Serie Militares. José Antonio Anzoátegui
Militares. José Antonio Anzoátegui
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos. Mi número de productor nacional independiente, treinta mil setecientos veinte. Vamos a ver entonces la vida y obra, muy breve porque fue una vida breve, de José Antonio Anzoátegui. Recordemos que en la constitución de 1909, cuando ya Juan Vicente Gómez ha desplazado del poder a su compadre Cipriano Castro.
Se introducen dos cambios en las denominaciones de los estados nacionales: Maturín pasa a ser Monagas y Barcelona pasa a ser Anzoátegui. Desde entonces, hace 112 años, nadie ha tenido la ocurrencia de cambiarle el nombre a este estado oriental de la República, uno de los de mayor crecimiento poblacional en los años recientes. Por el contrario, es motivo de orgullo para los anzoatiguenses el apellido de aquel muchacho que nació en Barcelona, en el seno de una familia acaudalada, y murió con apenas 30 años cumplidos en la lejana Pamplona, hoy Colombia, entonces Nueva Granada, muy lejos de las playas de su infancia. José Antonio Anzoátegui fue el tercer hijo del vasco José Anzoátegui y de la venezolana Juana Petronila Hernández.
Nació José Antonio el 14 de noviembre de 1789. Tuvo varios hermanos: Pedro María, Joaquín, Agustín, Juan José y Dolores. Su padre, José Anzoátegui, llegó a Venezuela hacia mediados del siglo XVIII, entusiasmado por su pariente Agustín de Anzoátegui, quien era un factor importante dentro de la Compañía Guipuzcoana.
Aquella empresa tuvo en sus manos el país entre 1728 y 1784 con un monopolio comercial y con el mando político delegado por el rey de España en perfecta connivencia. Recordemos que la Compañía Guipuzcoana fue un acuerdo entre el rey de España y los vizcaínos: crearon una empresa donde el Rey tenía el 51% de las acciones y el 49% era de los vascos. El rey tenía el interés fundamental de que los vascos patrullaran las costas venezolanas, que ya padecían el contrabando, con relaciones comerciales muy intensas con las islas holandesas: Aruba, Curazao o Bonaire, donde vivía desde hace un tiempo un conjunto importante de judíos. Establecían unas líneas comerciales con gente de tierra firme que a la corona española, por supuesto, no le hacían ninguna gracia.
El otro objetivo que buscaba el rey con la creación de la Compañía Guipuzcoana era garantizarse que llegara el cacao a España; era un fruto muy apetecido por él y por las cortes de su corona. Y el mejor cacao del mundo en aquella época era venezolano; para muchos sigue siendo el cacao porcelana venezolano el mejor del mundo. De modo que la Compañía Guipuzcoana, a costa de los vascos, el rey no puso un centavo en esto. A costa de los vascos estaba el patrullaje y un monopolio comercial que era la manera como el Rey podía compensarles sus servicios.
Hay una interesante discusión en la historiografía venezolana acerca de si la Compañía Guipuzcoana fue favorable o no para Venezuela, o para el rey. En ese sentido, un estudioso del tema, Eduardo Arcila Farías, el gran maestro, afirmó lo siguiente: "La misión que más interesaba a España era la que se refería a la vigilancia del litoral; uno o más barcos serían mantenidos en Venezuela para patrullar las dilatadas costas y defenderlas contra los intrusos mercaderes extranjeros. Existen testimonios de funcionarios idóneos en que aparecen complicados en actos prohibidos tanto la introducción de efectos como la exportación de frutos, y fue esta acusación una razón que pesó para que la corona le retirara su favor".
Ya se está refiriendo Arcila Farías al fin de la Compañía Guipuzcoana cuando las empresas se deshacen en 1784, pero en pocas palabras estos cincuenta años en que la Capitanía General de Venezuela fue gobernada tanto económica como políticamente por la Compañía Guipuzcoana. Todo esto lo referimos porque Agustín de Anzoátegui era uno de los factores, de los trabajadores y de los funcionarios en la Compañía Guipuzcoana, que entusiasmó particularmente a su pariente José Anzoátegui sobre las perspectivas que encontraba en Venezuela. Y así fue como este vasco se vino y se estableció en Barcelona, vinculado con la Compañía Guipuzcoana, por supuesto.
