Serie Los del Podio
21 de noviembre de 2023

Serie Los del podio II. Cap 9. Marco Negrón

Serie Los del podio II. Cap 9. Marco Negrón

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Recuerda que nos puede seguir en @MundoURWeb y @RadioEscuelaUR. Bien, en un nuevo programa de Venezolanos, en esta serie que venimos haciendo titulada Los del podio, hoy tenemos el honor y el gusto de conversar con Marco Negrón. Te saludamos, Marco. Encantado de estar con ustedes, Rafael.

Muchísimas gracias. Marco Negrón nació en Caracas en 1938 y es un hombre que ha sido muy importante en el mundo académico para la arquitectura y el urbanismo, y tiene un desarrollo profesional extraordinario que supone que esté sentado en esta silla conversando con nosotros. Pero vamos a comenzar por el principio, Marco: ¿cómo es ese mundo al que tú llegas en Caracas en 1938, tu padre y tu madre? Tú eres el primero de la familia.

El segundo donde vivían, soy el mayor. Mi padre, Alberto, era de San Cristóbal; mi madre, Celia, era de Cantaura. Eran unos inmigrantes internos, extremo del país. En esa época, complicadísimo ir de un sitio a otro.

Ocurre que mi padre era muy amigo del papá de Humberto Fernández Morán, Luis Fernández Morán... ¿Un zuliano, supongo? Zuliano, sí. Que lo nombraron director o presidente, no sé cuál era el cargo, de las minas en Aroicual, en Barcelona, y se llevó hoy papá con su mano derecha al administrador y ahí se conocieron mi papá y él mismo.

La familia de mis padres, los abuelos por lo menos no los llegué a conocer, murieron antes. Mi abuelo estuvo preso en Gómez, el coronel de esos de Choppo... ¿y cómo llamamos? ¡Choppi Piedras!, estuvo preso de Gómez. En cambio mi abuela era de los Baptista de Trujillo, prima de Francisco Baptista, el que fue secretario de Gómez.

Claro, Baptista Galindo, pero era prima doble, no era hermana. A mis abuelos los conocí, incluso mi abuelo en Cantaura, imagínate lo que podía hacer Cantaura en los años 30 o 40. Tuvo 10 hijos y prácticamente todos fueron a la universidad. ¡Qué cosa tan maravillosa!

Notables. Esos son tus abuelos maternos, porque tu segundo apellido es cuál. Ruiz. Mi abuelo era José Ignacio Ruiz, comerciante, pero se mudó a Barcelona para que sus hijos se educaran. Muy bien, todos fueron a la escuela, al liceo, y algunos llegaron a la Universidad Central de Venezuela.

La Universidad Central en esa época... Bueno, mi tía Lila fue fundadora de la Escuela de Trabajo Social, pero es notable por venir de un sitio tan remoto. Claro, Cantaura es lejos. Es lejos, ya en aquella época más.

Bueno, parece que eran varios días de viaje. Claro, claro. Y cuando tú naces, ¿dónde vivían? Se habían venido a Caracas, se casaron en Barcelona, pero vinieron a Caracas. ¿Y en qué zona quedaba la casa?

Enfrente a Miraflores prácticamente. ¡Ah! La Pastora. En el Callejón Carmona, que no existe, que es donde está el Palacio Blanco. Ok, claro.

¿Esa era la casa de las familias? ¿Eso es La Pastora? Eso es La Pastora, límite de La Pastora con Alta Gracia. Yo no tengo memoria de esa época.

No, para mí. Tengo fotos y de allí nos mudamos a una pensión en el centro, en la esquina del Tejar, donde está el Parque Central ahora. ¿Por eso un edificio se llama El Tejar? El Tejar, claro.

Uno de los edificios del Parque Central. Exactamente, que era de Enriqueta Vocalandro Ruiz, hermana... bueno, sobrina de mi abuelo, y que él los había protegido mucho porque creo que quedaron huérfanos de pequeño. Y de allí, en la pensión de Enriqueta, nos mudamos a Los Rosales, la urbanización que hizo Juan Bernardo Arismendi... Juan Bernardo Arismendi. Y Villanueva, entiendo, el proyectista de la urbanización, sospecho que a lo mejor vivimos en una casa de Villanueva.

Es posible, porque además él era el lleno de Arismendi. Claro, claro. En esa casa nació mi hermana Lilia, sin luz eléctrica, con lámparas de kerosene. Todavía no había electricidad en Los Rosales.

