Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Mi número de productor nacional independiente: 30.720. Hoy, en la continuación de la serie sobre militares que venimos haciendo, nos vamos a dedicar a Juan José Flores, un venezolano nacido en Puerto Cabello, que comparte una singularidad: han sido cuatro los venezolanos que han sido presidentes de repúblicas distintas a Venezuela.
Me refiero a Simón Bolívar, que fue presidente de Colombia, de 1819 a 1830. Me refiero a Antonio José de Sucre, que fue presidente de Bolivia entre 1826 y 1828; me refiero a Rafael Urdaneta, que fue presidente de Colombia entre 1830 y 1831. Y me refiero a Juan José Flores, de quien vamos a hablar hoy, que fue presidente de Ecuador entre 1830 y 1834 y luego entre 1839 y 1843, y además fue el fundador de esta nueva república.
Vamos a ver, a lo largo del programa, cómo fue que un muchacho de Puerto Cabello logró este cometido tan lejano desde su lugar de origen. Comencemos por referir su familia, el lugar al que llega, y señalemos que su padre era un adinerado comerciante vasco llamado Juan José Aramburu, avecindado en Puerto Cabello, y su madre una porteña denominada Rita Flores. Y es evidente que su padre no lo reconoció.
Juan José Flores nació el 19 de julio de 1800 en Puerto Cabello y falleció el 1 de octubre de 1864, en Ecuador. Después de haber cumplido uno de los destinos menos previsibles que puedan imaginarse, repito cómo fue un zagalón porteño llegó a fundar la República del Ecuador, ya deshecha Colombia, y a ejercer la presidencia en dos oportunidades. Vamos a intentar responderlo.
Por otra parte, Flores casa en 1824 con una aristócrata de Otavalo que le abrió las puertas de su nuevo país. Ella se llamaba Mercedes Jijón de Vivanco y con ella tuvo 13 hijos. Cuando se casó con Mercedes, era una niña de trece años.
El padre era el acreedor del condado de Casa Jijón, de modo que además tenían la nobleza de un condado. Los hijos que tuvieron la pareja Flores Jijón: Elvira, Mercedes, Juan José, José Federico, Antonio, Virginia, Victoria, Timoleón, Reinaldo, Amalia, Matilde, Josefina e Isabel. La primera nació en 1826 e Isabel, que es la última, en 1845, de modo que durante 19 años la señora Jijón de Flores tuvo este número de hijos, esos 13 hijos.
Volvamos a Juan José Flores y sus primeras acciones en Venezuela. Cuando tiene 12 años se incorpora a la defensa de Valencia, ante el asedio realista, y según sus biógrafos Aguado y Álvarez participó en su defensa trayendo agua del río para sedientos compañeros de armas. Bueno, era una tarea discreta pero necesaria. Estamos en 1812, cuando Monteverde le está dando la batalla a las tropas de Miranda y venciéndolas además.
Dos años después, en 1814, tenemos a Flores con el episodio de José Tomás Boves, también en Valencia. El adolescente Flores también está presente y afirma en un texto autobiográfico donde refiere a los hechos. Ese texto está citado por sus biógrafos, voy a leerles: "Sufrí el segundo sitio de la propia ciudad más funesto que el primero por el hambre y por los resultados. Después de habernos alimentado con carne de burro y de haber opuesto una resistencia heroica, tuvimos que rendir la plaza al sanguinario Boves, quien violó la capitulación jurada y pasó a cuchillo sin misericordia a todos los vencidos.
"Pocos, poquísimos, fuimos los que tuvimos la dicha de escapar del tal acto de barbarie que hará época en los anales del crimen. Los señores J. M. Romero, Domingo Cordero y yo fuimos acogidos bajo la inmediata protección del coronel del Ejército español don Remigio Ramos, el cual puso a salvo nuestras vidas y nos incorporó al cuartel de guardia como ayudantes." Fin de la cita.
