Serie Militares
19 de mayo de 2021

Serie Militares. Rafael Urdaneta

Serie Militares. Rafael Urdaneta

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Rafael Arráiz Lucca. Nos dedicaremos a examinar la vida y obra de Rafael Urdaneta, mi número, productor nacional independiente 30.720. El primero de los Urdaneta llegaba a Maracaibo en 1645 y provenía del País Vasco. Se llama Martín Urdaneta del Campo, que había casado con María de la Vega Palacios Velasco.

Ellos fueron los tatarabuelos de Rafael Urdaneta Faría, quien era hijo de Miguel Jerónimo Urdaneta Trocónis y María Alejandrina Faría de Jiménez y Sedeño Cisneros. Los Urdaneta Faría fueron 11 hermanos, de los que Rafael José fue el segundo y nació el 24 de octubre de 1788. Los Urdaneta Faría crecieron y se educaron en Maracaibo entre las familias de la élite marabina; sus padres tenían un hato en La Cañada, a donde pasaban temporadas en contacto con la naturaleza lacustre.

Pero será en Maracaibo donde Rafael José conozca su primera instrucción hasta que en 1799 los padres lo envían a Caracas a estudiar latinidad, y va a estar en la capital por un breve período para regresar luego a Maracaibo. A formarse con los franciscanos, aprendiendo algo de gramática y filosofía. Luego lo vemos allá en 1804 cuando tiene 16 años y lo envían a estudiar a Bogotá, alojándose en casa de su tío Martín Urdaneta Trocónis, quien entonces desempeñaba un cargo de alguna importancia en el virreinato, contador mayor del tribunal de cuentas. Recordemos que Bogotá, en muchos sentidos, fue la metrópolis de la región zuliana y de la región andina venezolana.

Bogotá y Caracas estaban más o menos a la misma distancia, incluso pareciera más fácil llegar desde Maracaibo a Bogotá que desde Maracaibo para Caracas porque el viaje era bastante accidentado; en todo caso eran ciudades equidistantes. La decisión de las familias de la élite zuliana de enviar a sus hijos a Bogotá siempre que pudieran hacerlo, pues era muy factible. En este caso se propició por la permanencia de su tío Martín Urdaneta allá en Bogotá y entonces el joven Rafael va a ingresar a estudiar en el legendario Colegio Mayor de San Bartolomé.

Ese fue el colegio que fundaron los jesuitas en Bogotá y se sumerge entonces en la sociedad bogotana de entonces, muy distinta a la marabina que hasta aquel entonces había conocido. Son años decisivos en su vida: estudia en el mejor colegio de Bogotá para la época y desempeña un cargo menor que lo ayuda en su manutención. Oficial tercero en el tribunal de cuentas y, según su biógrafa Arlene Urdaneta Quintero, señala lo siguiente, cito: "En este empleo adquirió valiosos conocimientos sobre la administración del personal militar; se familiarizó con los asuntos castrenses".

Esa biografía de Arlene Urdaneta Quintero está recogida en la Biblioteca Biográfica Venezolana del diario El Nacional. Ahí está una estupenda biografía de Rafael Urdaneta. Los vínculos familiares, como vemos, le van a ampliar el horizonte y va a llevar una vida activa culturalmente en los ambientes de la élite bogotana, y en 1811 cuando tiene 23 años se va a sumar a la gesta independentista, que se ha ido formando después de los sucesos del 20 de julio de 1810 en Bogotá.

Los sucesos de la Casa del Florero, como se le conocen allá, y no son otros que unos sucesos similares a los del 19 de abril de 1810 en Caracas: la formación de una junta que va a gobernar en nombre de Fernando VII mientras este esté en cautiverio y desconociendo la regencia, la coronación de José Bonaparte. En España, para este año el joven Urdaneta detentaba otro cargo en las cajas reales. Este trabajo le permitió mejorar todavía más sus destrezas administrativas, y en 1811 se va a incorporar al batallón comandado por Antonio Baraya y dará sus primeras batallas en Popayán, el sur de Nueva Granada, entonces contra el ejército realista de Miguel Tacón.

Y pronto, Urdaneta va a ser ascendido a capitán y luego a sargento mayor. Y su lealtad a Baraya lo lleva a incorporarse en 1812 al batallón federalista que va a enfrentarse a las fuerzas centralistas de Antonio Nariño. Recordemos algo: en Nueva Granada no se había logrado la independencia plena y ya había fuerzas patrióticas discutiéndose el control del poder, los centralistas y federalistas.

