Rómulo Gallegos. Presidente de la República (1948)
Una revisión de la vida y obra del gran escritor y hombre público.
Transcripción
Rómulo Gallegos nació en Caracas en 1884, y murió en la misma Caracas el 5 de abril de 1968. Hijo de Rómulo Gallegos Osío y de Rita Freire Gurusyaga. Los padres de don Rómulo Gallegos tuvieron seis hijos y muy pocos recursos. De esos seis hijos, Rómulo era el hijo mayor.
De allí que ingrese al Seminario de Caracas a los diez años, buscando alguna manera de formarse y de sobrevivir, y allí va a estar en el seminario entre los 10 y los 12 años. En 1896 fallece su madre y Gallegos se ve en la necesidad de regresar a casa a ayudar a su padre con la educación de sus hermanos menores. Su vocación religiosa, su incursión en el seminario de dos años, termina allí, no recuerdo algún biógrafo que haya estudiado a fondo la influencia que ha podido tener la formación religiosa en Gallegos en una edad tan crucial como esta entre los 10 y 12 años, pero es un tema a investigar. En todo caso, el hijo mayor de los Gallegos Freire regresa a casa a ayudar a su padre y a continuar con sus estudios de secundaria para mantenerse.
Trabaja como maestro de escuela en la Escuela Primaria, en el Colegio Sucre, y así es como alcanza a graduarse de bachiller, entre trabajando y estudiando y ayudando al padre con la educación y el sostenimiento de sus hermanos menores. Una vez graduado de bachiller, se inscribe en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, pero estando en segundo año de la carrera, las dificultades económicas se hacen cada vez mayores y él se ve en la necesidad de abandonar sus estudios. No porque no pudiera costearlos, ya que la Universidad Central de Venezuela siempre ha sido gratuita, sino porque tenía que trabajar más intensamente para contribuir con el sostén de su casa. Pues vamos a hablar entonces de este hombre cuyas tres facetas principales van a ser la de profesor, la de escritor y la del hombre público.
Su formación, como vemos, llegó hasta el bachillerato y segundo año en los estudios de derecho cuando se separa de la Universidad Central de Venezuela sin lograr terminar sus estudios. La docencia será su vocación inicial, pero muy pronto la escritura se le va a imponer como un imperativo, o como un desiderátum, como un camino. Y también la vida pública, que como veremos más adelante será una consecuencia de estos trabajos anteriores y su vida de profesor y escritor. Ambas, tanto en la docencia como en la escritura, hacen de Gallegos un personaje como pocos, unánime en la Venezuela de su tiempo y a su vez lo llamamos un hombre puente entre la generación que vivía aquella hora estelar durante la dictadura de Gómez y que se va a conocer en la historia como la generación del 28 y la generación anterior. ¿Por qué conocen a Gallegos los muchachos de la generación del 28? Porque prácticamente todos los integrantes de este conjunto generacional fueron alumnos de Gallegos en el Liceo Caracas.
Allí además Gallegos se desempeñaba como subdirector y su severidad como tal era legendaria y a su vez dictaba la cátedra de Psicología, que es un dato sumamente curioso, porque veremos luego cómo la novelística galleguiana está imantada y sostenida en muchos casos sobre los arquetipos psicológicos que Gallegos manejó también y, evidentemente, como profesor de psicología conocía. Podemos afirmar también que esa generación de 1928 es una generación excepcional para la historia de Venezuela, porque va a ser la generación que construya más adelante la democracia liberal representativa. Esa generación amó y respetó al maestro Gallegos como a nadie. Fue para ellos un emblema de reciedumbre, de dignidad, de seriedad... y de conciencia ciudadana... y modernidad.
No olvidemos que esta generación cuando fundan Acción Democrática en 1941 lo designan a él presidente del partido, uno de los hombres mucho más joven que don Rómulo Gallegos, y va a ser, como veremos más adelante, este partido el que lo lleve a la presidencia de la República.
