diciendo conocía tales lenguas; un hecho muy distinto es conocer, hablarlas y escribirlas.
Yo creo que yo me inclino por lo que dice González: las conocía, las hablaba en algunos casos, probablemente las entendía, pero de allí a escribirlas y hablarlas fluidamente hay un paso muy grande, ¿verdad? Por otra parte, hay muchos testimonios que dicen que ya era un hombre de finas maneras y un hombre lo que se llamaba educado. Educado era, de finas maneras, que tenía un aspecto muy distinguido e incluso había personas que le apodaban el príncipe.
De modo que, bueno, esto nos lleva a complejizar más el mapa. El mapa que lo señala como mulato curazoleño no parece de acuerdo con estos testimonios que estamos refiriendo. En 1804 lo vamos a hallar en Curaçao batallando contra los ingleses; algunos lo ubican, pero no está comprobada, con Miranda, la invasión de 1806 en La Vela de Coro. Esto lo dicen varios historiadores, pero no hay una comprobación de ese hecho; yo simplemente lo señalo.
En 1807 lo hallamos en Haití al frente de un buque de guerra defendiendo el proceso revolucionario que comenzó en Haití en 1804, y en 1811 lo hallamos en Cumaná al frente de una lancha cañonera, sumado a la causa patriótica en la ciudad oriental. Y a partir de esta fecha su rastro ya es más preciso, tenemos más información sobre él. Sabemos que formó parte de la Campaña de Oriente con Santiago Mariño.
Él es uno de los 45 patriotas que parten del islote de Chacachacares, que redactan las famosas actas y emprenden la campaña. Esa isla era de la familia Mariño, está muy cerca de Trinidad y era una de las posesiones de la considerable fortuna familiar de los Mariño. Allí se van a despedir del hermano Santiago, Concepción Mariño y Sarpán, y llegan, invaden por Güiria y alcanzan la primera de una serie de victorias.
¿Quiénes vienen allí? ¿Quiénes vienen en esa aventura? Los hermanos Bermúdez, José Francisco y Bernardo; los hermanos Martínez, Juan y Francisco; los hermanos Valdez, Juan José; Manuel Carlos Piar; Francisco Javier Maíz; José Francisco Azuaje y Agustín Armario, entre otros, porque son inicialmente 45, iban reclutando gente por el camino.
Y van a tener un primer enfrentamiento con Francisco Javier Cerveriz, el temible realista que los embiste en Irapa el 23 de enero de 1813, y los patriotas lo derrotan. Allí entonces Bermúdez y Piar se dirigen a Maturín y Mariño se va a Cumaná. En febrero Piar y Bermúdez toman Maturín y en marzo los realistas Antonio Suasola y Fernández de la Ossa, al frente de 1.500 hombres, atacan a los patriotas y los vencen otra vez, esta vez encabezados por Piar.
El 11 de abril insisten y son derrotados de nuevo por Piar, y entonces toma cartas en el asunto Domingo de Monteverde, quien se desplaza personalmente e intenta tomar la plaza el 19 de abril, pero ahora Piar y Mariño, que se suman, lo vuelven a vencer. Monteverde insiste de nuevo el 25 de mayo y lo vuelven a vencer; esta seguidilla de derrotas para Monteverde fue catastrófica, al punto tal que se va derrotado a Barcelona.
Y en julio tenemos que Mariño se va a Cumaná a darle combate a Eusebio Antoñanzas. Tenemos que en su paso se van a rendir a sus pies Cariaco, Carúpano y Río Caribe, y entra triunfante Mariño a Cumaná en agosto. En Margarita, José Francisco Guevara toma el mando, libera a Juan Bautista Rismendi, está preso, y se logra sumar la plaza de Margarita a la causa de los patriotas.
Y hasta allá llega Mariño, y se suma un joven cumanés a la aventura, que se ha sumado a este ejército. Ese joven se va a llamar Antonio José de Sucre y Alcalá. Y el 19 de agosto navegan hacia Barcelona, toman Barcelona, y así es como la Campaña de Oriente ha sido un éxito consistente y verdadero, al punto tal que Venezuela en los meses finales de 1813 tiene dos libertadores: el Libertador de Oriente, que es Mariño, y el Libertador de Occidente, que es Simón Bolívar, que ha hecho la famosa Campaña Admirable.