En Los Rosales no habían llegado, era la urbanización recién inaugurada. Yo viví allí, no tenía conciencia de que era cuando se iniciaron las obras en la Ciudad Universitaria. No llegué a tener moto, pero tenía un burro y paseaba por la hacienda Ibarra. Y recuerdo los bulldozers haciendo movimientos de tierra en la Ciudad Universitaria, que yo no tenía ni idea de qué era, ni que algún día llegaría a estudiar allí.

No solo estudiar, sino que fuiste decano de la Facultad de Arquitectura. Ahí vivimos un tiempo, pero nos mudamos porque el problema eran las escuelas que quedaban muy lejos. Mi papá viajaba mucho al interior, mi mamá no sabía manejar todavía, después se convirtió en una experta volante, pero todavía no manejaba. Se alquiló la casa y nos mudábamos a La Pastora.

Volvieron. Volvimos a La Pastora, pero arriba de Guanábano a Desbarrancado. Ok. El puente del Guanábano, el inicio del puente de los suicidas.

Claro que se lanzaban por allí, claro. Y ahí había a distancia peatonal varios colegios. Estaba un colegio en Monjas, es que no me acuerdo cómo se llama ahora, que es para donde fueron mis hermanas, y estaba La Salle, el San Ignacio, claro, que yo preferí La Salle porque me gustaba más el equipo de fútbol. Muy bien, muy buen criterio.

Y allí hice casi toda la primaria. Había hecho ya, hice un kínder en la Experimental Venezuela, después dos años... ¿cómo se llamaba?, un colegio público, no me acuerdo el nombre, y ahí entré a La Salle. Bueno, ahí termina el bachillerato. Si tienes un recuerdo particular de algún profesor o tu vocación de arquitecto y urbanista se fue desarrollando allí, hubo ahí un llamado ocasional en el bachillerato.

Mira, no recuerdo una cosa particular. Claro, recuerdo a algunos profesores, por supuesto. Un hermano muy célebre y era muy mayor, el hermano Francisco, que era profesor de matemática y dando clases hasta que se murió prácticamente. Un profesor español de física, Jiménez, que fue profesor del Liceo Bolívar después, creo que fue del Departamento de Matemática o algo así.

Tuvimos a Lorenzo Fernández en segundo año y era profesor de literatura y faltaba mucho a clase porque se le habían llevado los obispos, tenía mucha falta y era que lo detenían. No era un mérito, era capellán muy cercano a Caldera. Ahí hice muy buenos amigos, después algunos se vinieron conmigo a arquitectura, pocos, dos o tres, y en verdad no me interesó por la arquitectura. No sé muy bien de dónde nació.

¿De dónde nació? ¿Y el urbanismo? Pero cuando estabas en quinto año de bachillerato, ahí en La Salle, ¿te planteaste alguna alternativa distinta? No, siempre fue claro que iba para arquitectura. Sabía que había cosas que no iba a estudiar, como derecho, por ejemplo, o medicina, estaban totalmente descartados.

Tenía cierta inclinación hacia las artes, me gustaba pintar, dibujar, etcétera. Y cuando entras en la Facultad de Arquitectura de la Central, ¿estamos en qué? ¿En el año 57-58? No, antes. El 57, pasé hace unos 2 años y entonces entré en el 55.

Todavía no estaba el edificio actual de la facultad. Entramos a... estábamos en el edificio de Ingeniería Mecánica. Está ahí muy cerca, pero estaba comenzando prácticamente la carrera. La carrera comenzó... bueno, como escuela tenía...

Es muy tardía la carrera de Arquitectura en Venezuela y yo soy la promoción 11. Ok. ¿Y el edificio de la facultad se inauguró en el 57? Claro, y ahí cuando entras nos queda un minuto en este fragmento del programa, pero te dejo la pregunta para la próxima parte.

Cuando entras en primer año de arquitectura yo supongo que allí en esa época estaba dando clases Julio Volante, estaba dando clases Carlos Raúl Villanueva. Creo que daba clases Gustavo Wallis o era alumno. Bueno, ahora nos irás... Ok, vamos a una pausa y ya regresamos con Marco Negrón en Los del Podio, el programa Venezolanos. En breve continúa Venezolanos.

Somos Unión Radio Cultural. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com y, en Twitter, arroba RafaelArraiz.

Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Estamos conversando con Marco Negrón sobre su vida y obra y estamos en este momento en su ingreso a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela en el año 55 o 56. ¿Te preguntaba por tus primeros maestros?

