El Petróleo en Venezuela
14 de octubre de 2019

El Petróleo en Venezuela. Cap 15

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Rafael Arráiz Lucca. Venezuela. Después de las elecciones presidenciales del 5 de diciembre de 1993, Caldera va a asumir en los primeros meses de 1994 y va a designar como ministro de Energía y Minas a Erwin Arrieta Valera.

Y hay Luis Justi como presidente de PDVSA. Por cierto, el nombramiento de Justi sorprendió a muchos, ya que Justi se había sumado a la campaña electoral como coordinador del área petrolera en el programa de gobierno que presentó Osvaldo Álvarez Paz, el candidato de COPEI. De modo que su designación supuso dos conclusiones por lo menos: que era Justi la persona indicada y a Caldera no le importó que no lo hubiera apoyado a él; esto habla muy bien de Caldera y de Justi.

El primero es decir, Caldera, porque escogió por méritos y no por apoyos políticos. Y el segundo, Justi, para haberse ganado esa suerte de unanimidad que es lo que explica que, habiendo apoyado la candidatura de Álvarez Paz, a Caldera no le importara y lo designara presidente de PDVSA. Es la primera junta directiva que designa Caldera en 1994.

Además de Justi en la presidencia va a tener a Klaus Graf y Luigi Urdaneta en las vicepresidencias. Como directores principales estarán Hugo Brillenburg, Juan Mendoza-Pimentel, Gustavo Nieto, Hugo Pérez La Salvia, Edison Peroso, Joaquín Trediník, Alonso Velasco y Arístides Bermúdez. Y como directores suplentes José Rafael Domínguez, Gustavo Inciarte, Manuel Pulido y Carlos Ortega.

Va a durar esta junta dos años, hasta 1996. Ahora es evidente que el proyecto elaborado por varios gerentes de la industria petrolera, encabezados por Justi, que señalamos en programas anteriores, va a ser implementado desde la presidencia de la empresa matriz con mayor énfasis, porque el factor principal en la elaboración del plan, que fue Luis Justi, ahora es presidente de PDVSA. Ese plan contemplaba la política de aumentar la producción petrolera, la de continuar con la internacionalización de PDVSA y también la política de apertura petrolera.

Veamos ahora las cifras que le tocaron a Rafael Caldera en ese quinquenio de 1994 a 1999. En 1994 la producción estuvo en 2.370.000 barriles diarios y un precio promedio de 13,23 dólares por barril. En 1995, dos millones trescientos ochenta mil barriles diarios y 14,84 dólares por barril de promedio. En 1996, 2.380.000, la misma cifra del año anterior, y el precio había subido a 18,39.

En 1997 subió a dos millones 410 mil y el precio estuvo en 16,39. Y el año 98 ya se ve la política de aumentar la producción, porque la producción petrolera estuvo en 3.120.000 barriles diarios y el precio bajó a 10,57 dólares por barril. Estas cifras lo que hacen evidente es que la política de aumento de la producción tuvo efectos.

Muy particularmente entre el 97 y el 98, cuando la producción pasó de 2.410.000 barriles diarios a 3.120.000. Los precios pasaron de un promedio de 16,39 dólares por barril a 10,57. De modo que los ingresos nacionales por concepto de exportaciones petroleras no cayeron más gracias al aumento en la producción, porque habían caído los precios pero la producción subió y se mantuvo el ingreso más o menos estable.

El proceso de apertura petrolera a las inversiones y empresas extranjeras seguía su curso. En cuanto a la Faja Petrolífera del Orinoco, en estos años continuó la producción de orimulsión, que además no entraba dentro de las cuotas que Venezuela tenía que cumplir para pertenecer a la OPEP, dada la naturaleza bituminosa de la orimulsión y no de hidrocarburo. A esta situación se añade el proyecto de invitar empresas extranjeras que van a sumar a la explotación de crudo extrapesado a través de plantas de mejoramiento establecidas en el país para producir petróleo sintético. En esta línea de trabajo, en 1993 y 1997 el Congreso Nacional de la República aprueba los proyectos Petrozuata y Sincor.

