El Petróleo en Venezuela
14 de octubre de 2019

El Petróleo en Venezuela. Cap 6

Una historia global

Escuchar
Reproduce el episodio aquí

Transcripción

Aviso: puede contener errores de transcripción involuntariamente confusos y/o inexactos. Si encuentras algo, escríbeme.

Venezolanos, las relaciones económicas y políticas de Venezuela. En nuestro programa anterior estuvimos comentando la ley de hidrocarburos de 1922, que experimentó pequeñas modificaciones en 1925 y en 1928, hasta que se redacta una nueva ley en 1936, otra en 1938 y después la de 1943, que fue realmente la más importante. Esa ley se promulga durante el gobierno del general Isaías Medina Angarita. Pero en el programa de hoy no llegaremos hasta allí, sino que volveremos a Gumercindo Torres, ese gran funcionario público venezolano que lo vemos de regreso en el Ministerio de Fomento, en 1929.

Debemos decir que el doctor Torres tuvo una vida y conducta, por decirlo menos, singulares. Cuando pudo poner en práctica sus criterios, siendo ministro del general Gómez, fue severo en la búsqueda de mayores recursos para el Estado venezolano provenientes de los hidrocarburos. Pero cuando no pudo, aceptó la situación obedientemente, esperando eso sí se abriera un resquicio para volver por su fuero en el futuro, así se da a entender en sus memorias.

Voy a leerles un párrafo de las memorias de Gumercindo Torres, que son muy interesantes. Dice Torres: "Estudiando el estado de cosas para la fecha en que tomé posesión por segunda vez del cargo de ministro, pude comprobar que en todo lo actuado de 1922 a 1929 había privado con fuerza el interés particular, y los intereses del país y los patrióticos anhelos al iniciarse este movimiento —que sí los tuvo hondamente arraigados el general Gómez— habían sido relegados y hasta pospuestos, ya que el mismo general llegó a estar grandemente interesado en esas cuestiones, de cuyas soluciones llegaron a sacarse bastantes millones de bolívares". Esto es de gran importancia; esto lo está diciendo un ministro del general Gómez, quien después va a ser designado por Eleazar López Contreras el primer contralor general de la República. Y un hombre sobre el que no hay ninguna duda acerca de su honestidad.

Y en sus memorias, muchos años después de los hechos que le tocó vivir y ser protagonista, afirma lo que yo acabo de leerles. De modo que queda bastante claro que el interés personal del general Gómez en el tema de las concesiones petroleras fue evidente y que de allí le provinieron a él, y a los suyos, como dice Torres, bastantes millones de bolívares.

Y esto no lo está diciendo Rómulo Betancourt, un acérrimo detractor del general Gómez; lo está diciendo el ministro probo del gomecismo, Gumercindo Torres. La pregunta que cualquiera se hace a estas alturas es la siguiente: ¿por qué Gómez lo volvió a nombrar y por qué Torres aceptó? Por parte de Torres ya sabemos su obediencia y veneración por el general Gómez eran absolutas.

Por parte de Gómez, quizás tendría la impresión de que sus familiares ya llegados e incluso él mismo, durante la lluvia de concesiones petroleras, habían exagerado y sobrepasado los límites razonables y se necesitaba al hombre probo que viniera a poner orden en 1929; quizás esa es una hipótesis consistente. Leamos otro fragmento de las memorias: "En 1918 surgieron las aspiraciones e innumerables fueron las solicitudes; llovieron los contratistas y se contrataron por miles de miles de hectáreas, desde las aguas del mar Caribe, lago de Maracaibo, lecho de los ríos hasta las cumbres de las altas montañas, no escapando ni la del páramo de Mucuchíes. Todo el país se contrató y los miles de contratistas, directamente unos como prestanombres, otros fueron venezolanos quienes por tanto o cuanto traspasaron sus contratos a extranjeros".

Aquí hay que aclarar que no había ninguna posibilidad técnica y financiera para entonces de que una empresa venezolana explorara y explotara el petróleo nacional. La aventura de petróleo en el Táchira que reseñamos en nuestros primeros programas de esta serie era imposible que se repitiera en las magnitudes actuales. Aquello fue una experiencia prácticamente artesanal, apenas se llegó a sacar dos mil barriles diarios. De modo que este punto es importante, ya que la acusación contra la lluvia de concesiones tiene sentido en cuanto al manejo deshonesto que se hizo de ellas, sin transparencia, favoreciendo a la familia Gómez y a sus allegados.