Sin embargo, Bolívar ha tomado Caracas, que es la capital del poder. Mariño no lo ha hecho; esto es una diferencia sustancial. El mariño permanece en Oriente, son los predios que él conoce y maneja. Y fíjense que para este momento casi todas las figuras principales de la epopeya independentista están en la escena: ya está Mariño, Urdaneta, Bolívar, por supuesto, Piar, Bermúdez, Campoelías, y bueno, ya se ha sumado Sucre, pronto se sumará José Antonio Páez.
Y al año siguiente, en 1814, el viento cambia para los patriotas: vienen una serie de circunstancias muy difíciles. Por ejemplo, Bolívar y Mariño son derrotados por Boves. Y el mando de la guerra lo toman Piar y José Félix Ribas por parte de los patriotas. Esto ocurre después del fracaso de la emigración a Oriente que tiene lugar entre julio y agosto de 1814, eso fue una catástrofe.
Fíjense cómo fue la secuencia: Bolívar y Mariño, que están en la emigración a Oriente, se embarcan en Cumaná el 25 de agosto de 1814 rumbo a Margarita. Llevan el tesoro de la plata labrada de las iglesias de Caracas que lo han tomado para que no caiga en manos de los realistas y se queden con semejante tesoro, que deciden llevárselo para salvarlo. El viaje de Cumaná a Margarita lo hacen en unas embarcaciones del aventurero italiano que participaba en estas luchas cobrando; se llamaba Giovanni Bianchi.
Él aprovecha la coyuntura para llevarlos y pedirle que le paguen lo que le deben, porque hay una cantidad de operaciones que él ha hecho y no se las han pagado. Y cuando desembarcan en Pampatar, Bolívar y Mariño, Piar impide que bajen del barco y los acusa de traición y desconoce la autoridad de ambos, y Bolívar y Mariño se ven en la necesidad de regresar a Carúpano. Esto es muy significativo y quizás tenga algo que ver en el ánimo de estos dos personajes, del futuro, en relación con Piar. No lo sabemos.
En todo caso, el 2 de septiembre se entera José Félix Ribas, cuando está en Cariaco, de todos esos acontecimientos, y se entera de que ha sido designado jefe de Occidente, mientras Manuel Carlos Piar ha sido designado jefe de Oriente, y que salen de la escena de la guerra Bolívar y Mariño, derrotados. Cuando ellos regresan a Carúpano les informan, les dan esta noticia, se les invita a abandonar el país.
Bolívar publicó una explicación el 7 de septiembre, un texto explicando lo sucedido. No se declara culpable; lo que ha ocurrido, inocencia, dice que a la gente le falta todavía amor por la libertad para que todo aquello cristalice. El caso es que al día siguiente Bolívar y Mariño zarpan para Cartagena, van a salir de la escena venezolana por dos años. De Cartagena van a irse a Haití y de Haití van a regresar a Venezuela en mayo de 1816; de modo que salen dos años de la escena venezolana.
La guerra sigue aquí ahora en manos de José Félix Ribas y Manuel Piar. Ellos ambos reorganizan el ejército y deciden enfrentar a los realistas, deciden enfrentarlos. Bermúdez también está en guerra cerca de Maturín, va a atacar a Morales el 12 de septiembre de 1814 y ahora va a tomar Cumaná el 29 de septiembre, y Morales y Boves los van a enfrentar a Piar y los van a vencer el 16 de octubre en la batalla del Salado.
Esta fue la única derrota militar que padeció Manuel Carlos Piar en su vida, el 16 de octubre de 1814 en la Batalla del Salado. Boves sigue su campaña triunfal y vence a Bermúdez el 9 de noviembre en Magueyes. Bermúdez regresa a Maturín a reunirse con Ribas. Piar, que es quien nos interesa, después de la derrota se va a Margarita.
