Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. El número de productor nacional independiente 30.720. Estamos en la continuación de las series sobre militares venezolanos y hoy nos toca hablar de Ezequiel Zamora Correa. Ya estamos hablando de los militares que no participaron en la Guerra de Independencia, sino en el caso de Zamora participaron en las guerrillas de 1846-1847 y en la Guerra Federal.
Entre 1859 y 1860, año en que va a morir Ezequiel Zamora, va a caer en combate. Los Zamora Correa eran una familia con bienes de fortuna y una tradición en sus espaldas. No formaban parte de lo que llamaban el pueblo llano ni siquiera del equivalente a las clases medias profesionales de hoy en día, tampoco formaban parte de la punta de la pirámide donde estaba la crema innata de la elite.
Eran una familia como alguna vez se decía en Venezuela, una familia acomodada. Su padre José Alejandro Zamora Pereira y su madre Paula Correa Rodríguez. Los abuelos de Ezequiel fueron Juan Zamora de León y Margarita Pereira y Araña. Zamora de León era canario, y Margarita Pereira y Araña era de Villa de Cura. ¿Y sus abuelos maternos? Eran maracayeros y de Choroní.
Se llamaban Juan Vicente Correa Quiñones y María Bárbara Rodríguez Bejarán. De modo que ese es el retrato familiar de Ezequiel Zamora, lo que podemos llamar que eran todos gente de buen vivir, como solía decirse. Según consta en los registros genealógicos además eran propietarios de esclavos de haciendas de café y cacao, sobre todo en Choroní, donde provenían además muchas familias acomodadas en la Venezuela de su tiempo.
Además de Ezequiel, los Zamora Correa eran Antonio José, Genoveva, Raquel, Gabriel y Carlota. Estamos hablando de seis hijos y, al igual que muchas otras familias de su tiempo, la guerra trajo consecuencias negativas para sus negocios, me estoy refiriendo a la Guerra de la Independencia. Y los Zamora tuvieron que irse de Villa de Cura para Caracas buscando otro destino. A la capital llegaron en 1825 cuando Ezequiel Zamora tenía ocho años.
Zamora había nacido en Cúa el 1 de febrero de 1817 y nos informa uno de sus biógrafos, el más reciente biógrafo de Ezequiel Zamora, que es el profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, Manuel Donis Ríos, y profesor, además, ha sido director del doctorado también. Él nos informa que los niños Zamora Correa estudiaron en el colegio Bolívar que regentaba José Vicente Méndez. Este colegio estaba bajo la inspiración de Joseph Lancaster, este gran educador inglés cuyos métodos y enseñanzas fascinaron a Bolívar y a Simón Rodríguez, al punto tal que recordemos cuando Bolívar lleva la presidencia de Bolivia a Antonio José de Sucre le envía a Simón Rodríguez a Bolivia para que lo ayude a estructurar el sistema educativo boliviano.
Y todo ese sistema inicialmente estuvo inspirado en Lancaster también. De modo que, debemos decir que era para la época una educación muy avanzada. Por supuesto, era laica pero no excluía la Biblia en las sesiones de lectura sobre todo cuando se querían ejercitar en la lectura a los niños. Ahora ya en la adolescencia de Zamora no se hallan más rastros de estudios formales.
Y, por otro lado, la necesidad de buscar sustento lo lleva a abandonar Caracas y regresar a Villa de Cura al cuidado de su cuñado, un hombre importante en su vida. Se llamaba Juan Caspers porque él estaba casado con Genoveva, la hermana de Ezequiel. Tenía bienes de fortuna y una formación propia que supo transmitir al joven de ese tiempo, porque cuando él regresa a Villa de Cura está en la casa de ellos. Y Caspers había nacido en Alsacia, en Francia, el año 1793 y había emigrado a Venezuela y se había formado en Francia dentro del espíritu democrático de la Revolución Francesa, por supuesto.
