Venezuela: 1728-1830. Guipuzcoana e Independencia. Cap 8

102 años cruciales. Se funda la República de Venezuela.

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. El programa anterior desembocaba en el programa de hoy, es decir, en el Acta de la Independencia del 5 de julio de 1811. Lo primero que podemos preguntarnos es si el Acta de la Independencia funciona también como nuestra primera Constitución Nacional, sobre esto hay discusiones y distintos puntos de vista. En verdad, como constitución nacional no la podemos tener porque no lo es, pero sí tiene una impronta fundacional que le da un cierto sentido constitucional en el sesgo constituyente, digamos así.

En todo caso, esta es la primera acta de independencia de la América española, la primera, el 5 de julio de 1811, redactada por el personaje central de casi todos estos hechos, el doctor Juan Germán Roscio. Colabora con él en la redacción del acta Francisco Isnardi y es aprobada por los diputados electos en las siete provincias de la Venezuela de entonces, que formaban el Congreso Constituyente de Venezuela. La lista es larga, vamos a destacar algunos: allí estaban Francisco Javier Ustáriz, Luis Ignacio Mendoza, Fernando de Peñalver, Felipe Fermín Paúl, el Marqués del Toro, Francisco Javier Llanes, Martín Tovar Ponte, José Ángel Álamo, Lino de Clemente, Francisco Xavier de Maíz y Francisco de Miranda, entre otros.

Después del acta de independencia de Venezuela siguen la de Colombia en 1813, entonces no se denominaba Colombia sino Nueva Granada, la de México en 1813, la Argentina en 1816, Chile en 1818, y luego las que faltan. Roscio da una explicación abundante en el acta, y finalmente expresan unas siete líneas que les voy a leer por su evidente importancia. Dice Roscio en el acta: "Nosotros los representantes de las provincias unidas de Venezuela, poniendo por testigo al ser supremo la justicia de nuestro proceder y la rectitud en nuestras intenciones, implorando sus divinos y celestiales auxilios y ratificándole el momento que nacemos a la dignidad que su providencia nos restituye, el deseo de vivir y morir libres, creyendo y defendiendo la santa católica y apostólica religión de Jesucristo como el primero de nuestros deberes".

Bueno, una vez colocada la ofrenda ante Dios en el acta, Roscio, que era un católico muy católico, incluso para algunos casi un teólogo del cristianismo, procede a declarar la independencia. Primero está la invocación a Dios y ahora viene la declaración de la independencia en el acta que voy a leer de inmediato. "Declaramos solemnemente al mundo que sus provincias unidas son, y deben ser de hoy más de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes, y que están absueltos de toda su sumisión y dependencia de la corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes y, como tal Estado libre e independiente, tiene pleno poder para darse la forma del gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos".

Luego el entonces Congreso Constituyente le encarga al mismo Roscio una explicación más detenida sobre los hechos y las causas que condujeron a esta decisión, un texto trascendental. Ese texto fue fechado el 30 de julio de 1811, no está firmado por Roscio, pero las investigaciones de don Pedro Grases apuntan a que la autoría es de Roscio. Y si uno lee el texto, además de las pruebas documentales aportadas por Grases, se da cuenta del estilo y la redacción completamente rosciana. De modo que no hay duda sobre su autoría.

Este texto tiene un título muy largo del que solo voy a leer el título, dice: "Manifiesto que hace al mundo la Confederación de Venezuela en la América Meridional de las razones en que se ha fundado su absoluta independencia de España y de cualquiera otra dominación extranjera, formado y mandado publicar por acuerdo del Congreso General de sus provincias unidas". Llama la atención el interés en que haya un cuerpo argumental primero breve y después más sustancioso en este documento, llama la atención que haya el interés de argumentar a favor de la independencia. Esto habla sobre una conciencia jurídica importante y de una conciencia histórica también importante. Y ambas conciencias van a desembocar en el personaje del momento, el indicado para la redacción de estos documentos, que es el brillantísimo abogado venezolano Juan Germán Roscio, un civil destacadísimo en todo el proceso de creación de la República de Venezuela.

