Serie Siglo XX
15 de febrero de 2022

Serie Siglo XX. Cap 5

Siglo XX. Cap 5

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Les habla Rafael Arráiz Lucca, y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Mi número de productor nacional independiente es 30.720. Hoy, con el quinto capítulo de esta serie que venimos haciendo sobre el siglo XX venezolano. En nuestro programa anterior, estábamos viendo la designación como presidente de la Junta de Gobierno de Germán Suárez Flamerich, quien va a estar encabezando esa Junta de Gobierno entre 1950 y 1952. Con justicia se le considera un presidente titular, mas no plenamente en ejercicio, porque en ese gobierno influía mucho la voluntad de Marcos Pérez Jiménez y las Fuerzas Armadas, en líneas generales.

Y sin exagerar, pudiera decirse que las riendas del gobierno las tenían las Fuerzas Armadas. Vimos cómo en abril de 1951 se aprueba un nuevo estatuto electoral, se convocan unas elecciones y a su vez hay una escalada represiva de la Junta de Gobierno que se va incrementando, a partir del nombramiento de Pedro Estrada al frente de la Seguridad Nacional. Estrada es designado allí el 31 de agosto de 1951. La experiencia policial se inició durante el gobierno de López Contreras en 1936; en este caso estamos hablando de 15 años antes. Entonces fue nombrado jefe de la Policía de Maracay y luego, durante el gobierno de Medina Angarita, va a trabajar en la Policía de Caracas.

Y pasó un tiempo en los Estados Unidos hasta que regresa a Venezuela en 1949. Para octubre de 1951, pues ya el número de presos políticos asciende a cerca de 2.000; en su mayoría dirigentes de Acción Democrática y del Partido Comunista venezolano estaban encarcelados en la Cárcel Modelo de Caracas y en las capitales de los estados, muy particularmente la Penitenciaría General de Venezuela, que queda en San Juan de los Morros. También estaba el campo de concentración de Guasina, que es una de las islas del delta del Orinoco. Ese campo de concentración se va a abrir en 1951 y allí enviaron a 400 presos políticos.

Por supuesto, la libertad de prensa no tenía mayor vigencia en Venezuela. Los periódicos que se atrevían a publicar noticias contrarias a los intereses de la Junta de Gobierno padecían problemas de toda índole. De modo que en la permanente violación de los derechos humanos en Guasina y todas las cárceles del país, de la que no se informaba regularmente, la gente se enteraba con base en relatos orales que pronunciaban en voz baja y corriendo todos los riesgos. Las denuncias sobre la insalubridad de Guasina fueron insistentes, hasta que el campo de concentración se cerró en diciembre de 1952.

De modo que duró apenas un año y esos presos políticos fueron trasladados de Guasina a Ciudad Bolívar. El año electoral de 1952 va a comenzar con problemas en la Universidad Central de Venezuela, hasta que se suspenden las actividades, yendo a parar a la cárcel muchos alumnos y profesores, mientras otros lograban salir al exilio. Hay que aclarar que estos problemas eran para el gobierno porque eran la expresión de la voluntad estudiantil y comenzaron las detenciones.

Mientras tanto, el gobierno se prepara con una agrupación electoral que se llamó FEI, Frente Electoral Independiente. El gobierno se preparaba a participar en las elecciones de noviembre. Recordemos que Acción Democrática y el Partido Comunista están ilegalizados, de modo que no pueden participar, mientras Copei y URD deshojan la margarita en cuanto a si participan o no, hasta que deciden concurrir.

Tienen lugar alzamientos puntuales en los cuarteles, a la par que el juego de inventos de atentados por parte del gobierno le da pie para seguir deteniendo a dirigentes o asesinándolos, como fue el caso de Leonardo Ruiz Pineda, jefe de Acción Democrática en la clandestinidad, cuando fue asesinado el 22 de octubre de 1952 en San Agustín del Sur. Los comicios van a tener lugar el 30 de noviembre de 1952, después de una campaña en la que URD recogió un apoyo notable, al punto tal que la concentración que logra URD en el Nuevo Circo de Caracas el 27 de noviembre es lo más grande que se recuerda en aquellos años. Por su parte Rafael Caldera y su partido Copei recorrieron el país dando discursos.

