Historia de Caracas. Cap 10. Siglo XX.
Historia de Caracas. Cap 10. Siglo XX.
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Nuestro programa es posible gracias al equipo conformado por Gitanjali Suárez, Inmaculada Sebastiano, Melani Pieruzzi, Carlos Javier Virgüez, Fernando Camacho y Giancarlos Caraballo. Y a todo el equipo de operaciones, Radio y Mundo UR. También puede seguir la transmisión en vivo en mundour.com y recuerda que nos puedes seguir en arroba MundoUR, arroba radioscuelaur y arroba RafaelArraiz en X, y arroba rafael.arraiz en Instagram. Venezolanos: ya está disponible el canal de YouTube de Unión Radio Cultural.
Bien, estamos en el capítulo 10 de nuestra historia de Caracas y comenzamos con el año 1883, un año muy importante. El centenario del nacimiento de Simón Bolívar, el Libertador, y Antonio Guzmán Blanco, el gobernante de turno, lo festejó por lo grande. Uno de sus logros y de sus inauguraciones en este año es el ferrocarril Caracas-La Guaira.
Pero esta historia comienza en 1873, diez años antes, cuando se iniciaron los estudios de factibilidad para la construcción del ferrocarril Caracas-La Guaira, pero todo lo que se adelantó se vino abajo cuando Francisco Linares Alcántara alcanzó la primera magistratura y derogó el contrato firmado por Guzmán Blanco. Cuando regresa al poder Guzmán Blanco en el año 1879, retoma el proyecto, pero cambia a sus ejecutantes.
Primero lo intenta con el neoyorquino Charles Bateman, pero este no consiguió el financiamiento necesario. Intenta de nuevo con William Anderson Pile, que había sido ministro plenipotenciario de Estados Unidos en Venezuela, y este señor sí alcanza el financiamiento con los ingleses que están interesados. Y así es como se constituye en Londres la empresa The La Guairan Caracas Railway Company Limited en 1882.
Un año después, el 25 de julio de 1883, Guzmán Blanco inaugura la obra. Por designación de él, el ingeniero Jesús Muñoz Tébar estuvo al día sobre la compañía inglesa que construía el Ferrocarril Caracas-La Guaira. De modo que allí trabajaron alrededor de 1.800 obreros por día para poder inaugurar a tiempo, porque Guzmán Blanco presionaba para que se inaugurara ese año, ya que formaba parte de la apoteosis que Guzmán le tributaba al Libertador.
Veamos, por ejemplo, lo que dice William L. Roy Cortés en 1896 en un libro que se titula Venezuela, la tierra donde siempre es verano. Él dice allí que "el ferrocarril entre La Guaira y Caracas está considerado con justicia como uno de los más notables ejemplos de ingeniería en construcción en el mundo entero". Ya vamos a ver por qué.
También otro viajero, Leonard D'Alton, en 1912, en un libro que se titula Venezuela, dice lo siguiente: "El ferrocarril de La Guaira a Caracas, de construcción y propiedad británica, realiza un ascenso de casi 23 millas, siendo del uno al 27 el desnivel para llegar a la cumbre, cuya altitud es de 3.200 pies, y de donde desciende unos 200 pies hasta la ciudad. En las curvas, algunas de las cuales son tan pronunciadas, para destacar tal circunstancia se dice que el guarda del vagón del último vagón puede hablar en secreto con el conductor".
"En una gran parte el trayecto, sigue diciendo D'Alton, se divisa un espléndido panorama del Caribe y, a medida que la línea va ascendiendo por el desfiladero, ocurre a veces que el tren pasa casi al borde de precipicio, que en algunos casos tiene una caída vertical de más que 1.000 pies". Ferdinand de Lesseps, el constructor del canal de Suez, dijo que sólo había una parte peligrosa en esa línea, pero que dicha parte comprendía todo el trayecto entre La Guaira y Caracas. Bueno, muy simpático esto que refiere D'Alton.
Ya lo comenté, De Lesseps es el constructor de su canal y además infructuosamente trató de ser el constructor del Canal de Panamá, pero no lo logró. Tres años después, en 1886, se inaugura el Ferrocarril Central de Venezuela. Esto se inauguró el 22 de septiembre y esta vía férrea es la que va de Caracas a Petare, o mejor dicho, la que continúa la línea que llegaba hasta Sabana Grande y luego se extendía hacia Petare.