Pero pensar que empresas venezolanas sin conocimiento sobre la materia pudieran explorar y explotar el petróleo en aquel entonces era simplemente imposible. Para esa fecha, para los años que estamos hablando de la década de 1920 en el mundo, la materia petrolera la manejaban los holandeses, los británicos y los estadounidenses. Los demás estaban en otras facetas de aprendizaje y la mayoría sin ningún conocimiento.

Veamos ahora el tema de las concesiones. Sobre esto, contamos con el extraordinario estudio de Brian McBeth, el profesor de la Universidad de Oxford, quien señala que en 1920 se otorgaron 181 concesiones y al año siguiente, en 1921, se otorgaron 2.374 concesiones. Por su parte, Aníbal Martínez, este experto petrolero que tanto ha escrito sobre el tema, suma 1.312 concesiones otorgadas entre 1878 y 1920, de las cuales 835 estaban en el estado Zulia. Para este entonces iban a coincidir, como hemos dicho antes, tres factores importantes.

El primero, el fin de la Primera Guerra Mundial y la búsqueda de petróleo por parte de empresas norteamericanas fuera del territorio estadounidense, dada la nueva situación que planteaba la posguerra. Segundo factor, la eficiencia del informe de Ralph Arnold y el hallazgo de hidrocarburos en Venezuela, así como también la legislación modificada en 1921-1922, favoreciendo la entrada de empresas extranjeras en el negocio petrolero nacional. Recordemos que hay una primera ley de hidrocarburos en 1920, se modifica en 1921 y en 1922.

Y estas modificaciones tendieron a abrirle las puertas y ofrecer un marco regulatorio favorable a la inversión extranjera. De no hacerlo, la inversión extranjera no hubiese entrado en Venezuela, de modo que en esto el régimen del general Gómez hizo lo sensato en relación con lo que se proponía. Se proponían la explotación petrolera y no lo podía hacer directamente, tenía que contar con las empresas extranjeras; hubo que cambiar el marco regulatorio.

En relación con esto, vamos a tener dos interpretaciones, la de Pedro Manuel Arcaya y la de Rómulo Betancourt. Para Betancourt, las concesiones otorgadas fueron una base de lo siguiente; voy a citar un párrafo de Betancourt: "Los beneficios obtenidos de ese comercio escandaloso con el subsuelo venezolano se tradujeron en súbito enriquecimiento a la pandilla gobernante. Contrastaba el ostentoso alarde de esas riquezas mal habidas con el estado de miseria, ignorancia y atrasos que chapoteaba el pueblo". Fin de la cita.

Arcaya, por su parte, pensaba distinto. Cito a Arcaya en resumen: "Mediante el plan adoptado del general Gómez se ha creado y adquirido insólito desarrollo en Venezuela la industria petrolera, sin que el fisco haya gastado ni un centavo en promover esa industria; antes, por lo contrario, las diligencias mismas de la iniciativa particular para tal desarrollo comenzaron a producirle a la nación considerables ingresos desde el primer momento, mucho antes de haberse encontrado petróleo". Fin de la cita.

Como vemos, son dos visiones diametralmente opuestas en líneas generales. La diatriba petrolera se mantuvo por muchos años en esta polaridad que estamos señalando y habría que decir que, visto el asunto a la distancia, ambas partes tenían razón. Es cierto que hubo unos beneficios personales inaceptables por parte del régimen del general Gómez, como lo señala Betancourt, y también es cierto, como señala Arcaya, que se pudo desarrollar una industria petrolera en Venezuela sin que el Estado invirtiera un centavo, gracias al marco regulatorio que el propio Arcaya había redactado. De modo que, visto a la distancia, ambos tenían razón y también tenían fallas en lo que estaban señalando. En la próxima parte del programa vamos a ver cifras sobre el crecimiento de la explotación petrolera en Venezuela y otros temas, ya regresamos.

