Serie La Democracia en Venezuela. Cap 2. El centralismo bolivariano y la República de Colombia
Serie La democracia en Venezuela. Cap 2. El centralismo bolivariano y la República de Colombia
Transcripción
En este segundo capítulo de La democracia en Venezuela, un proyecto inconcluso, vamos a hablar del centralismo bolivariano y la Constitución de 1819. Recordemos la entrada triunfal de Simón Bolívar a Caracas el 6 de agosto de 1813. Procedente de occidente, coincide con las victorias de Santiago Mariño en Oriente del país.
Muy pronto ambos encuentran una reacción realista importante y en junio de 1814 José Tomás Boves derrota a las Fuerzas Patriotas; la restauración de la república se pierde y sus generales se van al exilio. Aunque Bolívar pensó acerca del tema constitucional y se propuso una constitución nacional distinta a la de 1811, lo cierto es que en medio del fragor de la guerra no hubo tiempo para mayores adelantos, más allá de haberle encargado a Francisco Javier Ustáriz el cometido y de haber presentado este proyecto al Congreso de Nueva Granada, pero no ocurrió nada más allá de allí. Luego, con el desembarco del ejército comandado por Pablo Morillo en Carúpano el 3 de abril de 1815, la República terminó de quedar bajo las aguas y Venezuela regresó enteramente a manos españolas, salvo en los reductos de resistencia que José Antonio Páez, Manuel Piar y Francisco de Paula Santander mantuvieron en los Llanos del Casanare.
La urgencia guerrera en 1816 ocupa a Páez enteramente, en sus territorios donde el ejército realista penetra sin vencerlo. Lo mismo ocurre en 1817 con Piar en Angostura. Mientras Bolívar por su parte regresa de exilio jamaiquino y haitiano y recupera el mando.
Previa al fusilamiento de Piar el 16 de octubre de 1817, antes, el 8 de mayo de este año tiene lugar el Congreso de Cariaco, un hecho que cierta historiografía pasa por debajo de la mesa, pero a los efectos del proyecto federal es de mayor importancia, tanto por ser un intento de recuperación del federalismo como por hacer evidente la magnitud de los enemigos del federalismo en Venezuela. Está de vuelta, en el país, el presbítero chileno José Cortés de Madariaga después de tres años de cárcel en Cádiz, y este sacerdote, como sabemos, fue el personaje central de los hechos del 19 de abril de 1810 junto con Juan Germán Roscio en el famoso balcón.
El canónigo Madariaga le propone a Santiago Mariño regresar al esquema federal de la Constitución de 1811, y a este le parece bien ya que era más proclive a cualquier forma constitucional que mejorara su situación en desmedro de la de Bolívar, con quien tenía una situación de tirantez silenciosa. Deciden entonces organizar el Congreso entre el 8 y 9 de mayo de 1817 y nombrar autoridades sobre las instituciones de seis años antes o de las instituciones de la Constitución de 1811. Se forma un triunvirato integrado por Fernando Rodríguez del Toro, Francisco Javier Maíz y Simón Bolívar, sin consultarle obviamente.
Mariño es designado jefe supremo del ejército y Luis Brión de la Armada. En esa asamblea en Cariaco estaban presentes Francisco Antonio Ocea, el neogranadino Diego Bautista Urbaneja, Luis Brión, el curasoleño. Manuel Izaba, Diego Vallenilla, Francisco Javier y Diego Alcalá, Manuel Maneiro, Francisco de Paula Navas y por supuesto Cortés de Madariaga.
En el acta que se levantó el 8 de mayo de 1817, evidentemente escrita o dictada por Cortés de Madariaga dada la reiterada invocación de la Divinidad, se lee: "Que desde este día reasumimos el carácter nacional representativo a que hemos sido restituidos por el eminente general Santiago Mariño, procediendo este en nombre del jefe supremo de la República, el digno ciudadano Simón Bolívar, y el suyo propio, como segundo jefe encargado al presente de las riendas del gobierno. Y hacemos saber a todo el pueblo de la Confederación, invocando al Ser Supremo como testigo en la pureza y honradez de nuestras intenciones, que desde hoy se haya restablecido el Gobierno Federal de la República de Venezuela en sus tres departamentos legislativo, ejecutivo y judicial para el debido despacho de los negociados que respectivamente le corresponden".
