Transcripción
La presidencia de Jaime Lusinchi. Él asume la presidencia el 2 de febrero de 1984 y designa a Arturo Hernández Grisanti como ministro de Energía y Minas. Entonces Hernández Grisanti era la autoridad máxima en Acción Democrática en materia petrolera.
Había sido viceministro de Minas e Hidrocarburos del prealfonso entre 1959 y 1963, en el segundo gobierno de Rómulo Betancourt. Entonces Hernández Grisanti apenas contaba con 32 años. Ya varios años después era todo un experto petrolero maduro y estuvo Hernández Grisanti al frente del ministerio durante casi toda la gestión de Lusinchi.
Se separó del cargo en los meses finales de 1988 para optar al Senado en representación de su estado natal, Sucre. Hernández Grisanti, como lo señala su segundo apellido, era riocaribeño. El 8 de agosto de 1988 es sustituido por Julio César Gil, quien va a terminar el período del presidente Lusinchi al frente de la cartera de Energía y Minas, como lo prometió en la campaña electoral; Lusinchi y Caldera porque los dos lo prometieron.
El 8 de febrero de 1984, Lusinchi destituye al directorio de PDVSA nombrado por Herrera Campins y designa otro en el que se ratifican los profesionales de la industria nombrados por Herrera y se designaba un presidente procedente de las filas meritocráticas de la industria petrolera. Ese fue Brígido Natera, geólogo con dilatada experiencia en la industria petrolera. Pablo Reimpell fue ratificado como primer vicepresidente y como segundo vicepresidente se designó a Juancha Singusmán, también un petrolero meritocrático.
Los directores que designó Lusinchi en PDVSA fueron Carlos Fogler-Rincones, Arévalo Guzmán Reyes, Mario Rodríguez, Antonio Casas González, Raúl Enríquez, Nelson Vázquez, Samuel Wilhelm y Remigio Fernández. Y como directores suplentes: Alirio Parra, Julius Trincunas, Héctor Riquezes y Arístides Bermúdez. Recordemos los precios del petróleo que tiene Lusinchi a lo largo de su quinquenio. El promedio de 1984 fue 26,70 dólares por barril.
Al año siguiente bajó muy poco a 25,89 dólares por barril de promedio y aquí vino una caída estrepitosa: el promedio de 1986 fue 12,86, había caído a menos de la mitad. En 1987 el promedio fue 16,32, un poquito mejor que el del año 86, y en 1988 volvieron a caer los precios a 13,51.
La producción de estos años: en 1984, 1 millón 700 mil barriles diarios; 1985, 1 millón 560 mil barriles diarios; 1986, 1.650.000 barriles diarios; 1987, 1 millón 660 mil; y 1988, 1 millón 720 mil. El 17 de junio de 1985 se firma acuerdo entre Shell y PDVSA, para que la refinería de Curaçao no deje de operar. Y el 25 de septiembre se firma un contrato de arrendamiento y PDVSA asume por cinco años las refinerías.
Para lo que crea la empresa Isla, una nueva filial que se encarga de operar la refinería de Curaçao y el terminal de aguas profundas. Y esta fue una de las primeras operaciones de PDVSA en el ámbito internacional. Vimos otras durante la administración de Herrera Campins; ese proceso de internacionalización de PDVSA durante el quinquenio de Lusinchi se profundiza notablemente. Veamos los hechos.
El 22 de enero de 1986, el presidente de la República autoriza a PDVSA a adquirir el 50 % de las acciones de Nynas Petroleum en Suecia y además autoriza incrementar el capital accionario en las refinerías alemanas de la Ruhr Oil. Quince días después, firma una carta de intención con Southland Corporation de Dallas para la compra en mitad del capital accionario de CITGO. El 11 de marzo de 1987 el Ejecutivo Nacional autoriza a PDVSA a comprar la mitad del capital accionario de Champlain Petroleum en los Estados Unidos, incorporándose entonces al cuadro de refinerías venezolanas en el exterior a partir del 1 de enero de 1989.