Luego pasa a Güiria y en Güiria está buscando rearmarse, ¿verdad? O sea que no alcanza, no logra su cometido y decide irse a buscar otro destino, refuerzo, otra suerte, en la isla de Granada y allí va a estar en 1815, donde pasa unos cuantos meses. Desde 1815, en Granada, hasta que decide irse a Haití a sumarse a la colonia de venezolanos que están allá buscando un destino, encabezados por supuesto por Simón Bolívar, porque Bolívar está allá soñando con invadir a Venezuela.
Con base en lo que le ha dicho el almirante de Curaçao, Luis Brión, quien cuenta con suficiente armamento para una operación de invasión a Venezuela, y además Alexandre Pétion, el presidente de Haití, con quien Bolívar se reúne en enero de 1816, le ofrece apoyo y se va organizando la famosa expedición que va a zarpar el 31 de marzo de 1816, una mayoría de venezolanos y neogranadinos que estaban en el exilio en Haití. El número de los expedicionarios varía, versión a versión; algunos dicen que eran doscientos, supongamos que por allí es la cifra.
Habían 30 neogranadinos, 20 franceses, 20 haitianos y otras nacionalidades. En todo caso, lo que pretenden es temerario, porque las fuerzas realistas en Venezuela son muy superiores a este contingente, que es un contingente reducido y conformado en su mayoría por oficiales sin tropa. Aquí hay muchos generales, de modo que el fracaso estaba cantado; vamos a ver los hechos cómo ocurrieron. En esa expedición, además de Mariño y Bolívar, está por supuesto Piar, Gregor MacGregor; José Francisco Bermúdez no está porque el propio Bolívar le impide embarcarse.
Recuerden el pleito que han tenido antes, ¿no? También están en la expedición Carlos Soublette, José Antonio Anzoátegui, Bartolomé Salón, Ambrosio Plaza, Pedro Griseño Méndez y el general franco-prusiano Ducoudray-Holstein, quien después escribe unas memorias sobre todos estos hechos. Holstein provenía del sitio de Cartagena y también estaba, por supuesto, en la aventura el curazoleño Luis Brión.
Son siete las goletas que se hacen a la mar, ¿verdad?, y recalan en Juan Griego el 3 de mayo de 1816. Antes han librado una batalla naval, un combate enfrente de los islotes Los Frailes; de ahí salen bien librados de ese enfrentamiento con embarcaciones realistas. Esos islotes están justo enfrente de Playa El Agua, Playa Guacuco, en Margarita.
De modo que los vamos a tener en 1816 en Margarita y allí estuvieron hasta el 31 de mayo, cuando zarpan con destino a Carúpano. Mariño es enviado a tomar Güiria, Piar es destinado a Maturín y Bolívar envía mensajes a José Tadeo Monagas, Pedro Saraza, Manuel Sedeño, Andrés Rojas, notificándoles la llegada de todos ellos. Antes que esto ocurra, en Margarita, Bolívar ha sido reconocido como jefe supremo el 7 de mayo, de modo que su autoridad está ratificada una vez más; se había ratificado antes en Haití, y el primero de julio Bolívar decide moverse hacia Ocumare de la Costa.
Y allá llega el 6 de julio; envía a Soublette a tomar los valles de Aragua y Soublette es vencido por las tropas de Tomás Morales. Bolívar recibe información en Ocumare y advierte la precariedad de su situación y, ante las posibilidades de perder la vida, cosa que en efecto le podía ocurrir, decide irse, se embarca a toda prisa y se va hacia Bonaire, donde llega el 15 de julio. Allí se reúne con Brión y deciden intentar de nuevo un desembarco.
Y cuando están cerca de Choroní, advierten que el puerto está ocupado y se van a la playa del lado, o sea, playa bellísima que es Chuao, pero ahí no hay nadie. No hay nadie que los reciba, no hay alguien que los apoye; sienten la soledad y deciden alzar velas e irse a Güiria. En Güiria, Bolívar es de nuevo culpado del fracaso por parte de Mariño, que es expulsado de Oriente.