Y en esta contienda Urdaneta, cuando los centralistas de Nariño derrotan a los federalistas de Baraya, cae preso y luego es liberado como consecuencia del pacto entre ambas fuerzas centralistas y federalistas. Y aquí vienen muchos años en los que Urdaneta va a estar en guerra: entre 1813 y 1821 estamos hablando de ocho años de guerra. Ya recuperada su carrera militar, Urdaneta vuelve a las luchas independentistas y conoce a Simón Bolívar en 1813, cuando Bolívar está en el trance de organizarse después del fracaso venezolano de 1812.

Se conocieron cerca de Pamplona y Urdaneta se sumó al pequeño ejército de Bolívar, siendo integrante del Ejército Neogranadino. En esta disyuntiva, Urdaneta decide integrar las fuerzas de Bolívar y se pone bajo sus órdenes en la llamada campaña admirable. Desde este año de 1813 hasta 1830, durante 17 años, Urdaneta estuvo a la orden del Libertador en todas las circunstancias. Sale de Cúcuta con el ejército de Bolívar y participa en las batallas de Niquitao, 2 de julio, Taguanes, 31 de julio, y luego está con Atanasio Girardot en Puerto Cabello.

Al tiempo recibe su ascenso a teniente coronel y participa en la batalla de Bárbula el 30 de septiembre, donde cae Girardot, y luego en la batalla de Araure, en diciembre. Y sobre este momento de su vida afirma uno de sus biógrafos, el doctor García Chuecos, lo siguiente, cito: "Muestra brillante de la actividad guerrera de este venezolano es el hecho que durante 45 días seguidos después de la cita a la batalla de Araure estuvo en 27 acciones generales y parciales".

Y sobre la muerte de Girardot el propio Urdaneta escribe en el Boletín del Ejército Libertador, el boletín número 16 del primero de octubre de 1813, dice Urdaneta: "Al llegar ayer con sus tropas a la altura que dominaba el enemigo, tremolando el pabellón de la libertad, una bala de fusil le hizo morir". Ya en 1814 está presente en los sitios de San Carlos y Valencia y combate en la primera batalla de Carabobo con Bolívar, el veintiocho de mayo, y se le instruye para que persiga a los vencidos luego. Después de la derrota en la batalla de la Puerta, el 15 de junio, se retira hacia Nueva Granada siguiéndole el rastro los soldados del realista Sebastián de la Calzada.

En tal sentido también afirma García Chuecos: "Fue esta la más brillante operación de su carrera militar, abriéndose paso por entre dos ejércitos enemigos y perseguido por otro, carente de municiones y subsistencia con un hospital numeroso de heridos y escoltando una emigración de más de 2000 personas". Bueno, toda una hazaña. Y en 1815 es ascendido a general de división, tiene 27 años y desde Tunja se mueve hacia Cúcuta y luego hacia Chitagá, donde es derrotado por De la Calzada y regresa a Tunja a presentar informes.

Se le absuelven los cargos por esta derrota en 1816 y se le envía a Casanare y luego a Pore, donde se pone bajo las órdenes de José Antonio Páez. En 1817 lo tenemos en Barcelona a las órdenes de Bolívar al principio del año, luego queda en Oriente a las órdenes de Santiago Mariño y finalmente baja a Angostura a sumarse a la campaña que Bolívar adelanta en el centro del país. En 1818 lo tenemos en la batalla del Semén, en marzo; ahí lo hieren y al año siguiente, en el año crucial de 1819, Bolívar no lo lleva a la campaña de Nueva Granada sino que lo distingue enviándolo a Oriente.

Antes lo hallamos como diputado por Barinas en el Congreso de Angostura, que se reunió en febrero de 1819. Después lo tenemos en Margarita y Cumaná, y en julio toma el morro de Barcelona y luego la ciudad. Y cuando Bolívar regresa a Bogotá, ante la muerte de José Antonio Anzoátegui en Pamplona, lo designa en sustitución de Anzoátegui como general en jefe del Ejército del Norte de la Nueva Granada; entonces se traslada a Cúcuta y, en 1820, la confianza que le tiene Bolívar es absoluta.

