Serie La Democracia en Venezuela. Cap 7. Luz y sombra de la democracia (1945-1958)
Serie La democracia en Venezuela. Cap 7. Luz y sombra de la democracia (1945-1958)
Transcripción
Este programa es posible gracias al equipo conformado por Isabela Iturriza, Inmaculada Sebastiano, Carlos Javier Virgüez, Juan Juárez, Fernando Camacho y Giancarlos Caravaggio. También puedes seguir la transmisión en vivo en mundowr.com, debes buscar la pestaña de radio en vivo, bajar y darle clic en Unión Radio 90.3. Recuerda que nos puedes seguir en arroba Mundo UR Web y arroba Radio Escuela UR.
Les habla Rafael Arráiz Lucca y estamos en el séptimo capítulo de esta serie que venimos haciendo sobre la democracia venezolana. En el capítulo anterior estuvimos trabajando lo que se desencadena a partir del golpe del 18 de octubre de 1945, y decíamos que se necesitaron tres años para que las diferencias entre Acción Democrática y los militares de la fórmula que dio el golpe de Estado se hicieran notorias. Otro golpe de Estado derrocó al presidente Rómulo Gallegos en noviembre de 1948 y él mismo fue comandado por Carlos Delgado Chalbaud. Se hizo evidente para todos que el proyecto de AD y el proyecto de los militares no era el mismo; se necesitaron tres años para tener pruebas fehacientes de que era así lo que estoy señalando.
Después de la redacción del acta constitutiva de la Junta Revolucionaria de Gobierno y su firma el 19 de octubre de 1945, aquel gobierno provisional dirigió un comunicado escrito a la nación. En este texto quedó claro que el propósito principal del Gobierno sería convocar a unas elecciones universales, directas y secretas por primera vez en la historia de Venezuela, universales para la Presidencia de la República, previa redacción por supuesto de una nueva Constitución nacional. En el primer decreto de la Junta, en la Gaceta Oficial del 23 de octubre, se compromete a dictar un decreto ley para convocar elecciones de una Asamblea Nacional Constituyente. Y después, el presidente de la Junta, Rómulo Betancourt, designó su gabinete ejecutivo.
El decreto número 9 es particularmente significativo, ya que los miembros de la junta se inhabilitan para presentarse como candidatos en las próximas elecciones. Este decreto le dio mucha fuerza moral a la junta, ya que quedaban libres de toda sospecha de estar actuando en provecho de sus propias intenciones presidenciales. Luego, en el decreto 52 del 17 de noviembre, se crea una comisión preparatoria: el Estatuto Electoral, que permite elegir a los diputados a una Asamblea Nacional Constituyente. Además, se le asignaba a la comisión la tarea de redactar un proyecto de Constitución Nacional para ser presentado a la Asamblea.
Como presidente de esta comisión se designó nada menos que a Andrés Eloy Blanco, y en el decreto número 64 se crea el Jurado de Responsabilidad Civil y Administrativa que tuvo la tarea de juzgar los casos sustanciados en contra de los funcionarios de los gobiernos anteriores. Con este jurado se implementó una suerte de persecución política en contra de altos funcionarios del gobierno de Medina, de López Contreras y de Gómez. A muchos de ellos les fueron congeladas las cuentas bancarias y confiscadas las casas mientras sobrevivían en el exilio.
Este capítulo de la llamada revolución de octubre es visto con razón como una expresión retaliativa, pero formó parte de la justificación histórica que la Junta quiso darle a su carácter revolucionario. Dicho de otro modo, una de las causas principales que justificaban el golpe civil-militar fue la de sustituir a un conjunto de gobiernos corruptos, con comillas. De modo que perseguir judicialmente a quienes ellos creían que habían incurrido en esas prácticas, pues era lo más lógico.
Años después muchos integrantes de las juntas se arrepintieron de estos excesos, sobre todo de los cometidos en contra de personas de probada honorabilidad, que las había y muchas. Entre los primeros decretos, el gobierno legisló en torno a dos temas que le eran fundamentales: la educación y el movimiento sindical. En cuanto al primero, era evidente que se buscaba su democratización y masificación, y en cuanto a lo segundo, pues nada más elocuente que el nombramiento de Raúl Leoni como ministro del Trabajo, quien se asignó la tarea de constituir desde ese despacho centenares de sindicatos y trece federaciones sindicales durante los tres años en que AD detentó el poder. Estas dos áreas, educación y trabajo, junto con las de petróleo e industria, fueron las más sensibles para el nuevo proyecto político que se instrumentaba, un proyecto que ampliaba el conjunto de tareas del Estado.