Les decía en la parte anterior del programa que en esta segunda parte veremos cifras y, en verdad, las cifras de la producción petrolera venezolana en sus años iniciales son modestas. En 1917 se produjeron 332 barriles diarios, poquísimo. En 1918 subió a 878, en 1919 bajó a 835. En 1920 ascendió a 1.261 y en 1921 llegó a 3.969, y en 1922 llegó la cifra de 6.124 barriles diarios.

Es a partir de 1923, después de Los Barrosos 2, como hemos dicho en algún momento, cuando las cifras comienzan a crecer de manera asombrosa, escúchenlas. En 1923, 11.855 barriles diarios; al año siguiente, en 1924, se duplicó a 24.943; al año siguiente se volvió a duplicar, en 1925, 54.611. En 1926 ya estábamos en 97.683 barriles diarios; en 1927 estábamos en 165.532 barriles diarios; y en 1928 ya llegábamos a 289.500 barriles diarios. En 1929 se llegó a la cifra de 372.806 barriles diarios; estas cifras las proporciona el libro de Luis Vallenilla, Auge, declinación y porvenir del petróleo en Venezuela.

En el mapa petrolero mundial para 1917, el principal productor de petróleo del mundo era los Estados Unidos, que producían 918.674 barriles diarios. Lo seguía, estaba en el segundo lugar, Rusia con 180.321 barriles diarios, y el tercer productor de petróleo del mundo en 1917 era México, con 151.488 barriles diarios. Entonces la producción norteamericana representaba el 70% de la producción del planeta; en el mundo se producían 1.377.784 barriles diarios. Después de México, que le señalé que estaba en tercer lugar, venían Indonesia, Pakistán, Irán, Polonia, Rumania, Japón, Perú, Trinidad, Argentina, Egipto, Alemania, Borneo y Canadá. Y en el puesto 17 estaba Venezuela con apenas 329 barriles diarios en 1917.

Va a pasar del puesto 17 al segundo muy pronto, como en efecto así fue: para el año 1929 Venezuela ha escalado hasta el 2.º lugar como productor de petróleo en el mundo. Entonces, como les dije antes, se extraían 372.806 barriles diarios; solo Estados Unidos producía más petróleo que Venezuela en 1929. Estas son unas cifras elocuentes y sumamente interesantes para entender el mapa.

Vamos ahora a colocar la lupa sobre el mapa petrolero venezolano en 1922, qué ha pasado en el ámbito petrolero internacional, también vamos a ver qué va a ocurrir en el ámbito internacional, cuáles han sido las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, qué acuerdos se han derivado del nuevo cuadro geopolítico y qué avances tecnológicos nos deja. La Primera Guerra Mundial, como suele ocurrir, las guerras dejan avances tecnológicos y también veremos el súbito crecimiento del consumo de gasolina en los países del hemisferio norte industrializado. Comencemos en ese panorama internacional a ver los avances tecnológicos: primero, la balanza de torsión fue usada durante la guerra para medir los cambios de gravedad en la superficie y esto daba una noción de la naturaleza del subsuelo.

Pasada la guerra, los geólogos comenzaron a usar la balanza de torsión para la explotación petrolera. También se comenzó a usar el magnetómetro para medir los cambios del campo magnético de la Tierra, y esto le ofrece a los expertos indicios sobre la naturaleza del subsuelo. Pero el más útil avance de estos tiempos resultó ser el sismógrafo. El sismógrafo durante la guerra lo utilizaron los alemanes de primera guerra para ubicar a la artillería enemiga y después quedó como un instrumento validosísimo para la industria petrolera, el sismógrafo.

También nos quedó de la guerra la visión aérea que se utilizaba para ubicar las tropas enemigas; luego se utilizó para tener una visión de conjunto del terreno por explorar. También se desarrolló en la posguerra la micropaleontología, es decir el análisis de fósiles microscópicos extraídos a distintas profundidades, y este análisis ofrece indicios sobre la naturaleza del subsuelo y su potencialidad petrolífera. En verdad, buena parte de los avances tecnológicos que dejó la guerra fueron experimentados por los perdedores, curiosamente. Fueron experimentados en su gran mayoría por los alemanes, vaya paradoja, ¿no?

El otro aspecto interesante que deja la Primera Guerra Mundial es el avance de las gasolinas como fuente energética. Para final de la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos producían el 67% del total de producción mundial de petróleo y eran además el mayor consumidor. Para 1929, el 78% de los automóviles del planeta estaban en los EE. UU.; una cifra asombrosa. Y para este mismo año el 85% de la producción de petróleo se transformaba en gasolina y fuel oil, cifras también asombrosas, el 85%.