La asistencia del pueblo a las elecciones fue masiva y la primera cifra daba la victoria a URD, con una votación considerable de Copei también, mientras el partido de gobierno, el FEI, quedaba muy rezagado. El 1º de diciembre ya es evidente que URD ha ganado las elecciones y que Jóvito Villalba es el diputado electo con mayor número de votos para esta Asamblea Nacional Constituyente, para la cual se han convocado a elecciones. De hecho, al ser Villalba quien tiene el mayor apoyo popular, lo convierte de hecho en el venezolano de mayor respaldo popular en aquel momento, pero el gobierno, la dictadura, decide desconocer los resultados electorales.

Se crea una crisis en el Consejo Supremo Electoral donde los honestos se niegan a alterar los resultados para favorecer al gobierno, y el presidente en ejercicio del Consejo Supremo Electoral, Vicente Grisanti, se refugia en la embajada de Brasil. Once de los quince miembros del Consejo Supremo Electoral renuncian junto a Grisanti, mientras el gobierno designa un nuevo Consejo Supremo Electoral que sí está dispuesto a falsificar el resultado. El 2 de diciembre, el nuevo Consejo Supremo Electoral entrega unos resultados falsos en los que gana por amplio margen el FEI. Marcos Pérez Jiménez asume la presidencia provisional de Venezuela el mismo día, mientras el gobierno hace esfuerzos por lograr que URD acepte el resultado electoral; en vista de que no lo hacen, son montados en un avión y expulsados a Panamá el 15 de diciembre, mientras Copei no forma parte de la Asamblea Nacional Constituyente cuando en enero condicionan su participación y el gobierno no responde sus peticiones.

De modo que si la Junta Militar de Gobierno presidida por Delgado Chalbaud llegó al poder infligiéndole un golpe de Estado a un presidente electo por la mayoría, como fue el caso de Rómulo Gallegos, la presidencia provisional de Pérez Jiménez se impuso sobre un fraude electoral perpetrado contra el mismo pueblo que veía burlada su voluntad, y habían pasado apenas cuatro años entre un hecho y otro. Y comienza entonces en rigor la dictadura del entonces coronel Marcos Pérez Jiménez, porque después es ascendido a general. Una vez perpetrado el golpe de Estado por parte de Pérez Jiménez, ya que desconocer la voluntad popular expresada el 30 de noviembre era un golpe de Estado, la Asamblea Constituyente se instala el 9 de enero de 1953 y, de inmediato, esta Asamblea va a ratificar la provisionalidad de la presidencia de Pérez Jiménez y se enfrasca en la redacción del nuevo texto constitucional.

El 15 de abril de 1953 el presidente provisional firma el ejecútese de la nueva carta magna y el 17 la Asamblea Constituyente designa a Pérez Jiménez presidente constitucional. Designa, dije, para el período quinquenal que correría entre abril de 1953 y abril de 1958, con elecciones en diciembre de 1957. ¿Cómo es esta Constitución Nacional de 1953? Pues en relación con el período presidencial mantiene el quinquenio y el sistema electoral de la Constitución del 47, pero en algunos aspectos regresa a lo pautado por la Constitución de 1936, la de tiempos de López Contreras. En particular en lo relativo a los derechos de los ciudadanos.

Cambió esta Constitución la denominación que tenía Venezuela desde 1864 y era Estados Unidos de Venezuela. A partir de esta Constitución pasa a llamarse República de Venezuela. En la próxima parte del programa seguiremos viendo estos acontecimientos en los que vemos cómo hay una nueva situación constitucional y va a haber un gobierno con un nuevo paradigma, un nuevo plan que va a llamarse el Nuevo Ideal Nacional. Eso lo veremos en la próxima parte del programa. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.

Un espacio donde la formación y los valores son protagonistas. El mejor aporte que puedo dar a mi país es mi ejemplo y desde luego destacar la humildad, la humanidad, la resistencia ante una cantidad de situaciones que tenemos que superar, sacando lo mejor de todas esas experiencias. De educación y algo más con José Eduardo Orozco. Sábado 7 de la mañana, domingos 8 de la noche. Somos Unión Radio Cultural. Ustedes escuchan Venezolanos.