Le encarga las primeras negociaciones con los enviados de Pablo Morillo para el armisticio y en las tratativas finales no va a estar presente, ya está entonces al frente de sus tropas en Trujillo como garante del acuerdo de noviembre de este año de 1820, cuando Bolívar y Morillo se dan la mano y firman el tratado de paz y de regularización de la guerra. En 1821 Urdaneta va a trabajar en el pronunciamiento de Maracaibo a favor de Colombia y luego se desplaza hacia Coro y Barquisimeto, donde Bolívar espera similares respaldos. Este año, ante los servicios prestados por Urdaneta, lo vuelve a ascender nada menos que a general en jefe.

Recordemos que ha habido muy pocos generales en jefe en este período de nuestra historia militar, de modo que ha llegado a la cima de su carrera militar castrense. Tiene 33 años y está afanado en la preparación de las tropas para la batalla de Carabobo, que va a darse en junio de 1821, pero la enfermedad lo sustrae de participar en ella; el cuerpo no le daba, estuvo convaleciente la mayor parte del año hasta que lo designan jefe del departamento militar de Coro, Maracaibo, Trujillo, Mérida y Táchira. Y luego lo eligen como senador en el Congreso de Cúcuta de 1821 y ahora viene un período interesante de Urdaneta, donde va a vivir durante tres años, entre 1821 y 1823.

Ahí, todavía convaleciente, Urdaneta se establece en la capital de Colombia. Bolívar lo quiere cerca, es uno de sus pocos hombres de su absoluta confianza; vuelve además a Bogotá con el aura del vencedor y además está soltero. Y muy pronto se enamora y se casa con una señorita principal de la capital de Colombia, María Magdalena de los Dolores Guadalupe Vargas Mayuca París Ricaurte. Nombre larguísimo que se resume en Dolores Vargas París, sin la menor duda una niña de las familias del mayor abolengo en la ciudad andina, y el matrimonio ocurre el 31 de agosto de 1822.

Los Urdaneta Vargas fueron once: Rafael Guillermo, 1823; Luciano, 1825; Octaviano, 1826; Amenodoro, 1829; Adolfo, 1830; Rosa Margarita, 1831; Alejandrina, 1832; Susana, 1834; Eleazar, 1839; Neftalí, 1841, y Rodolfo, 1843. Dolores, su esposa, había nacido en Bogotá, como dijimos, en 1800; iba a fallecer en Caracas en 1878. Le va a sobrevivir unos cuantos años a Rafael Urdaneta, ya que Urdaneta va a morir en París en 1845, y en Bogotá Urdaneta se afilia a la logia amazónica, además lleva una vida intensa en el orden social y la pareja Urdaneta Vargas se distingue notablemente, según todos los testimonios.

Bolívar, por su parte, se va a las campañas del sur, en el que queda al mando el vicepresidente de la República, Francisco de Paula Santander. Urdaneta, senador elegido por Maracaibo, incluso fue presidente del Congreso entre 1823 y 1824, año en que Bolívar lo designa intendente de Maracaibo y va a regresar a su patria chica, sus orígenes. Va a vivir tres años en Maracaibo entre 1824 y 1827 y gobernar en su ciudad natal ha debido ser un honor particular para Urdaneta. Además podía organizar los bienes familiares y retomar el ritmo de las relaciones personales, suspendidas a partir de 1804 cuando se fue a vivir a Bogotá.

O sea, él salió de Maracaibo a los 16 años y ahora regresaba a vivir allí a los 36, 20 años después, ya casado y entonces tenía tres de los 11 hijos que tuvo. Bueno, se dedica a gobernar en términos administrativos; no había tenido esa oportunidad hasta ese momento ya que sus tareas entre 1811 y 1821 habían sido exclusivamente bélicas. Y luego en Bogotá se había desempeñado como senador. De tal modo, la administración de un presupuesto, las órdenes ejecutivas para beneficio de su comunidad natal eran todas una experiencia nueva para Urdaneta.

Y señala su biógrafa que, no obstante la seriedad administrativa de Urdaneta en los manejos de la cosa pública en esta temporada maracaibera, incurrió en el vicio del juego y puso en peligro las finanzas familiares, dice su biógrafa. Urdaneta, al igual que otros comandantes como Páez, Santander, Valdés y Montilla, era un aficionado a los juegos. En una ronda de mala suerte había perdido las dos casas, en una de las cuales vivía su familia. La primera casa fue entregada por documento de venta, la segunda la conservó hasta 1831 cuando sale de Colombia exiliado a Curazao.