En algún momento dijimos en programas anteriores que al propio Roscio se le va a encargar la redacción de la primera Constitución Nacional, como veremos más adelante. El acta de la independencia es refrendada por el triunvirato que viene ejerciendo el Poder Ejecutivo desde que se constituyó el Congreso Constituyente en marzo, me estoy refiriendo a Cristóbal Mendoza, Juan Escalona y Baltazar Padrón. Entonces en el momento de la firma del acta, recuerden que el triunvirato funcionaba con tres presidentes que ejercían a lo largo de un año y cada uno ejercía durante cuatro meses del año. Cuando ocurre la firma al Acta de la Independencia, quien está de turno como presidente es Cristóbal Mendoza, a quien en rigor se le debe considerar el primer presidente de la República de Venezuela.

Junto con sus compañeros de triunvirato, Juan Escalona y Baltazar Padrón, pero que no estaban en ese momento, como sí lo estaba Mendoza, el acta tiene un colofón en el que se lee: "Palacio Federal de Caracas, 8 de julio de 1811. Por la Confederación de Venezuela, el Poder Ejecutivo ordena que el acta antecedente sea publicada, ejecutada y autorizada con el sello del Estado y Confederación. Cristóbal Mendoza, presidente en turno. Juan Escalona. Baltazar Padrón. Miguel José Sanz, secretario de Estado. Carlos Machado, Canciller Mayor. José Tomás Santana, secretario de Decretos". Hay que hacer una aclaratoria, ¿por qué el 8 de julio y no el 5? Bueno, porque la decisión del acta ocurre el 5 de julio, pero la consignación del acta va a ocurrir tres días después. Pues, pero ya los hechos estaban aprobados por el Congreso el 5 de julio de 1811.

Por supuesto, esta decisión va a traer una reacción inmediata armada por parte de los seguidores de la monarquía española que viven en Venezuela, bien sean españoles como tal, peninsulares, o criollos que son favorecedores y creyentes de la monarquía. Allí va a haber una reacción armada inmediata, como les comentaba, lo que coloca a los triunviros, a Mendoza, Escalona y Padrón, en un problema, porque ellos no eran hombres de armas, ellos eran civiles. De allí que el Congreso decida que para enfrentar la situación debe designarse a alguien con experiencia militar, y eso es lo que deciden al escoger al Marqués del Toro para que enfrente la situación, pero la situación muy pronto se le va a ir de las manos.

Y se requiere de alguien con una verdadera experiencia guerrera tanto en Europa como en los Estados Unidos de Norteamérica, que no es otro que Francisco de Miranda. Recordemos que Miranda, su nombre figura en el Arco del Triunfo de París como un general victorioso en la Revolución Francesa, y también estuvo año y medio en la Revolución norteamericana, y antes había sido soldado del rey de España durante muchos años. De modo que si alguien conoce el tema militar profesionalmente, y si alguien se ha formado profesionalmente para eso, es Francisco de Miranda. No había otro con esos títulos.

La formación militar del Marqués del Toro en Caracas era reducida a la experiencia local, la experiencia mirandina era transcontinental, europea y norteamericana. De modo que a Miranda es el Congreso al que le encarga el enfrentamiento de esta situación. Esas reacciones van a ocurrir en Caracas, en menor medida, y muy virulentes en Valencia. Allí los seguidores de la corona española se manifiestan con mucha virulencia. Los alzados de Caracas son sometidos, detenidos y fusilados sumariamente, con juicios sumarios.

Cuando el Congreso destina al Marqués del Toro para reprimir la sublevación en Valencia, como decíamos antes, muy pronto se ve en necesidad de designar a Miranda para que disuelva la reacción valenciana, cosa que ocurre y es sofocada el 12 de agosto de 1811. No obstante, hay muchas pérdidas para la República, y a Miranda el Congreso le exige cuentas. Miranda las entrega, responde por sus hechos, y el Congreso se da por satisfecho. Miranda tiene un plan de seguir hacia Coro y Maracaibo para tomar el poder que está en manos de los realistas, pero el plan no termina de implementarse.