Somos Unión Radio Cultural. Decíamos en la parte anterior del programa que Pérez Jiménez va a gobernar bajo el Nuevo Ideal Nacional, que así fue como él llamó formalmente su proyecto de país, de mandato, y por otra parte la persecución por parte de la Seguridad Nacional contra Acción Democrática se recrudece notablemente. Esto en medio del Nuevo Ideal Nacional, cuyo énfasis estaba, literalmente lo digo entre comillas, la transformación del medio físico, es decir, la construcción de infraestructuras y obras, ese era el acento. Bueno, Acción Democrática es perseguida, no solo es detenido Higinio Anzola, que era el secretario general de AD en la resistencia, sino que Alberto Carnevali muere en la cárcel.

En mayo, Antonio Pinto Salinas es asesinado. Y quizás debido al desconcierto de la población ante esta política de terror, el gobierno decidió en enero de 1954 liberar a 400 presos políticos dejándoles ir al exilio a la mayoría, pero el hostigamiento no cesó. Tampoco la censura severa. Por ejemplo, a don Mario Briceño Iragorri lo apalearon en Madrid; él vivía allá en el exilio y todo indica que eso ocurrió en represalias por sus denuncias.

De modo que, para colmo, dentro del marco de la Guerra Fría, los Estados Unidos decide condecorar en octubre de 1954 a Pérez Jiménez con la Legión del Mérito, entendiendo que sus méritos se referían entonces a su anticomunismo militante. Estamos dentro de la lógica de la Guerra Fría, lo recordamos, y en perfecta sintonía con su proyecto político el gobierno de Pérez Jiménez se retira de la OIT, la Organización Internacional del Trabajo. Eso ocurre en 1955. Por supuesto, esto pasa luego de fricciones naturales entre dos instancias de poder tan disímiles como podía ser la OIT y el gobierno de Pérez Jiménez.

Como vemos, en estos años las tensiones entre el gobierno y la oposición siguen creciendo, así como las persecuciones y las violaciones de los derechos humanos en contra de presos políticos. Las torturas que muchos dirigentes de la oposición padecieron están suficientemente documentadas, como para que el tema no esté en discusión alguna. Entonces, el ingreso per cápita venezolano en 1956 llegó a estar entre los primeros del mundo. Los recursos provenientes de la explotación petrolera eran cuantiosos para una población pequeña que no llegaba a los 7 millones de habitantes.

Esta fue, me refiero, una de las causas por las que los flujos migratorios hacia Venezuela después de la Segunda Guerra Mundial fuesen muy grandes, en particular los inmigrantes de Portugal, de España y de Italia. Porque Venezuela, más allá de la represión política, era una tierra de oportunidades para el extranjero que venía a reconstruir su vida después de que sus países habían quedado devastados por la guerra. Este mismo año el gobierno otorga nuevas concesiones a las compañías petroleras que presionaban para que ello ocurriese, haciendo grandes inversiones en la industria petrolera del país. El año comenzó con agitaciones de 1957 dado que sería un año electoral.

El primer síntoma de que la dictadura no tenía a todos los factores de poder a su favor fue la pastoral del arzobispo de Caracas, monseñor Rafael Arias Blanco, el primero de mayo. A ella le antecedían las reiteradas protestas estudiantiles durante los meses de febrero y marzo. La pastoral de Arias Blanco se detiene en la reivindicación del movimiento obrero, de la necesidad de la sindicalización, muy a contracorriente de lo que pensaba la dictadura. De tal modo que el hecho fue interpretado como una delimitación franca entre el gobierno y la Iglesia católica.

Y siendo ésta la institución con más antigua tradición en el país, significó mucho para la disidencia y para el gobierno mismo, al constatar que no contaba con el respaldo de la Iglesia. La pastoral merece ser leída en su totalidad, ya que constituye una pieza doctrinal importante, además del significado político coyuntural que tuvo. Además del tema sindical, toca la pastoral el de los altísimos ingresos per cápita en Venezuela, pero la pésima distribución de la riqueza y las enormes desigualdades existentes, que hacían todavía más lacerantes las desigualdades. Este punto es importante, ya que la deficiencia de ingresos fiscales no fue lo que llevó a la dictadura a una crisis, como veremos luego, sino factores políticos sumados a los sociales.