Primeros maestros... Bueno, el decano era Vilio Osust, que también era vicerrector de la Central al mismo tiempo. Teníamos a Eduardo Crema en Historia del Arte, muy italiano, ¡qué maravilloso profesor! Creo que era muy buen profesor de literatura, eso sí lo recuerdo. Como profesor para la Historia del Arte nunca me gustó demasiado.

Claro, me imagino. Recuerdo que su biblia era una enciclopedia del arte de un catalán, Pijoan. ¡Claro! José Pijoan. Y no aceptaba ningún otro texto.

Yo envié un trabajo fundado sobre un libro de un profesor, ¿cómo se llama?, el museo francés por excelencia, el Louvre, y me dijo que eso sería para si tenía algún mueble cojo que se lo metiera bajo la pata. ¿A quién más tenías allí? Teníamos a Héctor Soriano en Matemática. Eh... espera, estoy tratando de recordar qué era... ¿Y diseño arquitectónico?

Todavía no. Nos daban una materia que se llamaba Introducción a la Arquitectura. Ajá. Que es la de Santiago Goyri. Ok. Era un vasco exiliado, joven, relativamente joven.

Teníamos, ah, el profesor de dibujo a mano alzada, ahora se me escapa el nombre acordarlo. Sería Charles Ventrillon, que era un cascarrabia increíble, pero muy buen profesor. En modelado teníamos... esa es la materia que se llamaba entonces modelado, que trabajábamos con arcilla. El de Geometría Descriptiva era el propio Vilio Osott.

Bueno, y avancemos en tu carrera... Es importante porque ese año cae Pérez Jiménez. Claro, en el 58. Bueno, hubo la Huelga Universitaria noviembre del 57, exacto, donde algunos amigos míos fueron presos a la Seguridad Nacional, etcétera, cerraron la universidad y amanecimos el 58 con nuevas autoridades, un nuevo gobierno, Venancio como rector, sí, y Julián Ferris como decano de Arquitectura. Qué bien, gran arquitecto, gran arquitecto y gran persona.

Qué bueno. ¿En qué año te graduaste? En el 61. ¡61! Muy bien. Y una vez graduado, ¿qué empezaste a hacer?

Bueno, en ese período, promovido por la... en gran parte por la Facultad de Arquitectura, se creó el CENDES. Exacto. El CENDES era una iniciativa de la UCV con Cordiplan, que se suponía que iba a formar los cuadros técnicos de los nuevos gobiernos democráticos. Claro.

Lo dirigió y lo trajeron de Chile para dirigirlo, Jorge Ahumada. Era un economista muy destacado que incluso antes de morir murió aquí, pero se estaba yendo a Chile porque Frey lo había llamado para que dirigiera el Banco Central. En el CENDES pasó una cosa muy curiosa porque no entró ningún adeco o copeyano que le estaban en el gobierno.

Bueno, te lo cuento por qué: en el último año de carrera se introdujo un material nuevo en el pénsum, que era planificación, que la dirigía un arquitecto peruano, estuvo muy bien colado a Venezuela, Eduardo Neira, y ahí abordaba la clase Ahumada de Luis Lander. Ahí me entusiasmé con la planificación y me inscribí en el primer curso de posgrados del CENDES.

Había trabajado ya como estudiante en la Ingeniería Municipal de Petare, pero como estudiante, y entré directamente al CENDES donde había varias personas notables. Hay que decir, Va a Michelena, por ejemplo, él fue mi compañero, mayor que yo, pero fue mi compañero del CENDES, su compañera entonces Juana Brumblich y varios... bueno, Leonardo Montiel Ortega. El tema petrolero, ¿no? Sí.

Fue una experiencia muy interesante la del CENDES, pero al mismo tiempo yo militaba en el Partido Comunista y trabajaba en la propaganda del Partido Comunista, y un día me detuvieron y no pude terminar el curso de CENDES porque me mandaron fuera. Ya, ¿y a dónde te fuiste? Elegí...

Bueno, era uno elegía donde se..., bueno, no estabas exiliado. Si regresaste, te metemos preso otra vez. Claro que no hay deportación o exilio, pero si regresas, te metemos preso otra vez. Elegí Londres porque estaba la tradición del Greater London Plan, que fue el plan que se hizo durante la Segunda Guerra Mundial.

