Serie Militares. Juan Crisóstomo Falcón
Militares. Juan Crisóstomo Falcón
Transcripción
"Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Mi número de productor nacional independiente: 30.720. Hoy, en la continuación de la serie sobre militares venezolanos, hablaremos de Juan Crisóstomo Falcón Sábarse, nacido en la península del Paraguán el 27 de enero de 1820, en el hato Tabe, en Jadacaquiva, y fallece en Martinica, en la ciudad de Fort-de-France, el 29 de abril de 1870.
De modo que vivió 50 años. Hijo de José Yldefonso Falcón, quien había nacido en Santo Domingo, y de Josefa Sábarse, una paraguanera. El núcleo familiar de los Falcón lo integraban Estefana, que estaba casada con Ezequiel Zamora, Mercedes, Concepción y Juan Crisóstomo.
Juan Crisóstomo, por su parte, primero casó con María Rita Arias y tuvo dos hijos, Romualdo y Francisca Falcón, y después casó con Luisa Isabel Pachano Muñoz. Estamos hablando de un matrimonio de 1857 y no tuvo hijos con ella. Según su más reciente biógrafo, Tomás Estraca, en la biografía publicada en la Biblioteca Biográfica venezolana, los Falcón formaban un clan adinerado en Paraguán, pero según Carlos González Batista, un historiador regional falconiano, no eran tan acaudalados como señala Estraca.
En todo caso tenían bienes de fortuna, digo yo. En lo que sí coinciden tanto Estraca como González Batista es en la cultura de Falcón: era un lector sistemático que se hizo dueño de un saber universal muy destacado en el conjunto de los hombres de su tiempo.
Juan Crisóstomo, joven, estudia en el Colegio Nacional de Coro. El bachillerato en este colegio abre en 1833 y, cuando abre, Juan Crisóstomo tiene 13 años, ya ha hecho la escuela primaria, digamos formal o rudimentaria que se podía hacer en ese entonces, y entra al bachillerato. Y allí se apasiona por la filosofía, el latín, la historia y literatura, además crece en un ambiente católico.
Se aficiona de tal manera a la lectura que será esta la tarea que más señala su cuñado, que también fue su biógrafo, Jacinto Regino Pachano, quien llegó a ser general también y era hermano de la esposa de Juan Crisóstomo Falcón, de Luisa. Y quizás por eso Falcón siempre se tuvo a sí mismo como un... voy a citar, "ciudadano en armas", y no se tuvo a sí mismo como un hombre de armas. Él lo explicó muchas veces: que él, como ciudadano, se había visto en la necesidad de tomar las armas, que era distinto a un hombre que había hecho carrera en el mundo de las armas.
A partir de 1848 se incorpora al ejército de José Tadeo Monagas en contra de Páez. Ahí empieza la vida militar de Falcón y, una vez derrotadas las fuerzas paecistas que reducen a prisión al general Páez, Falcón pasa a la comandancia de armas en Maracaibo.
Luego lo vamos a tener en 1853 en Coro desempeñando la misma tarea, comandante de armas. Entonces, en ese año, es ascendido a general de brigada, tiene 33 años, le toca enfrentar la revuelta en contra de José Gregorio Monagas en Coduto, la batalla de Coduto, y ahí vence. De allí pasa a Barquisimeto a enfrentar otros caudillos desafiantes de los Monagas.
Y en 1857 es ascendido a general de brigada por José Tadeo Monagas, ya tiene casi 10 años en los ejércitos de los hermanos Monagas, el ejército nacional por supuesto. Y cuando estalla la revolución de Julián Castro en 1858, Falcón permanece fiel a los hermanos Monagas y le toca irse al exilio, se va expulsado a Curazao, y en el exilio comienza a hacerse del liderazgo de las fuerzas liberales que enfrentan a Julián Castro y que van a iniciar la Guerra Federal en 1859.
Incluso cuando ya Castro ha sido destituido del mando y va a gobernar Manuel Felipe de Tovar y Pedro O'Wall, que los dos se turnaron en la presidencia durante unos dos años.