Es decir, en otras palabras, la dictadura de Pérez Jiménez no cae porque haya una crisis económica. No es ese el motivo. Otro aspecto importante señalado por Arias Blanco es el tema del cambio poblacional que ha sido súbito en relación con el número de habitantes, ¿verdad? En el campo y la ciudad, variando notablemente a favor de esta última, de las ciudades. Ese proceso, ese éxodo del campo a la ciudad fue característico de estos años, donde la industria petrolera, por la vía de los impuestos y las regalías, hizo que el Estado venezolano tuviese unos ingresos extraordinarios. Y se fortalecieron el valor de la moneda, se propendiera a la vida urbana, a la industrialización y se abandonara en muchos sentidos el campo.

Al mes siguiente, estamos en 1957. En junio se constituye la Junta Patriótica, es una junta clandestina. Es iniciativa de tres dirigentes de URD: José Vicente Rangel, Fabricio Ojeda y Amílcar Gómez, quienes se reúnen con Guillermo García Ponce del Partido Comunista para formar la agrupación que se propone luchar por un gobierno democrático mediante elecciones libres y el logro de una amnistía general en el país. Eso se proponía la Junta, voy a citarlo entre comillas: "Gobierno democrático mediante elecciones libres y el logro de una amnistía general en el país", fin de la cita.

Luego, en agosto, se van a sumar a la organización clandestina Moisés Gamero por Acción Democrática y Enrique Aristeguieta Gramcko por Copei. Meses después, Gamero es sustituido por Silvestre Ortiz Bucarán. Gamero representaba en la Junta a Acción Democrática desde el comienzo. Se valen de la publicación de boletines y manifiestos que van marcando la pauta de la resistencia al régimen. En ellos hicieron énfasis en las fracturas internas de las Fuerzas Armadas en relación con el apoyo al régimen dictatorial.

Esta separación entre el perezjimenismo y los militares vino dándose marcadamente a partir de 1952, cuando el dictador comenzó a confiar particularmente en su jefe de policía, Pedro Estrada, y en su ministro de Relaciones Interiores, Laureano Vallenilla Planchart. Ambos civiles a quienes cierto estamento militar veía con recelo. Además, los jóvenes militares venían formándose sin la influencia de Pérez Jiménez y su generación, con lo que no podían señalarse vínculos particulares entre el alto mando militar y la tropa.

Como vemos, es casi una circunstancia de manual de historia política que se da en relación estrecha con el jefe de policía y el tirano, que fundamenta parte sustancial de su apoyo a la represión y espionaje. Esta relación fue determinante en las dinámicas del poder de la dictadura perezjimenista. Y así vamos avanzando hacia el 23 de enero de 1958. En noviembre de 1957, el régimen anuncia elecciones que tendrán lugar bajo la modalidad de un plebiscito, es decir, que los electores optarían por la continuación del gobierno de Pérez Jiménez o no.

Por supuesto, el resultado de los comicios del 15 de diciembre fue abrumadoramente favorable a Pérez Jiménez, cosa que la Resistencia denunció, de manera que pudo en medio de la censura, como un fraude. Y el 21 de diciembre el Consejo Supremo Electoral proclama a Pérez Jiménez como presidente de la República. El 29 de diciembre la Junta Patriótica llama a las Fuerzas Armadas para manifestarse a favor de la Constitución Nacional. El 1º de enero se alza la Fuerza Aérea acantonada en Maracay con el coronel Martín Parra a la cabeza mientras los estudiantes manifiestan en contra del gobierno. Por su parte, Hugo Trejo venía desde 1955 tejiendo una red de conjurados que llegaba a casi 400 oficiales en contra de la dictadura.

En la próxima parte del programa vamos a ver cómo desembocan, cómo decantan estos hechos que vengo narrando. Ya regresa. Les decía en la parte anterior del programa que los hechos se fueron precipitando. Decía que Hugo Trejo venía desde 1955 tejiendo una red de conjurados que llegaba a casi 400 oficiales. Es hecho preso y sofocada la rebelión maracayera, y unos sectores de la Armada se van a sumar a la protesta, de modo que la crisis está en marcha. El Gabinete Ejecutivo renuncia el 9 de enero y el 13, Pérez Jiménez asume personalmente el Ministerio de la Defensa.