Los ingleses estaban trabajando en el Plan de Londres... Pero te estaban haciendo un favor, en el fondo, ¿no? Claro. Bueno, yo me fui un poco triste y mi papá había muerto o no estaba viuda, pero te estabas yendo a Londres. Pero, estando en Londres, me invitaron al Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos en La Habana, en plena efervescencia y auge de la Revolución Cubana.

Fue una experiencia muy interesante estar en ese congreso y allí me reclutó el partido para ir a hacer publicidad revolución venezolana por América Latina. ¿De la Revolución Venezolana? La futura, ok. Hice un viaje muy interesante también. Estuve en Brasil, en Argentina y me negaron la visa.

Estuve en Chile, en Bolivia, en México y regresé a Europa. En ese trayecto conocí a Luis Carlos Prestes... No lo conocimos pero lo enseñaron. ¿Te lo enseñaron de la edad? Una especie de vidriera, este es el camarada Prestes, el Capitán de la Esperanza que lo llamó Neruda.

Conocí al secretario general del Partido Comunista Uruguayo, que fue una persona muy amable, Rodney Arismendi. Luis Corvalán, que era el secretario del Partido Comunista chileno. En Brasil algunos personajes notables como Julião, que es un líder campesino muy importante de la época. Bueno, y regresé a Cuba, que era donde había salido, y me pidieron que me fuera a Roma.

Manuel Caballero, qué mala junta. Y estaba Rodolfo y Saguier para que lo ayudara, se estaba organizando una conferencia mundial para la libertad de los presos políticos en Venezuela. Y así terminé aterrizando en Roma. Yo no conocía a Manuel de nombre aquí, personalmente, lo conocí allí, nos hicimos muy amigos, igual que Rodolfo.

Ya yo había conocido a Mercedes, mi esposa, en Londres, y nos reunimos en Roma. Ese congreso fue muy interesante, lo presidió Miguel Ángel Asturias. Estuvo así, nombres que recuerdo, Pasolini, por ejemplo, Mazzacurati, que era un escultor muy célebre. Gracias al apoyo del Partido Comunista Italiano no éramos nosotros los que teníamos la capacidad de esa convocatoria, pero ahí vinieron mis diferencias con el Partido Comunista y terminé alejándome.

Y me dediqué a la profesión, claro. Estamos en 1966-67 por el... Antes todavía, 74 o 75 más o menos. 64 o 65. 74, 74. Perdón, 64-65. 64-65, sí.

Y decidí dedicarme a la profesión. ¿Y regresaste a Venezuela? No, y yo estuve casi desde el 63 hasta el 70 afuera. Ah, ya... Ese período en Italia empecé a trabajar, primero conseguí entrar a la oficina de Luigi Piccinato.

Imagínate, el hermano, digo, el tío de Giorgio, que estuvo en Venezuela y tiene un libro publicado en La Pondocela. Lo publicamos, lo recuerdo. Su tío era un urbanista muy célebre, autor de una proyectista o ciudad en la época de Mussolini, que se llama Sabaudia, en el Agro Pontino. Ahí estuve un tiempo y me fui y trabajé en una empresa italiana de arquitectura y urbanismo, de la cual fui director.

Y cuando hay las elecciones del 68-69, que gana Caldera, yo decido que me vengo en el interregno. Nadie me ha dicho que podía regresar, entre uno y otro me voy seguramente, hay paso. Y me vine cuando Caldera era presidente electo y Leoni presidente saliente, y allí traté de entrar nuevamente al CENDES, que es donde quería estar porque ya la vocación por planificación era muy clara.

Y a mi juicio, el CENDES tenía un muy buen nivel en ese momento. E ingresé también a la Facultad de Arquitectura como profesor a hacer la carrera y bueno, ahí empezó una nueva historia en 1969. Bien, estamos conversando con Marco Negrón sobre su vida y obra. Vamos a una pausa y regresamos con nuestra conversación.

Estamos conversando con Marco Negrón sobre su vida y obra. Entonces tenemos una nueva vida con Mercedes, tu esposa, aquí en Caracas, ingresas al CENDES e ingresas como profesor, supongo que instructor o agregado, a hacer la carrera universitaria, ¿no? Sí, todavía… Y a dar clases, pues. ¿Y a dar clases? ¿Qué materia dabas?