Y se tiene que ir de nuevo a Haití, y hasta allá llega, abrumado, Bolívar con un nuevo fracaso en agosto. En la próxima parte del programa vamos a ver qué ocurre con el resto de los que se han quedado en tierra, de los que no se han ido de nuevo a Haití. Ya regresamos.
En la parte anterior del programa señalábamos que Bolívar es culpado del fracaso de los acontecimientos por Mariño y es expulsado de Oriente, y se va a Haití. Por su parte, antes de zarpar de Güiria, Bermúdez, que había llegado por su cuenta muy dolido porque Bolívar lo había expulsado desde la expedición de Haití, ya se ha unido a Mariño, casi da cuenta de la vida del Libertador cuando le lanzó un sablazo que le rozó sin mayor daño. Por supuesto, una junta reunida ante la expulsión de Bolívar nombró a Mariño jefe supremo y a Bermúdez su segundo.
Aquí vamos a una nueva vuelta de tuerca en los fracasos de Simón Bolívar antes de alcanzar un éxito contundente ya en 1819. Los que se han quedado en tierra son Carlos Soublette y Gregor MacGregor, acosados por los realistas que avanzan al centro del país con rumbo a Oriente. Ellos tratan de unirse a los ejércitos patriotas de Mariño y Bermúdez; Soublette reconoce el mando de MacGregor y avanzan con pequeñas victorias y van sumando soldados hasta que llegan a tener casi dos mil.
Y así fue como se enfrentaron a Morales y Francisco López, pero ya esto ocurre en Oriente. Tienen el respaldo de Monagas, tienen el respaldo de Anzoátegui y de Saraza, de Pedro Saraza. Y luego se le suma Manuel Piar con su ejército. Entre todos, pero con Piar a la cabeza, les dan una derrota importante a los realistas en el Juncal, el 26 de septiembre de 1816, que es la batalla mejor tenida por los expertos en Historia Militar de las realizadas por Manuel Piar.
Esa batalla del Juncal le abre las puertas de Guayana a los patriotas para hacer clave en esta historia y Piar va a ir hacia Guayana el 8 de octubre de 1816. El 20 de noviembre pasa el Orinoco y se le suman las fuerzas de Sedeño, y Piar asume la conducción de la campaña. A finales de diciembre cruzan el río Caura; ya en enero de 1817 están en camino de Angostura.
Allí queda Sedeño sitiándola en Caicara del Orinoco, mientras Piar sigue hacia Upata. Y antes, a finales de 1816, fíjense, aquí ocurre un hecho extraordinario y es que los mismos que han expulsado a Bolívar le envían un mensajero, que es Francisco Antonio Cea, que les piden que se vaya a Haití a hablar con Bolívar para que regrese a ponerse al frente del proceso. Se ve que la diferencia entre ellos era importante y finalmente, con todos y las culpas, reconocían la autoridad de Bolívar, porque de lo contrario no se entiende que lo hayan mandado a buscar después de todo lo que le han hecho: lo han acusado de traidor, lo han expulsado, etcétera.
Bueno, hasta allá llega Francisco Antonio Cea y el 28 de diciembre de 1816 tenemos de vuelta a Simón Bolívar en Margarita. De modo que es una vuelta, como les digo, muy extraña, pero así fue. Por su parte, en 1817, un año decisivo para Piar, él sigue en su campaña. Tiene lugar la batalla de San Félix el 11 de abril de 1817; este es un punto de inflexión importante también para los patriotas ya comandados por Piar, porque les abre la puerta de una región fluvial muy amplia que les permite una salida al mundo con el Orinoco y también les permitiría hipotéticamente la consolidación del ejército en proporciones mayores.
Y es entonces cuando va a ocurrir la batalla de San Félix, que se enfrentan Piar, Anzoátegui y Pedro León Torres; Miguel de la Torre, Nicolás Ceruti. Los patriotas tienen un ejército de unos 1.600 hombres, de los cuales alrededor de 600 hombres eran indígenas con arcos, con flechas, con lanzas, y en la sierra de enfrente del adversario, que eran los realistas, contaban con un ejército muy distinto: tenían dos mil soldados profesionales. No contaban con 600 indígenas aguerridos, pero que no eran soldados profesionales; de modo que, sin embargo, a pesar de la diferencia a favor de los realistas, que no era pequeña, los patriotas los vencieron.