Hasta aquí lo dicho en el acta, Bolívar en cuanto se enteró de la ocurrencia del Congreso y el proyecto federal lo desechó rotundamente con su silencio. En una carta fechada el 6 de agosto de 1817 y desde Angostura, Bolívar se dirige a Martín Tovar Ponte, su viejo amigo. Le dice que por fin se cuenta con Guayana libre e independiente y le relaciona lo que esto significa para el futuro de sus proyectos.
En cuanto al Congreso de Cariaco, fíjense lo que afirma Bolívar en la carta a Martín Tovar: "El canónico restableció el gobierno que tú deseas y ha durado tanto como casabe en caldo caliente. Nadie los ha atacado y él se ha disuelto por sí mismo. En Margarita lo desobedecieron, en Carúpano lo quisieron prender. A bordo lo quisieron poner a un cañón, se entiende para llevar azotes. Aquí ha llegado y aún no se le ha visto la cara porque sus individuos se dispersaron —no de miedo sino de vergüenza— que los muchachos los silbasen".
"Yo he usado la moderación de no haber escrito ni una sola palabra, ni de haber dicho nada contra el tal gobierno federal y sin embargo no ha podido sostenerse contra todo el influjo de la opinión. Aquí nos manda el que quiere, si no el que puede". Fin de la carta. Como era de esperarse, Bolívar desaprobaba con su silencio el proyecto federal de Cortés y de Mariño.
Si en 1812 al federalismo lo atajó un contradictor tenaz, ahora él mismo seguía en su negación: Bolívar se negaba al federalismo. Curiosamente se ha dicho que el centralismo de Bolívar era netamente caraqueño mientras el federalismo de los otros era provinciano, pero si bien puede haber algo de cierto en esto vemos cómo Tovar, más caraqueño y mantuano imposible, se inclinaba por el federalismo.
En 1818 llega la Legión Británica a Margarita y Angostura y entonces Bolívar, de acuerdo con Santander, teje su proyecto neogranadino. Antes, el 15 de febrero de 1819 se constituye el Congreso en Angostura bajo la impronta de Bolívar. Se redacta una nueva Constitución Nacional que naturalmente ya no es federal.
Bolívar pronuncia el discurso inaugural en el Congreso de Angostura y presenta su proyecto de Constitución Nacional. Entonces dice lo siguiente: "La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares porque nada es más peligroso que dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía".
"Un justo celo es garantía de libertad republicana que nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado mucho tiempo los mande perpetuamente". Esto lo dice Bolívar en 1819, pero en 1826 cuando redacta de su puño y letra la Constitución de Bolivia está pensando distinto, ya llegaremos allí. En todo caso, el joven caraqueño Bolívar es electo presidente de Venezuela y de inmediato prepara su ejército para invadir el territorio de Nueva Granada y liberarlo de la dominación española.
Así lo hace y el 7 de agosto de 1819 destroza al Ejército español en la Batalla de Boyacá, con lo que queda sellada la independencia de Nueva Granada. De inmediato toma cuerpo en la mente del Libertador la idea de crear una sola república, y así lo plantea ante el Congreso reunido en Angostura el 11 de diciembre. Este congreso, seducido por la proposición bolivariana, dicta la Ley Fundamental de la República de Colombia el 17 de diciembre de 1819, creándose así una sola República de Colombia con los departamentos de Venezuela, Quito y Cundinamarca cuyas capitales serán Caracas, Quito o Bogotá.
La ley fundamental ordena la reunión de un Congreso en Cúcuta en enero de 1821. A este Congreso se le encarga la redacción de la Constitución Nacional de Colombia, señalándole el camino a la ya promulgada Constitución Nacional de la República de Venezuela en Angostura el 15 de agosto de 1819. La Constitución de 1819 es de impronta bolivariana y en consecuencia es centralista.
