Serie Siglo XX
18 de enero de 2022

Serie Siglo XX. Cap 1.

Serie Siglo XX. Cap 1.

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Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Hoy iniciamos una nueva serie sobre el siglo XX venezolano. Además, mi número de productor nacional independiente 30.720. Como les decía, hoy iniciamos una nueva serie sobre el siglo XX venezolano que nos va a llevar a un conjunto de programas.

Recordemos que el siglo XX venezolano va a comenzar signado por la Revolución Liberal Restauradora, de Cipriano Castro, y esta a su vez se va a fundamentar en la debilidad del gobierno de Ignacio Andrade. Recordemos que Joaquín Crespo e Ignacio Andrade cometen un fraude electoral, las elecciones las iba a ganar el Mocho Hernández. Ellos adelantan un fraude electoral, gana Andrade, Hernández desafía bélicamente a Joaquín Crespo y Joaquín Crespo sale a batallar contra Hernández. Cae en el sitio de La Mata Carmelera, Joaquín Crespo.

El 16 de abril de 1898 Andrade queda desguarnecido porque su poder era tributario del poder de Crespo y allí se va a crear entonces una crisis política que le da pie a Cipriano Castro, que estaba en el exilio en Cúcuta, en Colombia, a organizar su Revolución Liberal Restauradora. Va a alcanzar el poder en 1899 y se va a iniciar lo que conocemos como la hegemonía militar tachirense, que va a durar de 1899 a 1945. De modo que casi la mitad del siglo XX, la primera mitad del siglo XX, estuvo signada por un gentilicio nuestro, el tachirense. Bien, y la causa que esgrime el general Cipriano Castro para iniciar, el 23 de mayo de 1899, su Revolución Liberal Restauradora fue la situación que estaba planteada por Andrade.

Castro se proponía a restaurar la legalidad violada del gobierno de Andrade, aunque todo indica que desde hace años Castro esperaba la oportunidad para buscar el poder nacional por la vía de las armas. Se había destacado en su estado natal, como sabemos, Cipriano Castro en Táchira, como un líder de significación regional, y había respaldado entusiastamente al gobierno de Andueza Palacios. Desde 1892 permanecía en el exilio en Cúcuta. Allí se había casado con Zoila Rosa de Castro, quien será conocida en Venezuela como doña Zoila.

Entonces, en el exilio, Castro administraba una hacienda de su propiedad justo al lado de la de su compadre Juan Vicente Gómez, también del exilio colombiano por las mismas razones por las que estaba Cipriano Castro en el exilio, porque había tomado el poder Joaquín Crespo en 1892-1893 y a ellos no les había quedado otro destino que el exilio. Y desde allá, entonces, aprovechando la coyuntura de Andrade y su debilidad, avanzan con la Revolución Liberal Restauradora. ¿Quiénes la forman? Pues además de Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez, Manuel Antonio Pulido, Emilio Fernández, Régulo Olivares, Froylán Prato y Santiago Briseño Are Allesteran, todos en el exilio, e invaden el territorio nacional a partir del 23 de mayo.

Y se libra la primera batalla al día siguiente en Tononó, cerca de San Cristóbal. Iba a continuar este comando con los encontronazos guerreros de Las Pilas, El Sumbador, Cordero, Tobar. Ya en Tobar tienen un ejército de 1500 soldados y cuando se van acercando al centro del país van a vencer en Parapara, en Nirgua o Tocuyito. Y ya para el 14 de septiembre de 1899 era evidente que el ejército comandado por Castro iba a llegar a Caracas triunfante.

Eso ocurre el 22 de octubre de 1899, después de haber negociado la entrega del poder días antes con el general Luciano Mendoza. El 20 de octubre de ese año, el general Ignacio Andrade, abandonado por sus seguidores, abandona el país por el puerto de La Guaira, rumbo a Puerto Rico. De modo que Castro había entrado al territorio nacional proveniente de Cúcuta al frente de un contingente de 60 hombres armados al que se le va sumando muchísima gente por el camino. Y además contó con la falta de determinación de Andrade; además de la buena estrella de Castro o el azar, también jugó a su favor.