Como vemos, se salvó de la carnicería de Boves gracias a un coronel realista y comenzó a formar parte del Ejército español a partir de 1814 por fuerza de las circunstancias, como estamos viendo. De hecho, el 31 de diciembre de 1815 va a tener lugar el combate de Chire, encabezado por Páez y padecido por Sebastián de la Calzada, y el propio Páez refiere en su autobiografía cómo Flores pasó a integrar las tropas republicanas. Va a afirmar Páez lo siguiente: "Al otro lado del río Casanare se dispersaron por el bosque como veinticinco hombres que iban delante de mí, entre ellos el joven Juan José Flores.
"General después y presidente del Ecuador, quien hallándose con los patriotas en el sitio de Valencia donde fue hecho prisionero por los españoles, fue agregado al cuerpo de sanidad militar. A los cuatro o cinco días de estar huyendo por los bosques, de las orillas del río se nos presentó voluntariamente, militando desde entonces en la fila de la Patria bajo inmediatas órdenes hasta principios del año 1821 que fue a incorporarse al ejército formado en Nueva Granada para obrar sobre Venezuela". Esto lo dice José Antonio Páez en su autobiografía, y fíjense que Páez aclara lo que Flores no dice en su texto autobiográfico. Flores no dice que fue hecho preso por un español o el realista; él sí nombra a Remigio Ramos, pero no dice la causa, y Páez la aclara. Los hicieron presos, les perdonaron la vida a estos tres señores y los pusieron a trabajar en el Ejército español, hasta que tuvo la oportunidad de escaparse y sumarse a las filas del entonces teniente José Antonio Páez, porque a finales de 1815 el combate de Chire ocurrió el 31 de diciembre de 1815.
Páez estaba lejos de ser un general y comienza la vida militar propiamente de Flores bajo el mando de José Antonio Páez. Lo vemos entonces en las batallas de Arauca, Paso del Frío, Palmarito y la significativa victoria de Mata de Miel, el 16 de febrero de 1816. Esta es una batalla que ocurre en las noches, un combate nocturno entre las fuerzas de Páez y el realista Francisco López, y allí Páez vence y precisamente es ascendido a teniente coronel. Además se hace de un conjunto importante de pertrechos de guerra y de cerca de tres mil caballos de los realistas; esto hay que verle la cara a tres mil caballos como instrumentos bélicos. Y ahora vienen los combates de Páez donde va a estar el joven Flores.
Nos referimos al combate del Jagual, Bantecal, Banco Largo y Achaguas. Va a estar en el famoso motín de Orichuna, el 16 de septiembre, cuando la tropa elige a Páez para comandarla, y ocurre ese hecho insólito de un ejército votando. Y optan por José Antonio Páez, no por Francisco de Paula Santander, y allí el liderazgo de Páez ya comienza a hacerse legendario. En 1817 estará Flores con Páez en la batalla de Mucuritas, el 28 de enero. Ya es teniente y luego estará presente en los combates de Caracoles, Apurito y San Antonio. Y el 30 de enero de 1818 estarán en Caña Fístola, con el primer encuentro entre Bolívar y Páez, y va a estar luego la batalla de Cojedes, el 2 de mayo, contra las fuerzas comandadas por De La Torre. Entonces Flores va a encabezar el regimiento de los valientes y conocen la derrota.
Por cierto, sin embargo, Páez reconoce su valor y lo hace capitán, en junio, además que Bolívar lo condecora con la Cruz de los Libertadores. Fue en ese momento en el que se conocieron Bolívar y Flores, y después Bolívar va a tener altísima estima al general Juan José Flores, como veremos a lo largo del programa.
En la próxima parte del programa seguiremos. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelaraisarobahotmail.com y en Twitter, arroba Rafael Araiz. Somos Unión Radio Cultural Venezuela, un programa sobre el país y su historia. El 31 de enero de 1855, jura José Tadeo Monagas en el templo San Francisco, en Caracas, como presidente de la República para ese período constitucional 1855-1859. Rafael Arráiz Lucca nos narra la historia nacional en toda su extensión, de una forma profunda y amena.