Bolívar se expresó muy claramente en contra del federalismo o la Constitución de 1811. El Congreso de Angostura no fue exclusivamente electo con objetivos constituyentes ya que tomó decisiones previas, pero sí se abocó a la redacción del texto constitucional, lo que nos conduce a afirmar que su naturaleza no fue constituyente en el sentido expreso. Estuvo compuesto por 26 de los 30 diputados electos y se extendió desde el 15 de febrero de 1819 hasta el 20 de enero de 1820.
El sistema electoral escogido fue el censitario sobre la base de la condición del ciudadano activo. En tal sentido votaban los varones mayores de 21 años que supiesen leer y escribir y que fuesen propietarios. En la próxima parte del programa, seguimos explicando el régimen electoral. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.
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Decíamos en la parte anterior del programa que votaban los varones mayores de 21 años que supiesen leer y escribir, y que fuesen propietarios. El período presidencial en esta Constitución de 1819 se estableció en cuatro años sin reelección inmediata, pero sí se podía reelegir con un período por medio. La organización político-territorial comprendió 10 provincias: Barcelona, Barinas, Caracas, Coro, Cumaná, Guayana, Maracaibo, Margarita, Mérida y Trujillo.
Siete años después del Manifiesto de Cartagena en 1812, Bolívar lejos de cambiar en algo sus ideas sobre el federalismo acentúa sus argumentos en contra y afirma en discurso ante el Congreso de Angostura, refiriéndose al Congreso Constituyente de 1811, lo siguiente: "El primer congreso en su constitución federal más consultó el espíritu de las provincias que la idea sólida de formar una república indivisible y central". Fin de la cita.
¿Como vemos? Hay un reconocimiento por parte de Bolívar del proceder democrático de Roscio e Isnardi, consultaron al espíritu de las provincias, hecho que al parecer a Bolívar le resulta inconveniente en aras de una república indivisible y central. Como él mismo dice más adelante, explica Bolívar: "Aquí se dieron nuestros legisladores el empeño inconsiderado de aquellos provinciales seducidos por el deslumbrante brillo de la felicidad del pueblo americano, pensando que las bendiciones de las que goza son debidas exclusivamente a forma de gobierno y no al carácter y costumbres de los ciudadanos". Fin de la cita.
En otras palabras, Bolívar está diciendo el federalismo sirve en Estados Unidos por razones culturales. ¿En Venezuela? No. Incluso lo explica, ya una tarea de antropólogo o sociólogo, y fíjense lo que afirma Bolívar: "Más por halagüeño que parezca y sea en efecto magnífico, este sistema federativo no era dado a los venezolanos gozarlo repentinamente al salir de las cadenas. No estábamos preparados para tanto bien. El bien como el mal da la muerte cuando es súbito y excesivo, nuestra condición moral no tenía todavía la consistencia necesaria para recibir el beneficio de un gobierno completamente representativo y tan sublime que podía ser adaptado a una república de santos".
Bueno, fin de la cita de Bolívar, lo que hay que preguntarse es ¿por qué en los Estados Unidos sí y nosotros no? Es decir, según Bolívar el pueblo norteamericano era muy superior al nuestro y sí tenía la resistencia moral para asumir el federalismo mientras que nosotros no. Pero el Libertador no se queda en lo denunciativo, explica por qué nosotros no, en un párrafo con el que se advierten rasgos de psicología social y, por supuesto, trama cultural.
Escuchen lo que dice Bolívar: "Séame permitido llamar la atención del Congreso sobre una materia que puede ser de una importancia vital. Tengamos presente que nuestro pueblo no es el europeo ni el americano del norte, que más bien es un compuesto de África y de América que una emanación de Europa, pues que hasta España misma deja de ser Europa por su sangre africana, por sus instituciones y por su carácter. Es imposible asignar con propiedad a qué familia humana pertenecemos. La mayor parte del indígena se ha aniquilado, el europeo se ha mezclado con el americano y con el africano. Y este se ha mezclado con el indio y con el europeo, nacidos todos desde el seno de una misma madre; nuestros padres, diferentes de origen y en sangre, son extranjeros y todos difieren visiblemente en la epidermis; esta desemejanza trae un reato de la mayor trascendencia".