Fin de la cita, esto que señala su biógrafa es cierto y lo reiteran Sir Robert Kerr Porter en su maravilloso diario. Él señala muchas veces cómo muchos de estos generales venezolanos eran muy aficionados al juego de cartas, al punto que se convertía en un vicio que los llevaba hasta este tipo de situaciones abismales en las que pierden las casas. Es un aspecto poco señalado, pero no por ello menos importante. Urdaneta también se va a ocupar de intentar neutralizar las fuerzas separatistas en Colombia que ya asomaban la cabeza en Maracaibo y como fiel seguidor de Bolívar era imposible que tolerara cualquier intento de disminuir o deshacer los trabajos del Libertador.

Este movimiento venezolano de inconformidad con Colombia comienza a expresarse claramente en 1821 con la Constitución de Cúcuta y después se pronuncia mucho más con La Cosiata, en 1826, por supuesto. Y Urdaneta siempre está a favor del que crea Bolívar; le toca recibirlo en Maracaibo a finales de 1826 cuando Bolívar viene por última vez a Venezuela, a intentar infructuosamente de meter en cintura al general Páez. Y ahora va a regresar a Bogotá Urdaneta para ser el secretario de guerra en Bogotá entre 1828 y 1830; esto equivale al ministro de la defensa de nuestros tiempos.

Bolívar, por su parte, regresará a Bogotá en julio de 1827 y convoca la convención de Ocaña que va a tener lugar en abril de 1828 y ya en agosto de este año asume poderes dictatoriales y reorganiza el gobierno. Allí entra a formar parte del gobierno Rafael Urdaneta como secretario de guerra en sustitución de Carlos Soublette, quien es enviado a Venezuela por Bolívar. Todo esto ocurre el 3 de marzo de 1828 mediante un decreto del Libertador Presidente, que así era cómo figuraba en los papeles oficiales Simón Bolívar, y todo esto está ocurriendo antes que Bolívar sea derrotado en Ocaña y se suspenda la convención.

Y regrese a Bogotá sin poder modificar la Constitución de Cúcuta, que era el proyecto esencial de Bolívar en la Convención de Ocaña. Él pretendía que las modificaciones de la Constitución de Cúcuta de 1821 tomase el camino de la Constitución redactada por él mismo en Bolivia, en 1826, y por supuesto este proyecto tuvo muchos adversarios que se enfrentaron con gran encono o con gran decisión a que en Colombia fuese implantada la Constitución de Bolivia. Y Bolívar, desde que llega a Bogotá, está con Urdaneta siempre como uno de sus hombres de mayor confianza, y entonces la misión central que va a tener el general en jefe Rafael Urdaneta es controlar la ciudad y tener a raya a los rebeldes en contra de Bolívar, que no eran pocos ni apacibles tampoco, por el contrario.

Atentaron contra la vida del Libertador el 25 de septiembre de 1828, en el Palacio de San Carlos donde vivía Simón Bolívar con su mujer, Manuela Sáenz Aizpuru. Pero estos temas y los hechos que vienen en la vida de Rafael Urdaneta los vamos a revisar con detenimiento en la próxima parte del programa. Ya regresamos. En la parte anterior del programa estuvimos viendo los episodios del 25 de septiembre de 1828, en el Palacio de San Carlos, en Bogotá, cuando el atentado contra la vida del Libertador y le tocó a Urdaneta ser el que redujo los conjurados.

Los hizo presos, los juzgó militarmente y mandó ejecutar a catorce de ellos, pero la presión política impidió que Santander y Carujo recibieran la sentencia de muerte y les fue conmutada la pena ante la profunda molestia de Urdaneta, quien se ausenta hacia una finca en Casanare por unas semanas hasta que regresa a su cargo de secretario a instancias expresas de Bolívar. Esta ausencia de Urdaneta podemos interpretarla como la expresión de su malestar con los indultos sobre la vida de Santander y Carujo que ocurrieron en ese momento. Cuando regresa Bolívar lo refuerza en su condición porque lo designa además comandante general de Cundinamarca tres días después del intento de magnicidio.