Luego ya ha terminado el gobierno de Lusinchi y durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, el segundo, en 1990, PDVSA adquiere el 50 % de una refinería en Chicago. Y casi 10 años después, en el año 2004, de acuerdo con lo expresado por Brian Macbeth, CITGO era un conglomerado de notables dimensiones. Dice Macbeth en este sentido, voy a citarlo.
En 2004 CITGO, cuyos ingresos ascendían a 7 millardos de dólares, era el quinto distribuidor de gasolina en Estados Unidos. Contaba con más de 13 mil estaciones de servicio, representando el 10 % del mercado estadounidense de gasolina, era el cuarto distribuidor de Jet Fuel y el más grande distribuidor de destilados ligeros. Hasta aquí la cita de Macbeth. Efraín Barberí, un experto petrolero, para 1990 afirmaba que la capacidad de refinación instalada con la que contaba PDVSA en sus refinerías del exterior era de 833.220 barriles diarios, es decir, organizada de la siguiente manera.
La casa matriz contaba con 16 refinerías, veamos: dos en Alemania, dos en Suecia, tres en los Estados Unidos y una en Curaçao, más las siete refinerías de Venezuela. Todas juntas sobrepasaban la capacidad de algo más de 2 millones de barriles diarios. Esto es para 1990.
Como vemos, todas estas compras de refinerías en el extranjero se inspiraron en la política petrolera de buscar colocación segura del crudo venezolano en los mercados internacionales. Además, eran buenos negocios para la casa matriz. Es evidente que esta política de internacionalización de PDVSA se profundizó enfáticamente en estos años que revisamos, este quinquenio de Lusinchi.
Junto a esa política de internacionalización también se avanzó en lo relativo a la explotación de la Faja del Orinoco y al diseño de un nuevo derivado de los hidrocarburos, que se bautizó con el vocablo la orimulsión, que presentaba la ventaja para Venezuela de tener unas características tales que no era considerada un hidrocarburo de los clasificables por la OPEP. Era un bitumen, lo que dejaba su producción al margen de las cuotas de producción asignadas por la OPEP a Venezuela.
La orimulsión fue un producto diseñado en los laboratorios de Intevep, a mediados de la década de los 80. Recordemos que con la caída de los precios del crudo en 1986 se tomó la decisión de dejar en suspenso la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco, ya que con aquellos precios no era viable la explotación.
Sin embargo, Intevep continuó con su investigación y llegó a la orimulsión que Emma Brozard, en un libro sobre el tema, la define de la siguiente manera: "Orimulsión es el nombre de la marca registrada en una emulsión del bitumen del Orinoco, bitumen natural y agua estabilizada con un paquete aditivo especialmente formulado".
Después de producir el bitumen, este pasa por un proceso de desgazificación, deshidratación y desalación. Y esta materia prima está lista para el proceso de manufactura de formación de una emulsión del bitumen del Orinoco: 70 % de bitumen y 30 % de agua. La orimulsión estaba entonces destinada hacia Japón, 31 mil barriles fueron hacia allá.
En la próxima parte del programa continuaremos viendo el destino de la orimulsión y el gobierno de Jaime Lusinchi y el petróleo en Venezuela. Ya regresamos.
En la parte anterior del programa hablábamos de la orimulsión y hemos de decir ahora que PDVSA toma la decisión de crear una filial que se encargaría del desarrollo y la comercialización de esta nueva emulsión exclusivamente venezolana. Esta fue Bitúmenes del Orinoco, BITOR, que fue creada en octubre de 1988 y esta empresa a su vez creó BITOR Europa, BITOR América Corporation para América del Norte, para el Caribe, etc., buscando mercados para este producto. Para esta nueva creación de los investigadores y laboratorios venezolanos, en agosto de 1986 Lusinchi renueva la junta directiva de PDVSA; incluye muy pocos cambios.
Brígido Natera abandona la presidencia y es designado en su lugar, en sustitución, Juancha Singusmán. Pablo Reimpell pasa a ser primer vicepresidente, Frank Alcock y Pérez Matos segundo vicepresidente. Julius Trincunas pasa a ser director principal, Joaquín Trediník ingresa como director suplente. Hubo una satisfacción en las filas profesionales y gerenciales de la industria porque la mayoría de los ascensos y los designados nuevos provenían de las filas gerenciales de la institución, lo que ratificaba la carrera profesional que podía hacerse con ascensos fundamentados en la meritocracia.