Y entonces vamos a tener el 20 de febrero de 1859 que el comandante Tirso Salavarría toma el cuartel de Coro al frente de un contingente de hombres que abrazaban la bandera liberal. Se hace del parque que albergaba el cuartel. Al día siguiente entregaron una proclama que culminaba exclamando: "¡Viva el movimiento federalista de Coro, viva la federación de todas las provincias de la República, viva el general Juan Crisóstomo Falcón, primer jefe del movimiento federalista nacional!"
Esto lo hace Tirso Salavarría en nombre de Juan Crisóstomo Falcón, quien no estaba en Venezuela. Los alzados toman dos goletas en la vela de Coro y se dirigen a Curazao, y en ellas regresan Ezequiel Zamora y otros liberales.
El 22 de febrero ya Zamora estaba al frente del Ejército Federal de Occidente. De inmediato se le sumaron muchos hombres en rebeldía frente al gobierno de Castro y el 25 se lanzó la proclama del gobierno provisional del Estado Independiente de Coro. Mientras tanto Falcón está en la isla de San Tomás y lo toma por sorpresa el adelanto de Salavarría, también los pasos de su cuñado Ezequiel Zamora.
Entonces viene de San Tomás a Curazao para estar más cerca y, finalmente, desembarca Falcón en Palma Sola y le dirige una proclama al país el 24 de julio de 1859. Recordemos que Pedro Guál va a gobernar entre el 2 de agosto y el 29 de septiembre de 1859, día en que Manuel Felipe de Tovar, quien era vicepresidente de la República, asume la presidencia. Estos dos meses de igual modo son de grandes convulsiones para el país.
Tanto Zamora como Falcón van librando batallas y la nación vive en el mayor caos, al punto que el vicepresidente Tovar no pudo asumir su cargo por hallarse escondido en La Guaira. Luego llega a Caracas vía Puerto Cabello y Valencia sorteando infinidad de dificultades. El país estaba en guerra y ardía por los cuatro costados; finalmente Manuel Felipe de Tovar asume la presidencia de la República el 29 de septiembre de 1859.
En medio de las trifulcas de la Guerra Federal ha debido ser un período de grandes angustias para Tovar, ya que Zamora y Falcón avanzaban en la ocupación del territorio. Y si bien las fuerzas legales al gobierno libraban batallas, de algunas salían victoriosas. La arremetida de los ejércitos federales era severa y es que Zamora, desde mediados de noviembre de 1859, venía pensando en librar la batalla en los alrededores del pueblo de Santa Inés, a 36 kilómetros de la ciudad de Barinas. Entonces ya se habían sumado los ejércitos de Falcón y de Zamora.
Y por primera vez alcanzaban una cifra y un parque temible, muy grande. Hasta entonces la guerra había sido una guerra de guerrillas. ¡Y la batalla de Santa Inés será la primera que se da en grande! El Ejército del Gobierno, al mando del general José María Rubín y el general Ramos, avanzó hacia el sitio, ya que tenía la orden de perseguir al Ejército Federal hasta abatirlos.
Y allí estaban Zamora y Falcón atrincherados esperándolos, y el 10 de diciembre de 1859 tuvo lugar la batalla.
El saldo fue desastroso para el gobierno de Manuel Felipe de Tovar. Lo que quedó en su ejército llegó a Mérida cuando se dio la persecución. Se salvaron los jefes Rubín y Ramos a la cabeza y cerca de 200 soldados. El Ejército Federal, después de la victoria, alcanzaba a sumar 4.500 soldados que regresan todos a Barinas, a tomar aliento y a reorganizarse para marchar hacia el centro del país y tomar la capital de la República.
Por otra parte, cuando llegaron las noticias a Caracas del desastre de Santa Inés, el gobierno decidió arreciar la lucha y armar un nuevo ejército occidental. Además incrementó la vigilancia sobre los liberales e hizo presos a centenares de ellos.
De Barinas va a partir el Ejército Federal hacia Guanare, donde llega el 4 de enero de 1860; lo encabezan Falcón y Zamora, los cuñados, ya que Zamora estaba casado, como dijimos antes, con Estefana Falcón. Y el 10 de enero se dispuso el ejército a atacar la ciudad de San Carlos y una acción de Zamora que buscaba neutralizar a francotiradores apostados.