De modo que eso permitió que Castro llegara a Caracas, tomara posesión del poder y, cuando eso ocurre en Caracas, ya no tiene necesidad de disparar un solo tiro porque Andrade se ha ido y ha negociado, a través de Luciano Mendoza, la entrega del poder. Y vale la pena recordar que en medio de esta campaña de la Revolución Liberal Restauradora, el 3 de octubre de 1899, 17 días antes de que el general Ignacio Andrade se vea obligado a abandonar el país y entregar el poder, se firma en París el laudo arbitral que despojaba a Venezuela de parte del territorio de la Guayana Esequiba. Y que Venezuela no aceptará en ninguna de sus partes; sabemos que muchos años después, en Ginebra, en 1966, cuando gobernaba Raúl Leóni, tanto Gran Bretaña como la futura República Cooperativa de Guayana reconocerán el reclamo de Venezuela. Pero no es mucho lo que se ha avanzado desde entonces y hasta la fecha.

De modo que vamos a tener la presidencia del general Cipriano Castro, de 1899 a 1908, y allí ese gobierno se va a iniciar con una incomodidad manifiesta por parte del grupo de andinos que lo acompañan en la aventura, ya que Castro, en su paso por Valencia, se hace acompañar en Caracas por lo que entonces se llamó el círculo valenciano. En cierta medida, al principio, impidió que los andinos detentaran todos los puestos de mando. Porque Castro llega a un acuerdo con el círculo valenciano y ellos se vienen a gobernar con él a Caracas.

De modo que la influencia del valenciano en el gobierno de Castro, sin embargo, no fue una circunstancia tan grave como para que los andinos no ocuparan otros destinos públicos, por supuesto que pasó. Pero sentían resquemor del círculo valenciano, como se le llamaba. En todo caso, con la llegada de Castro al poder comienza el largo camino de mando de un gentilicio que no había gobernado antes de esa manera. Esto no quiere decir que en gobiernos anteriores no hubiesen figurado andinos en puestos claves del aparato del Estado.

Por supuesto, tampoco quiere decir que los andinos estuviesen completamente aislados al resto del país; eso no era exactamente así. Más bien la región andina era de las principales productoras de café, contaba con un desarrollo propio muy superior al de otras zonas del país y además por razones históricas. No dispusieron de mano esclava durante el período colonial, lo que obligó a las familias lugareñas de los Andes a trabajar ellas mismas la tierra y a llevar ellas mismas la administración de sus fincas con criterios económicos muy claros. De esas familias proviene la mayoría de los tachirenses que llegan al poder con Castro, entre ellos su sucesor y compadre Juan Vicente Gómez.

Y a pesar de que Castro influyó en su gabinete e incluyó al Mocho Hernández como ministro del Fomento, este muy pronto se alzará en armas y logrará reunir un contingente importante de soldados, pero será derrotado en mayo de 1900. El empeño del Mocho Hernández por alcanzar el poder fue sostenido, permanente, y no obstante la derrota de Hernández, pocos meses después, en octubre, se alza el general Nicolás Rolando en Guayana proclamando la autonomía de la región. Y ahí surge una seguidilla de alzamientos militares en contra de Castro: Celestino Peraza se alza en diciembre y Pedro Julián Acosta en enero de 1901. Juan Pietri en marzo, Carlos Rangel Garviras penetra desde Colombia el Táchira.

Todas las insurrecciones fueron vencidas por el ejército de Castro, al mando de Juan Vicente Gómez y otros generales fieles al tachirense. De esta manera, en contraposición a lo que se buscaba, el gobierno del capachense, que Cipriano Castro había nacido en Capacho, se fortalecía y, en particular, la institución armada que lo sostenía. Bien, en la próxima parte del programa vamos a ver en qué consistió la Revolución Libertadora de Manuel Antonio Matos en contra del gobierno de Cipriano Castro. Ya regresamos. Estás en sintonía de Unión Radiocultural; recuerda, todos los programas están colgados en la aplicación Anchor.fm.