Y aquí se va a enamorar de una criolla, de Juana Petronila Hernández, y van a hacer esta prole que hemos mencionado: Pedro María, Joaquín, Agustín, Juan José y Dolores, además, por supuesto, de José Antonio Anzoátegui, quien nos ocupa. De tal modo que muy rápidamente va a hacer fortuna don José Anzoátegui en estas tierras, a punta de trabajar la tierra y el ganado. Y así fue como sus hijos contaron con un ambiente propicio y José Antonio pudo entrar en la academia militar que regentaba en Barcelona el coronel canario Sebastián de Blesa, quien una vez activada la revolución emancipadora estuvo del lado patriota, codo a codo con algunos de sus alumnos. Esto era lo usual, verdad, que estos muchachos de la élite entraran en la academia militar.
Lo usual no era que estudiaran en las universidades; en este caso tendría que haberse trasladado a Caracas porque para la fecha la única universidad que existía es la Universidad de Caracas, que se había fundado en 1725. José Antonio no va a venirse a Caracas, sino que va a estudiar en esa academia militar que regentaba en Barcelona el coronel canario Sebastián de Blesa. Y por su parte don José, enraizado ya en Venezuela, ha debido ir olvidando lo que significaba en euskera su apellido. La lengua vasca significa Anzoátegui, lugar de saucos.
También tiene la acepción del lugar de espinos, Anzoátegui. Bueno, don José seguramente se fue familiarizando con las palmas, los almendrones y con unas cuantas plantas cerófilas allá en Anzoátegui y, por supuesto, con las iguanas que son muy de aquel territorio. Va a ser su tercer hijo, que es el que nos ocupa, quien tenga su primera actuación en abril de 1810 cuando la Junta Provincial de Barcelona se suma a la de Caracas y a la de Cumaná proclamando el no reconocimiento de José Bonaparte como nuevo monarca y sí respaldando a Fernando VII, el rey que ha sido depuesto. Y por él se articula el 19 de abril de 1810 en Caracas y se crea la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII.
Bueno, este es el movimiento patriota de Barcelona que junto con el de Cumaná y el de Caracas y algunos otros se pronuncian a favor de Fernando VII, en contra de Francia, en contra de Bonaparte, que ha colocado sobre la cabeza de su hermano José Bonaparte la corona de España. Los criollos venezolanos se oponen y forman estas primeras juntas, en la de Barcelona va a participar el barcelonés José Antonio Anzoátegui. En esos mismos tiempos no hemos podido precisar la fecha de su matrimonio, pero creemos que ha debido ocurrir en 1811. Entonces va a contraer nupcias con Teresa Argüindegui Arrioja, con quien va a tener dos hijas, Calixta y Juana.
Incluso esta última, Juana, no la llegó a conocer porque muere en Pamplona cuando la niña ya ha nacido en Anzoátegui y él todavía no había regresado. Argüindegui, por otro lado, es un apellido vasco también y Arrioja también, de modo que aquí han debido funcionar las relaciones familiares para que un hijo de un vasco como era José Antonio Anzoátegui Hernández se casara con Teresa Argüindegui Arrioja, que ha debido ser una descendiente de vascos en la ciudad de Barcelona. Bien, en la próxima parte del programa vamos a continuar con estos primeros años de la vida de este muchacho barcelonés que fue José Antonio Anzoátegui y que pasó a la eternidad como uno de los héroes militares de Venezuela en razón de su participación muy importante tanto en la batalla de Pantano de Vargas como en la Batalla de Boyacá. La batalla que selló la independencia de Nueva Granada. Ya regresamos.