Petrozuata: PDVSA tenía el 49,9% y Conoco Phillips el 50,1%. En Sincor, Total tenía 47%, PDVSA 38% y Statoil 15%. La producción comienza en el año 2001 y la planta de mejoramiento en el 2002, ya cuando gobernaba Hugo Chávez.

En 1997 se autoriza el proyecto Hamaca y Cerro Negro. En el primero participaron Conoco Phillips con el 40% en Hamaca, Chevron Texaco 30% y PDVSA 30%. Iniciándose la producción en el año 2002, la planta de mejoramiento en el 2004. En Cerro Negro participaron ExxonMobil 41,67%, PDVSA 41,67% y VEBA Oil con 16,67%.

La producción en Cerro Negro comenzó en el año 99 y la planta de mejoramiento en el 2001. Estos cuatro proyectos de crudo extrapesado se pensó que produjeran alrededor de 610 mil barriles diarios y con los mejoramientos pudiesen reducirse a 543.000 barriles diarios. Y se alcanzó la cifra de 500 mil barriles diarios desde entonces.

En cuanto a la orimulsión, ¿qué podemos decir? Pues la verdad es que tuvo adversarios desde sus inicios, así como defensores. Entre los adversarios estuvo siempre el experto petrolero Bernard Mommer, quien señalaba que la orimulsión no desplazaba al fuel oil como combustible porque tenía un costo de producción y transporte que lo impedía, y por el contrario se desperdiciaba un bitumen que, al mejorarse, podía ser vendido como petróleo a precios mejores.

La crítica no es despreciable, pero dejaba de lado un detalle importante: la orimulsión quedaba fuera de la cuota de la OPEP. Y eso era una ventaja significativa porque, en cualquier caso, sin abandonar la orimulsión, PDVSA con los proyectos mencionados antes estaba colocando el acento en la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco en su vertiente de crudo extrapesado. Esto es importante señalarlo porque todo lo que señalamos antes en la Faja es para extraer crudo extrapesado, de modo que no era para orimulsión. En 1996, como dijimos, el presidente Caldera introduce algunos cambios en la junta directiva que presidía Luis Justi.

En la presidencia y vicepresidencias no hubo cambios, sí los hubo en la nómina de directores, quedando como principales Simón Díaz Hernández, Gustavo Inciarte, Juan Mendoza-Pimentel, Ángelo Almeta y Joaquín Trediník. Y se crean las figuras de los directores externos y allí ingresan a la junta directiva de PDVSA el experto petrolero José Toro Hardy y Pedro Mario Burelli. Para entonces, el número de filiales de PDVSA era 20. Las voy a enumerar: Bariven, Bitúmenes del Orinoco, Carbozulia, Citgo, Corpoven, CVP, Deltaven, Interven, Intevep, Lagoven, Maraven, Palmaven, PDV América, PDV Europa, PDV Marina, PDV Yuká, Pequiven y Refinería Isla.

Y en septiembre de 1997 el Ministerio de Energía y Minas ordena la reorganización de PDVSA en sus aspectos funcionales, y se fija el 1º de enero de 1998 para tener listo el nuevo esquema. Entonces desaparecen las filiales Maraven, Lagoven y Corpoven, y PDVSA asume la totalidad del negocio petrolero. Se adoptó el esquema de cinco grandes empresas funcionales.

PDVSA Petróleo y Gas, PDVSA Exploración y Producción, PDVSA Manufactura y Mercadeo, PDVSA Refinación y Comercio y PDVSA Servicios. Además, el 15 de enero de 1998 se creó una nueva filial que completa el cuadro: me refiero a PDVSA Gas, dándole mayor especificidad al tema gasífero. El corazón del negocio petrolero nacional estaba siendo manejado en sus aspectos esenciales por ingenieros venezolanos, formados dentro del esquema de la meritocracia, que en líneas generales se cumplía aunque no dejaban de presentarse distorsiones aisladas.