Aquí se enamora de Genoveva Zamora y tiene una prole larga entre quienes se encuentran, por dar un ejemplo, los Palacio Caspers, Inocente y Antonia Palacio, que era gran escritora venezolana. Ellos eran nietos de Juan Caspers y de Genoveva Zamora de Caspers. Bueno, en ese ambiente el muchacho que ya está saliendo de la adolescencia y entrando a la juventud es aquí en donde Zamora, en conversaciones con Juan Caspers y trabajando con él también, va a completar la falta de su educación formal. Y así también se va entrenando en las tareas del campo y el comercio.
Y finalmente entra a participar en una casa comercial en Villa de Cura. Primero entra con un socio ¿y después? Se separa del socio y queda por su cuenta. Estamos hablando de una pulpería, esto está pasando en 1844. Entonces tiene Ezequiel Zamora 27 años; ahí se dedicaba a las tareas propias de lo que entonces se llamaba una pulpería, es decir un punto de comercio que vendía todo lo necesario para las reses, los caballos, la producción agrícola, y le fue muy bien. Pocos años después el joven Zamora contaba con bienes de fortuna más que suficientes.
De esa época hay una, ha debido ser la descripción que hace de Zamora su primer biógrafo. El primer biógrafo de Zamora fue Laureano Villanueva, voy a leerles el retrato físico que hace Villanueva de Zamora: "Alto y delgado de cuerpo, con ojos azules, mirada viva y penetrante; sus facciones se marcaban distinguidas por líneas bien definidas, quedaban a su rostro por sus pómulos agudos, con su nariz recta y barba firme y saliente. Su frente descubierta y bien modelada, una vigorosa expresión de inteligencia, altivez y energía". Eso dice entonces Villanueva de Ezequiel Zamora.
Aquí todos los biógrafos más o menos lo retratan así, el tema de los pómulos agudos, la altivez y energía que tenía. Era alto y muy delgado de cuerpo, lo que le daba un porte elegante. Aquí Villanueva lo llama altivez. Y bueno, cuando ya se creía que Zamora estaba establecido solo le quedaba por adelante engrosar su fortuna.
Se entusiasma con la prédica de los liberales, seguidores de Antonio Leocadio Guzmán. Antonio Leocadio estaba enfrentando al gobierno de Carlos Sublet; a Sublet le tocaba ejercer la presidencia de la República en el cuatrienio 1843-1847 y al final de su gobierno, en el año 46-47, hubo un clima de inestabilidad política importante, alimentado por Antonio Leocadio Guzmán, por la aparición de la prensa crítica. Recordemos que Guzmán es el fundador del periódico El Venezolano en 1840 y empieza a cambiar todo el signo de la vida pública venezolana por la diatriba, por los improperios.
Por unas luchas verbales fuertes, duras, y empiezan a aparecer otros periódicos, no solo El Venezolano. Empieza la gente a leer prensa, y no solo en las capitales, porque el que Zamora está leyendo esos periódicos en Villa de Cura. Se va imantando de las ideas liberales de Antonio Leocadio Guzmán. Este clima se exacerbó mucho en 1846, ya que ese era un año de elecciones y Guzmán buscaba la presidencia de la República, en competencia con José Félix Blanco, con Bartolomé Salón y con José Tadeo Monagas.
Guzmán agitaba a sus seguidores al punto que los hacendados y los comerciantes le quitaron su apoyo, cosa que enardeció a muchos de sus partidarios quienes entonces optaron por levantarse en armas. Entre ellos estaban Francisco Rangel y Ezequiel Zamora, y comenzaron a intervenir militarmente en poblaciones de los Valles del Tuy, en Barlovento, y por supuesto la propia Villa de Cura. El grito que tenían era "¡Viva Guzmán! ¡Mueran los godos!".
Esta es la primera participación guerrera de Ezequiel Zamora. Aquí, hasta este momento, es un hombre que tiene una pulpería, es un hombre del campo y ha sentido el llamado de la política. En la próxima parte del programa seguiremos viendo los pasos que va dando Ezequiel Zamora. Ya regresamos...