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En la parte anterior del programa estábamos hablando de esos primeros años de José Antonio Anzoátegui en Barcelona. De su entorno familiar, sus padres y su matrimonio, las dos hijas que tuvo. Y ahora vamos a empezar a ver su vida propiamente de guerrero. Recordemos que en 1812, con la embestida de Domingo de Monteverde, quien ha desembarcado en Venezuela procedente de Puerto Rico con un ejército en su mayoría de canarios, su ejército de soldados profesionales, ha vencido a las fuerzas militares capitaneadas por Francisco de Miranda.
Van a ocurrir las capitulaciones de Miranda en julio de 1812 y como sabemos el proyecto republicano naufraga. Anzoátegui está en Barcelona y allá es reducido a no poder salir de la ciudad en un primer momento, pero luego Monteverde envía a Lorenzo Fernández de la Hoz para las ciudades y Fernández de la Hoz hace presos a Anzoátegui y otros patriotas revolucionarios republicanos. Una vez hechos presos los envían al Castillo de La Guaira; allí estuvieron en cautiverio hasta mayo de 1813, cuando Anzoátegui y sus compañeros de celda fueron puestos en libertad por sobreseimiento de la causa que se seguía en su contra. Piensen que estamos en mayo de 1813: Bolívar no ha entrado triunfante a Caracas al frente de la Campaña Admirable, todavía eso va a ocurrir en agosto de ese mismo año.
Y así fue, con la entrada triunfante de Bolívar a Caracas al mes siguiente, en septiembre el capitán Anzoátegui se incorpora al Batallón Barlovento en los Valles del Tuy, a las órdenes de un hombre de una gran valentía y de grandes éxitos militares como fue Vicente Campo Elías. Nosotros nos preguntamos dónde estuvo Anzoátegui entre mayo y septiembre de 1813, no lo sabemos, pero suponemos, es lo más lógico, que regresó a su casa en Barcelona al reencontrarse con su esposa e hija, con su familia paterna. No tenemos pruebas documentales que avalen esta suposición, sin embargo la consignamos. Vamos a tener a Anzoátegui participando en octubre de 1813.
En su primera batalla, Campo Elías se enfrenta a José Tomás Boves, el asturiano, y lo derrota. Y entre los vencedores está Anzoátegui; en diciembre de 1813 lo vamos ya a las órdenes de Simón Bolívar, tiene lugar la batalla de Araure donde triunfan los patriotas. En enero de 1814 lo tenemos a las órdenes de Rafael Urdaneta, en Baragua muy cerca de Barquisimeto, donde vencen al coronel Reyes Vargas. En febrero pierde Rafael Urdaneta contra Ceballos y Anzoátegui por primera vez muerde el polvo de la derrota.
En marzo vuelven a triunfar ante Reyes Vargas en Barquisimeto, y en ese mismo mes Urdaneta y los suyos están en San Carlos y son derrotados por Sebastián de la Calzada. Luego en abril triunfan ante Ceballos en Carabobo, mientras a las órdenes de Santiago Mariño pierden en abril en Cojedes ante Ceballos. Como vemos, esta es una etapa vertiginosa en la vida militar de Anzoátegui, porque hemos relatado en muy poco tiempo algo que comienza en octubre de 1813 y estamos en abril de 1814. Y ha sucedido una detrás de otra una serie de batallas importantes donde Anzoátegui iba a estar a las órdenes de Campo Elías, de Bolívar, de Urdaneta y de Mariño.
Y ahí va él ascendiendo en su carrera militar; de hecho, a mediados de año es ascendido a sargento mayor. Iba entonces a batallar en Cojedes y en Mucuchíes, con un triunfo y una derrota. Se va con Bolívar a Nueva Granada y está entre marzo y mayo de 1815 en el famoso sitio de Cartagena, y se retira junto con Bolívar hacia Jamaica. Recordemos que en el sitio de Cartagena van a estar un grupo importante de venezolanos resistiendo los embates de Pablo Morillo, que ya ha llegado con su ejército, y Morillo los derrota.