La empresa de Exploración y Producción la presidía Klaus Graf. Ronald Pantin estaba al frente de exploración, Juan Sabo en producción y refinación, y en comercio Eduardo Blanco. La de Manufactura y Mercadeo, Luis Urdaneta, y la empresa Administración y Servicios, John Vinay.

Este equipo tenía años formándose dentro de la industria petrolera nacional con altos criterios de profesionalismo. En la próxima parte del programa continuaremos con estos años iniciales del segundo gobierno de Rafael Caldera y el petróleo. Ya regresamos.

En abril de 1998, al vencerse el período, la junta directiva Caldera la ratifica. Era evidente que si el ganador en las elecciones de diciembre de aquel año fuese el teniente coronel retirado Hugo Chávez vendrían cambios en su formación. Este año de 1998 fue un año de caída de los precios del petróleo, de unas notables proporciones, lo que tuvo una incidencia tanto en la industria petrolera mundial como en la venezolana y también en la política venezolana.

¿Por qué cayeron los precios? Por la severa crisis económica de los países del sureste asiático, y esto comienza a manifestarse a finales de 1997.

Y afecta el mercado petrolero durante todo el año 98. Esta crisis en Asia trae una disminución de demanda petrolera mundial de dos millones de barriles diarios, y naturalmente se derrumbaron los precios. Veremos más adelante cómo en 1999 comienzan a recuperarse los precios del petróleo. Hagamos una breve recapitulación de algunos hechos importantes y señalemos que a partir de 1989 y la segunda presidencia de Pérez se nota el cambio importante en el énfasis.

En el aumento de la producción más allá de las defensas de los precios. Este cambio de paradigma provino del seno de PDVSA. Como vimos en su momento, fue articulándose paulatinamente hasta alcanzar a dibujar el proyecto de apertura petrolera.

Esta comienza a implementarse durante el segundo gobierno de Pérez, entre 1989 y 1993, y se profundiza todavía más durante el segundo gobierno de Caldera, 1994-1999. Al diseño de esta política contribuyó decididamente la presidencia de PDVSA de Andrés Sosa Pietri y la de Gustavo Roosen, y naturalmente la de Luis Justi. Y podemos afirmar que entre 1989 y 1999, durante 10 años, Venezuela tuvo con pequeñísimos cambios la misma política petrolera, fundamentalmente diseñada por PDVSA, independientemente de los tres gobiernos: el de Pérez, Velásquez y Caldera. Esta política de apertura petrolera era, si se quería incrementar la producción, la correcta.

El sentido común así lo indicaba, ya que los precios impedían que las nuevas inversiones pudieran ser afrontadas con el flujo de caja de PDVSA. Recordemos que el precio promedio entre 1989 y 1999 fue de 16,45 dólares por barril; promedió en esa década. Teniendo incluso momentos muy bajos como el del año 98, cuyo promedio fue 10,57, en el último año de gobierno de Rafael Caldera.

Y fueron precios bajos en el 93 y 94, cuando el promedio estuvo alrededor de los 13,34 dólares por barril. De modo que aquella política de buscar socios extranjeros para la explotación petrolera nacional era no solo racional y deseable, sino ineludible, porque de otra manera la verdad es que esta política tuvo mucho éxito y logró incrementar la producción, hecho que señalamos antes, que mitigó en alguna medida la caída de los precios.

Recordemos que esta política de apertura petrolera pudo implementarse gracias al artículo quinto de la ley que en 1975 produjo aquel debate intenso en el Congreso Nacional. Felizmente entonces el legislador dejó esta puerta abierta a la inversión extranjera y a la participación de empresas globales en la industria petrolera nacional.