Dos años después, en 1888, se abre al público la línea férrea que sigue de Petare hacia El Encantado, y dos años después llega a La Lira, La Envidia y Los Mangos. En 1892 hay una crecida del río Guaire y daña severamente el tendido de los trenes. Finalmente esta línea, cuando fue concluida muchos años después, en 1913, fue conocida, como les dije, como el Ferrocarril Central de Venezuela.
Esta línea partía de Caracas hacia Chacao, los dos caminos tenían una derivación a Los Chorros, después seguía La Urbina, Petare, El Encantado, La Lira, La Envidia, Los Mangos, Arenasa, Pichao, Boca de Siquire, Santa Lucía, Santa Teresa, Yare y Ocumare. Era la línea del ferrocarril, el ferrocarril que iba hacia los pueblos de los Valles del Tuy. En 1888, estos años que venimos hablando, culmina la era Guzmán Blanco, que fue muy importante para la renovación urbana caraqueña.
No solo se construyeron los edificios públicos que hemos referido antes en programas anteriores, también se construyeron puentes que permitieron el crecimiento de la ciudad hacia el norte, el sur y el este. También se materializó una tarea pendiente del Estado venezolano desde su creación, es decir, su naturaleza laica. Y sobre estos años, el maestro Eduardo Arcila Faria afirma lo siguiente: "En los 10 años transcurridos desde la fundación del Ministerio de Obras Públicas, el país había crecido en forma apreciable. De 350 kilómetros de carreteras, esta red vial se había extendido a más de mil kilómetros".
El casco urbano de Caracas se había extendido por lo menos cerca de un 30% sobre sus linderos del 1873. Hay que ver que el crecimiento del 30% en 10 años es mucho, mediante numerosos puentes de hierro, de mampostería y madera. Por encima de las profundas quebradas y barrancos de su accidentada topografía, se le habían integrado los sectores San Juan y La Pastora.
Antiguamente eso se llamaba Los Teques, el Estado Zamora, más tarde convertido en la parroquia San José. Hacia el este alcanzaban ya a los linderos del apretado Campo Santo, vecino al actual Paseo Los Caobos, y hacia el sur la ciudad había saltado por sobre el Guaire y comenzaba a extenderse en la orilla opuesta. No podemos olvidar también que Guzmán inició el culto bolivariano erigiendo la Estatua Limeña del Libertador en la Plaza Mayor de Caracas.
Nació además el Bolívar como moneda, decretó la canción Gloria al Bravo Pueblo como himno nacional. Transformó la Iglesia de la Trinidad en el Panteón Nacional y le encargó a Martín Tovar y Tovar la iconografía procera y los murales de las batallas en el Capitolio Federal, en el Palacio Federal Legislativo. En la próxima parte del programa seguiremos viendo el desarrollo de Caracas a finales del siglo XIX.
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Bueno, en estos años finales del siglo XIX, los que van de 1888 a 1899, estos 11 años van a gobernar Juan Pablo Rojas Paúl, Raimundo Andueza Palacio, Joaquín Crespo e Ignacio Andrade. Veamos qué hizo cada uno de ellos en su período presidencial y además recordemos que, aparte del gobierno, Ricardo Suluaga funda la electricidad de Caracas en 1897. Este fue el verdadero motor del desarrollo de las ciudades y ustedes saben que sin electricidad no hay nada, no hay ninguna posibilidad de desarrollo.
De modo que esto fue muy importante. En el gobierno de Rojas Paúl, este se enfocó en la construcción del Hospital Vargas, que fue su principal obra de infraestructura. También construyó el Observatorio Cajigal, el Manicomio de Catia y además creó dos nuevas parroquias: San José y La Pastora.
Vamos a ver primero el Observatorio Cajigal, que ahí está en pie. La obra fue una proposición y voluntad del ingeniero Muñoz Tébar, quizás por la fascinación que tenía Muñoz Tébar por la astronomía, pero la obra no fue fácil concluirla. El Observatorio Cajigal lo dirigió durante muchos años Luis Jugueto; cuando digo muchos años son 36, entre 1900 y 1936.
Para Muñoz Tébar fue un dolor de cabeza soñar con el Observatorio Cajigal y no verlo concluido durante décadas por falta de recursos. Recordemos que Muñoz Tébar era profesor en la Universidad Central de Venezuela y su cátedra era astronomía, de modo que él tenía un interés académico particular en que aquello se terminara. Y se tardó muchísimo en concluirse.