Es decir, en evaluaciones de rendimiento, en calificaciones profesionales, etcétera. En estos años además podemos ubicar un cambio de paradigma en la política petrolera venezolana y tenemos que señalarlo. Hasta que se hizo viable la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco, la industria petrolera estuvo signada por un desiderátum que permaneció muchos años: el petróleo se va a acabar. Y este desiderátum lo acompañaba otra frase: hagamos lo que podamos con este producto.
Defendamos los precios y resguardemos lo que nos queda era la otra consecuencia lógica argumental. Pero con la orimulsión se fue abriendo un camino para los crudos extra pesados que para esta fecha ya representaban el 70 % de las reservas probadas venezolanas. Recordemos que cuando comienza la industria petrolera por allá en 1914, la mayoría del crudo venezolano era liviano, que es el más apetecido. Ya setenta años después, el 70 % de las reservas probadas que estaban en la Faja Petrolífera del Orinoco era crudo extra pesado.
Esto ayudó a cambiar el paradigma, ya que las reservas probadas venezolanas se sospechaba eran las más grandes del mundo, hecho que pocos años después se confirmó. De modo que aquella vieja consigna el petróleo se va a acabar perdía fuerza ante la evidencia cada día más presente de lo que representaba la Faja Petrolífera del Orinoco. Entonces leamos ahora un párrafo de Ramón Espinasa, quien entonces era economista jefe de PDVSA, en un trabajo publicado donde explica esto que yo les estoy señalando.
Dice Espinasa: "Las bases de sustentación de la política petrolera de orientación rentística se han revertido en las últimas décadas. La abundancia de reservas de petróleo y el grado de desarrollo del país hacen posible diseñar una estrategia de desarrollo en la producción de petróleo en largo plazo, con importantes efectos multiplicadores domésticos. Para esto ha sido necesario adecuar el nivel de precios a fin de asegurar un mercado en expansión para nuestros crudos y productos. El petróleo, no solo como primera fuente de ingresos fiscales sino también como primera industria del país, será de nuevo la principal fuerza propulsora de un segundo impulso modernizador en las próximas décadas".
En otras palabras, pues a partir de 1986 puede decidirse que el énfasis de la política petrolera venezolana no estuvo exclusivamente en defensa de los precios, sino, y esto es lo importante, en el aumento de la producción. Y en el aseguramiento de mercados a través de una agresiva política de internacionalización de PDVSA. Una política que arrojó resultados positivos, eficientes y beneficiosos para el país durante muchos años.
Finalmente, si bien es cierto que el gobierno de Lusinchi enfrentó enormes dificultades como consecuencia de la llamada crisis en la deuda externa y caída de los precios del petróleo, no es menos cierto que en materia petrolera todas sus decisiones se ajustaron al respeto por la meritocracia, esto hay que señalarlo. Según lo aconsejaba el ministro Hernández Grisanti y PDVSA pudo intensificar el programa de internacionalización comenzado en el quinquenio anterior, el de Herrera Campins.
Alcanzando para 1990 las cifras que reporta Barberí, citamos antes; con el segundo gobierno de Pérez volverán los cambios de criterios gerenciales, pero eso lo veremos más adelante. Antes vamos a revisar el entorno internacional que imantó el quinquenio lusinchista. Para 1985, la producción mundial ya era mayor que la demanda y los precios habían bajado, no a niveles antes de 1973, pero sí en unas cotas digeribles para la economía mundial, en particular para la norteamericana que venían en franca recuperación.
Esto lo señalamos antes, cuando vimos los números. Por su parte, la OPEP se debilitaba mientras que la producción no crecía. Como dijimos, en diciembre de 1985 el precio del West Texas Intermediate, WTI, cayó a 10 dólares por barril después de haber estado meses antes en 31, de modo que la situación era muy distinta.