Si imaginásemos que Gallegos no hubiese escrito un solo libro, pues su condición de unanimidad en relación con las autoritas y el respeto que tuvo en Venezuela hubiese sido imposible. La ascendencia de Gallegos sobre sus contemporáneos, además del profesor, se completa con su obra literaria. No es gratuito que el tótem de la tribu sea al que domine la palabra, eso es antiquísimo, atávico. Quien domina la palabra, la tribu lo erige en tótem. Esto va a ocurrir con Gallegos.
Además sus obras, no estamos hablando de cualquier obra. Las obras de Gallegos tienen una importancia central, como veremos a lo largo de este programa. ¿Cuándo se inicia el joven escritor?
Se inicia alrededor del grupo que funda la revista Alborada, estamos hablando de Julio Rosales, de Enrique Sublet, en alguna medida Salustio González Rincones. Allí comienza Gallegos a publicar artículos y sus primeras obras, primero sus novelas van a ser posteriores. Los aventureros, que es un libro de relatos, es de 1913. A Los aventureros le sigue la novela El último solar, que es de 1920, y en su segunda edición el maestro cambia su título y pasa a llamarse Reinaldo solar, que era el nombre del personaje central. Eso ocurre en la reedición de 1930. En 1925 publica La trepadora, es una novela muy querida. Cuando Gallegos publicó Doña Bárbara en 1929 no estamos hablando de un jovencísimo escritor, sino de un hombre maduro que cuenta con 45 años y él, como se sabe, tenía muchas dudas sobre esta novela.
Y la novela logra sobrevivir después que él lanza el manuscrito por la borda en un viaje desde La Guaira a Europa, porque su esposa, inseparable Teotiste, conservaba un original. Gallegos no estaba satisfecho con Doña Bárbara y seguramente en un momento depresivo envía las novelas al mar por la borda. Este episodio es relatado en varias oportunidades. Ahora, a Gallegos le va a ocurrir algo verdaderamente insólito y el general Gómez lee Doña Bárbara. Le gusta muchísimo y decide que un hombre tan importante como Gallegos tiene que formar parte de su gobierno. Entonces lo invita a formar parte de su gobierno y a Gallegos no le queda otro remedio que irse al exilio.
Si le decía que no al general Gómez, su destino era la cárcel; si le decía que sí, estaba claudicando con todos sus principios democráticos que venía cultivando desde sus años mozos. De modo que Gallegos renuncia al Senado, donde había sido electo o prácticamente designado por el general Gómez, y se va a Nueva York para luego residenciarse en Madrid en 1932. Estos años van a ser muy productivos en lo literario para Gallegos, porque va a escribir en España nada menos que Canta Claro, publicada en 1934, y nada menos que Canaima, una de sus grandes novelas, para algunos equiparable o superior a Doña Bárbara, publicada en 1935. Pobre negro es publicado en 1937, ya cuando Gallegos ha regresado a Venezuela en 1936, pero fue escrita en Madrid, en su vida española.
Gallegos regresa entonces a Venezuela en 1936, como les dije antes, y va a salir al exilio otra vez en 1948 para pasar 10 años en el exilio, hasta 1958. Exilios absolutamente involuntarios y, por supuesto, traumáticos y difíciles para la vida de Gallegos. También debemos señalar que muy pocos venezolanos han alcanzado cotas de tan altísima significación en las tareas que se ha empeñado en desarrollar en estas tres facetas que anunciamos al principio, como son la docencia, la escritura y la vida pública.
En la próxima parte del programa veremos la presidencia del maestro Rómulo Gallegos. Cómo fue que este escritor de enorme prestigio, con una obra ya entonces sólida, alcanza la presidencia de la República en febrero de 1948, cuando empieza a ejercerla después de las elecciones que han ocurrido en diciembre de 1947 y que Gallegos gana con el porcentaje más alto que candidato presidencial alguno haya alcanzado en elecciones para la presidencia de la República en Venezuela. Ya regresamos.