Este programa, Venezolanos, lo puedes volver a escuchar los sábados a las 10 de la noche y los domingos a las diez de la mañana. Somos Unión Radiocultural: escuchar la Palabra de Dios nos acerca a la reflexión espiritual y nos fortalece la fe. Y la esperanza, parte de esta historia del reinado de Dios. Ustedes y yo, los cristianos católicos, y aquellos que se sientan tocados por el espíritu de Jesús en Nazaret, por el Espíritu Santo. Misa dominical con el padre Onejer Molina García, domingos 5-7 de la mañana y 10 de la noche. Somos Unión Radio Cultural. Ustedes escuchan Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.

En la parte anterior del programa hablamos de una seguidilla de alzamientos militares en contra de Castro, los caudillos regionales, y junto con esta cadena de levantamientos vamos a tener que el banquero Manuel Antonio Matos entra en conflicto con el gobierno desde comienzo del mandato de Castro. ¿Por qué? Porque Castro pretendía lograr un crédito al Banco de Venezuela, fundado por Manuel Antonio Matos, y esta institución consideró que no se ofrecían suficientes garantías y le negaron el crédito. Castro entró en cólera, por supuesto, y se inició un enfrentamiento; los criterios del banco eran criterios técnicos. Si no había garantía no podían darle el crédito.

Y entonces Matos, con el apoyo de la New York Bermúdez Company, era la empresa que explotaba el lago de asfalto de Guanoco, junto con la empresa alemana del Gran Ferrocarril de Venezuela y la empresa francesa del cable interoceánico, ese cable que llegaba a Carúpano, deciden enfrentar militarmente a las fuerzas de Castro. Por si fuera poco, mientras estos fuegos se avivan en el territorio nacional, Castro respalda secretamente a una de las fuerzas en pugna en Colombia. De modo que tenía fuego prendido en distintas latitudes.

¿Quiénes estaban con Manuel Antonio Matos en su ejército? Bueno, una colcha de retazos o de caudillos militares: estaba Luciano Mendoza, Domingo Monagas, Nicolás Rolando, del que hablamos ya, los hermanos Pedro y Horacio Ducharne, Ramón Guerra, Juan Pablo Peñalosa. Y estos militares, con un ejército muy grande, reciben una estocada difícil de superar en la Batalla de La Victoria. Eso ocurrió en noviembre de 1902. Allí el ejército de Matos, con cerca de 14.000 hombres, se enfrentó al de Castro y este ejército lo pone en carrera, de modo que vencen a muchas divisiones del ejército y otras se van, corren.

Y una fracción de este ejército es el que huye hacia la ciudad Bolívar, que es el de Nicolás Rolando. Y se va a enfrentar a Juan Vicente Gómez el 22 de julio de 1903. Ese día tuvo lugar la última batalla que ha habido en Venezuela, el 22 de julio de 1903, cuando finalmente el ejército comandado por Juan Vicente Gómez derrota a Nicolás Rolando en las afueras de la ciudad Bolívar y así concluía la última andanada de los caudillos regionales. Y en esta oportunidad asociados con el capital extranjero y el nacional, porque el banco de Manuel Antonio Matos, del Banco de Venezuela, era un banco venezolano. Todos ellos tomaron las armas para enfrentar a Castro y la hostilidad de Castro, porque eso también hay que señalar.

Bien, antes de estos hechos que son en 1902 y 1903, Castro ha hecho una reforma a la Constitución Nacional. Se sanciona la Constitución Nacional de 1901 mediante una asamblea nacional constituyente, y esto va a ocurrir el 29 de marzo. En esa constitución nacional se amplía el período presidencial y pasa de cuatro años a seis años sin reelección inmediata. Y se establece un nuevo método para la elección del presidente de la República; ya veremos cuál es. Esta misma asamblea, por su parte, va a designar a los generales Ramón Ayala y Juan Vicente Gómez como primer y segundo vicepresidente de la República.