Venezolanos, sábados 12 del mediodía, domingos 10 de la mañana. Somos Unión Radio Cultural. Decimos en la parte anterior del programa que se conocen Bolívar y Flores, y en 1818 van a tener lugar las batallas de Mijagual, Araure e Inútrias. Y en 1819 la de Paso Marereño, Gamarra y Trapiche de Alejo. En 1820 Flores pasa a las órdenes de Rafael Urdaneta, en la campaña de Occidente, Mérida y Trujillo.
Y ya en 1821 combate en Matícora, y la batalla de Carabobo del 24 de junio de este año, donde Flores va a tener un grado de teniente coronel; iba a ser jefe del estado mayor de la división que comandaba el general Manuel Sedeño, que fallece en la batalla de Carabobo, por cierto, y sigue con Páez en persecución de los restos del ejército realista hacia Puerto Cabello. Pero Bolívar quería que Flores estuviese con él en la campaña del sur, y así allá avanza a finales de 1821. Este es un punto de inflexión en su vida, porque se va de Venezuela en 1821 y ya vendrá de visita por escasas semanas.
Tiene una oportunidad en 1847 y otra oportunidad en 1858, y si acaso en algún otro momento antes. Bueno, y sale de Bogotá el ejército que comanda Bolívar hacia el sur de Colombia, allí va Flores a la campaña del sur. De esa campaña, por supuesto, ya se ha adelantado el entonces general Sucre.
Y el 7 de abril de 1822 tiene lugar la no buscada batalla de Bomboná, cerca de Pasto. Esa batalla la comanda Bolívar y allí está Flores, con cerca de dos mil hombres cada ejército. No puede decirse que uno de los dos factores se impuso sobre el otro, aunque la retirada la dan los realistas al mando de Basilio García. Los daños sufridos por el ejército patriota no son menores y esto les impide a Bolívar seguir hacia Quito y participar en la batalla de Pichincha; ese es uno de los motivos por los que la batalla de Pichincha la da el general Sucre solo. El 24 de mayo de 1822 tampoco estará Flores en la batalla de Pichincha.
¿Qué hacía en la batalla de Bomboná Juan José Flores? Estaba al mando del Batallón Cazadores Montados y luego él queda en Pasto. Ahí lo deja Bolívar, designado como gobernador de la provincia; esto es jefe civil y militar. Estamos hablando de un joven de 23 años, por supuesto no parece tener la madurez requerida, pero sus desempeños en el campo de batalla le han ganado el favor del Libertador. Y Bolívar le estaba dando una oportunidad: o vencía o caía en el empeño, y la verdad es que no fue bien.
Enfrentó los desafíos, fusiló prisioneros, también fue derrotado y esto obligó a Bolívar a regresar de Quito, a destituirlo y entregarle el mando a un hombre de mayor experiencia como era Bartolomé Salón. Sin embargo, Flores siguió insistiendo al frente de un ejército de cerca de 600 hombres y se movió un poco más hacia el sur. Entonces, cuando Bolívar lo designa comandante general del departamento del Sur y lo asciende a coronel el 25 de abril de 1824, estando en Cuenca, Ecuador.
Desde 1824 iba y venía de Pasto a Quito en la tarea, y allí va a comenzar otra etapa de la vida de este joven de 24 años. Vuelve Flores a Pasto y finalmente domina la situación insurreccional en 1825, y Bolívar entonces lo designa comandante general del departamento de Quito. Esto es un verdadero ascenso. Y ese año anterior, el 21 de octubre de 1824, es cuando se casa con aquella niña de 13 años, Mercedes Jijón y Vivanco, en la iglesia del Sagrario de Quito.
Como sabemos, era una aristócrata otavaleña y quiteña y era hija de Antonio Jijón y Chiriboga y Mariana Vivanco y Calisto. Una familia sin grandes recursos económicos, pero con muchísimo linaje, lo que entroncaba a Flores con la élite quiteña. Esto es un punto importante en su vida: él pasó por la vía del matrimonio a formar parte de la élite quiteña. Y establecido en Quito y con jurisdicción en Pasto, Flores va tejiendo su red de influencias en la capital del Departamento de Quito de la República de Colombia.