También como producto de la posguerra —de la Primera Guerra Mundial hemos de insistir en ello— se firman los acuerdos de San Remo y el acuerdo de la línea roja. Esto tiene su origen en que a los franceses y a los británicos la guerra les hizo evidente que el petróleo era fundamental, de allí que la búsqueda de nuevos yacimientos se hiciera urgente. Estas búsquedas se activaron de inmediato y es por ello que se firma el acuerdo de San Remo en Italia, en 1920. Este acuerdo prescribía que el petróleo que se hallara en Irak lo explotaría la Turkish Petroleum Company —que ahora incluía capital accionario francés— en sustitución del alemán, mientras los británicos controlaban la empresa; es decir, a los turcos se les sumaron los franceses y los británicos, que prescindieron de los alemanes que habían sido derrotados en la Primera Guerra Mundial.

El acuerdo de la línea roja es posterior, desde 1928, y se establece lo siguiente: la Royal Dutch Shell, la Anglo-Persian, los franceses y los norteamericanos reunidos en la Near East Development Company. Cada uno de estos factores tenía 23,75% del capital de la empresa, sumaban 95. El 5% restante era de un personaje legendario en el mundo del petróleo como lo fue Caluste Gulbenkian. Gulbenkian trazó con un lapicero rojo el espacio geográfico que se acordaba; se basaba en el extinto imperio otomano.

Hay que recordar que Gulbenkian fue el articulador, hoy en día se diría el lobista, de este acuerdo. Él en lo personal, por eso los países y las empresas participantes accedieron a otorgarle el 5% del capital de la compañía. Como vemos, después de la Primera Guerra Mundial había pasado a ser el epicentro de la energía mundial y, naturalmente, de la geopolítica del petróleo. Y a su vez los centros que ponían en marcha la red de intereses eran los Estados Unidos y parte de Europa, es decir los consumidores tanto de energía para la vida doméstica y laboral como previsores de la experiencia que había dejado la guerra.

Volvamos ahora a Venezuela, ¿qué está pasando en Venezuela en 1922? Pues el 14 de diciembre, el pozo Los Barrosos 2 de la Venezuelan Oil Concessions estalla violentamente y dispara a la superficie miles de barriles diarios durante varios días. De aquellos hechos de diciembre de 1922 contamos con las palabras de un testigo privilegiado, dada su autoridad científica. Me refiero a Henry Pitié, quien dejó escrito lo siguiente: "El diámetro de la columna era como 30 centímetros y su elevación pasó 100 metros. Yo vi el chorro, el 21 de diciembre, desde El Carmelo, en la margen opuesta del lago, de donde simulaba una pluma de avestruz puesta verticalmente. Pero se pudo también contemplar desde los techos de Maracaibo. Esto es de una distancia de no menos 35 kilómetros. Dícese que en los cuatro días que duró el fenómeno se perdió una cantidad de petróleo superior a todo lo que produjo anteriormente Venezuela y un día del chorro daba más de lo exportado anualmente al principal concesionario. Esto es 115 mil barriles".

La misma fuerza del chorro causó la obstrucción de su canal, que se cegó por sí solo. Hasta aquí, Pitié. En la próxima parte del programa continuaremos con estos hechos, el petróleo en Venezuela y el estallido de Los Barrosos 2 que marcó un nuevo panorama para el petróleo venezolano, ya regresamos.

Decíamos en la parte anterior del programa que el pozo Los Barrosos 2 fue un acontecimiento de grandes proporciones porque va a quedar muy claro para los conocedores del tema petrolero en el mundo que aquel reventón del 14 de diciembre de 1922 anunciaba un yacimiento de enormes proporciones, un campo de grandes proporciones. No obstante, la revelación fue para los conocedores del tema; la mayoría ignoraba lo que estaba ocurriendo. Al menos así lo creía Arturo Uslar Pietri, quien en su discurso de incorporación a la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, en 1955, señalaba que la Venezuela de 1922 no se dio cuenta de la completa significación. Los periódicos del 22 de diciembre lo comentaron de una manera superficial.