Y a partir entonces, en el mes de octubre del año en que se fijen las elecciones, los consejos municipales escogerán entre los candidatos a uno. ¿Y en caso de no ser unánime? La decisión, el Congreso Nacional perfeccionaría esa decisión. Por supuesto, en las elecciones de octubre de 1901 los consejos municipales presentaron un solo candidato, Cipriano Castro, que no hubo unas elecciones en términos clásicos porque uno se estaba eligiendo. Se estaba aprobando al único candidato. De modo que esto obviamente representó un retroceso importante para las fuerzas democráticas de la Venezuela de entonces y de las fuerzas republicanas, por supuesto.

También en estos años ocurre el episodio del bloqueo, que va a ser en 1902, cuando Alemania e Inglaterra ven con alarma cómo la República de Venezuela se acerca a la insolvencia económica. ¿Por qué? Bueno, la caída de los precios del café, otras calamidades también, pero sobre todo las caídas en los mercados internacionales impedían que Venezuela cancelara sus deudas. En particular el préstamo enorme que había contraído con el Disconto Gesellschaft de Berlín en 1896, en tiempos de Joaquín Crespo, y a su vez Crespo había contraído este préstamo para pagar las deudas de Guzmán Blanco con las empresas constructoras de los ferrocarriles. Bueno, era una bola de nieve que se había iniciado con la construcción de los ferrocarriles.

Y hay un reclamo inicial por el pago de la deuda, de parte de los alemanes y los británicos, pero a este reclamo inicial se suman Italia, Francia, Bélgica, Holanda, España y México. Porque todas estas naciones, estos estados, tenían reclamos de insolvencia económica: Venezuela había dejado de pagarles. Y así fue como el 9 de diciembre de 1902 la armada alemana e inglesa bloquean el puerto de La Guaira; el 13, cuatro días después, bombardean Puerto Cabello y el 17 se apostan frente a la fortaleza de San Carlos en la barra del lago de Maracaibo. Y un buque italiano fondea en la desembocadura del Orinoco.

Bueno, la reacción inmediata de Castro fue contundente. Le pidió al historiador Eloy González que redactara una proclama repeliendo, peleando, el bloqueo, y en ella puede leerse el 9 de diciembre de 1902 la famosa frase de Eloy González: "La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria". Bueno, el efecto inmediato del bloqueo fue la galvanización de las diversas fuerzas nacionales alrededor de Castro. Incluso muchas fuerzas que lo adversaban. Sin embargo, el conflicto no lo va a resolver el presidente de Venezuela, sino el gobierno de los Estados Unidos en Norteamérica, entonces presidido por Teodoro Roosevelt, ya que el episodio era un tema propio del derecho internacional público y sobre todo de la doctrina Monroe, concebida por el presidente de los Estados Unidos James Monroe en 1823.

Esa doctrina decía América para los americanos. Por supuesto, ahora se sumaba el corolario Roosevelt. En otras palabras, si alguna potencia europea intentaba invadir territorio americano los Estados Unidos la enfrentarían y por otra parte los Estados Unidos jamás intentarían invadir algún territorio europeo o de la zona de influencia europea. Y sobre la base de esta doctrina, Castro aceptó e invocó la intervención de los Estados Unidos para la solución al conflicto. Y así fue como se resolvió: el 13 de febrero de 1903 se firmó el protocolo de Washington por parte de Herbert Bowen, autorizado por el gobierno de Venezuela, y Michael Herbert, embajador del Reino Unido en los Estados Unidos.

En el protocolo se establece literalmente que Venezuela se obliga a ceder con este objeto en favor del gobierno británico, principiando desde el 1 de marzo de 1903, el 30% en pagos mensuales, los ingresos aduaneros de La Guaira y Puerto Cabello, que no podrán ser destinados a otros objetos. Es decir, la manera como se cobraron las deudas: las potencias europeas, Alemania y Gran Bretaña, fue reservándose el 30% de los impuestos aduanales de Puerto Cabello y La Guaira. Y así Venezuela comenzó a pagar sus deudas y se retiraron las fuerzas militares navales en las costas venezolanas. En la próxima parte del programa seguiremos viendo lo último de este episodio del bloqueo y nuevos acontecimientos en el gobierno de Cipriano Castro, ya regresamos.