De modo que las arcas están vacías, el número de fallecidos es grande. El número de heridos en Valencia es considerable y, mientras tanto, Roscio e Isnardi están trabajando en el texto constitucional. De estos y otros hechos vamos a hablar en la próxima parte del programa. Ya regresamos.

Hablábamos en la parte anterior del programa del texto constitucional, la primera Constitución Nacional de la República de Venezuela que acoge el federalismo. Allí sus redactores obviamente estuvieron inspirados por la Carta Magna de los Estados Unidos de Norteamérica y su fórmula federal. En el momento de la firma, Miranda consigna sus objeciones a esta Constitución federal. Y esa línea argumental mirandina va a ser la que sigue Bolívar luego en el Manifiesto de Cartagena, el 15 de diciembre de 1812.

¿Qué dice Miranda? ¿Qué firma Miranda como adenda en el texto de la Constitución de 1811? Dice Miranda lo siguiente: "Considerando que en la presente Constitución los poderes no se hallan en justo equilibrio ni la estructura u organización general suficientemente sencilla y clara para que pueda ser permanente. Que por otra parte no está ajustada con la población, usos y costumbres de estos países. De que puede resultar que en lugar de reunirnos en una masa general o cuerpo social nos divida y separe en perjuicio de la seguridad común y de nuestra independencia. Pongo estos reparos en cumplimiento de mi deber". No obstante, los reparos, Miranda como demócrata que es firma la Constitución dejando constancia de sus objeciones, pero la afirma dejando constancia de su responsabilidad democrática, asumiendo y acogiendo la voluntad de la mayoría que aprueba la Constitución en el Congreso.

Lo primero para señalar en el texto constitucional es que va en un sentido a contramano del espíritu liberal de la época, ya que consagra la religión católica apostólica y romana como la religión del Estado. Aquí sin duda vemos la mano del católico Juan Germán Roscio. Esto va a ser eliminado en las constituciones nacionales posteriores, ya deja de ser el catolicismo o la religión del Estado y se acoge al principio liberal del Estado laico, en que cada quien puede profesar la religión que quiera, el Estado que propugna y promueve la libertad de cultos.

Decíamos al principio que el espíritu y la estructura de esta Constitución es federal. De hecho, en la Constitución se alude a un pacto federal de las provincias de Margarita, Mérida, Cumaná, Barinas, Barcelona, Trujillo y Caracas, y allí queda establecida la organización político-territorial de esta nueva república. Como se sabe, Coro y Maracaibo para la fecha estaban en manos de los realistas, de los seguidores de la monarquía española. El régimen electoral que establece la Constitución es el censitario, es decir, se requiere la creación de un censo para votar.

¿Quiénes votan? Los hombres, sólo los hombres, como era la costumbre en la época, de más de 21 años y que fuesen propietarios. El período de los diputados en la Cámara de Representantes fue establecido en cuatro años, en la Cámara de Senadores seis años, y el período del Poder Ejecutivo, es decir, del presidente de la República, fue de cuatro años. Y se acogió el sistema triunviral, que es una particularidad porque es poco presidencialista, un sesgo más democrático que individualista. Es muy curioso esto.

La Constitución de 1811 fue aprobada o sancionada, como se dice en el lenguaje jurídico, el 21 de diciembre de aquel año histórico, con las salvedades de Miranda que hemos señalado antes. Y también decíamos antes que estas salvedades las recoge Bolívar en el Manifiesto de Cartagena, fechado el 15 de diciembre de 1812, antes de que lleguemos allí van a ocurrir unos cuantos hechos que referiremos luego. Es obvio que la inspiración que tuvieron los redactores de la Carta Magna, la primera Francisco Javier Ustáriz y Juan Germán Roscio, fue en la Constitución de Estados Unidos de Norteamérica. No era posible que estos redactores fuesen a tomar algo del derecho constitucional español, obviamente estábamos separándonos de España.