Echemos un vistazo ahora al entorno que está pasando en Venezuela en septiembre de 1997, justo antes de que empiecen a bajar los precios del petróleo, pues la antipolítica tenía en la alcaldesa de Chacao, Irene Sáez, a la candidata que figuraba más alto en las encuestas. Era prácticamente imposible que perdiera las elecciones del 98, cuando en septiembre del 97 tenía un apoyo que rondaba el 70% del electorado. Comienzan a caer los precios del petróleo y se desploma la candidatura de Irene Sáez, y suben dos candidaturas de la antipolítica.

La de Hugo Chávez y la de Enrique Salas Römer. El discurso en contra de los partidos políticos, que fue campaña permanente de algunos medios de comunicación, pues ya había tenido sus resultados. También hay que decir que este desprestigio de la política y de los partidos políticos no era un invento, sino que muchos dirigentes del partido se habían distanciado de sus electores y ya no tenían el favor del pueblo.

En 1998, este año donde han caído los precios de una manera acelerada, los países de la OPEP, en respuesta a esa debilidad de los precios, acordaron una reducción de la producción y en los primeros meses de 1999 se suman a esta política Noruega, Rusia, México y Omán. Entre todos sacaron del mercado cuatro millones setecientos mil barriles diarios y el precio comenzó a subir.

Un recorte de esta magnitud, es decir, un 6% de la producción mundial, tenía que producir una recuperación de los precios y así fue. El año 2000 el promedio del barril estuvo alrededor de los 30 dólares y así fueron creciendo hasta la crisis económica mundial del año 2008.

Pero entre el año 2000 y el 2008 los precios subieron hasta alcanzar 147 dólares por barril en ese año caótico del 2008, cuando la crisis inmobiliaria en los Estados Unidos se llevó a casi la mitad del sistema financiero norteamericano. Esos precios se van a derrumbar a 30-40 dólares para ir subiendo después hasta el promedio de 100 dólares por barril que imperó a lo largo de buena parte del año 2013. Luego bajó a un promedio de 88,42 dólares por barril en el 2014. Luego bajó a 44,65 dólares por barril en 2015 y el 2016 inicia con promedio de 25,93 dólares por barril.

En el año 2017 los precios están un poco más allá de los 40 dólares. De modo que todas las empresas petroleras del mundo experimentaron un aumento sustancial en sus ingresos en el año 99, en comparación con los ingresos del año 98.

Se puede decir que se iniciaba una nueva era del petróleo, pero los analistas no vislumbraban que los precios llegarían hasta las cifras del año 2008. Repito: un tope de 147 dólares por barril. Tampoco advirtieron la caída a los niveles de los años 2014, 2015 y 2016. Lo que nos lleva a afirmar que son tantos los factores que inciden en la conformación del precio del crudo, que son imponderables e impredecibles en muchos sentidos.

Se puede de alguna manera predecir, pero no hay manera de ponderar unos factores que nos dan el radar y el mapa, como fue realmente lo que ocurrió con la tecnología que permite extraer petróleo de las formaciones de lutitas, que es lo que ha venido incrementando tremendamente la producción de petróleo en los Estados Unidos. Y bueno, mucho ya ha cambiado el mapa petrolero del mundo.

Hugo Chávez llega al poder por la vía electoral, después de haberlo intentado en el año 92 por la vía de las armas y haber fracasado, y llega entonces al poder por la vía electoral. Y en materia petrolera la nueva junta de PDVSA que designa Chávez va a estar presidida por Roberto Mandini y van a figurar como directores y vicepresidentes Eduardo López Quevedo, Héctor Chavaldini, Eduardo Prasel, Osvaldo Contreras Maza y Alfredo Carneiro Campos. Como directores laborales, Vladimir Oblanco y Rafael Castellín Ozuna. Si bien Mandini, López Quevedo, Chavaldini y Prasel habían hecho carrera dentro de la industria petrolera, no era el caso de los coroneles Contreras Maza y Carneiro Campos.

