Transcripción
Todo esto durante los primeros años del siglo XX, cuando la búsqueda de petróleo se incrementó en todas partes del mundo en que se pensara que había posibilidades y México fue uno de los puntos de enfoque. Entonces, un norteamericano, Edward Doheny, y un británico, Weetman Pearson, fueron protagonistas de esta pesquisa. Por su parte, al autócrata presidente de México, Porfirio Díaz, le convenía que un británico y no un norteamericano tuviera la mejor opción; recordemos la frase célebre de Díaz: "Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos".
Además, la Mexican Eagle estaba asociada con la empresa de ingeniería de Pearson, que ofrecía otros servicios de construcción a las que les interesaban los aztecas. Después de años de búsqueda los geólogos norteamericanos que contrató el británico dieron con el pozo Potrero del Llano 4 y este pozo comenzó a despedir 110.000 barriles diarios, alcanzando entonces un récord mundial. A partir de entonces la fiebre del crudo se desató cerca de Tampico, en México.
Seis años después, en 1916, el pozo Cerro Azul emergía cerca de 260 mil barriles diarios y todavía se le tiene como uno de los pozos más potentes de la historia del petróleo en el mundo. Además, la calidad del petróleo mexicano era excepcional. En apenas 10 años abastecía el 20% de la demanda norteamericana y para 1921 era el segundo productor de crudo del mundo, con una producción anual de 193,4 millones de barriles.
Curiosamente, justo después de este auge del petróleo en México, en 1922 comenzó el declive de los pozos ya que empezó a emerger sal junto con crudo. Luego el Estado mexicano restringió la participación de empresas extranjeras vía aumento tributario y se hallaron nuevos yacimientos en otros lugares del mundo que venían a competir con los mexicanos. Después, ya en 1938, el presidente Lázaro Cárdenas nacionalizó la industria petrolera expropiando 17 empresas que para entonces operaban en suelo azteca. Las reacciones fueron inmediatas.
Gran Bretaña rompió relaciones con México y los Estados Unidos y Holanda decretaron un embargo comercial. Por su parte, el petróleo venezolano en 1922 comenzó su auge y ya México no era un proveedor confiable. No solo declinaba su producción sino que el gobierno avanzaba hacia la estatización de las industrias petroleras, como vimos que ocurrió en 1938, pero para 1922 las fiscalizaban cada día más y desestimulaban la inversión.
Las empresas, las concesionarias buscaron otros horizontes y en el horizonte estaba Venezuela, obviamente. Una vez asumido el control de la industria petrolera, el Estado mexicano creó Pemex, Petróleos Mexicanos, en 1938 y desde entonces la producción petrolera de este país se ha mantenido en altos niveles hasta el agotamiento de los pozos en años recientes. La producción mexicana bajó de 3,76 millones diarios en 2007 a 2,538 mil barriles diarios en 2012.
No obstante, Pemex al día es la octava petrolera del mundo y a finales de 2013 el presidente de México, Enrique Peña Nieto, anunció una suerte de apertura del mercado petrolero mexicano a las empresas privadas globales, de allí que se espera en la nueva era para el crudo mexicano. El otro acontecimiento de estos años importante en el mundo petrolero internacional fue el fin del trust de la Standard Oil. Recordemos que el Standard Oil Trust se creó en 1882 y fue el primero en los Estados Unidos, tomó muchos años integrarse efectivamente, cosa que se alcanzó hacia 1890.
Y ya en 1904 se publican 24 trabajos recogidos en un libro, por parte de la periodista Ida Tarbell. Ese libro se llamó La Historia de la Standard Oil Company y eso fortaleció la predisposición que tenía Teodoro Roosevelt, entonces presidente de los Estados Unidos, en contra de los trusts. Los trusts en general y en el caso del trust Rockefeller todavía más, porque se trataba del trust petrolero, que entonces ya era importante. De allí que comienza un proceso judicial en contra de los trusts y esa querella que comienza en 1906 por parte de la administración Roosevelt concluye en 1909, cuando ya no gobernaba Roosevelt y el Tribunal Federal ordenó la disolución del trust.