El 28 de marzo de 1946 fue publicado en Gaceta Oficial el Estatuto Electoral para la Elección de los Representantes a la Asamblea Nacional Constituyente, y los comicios tuvieron lugar el 27 de octubre; fueron los primeros que se dieron con el sufragio universal: votaron hombres y mujeres mayores de 18 años. Acción Democrática obtuvo el 78,43% de los votos, COPEI el 13,22%, URD el 4,26% y el Partido Comunista de Venezuela el 3,62%.
Así como AD se constituyó en 1941 y el Partido Comunista de Venezuela fue legalizado en 1945, con la reforma constitucional durante el gobierno de Medina Angarita, COPEI y URD eran agrupaciones más recientes. COPEI, que significa Comité de Organización Política Electoral Independiente, se creó el 13 de enero de 1946 agrupando a quienes cerraron filas en la UNE, Unión Nacional de Estudiantes, entre estudiantes de colegios católicos encabezados por Rafael Caldera. Mientras que URD, Unión Republicana Democrática, se funda el 17 de febrero de 1946, capitaneada en un principio, entre otros, Isaac Pardo y Elías Torres, si mi memoria no falla.
Y muy pronto pasa a dirigir URD Jóvito Villalba. Estos fueron los partidos concurrentes de la convocatoria a elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente, que se instaló el 17 de diciembre de 1946 con Andrés Eloy Blanco en la presidencia. Una vez en funciones, investida de soberanía popular, la Asamblea procedió a ratificar la Junta Revolucionaria de Gobierno que presidía Betancourt. La Asamblea designó una comisión redactora de la nueva Carta Magna, que tomaría como base los trabajos preliminares de la anterior comisión.
Esta comisión... voy a nombrarla porque son personajes históricos: Gustavo Machado, Juan Bautista Fuenmayor, Lorenzo Fernández, Miguel Ángel Landáez, José Rafael Pulido Méndez, Edecio Larribaraujo, José Desiderio Gómez Mora, Cecilio Terifee, Jesús Enrique Lozada, Luis Eduardo Vera, Martín Pérez Guevara, Elbano Provençali, Heredia Panchita Sublet Saluso, Mercedes Carbajal de Arrocha, Luis Augusto Dubuc, Sigomón Gómez Malaret, Octavio Andrade Delgado, Ramón Quijada, Alcides Rondón, César Morales Carrero, Edo y Saúra Zavedra. Y comenzó a trabajar el 30 de enero de 1947.
La carta magna se sancionó el 5 de julio de ese mismo año, quedando derogada la Constitución Nacional de 1936, que había sido levemente modificada en 1945. Los debates para la redacción de la nueva Constitución duraron seis meses y se transmitieron por radio.
Por primera vez ocurría esto; esta Constitución consagra el principio político que venía desarrollándose: el de mayor actuación del Estado en los asuntos públicos. En el fondo, la Carta Magna le atribuyó mayores responsabilidades al Estado en su tarea de constructor de un Estado de bienestar, de acuerdo con las tesis keynesianas imperantes en el mundo occidental en aquella etapa posterior al crack de la Bolsa de Nueva York de 1929. Consagró las elecciones universales, directas y secretas y eliminó las indirectas para todo cargo de elección popular. Así, incorporó a la mujer a la vida política en igualdad de condiciones.
Mantuvo el período presidencial de cinco años sin reelección inmediata. Luego veremos cómo sobre la base del nuevo cuerpo constitucional se va a convocar a elecciones presidenciales y parlamentarias. Veamos ahora un aspecto medular de las discusiones, con base en el Diario de Debates que trabajamos. Nos referimos al alcance de la elección directa, si esta incluía además del presidente de la República y los diputados y senadores a los gobernadores y alcaldes.
La lectura que hicimos del Diario de Debates estuvo circunscrita a este tema, por lo demás extensamente tratado y sin duda entre los puntos más álgidos de la discusión constituyentista. Fue un punto además que permitió el afloramiento de discusiones doctrinarias de gran peso sobre la naturaleza del Estado que se estaba construyendo. En el proyecto presentado en el artículo 113-C: "El gobernador durará en sus funciones cuatro años y será elegido por votación directa y secreta de acuerdo con la ley". Fin de la cita.