Y los opositores a Bolívar siguen creciendo y la crisis política está en marcha. Antes de partir hacia el sur, a aplacar a los rebeldes, el Libertador Presidente dispuso que las elecciones para un Congreso constituyente se celebraran en julio de 1829 y la instalación del Congreso en enero de 1830. De esa manera le ponía fecha de caducidad a su dictadura, desdiciendo a los que creían que pretendía perpetuarse con poderes extraordinarios. La verdad es que Bolívar no perdía el sentido de la realidad y era evidente que su gobierno fuerte, lejos de poner orden y acabar con la anarquía que Bolívar tanto temía, estaba haciendo aguas por todas partes.

Así es como Bolívar regresa en abril de 1829 a Bogotá para encontrarse con la proposición de sus seguidores de instaurar una monarquía. Incluso su Consejo de Ministros llegó a hablar con representantes de Francia y el Reino Unido. La idea que barruntaban Rafael Urdaneta y otros era que el Libertador fuese un rey que al momento de morir lo sucediese un príncipe europeo. Y estas iniciativas se basaban en sugerencias titubeantes, dudosas, del propio Bolívar, que había expresado alguna vez que una solución para Colombia podría hacer buscar la protección de Gran Bretaña, pero finalmente Bolívar, después de dudar y guardar silencio, se expresó en contra del proyecto monárquico que ya estaba muy avanzado.

Y hay que decir que si había avanzado mucho es porque el propio Bolívar no se había manifestado en contra claramente, como finalmente lo hizo. Por otra parte, es evidente que la república no era esencial para Urdaneta; de lo contrario jamás habría abogado por la coronación de Bolívar. De tal modo que el militar de formación y oficio que era Urdaneta, en la disyuntiva entre Bolívar y la república, trabajó con el Bolívar monárquico que el mismo Libertador descartó, como vimos. De modo que así era el tamaño de la fidelidad de Urdaneta hacia Bolívar, e incluso era superior a las propias convicciones republicanas de Urdaneta.

Y el Congreso Constituyente convocado por el Libertador Presidente se reúne a partir del 2 de enero de 1830 en Bogotá y Bolívar se presenta allí el 15 de enero seriamente resentido de salud. Así lo confirman diversos testimonios directos. Impone a Antonio José de Sucre como presidente del Congreso y al obispo de Santa Marta, José María Estévez, como vicepresidente; curiosamente lo llamó Congreso Admirable en la asamblea que tuvo muy poco de admirable, entre otras cosas porque el propio Bolívar acudió a ella en medio de la mayor amargura por todo lo que está ocurriendo. Y así se reflejó en su discurso: renuncia a la presidencia, a la república y abandono de vida pública.

Bolívar designa a Domingo Caicedo como presidente interino y se va; concluye el discurso afirmando: "Ciudadanos, me ruborizo al decirlo. La independencia es el único bien que hemos adquirido a costa de los demás". Bien, la crisis política en Bogotá ante la ausencia de Bolívar sigue su curso.

Joaquín Mosquera y Domingo Caicedo renuncian a la primera magistratura en medio de la crisis. Y a Urdaneta no le queda otro camino que asumir la jefatura del gobierno, el 5 de septiembre de 1830, y va a ser entonces jefe provisorio del gobierno de Colombia entre septiembre de 1830 y abril de 1831.

Lo primero que hace Urdaneta es proclamar la dictadura de Bolívar y lo manda llamar a Cartagena para que retome la presidencia, pero Bolívar ya no estaba en condiciones de asumirla por razones de salud y por supuesto rechaza la invitación. Así se lo dice en una carta del 16 de octubre de 1830: dice Bolívar en carta a Urdaneta, también ha de saber usted que mi debilidad ha llegado al extremo que el menor airecito me constipa y tengo que estar cubierto de lana en la cabeza a los pies.

"Mi bilis se ha convertido en atrabilis, lo que influyó poderosamente en mi genio y carácter. Todo esto, mi querido general Urdaneta, me imposibilita ofrecer volver al gobierno o más bien de cumplir lo que había prometido a los pueblos, de ayudarlos con todas mis fuerzas, pues no tengo ninguna que emplear ni esperanza de recobrarlas". Fin de la cita.