El Hospital Vargas es otra historia: el decreto de creación del hospital nacional ordenaba mil camas y una construcción análoga y régimen semejante al del hospital Lariboisière de París, así dice textualmente el decreto. Como vemos, Francia seguía siendo el faro de la medicina venezolana. El ingeniero Muñoz Tébar se encargó de los planos, escogió el terreno, casi dos hectáreas, antes quedaban ahí el Cementerio de San Simón y el Cementerio de las Mercedes.
Muñoz Tébar dirigió la obra al principio y luego lo dejó en manos del ingeniero Manuel Vicente Wissi. Esta era, pues, la construcción estrella del presidente Rojas Paúl, pero por falta de tiempo no pudo inaugurarla. Por otra parte, el Hospital Vargas fue el primer gran hospital público de Caracas, le siguieron los siguientes.
En el siglo XX ya: el Hospital José Ignacio Baldó en El Algodonal, inaugurado en 1940; el Hospital Ana Francisca Pérez de León en 1947; el Periférico de Coche en 1954; el Hospital Clínico Universitario en 1954; el Hospital para Niños J. M. de los Ríos en 1958; el Hospital Militar en 1960; el Hospital Miguel Pérez Carreño en 1970 y el Hospital José Gregorio Hernández en 1973. Y el último de gran envergadura, el Hospital Domingo Luciani, inaugurado en 1987. Estos son los grandes hospitales públicos de Caracas.
Volvamos a 1889, cuando la devoción católica de Rojas Paúl se reflejaba en el presupuesto nacional. De allí que en ese año abre sus puertas la Iglesia de La Pastora o de la Divina Pastora, que es como realmente se llama. Bien, entonces finaliza el bienio de Rojas Paúl en 1890, lo sucede Andueza Palacio.
La inversión en obras públicas se detuvo casi a cero, no había recursos. A Andueza lo sustituye Joaquín Crespo, quien va a gobernar entre 1892 y 1898, y se reactiva en este período de Crespo varias obras importantes, una de ellas es el ferrocarril Caracas-Valencia, inaugurado en 1894. Se llamaba el Gran Ferrocarril de Venezuela; salvando la distancia entre Caracas y Valencia en un recorrido de 179 kilómetros, fue inaugurado el 1º de febrero de 1894.
Bien, fíjense lo que dice El Cojo Ilustrado el día de la inauguración, es muy bonito. Voy a citar: "Mensajero de progreso, nuncio de prosperidad para las ciudades que enlaza, el ferrocarril alemán ha entrado de lleno en nuestra vida para fortalecerla y desarrollarla en sus múltiples energías de trabajo explotable. Ya será indisculpable el retraimiento y la frialdad. Decir no conozco a Valencia, decir no conozco a Caracas, almorzar en La Victoria, comer en Valencia, pasear al día siguiente en Puerto Cabello, embarcarse en la noche, amanecer en La Guaira y tomar el mismo día en Caracas el cóctel de antes del almuerzo".
Bueno, qué cosa tan graciosa y bonita. ¿Y los actos inaugurales? También lo recoge un libro de Holger Herwig que se titula Sueños alemanes de un imperio en Venezuela, y allí está la descripción de la inauguración con la presencia de Guillermo II, el emperador alemán que estuvo por aquí. Este Gran Ferrocarril de Venezuela fue construido gracias a la concesión otorgada a la empresa alemana Fried. Krupp, que luego se materializó en la compañía Gran Ferrocarril de Venezuela.
Y también una que se llamaba, me disculpan mi alemán, Grosse Venezuela Eisenbahn Gesellschaft, una compañía anónima establecida por la Disconto Gesellschaft, un banco importantísimo en Berlín, y por el Norddeutsche Bank de Hamburgo. Esta línea férrea Caracas-Valencia, escuchen bien, tenía 86 túneles que sumaban 5.200 metros, los túneles solamente; 212 puentes, 182 viaductos, y fue la más larga de todas las líneas férreas que funcionaron en Venezuela. Construida y administrada por alemanes, por supuesto se distinguió por la exactitud en su funcionamiento.
Lamentablemente dejó de utilizarse en mil novecientos sesenta, muy lamentable. Veamos ahora el trabajo paralelo a la vía ferroviaria que hizo el director de la línea férrea, el señor Gustavo Knopp. Él estuvo al frente del tren entre 1894 y 1922.