En abril de 1986 tuvo lugar el accidente del reactor nuclear de Chernóbil; este reactor escapa al control de los operadores, se consume a sí mismo, produce una ola radioactiva que se extiende más allá de Ucrania y afecta parte del continente europeo. Esto fue un verdadero desastre que se acompañó tres años después, en marzo de 1989, por el carguero de petróleo Exxon Valdez, quien encalla en la barrera de coral de Alaska y derrama 240.000 barriles de crudo en las aguas impolutas del Polo Norte.
De modo que la mesa estaba servida para los ambientalistas y para el gas natural, fuente de energía de menor impacto ambiental, acelerar su crecimiento. Estos desastres, Chernóbil y Exxon Valdez, trajeron como consecuencia la presión para que la elaboración de gasolinas verdes y el estímulo al uso de combustibles derivados del alcohol, así como el desarrollo de la tecnología para el automóvil eléctrico, se intensificaran.
El gas, por su parte, comienza su camino preferencial para la producción de electricidad porque sus daños ambientales son menores que los del petróleo o al menos los riesgos que presentan. Aquella dupla que se formó en la década de los años 70, energía-seguridad, ahora se sumaba a otra que es energía-medio ambiente. De modo que el medio ambiente va a ser un tema petrolero importante para 1986; como vimos, los precios comienzan a subir.
Luego, más adelante vuelven a subir entre el 92 y el 94 cuando el ministro de Energía y Minas venezolano era Alirio Parra y los precios se estabilizaron alrededor de los 18 dólares por barril. Esta estabilización del 92-94 alcanza hasta 1999. El 99, más o menos en esos precios, cuando después ya comienza el crecimiento vertiginoso del que los venezolanos sabemos bastante.
En el año 86, por su parte, pasa a retirarse un personaje central de la escena petrolera mundial, me refiero a Ahmed Zaki Yamani, quien después de 24 años como ministro de petróleo de Arabia Saudita es destituido del cargo a través de una escueta noticia en televisión. Esto es lo que hace el rey Fahd, hijo del rey Faisal; hubo desacuerdos obviamente entre Yamani y Fahd y ese desacuerdo en relación con la política petrolera de Arabia Saudita condujo a esa escueta destitución en 1986.
Para 1988 también hay un acontecimiento importante y es que la guerra del Irán-Iraq, después de ocho años del conflicto bélico, cesa, de modo que pareciera que el mundo iba hacia una paz duradera. Pero pronto veremos que no era así. En la próxima parte del programa comenzaremos a ver el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez y los hechos petroleros en todo lo referido a PDVSA y al petróleo en Venezuela y el mundo. Ya regresamos.
En la parte anterior del programa quedamos en 1989, en los primeros meses cuando Carlos Andrés Pérez asumía la presidencia de la República por segunda vez y designa a Celestino Armas como ministro de Energía y Minas. Estuvo al frente del ministerio Celestino Armas entre febrero del 89 y febrero de 1992, tres años, cuando es sustituido por Alirio Parra, quien va a estar allí hasta febrero de 1994 cuando Caldera lo sustituya. De modo que el interregno de Ramón Velázquez, ese gobierno de 8 o 9 meses, va a ser Alirio Parra el ministro de Energía y Minas.
Y Gustavo Roosen también va a ser ratificado por Velázquez, que va a ser el segundo presidente de PDVSA del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. El primer año en el gobierno de Pérez, desde febrero del 89 al febrero de 1990, el presidente de PDVSA es Juancha Singusmán porque el directorio, la designación de Lusinchi, se vencía un año después y Pérez respetó el tiempo del directorio. Y Carlos Andrés Pérez en sus Memorias Proscritas, libro de entrevistas con Ramón Hernández y Roberto Justi, aclara por qué él no creía que el presidente de PDVSA debía provenir de la industria petrolera o de la gerencia petrolera meritocrática, sino que debía ser un gerente proveniente de otras filas del país.
Y es por eso que le ofrece la presidencia de PDVSA, esto lo confiesa el mismo Pérez, a Enrique Machado Zuluaga, quien dice no, que él sabe de acero y de hierro pero no sabe nada de petróleo. Después se le ofrece al empresario zuliano Jorge Pérez Hamodot, quien también declina, hasta que finalmente se la ofrece a Andrés Sosa Pietri, quien sí acepta. Y va a estar allí Sosa Pietri durante esos dos años de 1990-1992, sin embargo hay algo importante que ocurre inmediatamente que designan a Celestino Armas como ministro de Energía y Minas.