Muchos de ellos pierden la vida, otros logran irse a Haití como en efecto ocurrió, otros a Jamaica; Anzoátegui será de los que finalmente recalaron allá y está participando en ese cónclave de venezolanos que están dialogando, discutiendo, debatiendo las posibilidades que tienen de invadir a Venezuela hasta que finalmente lo hacen en la llamada Expedición de los Cayos, que va a zarpar de Haití con Simón Bolívar a la cabeza. Con el respaldo decisivo del curazoleño Luis Brión, y lo vamos a tener a José Antonio Anzoátegui en la batalla naval que ocurre frente a los islotes de Los Frailes en Margarita. Eso debió ser entre los islotes de Los Frailes y Playa del Agua, Playa Guacuco o la Playa El Tirano. Eso está ocurriendo en Margarita el 2 de mayo de 1816.
Como resultado de esa participación Anzoátegui es ascendido por Bolívar a teniente coronel y lo vamos a hallar de nuevo entre julio y septiembre de 1816 a las órdenes de Gregor MacGregor batallando. En diciembre pasa a estar a las órdenes de Manuel Carlos Piar, que es ascendido a coronel. De nuevo una etapa vertiginosa en la vida militar de Anzoátegui, estamos hablando del año 1815 y 1816. Y al año siguiente, en 1817, lo vamos a hallar como coronel en Angostura a las órdenes de Manuel Carlos Piar asediando la ciudad de Angostura.
En febrero está en batalla contra Torre Alba y en abril, contra de la Torre, siempre con Piar, y este mes es ascendido a general de brigada. Esta es una carrera militar vertiginosa: ya en 1817 es general de brigada. Y al año siguiente lo hallamos con Bolívar en Calabozo, y en febrero de 1818 está en guerra contra las fuerzas de Pablo Morillo. Este mismo mes de febrero es herido en combate en la batalla del Sombrero, en una batalla contra Morillo y sus fuerzas militares, por supuesto, a las órdenes de Simón Bolívar.
El mes siguiente pierden las fuerzas patrióticas contra Morillo en la batalla del Semén y ya en este encontronazo Bolívar designa a Anzoátegui jefe de la ala derecha del ejército. En mayo está a las órdenes de José Antonio Páez en la batalla de Cojedes, es ascendido a general de división y lo tenemos en febrero de 1819 con Páez batallando contra Morillo en Cabujal. En marzo está con Bolívar en La Cañada, ambas en Apure, y ya en julio de 1819 combate en Gámeza en Nueva Granada contra Barreiro. Y está, por supuesto, con el ejército de Bolívar en la campaña de Nueva Granada, verdad, que ya ha comenzado.
Que ha reunido al Ejército Libertador comandado por Simón Bolívar, con la Legión Británica, con el Ejército de Apure de José Antonio Páez, con el ejército que comanda Francisco de Paula Santander en Casanare, y todos han avanzado hacia Nueva Granada, hacia el Páramo de Pisba, casi cuatro mil metros de altura. Han trascendido el Páramo de Pisba y han entrado ya en combate en el territorio de Nueva Granada. Recordemos que el jefe del Estado Mayor de ese ejército es Carlos Soublette, la vanguardia está Francisco de Paula Santander y en la retaguardia José Antonio Anzoátegui, y así va a participar él, ¿verdad? El 25 de julio en la batalla de Pantano de Vargas y el 7 de agosto de 1819 en la batalla de Boyacá.
De modo que allí lo vamos a tener y a diferencia de la batalla de Pantano de Vargas, que duró todo un día y dejó cerca de 500 hombres fuera de combate entre muertos y heridos, la de Boyacá fue muy breve, con pocas bajas. No obstante, la que se celebra como definitoria es Boyacá y no Vargas. ¿Por qué? Bueno, pues debe haber pesado mucho que los patriotas en Boyacá hicieron mil seiscientos prisioneros en el campo, que hicieron preso a Barreiro y en pocas palabras desactivaron la línea de defensa realista en su totalidad.
Al punto del virrey Sámano, al enterarse, se aventó de Bogotá a toda velocidad hacia Honda en el río Magdalena, buscando navegar a Cartagena para salvar el pellejo. En la carrera por cierto dejó todo el dinero del virreinato, que fue una circunstancia crucial para el futuro de Bolívar y su epopeya, y su proyecto; esa cifra fue definitoria. Entonces no solo alcanzó la derrota de las fuerzas principales de los realistas en Nueva Granada, sino que se hizo de lo que le faltaba a su gesta. Es decir, recursos económicos.