Y ya Roosevelt había dejado de ser presidente. Entonces afirmó al presidente del tribunal que dio el fallo, dijo lo siguiente: "Ninguna mente desinteresada puede estudiar el período en cuestión desde 1870, sin verse irresistiblemente arrastrado a la conclusión de que el auténtico genio para el desarrollo y organización comercial pronto engendró una funesta decisión de excluir a los demás de su derecho a comerciar y de dividirse en varias empresas".
Esto fue muy importante, el sentido que buscaba Teodoro Roosevelt era que no se provocaran monopolios alrededor de empresas desproporcionadamente grandes y de allí que la querella judicial y el fallo del Tribunal Federal condujeran a darle la razón a lo que pedía Roosevelt, que era la división de esas grandes empresas en varias partes. Fíjense cómo quedó: la Standard Oil of New Jersey, que fungía entonces de casa matriz, pasa a denominarse Exxon. La Standard Oil of New York después se denominó Mobil.
La Standard Oil of California luego se denominó Chevron. La Standard Oil of Ohio fue la BP norteamericana, la British Petroleum North Americana. La Standard Oil of Indiana luego fue Amoco. La Continental Oil pasó a llamarse Conoco, Atlantic luego fue Arco y después Sun.
Y al ver la lista cualquiera se pregunta: ¿perjudicaron a Rockefeller? Pues pareciera que todo lo contrario; al revés, la descentralización colocó cada una de las empresas en el camino del crecimiento. Se autonomizaron y crecieron sin pausa, a tal punto que un año después las acciones de la suma de todas valían el doble del valor del trust. De modo que la separación, lejos de haber perjudicado a Rockefeller, lo favoreció; ahora es cierto, él perdió control total de las siete empresas, se alimentaron de nuevos capitales, pero en términos económicos no se vio exactamente perjudicado.
Ahora el tema venezolano, que es el informe Arnold, cuando la Shell abre la puerta de Venezuela. ¿Cómo funcionó esto? ¿Qué fue lo que ocurrió?
La empresa que explotaba el asfalto en Trinidad y Venezuela se llamaba la General Asphalt Company, que recibió una licencia de exploración por parte del régimen del general Juan Vicente Gómez. Para fortuna de Venezuela, la compañía contrató a los geólogos norteamericanos Ralph Arnold, George McCreedy y Thomas Barrington, quienes estuvieron haciendo trabajos de campo en Venezuela entre 1911 y 1916. Y en verdad son los factores pioneros del inicio de la industria petrolera en Venezuela, ya que sin su estudio geológico las empresas grandes no se habrían decidido a invertir en el país, como en efecto lo hizo la Shell, que le abrió el camino a las otras que llegaron luego.
Estos profesionales de la geología comandados por Arnold trajeron a 52 geólogos egresados de Stanford, Cornell, Yale, Harvard y Columbia. Y entre todos levantaron los primeros informes geológicos modernos del territorio venezolano con base en el primer informe de Arnold, 1912. La empresa subsidiaria de la General Asphalt, la Caribbean Petroleum Company, buscó capital para continuar con el trabajo de campo e iniciar las primeras perforaciones en los sitios señalados por Arnold y sus compañeros.
Fue entonces cuando la Shell, presidida por el legendario Henry Deterding, se animó con el informe de Arnold y compró el 51% de acciones de General Asphalt en la Caribbean Petroleum Company y así tomó el control de la operación en diciembre de 1912. Esa fue la entrada de la Shell en Venezuela. En la próxima parte del programa vamos a ver lo que el propio Deterding en sus memorias dice sobre esta operación, entonces muy riesgosa y que trajo extraordinarias consecuencias para la Shell en el mundo.
Ya regresamos. Decíamos en la parte anterior del programa que es el propio Henry Deterding quien confiesa años después en su libro An International Oil Man lo que significó el riesgo que asumió en Venezuela a partir de entonces. Dice Deterding: "Sin duda alguna nuestro mayor logro hasta el presente desde el punto de vista geológico sigue siendo la explotación de los campos petroleros venezolanos, aunque este país al final del siglo XIX se le reconocía como un potencial productor de petróleo y las concesiones habían dado indicios sobre la existencia natural de hidrocarburos".