Un sector importante de las Fuerzas Armadas le impone condiciones al gobierno, entre otras la salida de funcionarios públicos a quienes consideran inconvenientes. Y así salen del gobierno y del país Laureano Vallenilla y Pedro Estrada. Y a partir del 10 de enero, en las cárceles ya no hay sitio para más nadie, abarrotadas. Los gremios profesionales, los intelectuales y otros sectores de la vida nacional van manifestándose públicamente reclamando el regreso de formas democráticas con convivencia. Y el 21 de enero comienza una huelga de prensa y de inmediato una huelga general.

El gobierno responde con un toque de queda; la crisis se precipita hacia su final. El 22 de enero, sectores mayoritarios de las Fuerzas Armadas se suman al clamor popular. Pérez Jiménez ha perdido todo apoyo. De modo que en la madrugada del 23 se dirige al aeropuerto de La Carlota, toma el avión, y entonces la gente lo había bautizado como la Vaca Sagrada. Porque así se llamaba el avión de Harry Truman, el presidente de los Estados Unidos. De modo que Pérez Jiménez se monta en la Vaca Sagrada y alza el vuelo hacia Santo Domingo. Allí lo recibiría el dictador Rafael Leonidas Trujillo, sus socios en estas tropelías.

Y antes de partir, los pocos militares fieles a Pérez Jiménez le manifiestan que ellos permanecerán al mando y lo que el tachirense responde es que nombra una Junta de Gobierno presidida por un oficial de mayor antigüedad, más alto rango, y ese no era otro que el contraalmirante Wolfgang Larrazábal. Y así fue como comienza a gobernar Wolfgang Larrazábal, y sus primeros hechos conducen hacia una decisión equivocada, porque la Junta que crea Larrazábal es exclusivamente militar. Presidida por él, integrada por el coronel Carlos Luis Araque, el coronel Pedro José Quevedo y los coroneles Abel Romero Villate y Roberto Casanova.

La designación de estos dos últimos, Romero Villate y Casanova, motiva que entre el 23 y 24 de enero haya grandes protestas callejeras, manifestaciones enardecidas. ¿Por qué? Porque ambos estuvieron visiblemente ligados a la dictadura. Allí se equivoca Larrazábal, sin embargo, Larrazábal escucha a la calle, entiende los hechos, destituye a Romero Villate y a Casanova y nombra a dos civiles: Eugenio Mendoza Goiticoa y a Blas Lamberti. Y la Junta pasa a llamarse una Junta de Gobierno, no una Junta Militar como era antes.

Bueno, mientras esto está ocurriendo, las puertas de las cárceles se abren y comienzan a llegar los presos políticos a la calle. Turbas enardecidas saquean las casas de perezjimenistas, de Llovera Páez, de Vallenilla Lanz. El número de muertos en las calles es difícil de precisar. La euforia es colectiva, se vive una fiesta y un ajuste de cuentas a la vez. Una multitud asalta el cuartel de la Seguridad Nacional, lo incendia y lincha a varios de los esbirros que estaban allí.

Los que se salvaron del linchamiento son hechos presos en la Cárcel Modelo, de modo que la reacción de población fue severa en contra de la policía política, menos en contra de los funcionarios administrativos del régimen, como es natural que así haya sido. Cuando digo el número de muertos en las calles es difícil precisar, no quiero decir que sean centenares de muertos, sino que no se precisó el número de muertos. Probablemente no haya sido demasiado o no hayan sido grandes cantidades, quiero decir. La Junta de Gobierno conforma un gabinete ejecutivo mayoritariamente civil, mientras crea una comisión investigadora en la conducta de los funcionarios del régimen depuesto, y esto conduce a las confiscaciones de los bienes de Marcos Pérez Jiménez.