Cuando Bolívar entra a Bogotá escoltado por Santander y por Anzoátegui está ocurriendo una apoteosis y el Libertador va a destacar enfáticamente la participación de Anzoátegui en estas dos batallas fundamentales. De hecho, en Boyacá, en Bogotá, en una de sus calles principales, en la Calle 100 que es muy ancha, hay una estatua de José Antonio Anzoátegui. Que por cierto, la placa de la estatua dice José Antonio Ansuategui, se les olvidó el Antonio, seguramente un detalle en el momento en que se erigió esta estatua en Bogotá. En homenaje a uno de los héroes de la batalla de Boyacá como fue este barcelonés José Antonio.
En la próxima parte del programa seguiremos viendo los hechos militares y ya no tan militares de José Antonio Anzoátegui, en Colombia. Ya regresamos. Bien, en la parte anterior del programa veníamos haciendo la relación de los hechos militares de José Antonio Anzoátegui y nos basábamos en el trabajo de Manuel Andueza Rosales, donde hay un apartado que se titula "Hoja de servicios del heroico general José Antonio Anzoátegui". Eso lo hallamos también recogido por Jóvito Franco Briceño en su libro, "José Antonio Anzoátegui, general bolivariano".
Muy bien, sabemos que la batalla de Boyacá, el ejército libertador estuvo presidido por el general en jefe Simón Bolívar. Habíamos dicho antes que el jefe del Estado Mayor fue Carlos Soublette, la División de Vanguardia estuvo encabezada por Francisco de Paula Santander y la División de Retaguardia por José Antonio Anzoátegui. Esta fue la última batalla que libró el general Anzoátegui. La entrada a Bogotá fue apoteósica y el 18 de septiembre tuvo lugar una gran fiesta celebratoria en donde Anzoátegui recibió la cruz de Boyacá de manos de la señorita Bernardina Ibáñez.
Antes presidió los actos el Libertador, flanqueado por Santander y Anzoátegui, que fueron los jefes de las divisiones vencedoras en la batalla de Boyacá. De modo que aquí Anzoátegui en su corta vida disfrutó de las mieles de la victoria, de la apoteosis de la victoria que le ofrecía el pueblo de Bogotá agradecido por las victorias en Pantano de Vargas y en Boyacá, donde se sella la independencia de Nueva Granada. Y concluidas las celebraciones en la capital, en Bogotá, Bolívar va a designar a Anzoátegui como comandante del Ejército del Norte. Se refiere por supuesto al norte de Nueva Granada, y con esa encomienda Anzoátegui va a cabalgar hacia Pamplona y va a llegar a esta ciudad el 25 de octubre de 1819.
Y allí comienza a trabajar en función de la designación que ha hecho el Libertador como comandante del Ejército del Norte. El 14 de noviembre un comité dispuesto para ello, en la ciudad de Pamplona, le celebra el cumpleaños a José Antonio Anzoátegui con un banquete, una comida y una fiesta. Y al sentarse a la mesa, Anzoátegui se sintió mal y le pidió a Diego Ibarra que lo representara en el acto; Ibarra estaba acompañando, lo recordemos, que Ibarra fue uno de los decanos más importantes del Libertador. Y le va a corresponder al coronel José María Ortega dar los partes de la situación que estaba enfrentando el general de división José Antonio Anzoátegui.
En las primeras informaciones Ortega dice que está muy grave; en el segundo parte del día siguiente revela que la situación seguía igual de grave. ¿En qué se basaba Ortega? En los informes del médico de la Legión Británica, el doctor Foley, quien señalaba que corría riesgo de perder la vida. Era el Anzoátegui y así fue, lamentablemente a las diez de la noche del 15 de noviembre expiraba el hijo de Barcelona, José Antonio Anzoátegui. A su lado, en la cama donde estaba expirando, estaban Jacinto Lara, Ambrosio Plaza, Diego Ibarra y José María Ortega.