Y en vista de las circunstancias Urdaneta forma gobierno, designa gabinete y comienza a girar instrucciones. La muerte de Bolívar, el 17 de diciembre de 1830, debilitó muchísimo la posición de Urdaneta y cuatro meses después se logró un acuerdo pacífico para la entrega del poder, cosa que ocurre el 30 de abril de 1831, cuando Urdaneta renuncia y se va al exilio a Curazao; a Venezuela no podía volver. De modo que durante siete meses ejerció la máxima magistratura de una Colombia que estaba en disolución y ahora vienen dos años del exilio en Curazao.

Y lo primero es abandonar Bogotá cuanto antes para Urdaneta, ya que los ánimos en su contra son feroces. Se va a Santa Marta donde ya está su familia esperándolo, protegidos por el mismo Joaquín de Mier, que fue el que acobijó a Bolívar en su casa en San Pedro Alejandrino. Y regresará a Venezuela cuando el encono de los antibolivarianos estaba encendido; para Urdaneta era imposible. La familia se refugia en Curazao, parten hacia la isla el 7 de julio de 1831 y allá nace su sexto hijo, Rosa Margarita.

La próxima hija, Alejandrina, va a nacer en Coro, y en 1832 cuando a Urdaneta y los suyos le va a ser admitido regresar a Venezuela por disposición expresa del presidente de la República, José Antonio Páez, a quien Urdaneta ha escrito solicitándole autorización para volver a su país. Finalmente llega la autorización y los Urdaneta se trasladan de Curazao a Coro y allí se establecen en una pequeña finca que adquieren en Turupía.

Se dedica Rafael Urdaneta a los temas agrarios y vacunos. Tiene una esposa y siete hijos. No tiene bienes de fortuna. De modo que el desafío por delante no son conchas de ajo.

Urdaneta no es un muchacho, pero tampoco es un anciano. Tiene 44 años en aquel momento y muy pronto van a solicitar sus servicios y lo llaman para que acuda a Maracaibo a calmar las aguas que se han revuelto por el tema electoral de 1834. De modo que la etapa del ostracismo en Urdaneta comienza a pasar y señala su biógrafa lo siguiente: "Las posiciones encontradas se fueron radicalizando hasta 1834 y aún más en 1835 cuando las protestas populares pasaron a hacer acciones violentas, culminando con el apresamiento de las principales autoridades, amenazas de guerra civil, propuestas de separación de Venezuela y restitución de Colombia; dada la gravedad de la situación, Páez acude a Urdaneta, considerando su experiencia e ascendencia sobre los marabinos".

Fin de la cita. Como vemos, Urdaneta comienza a cooperar con Páez y Soublette en las tareas del gobierno, no va a respaldar el golpe de Estado contra Vargas, la mal llamada revolución de las reformas, y luego lo tenemos en 1837, es electo senador por la provincia de Coro.

Pero una vez que es electo su amigo Carlos Soublette, que ha sido también electo presidente de la República para culminar el período de José María Vargas, lo invita a formar gobierno. Y aquí vienen ahora dos años en los que Urdaneta vuelve a ser secretario de guerra y marina, ya no en Bogotá sino en Caracas. Vuelve a vivir aquí en Caracas y busca la pacificación del país, como le había tocado en Bogotá.

Y durante su gestión se alza su paisano y pariente Francisco Faría, quien entra desde Nueva Granada hasta Maracaibo el 7 de enero de 1838; es derrotado, hecho preso y fusilado. En su informe anual como titular de la cartera de guerra y marina se advierte el interés de Urdaneta por el trabajo de Agustín Codazzi, quien está elaborando un mapa pormenorizado de la geografía nacional, su condición de ingeniero militar, geógrafo cartógrafo que ha llegado a Venezuela con Gregor MacGregor en 1817. Como sabemos, el general Páez le ha hecho el valiosísimo encargo del resumen de la geografía de Venezuela, entonces en preparación y publicada en 1840 cuando ya vuelve a gobernar Páez y Urdaneta ha abandonado el cargo de secretario de guerra y marina.

Luego, durante la segunda administración del país que va desde 1839 a 1843, Urdaneta es distinguido con una participación señalada en la traída de los restos mortales de Simón Bolívar a Caracas en 1842. Urdaneta promueve la creación de la gran sociedad bolivariana de Caracas, de la que fue presidente fundador y tenía por objeto el culto bolivariano. Esta sociedad desapareció con la muerte de Urdaneta en 1845, pero se va a retomar con otro nombre, Sociedad Bolivariana de Venezuela, en 1938, con Vicente Lecuna a la cabeza, y el impulso de otro bolivariano raigal.