Bueno, yo empecé con diseño. Muy bien. Incluso mi concurso de ingreso fue en diseño. Ahí estudió un... estaba en el CENDES básicamente. Bueno, en verdad entré primero en el CENDES como contratado para asesorar a un estudio que financiaba el Banco Nacional de Ahorro y Préstamo, ¿no?, que fue muy importante y lamentablemente nunca más se hizo, que fue una encuesta sobre el mercado real de vivienda en Venezuela.

Una encuesta muy impresionante, muy grande, con muchas muestras de todo el país sobre el estado y la vivienda. Se hizo en el 70, pero más nunca se repitió. Ha habido un poco la idea que pudiera hacerse entre un censo y otro. Fue una experiencia muy interesante, muy rica.

En el CENDES empecé a trabajar en investigación. El tema inicial que arrancamos era lo que llamábamos entonces asentamiento urbano no regulado, o sea los barrios. Claro, la ciudad espontánea es la ciudad espontánea, o como le llaman algunos también ilegales. Y en la facultad, clases de diseño básicamente, claro.

Coincidencialmente no sabíamos que íbamos a ser decanos los dos con Alfredo Cilento. Ahí aparece la renovación. Sí, los años 70. Los años 70 se produce la interrupción de la universidad como una reintervención.

Yo me quedo básicamente en el Banco Nacional de Ahorro y Préstamo, donde me pidieron que dirigiera la oficina de investigación en vivienda. Es una oficina que financiaba al banco donde se hicieron varios trabajos importantes. Cuando se regularizó la situación en la universidad volví, se abrió el concurso en la Facultad de Diseño. Entré en diseño y en el CENDES hicimos un trabajo que me pareció muy importante.

Bueno, el CENDES en esa época era un CENDES totalmente notable, claro. Estaba Heinz Sontag, estaba Héctor Silva, o sea, Agustín. ¿Estaba Fernando Henrique Cardoso? Fernando Henrique Cardoso vino alguna vez, no estaba siempre. Estuvo cuando... Estuvo Darcy Ribeiro.

Imagínate. Caracciolo Parra Germán dirigía el equipo histórico del CENDES y hizo trabajos muy importantes. Y en esa época me tocó una experiencia muy rica, a estar Fernando Travieso. Ajá, claro. Que fue bueno.

En esa época se contrató con el ministerio, ¿cómo se llamaba entonces?, de Minas e Hidrocarburos, un estudio de pre-diagnóstico de la Faja Petrolífera del Orinoco. Pre-diagnóstico territorial, por claro. Ahí se armó un equipo impresionante que me tocó dirigir a mí, era todavía bastante novato. El equipo histórico lo dirigía Germán, el económico, el social lo dirigí yo, José Agustín.

Había varios nombres importantes, que de ahí salió una publicación finalmente pre-diagnóstica de la Faja Petrolífera. Ahora, Marco, vamos a llegar a tu decanato porque si no vamos a tener tiempo de revisar otras facetas de tu vida. Tú vas a ser decano del año 90 al año 96, dos períodos estuviste en el decanato y después pasas a ser presidente, varios años, un tiempo después de la fundación Fondo Andrés Bello para el Desarrollo Científico de la Universidad Central de Venezuela.

En pocas palabras, ¿cómo fue tu experiencia de gerente académico, como se dice ahora? Antes se llamaban autoridades, pero ahora los llaman gerentes académicos. Bueno... en verdad yo nunca había pensado que le doy mucha más importancia al cargo de profesor, de investigador, y al de autoridad académica, aunque lo respeto mucho, pero no es exactamente mi vocación. Llegué allí... Bueno, había algunos conflictos internos dentro de la facultad.

Una corriente que propiciaban... es difícil decirlo ahora porque mucha gente no está y es un tema muy polémico... como una especie de disolución en la carrera de arquitectura que se iba desmoronando como en salidas distintas de la arquitectura. Claro, entrabas por un camino y se disfrutaba... Entonces algunos profesores de la facultad, sobre todo en particular, que fue mi gran amigo Luis Carlos Palacios, considerábamos que eso no había armonía, es decir, que había que consolidar las formaciones como arquitectos y después abrir la puerta a las especialidades.

Claro, eso es lo lógico, pero dar una formación muy sólida en básica arquitectura, cosas como el urbanismo clásicamente es una transdisciplina ni siquiera donde intervienen médicos, sociólogos, nunca me pareció muy lógico formar urbanistas como tales que manejaran también los urbanos. Y esa fue el énfasis que pusimos, además ese fue el objetivo fundamental del decanato. El pénsum estaba... era de la renovación, o sea un pénsum ya muy viejo, o sea que había que actualizarlo, había que ponerlo al día.