Esa es la lógica argumental que hay allí, que es una lógica por cierto que no siguieron los norteamericanos, que no denostaron ni tuvieron una ruptura gruesa, una zanja profunda con Gran Bretaña. Es decir, que no denostaron y negaron la cultura anglosajona de las que provenían. El gran historiador Parra Pérez, en la introducción a la edición que se hizo, publicada en 1960 de la Constitución Federal de Venezuela de 1811, publicada por la Academia Nacional de la Historia con motivo del sesquicentenario, dice allí: para Parra Pérez era muy difícil que la Constitución no fuese federal, ya que la estructura de las provincias lo era. Esto es cierto y se dice poco, pero la autonomía con que se habían conducido las provincias con gobernador al frente, con las distancias que dificultaban las comunicaciones, esos gobernadores durante casi tres siglos tenían unas cotas, unos parámetros de autonomía bastante grandes.

Incluso cuando se crea la Capitanía General de Venezuela en 1777, la autonomía a esas gobernaciones sigue en pie. Se reduce, pero sigue en pie porque no eran fáciles las comunicaciones. De modo que lo que dice Parra Pérez, de la costumbre de la época, era el federalismo en los términos de descentralización del poder, tiene gran fundamento. No podía ser de otra manera, hubiese sido violentar un proceso histórico que viene durante 300 años de una descentralización en buena medida, que de pronto se acuda a una centralización absoluta del poder. Este es un argumento importante que va a contramano de lo dicho por Miranda y Bolívar, modo que lo consignamos.

Un Estado central, que hubiese sido el que quería crear en aquel momento Miranda y Bolívar, hubiese violentado esta estructura natural provincial que venía de tiempos coloniales. Claro, después vienen otros hechos, la pérdida de esa república y Bolívar en Cartagena, en su manifiesto, va a hacer énfasis en que esa República se pierde por su estructura federal y aboga por el centralismo desde aquel año de 1812 hasta su muerte en 1830. Bolívar jamás acogió la fórmula federal, siempre creyó que el centralismo era la fórmula para esta República y la República de Colombia que va a crear en 1819. Bueno...

A estos hechos se suman los que van a ocurrir en marzo de 1812, cuando Domingo de Monteverde, enviado por el Consejo de Regencia, desembarque en Coro en marzo de 1812. Recordemos que en Coro estaba gobernando Millares, el gobernador y capitán general Millares, en representación del Consejo de Regencia, es decir, en representación de la corona española. Pero Millares intenta ponerle coto, controlar a Monteverde, y Monteverde viene como un toro, como con un envión que no le permite seguir las órdenes de Millares, de modo que aglutina a sus soldados en Coro y no le hace caso. La orden de Millares es que no salga de Coro hasta que no se coordine una acción bélica entre los dos, pues Monteverde desatiende la orden y se va hacia Ziquisique.

Ahí se le suman los indígenas del cacique Juan de los Reyes Vargas y, junto con esta nueva fuerza que se le ha sumado, siguen hacia Carora. Cuando están en Carora ocurre el fatídico terremoto del 26 de marzo de 1812 que tan graves consecuencias políticas va a tener para Venezuela. En ese momento, en que Monteverde está en Carora, ya su ejército tenía 700 soldados, los 200 que él traía de su desembarco en Coro, más los 500 que le sumó Reyes Vargas con sus fuerzas indígenas.

El 21 de marzo de 1812 se vence el período de los triunviros y se eligen a sus sucesores, que van a ser Fernando del Toro, Francisco Javier Ustáriz y Francisco Espejo, y como suplentes a Francisco Xavier de Maíz, Cristóbal Mendoza y Antonio Nicolás Briceño. Pero esto ocurre el 21 de marzo y el 26 de marzo ocurre el terremoto que va a desatar una crisis política de grandes consecuencias. Para las fuerzas patrióticas, el terremoto fue devastador no sólo en Caracas, sino que la fuerza patriótica tenía acantonado un buen contingente de soldados en Barquisimeto para enfrentar a Monteverde y el edificio... La construcción en la que estaban asentados los soldados se vino abajo, falleciendo un número considerable de aquella tropa.