Fin de la cita, como vemos aquí amplía lo dicho en la Carta de Jamaica de 1815. Aunque el vocablo reato nos lo aclara. ¿Qué significa? Reato: obligación que queda a la pena correspondiente al pecado aún después de perdonado. Esto lo dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Es decir, los venezolanos penábamos por un pecado que no fue perdonado.
¿Los estadounidenses? No. ¿Por qué? Es algo difícil de entender, pero es elocuente acerca del concepto que Bolívar tenía del gentilicio venezolano, al que conocía muy bien y el que distinguía claramente de norteamericano. Como se hace evidente a través de estas líneas, el Libertador era un partidario del centralismo y esto naturalmente, siendo enorme la influencia de Bolívar en su tiempo y después, ha incidido enfáticamente en el concepto que sobre el funcionamiento de la República tenemos los venezolanos.
Por más que la realidad nos demuestre una y otra vez que el federalismo es propicio para la descentralización del poder que lo distribuye y obliga a compartirlo, que favorece los equilibrios democráticos y aceita, en la comunidad, la negociación, el diálogo, la colaboración entre poderes autónomos que tienen un fin común, la impronta centralista vuelve por su fuero. Incluso es evidente que entre las causas de la pérdida de la República de Colombia, la del no haber optado por un esquema federal fue a mi juicio la más importante.
Era imposible que los venezolanos recibieran órdenes desde Bogotá sin que gozaran de la más mínima autonomía. Tampoco los quiteños se avenían con este esquema. Es curioso que no se haya advertido claramente entonces qué parte del éxito en Estados Unidos radicaba en su federalismo, y que no se emulara el camino sino que se optara por el contrario. Pero así fue y los resultados están a la vista.
Colombia se deshizo después de 11 años de una vida tumultuosa, pero entre las causas que suelen enumerarse para explicar la disolución, la del esquema central no se señala como la principal sino que se apela al expediente más fácil, tribal e incluso falso: la traición. Bien, y así es como vamos en camino de finalizar la República de Venezuela y nacer la República de Colombia porque de acuerdo con lo pautado por la ley fundamental de la República de Colombia el 17 de diciembre de 1819, se va a reunir el Congreso Constituyente en Cúcuta en el año 1821 con 57 diputados que van a redactar la Constitución Nacional de Colombia, que es sancionada el 13 de agosto. ¿Qué dice esa Constitución?
En que la capital de la República será Bogotá. Hasta tanto se construya "la prevista capital", que se denominaría Bolívar, un proyecto que nunca se llevó a cabo. Entre los que concebían la nueva Constitución con criterio federalista y los que la soñaban con criterios centralistas se impusieron estos últimos, que contaban con el aval de Bolívar. Se designó vicepresidente de la República al general neogranadino Francisco de Paula Santander, con el entendido que durante las campañas militares que adelantaría el presidente Bolívar en procura de la libertad de otros pueblos, el gobierno quedaría en sus manos.
El descontento de importantes sectores venezolanos con las decisiones tomadas por el Congreso Constituyente de Cúcuta se hizo sentir de inmediato. De modo que el rosario de dificultades que experimentará la República de Colombia será creciente. El 29 de diciembre de 1821, la Municipalidad de Caracas al pronunciarse sobre la nueva carta magna lo aprobó condicionalmente, ya que según los integrantes de este cuerpo colegiado, voy a citar, no había sido sancionada por los mismos representantes que la formaron.