Y se consagró a la siembra de árboles durante todos estos años, en 28 años este señor maravilloso sembró 500 mil árboles y cerca de 360 mil plantas ornamentales. Esto es conmovedor, conmovedor que los alemanes tienen esa conciencia ecológica muy desarrollada. Dice lo siguiente: "El impacto del ferrocarril se hizo sentir con mayor énfasis en las ciudades y el ambiente. La instalación de funcionamiento del ferrocarril se tradujo en la tala de numerosos árboles que despejaron el camino para el tendido de los rieles, provocando grandes daños, transformando los paisajes existentes y produciendo la disminución de la capa vegetal del trayecto que recorrió; a pesar de esto, la compañía enmendó los daños causados iniciando una acción reforestadora, la primera en Venezuela, de esa envergadura, que consistió en repoblar los terrenos devastados".
"En esta labor es digno destacar al señor Gustavo Knopp, quien fue su iniciador. Después de su muerte en 1922, la compañía alemana continuó desarrollando y trabajando en la preservación del ambiente". Bueno, este era un viaje que la gente hacía con muchísimo gusto. Hay una crónica de Alfredo Cortina en su libro Caracas, la ciudad que se nos fue, donde refiere pormenorizadamente cómo era ese trayecto, cómo eran las paradas, qué se comía en cada una de ellas.
De modo que no se las voy a referir porque sería muy, muy largo, pero sí les voy a referir en los minutos que nos quedan esta parte del programa como abrebocas. La urbanización El Paraíso de 1895 fue la primera urbanización moderna concebida como tal, al margen de la retícula urbana colonial. De hecho estaba ubicada en las afueras de Caracas, salvando el río Guaire gracias al puente Ayacucho y también gracias al Puente de Hierro. En la próxima parte del programa les cuento un poco más sobre El Paraíso. Ya regresamos.
La urbanización El Paraíso, el trazado de sus avenidas y calles, se hizo sobre los antiguos terrenos de la hacienda Paraíso o Trapiche de Los Hechicerías, que también se le llamaba así. Era una hacienda de caña, comenzaron en 1891 y concluyeron en 1895, siempre supervisados por Juan Hurtado Manrique. La urbanización fue iniciativa inicialmente de la compañía Tranvías de Caracas, que era gerenciada por Eugenio Mendoza Coveñas, y a partir de 1895 comenzó esta empresa a vender lotes de terrenos de diversas magnitudes.
Vendió terrenos hasta 1905, cuando Tranvías de Caracas le vende a Carlos Suluaga Tobar todos los lotes no vendidos. Antes habían cedido los terrenos donde se construyó un edificio neoclásico para una exposición agrícola industrial en tiempos del segundo gobierno de Joaquín Crespo, entre 1892 y 1898. En el año 1902 ese edificio construido para una exposición fue transferido a las monjas tarbesianas, para la ubicación del Colegio San José de Tarbes del Paraíso, un legendario colegio.
Bueno, esta urbanización propició la erección de algunos de los palacetes europeos que tuvo la ciudad. El primero fue el Palacio de Miraflores, que no quedaba en El Paraíso pero que era un palacete europeo, residencia particular de Joaquín Crespo, y se hizo construir entre 1884 y 1898. Nunca alcanzó a vivir allí porque fue dado de baja antes.
En El Paraíso se construyeron el Palacete de las Acacias, de la familia Boulton-Pietri en 1912, obra de Alejandro Chataing, y antes había construido Villa Zoila, la residencia particular de Cipriano Castro, obra de Hurtado Manrique en 1904. Además, El Paraíso fue el comienzo de la extensión de la ciudad hacia el suroeste con la avenida José Antonio Páez, que finalmente llegó a La Vega, que era un pueblo en las afueras de Caracas. Y todo esto supuso un desarrollo modernizador importante en las primeras décadas del siglo XX.
Con El Paraíso se pasó la página de la retícula urbana caraqueña que se había establecido en 1567 y desde entonces ya hasta nuestros días el modelo de urbanización es muy distinto al de la ciudad española original. Veamos ahora la electricidad de Caracas, 1895. Esta aventura de Ricardo Suluaga Tobar es extraordinaria, ¿no? Es de las más titánicas que se han dado en el país porque además es una empresa privada sin recursos públicos.