Dejan el campo de batalla alrededor de 700 muertos y hay alrededor de 500 prisioneros, entre ellos Ceruti, uno de los jefes, mientras que de la Torre logra escapar hacia Angostura con no más de 30 soldados, como el repliegue que les queda después de las derrotas que han tenido. Entonces Piar va a sitiar Angostura a partir del 25 de abril y Bolívar va a llegar con su tropa el 2 de mayo. Al respaldar, Piar va a reconocer a Bolívar como jefe supremo porque Bolívar se lo pide, le dice: "tiene que reconocer mi autoridad".
Piar, digamos que a regañadientes, con toda probabilidad le entrega su ejército y reconoce su supremacía. Bolívar llega con muy pocos soldados y Piar viene de una batalla donde tenía 1.600, de modo que la superioridad del ejército de Piar sobre el que traía Bolívar, que andaba alrededor de 200 soldados, era evidente. Sin embargo, Piar obedece al Libertador, le entrega y se pone bajo sus órdenes.
Y Bolívar hace unos cambios que hieren a Piar, esa es la verdad: primero designa a Bermúdez y a Sedeño para que dirijan el sitio de la ciudad y a Piar, que es el protagonista de todo esto, lo envía a Guayana La Vieja. El sitio concluye con el abandono el 19 de julio; en Angostura, Bolívar entra y toma la ciudad. Y Piar, que está resentido por razones comprensibles, pide que le permitan separarse del ejército, eso lo hace el 30 de junio, pide que le admitan irse y Bolívar le permite separarse, le da dos alternativas.
Le dice: "¿Usted se queda tranquilo en el país?" O: "le damos un pasaporte y se va". Bueno, esa es la decisión de Bolívar. Piar no se queda tranquilo en el país, se separa del ejército, pero al parecer tiene unas actividades que molestan mucho a sus jefes, como vamos a ver muy pronto, ¿verdad? Pero antes vamos a referirnos a un hecho también de la mayor importancia y es el Congreso de Cariaco, que ocurre en 1817, porque es un hecho de la mayor importancia.
Veamos los hechos, fíjense: está de vuelta en Venezuela, después de tres años de cárcel en Cádiz, el presbítero chileno José Cortés de Madriaga, que fue el personaje central de los hechos del 19 de abril de 1810 en Caracas, en el cabildo caraqueño, en aquella famosa escena del balcón donde el padre Madriaga le dice por detrás al pueblo de Caracas, cuando Vicente Emparan le pregunta si quiere seguir siendo mandado por él o no. El padre Madriaga hace la señal de nuevo con su dedo, es un hombre importante en toda esta epopeya. Él ha sido liberado junto con Juan Germán Roscio, junto con Francisco Isnardi y con Ayala, con Pascual Castillo, que estaban presos en Cádiz, en Ceuta y en Melilla; en esos distintos sitios estuvieron presos en España por motivos de aquellos hechos y son liberados en 1815.
Entonces, como les decía, el presbítero está de vuelta y le propone a Mariño regresar al esquema federal de la Constitución de 1811. Y a Mariño le parece bien, ya que Mariño era proclive a cualquier forma constitucional que mejorara su situación en desmedro de Bolívar, que se había convertido en su compañero de luchas, pero también en su adversario interno, y Mariño decide respaldarlo. Y entonces organizan el Congreso de Cariaco entre 8 y 9 de mayo de 1817 y nombran autoridades sobre las bases de las instituciones de cinco años antes.
Se forma un triunvirato integrado por Fernando Rodríguez del Toro, Francisco Javier Maíz y Simón Bolívar, a quien lo nombran sin consultarle, obviamente. Mariño es designado jefe supremo del ejército y Luis Brión, jefe de la armada. Y en esa asamblea también están presentes Francisco Antonio Cea, Diego Bautista Urbaneja, Luis Brión, por supuesto, Manuel Izaba, Diego Vallenilla, Francisco Javier y Diego Alcalá, Manuel Manero, Francisco de Paula Navas y, por supuesto, Cortés de Madriaga.