Una bala perdida penetró por su ojo derecho y salió por el occipital. Murió de inmediato en brazos de su secretario, de su edecán o de su asistente, Antonio Guzmán Blanco. Al general Falcón lo estremeció la noticia.
Zamora, natural de Cuba, contaba apenas con 42 años. El hecho no se hizo público de inmediato; hacerlo hubiese supuesto una desmoralización total del líder absoluto del Ejército Federal de Occidente. Se supo de su muerte una semana después de ocurrida. Sin embargo, para el ejército federal el general Falcón continuó su marcha hacia Caracas.
Se detuvo en Tinaquillo y vio hacia Valencia. Le advirtieron que el general León de Febres Cordero había salido con su ejército al encuentro y Falcón se retiró hacia Tinaco, esperando la llegada del Ejército Federal de Oriente al mando del general Sotillo. Ahora el ejército federal unificado sumaba a cerca de 5.500 hombres, pero de las deliberaciones surgió la idea de movilizarse hacia Guárico, mientras el ejército del gobierno acampaba en Carabobo con cerca de 4.400 soldados bajo las órdenes del general Febres Cordero, como dijimos antes, designado por el presidente Tovar.
Falcón, que sabía que su ejército no estaba en condiciones favorables para la batalla, seguía eludiendo al encuentro y tomó el camino hacia El Pao. En la ciudad de San Fernando halló resistencia de los fieles al gobierno y replegó sus ejércitos en el sitio de Coplé, al tiempo que el Ejército de Febres Cordero avanzaba sobre ellos. El 17 de febrero de 1860 tuvo lugar la batalla de Coplé, con resultados favorables para el gobierno y desastrosos para Falcón.
Sin embargo, a diferencia de Zamora, que persiguió los vencidos en Santa Inés con el objeto de terminar de desbaratarlos, Febres Cordero lo dejó ir en paz, en retirada hacia Tiznados. Allí Falcón dividió el ejército en cuatro lotes y se fue a Bogotá, a buscar recursos y pertrechos de guerra. Llegó a la capital de Colombia en abril de 1860.
Nunca más el Ejército Federal llegó a tener las dimensiones que dio en las batallas de Santa Inés y de Coplé. La Guerra tomó otro rumbo. Mientras tanto, entre finales de 1860 y principios de 1861, el general Falcón se movió de Bogotá a las Antillas buscando pertrechos para su ejército, los que no había conseguido en Bogotá.
Y Páez salió a los Valles del Aragua a pregonar su política de paz y unión, que la acogieron algunos jefes federalistas, pero que muy pronto fue desoída por otros seguidores de la causa federal. Por su parte, el doctor Ángel Quintero, desde el Ministerio de Interior y Justicia, apretaba el puño contra los federalistas buscando que el conflicto se avivara y no prosperara la paz. Al menos esto se desprende de las acciones de Quintero.
Por otra parte, el general Falcón había regresado al país procedente de Aruba y el 18 de julio de 1861 entrega una proclama que aviva a las fuerzas federales revolucionarias.
La propuesta de paz de Páez recibía serias amenazas. Las comunicaciones que ambos bandos le enviaron a sus seguidores argumentaban en su favor la ambición del contrario, como si las propias no interviniesen en el desacuerdo. Ambas facciones se preparaban para la guerra cruenta.
Páez organizó su gobierno dictatorial, mientras Falcón y Guzmán Blanco hacían lo mismo. Entre los hechos de 1862 destaca la toma de Maracaibo por parte de Venancio Pulgar, que no era ni de un sector ni del otro y declaraba la autonomía. Al año siguiente se adhiere a la causa de los federales Venancio Pulgar. Por otra parte, los generales federalistas Guzmán Blanco y Linares Alcántara se destacan en sus acciones.
Los federalistas y las tropas del gobierno van sumando y perdiendo territorios. La balanza no se inclina decididamente hacia ningún lado, aunque las conquistas territoriales de los ejércitos federales son puntos a su favor y pérdidas para el gobierno, en este caso de José Antonio Páez, porque ya Páez está ejerciendo la dictadura. El ascendente de Rojas sobre Páez incrementa.