"No obstante, Venezuela tenía fama de ser una causa casi perdida por producción rentable para el momento en que nos interesamos". Más adelante se explica todavía mejor, afirma: "Creo haber hecho quizá la operación más riesgosa de mi vida. Cuando en nombre de nuestras compañías decidí comprarle a General Asphalt Company, de Philadelphia, una concesión a largo plazo que nos garantizaba territorios enormes en casi todo el país, tengo que admitir que el informe favorable preparado por el experto geólogo norteamericano doctor Ralph Arnold me dejó impresionado por el valor potencial de esos inmensos territorios".
A pesar de estas circunstancias hay que tomar en cuenta que, hasta ese momento, no existía ningún pozo en producción en Venezuela y antes que tuviésemos la seguridad de que estos pozos activos existieran, nosotros mismos teníamos que invertir obviamente una suma colosal de dinero. Este negocio era riesgoso, sin duda alguna. ¿Por qué entonces decidí acometerlo? Simplemente porque pensé que esta gran oferta en Venezuela, aunque implicaba un enorme azar, estaba justificada.
Y así ocurrió, fin de la cita. La aventura de Arnold y su gente está recogida en el libro que ellos mismos escribieron y publicaron en 1960; se titula The First Big Oil Hunt, Venezuela, 1911-1916, traducido al español por Héctor Pérez Markely y editado por Andrés Duarte Vivas en la Fundación Editorial Trilobita. Esto ocurrió el año 2008, es un libro muy valioso para entender la historia del petróleo en Venezuela. En ese texto se relata la fascinante peripecia geológica y humana de estos pioneros autores del informe.
La secuencia fue la siguiente, les recuerdo o recapitulo. Con el informe Arnold la Shell inició exploraciones en el campo de Guanoco, cerca del Lago de Asfalto, y da con petróleo en el pozo Bababui primero, iniciándose entonces la producción comercial en Venezuela el 15 de agosto de 1913, pero el crudo extraído en los 16 pozos perforados del campo es muy pesado. Con ese mismo informe Arnold en la mano, en enero de 1914 se solicitan 1.028 lotes de exploración en un terreno de 512 mil hectáreas, dando como resultado el descubrimiento del primer gran campo petrolero venezolano, el de Menegrande, Zulia.
De allí comenzó a manar crudo el 15 de abril de 1914 a través del pozo Zumaque 1, al que le siguieron los pozos Sumba Uno, Sumaya Uno y Sumacalla Uno. A partir de entonces Venezuela se colocó en el mapa petrolero como actor promisorio. No obstante, las perforaciones se detuvieron entre 1914 y 1919, dado que la Primera Guerra Mundial obligó a las empresas a reducir sus riesgos y suspender el trabajo.
Se reanudan esas labores en 1919, y para 1922 dieron con el pozo El Barroso 2 en Cabimas, estado Zulia. Esto potenció las posibilidades petroleras de Venezuela hasta cotas entonces inimaginables. Para 1928, Venezuela era el segundo productor de petróleo del mundo después de los Estados Unidos.
De modo que el informe Arnold y la apuesta de Henry Deterding, presidente legendario de la Shell, habían tenido sentido y éxito. Ahora, el hecho de que la Shell haya llegado primero a Venezuela y la Standard Oil después se explica por las políticas de desarrollo de ambas empresas. El presidente de la Shell representaba capitales holandeses y británicos y ambos países no contaban con petróleo para entonces.
De modo que el campo de exploración de la Shell era forzosamente el mundo, el planeta entero, mientras Rockefeller estaba concentrado en los Estados Unidos y recordemos que para entonces el gran productor de petróleo eran los Estados Unidos. De modo que Rockefeller en su horizonte tenía el desarrollo de políticas nacionales, mientras las de Deterding eran mundiales. Además, la Shell recibía el respaldo del gobierno británico para quien la gasolina era indispensable para mover su flota por el mundo.
Recordemos que habían cambiado la fuente de energía, del carbón a las gasolinas. ¡La moraleja que dejó la guerra fue muy clara! Ya que el petróleo pasó a ser la clave del poder bélico y esto va a quedar corroborado hasta la saciedad con la Segunda Guerra Mundial, cuando no solo los barcos y los submarinos se mueven con gasolinas sino los aviones también, que van a ser los nuevos protagonistas de los enfrentamientos bélicos.