Con los nombres y los apellidos que les estoy dando se nota la preponderancia de gente de Oriente: son apellidos típicamente orientales, salvo algunas excepciones. Y en cuanto Bolívar se entera de la ocurrencia del Congreso y el proyecto federal, porque el Congreso lo que quería era regresar al federalismo, los desecha rotundamente con su silencio, no dice nada. Y como era de esperarse en lo sucesivo, ya apuntalado Bolívar en Guayana, dominando un vasto territorio y con el apoyo de una mayoría que no siguió a Mariño en la aventura de Cariaco o de Oriente, pues las decisiones del Congreso de Cariaco quedaban al aire.
Ellos tomaban decisiones y no pasaba nada, no pasaba nada porque no tenían cómo ejecutarlas, porque la mayoría, que es el poder real de las armas, estaba con Bolívar en Guayana. De modo que esto fue languideciendo, pero para Bolívar era un tema porque, una vez más, había un grupo importante encabezado por Mariño que desconocía su autoridad y Bolívar estaba siempre frente a esa extraña circunstancia; digo "siempre" exagero, en varias oportunidades ha estado frente a esta circunstancia adversa.
Recordemos que, por otra parte, a Piar le ha sido autorizada su salida del ejército en junio, pero según sus acusadores se encuentra soliviantando a la gente con base en la lucha de clases entre los pardos y los blancos criollos. Recordemos también que la hazaña de San Félix es el propio Piar que le abre las puertas a los patriotas de Guayana y, bueno, Piar se vio en peligro de entregarles su ejército a Bolívar, como dijimos antes, ¿verdad?
Hemos afirmado: en Piar había un rencor comprensible, no era un capricho la molestia de Piar frente a la situación en que estaba, pero bueno, Manuel Piar es hecho preso y es llevado a Angostura el 3 de octubre. Allí se le abre un juicio. El fiscal acusador es Carlos Soublette, el defensor es Fernando Galindo, los juzga un consejo de guerra presidido por Brión, integrado por Pedro León Torres, José Antonio Anzoátegui, José Eucroz, José María Carreño, Judas Tadeo Piñango y Francisco Conde.
Y se le halla culpable de los cargos y se le fusila contra la pared de la iglesia de Angostura el 16 de octubre de 1817. Un autor, un doctor francés que ha estudiado estos temas y tiene un libro muy interesante, sobre todo este período, que se llama Clément Thibaud. Él tiene... voy a leerles un párrafo donde él se procura una explicación de estos hechos, que me parece interesante referirla. Ese libro de Clément Thibaud se llama Repúblicas en armas: los ejércitos bolivarianos en la Guerra de Independencia, en Colombia y Venezuela.
Y va a decir Thibaud: "A mediados de 1817, casi todos los jefes militares habrían podido ser acusados de insubordinación. Bermúdez, Mariño y sus aliados habían organizado un congreso encaminado para quitarle al Libertador la dirección de la guerra. Saraza apenas paraba mientes a las observaciones del comando general. Pasemos también por alto a José Antonio Páez, que, emperador en su reino de los llanos entre el Arauca y el Apure, no había reconocido sino en forma del todo simbólica la autoridad del Libertador. Solo Monagas parece un caudillo bajo las órdenes de Bolívar, pero... y este es el punto esencial, ninguno de estos líderes tiene la ambición de construir un ejército de soldados de infantería apto para atacar las capitales Santa Fe y Caracas, como Piar con ayuda de Sedeño. Al concentrarse en el general pardo de origen extranjero", dice Thibaud, "Bolívar no busca rebajar el poder de los caudillos, sino eliminar a un temible rival que compartió su ambición reguladora; fue esta, sin duda, la verdadera razón del proceso contra Piar".