Entonces comienzan a llegar los líderes políticos que estaban en el exilio. Llegan Jóvito Villalba, Gustavo Machado, Rafael Caldera, Rómulo Betancourt, y los recibimientos son multitudinarios, el aeropuerto de Maiquetía en todos los casos. Y en el país se respira un aire de esperanza por la democracia que se quiere construir. La Junta de Gobierno anuncia la inminente convocatoria a elecciones, y en marzo de 1958 se nombra la Comisión Redactora del Estatuto Electoral integrada por representantes de todas las fuerzas políticas del país. Y junto con este río de celebración va corriendo otro subterráneo, me refiero a las pugnas internas en las Fuerzas Armadas.

Unas están lideradas por el coronel Hugo Trejo, quien, habiendo sido pionero en la insurrección, no obstante, no integró la Junta de Gobierno, y otra por el propio Ministro de la Defensa, el general Jesús María Castro León, quien creyendo interpretar el sentimiento de las Fuerzas Armadas abogaba por un deslinde absoluto entre los militares y el poder civil. Hugo Trejo aceptó ser embajador de Venezuela en Costa Rica y hacia allá fue, pero Castro León continuó con su plan conspirativo cuando el 23 de julio estalla la crisis. Siendo él ministro de Defensa, entrega un pliego con las condiciones que solicitan las Fuerzas Armadas; esta solicitud la afirman alrededor de un centenar de oficiales y esa solicitud es directa a la Junta de Gobierno.

¿Qué piden? Piden otra vez la eliminación de Acción Democrática y el Partido Comunista de Venezuela, piden censura de prensa, el aplazamiento por tres años de las elecciones y la formación de un nuevo gobierno tutelado otra vez por la Fuerza Armada. En otras palabras, están pidiendo la restitución de la dictadura. Los estudiantes, por supuesto, responden en contra, los partidos políticos también, y comienzan las negociaciones. Y a Castro León le quedan dos alternativas: enfrentar sus fuerzas contra las del gobierno o dimitir. Y felizmente hizo lo segundo, es expulsado del país el 24 de julio de 1958 junto con un contingente de oficiales que los seguían en esta nueva aventura tiránica militarista.

Y antes de estos hechos, en mayo ocurre la visita del vicepresidente de los Estados Unidos a Venezuela, Richard Nixon, y esto produjo reacciones, protestas. La población no olvidaba que los Estados Unidos en Norteamérica habían apoyado la dictadura de Pérez Jiménez y ahora se lo hacían saber a Nixon. El automóvil que lo traía del aeropuerto tuvo que pasar en medio de una turba que lo insultaba, corriendo un grave peligro su integridad física. Era evidente que la gente había perdido el miedo y que, de alguna manera, se cobraba años de terror y desmanes. Finalmente, al día siguiente, Nixon pudo abandonar el país, no sin antes recibir las disculpas de la Junta de Gobierno en pleno presidida por Larrazábal, que fueron a despedirlo en el aeropuerto de Maiquetía.

Y ahora viene otro alzamiento militar. Qué duro tuvo el trabajo de Wolfgang Larrazábal. Este alzamiento militar ocurre el 7 de septiembre, lo encabezaban los tenientes coroneles Juan de Dios Moncada Vidal y José Ely Mendoza-Méndez. Contaban con apoyo en la Guardia Nacional y en la Policía Militar, pero no fue suficiente. Y la conjura pudo ser controlada, aunque fuese sangrienta; algunos de los alzados buscaron refugio en embajadas y otros fueron hechos presos y sometidos a la justicia militar. Esta vez la Junta de Gobierno incrementó su severidad contra este tipo de manifestaciones inconstitucionales, buscando dar el ejemplo y señalar un camino.

Y eso fue en septiembre. Ahora en octubre va a ocurrir lo siguiente: el Pacto de Punto Fijo. Recordemos que durante los primeros días de enero de 1958, cuando las posibilidades de caída de la dictadura perezjimenista se vislumbraban probables, se reunieron en Nueva York Betancourt, Villalba y Caldera con el objeto de dialogar en torno a los errores del pasado y las posibilidades de no cometerlos. Era evidente que si los partidos políticos representados por ellos no se ponían de acuerdo en un programa mínimo común, la supervivencia de cualquier ensayo democrático estaría muy comprometida por el factor militar. Y los alzamientos de Castro León y Moncada Vidal vinieron a confirmar esa sospecha, esos temores que tenían los líderes civiles en el exilio en Nueva York.