Se había ganado el respeto de Bolívar; de hecho, en la célebre clasificación que Bolívar refiere en el Diario de Bucaramanga en 1828, Flores queda muy bien ubicado. Lo encontramos de segundo después de Sucre. Sucre es el que encabeza la lista de Bolívar, en segundo lugar Juan José Flores, después Montilla y luego Urdaneta. Lo coloca en un lugar notable el que le asigna Bolívar al futuro general Flores.
Ha dicho Bolívar también de él, esto dice Bolívar en el Diario de Bucaramanga, voy a leerles: "Yo conozco a Flores en astucia, sutilezas de guerra y política, en el arte de la intriga y ambición pocos lo aventajan en Colombia. Tiene un gran talento natural, que está desarrollando él mismo por medio del estudio y la reflexión. Solo han faltado a Flores el nacimiento y la educación.
"A todo esto une un gran valor y el modo de hacerse querer: es generoso, que sabe gastar al tiempo, pero su ambición sobresale sobre todas las cualidades y defectos y es el móvil de todas sus acciones". Esto es muy interesante, porque Bolívar dio muestras abundantísimas de penetración psicológica. Bolívar se equivocaba poquísimo ubicando a las personas, penetraba en la psique de los compañeros y lo dibujaba perfectamente. Este es un dibujo, después de uno leer y estudiar a Flores, este es un retrato de Flores extraordinario que acaba de hacer Bolívar.
Bien, entonces con el apoyo de Bolívar y sus propias facultades, el ascenso de Flores en la sociedad quiteña es vertiginoso. Sus biógrafos afirman, voy a citar: "Prestigio, honores, fama e influencias a cualquier nivel". Es lógico que Flores, ya desde 1825, se convirtió en un próspero terrateniente con posesiones de la sierra y el litoral. En la zona de Babahoyo poseía una hacienda con 750 cabezas de ganado, 28 caballos, 100 mulas, además de plantación de azúcar y una destilería. Tan solo los cuatro edificios de sus dos propiedades habían sido evaluados en 6 mil pesos. Eso era un afortunado importante. Fin de la cita.
Y al año siguiente, en 1826, Bolívar lo asciende a general de brigada. Tiene 26 años y entonces le pide el Libertador que vaya con él a Venezuela en 1827, pero Flores responde con evasivas. Era evidente que había hecho de Quito su destino, que Venezuela era un recuerdo que ya no quería frecuentar. Recordemos, por otra parte, que la crisis bolivariana está en crescendo a partir de 1826 y la redacción de la Constitución de Bolivia y la instauración de la presidencia vitalicia y hereditaria, que los antibolivarianos están a la orden del día.
Es innecesario recordar que Flores milita en las filas del bolivarianismo más fiel. Además, dadas sus tendencias monárquicas que veremos más adelante, pues Flores va a estar de acuerdo con lo propuesto en la Constitución de Bolivia. Incluso lo dice, dice Flores: "A mí no me disgusta este modo de pensar y si fuese del agrado de vuestra excelencia trabajaré por él cuando llegue la ocasión". Esto lo dice en una carta Flores a Bolívar. Bien, lo vamos a tener ahora presente en la Convención de Ocaña a partir del 7 de abril de 1828 y engrosa, por supuesto, las filas bolivarianas.
Al terminar la convención con el abandono de los propios seguidores de Bolívar, Flores regresa a Quito para preparar el ejército con el que van a enfrentar a los facciosos peruanos. No obstante, al saber Bolívar que Sucre va en camino de Quito una vez entregada la presidencia de Bolivia, le entrega el mando supremo del Ejército a él, a Sucre, y designa a Flores como su segundo. Esto para Flores ha debido ser un golpe duro, ya que sentía, con buenas razones, que el ejército era suyo, formado y dirigido por él durante varios años. Pero así, Flores le tocó tragar grueso y siguió a Sucre en la batalla del portete de Tarqui, el 27 de febrero de 1829, cuando derrotaron a La Mar y Agustín Gamarra cerca de Cuenca.