El entonces presidente de la República, Eleazar López Contreras, y antes de la Apoteosis Bolivariana en Caracas en 1842, ¿entiendes? Urdaneta fue designado por Páez como gobernador de Guayana. Allí estuvo un período muy corto.

¿Por qué? Porque vuelve a la presidencia de la República Carlos Soublette y es evidente la estima que tenía Soublette por Urdaneta, ya que al regresar a la presidencia de la república lo primero que hace es designar a Urdaneta como secretario de guerra y marina.

Bueno, la verdad es que Urdaneta y Soublette se conocían mucho. Habían trabajado juntos durante muchos años con Simón Bolívar, tanto en Venezuela como en Colombia, y en muchos sentidos puede decirse que tenían temperamentos, personalidades análogas. Y cuando Urdaneta tenía ya dos años al frente de la cartera de guerra y marina su salud se resintió más de lo habitual. Y tuvo que tomar un descanso y bajó a vivir en La Guaira buscando las bondades del mar, va a regresar a Caracas repuesto y en junio de 1845 el presidente Soublette lo distingue nuevamente enviándolo como ministro plenipotenciario a la Corte de Madrid para que esté presente en las ratificaciones del tratado de reconocimiento, paz y amistad entre la República de Venezuela y el reino de España.

Es un texto que ha logrado Alejo Fortique, en el que ha trabajado el propio Soublette tiempo antes. Urdaneta va a viajar acompañado de sus hijos Rafael y Luciano y llegan primero a Londres. Allí lo examina un médico, el médico determina que tenía que operarse de inmediato porque tenía un cálculo enorme en la vejiga, pero Urdaneta no quiso.

Prefirió seguir hacia Madrid; de Londres pasaron a París y de París iban hacia Madrid, pero en París va a fallecer el general Rafael Urdaneta el 23 de agosto de 1845. Tenía 56 años.

Ramón J. Velásquez, en un texto biográfico sobre Urdaneta, apunta a lo siguiente, refiriéndose a esa coyuntura de 1845. Dice Velásquez: "El nombre del general Rafael Urdaneta se empieza a mencionar entonces como el próximo presidente de la República, sucesor de Carlos Soublette, pues era el candidato de Páez y del Partido Conservador".

El historiador José Gil Fortoul, al comentar el fallecimiento de Urdaneta y su frustrada candidatura a la Presidencia de la República, comenta: "De haber ocupado Urdaneta la presidencia de la República, Venezuela hubiera tomado otro camino". Fin de la cita y esto último es particularmente cierto, sobre todo si tomamos en cuenta que a su vez no lo sustituye Urdaneta sino José Tadeo Monagas y los hechos a partir de allí no van a ser ni apacibles ni propicios como lo demuestra la historia, ¿no?

Bien, los restos de Rafael Urdaneta reposan en el Panteón Nacional desde el 16 de mayo de 1876. Por último hemos aludido a Urdaneta como un bolivariano y la verdad es que lo fue en grado sumo. En muy pocas oportunidades tuvieron apreciaciones distintas Bolívar y Urdaneta. Y cuando la jugó, prevaleció el acatamiento de Urdaneta hacia su superior jerárquico, de modo que era un militar obediente; también lo tenemos por un pacificador y lo fue en varias oportunidades una vez terminada la guerra: lo fue en Bogotá, en Maracaibo, en Caracas, en distintas circunstancias que ya hemos referido a lo largo de este programa.

Además es evidente que fue un buen administrador de las Fuerzas Armadas en tiempos en que el enemigo ya no era externo, sino proveniente de las propias dinámicas de la política interior. No cabe la menor duda de su entrega durante años a la causa patriótica en las filas siempre de Simón Bolívar. Todo indica que hubiera sido un sensato presidente de la República, pero el destino dispuso otro camino.

Hasta aquí Rafael Urdaneta Faría, ese marabino fundamental en el período de la Guerra de la Independencia y después también en el período de la Consolidación de la República. Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca, esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia en la continuación de las series sobre militares.

Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho. Y, en la dirección técnica, Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter, arroba Rafael Arráiz. Ha sido, como siempre, un gusto hablar por ustedes, disertar para ustedes sobre este personaje, en este caso que fue Urdaneta dentro de esta serie de militares venezolanos que venimos desarrollando.

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