Esto lo refiere José Enrique Arrioja, el periodista, en un libro que se titula Clientes negros. Y allí, en una entrevista que él sostiene con Luis Justi, Luis Justi le refiere que Celestino Armas le pide a Rafael Guevara, quien luego va a ser designado viceministro, que se reúna con él, con Luis Justi, para diseñar una nueva política petrolera. Pero cualquiera se pregunta: ¿y por qué Luis Justi si es el vicepresidente de Marabén, no es ni siquiera presidente de alguna de las filiales?
Y bueno, mis indagaciones me llevan a señalar que ya Justi se distinguía por las cualidades que lo identificaron después, particularmente por una notable elocuencia y una gran facultad para la expresión de sus ideas. Y una gran claridad de pensamiento, también hay que decirlo. Entonces Guevara y Justi, en equipo, trabajan en una nueva política petrolera.
Ese plan es entregado a finales del 89 y cuando designa a Sosa Pietri, en febrero del 90, el plan ya está elaborado. Sosa Pietri está de acuerdo con lo esencial del plan y designa a Luis Justi como coordinador de Planificación Estratégica de PDVSA. En el fondo es el mismo plan que venía en marcha desde hace años, me refiero a la internacionalización, al aseguramiento de los mercados y esto es un cambio importante al acento en la producción petrolera.
Lo que quiero decir es que el plan que ellos elaboran, en el fondo, es una continuidad de esas tres líneas estratégicas: internacionalización, aseguramiento para los crudos extra pesados y acento en el incremento. Esta última línea estratégica, el aumento de la producción, se acogió sin duda porque era evidente que las demandas petroleras mundiales eran crecientes.
Así se advertía desde hace ya un tiempo y que era un hecho que las economías China e India se incorporaban paulatinamente al mundo occidental, al liberalismo o el capitalismo, a la economía de mercado, y en consecuencia demandarían mayores cantidades de crudo. Este plan que venimos refiriendo, por otra parte, evidentemente se enfrentaba a la tendencia de los opepistas en la industria petrolera, que no concebían la conciliación de las dos líneas a contraria, me refiero, aumentar la producción y no vulnerar las cuotas asignadas por la OPEP.
En esta línea de defensa de la OPEP y de sus criterios estaba el ministro Armas, pero al presidente de PDVSA está enfrentado esa línea. Sin embargo, bueno, Pérez los tiene a los dos, con criterios enfrentados, y él, digamos que en el medio. ¿Por qué hacía Pérez este tipo de designaciones, de personajes que no estaban alineados en relación con sus políticas, es algo que no podemos discernir en este momento, pero sí tenemos algunas sospechas de los motivos.
Cuando se venza el período de Sosa Pietri, este no es ratificado por Pérez. Busca al ministro de Educación, Gustavo Roosen, y lo designa presidente de PDVSA. ¿Hay cambios en relación con el plan presentados por Justi cuando se designa a Roosen? No, en lo esencial continúa.
Veamos ahora los números de estos años. En 1989 el precio promedio fue 16,87. En 1990, 20,33; cae en 1991 a 15,92; vuelve a caer en el 92 a 14,91; vuelve a caer en el 93 a 13,34. Y la producción sí se incrementó de acuerdo con las políticas que hemos venido anunciando: en 1989 la producción fue 1 millón 750 mil barriles diarios; en 1990, 2 millones 140 mil; en 1991, 2 millones 290 mil; en 1992, 2 millones 350 mil; que hay un crecimiento; en 1993 baja muy poco a 2 millones 310 mil.
De estas cifras se desprenden varias conclusiones preliminares. Una, la política de aumentar la producción comienza a verse entre 1989 y 1990 en un crecimiento grande, cuando el aumento entre un año y otro es de 390 mil barriles diarios. Y sigue creciendo la producción hasta el año 99, para que ustedes se den una idea.