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El 31 de enero de 1855 se juramenta a José Tadeo Monagas en el templo de San Francisco en Caracas como presidente de la República para ese período constitucional 1855-1859. Rafael Arráiz Lucca nos narra la historia nacional en toda su extensión, de una forma profunda y amena. Venezolanos, sábados 12 del mediodía, domingos 10 de la mañana. Somos Unión Radio Cultural.
En la parte anterior del programa hablábamos de cómo Ezequiel Zamora se incorpora a las guerrillas en contra del gobierno de Carlos Sublet, en 1846. Y el gobierno de Sublet reacciona y le encomienda a dos jefes militares el control de los insurrectos. Y así fue como los generales Páez y José Tadeo Monagas, primero y segundo comandante del ejército, en este caso fueron a aplacar los ánimos de estas guerrillas que estaban planteándose. Y a Guzmán se le neutralizó mediante una inhabilitación política fundamentada por procedimientos judiciales, y luego se le propuso una entrevista de avenimiento con el general Páez, que no tuvo lugar.
Mientras la persecución del gobierno de Sublet contra los periodistas y los partidarios liberales en armas arreció al punto tal que las cárceles se llenaron de presos políticos, con lo que el clima de vida pública se enrareció mucho en esos años finales del gobierno de Sublet. Y hay que señalar además que buena parte de los alzamientos de los liberales se debieron a los hostigamientos de que eran víctimas en sus campañas electorales. Bueno, fuertemente golpeadas las fuerzas de Zamora, a las que se sumaron las de Rangel, los insurrectos fueron apresados entonces.
Es decir, el trabajo del Páez y de Monagas encomendado por Sublet de sofocar la rebelión de Rangel y de Zamora tuvo efecto, y fueron apresados, y del triunfo de las fuerzas leales al gobierno se hicieron acreedores tanto el general Páez como el general Monagas. Monagas en su condición de segundo al mando del ejército y Páez en su condición de primero. Mientras estos hechos tenían lugar, a Guzmán no le quedó otra alternativa que vivir escondido en la clandestinidad, ya que el gobierno inició una persecución acuciosa en su contra.
Y a Zamora lo hallan, finalmente lo apresan y lo enjuician, y el resultado del juicio contra Zamora fue una condena a muerte. Pero cambió el viento y en 1847 llega a la presidencia de la República José Tadeo Monagas, y Monagas cambia la condena a muerte de Zamora por presidio o cárcel. Ahí salvó la vida Zamora gracias a José Tadeo Monagas y lo mandan a la cárcel, y Zamora se fuga de la cárcel sin mayores dificultades. Y al cabo de poco tiempo el propio Monagas lo designa al frente del Batallón de Villa de Cura, al servicio del gobierno de Monagas.
Recordemos que Zamora va a estar a las órdenes de los gobiernos nepóticos del Monagas, desde 1847 a 1857. En el fondo él va a hacer su carrera militar, sus ascensos militares, dentro del ejército, y los va a hacer durante 10 años de gobierno también conocido como el Monagato. Era evidente, pues, que su suerte había cambiado radicalmente de la condena a muerte a formar parte del ejército, imagínense el cambio que hay, y algo similar le ocurre a Guzmán Antonio Leocadio, que cuando regresa del exilio Monagas lo nombra nada menos que ministro en Relaciones Interiores y Justicia, esto está ocurriendo en 1849.
Bueno, aquí vienen además los problemas entre Páez y Monagas. Páez se alza contra Monagas, es derrotado, logra huir a Colombia acompañado por Carlos Sublet y Ángel Quintero. Sublet no lo acompaña más, se queda a vivir un largo exilio en Santa Marta y Páez se traslada a Curaçao y desde allí va a Venezuela por las costas de Coro, el 2 de julio de 1849. Él va a lograr armar un ejército de unos 600 hombres, un ejército pequeño con muchas dificultades, porque Páez ya no tenía los recursos con que contaba antes, y esta nueva ofensiva del general Páez concluye en otro fracaso.