No obstante, la suspensión temporal de las exploraciones por causa de la Primera Guerra Mundial, como ya señalamos, la Shell tomó una decisión interesante y es la de construir una pequeña refinería en San Lorenzo, a orillas del lago de Maracaibo. Junto con un puerto de embarque de crudo se construye entonces una pequeña refinería, un puerto de embarque y un oleoducto de 15 kilómetros; ese oleoducto tiene 20 centímetros de diámetro y va a partir del campo de Menegrande hasta la refinería señalada, la de San Lorenzo. En septiembre de 1917, cuando comienzan sus operaciones la refinería de San Lorenzo, se produjo la primera exportación de petróleo venezolano desde la refinería y el terminal de carga de San Lorenzo en el estado Zulia.
Comenzaba la era de productora exportadora del petróleo de la República Venezuela, de modo que ese fue un momento importante. Ahora, la Shell, si bien es cierto que construye la refinería, cuando se ve en la necesidad de construir otra, prefiere construirla en la isla de Curaçao en vez de construirla en territorio venezolano. La dictadura del general Gómez no presiona a la Shell para que construyan la empresa en suelo venezolano y ante la falta de presión la Shell prefiere construirla en Curaçao.
Finalmente, recordemos que los propietarios de la Shell son capitales anglo-holandeses y Curaçao, Aruba y Bonaire eran para entonces territorios holandeses y hoy en día siguen con una figura relativamente similar. De modo que la Shell prefiere construir la refinería en Curaçao y esto comienza a hacerse en 1916. Y la refinería es concluida en 1918.
Cuando el gobierno venezolano preguntó por qué allá y no aquí, la respuesta fue muy sencilla: mejores puertos y una mano de obra abundante. Eso lo señala Edwin Lieuwen en su libro extraordinario sobre la historia del petróleo en Venezuela que hemos referido en otras oportunidades. También se adujo en aquella oportunidad que no se construía la refinería a orillas del lago por el problema de la barra de entrada al lago de Maracaibo, que entonces no había sido dragada como lo ha sido hoy en día.
Pero, en todo caso lo que se hacía evidente es que la Shell iba a preferir construir la refinería en Curaçao a construirla en territorio venezolano. Esto a su vez supuso la llegada de un buen número de obreros provenientes de otras islas llamados por el imán de una nueva fuente de trabajo, como la que representaba la refinería. Por donde se le vea, la Shell iba a preferir a Curaçao a Venezuela.
Esta refinería estuvo en manos de la Shell desde entonces, 1916-18, hasta 1985, en tiempos en que gobernaba Jaime Lusinchi en Venezuela, cuando pasa a manos de PDVSA. ¿Por qué? Porque se hace un acuerdo entre los gobiernos de Venezuela y Holanda, entre PDVSA y la Shell, y se firma un arrendamiento: la Shell le arrienda la refinería a PDVSA.
No estamos hablando de una refinería menor. La capacidad de refinación allí es de 330.000 barriles diarios, una tajada importante en la producción petrolera venezolana. En estos tiempos también en el universo petrolero internacional aparece la figura legendaria de Calouste Gulbenkian, un armenio que era hijo de petroleros con intereses en Bakú, que había sido educado en el King's College de Londres y que tuvo una participación importante en el desarrollo petrolero en el Medio Oriente. Gulbenkian fue quien organizó la Turkish Petroleum Company reuniendo capitales de varios países y buscó petróleo en el Medio Oriente y buscó sobre todo que se incluyeran a las empresas norteamericanas en el negocio petrolero del Medio Oriente.
Él fue un negociador, digamos así, intermediario, con varios éxitos en su haber. En la próxima parte de este programa veremos los inicios de la posguerra y, por supuesto, la primera ley de hidrocarburos en Venezuela. Ya regresamos. Si algo dejó claro la Primera Guerra Mundial fue que el petróleo era la fuente reina de energía que movía al mundo.
De allí que su búsqueda y obtención se tornó urgente para los países consumidores, en particular para las grandes potencias europeas vencedoras y para Estados Unidos, que no solo había sido proveedor de buena parte de la gasolina para la guerra sino que había visto incrementarse el consumo interno de manera asombrosa. Demos unas cifras: entre 1911 y 1918, había aumentado en 90% el consumo de gasolina en los Estados Unidos.