Referíamos en la parte anterior del programa cómo se resolvió el episodio del bloqueo de las costas y de los puertos venezolanos fundamentales. Gracias a la doctrina Monroe, el derecho internacional público y la intervención de los Estados Unidos, que permitió que Venezuela no fuese invadida por potencias europeas buscando cobrarse sus acreencias. De modo que, firmado el documento, las naves europeas abandonaron nuestras costas y cesó el episodio del bloqueo.

Y hay unas investigaciones recientes que revelan que Alemania incluso había proyectado una situación más permanente de sus tropas en Venezuela, llegando incluso a concebirse una suerte de dominio estable, en caso de que Venezuela no respondiese favorablemente a sus acreencias. Pero, como sabemos, el tema era internacional: intervino Roosevelt, Teodoro, no Franklin. Y al parecer Roosevelt, con sus servicios de inteligencia, conocía estos planes alemanes y no podía permitir que potencias europeas intervinieran en territorio del continente americano, en razón pues de la doctrina Monroe y del propio corolario que él estableció durante su gobierno. Finalmente, el episodio del bloqueo va a afianzar a Castro en el poder e incluso le permitió incorporar al Mocho Hernández a su gobierno de nuevo. Lo de Mocho Hernández es recurrente.

Recuerden que cuando comienza Castro, lo invita a ser ministro de su gobierno; lo es, al tiempo se alza en armas. Al tiempo es derrotado; ahora, con el episodio del bloqueo, Castro lo invita de nuevo y en esta oportunidad lo designa embajador de Venezuela en Washington. Allá fue el Mocho Hernández. Bueno, como venimos viendo, los hechos le allanaron el camino a Castro; por ello, aprovechando el viento a su favor, se empeña en otra reforma constitucional que va a ocurrir en 1904. Sobre la base de la Constitución Nacional de 1901, Castro había sido electo para gobernar por seis años, entre 1902 y 1908, sin reelección.

Sin embargo, la Constitución Nacional promulgada el 27 de abril de 1904 suspende el período vigente y modifica el sistema de elección. Ya no será a través de los consejos municipales sino un grupo de catorce personas, catorce electores. Algo muy similar a lo que hizo Guzmán Blanco, y así se elige a Castro como presidente de la República para el sexenio de 1905-1911. En otras palabras, él hizo con la Constitución un borrón y cuenta nueva; entonces ahora comenzaba otro sexenio para Cipriano Castro. Bueno, es un episodio ya descarado de modificación del texto constitucional a favor de la continuidad de Castro en el poder, pero esto no debe extrañarnos: vimos a lo largo del siglo XIX que esta fue una costumbre reiterada, en la que los presidentes de la República, en varios casos, no en todos, pero en varios casos, mandaban a hacer constituciones nacionales de acuerdo con su voluntad.

Porque fíjense, no han pasado tres años de la Constitución de 1901 y ya Castro modifica la Constitución a su favor en 1904. Y además, con base en esta modificación, se establecen dos vicepresidencias, y las van a ocupar Juan Vicente Gómez y José Antonio Velutini. Bien, y una vez consolidado en el poder, Castro se entrega todavía con mayor fruición a la alegría de vivir. Entonces en la prensa comenzaron a llamarlo el Bailarín Eléctrico por sus dotes para la danza desenfrenada. Esa actitud festiva de Castro contrastaba con la de Juan Vicente Gómez, quien llevaba una vida rutinaria, alejada de ruidos, hablando muy poco, como era Gómez.

Y de pronto Castro comenzó a desconfiar de su compadre Juan Vicente. Y le tendió una trampa, pero Gómez, que era muy zamarro, la advirtió con tiempo y no cayó en ella. ¿En qué consistía esta trampa? Bueno, en que Castro, de manera imprevista, le cedió el poder a su vicepresidente. ¿Qué buscaba Castro? ¡Que Gómez intentara quedarse con el poder y no devolvérselo! Pero Gómez no lo hizo y se lo devolvió una vez que los seguidores de Castro, a través del Congreso Nacional, organizaron un regreso apoteósico, que llamaban la aclamación.