Me refiero a Pedro José Rojas, ante los ojos del país, porque logra ser electo sustituto en caso de ausencia del general Páez. El general Páez era un hombre mayor y esta figura extraña no figuraba en la Constitución, valga la redundancia, pero ya sabemos que la dictadura se ejercía al margen de ella, la dictadura que estaba ejerciendo el general Páez. En septiembre de 1862 el general Guzmán Blanco es designado por Falcón como un jefe de los Ejércitos del Centro y entrega una proclama en Guatire.
Y el nerviosismo en Caracas va en ascenso ante la cercanía del ejército de Guzmán Blanco, mientras la facción conservadora constitucionalista no perdía la oportunidad de adversar a la dictadura. Falcón avanzaba en Occidente, mientras la destitución del mando del general Rubín por parte de sus segundos, descontentos con sus extremos procedimentales, fue un duro golpe para el ejército occidental de la dictadura de Páez. Guzmán Blanco rodeaba a Caracas y se acercaba a ella: se abrían dos posibilidades, una batalla en las inmediaciones de la ciudad, lo que sería catastrófico, o lo que Guzmán Blanco había planteado varias veces, un avenimiento.
Finalmente la dictadura de Páez convino en conversar y se buscó un lugar neutral cercano a Caracas, la hacienda Coche de la familia Madrid. La conversación tuvo lugar el 23 de abril de 1863 y tiempo después se firmó el Tratado de Coche, donde Pedro José Rojas, en nombre del general Páez, y Antonio Guzmán Blanco, en nombre del general Falcón, negociaron la paz en 1863.
De acuerdo con lo pautado en el Tratado de Coche se convocó una Asamblea Nacional en la ciudad de La Victoria del 15 de junio de 1863, integrada por un número exacto de federales y conservadores, y ese mismo día se recibió la carta de renuncia al general Páez y la asamblea la aceptó. De inmediato pasó a designar la Asamblea Presidente Provisional de la Federación Venezolana al general Juan Crisóstomo Falcón, diciendo lo siguiente, cito: "Mientras que reunida la Asamblea Constituyente, que él ha de convocar, se organice definitivamente el país".
En ese momento también se nombra como vicepresidente Antonio Guzmán Blanco. De modo que concluía la Guerra Federal con un tratado negociado por un civil, Rojas, y otro que conocía el mundo civil y militar, Guzmán Blanco. No termina una batalla sino con una negociación: se abría el período de mando del general Falcón, que precedió a la larga influencia de Guzmán Blanco en el país, como veremos en su momento.
Y ahora empieza pues la presidencia provisional de Juan Crisóstomo Falcón. El 25 de julio forma gabinete de la siguiente manera: Relaciones Exteriores y Hacienda, Antonio Guzmán Blanco; Interior y Justicia, Mariano Briceño; Fomento, Guillermo Iribarren; Guerra y Marina, el general Manuel Ezequiel Bruzual. Y de inmediato Falcón envía a Europa a Guzmán Blanco con el objeto de buscar un crédito, tarea para la que Guzmán Blanco va a tener poderes plenipotenciarios. Se requería de urgencia del crédito, ya que las arcas del país estaban totalmente vacías, consecuencia directa de la costosísima guerra que acababa de terminar.
Y las primeras medidas de Falcón señalaron a un hombre verdaderamente magnánimo, que le prodigaba un extraordinario trato al vencido. En eso se parece al otro mariscal, al mariscal Sucre. Invitó al general Páez a quedarse en el país, pero ante el deseo de Páez de irse a Nueva York le dispensó la más cuidadosa y delicada de las despedidas.
Le otorgó viáticos y ordenó que se le pagara su sueldo de general en jefe del ejército en el lugar del mundo que estuviese. Esto es una conducta civilizada. A los soldados que hubiesen servido en el ejército independentista entre 1816 y 1824 les reconoció el sueldo de su grado militar; al general José Tadeo Monagas, antiguo jefe, lo sacó del ostracismo y le reconoció sus méritos.