El parque automotor norteamericano había crecido entre 1914 y 1920 desde 1.800.000 a 9.200.000 vehículos, una barbaridad, y nada anunciaba que se fuera a detener este mercado; por el contrario, imagínense cómo es el mercado automotriz norteamericano hoy, una cosa gigantesca, por supuesto. Esto hacía evidente que el petróleo norteamericano no iba a alcanzar ni siquiera para el consumo interno y los europeos se veían en la necesidad de buscarlo donde lo hubiese: el Medio Oriente, México y Venezuela. De modo que la suspensión de cuatro años en la exploración por causa de la guerra había que revertirla pronto, ya que la urgencia de contar con suministros seguros se había hecho evidente y apremiante durante las contiendas bélicas.
Con la posguerra comenzó una etapa frenética de la exploración petrolera y nuevos y grandes hallazgos. En esta etapa Venezuela, como vimos, se colocó en el mapa petrolero con una fuerza inesperada; gracias a los descubrimientos, todas las empresas transnacionales petroleras entonces querían estar aquí en Venezuela. Por otra parte, el fin de la guerra hizo evidente un cambio radical en la economía y la política del mundo.
El epicentro se desplazó de Londres y París a Nueva York, comenzaba una nueva era geopolítica. En este sentido vale la pena citar, leerles lo que dijo John Kenneth Galbraith, el gran economista. Dice Galbraith sobre este tema: "Estoy convencido al igual que muchas otras personas de que el gran punto de inflexión de la historia económica moderna, el que ha marcado más que cualquier otro la era económica moderna, fue la Gran Guerra de 1914-1918 reducida a la designación más modesta y en general menos precisa y expresiva de la Primera Guerra Mundial".
Como vemos, Galbraith prefería la denominación "La Gran Guerra". Sigue diciendo Galbraith: "Dicha guerra hizo añicos una estructura política que había sido dominante en Europa durante siglos". Además alteró, en gran medida, la posición de los Estados Unidos en la escena económica mundial. Estados Unidos pasó de ser un anexo en las discusiones económicas a ser la pieza central.
Así fue, eso fue una de las consecuencias de la Gran Guerra o Primera Guerra Mundial, como también se le conoce. Veamos ahora el tema nacional, el tema petrolero nacional. Nos vamos a referir entonces a la primera ley sobre hidrocarburos que hubo en Venezuela, en 1920.
Siendo ministro de Fomento, Gumercindo Torres y su consultor jurídico, el doctor Pedro Manuel Arcaya. Recordemos que durante la presidencia de Castro se promulgó un decreto reglamentario del Código de Minas, esto ocurrió en 1903. Después hay un Código de Minas de 1904 y una ley de minas de 1905.
Hay un Código de Minas de 1909, otro en 1910, una Ley de Minas del 15, pero la primera ley específica sobre el petróleo va a ser esta que se titula Ley de Hidrocarburos y demás minerales combustibles de 1920, que sufrió una reforma en 1921 y otra reforma en 1922. Estos son pues los primeros instrumentos legales específicos del petróleo en Venezuela. Hasta ese entonces el marco legal petrolero venezolano se regía por los códigos y las leyes de minas.
Veamos un poco quién es Gumercindo Torres, este venezolano tan distinguido y uno de los grandes funcionarios públicos que ha habido en Venezuela. Fue médico, nació en 1875 y murió en 1947 y el general Gómez lo designa ministro de Fomento en 1917 y es cuando empieza Gumercindo Torres a trabajar sobre el tema petrolero. Recordemos que hasta 1952, si mi memoria no falla, no existió un ministerio dedicado al tema petrolero de manera específica; los asuntos petroleros los manejaba el ministro de Fomento.
Entonces lo que ocurre es que para el tema petrolero Torres se hace asistir de su gran amigo de infancia y coterráneo, el jurista Pedro Manuel Arcaya. ¿Qué había hecho Torres hasta ese momento en el universo público dentro de la dictadura del general Gómez? Bueno, esto lo sabemos gracias a la biografía de Eduardo Mayobre publicada el año 2007 y una monografía de Aníbal Martínez publicada en 1977.