Había muy pocos venezolanos que tuvieran un verdadero conocimiento de lo que el petróleo significaba en el mundo. Bien, para 1922 la producción petrolera, como apuntamos antes, va a significar muy poco dentro de los factores que forman el producto interno bruto y, como vimos, a partir de 1923 el crecimiento anual de la producción petrolera fue enorme: en apenas cinco años pasó de 28.719 barriles diarios a 316 mil, porcentaje gigantesco. Esto está ocurriendo, por cierto, en una república, en un Estado que la población apenas suma 2.808.939 habitantes, muy poca gente, y ya a una producción petrolera importante. En 1928 el petróleo venezolano representaba el 8% de la producción mundial y el 75% de lo que producía América Latina; solo competía Venezuela con México y uno que otro país con producciones muy pequeñas.

En 1923 comienza entonces como un panorama distinto; ha ocurrido el reventón de Los Barrosos 2. La ley de hidrocarburos de 1922 estimula la inversión y los territorios que no se han entregado en concesión están por adjudicarse. Para ello se crea una empresa privada, la Compañía Venezolana de Petróleo, a la que el gobierno le va a adjudicar la mayoría de los territorios en concesión. De tal modo que las empresas petroleras internacionales están obligadas a entenderse con esta corporación.

¿De dónde surge esta idea tan extraña, o extraña hoy en día? Bueno, esa empresa fue creada el 22 de junio de 1923. La preside Lucio Valdó Sules, los dos vicepresidentes van a ser Roberto Ramírez y Rafael González Rincón. Estos tres tachirenses serán los que recibirán del gobierno del general Gómez las concesiones de las reservas nacionales y otras de exploración y explotación, es decir, tanto aquellas parcelas que hasta entonces no habían sido entregadas en concesión como otras que habían regresado al Estado o no habían sido entregadas antes, sin que fueran reservas nacionales.

Valga un ejemplo: en 1926, de las 234 concesiones otorgadas, 189 fueron para la CVP, y esta a su vez las negociaba con las petroleras extranjeras. En otras palabras, el general Gómez propició la instalación de una alcabala entre el Estado y las concesionarias extranjeras; esa alcabala se denominaba la CVP, Compañía Venezolana de Petróleo. Imposible no ver la conexión entre los dueños de la empresa y el general Gómez. Imposible no verlo; esta empresa va a dejar de funcionar hacia 1930, cuando ya todas las concesiones habían sido formalizadas y la empresa ya no tenía objeto.

En 1946, varios años después, cuando se crea el Jurado de Responsabilidad Civil y Administrativa, se aboca, entre otros casos, a decidir sobre este y estimó que los beneficios personales de Gómez por las operaciones de esta empresa ascendían a 20.641.086 bolívares, lo que era verdaderamente un capital para la época. Sin embargo, Brian McBeth piensa que era una cifra lejana en realidad, ya que esa cifra no incluía los acuerdos secretos entre la Standard Oil y Gómez, suponiendo un porcentaje cercano al 2,5% de los beneficios mientras durase el contrato.

En ese juicio a este señor Roberto Ramírez se le piden declaraciones y él llega a afirmar lo siguiente; me refiero al juicio, esto es, traje de las sentencias y todo el proceso judicial, afirma Roberto Ramírez: "El promotor de la compañía fui yo, lo hice a insinuación del general Juan Vicente Gómez, quien me llamó y dijo que él vería con mucho agrado la formación de una compañía netamente venezolana que se ocupara de negociaciones de concesiones petroleras y que dicha compañía estuviera financiada netamente con capital venezolano". Más adelante, el mismo Ramírez reconoce que al general Gómez se le pagaron diversas partidas por sumas ingentes. Bueno, como dicen los abogados, a confesión de parte, relevo de pruebas.

Incluso un hombre tan ecuánime y como biógrafo, como lo fue Tomás Polanco Alcántara, en su biografía Juan Vicente Gómez: Aproximación a una biografía, deja escrito el siguiente párrafo. "Quedó en funcionamiento un ente de naturaleza jurídica privada, como una simple compañía anónima formada por tres accionistas particulares y que paulatinamente se convirtió en el instrumento oficioso de Gómez para llevar a cabo negocios petroleros con la adquisición y posterior venta de concesiones de explotación. Según los declarantes, las utilidades obtenidas en ese negocio fueron destinadas a pagar dividendos de cierto monto a los accionistas formales y, principalmente, a sufragar gastos ordenados o requeridos por el presidente Gómez". Antes ha señalado el mismo Polanco lo siguiente: "De esa manera el negocio petrolero quedó organizado porque en adelante no habría el gran festín de venta de concesiones sino que todo quedaba centralizado en manos presidenciales".