Bueno, el prestigio histórico de magnánimo del Falcón no fue una invención de sus seguidores, aquí están los hechos que lo certifican. El 12 de agosto de 1863 dictó Falcón un decreto fundamental: convocó elecciones de diputados para una asamblea constituyente el día 10 de diciembre y el 18 de ese mes firmaba otro decreto que establecía los parámetros de acción del gobierno provisional y tomaba una medida, entre otras, que fue la abolición de la pena de muerte, cosa que lo enaltece ante la historia. Venezuela fue uno de los primeros países del mundo, gracias a Juan Crisóstomo Falcón, en abolir la pena de muerte.
Los meses siguientes comenzó a cundir la anarquía en el país. No se sabían muy bien en qué consistía el federalismo y cada quien en su comarca lo interpretaba a su manera. Era evidente que durante los años de la Guerra Federal no hubo espacio para hacer pedagogía política efectiva y el fondo filosófico en las banderas de la federación se conocía poco.
Así fueron paulatinamente sumándose focos de descontento entre las filas de los propios federales, junto a las conocidas del último reducto del conservadurismo. Y en noviembre regresó al país Guzmán Blanco de Europa con la base del nuevo empréstito, que era como se le llamaba antes, hoy en día se diría el préstamo, y muy pronto se desató una polémica pública sobre su conveniencia. El 24 de diciembre de 1863 se instaló la Asamblea Nacional Constituyente con Antonio Guzmán Blanco como presidente de la Asamblea.
Él mismo propuso a la asamblea que se le confiriera al general Falcón el título de mariscal y de gran ciudadano. Algunos diputados objetaron esto, pero finalmente se impuso la mayoría. El 24 de enero de 1864 recibió la presidencia Falcón de manos de la Asamblea, mientras esta continuaba en la redacción de la nueva Constitución Nacional; para entonces ya era evidente que Caracas no era el sitio de agrado del mariscal Falcón, ya que cuantas veces podía se iba a Coro, que era su ciudad, y esto se va a profundizar todavía más en los meses que siguen.
Al punto de que muchas veces dejó encargada la presidencia de la República, por lo general, a Guzmán Blanco, y se fue a su región en busca del sosiego. Y en febrero también Guzmán Blanco va a viajar de nuevo a Europa a firmar el empréstito que ya ha sido aprobado. Ahora veamos la Constitución Nacional de 1864, sancionada por la Asamblea Constituyente el 28 de marzo y promulgada por el mariscal Falcón el 13 de abril del mismo año.
Esta Constitución introduce cambios sustanciales en la República, empezando con la denominación, ya que, al acogerse la forma federal del Estado, la República de Venezuela pasó a llamarse Estados Unidos de Venezuela, con base en que la nación estaría jurídicamente instituida sobre la base de una federación de Estados con autonomía. Estos estados, antes provincias, van a ser Apure, Aragua, Barcelona, Barinas, Barquisimeto, Carabobo, Caracas, Cojedes, Coro, Cumaná, Guárico, Guayana, Maracaibo, Maturín, Mérida, Margarita, Portuguesa, Táchira, Trujillo y Yaracuy.
Fíjense que todavía no nos ha dado a los venezolanos por andar mencionando estados con apellidos de próceres. Por ejemplo, Barcelona pasó más adelante a ser Anzoátegui; Barquisimeto, Lara, en homenaje a Jacinto Lara. Cojedes se quedó igual; Coro pasó a ser Falcón en homenaje a Falcón; Cumaná, Sucre; Guayana pasó a ser Bolívar; Maracaibo pasó a ser Zulia, que es una voz indígena.
Maturín pasó a ser Monagas; Margarita pasó a tener denominaciones más raras, Nueva Esparta, ¿verdad? Y todos los demás, Portuguesa, Táchira, Trujillo y Yaracuy, permanecieron con sus voces tanto indígenas como castellanas. Bueno, también en ese momento se decretó la creación del Distrito Federal de Caracas. Esta carta magna se proponía acentuar la descentralización política y administrativa; eliminaba la pena de muerte, ampliaba la libertad de prensa.