Por su parte, la Iglesia católica era naturalmente monárquica, entonces desde los púlpitos le atribuye al sismo, al terremoto, un carácter herético. Es decir que la herejía de los patriotas había insuflado semejante castigo divino. De modo que los vientos están soplando en contra de los patriotas y a favor de los realistas, pero estos y otros temas los veremos en la próxima parte del programa, cuando se escucha entonces por primera vez con fuerza la voz de aquel joven Bolívar pronunciando un discurso sobre unos escombros.

Decíamos antes que a los realistas se les va a sumar un aliado con sotana y son los curas, que dicen que aquel terremoto es un castigo divino. Al parecer el joven Bolívar, escuchando alguno de aquellos sermones, se enardece y se le atribuye esta frase: "Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca", sin duda una expresión de voluntarismo mesiánico, si es que en verdad fue pronunciada esa frase en aquel momento. Porque muchas de las frases de Bolívar, o algunas por lo menos, forman parte de la tela del mito, no fueron todas pronunciadas exactamente como se les atribuye. Por supuesto toda aquella frase que él no escribió sino que quedaron en la memoria oral, por ejemplo, el juramento del Monte Sacro, 15 de agosto de 1805, pues el propio Augusto Mijares, el gran historiador, en su biografía del Libertador señala que era de imposible improvisación un discurso como ese por parte de Bolívar en una colina de Roma.

Dice Mijares sobre este tema textualmente: "Las palabras del juramento que se dan en todas las narraciones proceden de una publicación hecha en 1883 por el escritor colombiano Manuel Uribe, de acuerdo con las confidencias que le hizo Simón Rodríguez, pero claro está esta versión de segunda mano y escrita tantos años después del suceso apenas conservaría rasgos muy adulterados del original". Bueno, hasta aquí la cita de Mijares, es evidente que el texto que se le atribuye a Bolívar es de Rodríguez o de Uribe, o de la suma de ambos, pero que no se trata de un discurso escrito por el Libertador y es imposible pronunciar un discurso como este con tonos románticos encendidos de manera improvisada. En cualquier caso, el discurso escrito es una recreación de los hechos que sabemos que existieron, eso sí, por una carta que firma Bolívar en Pativilca, donde le recuerda a su maestro Simón Rodríguez. Le dice textualmente, le pregunta: "¿Se acuerda usted cuando fuimos juntos al Monte Sacro o en Roma a jurar sobre aquella tierra santa la libertad de la patria?".

De modo que el juramento ocurrió, el ascenso al Monte Sacro en Roma ocurrió, pero es imposible que las palabras que allí se pronunciaron fuesen recogidas con exactitud, de modo que el juramento del Monte Sacro es una recreación de los hechos. Esto es lo más justo que se puede decir. Algo similar ha ocurrido con la frase famosa atribuida a Bolívar, la repito: "Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca", pues pareciera que sí. En todo caso es una frase que nos enseñan a todos en los primeros años de la escuela primaria y la recordamos siempre, forma parte de nuestra formación social, moral y cívica como se llamaba antes, hoy en día se llama formación familiar ciudadana.

Las consecuencias del terremoto fueron devastadoras, hay documentos sobre esto, por ejemplo hay una carta que le envían al príncipe regente de Inglaterra el 5 de marzo de 1813, los hermanos Rodríguez del Toro, el Marqués del Toro y su hermano Fernando. Allí le dicen al príncipe regente de Inglaterra: "La terrible catástrofe, el terremoto, 26 de marzo, completó la destrucción del edificio político de Venezuela, enterrando bajo las ruinas de las ciudades de Caracas, San Felipe, Barquisimeto, Mérida y el puerto de La Guaira a más de 12.000 personas, junto con almacenes, armas, municiones y las tropas que teníamos en aquellas, mientras el resto de los habitantes que sobrevivieron solo para lamentarse del trágico destino de sus parientes y compatriotas se dispersaban por los campos". De modo que es un hecho, que el terremoto jugó en contra de las fuerzas patrióticas y de la fuerza republicana, que estaban defendiendo la República recién formada, y jugó a favor de la recuperación por parte de los realistas, los peninsulares, de estos territorios que habían perdido.