Por cierto, ese gran festín de venta de concesiones al que alude el doctor Polanco Alcántara incluía a muchos allegados del poder presidenciario, por vínculo familiar o simplemente por ser funcionarios públicos de alto rango. El objeto de la creación de la CVP ha sido estudiado por varios autores, pero no tantos como hubiésemos esperado. Todos coinciden en que se trató de una estrategia diseñada para estafar a la República con una alcabala que favorecía a Gómez y a los suyos; eso lo dicen Givens, McBeth, Martínez, Polanco Alcántara, entre muy pocos otros. Incluso lo dice el ministro de la Legación de los Estados Unidos entonces, lo que hoy en día sería el embajador.

Se llamaba Willis Cook y así este hombre Cook se lo hace saber al Departamento de Estado en una carta del 3 de julio de 1923. Dice en esa carta Cook: "La Compañía Venezolana del Petróleo se fundó con el exclusivo propósito de encargarse de las concesiones, que son propiedad del general Gómez y sus parientes y amigos". Gumercindo Torres en sus memorias no elude este espinoso tema y también se refiere a él; dice Gumercindo Torres: "Esta compañía tuvo una especie de monopolio sobre cuanto quedaba libre, ora por ser parcelas nacionales, ora por ser concesiones caducas o tierras no declaradas. Esta compañía gozaba del privilegio de llevarse los expedientes y otros dueños de concesiones para investigar si había o no sobrantes y contratarlos ella. Y los propios expedientes también se los llevaban para llevar al día la marcha de estos asuntos y el pago de impuestos. Práctica viciosa esta que yo no continué cuando por segunda vez volvía a desempeñar el ministerio".

Eso es correcto, cuando Torres vuelve al Ministerio de Fomento cesa el funcionamiento de la compañía. Bueno, si a alguien le quedaban dudas del manejo de esta empresa por parte del general Gómez y que todo esto constituyó un fraude a la República, pues aquí están las confesiones del Ministerio de Fomento. El singular Gumercindo Torres, ese gran personaje venezolano, un funcionario público excepcional. En un trabajo publicado el año 2011, McBeth vuelve sobre los temas de las concesiones petroleras y la familia Gómez y sus allegados políticos, señala que el general le otorgó concesiones a funcionarios públicos en ejercicio, violando todo el articulado de la ley.

En 1928, Gómez asignó un millón de hectáreas en concesiones petroleras del Estado Zamora a siete miembros de su gabinete, dice Brian McBeth. Pues como vemos, esto está bastante bien documentado por McBeth, por Polanco, y no vamos a seguir insistiendo en lo que ya es un hecho indudable: cuál fue la relación del general Gómez con la industria petrolera exterior e internacional que trabajaba en Venezuela. En la última parte del programa veremos el desarrollo de la Standard Oil en Venezuela, cómo adquiere el nombre de Creole Petroleum Corporation y cómo va avanzando en sus negocios en Venezuela compartiéndolos o compitiendo más bien con la Shell, que ya para entonces había dejado de llamarse Royal Dutch Shell y se había convertido exclusivamente en la Shell. Ya regresamos.

En esta última parte del programa, vamos a ver la entrada de la Standard Oil a Venezuela, la legendaria empresa de John D. Rockefeller. Esto lo ha estudiado a profundidad Efraín Barberí, en su libro De los pioneros a la empresa nacional, 1921-1975. En las páginas de Barberí se nos informa que el abrecaminos en nuestro país fue Thomas Armstrong, quien llega a Venezuela a finales de 1919 en una avanzada exploratoria. Entonces lo apadrina con fervor, como es de imaginar, el ministro plenipotenciario de los Estados Unidos en Venezuela, lo que hoy en día se llamaría el embajador.