Mantenía el sistema electoral de la Constitución de 1858, es decir, cuatro años del período presidencial sin reelección inmediata, y el voto directo, que era un paso democrático muy importante. Además esta Constitución establece la Alta Corte Federal como órgano máximo del Poder Judicial, lo que hoy en día se llama Tribunal Supremo de Justicia y antes se llamaba Corte Suprema de Justicia. El año de 1864 el mariscal presidente va a enfrentar nuevos focos insurreccionales, salió en campaña, continuó sin establecerse definitivamente en Caracas, los asuntos cotidianos del gobierno se entorpecían notablemente.
Guzmán Blanco regresa el 3 de noviembre de Europa, asume de nuevo la presidencia encargada de Estados Unidos de Venezuela mientras el presidente mariscal navegaba hacia Coro. Algo ya comenzaba a notarse, como ese extraño desinterés del mariscal Falcón por las funciones de gobierno, y en el fondo quien estaba gobernando era Guzmán Blanco.
Finalmente el 18 de marzo de 1865 el Congreso realizó los escrutinios de las elecciones y, por supuesto, fue electo Juan Crisóstomo Falcón. Y a su vez fueron electos dos designados para suplir sus faltas, Antonio Guzmán Blanco y José de Siderio Trías. Una comisión viaja a Coro a participarle el resultado y entonces viene Falcón a asumir la primera magistratura en Caracas el 7 de junio, casi tres meses después.
Bueno, asume la presidencia en ese Congreso Nacional presidido por Antonio Leocadio Guzmán. Bien, pues ese extraño desapego que experimentaba Falcón por la capital y por el ejercicio administrativo del poder... Y al día siguiente de tomar posesión del cargo, el mariscal Falcón se ausenta de la capital de nuevo. Esta vez se va a Maracaibo a sofocar la rebelión de Venancio Pulgar y Dehesa ha encargado la presidencia otra vez a Guzmán Blanco.
Regresa pronto Falcón. El 3 de octubre de 1865 deja otra vez encargado a Guzmán y se va a Coro. De modo que, y ahí va a estar Guzmán Blanco al frente de los asuntos administrativos hasta el 2 de mayo de 1866; estamos hablando casi nueve meses de Falcón en Coro, regresa el mariscal Falcón siete meses después. De modo que aquí no puede hablarse en estricto senso de un gobierno Falcón durante estos siete meses, sino de un gobierno de Guzmán Blanco, ¿no?
Bueno, mientras Guzmán Blanco gobernaba, el mariscal Falcón sofocaba rebeliones, apagaba los fuegos que se prendían con frecuencia por los temas de anexión de unos estados a otros, bien, era todo el nuevo mapa del federalismo. Y al reencargarse la presidencia, el mariscal Falcón designa a Guzmán Blanco como comandante en jefe del ejército, y Guzmán, a su vez, regresa a su curul. La situación económica del país era muy grave, de modo que se hacía necesario enviar de nuevo a Europa para buscar otro crédito y así lo hace.
Se va el 25 de mayo de 1866, y va a regresar Guzmán Blanco en enero de 1867. Leemos que esto era una situación muy extraña, porque cuando Guzmán Blanco no estaba gobernando en Caracas estaba en Europa; cuando el mariscal Falcón no estaba en Coro y estaba en Caracas gobernaba. Pero mientras Guzmán estaba en Europa, tenía que gobernar Falcón, era una situación realmente, vista a la distancia, muy extraña.
Y la situación política tendía a complicarse cada vez más, como es natural. La gente tenía la sensación de que Falcón no gobernaba, ¡y la anarquía iba en ascenso! Una vez las cámaras legislativas eligieron a los designados, el mariscal Falcón se fue a Coro otra vez, dejando encargado de la presidencia al general Miguel Gil. Bueno, cuando regresa Guzmán Blanco lo nombran comandante de armas del Distrito Federal, Falcón se reencarga del poder ejecutivo en septiembre.
Y bueno, aquí empiezan una serie de problemas importantes porque hay un grupo de gente que busca deponer a Falcón: Luciano Mendoza, Pedro Ezequiel Rojas, Guillermo Téllez Villegas, Martín Zanabria y Elías Rodríguez formaban parte en la idea... bueno, vamos a pasar con el mariscal Falcón. Y el 17 de septiembre el general Guzmán Blanco marcha hacia Guarenas para dialogar con Luciano Mendoza, pero pronto comprende que los revolucionarios estaban decididos a tomar las armas.