De modo que este tema es importante, esta coyuntura entre Sucre y Flores. El Libertador, obviamente, iba a escoger a Sucre, era su pupilo, el hombre que él más admiraba y respetaba, pero para Flores ha debido ser un golpe al autoestima importante. Sin embargo, como militar obediente aceptó, seguramente murmurando, y siguió a las órdenes del general Sucre.
En la próxima parte del programa veremos los próximos acontecimientos. Bueno, después de la victoria en el portete de Tarqui, el 27 de febrero de 1829, Sucre asciende a Flores a general de división. En el propio campo de batalla, después de la victoria. Y desde Quito, el 18 de marzo de 1829, Bolívar le escribe a Flores, respondiéndole una carta que le ha mandado antes Flores. Le dice Bolívar: "Estoy lleno de gratitud por usted, pues sus servicios en esta ocasión han sido incomparables. Todo el mundo está lleno de gratitud por usted.
"Pero la mía creo no tiene otra igual. Estoy encantado con usted, pero también estoy enfadado porque usted es más bueno que lo que debe ser un militar y un político". Bueno, como vemos, elogio extraordinario del Bolívar, que era generoso en sus elogios como sabemos.
Y la disolución de Colombia era cuestión de poco tiempo. Bolívar hacía esfuerzos para conjurar la crisis, convoca el llamado Congreso admirable en julio de 1829 para que tenga lugar en enero de 1830; lo va a presidir Sucre, como sabemos. Bolívar se presenta severamente aquejado de salud, formaliza su renuncia y se va hacia la costa caribeña colombiana, y viene entonces el gobierno de facto de Rafael Urdaneta. Desde el 13 de enero, la Asamblea de Valencia le solicita a Páez que dé los pasos necesarios para la separación de Venezuela de Colombia. Y el 12 de mayo, el procurador general de Quito expone que, en vista de la disolución de Colombia, debía procederse a crear un Estado independiente.
De modo que aquí está este año terrible para Bolívar, el de 1830, donde ve disolverse su proyecto colombiano. Y entonces va a ocurrir: reunida una asamblea formada por la élite de la ciudad en Quito, en la Universidad de Santo Tomás de Aquino, acuerdan siete artículos donde se pronuncian por la creación de un Estado independiente, y mientras eso se articula y se logra, la Asamblea deja encargado del mando supremo, civil y militar, al general de división Juan José Flores.
El 31 de mayo de 1830 se publicó el reglamento electoral y se convocó a un congreso constituyente. Y el 4 de junio ocurrió el asesinato de Sucre en Berruecos. Fíjense la fecha: el 31 de mayo se publica el reglamento electoral y se convoca al Congreso Constituyente, y el 4 de junio asesinan a Sucre en Berruecos.
Los rumores involucraban a Flores naturalmente; muchos pensaban que si alguien podía discutirle liderazgo en Quito a Flores era Sucre. Los hechos se esclarecieron a partir de 1839, cuando las confesiones de uno de los autores materiales señalaban a José María Obando, el general neogranadino. No obstante, la carta entre Obando y Flores sembraba sospechas importantes sobre el general nacido en Puerto Cabello. Por supuesto, Flores jamás aceptó su participación en el hecho.
Bolívar, hay que decirlo, tampoco sospechó de Flores. De hecho, en una carta desde Cartagena, 1 de julio, cuando no ha pasado ni un mes del asesinato de Sucre, le dice Bolívar a Flores: "Yo pienso la mira este crimen ha sido privada la patria de un sucesor mío y dejar a usted en el sur solo, en la arena, para que todos los golpes y todos los conatos se dirijan únicamente a usted, destruido. Que usted sea conquistarán el país con los pastuzos ipatianos, y los Infernales eran los conquistadores de ese buen país que tanto amo". Fin de la cita.