El terremoto lo aprovecha Monteverde y vamos a verlo avanzar hacia el centro del país. El 23 de abril ya está cerca de San Carlos y allí enfrenta las fuerzas patrióticas, y las vencen. Luego hay desertores de la fuerza patriota que se suman a Monteverde y engrosa el número de sus soldados. El 26 de abril el Congreso nombra a Francisco de Miranda con poderes extraordinarios con el título de generalísimo para que enfrente la andanada, la cabalgata de Monteverde hacia Caracas, hacia la toma del poder.

De modo que el generalísimo Francisco de Miranda, siguiendo las instrucciones al Congreso, fija cuartel general en Maracay y... El avance de Monteverde es a galope. Fíjense, el 3 de mayo está en Valencia, el 12 de junio está en Huayca, desde donde Miranda hacía defender el sitio de Maracalla, el 18 llega a Maracalla y Miranda se repliega a La Victoria. El 29 de junio hay un encontronazo del que sale derrotado Monteverde, queda muy maltrecho y apenas le quedan 500 hombres, y no se sabe por qué, nadie se explica por qué, Miranda no da la orden de perseguir a Monteverde hasta destruirlo, destruir sus tropas, sino que lo deja irse.

Se va Monteverde y baja hacia Puerto Cabello con lo que le queda de su ejército. Esta conducta de Miranda después le va a ser reclamada muy acremente por sus lugartenientes porque no se entendió. Al parecer Miranda creyó que estaba suficientemente maltrecho como para pensar que no podía reconstituir sus fuerzas, pero no fue así. Monteverde en las inmediaciones de Puerto Cabello se esmera en soliviantar, alimentar la conjura de los valencianos que no estaban con los patriotas, y entonces, pues, el 30 de junio ese trabajo de topo de Monteverde y sus seguidores le rinden frutos y los presidiarios realistas del Castillo de Puerto Cabello se apoderan del castillo.

Entonces, el coronel Bolívar, comandante de la plaza, le escribe en medio de la desesperación a Miranda y le señala lo siguiente: "A la una de la tarde se han apoderado del castillo San Felipe, un oficial infidente con la tropa de su mando y todos los reos que allí se encontraban han roto un fuego terrible sobre esta ciudad. En el castillo se encuentran 1.700 quintales de pólvora y casi toda la artillería y municiones de esta plaza. Ella padece sumamente, sus casas son derribadas y yo trato, sin víveres ni municiones, defenderla hasta el extremo. Los marineros del buque, forzosamente, han pasado al castillo y él se hace temible. Espero que a la mayor brevedad me envíeis cuantos recursos estén a vuestro alcance, y que me socorráis antes de que sea destruido". Puerto Cabello, junio 30-1812, Simón Bolívar, honorable generalísimo.

En la carta se nota la desesperación de Bolívar por lo que está ocurriendo y la urgencia que tiene de recibir refuerzos. Cuando advierte que no llegan los refuerzos y que se trata de salvar su vida, Bolívar y su plana mayor se embarcan en el bergantín Celoso y navegan hacia La Guaira. Se salvan, una vez que la plaza se ha perdido, ya ellos están hechos a la mar y se salvan, de lo contrario han caído presos y quién sabe qué hubiera ocurrido con ellos. Miranda no pudo hacer nada en esas circunstancias, no tenía recursos para socorrer a Bolívar en la pérdida de la plaza de Puerto Cabello.