Empiezan estos movimientos hasta que Mendoza se avino en octubre al entendimiento y recibió del magnánimo Falcón el olvido de su alzamiento. El desenlace, es decir, el evento hacía evidente que el descontento ya no era solo de conservadores, sino incluía a los liberales y gente de diversa procedencia. Y la causa del descontento era sin duda la flagrante ineficacia del gobierno. En la próxima parte del programa veremos el desenlace en el gobierno y en la vida del mariscal Juan Crisóstomo Falcón.
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Hablábamos en la parte anterior del programa como Falcón daba muestras de un extraño desapego en relación con el mando administrativo de la república. Se ausentaba con mucha frecuencia a su terruño, a Coro, dejaba encargado a uno o a otro, por lo general Antonio Guzmán Blanco, y bueno, finalmente se formó una crisis. El mariscal Falcón tuvo que cambiar el gabinete y tuvo la impresión de que regresaba la calma una vez que hizo eso.
Y se fue a Coro otra vez, el 7 de noviembre, mientras en la prensa corría el rumor de que Falcón buscaría una modificación constitucional para reelegirse, emulando a José Tadeo Monagas y desatendiendo la lección histórica que recibió Monagas como consecuencia de sus pretensiones continuistas. De esto dialogaron el mariscal Falcón y Guzmán Blanco, mostrándose Guzmán Blanco totalmente opuesto a la modificación constitucional con miras a la reelección, por supuesto Guzmán Blanco también aspiraba, como era una aspiración legítima y natural.
De esta conversación salió escaldado Guzmán Blanco y decidió irse al extranjero, separarse del gobierno, pero a los días lo reconvino Falcón, lo llamó, vamos a dialogar de nuevo, y Guzmán Blanco aceptó irse en condición de enviado extraordinario, ad honorem. En diciembre de 1867 zarpaba de La Guaira el fiel seguidor del mariscal Falcón, el general Antonio Guzmán Blanco, pero se había producido una ruptura: la ruptura estaba, tenía su nudo, en el hecho de que ciertamente Falcón pensó, en algún momento, remar a su favor para modificar la Constitución y hacerse reelegir, una cosa verdaderamente insólita en medio de aquella crisis política que estaba viviendo, de modo que los alzamientos se activaron de nuevo en diciembre.
El general Miguel Antonio Rojas se alza en Villa de Cura, el general Gonzalo Cárdenas en Carabobo. Rojas va sumando hombres a su ejército mientras el gobierno activaba sus tropas para combatirlos, y el 8 de enero de 1868 el general Rojas encabeza un documento en el que los revolucionarios explican sus motivos. Falcón, por su parte, le entrega la presidencia al general Miguel Gil y se moviliza hacia Puerto Cabello para dominar mejor la situación bélica que él tiene enfrente.
Por otra parte, los revolucionarios de Oriente instan al anciano general José Tadeo Monagas a pronunciarse, cosa que hace Monagas mediante un manifiesto el 25 de marzo, dejando al descubierto sus pretensiones, que eran volver al mando. Era el Monagas ya de 80 y tantos años. Falcón lógicamente entra en una situación muy complicada.
Era evidente que tenía lugar una escalada de descontento en toda la geografía nacional, y el 7 de abril Falcón modifica al gabinete buscando integrarlo por algunas personalidades cercanas a la oposición, pero ya era muy tarde, ya la crisis política estaba en marcha. Y el mariscal Falcón había pasado de soñar con modificar la Constitución para reelegirse a una situación en la que lo tenían al borde del precipicio.
Y en medio de esa crisis política Falcón pensó que si él se separaba del poder, ahí amainaban los embates. De tal modo que renunció a la presidencia de la República y le entrega la presidencia al general Bruzual el 30 de abril de 1868. Y él, en principio, se disponía a estar al frente del ejército para enfrentar la situación, pero de pronto decide irse a Coro el 4 de mayo, renunciar y retirarse para siempre de la escena pública. Lo hace con una proclama.