La producción del año 93 es 2 millones 310 mil y la producción del año 98 es de 3 millones 120 mil barriles diarios, un punto muy alto. De modo que esa política de invertir para extraer más petróleo se adelantó exitosamente durante estos años.
Por cierto, esta política, si no se hubiera desarrollado, me refiero a la política de incentivo para la producción, pues con la caída de los precios habría habido una reducción mayor de los ingresos en Venezuela. Eso se compensó porque la producción era mayor y había mercado para esa producción, aunque los precios fuesen más bajos, pero compensabas la caída de los precios con el hecho de que estabas vendiendo más barriles diarios.
Esta política de aumento de producción tuvo que articularse a través de las llamadas asociaciones estratégicas y los convenios operativos previstos en el artículo 5 de la ley del año 1975. En esta época era improbable para PDVSA invertir en exploración y producción ella sola con los precios que tenía, de modo que la única manera de incrementar la producción era abriéndose a la inversión extranjera a través de las asociaciones estratégicas y los convenios operativos del servicio.
Estas asociaciones estratégicas condujeron a la formación de empresas mixtas, que se basaron en un esquema accionario donde PDVSA mantenía una participación del 35 % mientras las empresas extranjeras poseían el 65 %. Siempre estamos hablando de empresas acotadas, circunscritas al espacio geográfico de la Faja Petrolífera del Orinoco.
Con base en este esquema, en 1992, PDVSA y el Ministerio de Energía y Minas licitaron 73 campos marginales reunidos en 9 áreas del Oriente del país, en el estado Falcón, porque las empresas mixtas se referían a la Faja Petrolífera del Orinoco mientras que los convenios operativos se materializaban a través del desarrollo de los campos marginales, ubicados en cualquier lugar del territorio nacional.
Esa primera ronda de licitación no fue un éxito como se esperaba, la segunda ronda sí lo fue en 1993 y se firmaron 33 contratos con algunas de las empresas globales más grandes del mundo, me refiero a Chevron-Texaco, a la Shell, a British Petroleum. Como todos sabemos, en mayo de 1993 Carlos Andrés Pérez es separado del cargo de presidente de la República por decisión de la Corte Suprema de Justicia y lo sustituye en la presidencia el senador Ramón J. Velázquez; esto ocurre el 5 de junio y Velázquez va a terminar el período de Pérez que concluye en febrero del año 94, son 8 meses de mandato.
Velázquez, como dije antes, ratifica a Alirio Parra en el Ministerio de Energía y Minas y también ratifica a Gustavo Roosen. Velázquez entiende que su papel de presidente durante ocho meses era una presidencia de transición y la política petrolera venezolana, que era una política petrolera del Estado, no suponía, no merecía, no ameritaba, incluso era inconveniente que se dieran unos cambios por apenas 8 meses, estando ya Velázquez de presidente.
El 10 de agosto del año 93, el Congreso Nacional aprobó el proyecto Cristóbal Colón para la explotación de gas natural en la región del norte, la península de Paria, en los campos denominados Cuenca de Margarita, Patao, Río Caribe, Mejillones y Dragón.
En la última parte del programa volveremos sobre estos temas, ya regresamos. Bien, veamos ahora en esta última parte del programa el entorno internacional en esos años del segundo gobierno de Pérez y del breve gobierno de Ramón Velázquez, me refiero a 1989-1994. Recordemos que en 1990 el cuadro global había vuelto a cambiar: la producción norteamericana había caído en 2 millones de barriles diarios, no se habían hallado nuevos yacimientos grandes en el mundo y la demanda estaba muy cerca de superar a la producción.
De nuevo, el mundo occidental dependía del Golfo Pérsico y entonces ocurrió lo peor y lo inesperado: Saddam Hussein invade Kuwait el 2 de agosto de 1990. Cerca de 100 mil soldados ocuparon el pequeño país; el riesgo era demasiado grande como para que los Estados Unidos no intervinieran en el conflicto.