Lo peor es que la pólvora y el armamento, esos 1.700 quintales de pólvora y casi toda la artillería y municiones de esta plaza a lo que aludió Bolívar, van a caer en manos de Monteverde. Esos recursos van a fortalecer notablemente a Monteverde. De allí que en las fuerzas patriotas cunde el desánimo, la desolación, no solo se ha perdido la plaza sino que ahora los realistas tienen en sus manos la pólvora, de modo que esta situación conduce a que Miranda se decida por un armisticio con Monteverde. ¿Por qué lo hace? Bueno, porque entiende perfectamente que sus condiciones son totalmente desfavorables y los recursos bélicos los ha perdido en manos de Monteverde y que lo que queda es firmar la paz, capitular.

Entonces el 16 de julio comisiona a José de Sata Ibuzzi y a Manuel Aldao para que negocien con unos embajadores de Monteverde la capitulación. Estas noticias contribuyen por su parte a que el número de deserciones aumente, muchos patriotas que se pasan a las filas del enemigo engrosando al ejército realista en un número considerable. ¿Por qué lo hacen? Bueno, tratando de salvar el pellejo. Luego el 24 de julio vuelve Miranda a ofrecer firmar las capitulaciones, esta vez lo hace a través del Marqués de Casaleón y alcanza a establecerlas.

Esas capitulaciones tienen un encabezado, el siguiente tenor, dicen: "El comandante general del ejército de su majestad católica, don Domingo de Monteverde, que en su final contestación a las proposiciones que le hicieron José de Sata Ibuzzi y Manuel Aldao, comisionados por el comandante general de las tropas caraqueñas, Francisco de Miranda, acreditó sus sentimientos de humanidad accediendo a los medios conciliatorios para evitar la efusión de sangre y demás calamidades de la guerra, y concedió artículos razonables que incluyen dichas proposiciones, principalmente el tercero que habla de la inmunidad y seguridad absoluta de las personas y bienes que se hallan en territorio reconquistado. Creyó no ceder lugar a nuevas conferencias ni se alterase el término de 48 horas que señaló para que se aprobase y ratificase el indicado convenio después que éste llegase al cuartel general de La Victoria, mas por una prudente y equitativa consideración ha tenido a bien admitir la nueva conferencia que le ha promovido el nuevo comisionado Antonio León, el Marqués de Casaleón, que le ha pasado nuevas proposiciones y en consecuencia contesta a ellas por última vez las capitulaciones". Ya regresamos.

Decíamos en la parte anterior que Miranda se ve obligado a firmar capitulaciones con Domingo de Monteverde porque si continúa la guerra va a quedar completamente desbaratado lo que queda del ejército patriota. El Marqués de Casaleón interviene al final del texto y, como vimos antes en las capitulaciones de Miranda, y estas tienen lugar el 24 de julio de 1812. Esto se le recrimina mucho a Miranda. Le están recriminando dos hechos: uno, que no haya perseguido a Monteverde en Huayca y que lo haya dejado irse hacia Puerto Cabello, y que allí, en Puerto Cabello, hayan podido voltear los hechos a favor de ellos controlando el castillo donde estaban presos los realistas que habían sido derrotados por los patriotas.

Y el otro hecho que se le recrimina a Miranda es haber firmado la capitulación. ¿Quiénes le recriminan esto? Quizás injustamente, lo que hubieran preferido al parecer es que Miranda llegara hasta el final y que muriera en combate y los pocos hombres que le quedaban murieran también, porque las fuerzas de Monteverde eran una superioridad aplastante en relación con las fuerzas patrióticas una vez que se perdió la plaza de Puerto Cabello. Por cierto, una plaza que estaba encargada al coronel Simón Bolívar. De modo que sobre esto no se han tejido pocas injusticias en relación con el general Francisco de Miranda, entonces generalísimo, por decisión del Congreso de la República de Venezuela.

Bueno, en términos jurídicos la República se va a perder ese día 24 de julio de 1812, cuando se firman capitulaciones y se admite que Domingo de Monteverde ha recuperado los territorios para la corona de España. Monteverde sigue su avanzada hacia Caracas y lo vamos a tener el 29 de julio en Antímano, de modo que la ocupación de Caracas ya era inminente. Miranda baja a La Guaira con el deseo de irse. El capitán de la embarcación con que iría a Curazao, y después navegaría de Curazao a Southampton, en Gran Bretaña, le sugiere que zarpen de inmediato.