Esa proclama reveló que realmente el mariscal Falcón pareciera no estar entendiendo cabalmente lo que estaba ocurriendo, ya que creía su proclama manifestaba que la revolución que estaba en marcha estaba dominada por las fuerzas del gobierno y que su retirada servía para despejar el camino de entendimiento. Y no era así, las revoluciones dominaban cada vez más el territorio; no solo gente del gobierno estaba en contra de Falcón, sino que había gente con sus cuentas y riesgos alzadas en contra del gobierno de Falcón y el gobierno estaba cada vez más acorralado por las fuerzas enemigas.
Este es uno de los casos donde uno ve que el gobernante no tiene una información fidedigna de lo que está ocurriendo y toma decisiones sin la información completa. ¡Y las deja por escrito! Porque esa proclama de Falcón revela que él creía que el descontento estaba en su gobierno de manera exclusiva, y era un descontento generalizado. De modo que Falcón renuncia y viaja por primera vez en su vida, se va a una cantidad de lugares que no conoce.
En septiembre de 1868 se va a Panamá, Nueva York, España, Francia, Bélgica, Alemania, Suiza, Italia, y hay una cantidad de cartas de él a su cuñado, al general Jacinto Regino Pachano, quien va a ser su primer biógrafo. La biografía de Jacinto Regino Pachano, o de Falcón, es de 1876, seis años después de la muerte de su cuñado. Esas cartas son muy interesantes porque dan cuenta, primero, de la cultura de Falcón, del interés que le despierta conocer estos lugares a los que no había ido nunca y que había conocido a través de los libros de historia y literatura que había leído desde el bachillerato y a lo largo de toda su vida.
Porque hay muchas anécdotas que ubican al mariscal Falcón en campaña con un libro en las manos mientras estaban preparándose los ejércitos o en momentos de descanso. Él estaba leyendo, que era su gran afición, y esto lo nota uno en estas cartas que le manda Falcón a su cuñado, dándole cuenta de las maravillas de París, de lo que está viendo en Roma, de Suiza, de Alemania, de Nueva York. Pero bueno, ya también empieza a tener problemas con la voz, no le salía la voz, etcétera.
Todo indica, más allá de las dificultades de la medicina de entonces, que tenía un cáncer en la laringe. Él había hecho este viaje por Europa solo, su mujer se había quedado en Caracas y también se había movido a Curazao. Y entonces él toma la decisión, ya con malestar creciente, de embarcarse en un puerto francés en un vapor que hace varias escalas y finalmente el vapor llegaría a Curazao; allí lo va a esperar su esposa.
Eso era lo que estaba convenido, pero él en la travesía se pone muy mal de salud y desembarca en Martinica, en Fort-de-France. Allí se aloja en un hotel, el cáncer ya ha hecho metástasis, y entonces fallece el mariscal Falcón en Fort-de-France, Martinica. Cuando la viuda se entera que está muy grave navega hacia allá y, cuando llega la viuda, ya el mariscal ha muerto.
Lo encuentra bajo tierra en una tumba, ni siquiera estaba el cuerpo del mariscal. De inmediato se le había sepultado, como era la práctica sanitaria de entonces y de ahora. Y bueno, ella va a buscarlo y lo encuentra en la tumba de su esposo.
Bien, en 1874, cuatro años después de la muerte del mariscal Falcón, cuando Antonio Guzmán Blanco convierte la Iglesia de La Trinidad en el Panteón Nacional, allí van a reposar sus restos. El primero de mayo de 1874 son trasladados los restos de Falcón, de Martinica a Caracas, y allí están en el Panteón Nacional, llevados con todos los honores por ser su gobierno el que en ese entonces gobernaba el país, que era Antonio Guzmán Blanco, que gobernaba Venezuela desde 1870. Y estamos en 1874 cuando se hace el traslado y la muerte de Falcón ocurre en 1870.
Un personaje singular, extraño, muy particular, yo creo que hay que estudiarlo más. Yo creo es una psicología compleja, rara, esta del mariscal Falcón. Bueno, hasta aquí nuestro programa de hoy, ha sido como siempre un gusto. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica, Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter, arroba RafaelArraiz. Como siempre, ha sido un placer hablar para ustedes, hasta nuestro próximo encuentro.