No podían imponer a los pueblos de Venezuela el deber de su observancia cuando no habían tenido parte en su formación. Ni creían adaptables al territorio venezolano algunas de las disposiciones del código. ¿A qué se refería el Cabildo? Pues al hecho cierto de haber estado Caracas bajo dominio español para el momento de celebrar el Congreso Constituyente de Cúcuta, aunque ello no fue óbice para que los caraqueños formaran parte del Congreso.
El 3 de enero de 1822 se insistió sobre el tema y luego la prensa recogió el hecho con lo que el proyecto gran colombiano de Bolívar experimentó entonces sus primeras resistencias. En la próxima, el Congreso Constituyente de Cúcuta redactó una carta magna de naturaleza centralista. Fíjense que el régimen electoral fue muy parecido al de la Constitución de 1811, es decir ciudadanos varones que supieran leer y escribir, propietarios y mayores de 25 años, a diferencia del anterior que exigía 21 años.
Aquí subieron la edad. Tanto el período de cuatro años como la reelección no inmediata sino por un período de por medio se mantuvo exactamente igual para la Constitución de 1819. El orden político territorial rezaba textualmente en el artículo 6: Escuchen, "el territorio de Colombia es el mismo que comprendían el antiguo virreinato de la Nueva Granada y Capitanía General de Venezuela".
Por cierto no hemos hallado la mención Gran Colombia en ninguno de los textos oficiales compulsados, lo que nos lleva a pensar que la denominación puede haberse divulgado profusamente y probablemente para atenuar el dolor que los venezolanos han podido sentir al ver que el vocablo Venezuela desaparecía en el proyecto bolivariano, relegándose a un departamento mientras la entidad republicana recaía sobre el vecino país. Esto se dice poco; probablemente fue causa de mucho escozor para los venezolanos. No se trasiega de república a departamento impunemente por más que el líder de la nación lo imponga.
Esto, que advierto, se ha señalado antes evidentemente y es el caso, entre otros, del historiador David Bushnell, especialista en historia de Colombia, quien atribuye la denominación Gran Colombia a historiadores venezolanos, quizás para especificar que el período al que se alude es el que va de 1819 a 1830. Hay una tercera Constitución que es de génesis bolivariana pero no imperó entre nosotros. Me refiero a la Constitución de Bolivia en 1826, redactada de puño y letra del Libertador y consagratoria de presidencia vitalicia con la modalidad de atribuirle a esta suerte de rey la posibilidad de elegir a su sucesor.
Este texto constitucional de impronta monárquica, Bolívar intentó que fuese acogido por Perú y Colombia; naturalmente fue fuente de enormes desavenencias entre el Libertador y muchos de sus seguidores. Cuando decimos Colombia en este contexto histórico, estamos incluyendo a Venezuela y Ecuador, porque se trata de la Colombia bolivariana. En carta del 6 de julio de 1826, Santander le escribe a Bolívar explicándole su negativa a la presidencia vitalicia.
Escuchen lo que le dice Santander: "Libertador, ¿quién es el emperador o rey en este nuevo reino? Un príncipe extranjero no lo quiero porque yo he sido patriota y he servido 16 años continuos por el establecimiento de un régimen legal bajo las formas republicanas. En mi posición y después de que he logrado una mediana reputación, sería la mayor iniquidad traicionar mis principios y faltar a mis protestas. El emperador es usted, obedezco gustoso y jamás seré conspirador porque usted es digno de mandarnos, porque nos gobernará según las leyes, porque respetará la opinión sana del pueblo, porque es justo, desinteresado y filantrópico, etcétera".
Y después de su muerte ¿quién es el sucesor?, le pregunta Santander. Páez, Montilla, Padilla, a ninguno quiero; de supremo vitalicio y coronado no seré más colombiano y toda mi fortuna la sacrificaré antes de vivir bajo tal régimen. Bueno, la carta es una pieza de notables sutilezas que pone el dedo en la llaga: el único vitalicio aceptado por Santander es Bolívar mientras todos los demás aspiran legítimamente a sucederlo. Imposible de digerir la proposición bolivariana y como vemos va a ser el origen de futuras desavenencias.