Como podemos recordar, el proyecto de otorgarles a los votantes de los estados la posibilidad de elegir su autoridad principal figura en los documentos programáticos del PDN, Partido Democrático Nacional, el antecesor de Acción Democrática, y luego en acta levantada con base en la Asamblea Constitutiva del Partido de Acción Democrática. Donde proclaman desde el primer párrafo el sufragio efectivo, universal y directo para la provisión de los cargos representativos de voluntad popular.
En la próxima parte del programa vamos a ver por qué esto no ocurrió. Nos puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com y, en Twitter, arroba rafaelarraiz. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.
Decíamos antes que nos preguntábamos más bien por qué no ocurrió si esto estaba en el programa de Acción Democrática, y uno cuando revisa el Diario de Debates, hay intervenciones impresionantes como la del diputado Rafael Caldera en la que hace mención al asunto y de inmediato el diputado Aquiles Jorá de Acción Democrática propone la nueva redacción del artículo. Y viene una nueva propuesta, empieza un debate muy intenso hasta que llega un momento en el que se retira la proposición de que los gobernadores y alcaldes se elijan de manera directa.
Uno siempre ha preguntado ¿cómo fue esto ocurrió? Hay una intervención del diputado Fernando Brandier que afirma lo siguiente: "Realmente estoy asombrado con la proposición que se acaba de hacer en esta cámara. Más de un siglo, mucho más, ha esperado el pueblo de Venezuela para tener oportunidad de elegir a los hombres que han gobernado. Francamente es algo contradictorio eso de que el pueblo está preparado para una cosa pero no está preparado para otra. El pueblo entero de Venezuela, de todos los partidos, del pueblo independiente que no pertenece a ningún partido, esos cientos de miles de personas que dieron sus votos, esos quieren que los presidentes de los estados sean electos en forma directa".
De inmediato pide la palabra el diputado José Desiderio Gómez Mora y abona más argumentos de peso a lo que viene diciendo el diputado Brandier. Y después responde el diputado Luis Lander de Acción Democrática, dice Lander: "Escuchen, estudiando detenidamente la cuestión del poder ejecutivo en todos los estados hemos llegado a la conclusión que se corre el riesgo de anarquizar la política del país, entregando la elección en las formas que se pretende, haciendo la votación directa".
Fundamental no es para nuestro pueblo la simple elección de un mandatario regional. Fundamental es para nuestros pueblos el que pueda tener mejores condiciones de vida o sea los acciondemocratistas bajan la bandera de la elección directa de gobernadores y alcaldes y no la defienden. Entonces uno ve en el Diario de Debates a Gustavo Machado, el jefe del Partido Comunista venezolano, proponiendo que haya elección directa de gobernador y alcalde.
Y uno ve al diputado Rafael Caldera proponiendo que haya elección directa de gobernadores y alcaldes. Y lamentablemente eso no ocurrió, no voy a leerles todas las intervenciones porque sería abundar sobre el cuerpo de lo que quiero expresar, y es que finalmente la mayoría de votos en Acción Democrática decide que no van a consagrarse en la Constitución Nacional de 1947 la elección directa de gobernadores y alcaldes. Una lástima, he conversado muchas veces con viejos militantes de Acción Democrática que ya no están en este mundo, tratando de entender por qué ocurrió esto.
Y bueno, hay unas explicaciones que pertenecen al mundo de las anécdotas, lo cierto es que no ocurrió y fue una oportunidad perdida en esa materia. En otras, por supuesto que la Constitución del 47 fue la primera que consagró la elección universal, directa y secreta del presidente de la República y los integrantes del Congreso Nacional, diputados y senadores. También en otro orden de ideas, el 29 de mayo de 1946 se creó la Corporación Venezolana de Fomento, CVF, que sustituía la Junta de Fomento de la Producción Nacional creada por Medina Angarita en 1944. La CVF vino a instrumentar en Venezuela lo que después la CEPAL, Comisión Económica para América Latina de la ONU, denominó industrialización por sustitución de importaciones, en otras palabras.