Y en esa misma carta, Bolívar, aturdido de dolor, afirma lo siguiente: "Yo no serviré a país tan infame, a hombres tan ingratos y tan execrables. Yo me iré a Venezuela y serviré mi país nativo como ciudadano y como patriota honrado, con la intención bien decidida de no admitir mando alguno aun cuando se me quiera forzar a ello. Usted será víctima, mi querido Flores. Sucre fue llamado el hombre de la fortuna. La di usted, pues no lo salvará a usted; por lo mismo es necesario que usted se cuide tanto como una niña bonita". Expresión curiosa, ¿no?
Y bien, la Asamblea aprobó una Constitución para el Estado del Ecuador el 11 de septiembre de 1830. Dejaba abierta la puerta para que el nuevo Estado se confederara con Colombia y Venezuela. Esto ocurrió por solicitud expresa de Juan José Flores, y esa Asamblea lo elige a él como presidente de Ecuador. Él es el primer presidente de Ecuador, el fundador del Estado ecuatoriano es el general Juan José Flores, y elige esa Asamblea como vicepresidente a José Joaquín Olmedo. Esta Constitución va a tener vigencia hasta 1835, cuando otra asamblea cambia la denominación y ahora se va a llamar la República del Ecuador.
La primera Asamblea lo creó como el Estado del Ecuador, ahora se llama la República del Ecuador. Y Flores, en un cambio de la correlación de fuerzas en Ecuador, deja la presidencia de la República en manos de Vicente Rocafuerte y salió con su ejército a combatir a los sediciosos. Rocafuerte, presidente de la República, y Flores al frente del Ejército. De nuevo, aquí está de nuevo en el servicio militar. Se dedica estos años en que gobierna Rocafuerte a combatir las pretensiones de caudillos locales que querían alcanzar el poder por la vía de las armas.
Va a triunfar en varias oportunidades Flores. En Miñarica, el 19 de enero de 1835, derrota a las fuerzas del general Isidro Barriga y se logra la pacificación del país. Su prestigio se recupera durante el gobierno de Rocafuerte y es elegido de nuevo presidente de la República para el período 1839-1843. Cuando digo que el prestigio se recupera, hay que señalar que el ejercicio de la presidencia entre 1830 y 1834 erosionó mucho del prestigio de Flores porque tuvo que enfrentar muchísimas sediciones, muchos alzamientos bélicos.
Y fue, digamos, no fue mucho lo que pudo hacer por el Estado naciente, aunque hay otros autores que consideran que sí. Bien, entonces va a ser reelecto Flores y debe enfrentar un nuevo desafío bélico. Esta vez en Pasto, por parte de las fuerzas de Obando y en asociación con Pedro Alcántara de Rán y Bensen en Wilquipamba. Entonces, una vez vencedores, regresa Flores a Quito, pero Obando los desafía de nuevo y tiene que regresar Flores al campo de batalla en 1841.
Y entonces ocurre un hecho verdaderamente insólito que tuvo consecuencias: es que Flores decreta la incorporación del Pasto a territorio ecuatoriano una vez que él ha derrotado a Obando. Los neogranadinos, por su parte, no aceptan la anexión de Pasto a Ecuador, y entonces Flores ahora enfila contra Perú con el sueño, tan delirante, de recuperar territorios de tiempos coloniales por la vía de las armas. Aquí va Flores a un nuevo fracaso, dominado por cierta hybris.
Y por otra parte, Flores trabaja en un nuevo texto constitucional y logra la aprobación de la Constitución de 1843, donde queda establecido el período presidencial en ocho años con posibilidad de reelección inmediata. Obviamente, Flores no quería abandonar el poder. Y por supuesto estalló una rebelión en su contra, como siempre ocurre, en enfrentamiento al descarado continuismo que Flores ha confeccionado con un traje a la medida en esa reforma constitucional de 1843.