Comentábamos en parte anterior del programa, nos preguntábamos más bien cómo llegó el maestro Gallegos a la Presidencia de la República. Muy sencillo: ustedes recuerdan que a partir del 18 de octubre de 1945, cuando tiene lugar un golpe de Estado cívico-militar, la Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt, uno de sus primeros decretos y alocuciones públicas señala que ninguno de los miembros de las juntas, que eran siete en total, se iba a presentar a las elecciones que iban a ocurrir en un término perentorio de las elecciones a la presidencia de la República.
Recuerden que el proceso es así: una vez que asume el gobierno la Junta Revolucionaria, Betancourt de inmediato anuncia la elección de unos diputados para una Asamblea Nacional Constituyente. Esa será la primera vez en nuestra historia que las mujeres voten. Se elige la Asamblea Nacional Constituyente, la preside Andrés Eloy Blanco y esa asamblea redacta la Constitución Nacional de 1947, que consagra por fin las elecciones universales, directas y secretas, que es un anhelo venezolano desde el siglo XIX prácticamente, y se convocan a las elecciones.
Esa elección la gana el maestro Gallegos con el 72% de los votos. ¿Por qué el maestro Gallegos? Bueno, en primer lugar porque ninguno de los integrantes de la Junta Revolucionaria de Gobierno podía presentarse. ¿Quiénes estaban allí? Pues nada menos que Rómulo Betancourt, Raúl Leóni, Gonzalo Barrios y Luis Beltrán Prieto Figueroa, es decir, los personajes principales de Acción Democrática. A su vez el maestro Gallegos era presidente del partido desde su creación en 1941 y era una candidatura imperdible, porque en la Venezuela de entonces no había nadie que tuviese el prestigio unánime de Rómulo Gallegos. Era imposible que perdiera las elecciones y así fue, las ganó.
Comienza a gobernar con una legitimidad absoluta. Era el primer presidente electo en elecciones universales, directas y secretas. Esta unanimidad y esta legitimidad absoluta condujo a Gallegos a desarrollar una conducta excesivamente confiada en el ejercicio del poder, como veremos luego. Detengámonos en un hecho importante y es la toma de posesión de Rómulo Gallegos que se convirtió en un hecho cultural de gran significación. ¿Por qué?
Porque Juan Liscano decide montar en el Nuevo Circo de Caracas, y acuerda con el presidente Gallegos, por supuesto, un festival folclórico que dé cuenta de las manifestaciones musicales y dancísticas de todo el país en el Nuevo Circo de Caracas con motivo de la toma de posesión de Gallegos, que ocurre el 15 de febrero de 1948. En el 48 estamos hablando de un país que no conoce la televisión. Recuerden ustedes que la televisión es un invento de la década siguiente, de los años 50, y la televisión en Venezuela comienza entre 1952 y 1953.
De tal modo que no hay una posibilidad real de que los grupos de baile, danza y música venezolanos se conozcan, por eso este evento se convierte en algo de tantísima significación, porque por primera vez en la historia los grupos que Liscano ha recogido o registrado y grabado a lo largo de años de viajes por Venezuela van a reunirse en el Nuevo Circo durante dos, tres o cuatro días para hacer sus interpretaciones. Esto se convierte en un hecho de suma importancia cultural y señala el signo de la presidencia de un hombre de letras e intelectual como fue Rómulo Gallegos. Inmediatamente Gallegos va a comenzar a gobernar, toma la decisión de dejar al frente de las fuerzas armadas al hijo de Román Delgado Chalbaud, Carlos Delgado Chalbaud, a quien designa como ministro de la Defensa. Delgado Chalbaud, como todos sabemos, formaba parte de la conjura cívico-militar que dio el golpe del 18 de octubre de 1945 contra el gobierno del general Isaías Medina Angarita.