En 1897 la empresa comenzó a prestar servicio eléctrico, que no sólo alumbró las casas y calles sino que posibilitó el desarrollo de algunas industrias en la ciudad. ¿Cómo lo hizo en aquella época cuando no existía la energía termoeléctrica? Bueno, aprovechando las aguas del río Guaire en la región de El Encantado, donde el río Guaire pasa por un cañón muy estrecho y tiene una fuerza caudal muy particular.
Allí estableció las primeras turbinas Ricardo Zuluaga que generaron electricidad para una parte de la ciudad. Después puso otras allí mismo, después en otro sitio que se llamaba La Lira, y después comenzó a aprovechar las aguas del río Mamo en el litoral, donde llegó a construir el dique Petaquire, etcétera. Es toda una aventura hidroeléctrica porque la tecnología termoeléctrica en estos años no existía, de modo que esta es una epopeya verdaderamente fuera de serie.
Recordemos además que todavía no había llegado el automóvil, ni los autobuses ni las motocicletas. Era una ciudad que escuchaba el pito de los ferrocarriles y los cascos de los caballos sobre las calles de piedra. Claro, tenía telégrafos, tenía teléfonos, ya encendía bombillos gracias a Suluaga y pronto las casas iban a contar con una gran alegría: la nevera para poder preservar los alimentos.
Bien, veamos en 1897 el plano de Caracas de Ricardo Razzetti y también el tercer censo oficial de Venezuela, que es de 1891. En ese censo ya Caracas tiene 72 mil 429 personas. Bien, el crecimiento de la ciudad se advierte en este plano de Ricardo Razzetti.
Aquí vemos cómo hacia el sur ya se cuentan cuatro puentes: el de Hierro y el del Paraíso. De modo que ya está servida la expansión hacia allá, a través de los puentes. Hacia el norte se superaron los accidentes topográficos, el escollo del río Catuche y la ciudad sigue hacia La Pastora, que antes no podía llegar allí por los accidentes topográficos.
Hacia el oeste hay dos ferrocarriles: el Caracas-La Guaira, que sale de Caño Amarillo, y el Caracas-Valencia, que sale de Palo Grande. La avenida San Martín se va abriendo camino y hacia el este el puente Anauco ya supera las dificultades presentadas al río Anauco, y el tren abre rutas hacia Petare. De modo que están trazados los puentes para la expansión en la ciudad.
Entre 1870 y 1900, en estos últimos años del siglo XIX, estos 30 años la ciudad ha experimentado un gran cambio. Hasta entonces era el cambio más importante, ya después los cambios del siglo XX son gigantescos, no tienen punto de comparación, pero esos 30 años, que incluyen los 18 años de influencia de Antonio Guzmán Blanco, los cambios fueron muy importantes. Antes habíamos referido el Palacio de Miraflores.
Aquí lo importante es saber que esta era una residencia personal, esto no es construcción del Estado venezolano, del gobierno venezolano, para nada, es la casa particular del general Joaquín Crespo. ¿Cómo ocurre esto? Es un palacio concebido por el conde italiano Giuseppe Orsi de Mombello, quien incorpora a su equipo al ingeniero Juan Hurtado Manrique.
De modo que así es como empieza a construirse. Crespo muere por el camino y su viuda, doña Jacinta, pareja de Crespo, que tampoco lo vive, le alquila el Palacio de Miraflores a Cipriano Castro justo después del terremoto del año 1900. Cipriano Castro estaba durante el terremoto en la Casa Amarilla y se lanzó por una ventana con paraguas, y tuvo un accidente y se quebró una pierna.
A partir de allí quiso vivir en un sitio antisísmico, ese sitio era el Palacio de Miraflores. Le alquila el palacio a doña Jacinta. Algunos años después, en 1913, ya el palacio lo ocupa el presidente encargado de la República también, que fue José Gil Fortul. Después allí ocupó como oficina Victorino Márquez Bustillos.
Recordemos que el general Gómez vivía en Maracay. Bueno, pero ya después el Palacio fue comprado por el Estado venezolano y desde entonces ha sido la oficina de todos los presidentes, desde Medina Angarita. Desde Medina Angarita no, desde Eleazar López Contreras fue el primero del presidente de la era democrática moderna y después todos los demás.
Bueno, y no deja de ser curioso que haya sido Crespo y no Guzmán Blanco quien construyó un palacio de esa magnitud como una residencia personal, cuando es a Guzmán a quien se le atribuyen estas ínfulas imperiales. Y no a Crespo, pero fue Crespo el que construyó este palacio. Bueno, la ciudad premoderna, vamos a entrar en ella; antes detengámonos en algo que anunciamos muy de pasada, que fue el terremoto del año 1900.