El 6 de marzo de 1845, Vicente Roca, José Olmedo y Diego Novoa, desde Guayaquil, pues le declaran la guerra y hacia allá sale Flores con su ejército hasta que se convence de que es imposible alcanzar una victoria militar y, por lo contrario, logran un convenio que se llamó el Convenio de La Virginia. La Virginia era el nombre de una hacienda donde tuvo lugar el acuerdo, las negociaciones para un acuerdo de paz al que finalmente se llega. Va a salir Flores de la escena política ecuatoriana y empieza un largo exilio. El 24 de junio de 1845 Flores se va y los vencedores forman un gobierno provisional. En la próxima parte del programa veremos el largo exilio de Juan José Flores.
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Somos Unión Radiocultural. Los fines de semana son propicios para la conversación con los más variados temas: historia, compositores, cantantes, cine, series de televisión. Personajes de la farándula, cinco minutos y un millón de recuerdos, sábados y domingos conversaciones. Flores va a zarpar en el bergantín el 6 de marzo con destino a Panamá. Entonces es un hombre inmensamente rico que muy pronto va a comenzar a padecer la nostalgia del poder.
En septiembre llega a Londres, luego va a París. Se deslumbra con ambas metrópolis y pasa por Madrid, y allí teje un disparatadísimo proyecto: entregarle la corona del Ecuador a Juan, el hijo de la reina madre María Cristina de Borbón. Juan es un niño de 11 años en ese momento. La reina le da cuerda y Flores se va a Londres y compra tres barcos para la invasión armada.
Pero pronto se enteran en España del proyecto y por la prensa comienza la oposición. Uno de los más acérrimos opositores a esto va a ser Rafael María Baralt, quien con sus artículos denuncia este delirio floriano. Luego se extiende la oposición a las prensas americanas, donde califican a Flores de traidor y a España de su cómplice. Y la diatriba llega a las Cortes españolas, y luego a Londres, al que había ido Flores para intentar validar el apoyo inglés, que no logra, y tiene que ir corriendo por las islas británicas por un tema judicial. A su vez, las Cortes españolas hallan a Flores culpable y a la reina madre también.
De modo que todo este episodio rocambolesco concluye en 1847, y entonces Flores sale de Londres rumbo a Nueva York, luego a Jamaica. Hace una visita a Venezuela en 1847, cuando está comenzando el gobierno de José Tadeo Monagas y está concluyendo el de Carlos Soublette. Está pocas semanas aquí y se va a Panamá y luego a Costa Rica, donde se establece. Entonces viene otro episodio de Flores desconcertante: busca establecer un protectorado inglés en Costa Rica. Por supuesto, allá se oponen y se va corriendo a Chile.
Y se establece en Chile, y estamos ya en 1851. En Chile está un tiempo y pasa entonces a Lima, desde donde va a planear una invasión a Ecuador para retomar el poder en 1858. Esa invasión ocurre y está Flores al frente de una escuadra, porque ocurre por la vía marítima. Desembarcan en Guayaquil y Flores está esperando grandes adhesiones populares, que no ocurren, y se ven en la necesidad de regresar a Perú habiendo fracasado.
Entonces vuelve a Venezuela momentáneamente. Aquí se le rinden grandes honores en 1858, incluso le dan el rango de general en jefe del ejército venezolano. Vuelve a Perú y su suerte cambia por completo a partir de Gabriel García Moreno, en 1860. García Moreno es un personaje en Ecuador muy importante también, con quien Flores coyunturalmente va a tener una asociación. García Moreno lo recibe con los brazos abiertos y Flores regresa a Quito el 27 de mayo de 1860.
Había salido en 1845, pasó 15 años en el exilio. En Quito es recibido como una apoteosis y es nombrado general en jefe del ejército. De modo que el fundador de la República ha vuelto por sus fueros. Le reintegran todas sus propiedades que le habían expropiado y viene a estar al frente del ejército. Y García Moreno le pide recuperar Guayaquil, que está en manos de unos separatistas. Una vez que eso se logra, viene un nuevo capítulo desconcertante de Flores.