A su vez, Delgado Chalbaud tenía unos nexos personales muy estrechos con Gallegos porque vivió en Barcelona, en España, y en el apartamento que ocupaba Gallegos y su esposa, cuando estaba en el exilio, allí se alojó Carlos Delgado durante un tiempo y tenía la mayor estima por el maestro Gallegos, a quien veía como un personaje mayor, como una gran autoridad. Una vez que comienza el gobierno de Gallegos comienzan los movimientos para minar su autoridad dentro de las Fuerzas Armadas, pero eso lo veremos después. Por ahora estamos en la toma de posesión de Gallegos, que se juramenta ante el Congreso Nacional de la República, ante el presidente del Poder Legislativo Balmore Rodríguez. Los vicepresidentes del Congreso eran Simón Gómez Malaré y Elvano Provençal y Heredia. El presidente de la Cámara de Diputados, Luis Lander, y los vicepresidentes de la Cámara de Diputados César Morales Carrero y Jesús María Bianco.
Allí va a dar un discurso precioso con una escritura correctísima, como era de esperarse de un escritor de esta envergadura. Y allí dice, cito: "Los años largos han estado el escepticismo y la malicia provenientes de continuada experiencia en burlas sufridas, dudando de la sinceridad republicana de la fundamental promesa de la Revolución de Octubre. Pero ya han podido volver a la confianza los corazones de buena fe, porque al fin ha habido gobernantes venezolanos, siete hombres que componían una sola persona política, que no mintió, que no engañó, que no traicionó". ¿A qué se está refiriendo Gallegos? Al hecho insólito en la historia de Venezuela que siete personas que componen una junta de gobierno, el primer día que comienzan a gobernar dicen que ninguno de ellos va a aspirar a la presidencia de la República.
Esto le dio una gran fuerza moral a la Junta Revolucionaria de Gobierno que comienza a ejercer el 18 de octubre de 1945 en la noche. De modo que Gallegos va a señalarlo y a señalarlo con fuerza porque realmente es un hecho histórico importante.
Y más adelante continúa diciendo: "Espero que nadie dotado de ideas positivas y claras a este respecto pretenda que yo me haya comprometido a desnaturalizar la fuerza política que me rodea, homogénea y bien definida, componiendo gobierno con elementos de todos los partidos en el que actualmente se divide la opinión. Práctica de emergencia, solo realizable en momentos de crisis políticas o del peligro nacional que de ningún modo son los actuales, y a la cual por otra parte no irán a prestarse las fuerzas ya organizadas de la oposición".
En esto se equivocaba Gallegos. ¿Por qué? ¿Qué está diciendo en este párrafo? Está diciendo: no voy a hacer un gobierno de coalición porque he obtenido la presidencia de la República con el 72% de los votos y no se requiere. Pero no era cierto porque había un malestar en las Fuerzas Armadas desde los tiempos que gobernaba Betancourt, porque recordemos el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945 lo dan dos factores, no estaban de acuerdo en lo esencial.
Un factor democrático encabezado por Betancourt, que es el que quiere fundar una democracia liberal representativa sobre la base de los partidos políticos. Ese es un proyecto político y hay otro sector, el militar, que no quiere la constitución de una democracia liberal representativa sino que quiere seguir gobernando. Ese sector lo van a encabezar, como veremos luego, Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez, y ese personaje extraño y trágico y dubitativo, que fue Carlos Delgado Chalbaud. Pero eso lo veremos más adelante.
En todo caso, a la distancia de los hechos advertimos que el maestro Gallegos está leyendo la realidad política, sin percatarse de que el momento es distinto. Apenas dos años antes ha habido un golpe militar. Hay unas apetencias militares allí sobre la mesa, que son, por cierto, las apetencias que le van a dar a él un golpe de Estado en noviembre de ese mismo año, 1948. Gallegos comete un error de análisis político al creer que él puede encabezar a un gobierno de su partido exclusivamente, no requiere coaliciones porque su legitimidad y su solidez es absoluta a partir del respaldo electoral tan grande como el que ha tenido.