Han pasado casi 20 años. Entonces, el objetivo fundamental de esa gestión fue poner al día el pénsum. Y de hecho estuve dos períodos porque en el primer período no pudimos terminarlo, claro, como siempre en esas cosas hay muchas resistencias, etcétera, y en los períodos logramos terminarlo. Aparte de que el decanato de la arquitectura tiene otra cosa estupenda, que es la oficina del último piso en la facultad, como una vista estupenda.

Uno de mis antecesores, Pablo La Sala, decía que él dejaba el decanato pero no la oficina, y bueno ahí terminé con el decanato. Pedí mi sabático, que no lo había tenido, y me fui tres meses a Roma. Otra vez, vuelta, vuelta a Roma. Bueno, antes había estado en Venecia, sí, una experiencia.

Mi sabático anterior logré hacerlo en Venecia, que fue una experiencia única, me imagino. Yo había conocido Venecia cuando estaba exiliado en Roma, pero han pasado, como dice. Pero Villanueva siempre había insistido que Venecia era una ciudad excepcional y yo quería verla. Y cuando la vi esa vez, yo vuelvo aquí y logré volver, pero ya terminaba el decanato, le iría a irme a Roma para pasar tres meses y al resto del año sabático aquí.

Pero me llamó José Domingo Mujica. José Domingo era el presidente de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, que había entrado en el Caldera II. ¿En el segundo gobierno de Caldera? Con Nacho Ávalos también, que era presidente del CONICIT y estaban muy preocupados por la situación de la zona rental, claro.

O sea, Domingo me llamó y me dijo que se pudiera hacer con... Yo hacía tiempo venía tratando el tema de la Zona Rental y yo sostenía que el tema clave de allí era la dirección de la Zona Rental, la presidencia, donde hacía falta una persona, no que fuera experto en bienes inmobiliarios, sino que tiene una visión global de la ciudad. Eso son 10 hectáreas en el centro de la ciudad con un potencial constructivo...

¿No son conchas de ajo?... No son conchas de ajo. Un potencial constructivo altísimo, con un plan urbano estupendo, lo hizo el Instituto de Urbanismo, ese es un plan. Bueno, la idea original con la Zona Rental, hubo un proyecto de Villanueva que no se pudo ejecutar. Pero era una visión venezolana petrolera... Claro.

Era un edificio en muchos pisos, el edificio más alto de América Latina en concreto en esa época. Y creo que llegó como hasta el cuarto, quinto piso. Los sótanos hicieron los sótanos, cuatro sótanos. Pero ese edificio era irrepetible, es decir, económicamente había el tema sísmico, evidentemente, en un edificio proyectado antes de las normas antisísmicas, y hay opiniones diversas, pero sobre todo era un edificio económicamente no desarrollable en la Venezuela de crisis esos años.

Por supuesto, en el año 97, desde el 96, eso no era posible. Entonces por esto en el Instituto de Urbanismo se hizo un plan que te permite tener usos diferentes en diferentes localizaciones, con intervenciones económicas más pequeñas para que haya un desarrollo progresivo y no un desarrollo de solo golpes, que se vaya adaptando a las condiciones económicas del país, a la demanda del mercado de edificios y lo hiciera factible. Pero eso estaba estancado cuando yo llegué...

Eso estaba lleno de ranchos, es decir, una cosa que pagaban alquileres miserables no les generaba recursos. Creo que había un parque ferial que era como improvisado, ¿no? Era donde se hacía la Feria del Libro. La feria de los libros no es galpones.

Bueno, era un edificio metálico y desarmable que trajo una exposición italiana a Caracas y se lo donó a la Zona Rental. Entonces ese edificio se alquilaba para eso, pero producían muy poco dinero, poco dinero. Primero me llama ese Domingo, que se hace, yo le digo, bueno, y lo primero que hay que hacer es cambiar el presidente, sin descalificarlo, pero ellos hicieron la fase inicial de apropiarse del terreno, que era importante, pero de ahí no pudieron seguir.

Claro, entonces hay que nombrar a alguien. Y me pidió nombre. El primer nombre que les propuse, ya lo había propuesto varias veces, era Pedro Pablo Ospuro, una persona competente, honorable. El ingeniero municipal del plan del año 52. Exacto, y presidente del Colegio de Ingenieros.