Esta vez respaldado por García Moreno, y es que Flores quiere restaurar la República de Colombia e invade a Colombia. Desde Ecuador, por supuesto, Flores es derrotado por Tomás Cipriano de Mosquera en la batalla del Caspud, estamos a finales de 1863. Flores regresa a Ecuador derrotado, se pone a las órdenes de García Moreno y muy pronto tiene que salir a enfrentar otro alzamiento militar. Esta vez será el general Urbina, quien se alza en septiembre de 1864.
Sale de Guayaquil Flores con rumbo a la isla Puná a derrotar a Urbina, cosa que logra, pero es herido y de regreso a Guayaquil, a la medianoche, fallece Juan José Flores el 1 de octubre de 1864 a bordo del barco que lo llevaba. Aquí hay varias hipótesis, hay una hipótesis que señala que le sobrevino una insuficiencia de orden cardíaco, y hay otra hipótesis que dice que fue herido en el combate, que esto le produjo una circunstancia compleja y finalmente falleció.
En todo caso, en 1864 un hombre nacido el año 1800 tenía 64 años, que para la época era una edad avanzada, aunque hemos visto José Antonio Páez y, no te digo, Monagas llegaron, pasaron de los 80 años: Páez 83, 82, 83, y Monagas 84. Pero 64 años ya era una edad avanzada. ¿Y bueno?
No cabe la menor duda que estamos ante un personaje controversial, por decirlo menos. La verdad es que no se distinguió por sus convicciones republicanas y sí, por un amor denodado por el poder. ¿Por qué digo que no se distinguió por su convicción republicana? Porque aun siendo el fundador de la República del Ecuador intentó al Ecuador para la Corona Española. Después, en Costa Rica, intentó a Costa Rica para Inglaterra. De modo que son contradicciones demasiado flagrantes, demasiado de bulto, como para que uno pueda afirmar de que Flores era un republicano convencido.
Que ese era su proyecto político. Pareciera que el proyecto político del general Flores era el poder y en lo que era verdaderamente muy eficiente, que era en el hecho bélico. Y bueno, obviamente para el Ecuador José Flores es un factor esencial durante muchos años; desde 1822 hasta 1864 son 42 años y las actuaciones de Flores fueron determinantes. Esta larguísima influencia lo emparenta con Páez, que tuvo una larguísima influencia en Venezuela de 1821 a 1863, lo emparenta con Tomás Cipriano de Mosquera en Colombia y con Antonio Guzmán Blanco, que tuvo muy larga influencia en Venezuela en la segunda mitad del siglo XIX.
Claro, con Páez el paralelismo temporal es notable porque la vida de Flores termina en 1864 y la vida política de Páez termina en 1863 con el Tratado de Coche. Y la verdad que siempre será para uno asombroso imaginar que un muchacho de Puerto Cabello llegó a ser el jefe que fue en un país tan lejano a Puerto Cabello, un país montañoso, costeño por la vía de Guayaquil, y bueno, hoy en día muy cerca, pero entonces eran muchos días a caballo para llegar desde Puerto Cabello hasta Quito.
Los restos de Juan José Flores reposan desde su muerte en la Catedral de Quito y allá, por supuesto, se trata de un héroe nacional de gran significación. Gran significación por su condición de fundador de la República del Ecuador, pero de gran significación y también de grandes discusiones, porque Flores tuvo momentos, como hemos relatado a lo largo de este programa, del ensayo biográfico, tuvo momentos muy discutibles, por decirlo menos, sobre todo en estos episodios europeos que pretende para el Ecuador y para Costa Rica la instauración de sucursales imperiales en territorio americano.
Bueno, finalmente es un personaje histórico de mayor importancia. Su vida venezolana es relativamente poca desde su nacimiento y hasta 1821, 21 años. La gran parte de su vida es cuando se convierte en el factor fundamental de la vida ecuatoriana. Hasta aquí nuestro programa de hoy sobre Juan José Flores, general en jefe. Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica, Giancarlo Caravaggio. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelaraisarobahotmail.com y en Twitter, arroba Rafael Araiz. Como siempre, ha sido un gusto hablar para ustedes.