Pero no era cierto, porque la tradición militar venezolana era otra. Recordemos que para ese momento Venezuela venía de gobiernos militares prácticamente desde 1830. Entre 1830 y 1945, es decir 115 años, no llegan a 10 los años en que Venezuela ha sido gobernada por algún civil, la gran mayoría, un siglo, cien años y más, Venezuela estuvo gobernada por los militares. De modo que pensar que esa tradición histórica iba a desaparecer de la noche a la mañana era un desenfoque, una quimera.
Lamentablemente el maestro Gallegos no tomó las previsiones del caso a fondo en relación con esto, cosa que sí hacía Betancourt en los dos años antes de su gobierno, que todos los días se despertaba y su primera visita era a los cuarteles porque sabía que allí había un hervidero. Gallegos, con razón o sin ella, gobernó como demócrata y no cuidó demasiado los enemigos de la democracia de entonces, que era un sector importante de las fuerzas armadas. Pero sobre estos hechos y otros volveremos en la próxima parte del programa, escuchemos lo que dice Gallegos, en una locución sobre las fuerzas armadas.
"Pero vuelven las pretensiones inaceptables de constituir un Estado dentro del Estado, de arrogarse privilegios de casta dirigente. La política, sin reclamar herencia a aquellos hegemones armados que se tenían usurpada la función de grandes electores de Venezuela, vuelve a cultivar su espíritu institucional, quitado en política, y será cuidado del gobierno que lo nutra y lo fortifique en fuentes que no le desnaturalicen lo esencialmente venezolano, que ha de palpitar siempre el corazón del soldado venezolano". Bueno, pues esto que afirma Gallegos seguramente ocurría en el corazón de algunos soldados venezolanos, pero no en el corazón de sus dirigentes, porque serán ellos los que den al traste con este intento democrático dándole un golpe de Estado en noviembre de 1948, como veremos en su momento. Por otra parte conviene recordar quiénes integraron el Gabinete Ministerial de la fugaz presidencia de Gallegos.
Dijimos antes que Carlos Delgado Chalbaud continuó en el Ministerio de la Defensa, también lo hizo en el Ministerio de Fomento Juan Pablo Pérez Alfonso, encargado del tema petrolero porque para entonces no se había creado el Ministerio de Minas e Hidrocarburos y quien llevaba al asunto petróleo era el Ministerio de Fomento. Continúa en su cartera Raúl Leóni en el Ministerio del Trabajo, donde en los dos años de gobierno de Betancourt y en los nueve meses del gobierno de Gallegos, Leóni crea prácticamente todo el movimiento sindical en Venezuela; desde un Ministerio del Trabajo debe ser un caso único o extrañísimo en la historia según el cual los movimientos sindicales son estimulados desde el gobierno, pero así fue. Edgar Pardo Stolk es el ministro de Obras Públicas. Edmundo Fernández, integrante de la Junta Revolucionaria de Gobierno, permanece en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, como el médico que era. Y Andrés Eloy Blanco pasa a ser el canciller del gobierno de Gallegos.
En el Ministerio de Relaciones Interiores va a estar Eligio Anzola Ansola, en el Ministerio de Hacienda Manuel Pérez Guerrero y en el Ministerio de Educación Luis Beltrán Prieto Figueroa. En el Ministerio de Agricultura y Cría, Ricardo Montilla. En el Ministerio de Comunicaciones, Leonardo Ruiz Pineda. Y Gonzalo Barrios, una figura central de Acción Democrática durante muchísimos años, será el secretario general de la Presidencia de la República. Por cierto, a aquella toma de posesión organizada por Juan Liscano vienen unas cuantas figuras importantes del mundo, porque Gallegos era un hombre de talla internacional, muy conocido fuera de Venezuela por el valor de sus novelas, fundamentalmente Doña Bárbara.