De modo que en la próxima parte del programa, en las últimas, veremos cómo se fue tejiendo el Pacto de Punto Fijo. Ya regresamos. Estás en sintonía de Unión Radio Cultural. Recuerda, todos los programas están colgados en la aplicación Anchor.fm. Este programa Venezolanos lo puedes volver a escuchar los sábados a las 10 de la noche y los domingos a las 10 de la mañana. Somos Unión Radio Cultural.

Julio César Pineda nos conecta al panorama internacional con noticias y sucesos que repercuten en Venezuela y el resto del mundo. La Ruta de la Seda nos hace pensar en China, la antigua, la histórica, pero también en la moderna, porque el gobierno chino acaba de reunir a cien gobernantes y representantes del mundo para abrir lo que llaman la Ruta de la Seda, reinventar de nuevo lo que fue en su época ese inmenso comercio y cultura. Reseñando los hechos mundiales que son parte de la memoria de la humanidad, Brújula Internacional con Julio César Pineda, sábados 3 de la tarde, domingos 6 de la mañana. Somos Unión Radio Cultural.

Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. En la parte anterior del programa estábamos viendo cómo se fue tejiendo el Pacto de Punto Fijo. Recordemos que Betancourt había aprendido los errores que trajo gobernar sectariamente como lo hizo Acción Democrática en el llamado trienio adeco entre 1945 y 1948. Y le proponía a los líderes de los otros partidos políticos diseñar un programa de gobierno común e integrar un gobierno de coalición de las tres fuerzas políticas. Con miras al logro de este objetivo comenzaron las reuniones, ya estando en Caracas.

Esas reuniones eran entre miembros de la Dirección Política de AD, COPEI y URD. Primero se pulsó la posibilidad de presentarse como candidato único, pero muy pronto se vio que esto no era viable, e incluso muchos pensaban que era hasta inconveniente para el futuro desarrollo de un sistema de partidos políticos como en efecto. Yo creo que lo eran. Como las reuniones tenían lugar en la casa de Rafael Caldera en Sabana Grande, los periodistas comenzaron a llamar al pacto que se configuraba y lo aludían con el nombre de la quinta de la familia Caldera que era Punto Fijo, pero ojo, Punto Fijo corrido como una sola palabra, no como la ciudad falconiana.

Sino como que Caldera llamó a su casa Punto Fijo, bueno, porque sería su punto fijo del resto, estaba moviéndose en su actividad política. De modo que, a lo que alude Punto Fijo como vocablo es la estabilidad familiar. Bueno, después de conversaciones durante varios meses, el 31 de octubre de 1958 se firma el Pacto de Punto Fijo. En la base del documento asentaron sus firmas Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Gonzalo Barrios por Acción Democrática; Jóvito Villalba, Ignacio Luis Arcaya y Manuel López Rivas por URD; Rafael Caldera, Pedro del Corral y Lorenzo Fernández por COPEI.

Se comprometieron a respetar el resultado electoral, fuese el que fuese, y a gobernar en conjunto sobre la base de un programa mínimo común escrito y sin desmedro de las singularidades de cada uno de los partidos firmantes. El pacto apuntaba hacia la creación de una democracia representativa con un sistema de partidos políticos estable y una especificidad profesional del rol de las Fuerzas Armadas en la sociedad y el Estado venezolano. De modo que se trató de un pacto de gobernabilidad, no de un pacto electoral, porque no hubo un acuerdo electoral, sí hubo un acuerdo de gobernabilidad.

De los tres partidos, ganase quien ganase, la discusión sobre la no participación del Partido Comunista de Venezuela en el Pacto de Punto Fijo es compleja y disímil. Algunos comunistas afirman que no fueron incluidos, que no fueron invitados, mientras las fuerzas integrantes del pacto señalan que era difícil que un partido político integrante de la llamada órbita soviética formara parte de un acuerdo para instaurar una democracia representativa, sobre todo si en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS, y en todos los países aliados regía un sistema de partido único, sin libertad de prensa y sin libertades políticas y económicas. De modo que invitar al Partido Comunista a fundar una democracia liberal representativa lucía como un contrasentido.