Dice José Grases, un experto en sismos científico, afirma Grases: "El 29 de octubre de ese año a las 4 y 42 AM, la región centro-norte del país es sacudida por un fuerte terremoto. Macuto, Caraballeda, Naiguatá, Carenero, Higuerote, Guatire, Guarenas y muchos pueblos sufrieron los efectos de este sismo. En Caracas dejó 20 casas caídas, 21 muertos y más de 50 heridos".
Bueno, evidentemente muy lejos de la magnitud del terremoto de 1812, porque además el terremoto en 1812 afectó no sólo a Caracas y La Guaira sino San Felipe, Barquisimeto, Mérida. Y de modo que fue un terremoto verdaderamente devastador, Grases calcula entre 15.000 y 20.000 las víctimas del terremoto de 1812.
Veamos ahora Villa Zoila, que es de 1904. Cuando está gobernando Cipriano Castro le ordena construir la casa a Alejandro Chataing, el arquitecto del régimen castrista. Y Villa Zoila está enclavada en una ladera de los cerros del sur de la ciudad, casi enfrente el Puente de Hierro que comunicaba a la ciudad con la urbanización El Paraíso, que era la zona de la élite caraqueña desde que se fundó las urbanizaciones.
Además Chataing, además de Villa Zoila, construyó el Teatro Nacional en 1904, la Gobernación y el Palacio de Justicia en 1905, la Academia Militar en 1910 y el Archivo General de la Nación en 1912. Ya estas dos últimas fueron inauguradas durante las dictaduras de Juan Vicente Gómez. Bien...
En la próxima parte del programa vamos a ver con más detenimiento el Teatro Nacional y una obra que fue un lugar de esparcimiento extraordinario para los caraqueños, que fue el Hipódromo del Paraíso. Ya regresamos. En breve continúa, Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural, estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.
El Teatro Nacional: el decreto que ordena la construcción del teatro es de junio de 1904 y el arquitecto es Alejandro Chataing. La obra pictórica, el plafón que está en el techo, es de Antonio Herrera Toro. Ya Herrera Toro había trabajado con Martín Tovar y Tovar en las obras del Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo.
El edificio es arquitectura moderna francesa con algo de eclecticismo y fue inaugurada el 11 de junio de 1905. Y desde entonces y por muchos años se especializó en zarzuelas, un género musical escénico que fascinaba a la élite caraqueña, que entonces era afrancesada y españolizada. Bueno, también el teatro fue albergue del canto lírico durante la primera mitad del siglo XX, ahí cantaron los mejores de su tiempo en el mundo.
Y les decía que hablaríamos del Hipódromo del Paraíso de 1908. Fíjense cómo es esta historia: en 1905 Mendoza Coveñas, como dije antes, le vende la totalidad de las acciones a la empresa urbanizadora del Paraíso o empresario Carlos Suluaga, quien le da un nuevo impulso. Suluaga decide la continuación de El Paraíso con el trazado de la avenida Carabobo, que hoy en día es la avenida José Antonio Páez.
Mientras Castro ordena la erección de un monumento a la Batalla de Carabobo, que es de la autoría del escultor Eloy Palacios y que estaba justo enfrente de los terrenos de los hermanos García Prín, donde luego se construiría el Hipódromo del Paraíso. Ese homenaje a Carabobo en verdad se diluyó, al nombre arropado por el protagonismo de la India: nadie habla del monumento a Carabobo, se habla de La India de El Paraíso y hoy en día La India de La Vega porque está en la redoma de La Vega.
Bien, entonces volvamos al Jockey Club de Venezuela, que venía del fracaso del hipódromo de Sabana Grande. Recibió entonces un nuevo aire gracias al respaldo y apoyo de un hombre que se desempeñaba en funciones públicas, Gustavo Sanabria, después de haber sido ministro de Hacienda, ahora era gobernador del Distrito Federal del gobierno de Cipriano Castro. Y desde allí, él animó a la Junta Directiva para que se compraran los terrenos de los hermanos García Prín.