A la toma de posesión vienen Nicolás Guillén, Fernando Ortiz, Andrés Higuarte, Waldo Frank, Salvador Allende. Por cierto, Germán Arciniegas, el gran escritor bogotano, Luis Alberto Sánchez, entre otros, vienen a la toma de posesión y al festival folclórico, el Nuevo Circo mencionado antes. Va avanzando el gobierno de Gallegos y él mismo se refiere en una locución a la nueva Constitución Nacional, que es el mapa sobre el que se va a desarrollar la Venezuela moderna, con lo que están soñándose los demócratas: carta magna, democrática, popular, ampliamente garantizadora de los derechos políticos en la ciudadanía venezolana. Mantenedora de los fundamentos liberales del orden social y al mismo tiempo previsiva de las formas de equilibrio económico e injusticia social a que forzosamente han de adaptarse los modos complejos del Estado moderno. En otras palabras, una democracia liberal representativa con las atenciones sociales de su tiempo, estamos en 1948.
Recordemos que después de la Segunda Guerra Mundial en 1945, en el mundo occidental en general se impusieron teorías keynesianas que intentaban atemperar las fuerzas del mercado y darle mayores atribuciones al Estado en su vida social. Eso se generó en el mundo occidental y Venezuela no fue una excepción de esto. Por el contrario, eso ya se reflejó en la Constitución del 47 y este brevísimo párrafo que les acabo de citar de Rómulo Gallegos, refiriéndose a la Constitución del 47. A su vez entonces se acusaba con mucha frecuencia a Betancourt y sus compañeros de ser marxistas y el propio Gallegos sale al encuentro de esta afirmación y dice lo siguiente, cito: "Para declarar que no compartimos la ideología comunista, que no tenemos por qué compartir suerte a ella le esté reservada. No perseguiremos a quienes la profesan porque la ley delimitadora de nuestra conducta de gobernantes nos permite y porque, además, estamos convencidos de que las cruzadas de exterminio de ideologías no producen sino mártires que les exaltan".
"Estamos obligados a combatir el comunismo porque somos sinceros al no profesarlo y lo combatimos con procedimientos lícitos y además eficaces, los más eficaces sin duda alguna, sustrayendo de la seducción de las promesas del marxismo el ansia de justicia y bienestar que atormenta al alma popular y ello por medio de realizaciones prácticas positivas concretas". A la par de estos acontecimientos recordemos que Betancourt ha sido enviado por el gobierno de Gallegos a Bogotá, donde está en gestación, donde se está pariendo la Organización de Estados Americanos, la OEA. Y allá va a estar Venezuela representada con un hombre de la talla del Rómulo Betancourt, respaldando el nacimiento de un organismo continental como este, y allá también veremos cómo ocurren los hechos del Bogotazo, mientras la reunión tiene lugar en Bogotá.
Las obras del gobierno de Gallegos son muchas y además importantes, entre otras todo lo que fueron los estudios para la construcción de la autopista Caracas-La Guaira ocurren durante el gobierno de Gallegos. La autopista va a ser construida después en tiempos de Pérez Jiménez, pero los estudios son galleguianos. También durante su gobierno se anuncia la construcción de la avenida Bolívar, aunque no termina de hacerse, un gobierno muy breve, y los hechos del gobierno de Gallegos serán importantes en materia educativa y en materia petrolera.
Recordemos que el llamado 50-50, el 50% es decir de cada dólar de exportación petrolera, el 50% para las concesionarias que lo extraen y comercializan y el 50% es para el Estado venezolano por la vía de los tributos, el 50-50 lo establece Rómulo Gallegos doce días antes de ser derrocado por un golpe militar. De modo que ese avance en la obtención de la renta petrolera por parte del Estado venezolano es atribuible enteramente a Gallegos, aunque se recuerda poco porque ocurre muy pocos días antes de que él pase a otra situación.