Los precios del crudo llegaron hasta 40 dólares por barril una vez que salieron del mercado 4 millones de barriles diarios de producción kuwaití-iraquí y Saddam Hussein amenazaba con destruir las instalaciones petroleras sauditas, vecinas de Kuwait. Es así como el 17 de enero de 1991, previa autorización de la ONU, las Fuerzas Aliadas encabezadas por los Estados Unidos lanzaron un ataque aéreo letal sobre las fuerzas de Irak; esa operación se llamó Tormenta del Desierto y antes de retirar sus fuerzas en Kuwait, Irak incendió cerca de 600 pozos.
Había perdido la guerra Irak, pero le prendió fuego a lo que quedaba. El 28 de febrero de 1991 termina. La guerra y los precios regresaron a su nivel de alrededor de los 20 dólares por barril, para bajar luego y mantenerse alrededor de los 16 dólares por barril, descendiendo a 10 dólares en los peores momentos y subiendo a 20 en los mejores para la producción petrolera o para el mercado petrolero.
Entonces se confirmaba lo que había sido hasta entonces una regla: los conflictos bélicos en el Medio Oriente sacaban grandes cantidades de crudo del mercado internacional y la demanda se hacía muy superior a la oferta, lo que traía como consecuencia las subidas de los precios.
En este mismo orden internacional, en 1993 China pasa de ser exportador a importador de petróleo y además llega a ser el segundo consumidor de crudo en el mundo después de los Estados Unidos, esto es de radical importancia. En 1998 los Estados Unidos pasaron la barrera del 50 %, es decir, comenzaron a importar más de la mitad del petróleo que consumían.
Ya para entonces PDVSA, para el 98, tenía muchos años de haber iniciado la política de apertura petrolera. Algunos años no tanto, como dije, como señalé, ya que ella sola no podía afrontar los costos de la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco, esto lo señalamos antes. Ya se sabía que en las reservas de crudo extra pesado más grande del mundo estaba aquí, Venezuela.
En estos años además de estos elementos, la Guerra Irak-Kuwait, esa nueva realidad china cuando pasa a ser el segundo consumidor de petróleo en el mundo, esto ocurre en el año 93. En esta época también ocurren las grandes fusiones de empresas petroleras: la British Petroleum se fusiona con Amoco en 1998 y ya fusionadas compran ARCO. Exxon y Mobil se fusionan en 1999, Chevron y Texaco se fusionan en el año 2000.
Y luego compran Unocal. El año 2001 se fusiona Conoco y Phillips. Las antiguas repúblicas satélites de la Unión Soviética, ya deshecha la Unión Soviética, inician su camino independiente con Azerbaiyán, que es donde estaba Bakú, como vimos a lo largo de esta historia un gran campo petrolero. Kazajistán, Uzbekistán, Turkmenistán, todas estas repúblicas cuya autonomía era inexistente durante el totalitarismo soviético ahora recuperaban su independencia y tenían algo que decir en materia petrolera.
En estos años también Nigeria, que ha incrementado mucho su producción petrolera, pasa a ser el sexto productor de petróleo del mundo en 1998. ¿Qué nos indican las fusiones? ¿Debilidad o fortaleza? Bueno, la verdad es que para esta década, los años 90, ya habían dejado de descubrirse grandes y además cerca del 90 % del petróleo del mundo estaba en manos de los estados, no las empresas petroleras transnacionales. Lo que era una situación muy distinta a la primera mitad del siglo XX.
De modo que las fusiones respondieron a una nueva situación petrolera en la que ya se veía venir lo que hoy en día es una realidad. El crecimiento de China bajo el modelo occidental, la economía de mercado, y esto trajo mayor consumo de petróleo. De modo que a la voracidad consumidora petrolera norteamericana se le sumaba una compañera china. Hasta aquí el programa de hoy.
En el próximo programa de esta serie lo comenzaremos con el segundo gobierno de Rafael Caldera, el que va de 1994 a 1999. Estamos acercándonos ya a nuestros días en esta serie sobre el petróleo en Venezuela y el mundo. Bueno, esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Ha sido un gusto hablar para ustedes, me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Víctor Hugo Rodríguez, en la Dirección Técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho.
A mí me consiguen por mi correo electrónico Rafael Arraiz arroba Hotmail.com, por Twitter arroba RafaelArraiz. Como siempre ha sido un gusto hablar para ustedes, nos escuchamos en nuestro próximo encuentro.