Bueno, esto fue una opereta totalmente, ¿no? Y Gómez, zamarro al fin, permaneció fiel a su jefe y en esta oportunidad no se quedó con el mando, logrando deshacer todas las sospechas que pesaban sobre su persona sin caer en la celada que sus jefes le habían tendido. De modo que esta estrategema de Castro recuerda a otra, a la de Julián Castro, que hizo algo exactamente igual o por lo menos sumamente parecido, como vimos cuando revisamos el siglo XIX. Julián Castro hizo algo muy similar con Pedro Ovalle.

Bien, muy pronto Cipriano Castro va a enfermar de los riñones y es operado de urgencia en Macuto. Eso está ocurriendo en febrero de 1907 y esta enfermedad despierta apetencias en distintos actores y se activan varias conspiraciones. ¿Cuáles son? Una conspiración en contra de Gómez. ¿Por parte de quién? Del círculo castrista más cercano, que no quiere a Gómez, que lo ve como una amenaza. Por otra parte, hay otra conspiración porque los exiliados ven en el general Antonio Paredes la persona indicada para invadir a Venezuela y a derrotar las fuerzas de Castro.

Y Antonio Paredes lo intenta ¡y es apresado en el intento! ¿Y además es fusilado en abierta violación del marco constitucional? Recordemos que la Constitución de 1864 la sancionó Falcón. La Constitución Federal fue la segunda; Venezuela fue el segundo estado del mundo en consagrar la eliminación de la pena de muerte y eso se había mantenido de alguna manera, aunque también Antonio Guzmán Blanco mandó a fusilar a algunos de sus enemigos. De modo que ese espíritu pacifista y de respeto a los derechos humanos, en los que Venezuela fue vanguardia, a partir de 1864 ya se había violado; aquí hay una nueva oportunidad de violación de ese espíritu, ¿verdad?

Y hay otra conspiración lenta, muy lenta, pero más segura, y esa es la conspiración que adelanta el propio Gómez en secreto. Y lo primero que hace Gómez: consultar secretamente, por supuesto, al gobierno de los Estados Unidos. A través de una interpuesta persona le consulta al gobierno sobre la aceptación de un golpe de Estado que él le daría al presidente Castro, y las respuestas de los Estados Unidos fueron positivas. De modo que era cuestión de tiempo.

Cuando llegó esa oportunidad, el 24 de noviembre de 1908, cuando Castro se embarca en La Guaira rumbo a Alemania para tratarse allá con un especialista extraordinario que había en Berlín, el médico más sabio de la afección renal que tenía Cipriano Castro en el mundo. Y el 19 de diciembre de 1908 era ya Gómez, cuando ya Cipriano Castro está lejos del territorio nacional, y le da un golpe de Estado a su compadre. No encuentra resistencia a sus pretensiones en el ejército. Bueno, era imposible que la encontrara porque él controlaba realmente al ejército desde hace años y además recibe el inmediato apoyo de los Estados Unidos, donde veían...

Donde los Estados Unidos incluso envían un comisionado que llega muy pronto a Caracas para reconocer el gobierno naciente y aquí comienza el largo calvario de Cipriano Castro en el exilio. Y va a morir, estamos en 1908, Cipriano Castro va a morir en el exilio en 1924, en Puerto Rico, después de haber intentado todo lo habido y por haber para recuperar el poder en Venezuela, pero todos sus intentos fracasaron. Ni siquiera llegó a penetrar en el territorio nacional intentando recuperar; todo se quedó en intento hasta que muere en 1924 acompañado de doña Zoila en Puerto Rico. Bien, en la última parte del programa vamos a ver el inicio de la dictadura vitalicia del general Juan Vicente Gómez que va a extenderse desde 1908 a 1935, fecha de su muerte, el 17 de diciembre de 1935, en la ciudad de Maracay, que era donde quedaba su cuartel general y una ciudad que se convirtió en su querencia.