Y amigo a Caldera, por si acaso, porque en esa época el presidente lo nombraba el presidente de la fundación o el presidente de la República. Eso nunca prosperó. Incluso yo insistí con algunos decanos en tratar de mover eso por allí. Vamos a una pausa, Marco. Finalmente el que presidió el fondo fuiste tú, ¿no? Claro.

En béisbol, como se puede llamar eso, por forfait... Por descarte. Por descarte, muy bien. Mira, el aire me está matando. Vamos a una pausa musical. Sin que andan neumonías, este paso es la factura.

En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural.

Estamos conversando con Marco Negrón, estamos en una etapa de su vida profesional y ahora vamos a abrir en esta última parte del programa una etapa muy importante que es la etapa en la que tu producción intelectual, siento yo, que se desarrolla más. Hasta ese momento habías trabajado en libros colectivos, lo que llaman hoy día papers académicos de arquitectura y urbanismo, pero en el siglo XXI hay varios libros importantes tuyos, varios libros que se han convertido en una referencia fundamental para entender el desarrollo poblacional y urbano de la ciudad de Caracas.

Hay varios libros que son fundamentales para entender ese proceso, además empiezas a tener una actividad de articulista semanal en Tal Cual, en El Nacional o El Universal, tu voz empieza a ser sumamente escuchada en relación con todos los temas urbanos. De esa etapa, ¿qué nos puedes decir? ¿Cómo fue que fuese surgiendo ese aluvión de trabajos? Bueno, siempre tuve una moda esta vocación de escritura y las cosas por escrito.

La colaboración con la prensa viene de algunos años antes, sí, pero lo Tal Cual fue muy importante porque tú te centrastes en el tema urbano de manera sistemática y esos términos no eran convirtiéndose en ensayos de un libro. Es que justamente eso es lo que yo antes escribí, escribía en El Nacional mucho tiempo sobre temas diversos, temas universitarios, temas sociales... Cuando otro me llama al mundo, que incluso me acordó, para qué escribes... Vais las deshaces a la que tú escribes.

Yo decidí dedicarme, centrarme en mi campo profesional de la cuestión urbana y la arquitectura básicamente y de ahí prácticamente nunca salí. Hice algún artículo comentando alguna... algo cultural de algún amigo o el fallecimiento de alguien importante, pero la línea era trabajar en el campo que creo que conozco, claro. Con más profundidad y ahí empecé, no se puede decir como un plan elaborado porque es muy difícil, que se va armando en el camino, pero con un intento de hacer trabajo divulgativo para que la gente entienda lo que uno ha sido ahí, hay cómo se maneja.

Porque uno critica mucho el tema de los planes, que los planes están malhechos, pero también está el tema del vecino, por ejemplo, no quieren que las cosas cambien o entienden la dinámica de la ciudad, defienden parcelas, su parcelita. ¿Cómo es que dicen los gringos? "Nothing in my backyard". Sí, no te metas con mi jardín.

Yo te acuerdo de qué hay que hacer escuelas, pero no cerca de mi casa, me quedás problema. Ahí, bueno, el esfuerzo iba por ese lado, sí, tratar de llevar a un lenguaje accesible al público un poco la experiencia tanto como investigador como profesionalmente. Afortunadamente los libros han tenido mucho éxito razonable y bueno, últimamente he dejado de escribir porque siento una cierta sensación de frustración porque cada vez que tengo que escribir sobre nuestras ciudades son artículos negativos, es decir, el estado de deterioro al que han llegado nuestras ciudades.

Y ya me fastidio un poco volver. Y bueno, hablar sobre lo que quisiéramos también es utopía prácticamente. Ahora, sí sería interesante para nuestra audiencia desmontar algunos mitos caraqueños, por ejemplo, fíjate, Marco: los caraqueños tienen la idea que viven en una ciudad gigantesca y resulta que Bogotá tiene 9 millones de habitantes, Lima tiene 10, Santiago tiene 7. Y resulta ser que Caracas está entre las ciudades más pequeñas de América Latina.

Caracas, lo que llamamos el área metropolitana de Caracas, no sabemos cuánto tiene, pero no llega a 4 millones, debería estar por los 3 millones. Imagínate, no sabemos muy bien qué ha pasado porque se han ido mucha gente, claro, pero también ha venido gente del interior, sí, tratando de refugiarse en Caracas porque ante el desastre del país entonces ven Caracas como el sitio donde un refugio es decir donde van a estar menos mal. No sabemos muy bien cuál es la población, pero efectivamente Santiago es una ciudad de 7 millones de habitantes en un país que tiene la mitad de la población de Venezuela.