Y salvo al general Rafael Alfonso Ravard, que no fue designado por su condición militar sino por sus habilidades gerenciales en PDVSA, no habían trabajado oficiales de las Fuerzas Armadas en cargos tan destacados. Señalamos la decepción durante el gobierno de Luis Herrera Campins, donde hubo un militar en la junta directiva.

Sobre la pertinencia de Mandini, hubo debate en el sector petrolero, ya que venía a desempeñarse como vicepresidente de Citgo desde 1995 y, según los entendidos en meritocracia petrolera, no le correspondía el ascenso, aunque hay que señalar que no era un ignorante del tema petrolero, todo lo contrario. También extrañó la inclusión de Chavaldini, quien había abandonado la industria petrolera venezolana en 1995 estando con cargo de menor jerarquía en Bariven. En general puede afirmarse que las designaciones principales eran de funcionarios que provenían del universo petrolero, pero a quienes no les correspondía el nombramiento de acuerdo con las pautas profesionales internas de PDVSA.

Salvo en los casos de López Quevedo y Prasel, de quienes se dijo entonces que gozaban de pertinencia para la designación, dado que su carrera dentro de la industria petrolera nacional era ya dilatada, consistente y eficiente. Esto va a ser obvio para los observadores que Chávez no consideraba la meritocracia petrolera como un valor que debía respetarse. El primer ministro de Energía y Minas que designa Chávez va a ser Alí Rodríguez Araque, quien para entonces tenía años ocupándose del tema petrolero en el Congreso Nacional. Recordemos que Rodríguez Araque fue diputado en ese Congreso por distintas organizaciones de izquierda: la Causa R, el PPT, el Movimiento Quinta República, y además tenía obra escrita donde constaba su desacuerdo con la política de apertura petrolera implementada a partir de la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez.

De modo que el nombramiento de Alí Rodríguez no extrañó a nadie, era lo lógico dentro del universo ideológico del gobierno de Hugo Chávez. Pero ocurrió que Rodríguez Araque fue electo secretario general de la OPEP a partir del 1º de enero de 2001 y estuvo en ese cargo hasta el 30 de junio del 2002, cuando regresa a Caracas para desempeñar la presidencia de PDVSA, como veremos luego. Hay que aclarar que no fue Rodríguez Araque el primer venezolano en desempeñar la Secretaría General de la OPEP.

Antes habían estado en esa tarea Francisco Parra, eso fue entre enero y diciembre del año 68, y gobernaba Raúl Leoni. Y también fue secretario general de la OPEP Arturo Hernández Grisanti los primeros seis meses del año 86, cuando gobernaba Jaime Lusinchi. A Rodríguez Araque lo sucede en la Secretaría General de la OPEP otro venezolano, Álvaro Silva Calderón, quien estuvo en la cabeza del organismo internacional entre el 1º de julio de 2002 y el 31 de diciembre de 2003, año y medio. La presidencia de Mandini fue fugaz: fue de febrero a agosto del año 99, apenas siete meses en el cargo, y es sustituido por Héctor Chavaldini, quien va a estar al frente de la presidencia de PDVSA durante 14 meses, entre agosto del 99 y octubre del año 2000.

Hechos significativos en materia petrolera en el año 1999, el primer año de gobierno de Hugo Chávez, hubo dos: la consagración en la Constitución Nacional de la imposibilidad de privatizar PDVSA y también la aprobación el 23 de septiembre del año 1999 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos Gaseosos. Esta ley establece la posibilidad de participación de empresas privadas en la explotación y comercialización del gas natural. Producción y precios durante el primer gobierno de Hugo Chávez: en 1999 la producción estaba en dos millones ochocientos mil barriles y el precio promedio fue 16,04.

El año 2000, dos millones ochocientos noventa mil barriles diarios y el precio subió a 25,91. En el año 2001, dos millones setecientos noventa mil barriles diarios y el precio bajó a 20,25. En el año 2002, dos millones 780 mil barriles y el precio estuvo en 21,99.

Y en el año 2003, dos millones 640 mil, y el precio 23,29 dólares por barril de promedio. En el 2004 la producción subió a tres millones de barriles y el precio promedio estuvo en 32,22.