Eso dice Clément Thibaud. Fin de la cita. Yo digo lo siguiente: no obstante lo dicho por Thibaud, hay que recordar que Piar ha sido despojado de su ejército, de modo que si Bolívar tiene el temor hipotético de que Piar va a armar otro ejército de esas magnitudes, pues hay que preguntarse si eso era posible. Yo creo que no lo era; un ejército no se forma de la noche a la mañana, además el ejército se lo había entregado a Bolívar, ¿cuál es el temor de Bolívar de un Piar desarmado?
En ese sentido, para mí cobra cuerpo la hipótesis del ejemplo que quiere dar Bolívar sobre los otros caudillos, es decir, la necesidad de unificar el mando en torno a él. Eso sí, Bolívar tiene una imperiosa necesidad y la cuerda al parecer va a reventar por lo más delgado o lo más difícil para Bolívar, porque realmente Piar era un hombre aguerrido, la conquista de Guayana se le debe a él. De modo que si Bolívar está en el punto de tener que aplicar una sanción ejemplarizante para tranquilizar el hervidero y a los caudillos regionales, pues ahí tiene frente a sí la posibilidad de Piar.
Y el propio Bolívar va a decir en una proclama, el 17 de octubre de 1817, al día siguiente del fusilamiento de Piar, él va a decir lo siguiente, voy a leerles lo que él dice del general Piar, atención: "Ayer ha sido un día de dolor para mi corazón. El general Piar fue ejecutado por sus crímenes de lesa patria, conspiración y deserción. Un tribunal justo y legal ha pronunciado la sentencia contra aquel desgraciado ciudadano que, embriagado con los valores de la fortuna y por saciar su ambición, pretendió sepultar la patria entre sus ruinas.
El general Piar, a la verdad, había hecho servicios importantes a la República y aunque el curso de su conducta había sido siempre la de un faccioso, sus servicios fueron pródigamente recompensados por el gobierno de Venezuela. Pero este general, que solo aspiraba al mando supremo, formó el designio más atroz que puede concebir un alma perversa: no solo la guerra civil, sino la anarquía y el sacrificio más inhumano de sus propios compañeros y hermanos se había propuesto Piar. El cielo ha permitido a un hombre que ofendía la divinidad y al linaje humano no profanase más tiempo la tierra, que no debía sufrirlo un momento después de su nefando crimen".
Hasta allí la cita de Bolívar. Bueno, es difícil imaginarse una condena moral peor que esta que le hace a este Bolívar a la memoria de Piar, que ya está muerto; de modo que aquí hay un punto importante, ¿no? Importante, cada lector juzgará por sus cuentas, ¿verdad?, pero llamarlo embriagado por los valores de la fortuna y por saciar su ambición; el curso de su conducta había sido siempre la de un faccioso; el designio más atroz que puede concebir un alma perversa... Bueno, son calificativos verdaderamente duros, muy duros.
Bueno, lo cierto es que la preminencia que adquiere Bolívar después del fusilamiento de Piar es verdaderamente absoluta. Y él mismo lo dice muchos años después, en el Diario de Bucaramanga, cuando se confiesa con Luis Perú de Lacroix en 1828. Voy a leerles lo que dice Simón Bolívar del fusilamiento de Piar en el Diario de Bucaramanga.
Finalmente, una vez leídas las versiones del juicio de Piar y los delitos de los que se le acusaba, pues son muchos los testimonios, como el de Bartolomé Salón o Ignacio Pulido, que señalan que una vez que Piar le entrega el ejército a Bolívar se dedicó a soliviantar a los pardos en contra del Libertador y a montar una tienda aparte, pero digamos que esta no era la causa, como hemos tratado de argumentar, para que haya un juicio sumario y un fusilamiento. Para mí, el caso es lo que el propio Bolívar confiesa en el Diario de Bucaramanga y que les acabo de leer.
Bien, esta es la vida de Manuel Carlos Piar, unos cuarenta años, y este es nuestro programa. Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca, esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico, Rafael Arraiz arroba hotmail.com, y en mi Twitter, arroba Rafael Arraiz. Ha sido, como siempre, un gusto hablar para ustedes. Hasta nuestro próximo encuentro.