En todo caso, es muy probable que estas dos líneas argumentales sean ciertas y de allí el resultado final haya sido la exclusión de la izquierda prosoviética del acuerdo político. Esto por otra parte lo dijo expresamente durante la campaña electoral del candidato Betancourt, señalando que no gobernaría en alianza con los comunistas. Betancourt además tenía un especial interés en distinguirse de las fuerzas comunistas porque ya en el trienio del 45-48 lo habían acusado de filiaciones con el comunismo y quería demostrar una vez más que no las tenía. De modo que Betancourt en esto tenía un interés particular además de estas razones conceptuales y sistémicas de las que hablé antes.

Y por otra parte la popularidad que fue adquiriendo Wolfgang Larrazábal lo condujo a presentarse como candidato presidencial en las elecciones convocadas para el 7 de diciembre de 1958. Renunció a la Presidencia de la República el 14 de noviembre, después de haber presentado su opción electoral el 25 de octubre. Le va a suceder en la primera magistratura el profesor universitario Edgar Sanabria, quien condujo la República hasta el 13 de febrero de 1959, día en que le colocó la banda presidencial al presidente electo Rómulo Betancourt. El doctor Sanabria venía de desempeñarse como secretario de la Junta de Gobierno que presidía Larrazábal, de modo que Sanabria fue la continuidad en la Junta y conocía perfectamente la marcha del Estado en aquellos meses difíciles de 1958.

A lo largo del año 1958 fueron definiéndose las candidaturas presidenciales, vamos a ver cómo fue este cuadro. AD se presentó con Rómulo Betancourt, COPEI con Rafael Caldera y URD, y el Partido Comunista de Venezuela, con Wolfgang Larrazábal. Betancourt vencedor obtuvo el 49,18% de los votos, Larrazábal el 34,59% y Caldera el 16,19%. AD obtenía el 49,45% de los votos, muy poquitos más que los votos de Betancourt, URD el 26,75% para la segunda fuerza política del país, y COPEI 15,20%. Y el Partido Comunista de Venezuela 6,23%, manteniéndose con muy pequeñas variaciones la relación, como vemos, entre los votos partidistas y los votos presidenciales.

Y el mes de enero lo emplea el presidente electo Betancourt para organizar su gabinete bajo el difícil esquema del Pacto de Punto Fijo, lo que supuso una repartición equitativa de las carteras ministeriales entre los tres partidos firmantes. Además, le tocó recibir la visita de Fidel Castro, que había entrado triunfante en La Habana después de derrocar al dictador Fulgencio Batista el 1º de enero. Vino en los días en que Venezuela celebraba el primer aniversario del 23 de enero del 58, cuando el dictador Pérez Jiménez alzó el vuelo en la Vaca Sagrada. La visita de Castro y la exclusión del PCB del Pacto de Punto Fijo van a fijarle un camino a la izquierda en el futuro próximo.

La lucha armada que emprendió Castro en Cuba pasó a hacer su inspiración, pero esto lo veremos luego, ¿verdad? Esto lo vamos a ver luego cuando trabajemos el gobierno de Rómulo Betancourt. Recordemos que Fidel Castro en la Sierra Maestra, en Cuba, habla de la democracia, está proponiendo instaurar la democracia en Cuba. Él se está enfrentando a una dictadura militar y finalmente vence. Eso explica que muchos líderes demócratas del mundo lo apoyaran mientras estaba su gesta buscando el poder.

Cuando lo alcanza, Castro incluso hace un viaje a Nueva York, sigue hablando de democracia, pero de pronto deja de hablar de democracia y asume el derrotero de la Unión Soviética y el respaldo soviético, y ya deja el discurso democrático. En nuestro próximo programa, entonces, nuestro sexto capítulo lo comenzaremos con el segundo gobierno de Rómulo Betancourt, que va de 1959 a 1964. Allí veremos los acontecimientos centrales. Como siempre, ha sido un gusto hablar para ustedes. Soy Rafael Arráiz Lucca, me acompaña en la producción Inmaculada Sebastiano y en la dirección técnica Giancarlo Caraballo. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba Rafael Arraiz.

Hasta nuestro próximo encuentro.

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