Aquí se experimentó un crecimiento importante. En el año 2005 la producción estuvo en 3.060.000 barriles y el precio alrededor de 45,32. En el año 2006, 3.030.000 barriles y el precio 55,21.

Y en 2007, dos millones 940.000 barriles diarios; el precio ya estaba en 64,74. Un crecimiento enorme: en apenas 8 años el precio pasó de 16,04 a 64,74. De acuerdo con las cifras de la OPEP, estas cifras que les estoy dando son cifras de la OPEP.

Al recordar que el precio promedio del crudo venezolano en el año 98 fue 10,57, pues advertimos que ya en el primer año de gobierno la recuperación era de más del 60% del precio en relación con el año anterior, ni hablar de los precios en años sucesivos. Imagínense ustedes que en 2008 el precio promedio estuvo en 86,48 dólares por barril; compárenlo con el precio de 10,57 que le toca a Rafael Caldera en el último año de su gobierno.

¿A qué se debían estos aumentos del precio del crudo, al mercado internacional? Pues en buena parte se debían a la demanda energética de China e India y otros países asiáticos, ambos países incorporándose a la dinámica del mundo capitalista occidental. Y esto trajo inimaginables ingresos para Venezuela y trajo como consecuencia la posibilidad de acentuar la participación de PDVSA en el negocio petrolero venezolano y reducir la participación de las empresas extranjeras.

Esto va a comenzar a ocurrir en 2001, cuando en las asociaciones entre PDVSA, que eran 34 en total para la explotación del gas, la participación de la empresa estatal se incrementó del 33 al 60, reduciendo en la misma magnitud el porcentaje para las empresas extranjeras. Un mes después de la asunción de Hugo Chávez, con base en la nueva Constitución del año 99, cuando Chávez le gana las elecciones a Francisco Arias Cárdenas, en agosto del año 2000 tiene lugar una cumbre de los países de la OPEP en Caracas.

La cumbre anterior había tenido lugar en Argel el año 1975, de modo que habían pasado 25 años y Chávez vio la oportunidad de buscar el liderazgo dentro de la organización internacional convocando a la reunión en la capital de Venezuela. Era una jugada política, con efectos internos y externos. A su vez este año 2000 se firma el acuerdo de cooperación energética de Caracas. Allí firman 14 países que se ven beneficiados.

Muchos de estos países pasaron a formar parte del acuerdo de Petrocaribe en 2005, pero otros no, y otros siguen bajo los parámetros de este acuerdo del año 2000, como es el caso de Bolivia, Paraguay y Uruguay. Entonces el financiamiento establecido era no mayor que 15 años, dos años de gracia y 2 por ciento de interés, evidentemente muy favorable para estos países que se hicieron entonces beneficiarios de la generosidad de las condiciones fijadas por PDVSA.

En octubre del año 2000 el presidente Chávez da otra vuelta a tuerca, en su empeño por controlar los resortes de PDVSA al designar un general como su presidente. Nos referimos a Guaicaipuro Lameda, quien estará al frente de la empresa desde este mes de octubre del año 2000 y hasta febrero del año 2002. Lameda, militar graduado en primer lugar de su promoción, era dueño de un sólido prestigio gerencial en las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, no provenía de la industria petrolera. No obstante, los 16 meses que estuvo al frente de la casa matriz son recordados porque respetó a los profesionales y técnicos petroleros y por la sensatez en medio de las presiones que recibía para desmontar la meritocracia petrolera.

Me explico: él recibía presiones para desmontar la meritocracia petrolera y de alguna manera morigeraba, amortiguaba esas presiones porque entendía que la meritocracia petrolera formaba parte de los parámetros profesionales de la empresa. Acompañaron a Lameda en la junta directiva de la casa matriz Jorge Kamkoff-Miller, Karmaseika, Vincenzo Paglione y Eduardo Prasel, y como director externo Arnoldo Rodríguez Ochoa. Será durante la presidencia del general Lameda cuando se apruebe la nueva Ley de Hidrocarburos, que fue promulgada el 13 de noviembre del año 2001.