La municipalidad de Valencia reunida el 30 de abril de 1826, argumentando que el pueblo había caído en un disgusto supremo como consecuencia de la separación del general Páez de sus funciones después del desencuentro con Santander por una orden no acatada, y que esta circunstancia estaba por crear una crisis nacional, acuerda restituirle el mando a Páez. Este acepta el 3 de mayo, por medio de una proclama, y el 5 de mayo la Municipalidad de Caracas reconoce la restitución del general Páez sumándose al propuesto por la de Valencia. Estos hechos que el pueblo denominó como la Cosiata, aludiendo a una obra de teatro que entonces se presentaba en Valencia, en la que un actor declinaba el vocablo cosa, fueron de suma importancia.
Ya que en la práctica significaban el desconocimiento al poder ejecutivo radicado en Bogotá y del texto constitucional. El 14 de mayo de 1826 el general Páez jura ante la municipalidad de Valencia cumplir las leyes y hacerlas cumplir, así como, voy a citar, no obedecer las nuevas órdenes del gobierno de Bogotá. El 29 de mayo, en sesión solemne de la municipalidad de Caracas, juran ante Páez ahora jefe civil y militar las nuevas autoridades del departamento Venezuela: el general Santiago Mariño, segundo jefe militar; el doctor Cristóbal Mendoza, intendente; el doctor Suárez Aguado, provisor y vicario capitular; y el doctor Francisco Javier Yanes, presidente de la Corte Superior de Justicia.
La autonomía del Departamento de Venezuela siguió manifestándose en una Asamblea Popular reunida el 5 de noviembre de 1826 en la Iglesia San Francisco en Caracas, solicita mediante voto popular que se instaure, voy a citar, "el sistema popular representativo federal, como se haya establecido en los Estados Unidos de la América del Norte, en cuanto sea compatible con las costumbres, climas y particulares circunstancias de los pueblos que forman la República de Colombia". Bueno, un llamado al federalismo. Se solicita la remisión del acta al Libertador a quien invocan como mediador de la solicitud.
Luego, a solicitud de Páez se reúne otra Asamblea Popular el 7 de noviembre donde se asume una posición más radical en contra del gobierno de Bogotá. Después, el 10 de noviembre se reúne otra Asamblea Popular en Valencia y el 13 del mismo mes Páez señala por decreto la constitución de los colegios electorales el 10 de diciembre y para el 10 de enero de 1827 la fecha de integración del Congreso Constituyente. Estas posiciones del general Páez tuvieron resistencia y muchos temían que se avanzara rápidamente hacia una guerra civil.
Mientras estas tensiones van en aumento no solo con Páez en Venezuela, sino en Bogotá con los seguidores de Santander y su oposición a la Constitución de Bolivia, el Libertador logra que el Congreso anfictiónico de Panamá el 22 de junio de 1826 tenga lugar, aunque muy lejos de la importancia que Bolívar hubiera querido que tuviera. Asistieron los delegados y deliberaron pero nada de mayor importancia para el futuro se desprendió del encuentro. Más allá de cumplir con su sueño integracionista bolivariano, en verdad el clima de descomposición de Colombia iba en aumento.
Mientras en Perú la unanimidad hacia Bolívar se resquebrajaba y Sucre en Bolivia batallaba con varias quimeras, en esta coyuntura es convocada la Convención de Ocaña, 9 de abril de 1828 con el norte de redactar una nueva constitución. Bolívar se trasladó a un sitio distante de Ocaña y Bogotá, Bucaramanga, desde donde a través de Daniel Florencio O'Leary que iba y venía a Ocaña podía monitorear la convención. Allí estuvo durante los meses en que se reunió la asamblea, compartiendo, entre otros oficiales, con el francés Luis Perú de la Croix, quien escribió El Diario de Bucaramanga, un documento de primera mano valiosísimo que nos permite conocer las costumbres y opiniones de Bolívar en esta etapa final de su vida cuando ya hace balances de lo ocurrido y tiene opiniones finales sobre la gente y los hechos.