Venezuela requería diversificar su economía que ya para entonces era mayoritariamente petrolera y para hacerlo la CVF establecería los mecanismos de otorgamiento de créditos a empresarios privados que quisieran desarrollar la agricultura, la cría, la industria y la minería. Mientras el Estado se reservaba la promoción de empresas de utilidad pública cuyo volumen o características no sean posibles o halagadoras para el inversionista particular. Fin de la cita. Esta política de industrialización por sustitución de importaciones tuvo vigencia en Venezuela con distintos grados de intensidad hasta 1989, cuando todo el esquema arancelario y de subsidios protector de la industria nacional se levantó en aras del libre mercado. Es de señalar que Venezuela creó la CVF antes de que la CEPAL diseñara esta política para América Latina y esto ocurrió sobre la base del proyecto de la Junta Revolucionaria de otorgarle mayores asignaciones al Estado y muy particularmente a la tarea de promover el desarrollo económico general, a través de un sistema crediticio y unas barreras arancelarias para los productos importados.
Fundamentalmente fue una política para industrializar el país. Los comicios tuvieron lugar el 14 de diciembre de 1947 y resultó electo el maestro Rómulo Gallegos, candidato de AD, con 74,47% de los votos. Nadie en Venezuela ha obtenido más votos porcentuales que Rómulo Gallegos, nadie en toda su historia. En segundo lugar llegó Rafael Caldera con 22,40% y en tercer lugar Gustavo Machado con 3,12% de los sufragios.
Era la primera vez en toda nuestra historia republicana que tenían lugar unas elecciones universales para elegir presidente de la República. No fueron las primeras elecciones directas, esto hay que recordarlo ya que las primeras elecciones directas tuvieron lugar en abril de 1860, cuando se eligió a Manuel Felipe de Tovar, un civil. Y con la elección de Gallegos, el maestro de muchos integrantes de la Generación del 28, los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobierno cumplían el decreto que ellos mismos habían redactado y que les impedía presentarse como candidatos en esta contienda.
Además, en el mismo acto se eligieron diputados y senadores del Congreso Nacional, así como concejales y diputados de las Asambleas Legislativas estatales. Por primera vez en muchos años el presidente de la República gozaba de una legitimidad absoluta: lo había elegido el apoyo mayoritario del pueblo.
La toma de posesión de la presidencia de la república por parte de Rómulo Gallegos el 15 de febrero de 1948 constituyó un acontecimiento cultural de gran importancia, el escritor Juan Liscano organizó en el Nuevo Circo de Caracas un festival folclórico en el que logró reunir diversas agrupaciones musicales de todo el país y por primera vez en su historia las expresiones culturales vinculadas con las distintas regiones de la geografía nacional se dieron cita en un solo lugar. Esto trajo como consecuencia que cultores de distintos instrumentos que jamás se habían visto ni escuchado coincidieran en el mismo tiempo y espacio. En lo sustancial del proyecto político de AD, el gobierno de Gallegos continuó con sus pautas fundamentales, pero la base de sustentación militar fue resquebrajándose, cosa que Gallegos no contemplaba ya que su ministro de Defensa, Carlos Delgado Chalbaud, era tenido por el propio Gallegos como un hijo. Esta relación casi filial se había trabajado en el exilio en España, donde el joven Delgado Chalbaud y el maestro Gallegos compartían penurias y habitación.
De modo que la confianza del presidente en su ministro de la Defensa era total, al punto que durante el viaje que realizó en funciones a los Estados Unidos en julio de 1948 dejó encargado de la Presidencia de la República a Delgado Chalbaud y no a Elisio Anzola, quien se desempeñaba como ministro de Relaciones Interiores.
Estos hechos hablan de la legitimidad con que Gallegos se conducía. ¿Por qué? Pues era el primer presidente electo en sufragio universal de nuestra historia y con el porcentaje más alto que se haya dado todavía entre nosotros, no pensaba que fuese posible que semejante legitimidad pudiese ser vulnerada por las Fuerzas Armadas de entonces. Pero lamentablemente el maestro Gallegos se equivocaba.
En la próxima parte del programa seguiremos viendo este tema del sector determinante de los militares que calladamente adversaba a Betancourt y cómo fue articulándose en contra del propio Betancourt y el gobierno de Gallegos. Mientras tanto, el expresidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno seguía con atención el proceso político a la par que participaba en Bogotá en la creación de la OEA. En 1948 la Organización de Estados Americanos... Ya regresamos.