El general José Laurencio Silva lo hace preso en Cojedes, en el valle de Macapo Abajo, lo remite a Valencia. Allí es humillado el general Páez con la colocación de unos grillos en sus pies, luego es trasladado a Caracas donde fue nuevamente humillado, y ¿quién era el encargado de la prisión de Páez? Ezequiel Zamora. Y los traslados callejeros del prisionero están acompañados, de nuevo, al general Páez le gritan "abajo el rey de los Aragüatos", haciendo alusión a la derrota en la batalla llanera. Luego es trasladado al Castillo de San Antonio de la Eminencia en Cumaná, donde va a partir su primer exilio el general Páez, arruinado por cierto, y él se va el 23 de mayo de 1850.
Bien, entonces ahora vienen los ascensos de Zamora durante diez años, en que estuvo a la orden del Monagas. Comenzó por ser comandante de milicias. Luego pasó a ser primer comandante de infantería del ejército y cuando gobierna José Gregorio Monagas entre 1851 y 1854 lo destinan a Coro y allí lo ascienden a coronel. Luego es trasladado a Maracaibo y después, en 1853, hay un hecho interesante que le ofrece ser gobernador del estado de Barinas, pero no acepta y alega que él está haciendo carrera militar y que él no quiere apartarse de su carrera militar. Él no quiere desligarse de las tropas para desempeñar trabajos administrativos, interesante esto porque le estaban ofreciendo un cargo de importancia política y él no lo quiso.
Y en 1854 vemos a Zamora destinado a la Comandancia de Armas de Guayana y allí estaba cuando José Gregorio Monagas decretó la abolición de la esclavitud y entonces Zamora entregó sus esclavos ante las juntas de abolición de Ciudad Bolívar. No eran pocos, por cierto, tampoco eran demasiados; podía estar entre 10, 12 esclavos los que llega a entregar Zamora en atención a la ley, y este año además ha sido ascendido a general de brigada en 1854. Y el año siguiente pasa a Barcelona, lo trasladan de Ciudad Bolívar a Barcelona como comandante de armas, y aquí viene un hecho interesante: en julio de 1856 él se va a casar, se casa en Macuto con Estefanía Falcón, hermana de Juan Crisóstomo Falcón. De modo que eran cuñados Falcón y Zamora, y Estefanía era viuda del español José Benito Diez, con quien había tenido tres hijos.
Y esos tres hijos Zamora los asume como propios; fueron sus hijos, a pesar de tener el apellido Diez y de ser hijos del difunto marido de su esposa. En 1857 lo hallamos abandonando el servicio activo en las armas para establecerse en Coro. ¿Por qué en Coro? Porque ahí se va a ocupar de las fincas que su esposa ha heredado. Y, además, Zamora compra tierras cerca a la Tierra de Su Señora, y aquí hay un dato interesante: él está pidiendo un permiso para irse del ejército a trabajar las fincas el año en que Monagas sale de la presidencia de la República frente a la arremetida guerrera de Julián Castro.
En ese momento ya Zamora no está en el ejército, por supuesto no es que tampoco va a declinar o negar su filiación con el Partido Liberal, todo lo contrario, más bien fue muy fiel a los Monagas, que no solo José Tadeo le había perdonado la vida sino que su carrera militar la había hecho con ellos. El 7 de junio de 1858 tenemos que Julián Castro ordena la expulsión de Venezuela de Juan Crisóstomo Falcón, Ezequiel Zamora, Antonio Leocadio Guzmán y otros personajes del Partido Liberal. De modo que aquí la ruptura era total y a esta fuerza no le quedaba otro camino de irse al exilio, armar un ejército y regresar.
Y a la vez que estos hechos ocurrían el gobierno de Julián Castro convocaba a la Convención Nacional de Valencia que tendría el encargo de redactar la Constitución de 1858, aquella que estableció por primera vez el voto directo en Venezuela y con base en esa constitución se eligió a Manuel Felipe de Tovar, el primer presidente electo por voto directo en la República de Venezuela.