Él llega en la tarde y él no lo hace, y le dice: "No nos vamos a amanecer, déjenme pasar la noche aquí". Esa es quizás la decisión más trágica que tomó Miranda en toda su vida porque esa noche lo hacen preso y los hacen presos sus lugartenientes, Casas Peña, Montilla y Bolívar, que hacen preso a Miranda y se lo entregan a Monteverde en esa noche fatídica del 30 de julio para el 31 de julio de 1812. Hay muchas versiones sobre los hechos ocurridos ese día. A mí en particular me gusta la versión de Parra Pérez en su Historia de la Primera República de Venezuela, me parece, como casi todo lo de Parra Pérez, brillante y justo.

Allí señala el historiador que Miranda llega a La Guaira el 30 de julio a las 7 de la noche y que se hospeda en casa del comandante militar de la zona, Manuel María de Las Casas. Apunta Parra Pérez que se juntan en secreto en casa de Las Casas el doctor Miguel Peña, los comandantes Tomás Montilla, Rafael Chatillón, José Landaeta, Juan José Valdés y los coroneles Juan Paz del Castillo, José Mires, Manuel Cortés, Campo Mánez y Simón Bolívar. Todos en la conversación juzgaban muy severamente a Miranda, y Bolívar propuso que se le fusilara de inmediato por traidor. Por supuesto, no aceptaron la proposición del encendido joven Simón Bolívar.

Por su parte, habíamos dicho antes que el capitán Heinz del bergantín Saffir insta al general a embarcarse y zarpar de inmediato, pero este no quiso, como dijimos, y optó por salir al amanecer. Bueno, pues en la madrugada del 31 de julio, estando dormido Miranda, irrumpen en su habitación quienes le hicieron preso. ¿Quiénes? Bolívar, Chatillón y Montilla. El generalísimo le pide la linterna a sus asistentes, ¿quién es su asistente?, el entonces muy joven Carlos Soublette, que va a ser un personaje fundamental de la historia de Venezuela después, y con la linterna ilumina los rostros de sus captores.

Dicen que entonces pronunció su famosa frase: "¡Bochinche! ¡Bochinche! Esta gente no sabe hacer sino bochinche". No sabemos tampoco si esa frase es literal o si en ese momento Miranda tiene la presencia de ánimo como para decir eso. En todo caso, De Las Casas, siguiendo instrucciones de Monteverde, lo entrega a Cerveris y este lo introduce en la celda del Castillo de San Carlos en La Guaira. Miranda es trasladado al Castillo de San Felipe en Puerto Cabello, en enero de 1813.

En junio de 1813 es enviado al Castillo del Morro en San Juan de Puerto Rico, y en diciembre del 13 es trasladado a la cárcel de La Carraca en Cádiz. Y allí va a fallecer el 14 de julio a la 1 y 5 minutos de la madrugada de 1816, cuando tenía 66 años. Han corrido ríos de tinta para explicar este momento trágico de la historia de Venezuela, en el que el precursor de la independencia es entregado a los realistas por el futuro Libertador. Los hechos son crudos.

Bolívar seguramente se detuvo ante un dilema, si las capitulaciones firmadas por Miranda eran buenas, ha debido quedarse a hacerlas respetar, si se quería ir es porque era un traidor. Ese fue el dilema en el que se encerró el propio Bolívar, y esta lógica sencilla también escondía otra razón. Y es la única manera que tenía Bolívar de salvarse, de tener la misma suerte de Miranda, era entregándolo a Monteverde. ¡Y eso fue lo que hizo!

Sobre este tema abundaremos con mayores detalles en nuestro próximo programa. En este se nos fue el tiempo volando. Habla para ustedes, Rafael Arráiz Lucca, y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompaña en la producción Merizosa y en la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Me consiguen por mi correo electrónico rafaelarais@hotmail.com, en Facebook y Twitter. Y como siempre ha sido un gusto hablar para ustedes.

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