Gallegos va a hacer un viaje a los Estados Unidos, una visita de Estado. En ese entonces gobernaba Harry Truman y este viaje lo relata magistralmente el biógrafo de Gallegos que es Lowell Dunham en su libro Rómulo Gallegos: vida y obra, un libro de 1957 extraordinario junto con el otro trabajo biográfico sobre Gallegos de Juan Liscano, que son dos de los mejores trabajos, junto con la biografía reciente de Simón Alberto Consalvi sobre el maestro Gallegos publicada en la Biblioteca Biográfica Venezolana, que alcanzó 150 títulos antes de su desaparición. En ese viaje a los Estados Unidos hay un discurso de Gallegos sobre Bolívar, muy interesante, de allí voy a leerles un fragmento donde Gallegos se refiere al otro Bolívar, dice: "Pero viene el caso que enseguida debo aprovechar pedirle a los maestros de escuela de esta tierra de magistrales disciplinas, que no le hablen a sus discípulos del Bolívar de las batallas famosas como no sea para enseñarles con ánimo educativo el propio amor que en un mismo año fueron la batalla de Carabobo, decisiva de la libertad de mi patria, y aquí la Constitución de Missouri en estado de la unión".
"Pero no les perviertan y le extravíen el gusto que solo en aplicaciones a formas serenas de paz debe complacérseles describiéndoles a este grande hombre de América solo como un general de batallas difíciles". El acento lo estaba colocando en el Bolívar civil, que más falta nos hace que sea señalado, estudiado y exaltado. Vamos entonces hacia el desenlace de noviembre, cuando Gallegos va a sufrir un lamentable golpe militar encabezado por Marcos Pérez Jiménez, Luis Felipe Llovera Páez y el ministro de la Defensa Carlos Delgado Chalbaud. Pero este desenlace y otros aspectos los veremos en la última parte del programa.
Ya regresamos. Las investigaciones más recientes señalan que la iniciativa del golpe militar contra Gallegos, el 24 de noviembre de 1948, la tuvieron Pérez Jiménez y Llovera Páez, mientras Delgado Chalbaud se sumó a última hora con muchas dudas. Se cuenta con testimonios que indican si Delgado no se sumaba a la conjura sería dejado helado, haciéndose el preso, de modo que el dilema delgadista era álgido: o se sumaba a la conjura ya encabezada la junta militar de gobierno convirtiéndose en un presidente de facto, o preservaba su lealtad a Gallegos y su legitimidad democrática y se apartaba e iba preso. Bueno, optó por lo primero, encabezó la junta un poco a regañadientes, tan a regañadientes y con tan mala conciencia que el 26 de noviembre, dos días después del golpe, dice lo siguiente, Delgado como presidente de facto.
Escuchen: "La Junta Militar quiere dejar categórica constancia que este movimiento no se orienta de ninguna manera hacia la instauración de una dictadura militar ni abierta ni disimulada, a fin de exigir al pueblo que no debe dejarse engañar por quienes pretenden propagar lo contrario. No se ha asumido el poder para atentar contra los principios democráticos, sino para obtener su efectiva aplicación y preparar una consulta electoral a la cual concurra toda la ciudadanía en igualdad de condiciones". Y uno se pregunta: ¿y cómo concurrió la ciudadanía en las elecciones del 47? Pues absolutamente en igualdad de condiciones, ¿de qué estaba hablando la junta militar en este momento? ¿Cómo es que le das un golpe a un presidente electo democráticamente para decir que vas a instaurar la democracia? ¿Cómo se puede entender esto? Pero así fue.
Esto lo que señala es que uno era el proyecto de Pérez Jiménez y Llovera Páez y otro Delgado Chalbaud. Hay muchos testimonios sobre esto en los dos años siguientes al golpe hasta el momento en que muere asesinado el comandante Delgado Chalbaud. Delgado les insistía a sus compañeros de junta: vamos a convocar las elecciones, ¿cuándo vamos a convocar? Y Pérez Jiménez y Llovera Páez no daban los pasos necesarios para ello, lo que le produjo una gran angustia a Delgado, de acuerdo con su biógrafa Ocarina Castillo, porque esa había sido su promesa del 26 de noviembre, como les acabo de decir. Cómo puede cumplirlo, entre otras cosas porque la muerte lo sorprende, pero tampoco se veía fácil el cumplimiento de esa promesa cuando quienes tenían la sartén agarrada por el mango eran Pérez Jiménez y Llovera Páez.