Decíamos en la parte anterior del programa que las molestias en el sector de la población afecto a algunos de los presidentes de la hegemonía militar tachirense, que seguían en aumento y se canalizaron a través de un error que venían cometiendo tanto el gobierno de Betancourt como el de Gallegos. ¿Cuál era el error? El de gobernar con la sola gente de su partido dejando de lado a otros sectores nacionales muy importantes. De allí que la acusación del sectarismo fue tomando cuerpo día a día y ella venía a contribuir con el proyecto militarista en el seno de las Fuerzas Armadas.
Un proyecto capitaneado por Marcos Pérez Jiménez y seguido con enormes dudas por parte de Delgado Chalbaud, quien terminó saliendo de la escena dos años después cuando ocurrió el magnicidio. En pocas palabras, el maestro Gallegos no consideró pertinente mantener vigilia sobre el sector castrense ya que su legitimidad estaba blindada, mientras un grupo preponderante de los militares quería detentar el poder directamente desconociendo el resultado de la elección democrática. Todo indica que ese grupo no formaba parte del ministro de la Defensa, Delgado Chalbaud, pero terminó aviniéndose con él y encabezando el golpe de Estado militar. Así fue como se lanzó por la borda al primer ensayo democrático venezolano: el 24 de noviembre de 1948 es hecho preso el presidente Gallegos, el 5 de diciembre se le expulsa del país, junto con su familia.
Lo sustituye una junta militar de gobierno integrada por Marcos Pérez Jiménez, Luis Felipe Llovera Páez y Carlos Delgado Chalbaud, quien la presidía. Como vemos, el ensayo democrático venezolano comenzó por la vía del golpe militar y concluyó por el mismo conducto. No obstante, lo alcanzado en el trienio se mantuvo en los sucesivos. La política de industrialización por sustitución de importaciones siguió sus cursos durante la dictadura militar y luego durante todo el período democrático.
El movimiento sindical fue perseguido durante la década militar, pero sus bases sobrevivieron y regresaron con bríos con el retorno de la democracia el 23 de enero de 1958. La política petrolera sí tuvo cambios, ya que Pérez Jiménez, afortunadamente, sí otorgó nuevas concesiones petroleras. También hubo cambios en cuanto a la democratización de la educación, tendencia que durante la dictadura militar dejó de tener fuerza. La incorporación de las mujeres como sujetos políticos se consolidó desde entonces, así como las elecciones directas y secretas que hasta nuestros días se mantienen.
Imposible no advertir un avance muy significativo para el proyecto democrático nacional en estos tres años de 1945 a 1948; negarlo es ceguera o mezquindad. Otra cosa son los errores cometidos en el ejercicio del gobierno y, por supuesto, la no asunción del federalismo en la Constitución de 1947, una deuda pendiente con la democracia que vino a saldarse en 1989, muchos años después, durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Y bien, ahora tenemos de nuevo los militares en el poder, en un gobierno que se inicia el 24 de noviembre de 1948 y culmina el 23 de enero de 1958. Un gobierno signado por la presencia militar y por el origen de facto de los gobiernos. El primero o el que va del 48 al 50 ha presidido por Carlos Delgado Chalbaud, emana de un golpe de Estado militar en contra del gobierno electo de Rómulo Gallegos. En otras palabras, a Carlos Delgado Chalbaud nadie lo eligió.
El segundo de 1950-1952 presidido por el Germán Suárez Flamerich no se fundamentó en ninguna elección sino en la designación a dedo por parte de la Junta Militar de Gobierno, un gobierno de facto. El tercero, en 1952-1958, surgió del fraude electoral contra la voluntad popular y lo presidió Marcos Pérez Jiménez. Como vemos, los tres gobiernos fueron de facto, nunca de iure, ya que su origen no gozó de legitimidad democrática, gobernaron sin que nadie los hubiera elegido para la tarea. Por ello puede hablarse de una dictadura militar al hacer referencia a la década del 1948-1958, pero también deben señalarse los matices; en esta década tuvieron lugar las investigaciones más recientes señalan que la iniciativa del golpe militar contra Gallegos la tuvieron Pérez Jiménez y Llovera Páez.