Entonces se llamaba Preston Buffer Matt Goodwin, quien logra franquearle las puertas del general Gómez en Maracay al señor Armstrong. La historia de Barberí se centra en la Jersey Standard, una de las que se separaron cuando el trust se deshizo de la Standard Oil, como vimos en programas anteriores, y se centra en la Jersey Standard porque Barberí está historiando la Creole Petroleum Corporation; alude a las otras de manera tangencial. Y en verdad es lo lógico, porque las otras compañías de Rockefeller, una vez deshecho el trust, tuvieron actividad muy reducida en Venezuela y terminaron todas formando parte de la Jersey, porque la Jersey fue comprando todos esos pequeños intereses y se consolidó con el nombre de Creole Petroleum Corporation.

Cuando comienzan los primeros trabajos de la Standard Oil en Venezuela, pues comienzan en 1922 en Monagas y allí no se alcanza el éxito. Insisten en el distrito Perijá, en el estado Zulia, entre 1925 y 1926 intentan explorar cerca del pozo Los Barrosos en 1925. Y tampoco obtienen resultados hasta que sucedió el hallazgo de Kirikire el 1.º de junio de 1928; fue entonces cuando aquellos años, ya varios invertidos sin obtener ganancia por parte de la Standard Oil en Venezuela, tuvieron su recompensa. El cambio de denominación de Standard Oil a Creole Petroleum Corporation ocurrió a partir de 1943 y fue además, ya para ese año había venido ocurriendo una compra sucesiva de pequeñas empresas petroleras por parte de la Standard Oil.

La lista de empresas que fueron pasando al patrimonio de la Creole Petroleum Corporation siguió creciendo, les leo: la Lago Petroleum Corporation. Esta fue la más grande y la más importante de las que compraron. Bueno, todas estas empresas pasaron en el curso de aquellos años finales de los 20 y principios de los años 30, pasaron a formar parte de la Standard Oil of New Jersey. Su empresa en Venezuela la creó la Creole Petroleum Corporation. ¿Por qué ocurrieron estas compras y fusiones?

Bueno, porque se trataba de empresas modestas que eran proclives a ser compradas por un pez más grande, como era la Standard Oil of New Jersey, y en otros casos fueron absorbidas por una de las más grandes del mapa petrolero. Finalmente, en 1943 la Jersey Standard decidió concentrar todas sus operaciones en Venezuela bajo una sola denominación, Creole Petroleum Corporation. Cuando Rómulo Betancourt apuntó que la Standard Oil había llegado tarde a Venezuela, se refería básicamente a que la Shell se había instalado mucho antes.

Pero vimos los motivos de esta tardanza: recordemos que las empresas norteamericanas, hasta la Primera Guerra Mundial, se bastaban con el petróleo del subsuelo, no así las empresas europeas que no tenían petróleo. Que es el caso de la Royal Dutch Shell, una empresa que desde sus inicios obligatoriamente tenía que buscar petróleo en otra parte, por eso le llevaban la delantera a todas las empresas norteamericanas porque habían salido a buscar petróleo mucho antes que ellas. De modo que adonde intentaba entrar la Standard Oil ya la Shell estaba allí, esto ha debido ser un dolor de cabeza para ellos.

Como dije antes, de todas las adquisiciones de la Jersey Standard en Venezuela, la más significativa por sus volúmenes fue la de la Lago Petroleum Corporation. En nuestro próximo programa veremos un mapa petrolero venezolano entre 1928 y 1935. Continuaremos viendo cifras, seguiremos revisando lo que se hace en materia petrolera en los años finales de la dictadura del general Gómez. Veremos el acuerdo D'Arcy-Carrie en Escocia y llegaremos muy probablemente hasta la Gran Depresión, la caída de la bolsa de valores en Nueva York y cómo afectó al mundo petrolero internacional y al venezolano, en particular.

Ha sido un gusto hablar para ustedes, les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. En esta serie sobre la industria petrolera, del petróleo en Venezuela, me acompañan Ana en la producción, Inmaculada Sebastiano, Víctor Hugo Rodríguez y, en la dirección técnica, Vítor Hugo Rodrigues y Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com, en Twitter arroba RafaelArraiz y en Facebook. Y a estos programas los consiguen en la página web UniónRadioCultural.com. Allí están para ser escuchados desde cualquier lugar del mundo y en cualquier momento. Ha sido un gusto hablar con ustedes. Hasta nuestro próximo encuentro.

Más de esta serie