Y no obstante, será aprobada durante la presidencia de PDVSA por parte de Lameda. Lameda abrigaba reservas con algunos aspectos de la nueva ley, lo que incidió en alguna medida en que fue destituido por Chávez en febrero 2002 y sustituido por Gastón Parra Luzardo, quien durará poco a la cabeza de la empresa estatal, ya que será muy rápidamente sustituido por Alí Rodríguez Araque en julio del año 2002.

Parra Luzardo asume la presidencia de la casa matriz el 25 de febrero del 2002, con una junta directiva que incluía a Jorge Kamkoff, Alfredo Riera, Carlos Mendoza Potellá, Luis Dávila, Argenis Rodríguez, Félix Rodríguez, Jesús Villanueva, Arnoldo Rodríguez Ochoa, Clara Coro y Rafael Ramírez. En cuanto a la nueva ley, se hizo evidente que la política petrolera en curso limitaba la participación de las empresas extranjeras en el negocio petrolero venezolano. Y que además se buscaba devolverle la preeminencia perdida al Ministerio de Energía y Minas sobre PDVSA.

La nueva ley colocaba a PDVSA en una posición de accionista mayoritaria en todos los contratos de exploración y producción, desmejorando las condiciones de empresas extranjeras y naturalmente desestimulando sus inversiones en Venezuela. La nueva ley aumentaba las regalías de 16,5% a 30%, bajaba el impuesto sobre la renta de 59% a 50% en el rubro de crudos convencionales y lo bajaba a 32% para los extrapesados. En pocas palabras, ninguna empresa privada petrolera podía tener una participación mayor al 49 por ciento en asociaciones estratégicas en el negocio petrolero venezolano.

Todo este nuevo marco trajo una consecuencia inmediata y es que Venezuela disminuyó el interés de las empresas petroleras extranjeras, ya que las condiciones desmejoraron para ellas y se favoreció a PDVSA, pero toda esta mejoría también trae una exigencia accionaria y una exigencia de capital. Es decir, tienes mayor porcentaje, pues mayor será el capital que se requiera de ti para las inversiones a mediano y largo plazo.

Y esto se va a tornar en un problema sensible para PDVSA, como veremos luego. De modo que cerca del 68% de los ingresos obtenidos por la casa matriz pasaban ahora a manos del Estado y este porcentaje representaba alrededor del 40% del presupuesto nacional. Se estima que a partir de esta ley PDVSA padeció de cerca un 25% del recorte de su presupuesto.

Evidentemente esto iba a incidir en el negocio petrolero nacional, como en efecto ocurrió. En la última parte del programa continuaremos. Hablábamos en la parte anterior del programa de la ley de hidrocarburos del año 2001 y decimos además que la política petrolera implementada por Chávez, diseñada también en la ley, iba a contracorriente de la meritocracia petrolera.

Naturalmente, esto producía resistencias internas importantes y además comprensibles y naturales por parte de gerentes y profesionales que se habían formado y crecido en un marco de valores distintos al que estaba implementándose ahora. Todos estos gerentes y profesionales veían con angustia cómo se estaba debilitando la empresa estatal al extraerle parte de su presupuesto para ser dispuesto por el Ejecutivo Nacional, yendo esto en desmedro de las inversiones que era indispensable hacer si se quería mantener la calidad de la industria petrolera e incrementar la producción. Digamos que es evidente que no podían hacerse dos tareas a la vez si no se disponía de los suficientes recursos. Me refiero a cuáles dos tareas: a la tarea de inyectar mayores recursos al presupuesto nacional desde las arcas de PDVSA y que a la vez PDVSA contara con los recursos para poder hacer las inversiones que mantuviesen sus niveles de producción.