Mientras que Delgado Chalbaud se sumó a última hora, con muchas dudas... Se cuenta en testimonios que indican que si Delgado no se sumaba a la conjura sería dejado de lado, haciéndose el expreso, de modo que su dilema era álgido: o se sumaba y encabezaba la Junta Militar de Gobierno siendo presidente, o se preservaba en honor a la legitimidad democrática y Gallegos e iba preso.
La primera alocución del presidente de la Junta Militar, de Delgado Chalbaud, es francamente desconcertante. Él dice el 26 de noviembre de 1948 lo siguiente: "Voy a citar, la Junta Militar quiere dejar categórica constancia que este movimiento no se orienta de ninguna manera hacia la instauración de una dictadura militar ni abierta ni disimulada, a fin de exigir al pueblo que no debe dejarse engañar por quienes pretenden propagar lo contrario. No se ha asumido el poder para atentar contra los principios democráticos, sino para obtener su efectiva aplicación y preparar una consulta electoral a la cual concurra toda la ciudadanía en igualdad de condiciones". Fin de la cita. Como vemos, la justificación del golpe se basaba en la democracia, que al parecer Delgado Chalbaud consideraba no había tenido lugar en la elección de Gallegos.
Bueno, esta argumentación se cae por su propio peso. En el fondo lo que estaba en marcha era la ambición de un sector preponderante de los militares por el mando y por ello dieron lo que se llamó un golpe frío, es decir sin armas ni resistencias, sin heridos ni enfrentamientos.
El partido político que llevó a Gallegos a la presidencia, AD, no tenía cómo enfrentar a los hombres armados. Concluía así un período de tres años en el que dos fuerzas convivieron enfrentándose subrepticiamente: los militares que dieron el golpe del 18 de octubre de 1945 y los civiles de Acción Democrática, que también participaron del mismo hecho. Se imponían otra vez las tendencias militaristas en contra de los civilistas, dándose la extraña paradoja de ser el comandante Delgado Chalbaud un militar civilista. En este sentido y otros, el hijo, Román Delgado Chalbaud, será un personaje trágico de nuestra historia.
Con la extraña aclaratoria, según la cual la Junta Militar sustituye un gobierno electo democráticamente para disponerse a convocar elecciones en lo sucesivo, comienza el gobierno de Carlos Delgado Chalbaud. Entre sus primeras medidas está la de invalidar los juicios del tribunal que condenó por peculado a los funcionarios de los gobiernos de López Contreras y Medina Angarita. Muchos de ellos, entre otros, Uslar Pietri, recuperaron sus casas de inmediato. Además se ilegalizó Acción Democrática y muchos de sus dirigentes salieron al exilio o pasaron a la clandestinidad; al año siguiente la Junta ordenó la disolución de la CTV, Confederación de Trabajadores de Venezuela, y la de las federaciones sectoriales, con lo que se le asestaba un duro golpe a una de las instituciones fundamentales del proyecto político de AD.
También de inmediato la Junta desconoció las disposiciones de la Constitución Nacional de 1947 y afirmó que imperaría la de 1936, salvo en los casos en los que la de 1947 fuese más progresista. Afirmación difícil de comprender en su extensión y sentido, conviene recordar que la de 1947 fue el producto de una Asamblea Nacional Constituyente y consagró, como dijimos, la elección universal, directa y secreta. En mayo de 1950 Acción Democrática, desde la clandestinidad, aupó junto con el Partido Comunista de Venezuela una huelga petrolera y esto dio motivo para que el gobierno ilegalizara al Partido Comunista de Venezuela, que había logrado hasta entonces no correr la misma suerte de AD.
Este punto de nuevo significó un desencuentro entre Delgado y los otros miembros de la Junta Militar de Gobierno, como vemos la realidad iba deslindando posiciones ya cerca del 24 de noviembre de 1950. A dos años del golpe militar, el comandante Delgado les propuso a sus compañeros que con ese motivo se designara un presidente de la República Provisional y se convocara a elecciones en diciembre de 1952. Delgado Chalbaud había pensado en el doctor Arnoldo Gavaldón, un médico sanitarista de gran prestigio en el país.
Algunos pensaron que el propio Delgado aspiraría a ser electo presidente, pero no se tienen constancias documentales de este propósito. En todo caso, una vez formulada la proposición por parte de Delgado a sus compañeros, estos dijeron que habría que consultar con las Fuerzas Armadas tal proposición. Guarda relación este hecho con el asesinato de Delgado Chalbaud el 13 de noviembre de 1950? No lo sabemos, pero no faltan analistas que señalan que podría haberla; ya era evidente que Pérez Jiménez y Llovera Páez no tenían intenciones de convocar a elecciones. En la próxima parte del programa seguiremos ventilando estos hechos. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.
Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio, pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba rafaelarraiz. Bueno, le dicen Pérez Jiménez y Llovera Páez a Delgado Chalbaud que consultarían con las Fuerzas Armadas, y para Delgado la consulta era innecesaria porque él mismo anunció cuando la Junta Militar dio el golpe de que se iban a convocar elecciones, pero todos estos dilemas desaparecieron de la escena con el magnicidio de Delgado Chalbaud.
Nadie desde el gobierno recordó que había que cumplir con la promesa de convocar a elecciones universales directas y secretas, han corrido ríos de tinta analizando el episodio del magnicidio de Delgado Chalbaud y sus causantes, no es momento para detenernos en este hecho fatídico. Hay testimonios de bando en bando y que abundan, pero lo único cierto es que el comandante Delgado murió y de inmediato la Junta Militar comenzó a buscarle un sustituto ya que Pérez Jiménez se cuidó mucho de no sucederlo él para no darle crédito a la hipótesis del interés que él hubiese podido tener en su muerte. En los días sucesivos se pensó que el doctor Arnoldo Gavaldón sucedería a Delgado, como lo había previsto Delgado. Y de hecho comenzó a despachar desde Miraflores a la espera y confirmación en el cargo por parte de la Junta Militar, pero ello no ocurrió.
La Junta prefirió al doctor Germán Suárez Flamerich, entonces embajador de Venezuela en Perú, quien tomó posesión el 27 de noviembre, modificándose entonces la denominación de la Junta pasando a llamarse Junta de Gobierno ya que el nuevo integrante era civil. Y aunque buena parte de la historiografía simplifica los años que van de 1948-1958, los de la dictadura militar de Pérez Jiménez, la verdad es que hay matices que no deben soslayarse. Uno es el de Suárez Flamerich por más que sea unánime la opinión según la cual quien ejercía el poder era Pérez Jiménez y no Suárez Flamerich ya que se trataba de una Junta de Gobierno en la que las Fuerzas Armadas tenían el mayor peso; lo que podía hacer el civil que la encabezaba era muy poco, además de que no se cuenta con pruebas que certifiquen que pensaba distinto a los otros integrantes de la Junta de Gobierno.
El tema de las elecciones presidenciales y de los representantes al Congreso Nacional, que estaba pendiente para diciembre de 1952, la Junta de Gobierno lo resolvió decidiendo convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, que redactara una nueva constitución en vez de elegir un nuevo mandatario. En abril de 1951 se aprueba el nuevo Estatuto Electoral que impedía que AD y PSB se presentaran como candidatos a la contienda, no así URD y COPEI con Jóvito Villalba y Rafael Caldera a la cabeza. La mano militar, entonces, apretaba cada vez más sobre el cuello de la disidencia y las persecuciones contra los dirigentes de AD y PSB arreciaban.
De hecho Alberto Carnevali, dirigente de Acción Democrática, es hecho preso en mayo de 1951, pero la escalada represiva de la Junta de Gobierno va a incrementarse a partir del nombramiento de Pedro Estrada al frente de la Seguridad Nacional el 31 de agosto de 1951. La experiencia policial de Estrada se inició durante el gobierno de López Contreras en 1936 cuando es nombrado jefe de la Policía de Maracay, para luego trabajar en la Policía de Caracas durante el gobierno de Medina Angarita, vivió en los Estados Unidos hasta que regresó en 1949.
Para octubre de 1951 el número de presos políticos asciende a cerca de 2000. En su mayoría dirigentes de AD y el PCB, encarcelados en la Cárcel Modelo de Caracas y las capitales de los estados, en particular en la Penitenciaría General de San Juan de los Morros. El campo de concentración de Guasina, una de las islas del Delta del Orinoco, se abre en noviembre de 1951, habitándolo cerca de 400 presos políticos. La libertad de prensa no tenía vigencia en Venezuela y los periódicos que se atrevían a publicar noticias contrarias a los intereses de la Junta de Gobierno padecían severos problemas de toda índole.