Aníbal Martínez es un distinguido experto petrolero. Entonces sabemos que Torres nació en Coro, que se había graduado de médico en Caracas, que procede de una familia sin bienes de fortuna pero muy distinguida del estado Falcón y que ingresa al servicio público en 1908 y que regresó a él en 1943, es decir, estuvo 35 años al servicio del Estado venezolano. Muy pocos venezolanos han tenido una hoja de servicios como la de Gumercindo Torres.
Curiosamente otro que se le iguala es el general Rafael Alfonso Rabar, también vinculado con el mundo petrolero, como veremos en su momento. Los cargos desempeñados por Torres vinculados con el tema petrolero van a ser dos veces ministro de Fomento, una primera entre 1917 y 1922 y otra entre 1929 y 1931, va a ser en dos oportunidades ministro de Fomento.
Luego lo vamos a encontrar cuando gobierna Eleazar López Contreras. López Contreras lo escoge como el primer contralor general de la República cuando se está buscando un funcionario probo y honesto para el desempeño de esas nuevas funciones, una institución que se estaba creando; López Contreras piensa en Gumercindo Torres y así fue. El primer contralor se desempeña entre 1938-1941.
Después va a ser, en el gobierno de Isaías Medina, administrador de la aduana de Maracaibo y también presidente del estado Bolívar. Allí va a ser el último cargo que desempeñe en 1943. Entonces en materia petrolera de Gumercindo Torres nos interesan sus años como ministro de Fomento, que son ocho años.
Recordemos, como dijimos antes, que siendo ministro de Fomento invita a Pedro Manuel Arcaya, que había sido procurador general de la Nación en 1914 y se había familiarizado con el tema petrolero, para que lo acompañara como consultor jurídico del Ministerio de Fomento, cosa que Arcaya hace con gran interés y con grande dedicación. Antes se dictaba el reglamento sobre el carbón, petróleo y sustancias similares, esto ocurre el 9 de octubre de 1918. Luego, en base a esta experiencia, es que se redacta y se sanciona por el Congreso Nacional la ley sobre hidrocarburos y demás minerales combustibles en 19 de junio de 1920.
Entonces termina ese proceso que iniciaron Torres y Arcaya unos tres años antes, como dijimos fue la primera ley específica para el tema petrolero que tuvo Venezuela. Por cierto, esta ley no satisfizo a las empresas petroleras extranjeras radicadas en Venezuela y a las que proyectaban venir, y entonces se inicia un cabildeo muy fuerte para modificar la ley sobre la base de las observaciones de los abogados de las petroleras y también sobre la base de los escollos concretos que ofrecía la realidad y que la ley no advirtió en sus detalles.
De allí que se modifique en 1921 y se vuelva a modificar en 1922. Veremos en la próxima y última parte del programa lo que dice Pedro Manuel Arcaya en sus memorias en relación con esta ley, estos episodios y estos años en que se tomaron decisiones tan importantes para el petróleo venezolano.
Con base en esa ley de hidrocarburos, les decía en la parte anterior del programa que en esta última continuaríamos viendo el contexto en el que se redacta y aprueba la ley de hidrocarburos de 1920. La primera refiere Pedro Manuel Arcaya en sus memorias que él se encargó personalmente de fundir en un solo proyecto de ley las observaciones del doctor Rafael Hidalgo Hernández, director del Ministerio de Fomento, con su proyecto. Se refiere Arcaya a la ley del 22; recordemos que hay una ley en 1920 con modificaciones en 1921 y en 1922.
Entonces en sus memorias va a decir Arcaya, esas memorias se publicaron en 1963: "Muchos años después, dice Arcaya, en segundo lugar y de acuerdo con el doctor Torres dicho proyecto quedó completamente refundido con el que yo había elaborado mediante minucioso trabajo que tomé a mi cargo, llegándose así a la redacción definitiva de la ley del mismo año en 1922, que prácticamente subsiste todavía pues las modificaciones posteriores han sido detalles".