Bueno, tenemos entonces fuera de Venezuela a estos líderes del Partido Liberal hasta que el 20 de febrero de 1859 el comandante Tirso de la Berría tomó el cuartel de Coro al frente de un contingente de hombres que abrazaban la bandera liberal y se hizo del parque que albergaba el cuartel. Al día siguiente entregaron un programa que culminaba exclamando: "¡Viva el movimiento federalista de Coro! ¡Viva la Federación de todas las provincias de la República! ¡Viva el general Juan Crisóstomo Falcón, primer jefe del movimiento federalista nacional!". En la próxima parte del programa, vamos a ver la Guerra Federal propiamente. Ya regresamos...
Decíamos en la parte anterior del programa que había estallado la Guerra Federal en Coro y los alzados tomaron dos goletas. En la vela de Coro se dirigieron a Curazao y en ella regresaron Ezequiel Zamora y otros liberales. El 22 de febrero de 1859 ya Zamora estaba al frente del Ejército Federal de Occidente. De inmediato se le sumaron muchos hombres en rebeldía frente al gobierno de Julián Castro.
Y el 25 se lanzó la proclama del gobierno provisional del Estado Independiente de Coro. Entre tanto, a Falcón, que estaba en la isla de Santo Tomás, lo tomó por sorpresa el alzamiento de la Berría y además los pasos de Zamora. Y Zamora navegó hasta Curazao buscando estar más cerca de los acontecimientos, y ya después llega al territorio nacional. La guerra había comenzado y fíjense en la primera orden general publicada por Zamora el día de su desembarco en Coro es significativa de sus valores y propósitos.
No la puedo leer completa, pero sí dos párrafos muy interesantes. Fíjense en lo que dice Zamora en esa primera orden general del Ayamón. Dice: "La moral, el orden, el respeto a la propiedad y el amor ardiente por la libertad de su patria es el distintivo del carácter coriano como civil, el denodado valor contra el enemigo armado, la generosidad y la clemencia con el vencido. Y su subordinación es su divisa como militar. Con tan bellas dotes y la santidad que sostenemos no es otra que la verdadera causa de los pueblos, la República genuina.
¡La Federación! Vuestro heroísmo debe ser premiado con el triunfo de los principios y del derrocamiento consiguiente de la tiranía". Fin de la cita.
Tiranía de Julián Castro, es a lo que se refieren. Por supuesto, Castro es el que nos ha expulsado a ellos del país y, como vemos, se trata de una proclama dentro del universo de las ideas liberales y republicanas. Aquí no hay otras, incluso hasta una exaltación en la propia propiedad privada. Diríase que son las ideas clásicas, el liberalismo y el republicanismo también, entonces vemos cómo quedan atrás las frases de 1846, de Zamora contra la oligarquía, contra los godos, cuando era el guerrillero liberal guzmanista y recorría el centro del país, pero es que han pasado 12 años.
Y Zamora ya no es un guerrillero improvisado, es general de brigada. Doce años no pasan en vano en un período crucial en la vida de un hombre. Ahora es evidente que la fama del revolucionario de Zamora no proviene de estos años de la Guerra Federal sino de los 1846-1847 porque su participación en la Guerra Federal, entre otras cosas, comienza con una proclama verdaderamente liberal. De modo que los procederes y las causas no eran iguales a los de 12 años antes e incluso, como hemos podido leer, ni siquiera se invocaban los mismos principios.
Recordemos: en 1846 Zamora hablaba, una de sus frases más extendidas era "horror a la oligarquía". Eso es muy distinto, decir horror a la oligarquía en 1846, hablar del respeto a la propiedad en 1859, que aquí hay un giro copernicano. Y por otra parte, Páez, que estaba al frente de la Secretaría de Guerra y Marina, decide irse del país. Ya ha advertido de la animadversión de Castro en sus intenciones. Páez se embarca hacia Nueva York el 7 de julio de 1859; ha venido por apenas un año.