De modo que la permanente violación de los derechos humanos en Guasina y en todas las cárceles del país no se informaba regularmente y la gente se informaba con base en relatos orales que se pronunciaban en voz baja y corriendo todos los peligros. Las denuncias sobre la insalubridad de Guasina fueron insistentes hasta que el campo de concentración se cerró en diciembre de 1952, fecha en la que los presos políticos fueron trasladados a la cárcel de Ciudad Bolívar. El año electoral de 1951 comienza con problemas en la Universidad Central de Venezuela, hasta que se suspenden las actividades yendo a parar a la cárcel muchos alumnos y profesores, mientras otros lograban salir al exilio. Las detenciones no cesan mientras el gobierno se prepara con su agrupación electoral FEI, Frente Electoral Independiente, para participar en las elecciones en noviembre; AD y el PCB, que están ilegalizados, no pueden participar, mientras que COPEI y URD deshojan la margarita en cuanto a hacerlo.
Hasta que optan por concurrir. Tienen lugar alzamientos puntuales en los cuarteles, a la par que el juego de inventos de atentados por parte del gobierno le da pie para seguir deteniendo a dirigentes o asesinándolos. Como fue el caso de Leonardo Ruiz Pineda, jefe de Acción Democrática en la clandestinidad, 22 de octubre de 1952 en San Agustín del Sur en Caracas.
Bien, los comicios tuvieron lugar el 30 de noviembre de 1952 después de una campaña en la que URD recogió un apoyo notable al punto que la concentración que logró en el Nuevo Circo de Caracas del 27 de noviembre es la más grande que se recuerda en aquellos años. Rafael Caldera y su partido COPEI recorrieron el país dando discursos. La asistencia del pueblo a las elecciones fue masiva y las primeras cifras daban la victoria a URD con una votación considerable de COPEI, mientras que el partido de gobierno, el FEI, quedaba rezagado. El 1 de diciembre ya es evidente que URD ha ganado las elecciones y que Jóvito Villalba es diputado electo con mayor número de votos en la Asamblea Nacional Constituyente, lo que lo convierte de hecho y derecho en el venezolano de mayor respaldo popular, pero el gobierno decide desconocer los resultados electorales.
Se crea una crisis en el Consejo Supremo Electoral donde los honestos se niegan a alterar los resultados a favor del gobierno y su presidente, Vicente Grisanti, se refugia en la embajada de Brasil. Once de los quince miembros del Consejo Supremo Electoral renuncian junto a Grisanti mientras el gobierno designa un nuevo Consejo Supremo Electoral que sí está dispuesto a falsificar el resultado. El 2 de diciembre, el nuevo Consejo Supremo Electoral entrega unos resultados falsos en los que gana por amplio margen el FEI, Marcos Pérez Jiménez asume la Presidencia Provisional de Venezuela el mismo día. Mientras el gobierno hace esfuerzos para lograr que URD acepte el resultado electoral, en vista de que no lo hacen como es natural, son montados en un avión y expulsados a Panamá el 15 de diciembre, mientras que COPEI no forma parte de la Asamblea Nacional Constituyente cuando en enero condiciona su participación y el gobierno no responde sus peticiones.
Si la Junta Militar de Gobierno presidida por Delgado Chalbaud llegó al poder infringiendo un golpe de Estado a un presidente electo por la mayoría, la Presidencia Provisional de Pérez Jiménez se impuso sobre un fraude electoral perpetrado contra el mismo pueblo que veía burlada su voluntad. Habían pasado apenas cuatro años. Y una vez perpetrado el golpe de Estado por parte de Pérez Jiménez, ya que desconocer la voluntad popular expresada el 30 de noviembre era un golpe de Estado, la Asamblea Constituyente se instala el 9 de enero de 1953.
De inmediato ratifica la provisionalidad a la presidencia de Pérez Jiménez y se enfrasca en la redacción del nuevo texto constitucional. El 15 de abril el presidente provisional firma el ejecútese de una nueva carta magna y el 17 de abril la Asamblea Constituyente designa a Pérez Jiménez presidente constitucional para el período quinquenal que correría entre abril de 1953 y abril de 1958, con elecciones en diciembre de 1957. Hasta aquí nuestro programa de hoy, y en nuestro próximo capítulo, que sería el octavo, seguiremos con la relación de estos hechos que atañen fundamentalmente a la historia de la democracia en Venezuela. Hasta nuestro próximo encuentro...