¿De qué murió Anzoátegui? ¿De qué falleció? Pareciera un accidente cerebrovascular o infarto, pero tenía 30 años; también se ha dicho que fue un morbo súbito. Esto lo pongo en entrecomillado, ¿verdad?, porque, bueno, qué es un morbo súbito no lo sabemos, la verdad es que no disponemos de información precisa salvo el informe del doctor Foley, ¿verdad?, que, eh... bueno, todo apuntaba a que era un accidente cerebrovascular o un infarto que le había estado acabando la vida.
Incluso alguna vez se tejió la hipótesis de que fue envenenado, pero nunca fue sustentada esta hipótesis, ¿verdad? Es decir, la hipótesis se fundamentaba al parecer en los hipotéticos celos que podían tener muchos compañeros de Anzoátegui, el privilegio con el que lo señalaba Simón Bolívar en todos estos episodios por actuación destacadísima de Anzoátegui en la batalla de Boyacá. Entonces esta hipótesis se colocó sobre la mesa, la idea de que haya podido ser envenenado. Pero no pudo probarse y pareciera un envenenamiento lo hubiese llevado a una muerte mucho más rápida, prácticamente de inmediato.
En cambio aquí hubo una agonía, le hizo pasar las noches, llegó al día siguiente hasta que finalmente murió. Los restos de José Antonio Anzoátegui fueron depositados en la catedral de Pamplona, pero el terremoto de Cúcuta de 1875, que fue un terremoto devastador en Cúcuta, tuvo muchas implicaciones a razón con el templo de la Catedral de Pamplona y esta iglesia tuvo que reconstruirse en otro lugar. Las cenizas de Anzoátegui quedaron allí, el templo destruido, y así fue como en 1933, bastantes años después, la Academia Nacional de Historia de Venezuela envió una comisión con el objeto de hallar sus despojos, pero nada hallaron en las excavaciones. De tal modo que sus cenizas se las llevó el viento y lluvia o una borrasca en su voracidad o vaya a saber usted dónde fueron a parar las cenizas de José Antonio Anzoátegui.
El terremoto de Cúcuta, por cierto, en 1875 fue el que dio pie para que en el estado Táchira hubiese una emanación natural de petróleo, la finca Alquitrana de Manuel Antonio Pulido, y que a su vez dio pie a la creación de la primera empresa petrolera venezolana, que fue una empresa privada de capitales tachirenses, gente del Táchira y San Cristóbal. De modo que ese terremoto de Cúcuta por una parte arrasó con el templo de Pamplona, por otro lado profundizó unas fallas geológicas en el Táchira que permitió una emanación natural de petróleo, y son muchas otras las consecuencias del terremoto de Cúcuta que no tenemos tiempo en este momento de revisar. Simplemente señalo esa. Y entre los muchos juicios valorativos que uno puede leer acerca de Anzoátegui más allá de los infaltables ditirambos, que son la mayoría, hay tres que uno destaca.
El de Daniel Florencio O'Leary, quien afirma lo siguiente, cito: "Anzoátegui era un valiente y experto soldado; amaba su patria tanto como aborrecía a España. La gloria militar y el odio a sus contrarios fueron sus móviles de conducta. Pérdida inmensa fue esta para el ejército y difícil de llenar el vacío que deja". Fin de la cita. Por cierto, fue O'Leary quien lo llamó por primera vez el Sempiterno Regañón, ya que el carácter de Anzoátegui era severo, era muy exigente, incluso podría decirse que lo asistía un mal humor.
Siempre estamos diciendo esto basándonos en los apuntes de O'Leary, quien afortunadamente nos dejó miles y miles de páginas con observaciones muy valiosas sobre la gente y los hechos de su tiempo, además del archivo Los Papeles del Libertador, por supuesto. Piensen que O'Leary señala lo esencial en Anzoátegui: un valiente y experto soldado. De modo que hay otras personas que le añaden virtudes de gran estadista, pero esto es una exageración, porque Anzoátegui muere a los 30 años y no tuvo oportunidad de llevar la conducción de un estado ni de una fracción del Estado que pueda llevar a alguien a hablar de un gran estadista. Abiertamente una exageración.