Hay un testimonio precioso de Isaac Pardo, un gran amigo del maestro Gallegos, integrante de su gobierno. Cuando es hecho preso, Gallegos les dice lo siguiente: "Quiero recordarles que de acuerdo con la Constitución que he jurado cumplir y defender, los dos únicos poderes ante los cuales tengo que rendir cuenta de los actos del Gobierno son en primer término el Congreso Nacional y luego el Poder Judicial, si es que contra mi persona es incoado juicio en la forma legal. Pero de acuerdo con la Constitución que ustedes también han jurado respetar, defender y hacer respetar, no puedo ni debo aceptar imposiciones ni rendir cuenta de mis actos ante ese otro organismo llamado las Fuerzas Armadas Nacionales". Qué gran dignidad la de Gallegos, lo están haciendo preso para enviarlo al exilio y le responde con esta clase de derecho constitucional y de honestidad a aquellos militares que lo estaban destituyendo de manera más absurda, vil y, por supuesto, inconstitucional, violando todos los juramentos que ellos mismos habían hecho. Bueno, estos militares estaban incurriendo en un delito grave.
Según Pérez Jiménez no había ningún conflicto en lo que estaba ocurriendo porque el poder le pertenecía a los militares, según lo que él pensaba, porque de lo contrario con qué argumentos le daban un golpe militar a Gallegos. Para Delgado evidentemente era un drama, un drama shakespeariano, Hamlet está allí, reflejado. Pues de aquí comienza un largo exilio para Gallegos, va a pasar 10 años fuera de Venezuela. Puede regresar en 1958, después del 23 de enero, cuando concluye la dictadura militar y se inicia de nuevo la vida democrática. Estos 10 años de Gallegos los va a pasar en México. Allá en 1950 va a morir Teotiste, su esposa. Aquí él quería de una manera fervorosa, tanto así que embalsama el cadáver de su esposa y se lo trae con él en el avión que lo trae de vuelta, de México a Venezuela, el 2 de marzo de 1958, porque él quería sepultar a Teotiste en la tierra que le había visto nacer en Venezuela. Cuando el maestro Gallegos regresa en 1958, se congrega una multitud enorme en Maiquetía que baja a recibirlo.
A este emblema de la dignidad venezolana, este emblema de la civilización frente a la barbarie, este héroe civil que ha sobrevivido a la barbarie militar traidora y le ha dado un golpe de Estado. El viejo Gallegos ha pasado 10 años fuera, su autoridad en Venezuela ahora no tenía parangón, era el hombre de la dignidad, el hombre de gran autoridad, pero claro ya estaba viejo y no estaba para batallas políticas. Dejaba una obra importante, también había escrito en México con menos fruición e imponencia como lo había hecho en su exilio madrileño, donde escribe, como vimos, buena parte de sus obras más importantes. Doña Bárbara ha pasado a la eternidad, es una pieza esencial en los estudios de civilización y barbarie en América Latina. Es una de las grandes novelas venezolanas de todos los tiempos, sumamente estudiada.
Estudiosos de la vida de Gallegos también señalan que Canaima es una obra de gran significación. En todo caso, yo afirmo que el trabajo arquetipal en las novelas de Gallegos es fundamental para entender su fuerza mitológica y las novelas se convierten en piezas de fuerza mitológica a medida que retoman los arquetipos esenciales, en la medida en que trabajan el drama humano que ocurre sobre la tierra venezolana y lo hacen narrativo con una gran fuerza poética. Porque las novelas de Gallegos tienen una fuerza poética importante y es imposible no señalarlo, porque además es una de las grandes virtudes de la narrativa galleguiana. Este programa nos ha quedado corto para semejante personaje.
Ha sido un gusto hablar para ustedes de un hombre al que admiro y valoro tanto como ese caballero de la dignidad: don Rómulo Gallegos, nuestro gran, gran escritor. Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca, me acompaña en la producción Merizosa. En la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Y me consiguen por mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com, por Facebook y por Twitter. Hasta nuestro próximo encuentro.