Ya regresamos. Estás en sintonía de Unión Radiocultural. Recuerda, todos los programas están colgados en Anchor.fm. Este programa, Venezolanos, lo puedes volver a escuchar los sábados a las 10 de la noche y los domingos a las diez de la mañana. Somos Unión Radio Cultural: escuchar la Palabra de Dios nos acerca a la reflexión espiritual, nos fortalece la fe y la esperanza. Sin embargo, la historia sigue cantando, glorificado a Dios; su presencia es vital para la humanidad, para Venezuela, el mundo entero.

Y nosotros somos parte de esta historia del reinado de Dios. Ustedes y yo, los cristianos católicos, aquellos que se sientan tocados por el espíritu de Jesús en Nazaret, domingos 5 y 7 de la mañana y 10 de la noche. Somos Unión Radio Cultural. Usted escucha Venezolanos. Somos Unión. Bien, como decíamos en la parte anterior del programa, al no más embarcarse Cipriano Castro en el vapor Guadalupe con rumbo a Europa, pues las distintas conspiraciones que estaban en marcha para llegar al poder se activaron. Y esta circunstancia fue aprovechada, como dijimos, muy particularmente por Juan Vicente Gómez, quien puso en movimiento su proyecto personal de sustituir a Castro en la Presidencia de la República, sobre la base de un cable que enviaba el presidente enfermo desde Berlín.

Y le ordenó al gobernador de Caracas, Pedro María Cárdenas, que procediera contra el vicepresidente. En el texto se leía, se decía: "la culebra se mata por la cabeza", viejo refrán venezolano. Y Gómez naturalmente interpretó que la culebra era él y le dio el golpe de Estado a su compadre. Algunos años después se supo que el cable no lo había escrito Castro sino sus enemigos, que buscaban que Gómez se hiciera con el poder, ya que de regresar Castro al mando ellos no tendrían horizonte. En todo caso, Gómez asumió con gusto la tarea; bueno, tanto que murió en ella, pues 27 años después es difícil pensar que el general Gómez no estaba en esta jugada, pero no hay fuentes documentales que yo sepa que lo certifiquen. Pero podemos afirmar que con seguridad estaba en la jugada.

¿Qué hace Gómez? De inmediato destituye a los ministros del gabinete fieles a Castro, inicia una persecución contra los jefes militares que respondían a órdenes de su antecesor y además, para blindar su acción, ordena enjuiciar al general Castro por intento de asesinato del vicepresidente de la República. ¿Cuál es la prueba? El cable aludido, y por qué están también juzgando a Cipriano Castro para el fusilamiento en 1907. De tal modo que el golpe de Estado está perfectamente investido. Pónganle las comillas de las formalidades legales, aunque sabemos que se trataba de un ardil, dicho de otra manera: el vicepresidente ha reaccionado contra el presidente que ha ordenado matarlo, de modo que al asumir la presidencia no se rompió el hilo constitucional. Esta es una trama legal que envuelve este hecho.

Bueno, por otra parte, muchos venezolanos hartos del gobierno de Castro festejan la llegada de Gómez al poder y él invita a los exiliados a regresar al país. En un comienzo de apertura, abre las puertas de las cárceles para los presos políticos, acepta la libertad de prensa y, a diferencia de la práctica de sus antecesores, no disuelve el Congreso Nacional. No convoca una Asamblea Nacional Constituyente, sino que le pide al Congreso constituido que redacte un nuevo texto constitucional. Aquí procede de manera muy pragmática; Gómez lo era, práctico, un pragmático acendrado. Y en algunos sectores del país la asunción de Gómez fue también recibida, que incluso a un grupo literario llamado La Alborada se llamó así pensando que había un amanecer en Venezuela.

De ese grupo formaron parte los jóvenes de entonces: Rómulo Gallegos, Salustio González Rincones, Enrique Sublett. Julio Planchart y Julio Rosales. Y bueno, esto les da una idea de cuánto alborozo se asumía la llegada del Gómez al poder en esa circunstancia. Bien, y la reforma constitucional de la que venimos hablando ocurre en 1909. Esta reforma devuelve a la república los 20 estados fijados en la Carta Magna de 1864, además de que reduce el período presidencial a cuatro años y crea un consejo de gobierno.