Chile, 15, y tiene la mitad de la población de Venezuela, más o menos, y Santiago tiene 7 y funciona. Sí, casi el 50 por ciento de la población vive en la ciudad principal. La experiencia de Bogotá, bueno, hoy me tocó, bueno Bogotá es una ciudad caótica, pero con cosas muy notables. Sí, es decir, es una ciudad primero con planes, caótica por el tamaño y el tráfico que no... La movilidad es muy reducida.

Que el Transmilenio no ha sido suficientemente... el Transmilenio fue un gran... Pero quedó desbordado. Ahí es donde uno ve la importancia del Metro de Caracas, claro, en el estado en que está abandonado. ¡Claro! Pero ahí se controla, allí yo... Una parte, una parte.

Bueno, creo que es importante, porque Caracas en la medida en que se recupere tiene que continuar con el metro. Pero va a tener que trabajar también con el BTR, con el similar, lo que se llaman los autobuses BTR. Por costo, cuando nos recuperemos vamos a estar arruinados, es decir, las inversiones del metro son inversiones cuantiosísimas. Claro, por ahora se están haciendo aspectos cosméticos, digamos, puntuales en algunas estaciones, pero la inversión de fondo no se ha hecho, por ejemplo.

Recuerda que hay una conexión entre el Metro de Caracas y el Metro de Los Teques. El Metro de Los Teques se piensa que va a conectar con la estación del metro en La Rinconada, eso permitiría una ciudad mucho más grande. Bueno, y que la conexión con Guarenas-Guatire es gran parte de la población que trabaja en Caracas vive en Guarenas y en los Valles del Tuy. Y en Los Altos Mirandinos.

En Los Altos Mirandinos, claro. Bueno, y en Barquisimeto también. Y en Barquisimeto, sí. Entonces hay un tema muy complejo que hay que abordar bien, el BTR va a ser... Bueno, es por eso que no he vuelto a escribir. Aquí hay un BTR.

Sí. ¿Que son las líneas de autobús del Metro Caracas? No. El de la avenida Nueva Caracas. O sea, Nueva Granada y Las Fuerzas Armadas. Sí, eso es un desastre.

Yo no hace tiempo que no voy por ahí, pero es un desastre, fue muy mal hecho, es decir una vez. Entonces el la la el... sí que en la alcaldía, cuando estuvimos en la Alcaldía Metropolitana, que también estuve por ahí con Leopoldo Provençali... No, con Ledesma, con Ledesma. Con Zulma, fue la directora de instituto y yo era el asesor.

Allí se intentó suficientemente la experiencia del... que no me gustaba mucho el nombre, que era el Transmetrópoli. El Transmetrópoli era organizar el transporte privado de las camioneticas, es decir, facilitarle financiamiento y crearles una central de operaciones, entrenar a los choferes, establecer paradas modernas con información del horario de llegada, etcétera. Lo normal en cualquier parte del mundo.

Claro, que era una operación muy sencilla, no generabas desempleo, claro, pero nunca se logró realizar porque era una cosa insólita: los autobuses se armaban en la frontera con Colombia y para traerlos a Caracas había que traerlos disfrazados. Sí, bueno, Marco, ese no fue el programa completo. Bueno, tú querías que te contara ochenta años. Muchísimas gracias.

Una última reflexión tuya sobre una o dos virtudes de la ciudad de Caracas. ¿El verdor quizás...? Eh... varios: el clima, el clima... el paisaje. Que todo eso puede potenciarse. Claro. Recuperar el río, claro.

Muchas ciudades, una ciudad Medellín ha recuperado su río. Claro el Támesis. La gente se baña ahora en el Támesis. Cuando hicimos el concurso, que lo hicimos de la alcaldía de la Carlota, la idea era recuperar también el río. Entonces son cosas que no son ninguna ciencia infusa, se conoce, se sabe cómo se hace, y tampoco son tan caras.

Así es. Bueno, muchísimas gracias, Marco, por venir. Discúlpanos el frío, pero así son las cabinas de radio. Ha sido un placer conversar con Marco Negrón y nosotros nos vemos en nuestro próximo encuentro. Nos vemos y nos oímos en nuestros próximos encuentros.

Gracias, Rafael, un gusto a todos los acompañados. Muchas gracias, Marcos.

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