Torres, por su parte, que también escribió unas memorias publicadas en 1996, muchos años después de que Torres muriera, esas memorias las publicaron sus descendientes, entonces dice Torres en sus memorias: "Yo me dediqué con devoción de universitario a estudiar la cuestión petróleo y las leyes americanas, rusas, mexicanas, etcétera, que regían entonces su explotación. Y con cuántas observaciones pude hacer de los conocimientos adquiridos acudí a mi amigo el doctor Pedro Manuel Arcaya, eminente jurista, para que organizase todo aquello y formulase el proyecto del decreto que se me había pedido".
De modo que no hay la menor duda, el redactor de la ley es el doctor Arcaya, quien funda varios proyectos sobre la base de las solicitudes de Gumercindo Torres, entonces ministro de Fomento. Veamos entonces qué ocurre con la primera ley, la del 20: se reduce el lapso de exploración a dos años y se fija el máximo de contratos de exploración en manos de una empresa, 40 mil hectáreas. Además, la ley ordenaba que tuviese visto bueno del Congreso Nacional y la concesión.
El período, la duración de la concesión, se estableció entonces en cuarenta años. Y además se estampó por primera vez el principio de reversión, es decir, que una vez vencida la concesión el Estado recibiría todo sin tener que pagar mejoras para las obras y edificios o estructuras. Como era de esperarse, y como señalamos antes, las compañías iniciaron un cabildeo directo con el general Gómez en Maracay para lograr cambios sustanciales.
Esto lo refiere muy bien Lieuwen en su libro. Entonces intentaron que la ley no fuese aprobada, pero no lo lograron; luego iniciaron el trabajo para modificarla. Este cabildeo lo va a encabezar el entonces encargado de negocios, que era como se llamaba el embajador de los Estados Unidos. En este caso era Preston McGoodwin y esto consta en comunicación al secretario de Estado, una comunicación de McGoodwin al secretario de Estado en 1921 a la que tuvo acceso Lieuwen. De modo que no hay dudas.
"La confesión de parte releva de pruebas". La primera modificación a las leyes se logró el 16 de junio de 1921 cuando el Congreso Nacional aprueba un nuevo instrumento legal y entonces la superficie de explotación se duplicó, pasó de 60 mil hectáreas a 120 mil y el impuesto de explotación se redujo de 10 a 7 bolívares, de modo que el cabildeo había surtido efecto. Pero ocurrió algo inesperado y es que la nueva ley no atrajo la inversión extranjera ni se incrementaron las concesiones en lo inmediato; además el precio del petróleo había bajado y la demanda petrolera también.
Y el gobierno comenzó a verse afectado, ya hasta desesperado, y entonces cuando se hacen modificaciones de nuevo a la ley, que es finalmente aprobada en 1922. Entonces la ley elimina la necesidad de aprobación por parte del cuerpo legislativo de las concesiones entregadas por el Ejecutivo, tan solo bastaba con la firma del presidente de la República o su ministro.
Se buscaba, como vemos, simplificar y aligerar el trámite, pero en desmedro del poder legislativo. Los contratos de explotación subieron de 30 a 40 años y el general Gómez no le quedó otro camino, si quería atraer la inversión extranjera, que ceder a las presiones de compañías, todas encaminadas a reducir costos para ellas y ampliar los beneficios. Y al ministro Torres no le queda otro destino que renunciar, que salir del ministerio y regresar a las aduanas, aunque en sus memorias no dice que su salida fue por ese motivo sino porque asumió la presidencia de la República Victorino Márquez Bustillos y este quería formar un nuevo gabinete que no lo incluía a él.
En cualquier caso, ¿cierto o no? Torres sale del ministerio el 24 de junio de 1922. En nuestro próximo programa continuaremos con todo este proceso, de aquellas concesiones cuando ya se sabía que en Venezuela los yacimientos petroleros eran de grandes proporciones. Esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia, y les habla Rafael Arráiz Lucca.
Me acompaña en la producción Inmaculada Sebastiano y Víctor Hugo Rodríguez, en la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico Rafael Arráiz arroba Hotmail, en Facebook y en Twitter, arroba rafaelarraiz. Estos programas los consiguen colgados en la página de unionradiocultural.com y para mí ha sido un gusto hablar para ustedes sobre esta historia apasionante y de repercusiones internacionales como lo es la historia del petróleo en Venezuela, hasta nuestro próximo encuentro.