Este dilema era básicamente el epicentro de la angustia de estos gerentes y profesionales petroleros que veían con gran prevención lo que estaba ocurriendo. Y fue en medio de esta tensión cuando tuvo lugar un despido masivo por televisión, por parte del presidente Chávez. Esto ocurrió el 7 de abril del año 2002, cuando con un pito de árbitro de fútbol despide a profesionales por televisión, una lista de profesionales que le habían consagrado su vida a la empresa.

Imposible no ver en estos hechos la antesala de los acontecimientos del 11 de abril del año 2002, cuando tiene lugar en Caracas la más nutrida marcha que ha habido en la historia de Venezuela en protesta contra algún gobierno. Pero estos hechos no forman parte de esta historia, son hechos colaterales que no podemos dejar de consignar, pero no forman parte precisa de la historia petrolera.

Digamos, Alí Rodríguez Araque entonces es acompañado en la junta directiva de PDVSA designada en julio del año 2002 por Jorge Kamkoff, José Rafael Paz, Ludovico Niklás, Nelson Nava y los directores externos Arnoldo Rodríguez Ochoa, Clara Coro y Hugo Hernández Rafalli. En esta oportunidad en que Chávez introduce estos cambios, toma la decisión de designar a Rafael Ramírez Carreño como ministro de Energía y Minas. Estamos en el año 2002 y Rodríguez Araque va a permanecer durante dos años como presidente de PDVSA, hasta que es sustituido por el mismo Ramírez en noviembre del año 2004. Y Ramírez va a ejercer ambos cargos, la presidencia de PDVSA y el Ministerio de Energía y Minas, durante muchos años.

Va a enfrentar Rodríguez Araque el llamado paro petrolero ocurrido en diciembre del año 2002. Recordemos que los niveles de respaldo que tenía Chávez bajaron todavía más después de los hechos de abril del año 2002, y las políticas petroleras de su gobierno acentuaban el control político sobre PDVSA y el olvido de todas las prácticas de la meritocracia petrolera sobre las que había crecido la industria, de allí que el descontento en el seno de PDVSA fuese muy grande. Por otra parte, un porcentaje alto del país no petrolero también se resistía a los cambios que venía implementando el presidente Chávez, de allí que el 2 de diciembre se iniciara una huelga general en Venezuela que incluía la industria petrolera.

El 9 de diciembre intervino la Guardia Nacional en PDVSA y se encargó de la distribución de combustible, pero el propósito de cesar actividades de refinación y exportación también se implementó. Y a partir del 15 de diciembre del año 2002 se suspendieron casi totalmente estas actividades con motivo del paro petrolero.

Decimos casi porque las cifras cotejadas por Brian MacBeth señalan una caída en la producción de 3.444.000 barriles diarios en noviembre del año 2002 a 626.000 en enero del 2003. PDVSA regresa a producir tres millones diarios en junio del año 2003, según las cifras ofrecidas entonces por el presidente de PDVSA, Rodríguez Araque. Dijo entonces que las pérdidas que produjo el paro petrolero estuvieron en el orden de los 7.000 millones de dólares.

En nuestro próximo programa, que será último en esta serie, lo iniciaremos con la continuación del paro petrolero y los cambios que a partir de allí ocurren en PDVSA, y algunos hechos del entorno internacional petrolero, que veremos entonces cómo van a incidir particularmente en el petróleo venezolano. Siempre dentro del esquema, según el cual los hechos fuera del país en materia petrolera y en materia económica tienen una incidencia directa casi que inmediata sobre la industria petrolera venezolana y los precios de referencia en Venezuela.

Estamos entonces en el programa número 15 de nuestra serie sobre el petróleo en Venezuela y el mundo. Nos acercamos al final con el programa número 16 y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Víctor Hugo Rodríguez.

En la dirección técnica, Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico, rafaelarraiz@hotmail.com. En Facebook y en Twitter, arroba Rafael Arráiz.

Ha sido un gusto hablar para ustedes. Hasta nuestro próximo encuentro.

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