De modo que además en su actividad ni siquiera tuvo la oportunidad de dirigir un ejército en batalla, lo iba a hacer al frente del Ejército del Norte, pero lo alcanzó la muerte, porque en el ejercicio de los ejércitos de los que él formó parte y en las batallas en las que participó, siempre lo hizo como su alterno. Él nunca tuvo la oportunidad de dirigir él una batalla; eso iba a ocurrir pero la muerte lo halló antes, esa es la verdad. En la última parte del programa seguiremos hablando sobre estos juicios de la historia, de compañeros de Anzoátegui y sus actuaciones. En el período muy breve de su vida estamos hablando de un hombre que muere a los 30 años de una manera todavía indecifrable, plenamente indecifrable.
De modo que en la próxima parte del programa seguiremos viendo vida y obra de José Antonio Anzoátegui. Ya regresamos. Estás en sintonía de Unión Radiocultural. Recuerda, todos los programas están colgados en la aplicación anchor.fm. Este programa, Venezolanos, lo puedes volver a escuchar los sábados a las 10 de la noche y los domingos.
Bien, referíamos en la parte anterior del programa lo escrito por el general Daniel Florencio O'Leary sobre Anzoátegui, un valiente y experto soldado. Veamos ahora lo que dice parte del general Carlos Soublette, escrito desde Ventaquemada. Eso es una zona de la región cundiboyacense, muy cerca de Tunja, muy cerca de Villa de Leyva y muy cerca del sitio de Boyacá, que debo ya acá precisar. Allí Soublette, en su lenguaje siempre precioso y cristalino, va a decir lo siguiente, cito.
"El señor general Anzoátegui a la cabeza de dos batallones y un escuadrón de caballería atacó y rindió el cuerpo principal del enemigo; a él se debe en gran parte la victoria, que es generoso, ¿no?, Soublette. A él se debe en gran parte la victoria". Fin de la cita. Y así fue, y así se reconoce en Colombia sin desmeditar a Santander, por supuesto, que fue el otro factor esencial de este triunfo en Boyacá.
Por otra parte se hace evidente que el futuro de Anzoátegui era descollante, por decirlo menos, como lo fue el de Santander, hay que ver lo que logró a partir de aquí. De modo que esos eran los dos vencedores y así lo reconoció Bolívar designando los jefes del Ejército del Norte, porque Santander iba a quedar en Bogotá al mando de la ciudad y de esa unidad política que era la Nueva Granada. Muy pronto Bolívar, en Angostura, la va a convertir en la República de Colombia, pero eso todavía no ha ocurrido. Va a ocurrir en diciembre de 1819; estamos en septiembre-octubre de ese mismo año.
Bolívar tenía por supuesto la vista puesta en Venezuela y por eso designaba a Anzoátegui como jefe del Ejército del Norte. Pero bueno, el destino tenía otro futuro para el barcelonés. Hay otros juicios muy interesantes de José Antonio Páez con motivo de la batalla de Cojedes; esa batalla ocurrió en mayo de 1818 y en un informe que le manda Páez a Bolívar dice lo siguiente textualmente: "Todos los generales que mandaban la infantería merecen ser fusilados con excepción de Anzoátegui".
Fin de la cita. Bueno, así habrán sido las ejecutorias de Anzoátegui y las de los otros generales como para que el general Páez proponga que sean fusilados, así de mal lo habrán hecho, salvo Anzoátegui. Y así habrán sido las facultades de él para que Páez, uno de los mejores guerreros, de los guerreros mejor dotados de todo este período, las advierta y las señale sin mezquindad alguna y sin envidia, que ha podido tenerla, porque lo está diciendo en 1818. Ahí reconoce la valía de Anzoátegui en la batalla de Cojedes, al punto que él lo lleva a escribir esto.