Por cierto, el regreso a los veinte estados de la Constitución Nacional de 1864 evidentemente fue un acierto porque se estaba regresando a la costumbre inicial. Esos 20 estados en tiempos de Falcón surgieron por razones culturales, históricas y costumbres bastante naturales, nada forzadas, como sí fueron tremendamente forzadas las reformas político-territoriales de Antonio Guzmán Blanco, que no tuvieron ni pies ni cabeza ni tradición alguna y tuvieron que ser desechadas y volver a los 20 estados con los que se consagran de nuevo en la Constitución de 1909. Por si fuera poco, en esta constitución se elimina el voto directo para presidente de la República y este pasa a ser elegido por el Congreso Nacional. Obviamente estamos frente al retroceso grave, importante, de las fuerzas democráticas ante este hecho, y los diputados del Congreso tampoco son elegidos de manera directa sino un voto de segundo grado.

De modo que el proceso de centralización en una sola mano que procuraba Juan Vicente Gómez estaba en marcha, como era un retroceso para la democracia, para sus fuerzas, y ya no se estaba dando solamente en la realidad de los hechos sino que estaba consagrando eso en el texto constitucional. Muy bien, entonces en el marco de esta Constitución Nacional de 1909, Gómez es designado por el Congreso Nacional el 25 de abril de 1910, general en jefe de los ejércitos, y dos días después, nótese el matiz, es electo presidente de la República para el período constitucional 1910-1914, porque lo ha reducido en la reforma constitucional el período presidencial. Castro lo tenía en seis años, él lo reduce a cuatro. Después veremos cómo él busca la manera de permanecer en el poder ad eternitatem, pero en ese momento hay una reducción del período presidencial y eso le cayó muy bien a la gente.

En 1910 vamos a tener un hecho importante y es que la Academia Militar abre sus puertas. Fíjense, la Academia Militar había sido decretada en 1903, pero realmente cuando abre sus puertas con todas las de la ley es cuando se concluye el cuartel de La Planicie. Aquí estamos hablando del cuartel de La Planicie, cuyo arquitecto fue Alejandro Chataing, y podemos observar una continuidad entre Castro y Gómez en relación con el tema militar bastante clara. Gómez va a designar al coronel chileno Samuel McHill, quien entonces se desempeñaba como cónsul de Venezuela en Panamá; lo va a designar como instructor de la Inspectoría General del Ejército.

Los antecedentes de McHill eran favorables ya que venían para organizar instituciones castrenses en Ecuador, Nicaragua o Honduras y a su vez se había formado entonces uno de los ejércitos más profesionales de América Latina, que era el ejército chileno. De tal modo que la orientación que le va a imprimir McHill a la Academia Militar Venezolana, a semejanza de su país de origen, va a ser prusiana. La instrucción del cadete se articuló profesionalmente y apenas dos años después, cuando tuvo lugar una parada militar en el Hipódromo del Paraíso, las filas estaban ordenadas, los pertrechos nuevos y todo esto causó un gran asombro entre la población. Era ya un hecho que el ejército venezolano había iniciado el camino de su profesionalización, de modo que atrás iban a quedar las montoneras integradas por soldados improvisados y sin disciplina.

Y ese camino de profesionalización del ejército venezolano, iniciado por Castro, continuado con Gómez, venía a robustecer lo que ya se venía prefigurando como un proyecto político. La primacía de las fuerzas armadas como una institución nacional; veremos en los sucesivos cómo la institución militar se va a desdoblar incluso en dedo elector de los futuros presidentes de la República. Y así es como vamos avanzando hacia otra modificación constitucional en 1914, pero eso lo referimos a nuestro próximo programa. Hasta aquí el que hemos visto los años de gobierno de Cipriano Castro y la transición a través del golpe de Estado de Juan Vicente Gómez a Castro y los inicios del gobierno de Juan Vicente Gómez. Como siempre, ha sido un gusto hablar para ustedes.

Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastián y Fernando Camacho. Y en la dirección técnica, Giancarlo Caravaggio. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba rafaelarraiz. Hasta nuestro próximo encuentro en esta serie sobre el siglo XX venezolano que estamos comenzando hoy.

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