Se pagaron 22 mil bolívares por 10 hectáreas y una vez reunidos entre muchos aficionados e integrantes de Venezuela, el gobernador de inmediato ordenó el traslado de la tribuna inglesa que estaba en Sabana Grande a los nuevos terrenos de El Paraíso. Bueno, de modo que el Hipódromo del Paraíso fue animado desde la gobernación del Distrito Federal por Gustavo Sanabria y por el Jockey Club y porque los hermanos García Prín decidieron vender el terreno. Se inauguró el 8 de febrero de 1908 con la presencia del presidente de la República, Cipriano Castro, y la primera dama, doña Zoila Rosa de Castro.
Lo acompañaba el factor esencial para aquel acontecimiento, Gustavo Sanabria, así como el entonces vicepresidente de la República, Juan Vicente Gómez. Quienes formaban la junta directiva del Jockey Club: José Gil Fortul, Manuel Vicente Lander Gallegos, Celestino Martínez, Diego Guzmán Blanco, Eduardo Sucre, Germán Stelling, Félix Galaviz y Manuel Corao. Bueno, ahí empieza esa gran aventura.
El Hipódromo del Paraíso estuvo en funciones hasta el año 1959, cuando se inauguró el Hipódromo de La Rinconada y el Hipódromo del Paraíso. Sus instalaciones pasaron a ser la sede del Liceo de Aplicación y luego, años después, se construyó el Parque Naciones Unidas. Pero volvamos a 1908, cuando Alejandro y Barrea abre las puertas del Club Paraíso, un club urbano que estaba situado en el Monte de Elena.
Esto está, para que nos ubiquemos, justo enfrente de la Plaza Páez en El Paraíso, justo al lado del Colegio San José de Tarbes. Allí estuvo desde 1908 a 1924, cuando se mudó a la nueva sede diseñada con salones de baile, piscina, canchas de tenis y un diseño arquitectónico de Alfredo Jahn. Y esa sede del Club Paraíso funcionó como Club Paraíso hasta 1969 cuando fue comprada la sede por el Hogar Canario Venezolano.
Hoy en día es el Hogar Canario Venezolano que da en el cruce entre la avenida Santander del Paraíso, el puente 9 de Diciembre y tiene una extensión de 2 hectáreas, un club relativamente grande. 1909: la fábrica de cementos La Vega. Este proyecto de una fábrica de cementos nació en 1907 y llevó a su artífice, que era Alberto Smith Millares, a viajar a Francia y Alemania para entender el negocio del cemento.
Bueno, este ingeniero venezolano destacadísimo fue tres veces rector de la Universidad Central de Venezuela. Ubicó aquel lugar para las fábricas, es decir los cerros vecinos al pueblo de La Vega. El 19 de abril de 1909 el general Gómez inauguró las fábricas Compañía Anónima Nacional de Cementos La Vega, la capacidad de producción era unos 19 mil kilogramos diarios, suficiente para cubrir el consumo nacional.
Luego en 1913 Smith cae en desgracia con la dictadura, se tiene que ir al exilio y la empresa la compra Carlos Delfino Rodríguez, yerno del general Gómez, ya que Carlos Delfino estaba casado con Josefa Gómez Bello, hija de Dionisia Bello y Juan Vicente Gómez Chacón. Y a partir de entonces la dictadura contó con una fábrica de cementos ya en el ámbito familiar. Bueno, pues nos recuerda González Casas, arquitecto estudioso de estos temas, que a la cementera se sumaron fábricas de galletas, chocolates, fundiciones, aserraderos, aceites vegetales, calzados y textiles.
Sí, esa fue la primera zona industrial de Caracas, allí en La Vega. Eso después cambió, por supuesto. Avanzando en el tiempo, en 1940 se establecieron otras fábricas de cemento: en 1940, Carabobo, que se llama la Compañía Anónima Fábrica de Cementos Carabobo; en 1945, 47 y 50, la Compañía Anónima Venezolana de Cementos de Eugenio Mendoza Goiticoa abrió sus fábricas en Barquisimeto, Maracaibo, Pertigalete.
Y ya después surgieron varias fábricas de cemento a medida que la construcción del país demandaba cemento a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Bien, y hoy hemos llegado hasta aquí, hasta el año 1909, ya hemos entrado en el siglo XX. En nuestro próximo programa, en el capítulo 11, veremos un cambio de paradigma como fue la decisión del general Gómez de no seguir desarrollando los ferrocarriles y concentrarse en la construcción de carreteras.
Eso va a ser en 1910, pero lo dejamos para nuestro próximo programa. Como siempre, ha sido un gusto muy grande hablar con ustedes.