Es un reconocimiento que vale el doble, a mi juicio, por quien lo está profiriendo, que es el general Páez. Y bueno, fíjense, es evidente que Anzoátegui murió joven y en el cénit de su gloria, es evidente que falleció siendo un vencedor. Y con un porvenir excepcionalmente promisorio. En la fotografía del instante, la victoria de Boyacá, hay tres grandes en la gesta independentista en ese instante de 1819: esos tres grandes son Bolívar, Santander y Anzoátegui.
No cabe duda alguna, ¿no? Aquí uno se pregunta, bueno, por qué no Soublette, porque Soublette es el jefe del Estado Mayor que junto con Bolívar observa la batalla, pero él no está propiamente en la batalla como sí lo están Santander y Anzoátegui en el cuerpo a cuerpo, por eso es que el señalamiento para ellos dos, sino de la misma magnitud para Soublette. Ahora, Anzoátegui va a morir en este momento histórico, de allí que no es aventurado advertir la gloria de Anzoátegui incluye el futuro que no tuvo lugar. Aunque esto parezca una formulación extraña, no lo es.
Es decir, Anzoátegui muere en el cénit de su gloria con un futuro muy prometedor y de alguna manera ese futuro que no ocurrió. La gente, el gentilicio anzoatiguense lo incluye dentro de sus valoraciones; estamos hablando del nombre con una vida muy breve, 30 años apenas. Además, no incurrió en graves errores, no tuvo tiempo siquiera de incurrir en errores mayores, de modo que no hay ni una mancha, ni siquiera lunares pequeños en la hoja de servicio anzoateguiana. Bueno, alguien puede decir este es el aventaje a los que mueren jóvenes; en alguna medida ocurrió lo mismo con Antonio José Sucre, quien va a fallecer a los 35 años, también en una juventud evidente.
Ahora, claro, todo esto que vengo diciendo no le resta mérito alguno a ese gran soldado que fue Anzoátegui, de acuerdo con la valoración de todos sus compañeros, pero sí explica cómo un hombre que fallece tan joven, que no llegó a comandar un ejército en batalla, haya sido inmortalizado con la designación de su apellido, por ejemplo, a su estado natal. Que alguien pudiera preguntarse, bueno, pero cómo así, ¿por qué tanto? Yo creo, al hacerlo, se estaba señalando el futuro que no tuvo lugar y las ejecutorias perfectas del joven barcelonés. Yo creo que basta con lo dicho por Páez para entender la magnitud de las virtudes militares de Anzoátegui.
Y lo otro que se desprende de la valoración que Bolívar tenía de él y de lo escrito por O'Leary es que era un hombre serio, preciso, ordenado, urgido por el cumplimiento de sus responsabilidades. Por eso O'Leary probablemente lo llamaba el Sempiterno Regañón, porque se ve que era un hombre que quería que las cosas se hicieran como tenían que hacerse. Y todas estas virtudes fueron las que llevaron a Anzoátegui a ser reconocido por sus pares como un soldado excepcional, de esto yo no tengo la menor duda. Estas son las virtudes que debemos señalar en recuerdo del héroe y las que permitirían extender su vida en sentido pedagógico o magisterial.
La valentía sola, que también la tenía, era importante, pero la valentía sin orden, sin disciplina, sin seriedad, pues esa valentía sola no encuentra un cauce vencedor. De modo que son varias las virtudes que acompañaban, que tramaban la personalidad de José Antonio Anzoátegui. En la reconstrucción de su vida y obra nos ha ayudado mucho los trabajos de Pedro Manuel Vázquez, de Manuel Andueza Rosales, de Jóvito Franco Briceño, del general Esteban Chacón Cardona, de Mario Briceño Perozo, de J. J. Arocha. Nos han permitido reconstruir la vida breve de este militar venezolano.
Como siempre, un gusto hablar para ustedes, me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba rafaelarraiz. Como siempre, un gusto hablar para ustedes en este nuevo capítulo de la serie sobre militares venezolanos que venimos desarrollando para ustedes hasta nuestro próximo encuentro.