El forcejeo entre bolivarianos y santanderistas, es decir entre centralistas y federalistas, fue intenso hasta que la única solución que iba asomándose fue la de ratificar la Constitución de Cúcuta pero eliminando el artículo 128 que le confería poderes extraordinarios al presidente de la República. Fue entonces cuando los bolivarianos abandonaron la Asamblea, y esta se disolvió sin ningún efecto el 11 de junio de 1828. Obviamente Bolívar no iba a transigir en que lo despojaran de sus facultades para gobernar por decreto, ni Bolívar había podido reformar la Constitución de acuerdo con su voluntad centralista, ni Santander había logrado lo contrario.
El 13 de junio en Bogotá, un grupo de bolivarianos radicales encabezado por Pedro Alcántara Herrán se reunió en junta y le confirió poderes dictatoriales a Bolívar. Luego en agosto se consagró la dictadura y Santander fue separado de la vicepresidencia y designado por Bolívar como embajador de Colombia ante los Estados Unidos, cargo que aceptó pero que no llegó a desempeñar. El poder absoluto para Bolívar se le entrega mediante el Decreto Orgánico del 27 de agosto de 1828.
A partir de entonces, la realidad se precipita hasta el Congreso Constituyente convocado por Bolívar a partir del 2 de enero de 1830 en Bogotá. En la próxima parte, en breve continúa Venezolanos, somos Unión Radiocultural. ¿Estás escuchando Unión Radiocultural?
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El Libertador Presidente se presenta el 15 de enero seriamente resentido de salud, así lo confirman diversos testimonios directos. Bolívar impone a Sucre como presidente del Congreso y al obispo de Santa Marta, José María Estévez, como vicepresidente. Curiosamente llamó Congreso admirable a esta Asamblea que tuvo poco de admirable, sobre todo para él porque acudió en medio de la mayor amargura; así se reflejó en su discurso de renuncia a la presidencia y de abandono de la vida pública.
Bolívar designa a Domingo Caicedo como presidente interino y se va. Concluye el discurso afirmando: "Ciudadanos, me ruborizo al decirlo: la independencia es el único bien que hemos adquirido a costa de los demás". Una cita terrible por lo que revela la depresión de Bolívar y la sensación de fracaso en relación con su proyecto integracionista.
Había recibido carta de Páez en diciembre donde le señalaba que era imposible detener la voluntad separatista de Venezuela y que propusiera esto en el Congreso, cosa que el Libertador no hizo naturalmente. Bolívar sabía que lo inevitable estaba en marcha, la disolución de Colombia, por eso el ánimo del Libertador estaba abatido. La Asamblea de Valencia designa a Páez para que consagre la separación de Colombia y convoque un congreso constituyente. Eso ocurre el 13 de enero de 1830.
Antes de la fecha anunciada tuvieron lugar las asambleas que convocó Bolívar en agosto de 1829 instándolas a manifestarse en cuanto a la Constitución que querían, pues casi todas se expresaron a favor de la separación de Colombia y en contra de Bolívar. De modo que no fue Páez el que se propuso esta tarea solo, como cierta historiografía tendenciosa señala. Es cierto que Páez buscaba la separación, pero también es cierto que la mayoría así lo quería.
El acta de la municipalidad de Valencia el 29 de noviembre de 1829 serenamente recogía la voluntad del cabildo. Dice "el acta": Venezuela no debe continuar unida a la Nueva Granada y Quito porque las leyes que convienen a esos territorios no son, a propósito, para este enteramente distinto por costumbres, clima y producciones. Y porque en la grande extensión pierden las fuerzas e energía. Bueno, el 13 de enero el general Páez asume el mando de acuerdo con el dictamen de la Asamblea de Valencia y convoca a un Congreso constituyente, así como a un gabinete ejecutivo.
El Congreso se instala en la Casa del Estrella en Valencia el 6 de mayo de 1830 e inicia sus deliberaciones naturales el 13 de mayo. El Departamento del Sur de Colombia se separa y declara el estado independiente de Ecuador, al mando del venezolano Juan José Flores, natural de Puerto Cabello. Estas noticias las va recibiendo Bolívar en su viaje hacia la costa colombiana, derrotado y enfermo. Se ha despedido para siempre del gran amor de su vida, Manuela, a quien él llamaba Mi Adorable Loca.
Se ha despedido de ella en Bogotá. En julio recibe otra noticia fatídica, ¿acaso la peor?: el asesinato del mariscal Sucre en Berruecos. Como vemos, en esta relación de los hechos, el proyecto integracionista de Bolívar, que era Colombia, estuvo herido desde sus inicios hasta que falleció, podemos decirlo, de muerte natural. Son varias las causas de su disolución, pero entre ellas hay una que brilla por su propio peso: el esquema integracionista escogido por Bolívar era centralista, no federal.
De modo que las autonomías con que contaban los departamentos de Venezuela y Quito eran mínimas, casi inexistentes. En la práctica esto ni siquiera pudo implementarse porque el poder real en Venezuela lo tenía José Antonio Páez en ejercicio de sus funciones, al hacer lo que tenía que hacer desatendía las tardías y extemporáneas órdenes que llegaban de Bogotá. De hecho, la última visita que Bolívar hizo a Venezuela en 1827 le confirmó los hechos: vino a meter en cintura al general Páez y terminó reconociendo su liderazgo.
No podía hacer otra cosa, el Libertador, si se enfrentaba a Páez se desataba una guerra civil. Al regresar a Bogotá lo esperaba Santander con los brazos cruzados como diciéndole ¿Qué pasó? Era un hecho que el esquema escogido por Bolívar no funcionaba, pero cambiarlo por una estructura federal hubiera sido la negación de su principal bandera política desde que escribió el Manifiesto de Cartagena en 1812.
¿Cuál era esa bandera política? El centralismo y el combate contra el federalismo. Este último, el federalismo, según Bolívar era la causa de la pérdida de la República fundada en 1811. Como vemos, el Libertador naufragaba con su propio proyecto centralista mientras la salud le daba la espalda, lo abandonaba; sigue siendo un enigma para quien está hablando.
¿Por qué Bolívar, que admiraba tanto el sistema federal norteamericano, consideraba que no era viable en nuestras naciones? Más aún, ¿por qué si la realidad institucional que él creó al fundar la República de Colombia se lo estaba diciendo a diario no le atribuía la causa de estos fracasos al esquema centralista escogido? En cualquier caso, es evidente que el tema es cultural y psicosocialmente nuclear para Venezuela —el devenir de la historia venezolana en el siglo XIX e incluso en el siglo XX—.
Cuando finalmente se asume la descentralización en Venezuela con una ley orgánica en el año 1989, ni siquiera se pronuncia la palabra federalismo sino que se opta por la palabra descentralización. Una suerte de eufemismo y se quiere del federalismo o quizás una expresión más precisa desde el punto de vista administrativo de lo que se pensaba hacer con esa ley, que de hecho en buena medida tiene aún vigencia en Venezuela. Bueno, en este recorrido que hemos hecho entre 1819 y 1830, en esos 11 años en que Venezuela formó parte de la República de Colombia, pues aquí quedan recogidos estos hechos.
Esos ires y venires y Bolívar sale de la escena de nuestro relato con su muerte. En nuestro próximo programa entraremos ya en la refundación de la República de Venezuela, cosa que ocurre con el Congreso Constituyente en la Casa del Estrella y en la ciudad de Valencia. Hasta aquí nuestro programa de hoy, el segundo capítulo de esta historia que venimos desarrollando, La democracia en Venezuela, un proyecto inconcluso, y hemos recorrido pues...
En estos dos capítulos, primero los movimientos proto-democráticos en el período colonial y lo propiamente democrático con las constituciones de 1811 a 1819. La de Cúcuta de 1821 y nuestro próximo programa con la Constitución de 1830. Hasta nuestro próximo encuentro. ¡Suscríbete!