Y los meses que permanece Páez en Venezuela, llamado por la Convención Nacional de Valencia, habían sido tanto gratificantes como complejos a la vez, porque Julián Castro es un personaje bastante extraño, por decirlo menos. Y por otro lado, mientras Falcón estudiaba el momento de abandonar Curaçao y unirse al ejército federal, se armaba por todo el occidente del país, unas veces vencía, otras veces perdía batallas de dimensiones menores. Y llegó a ocupar zonas de los Andes, donde empiezan las estribaciones, los Andes, desde sus cuarteles de Barinas y Guanare.
Y finalmente Falcón desembarcó en Palmasola, donde también le dirige una proclama al país el 24 de julio de 1859. Y Ezequiel Zamora, desde mediados de noviembre de 1859 venía pensando en librar la batalla en los alrededores del pueblo de Santa Inés. La famosa batalla de Santa Inés. Santa Inés está a 36 kilómetros de la ciudad de Barinas y allí se habían sumado los ejércitos de Falcón y Zamora y por primera vez alcanzaban ambos ejércitos una cifra y un parque temible, portentoso.
Porque hasta entonces la Guerra Federal había sido una guerra de guerrillas y a partir de aquí con la batalla de Santa Inés es... Aquí tenemos una batalla grande, grande, una batallita ya en serio, no guerra de guerrillas. El ejército del gobierno estaba al mando del general José María Rubín y el general Ramos, que avanzan hacia el sitio. Aquellos tenían la orden de perseguir al Ejército Federal y abatirlos, y allí estaban Zamora y Falcón atrincherados esperándolos. Y el 10 de diciembre de 1859 tiene lugar la batalla de Santa Inés.
El saldo fue desastroso para el gobierno y lo que quedó del ejército gubernamental llegó a Mérida cuando cesa la persecución porque los persiguieron hasta allá. Se salvaron los jefes Rubín y Ramos y alrededor de 200 soldados que se salvaron. Y el Ejército Federal, el de Zamora y Falcón, después de la victoria ahora llegaba a tener cerca de 4.500 soldados que regresaron a Barinas a tomar aliento, a reorganizarse para marchar hacia el centro del país y tomar la capital de la República, que era el último objetivo estratégico.
Y por otra parte, cuando llegaron las noticias a Caracas del desastre de Santa Inés, el gobierno no tiene otra alternativa que arreciar la lucha y armar un nuevo ejército occidental. Además va a incrementar la vigilancia sobre los liberales y hace presos a centenares de liberales. El gobierno acusó el golpe en la batalla de Santa Inés y los federales, por su parte, comprendieron que podían alcanzar el poder una vez derrotado el ejército del gobierno. Aquí vamos a tener un episodio muy curioso que es el siguiente: de Barinas va a partir el Ejército Federal hacia Guanare. Allá llegan el 4 de enero de 1860.
Ahí estaban Falcón y Zamora, los cuñados. Ellos eran cuñados y esto lo favorecía mucho porque todos esos círculos de poder tienen intrigas, todos. Bueno, ellos tenían un vínculo familiar que de alguna manera los acercaba más que a otros, pues. Y entonces el 10 de enero de 1860 se dispone al ejército para atacar la ciudad de San Carlos y en una acción de Ezequiel Zamora que buscaba neutralizar a unos francotiradores que estaban apostados en una casa, una bala perdida penetró por su ojo derecho y salió por el occipital, ahí murió de inmediato en brazos de su edecán, que era el joven Antonio Guzmán Blanco. Y entonces el propio Guzmán, tiempo después, escribe sobre este acontecimiento y yo les voy a leer cómo lo relata Antonio Guzmán Blanco, este hecho que ocurrió a las 10 y 15 de la mañana.
Dice: "En este crítico momento, cuando se combatía en La Jaguara, fue el general Zamora, enardecido por un rapto heroico. Tomó la bandera amarilla de las siete estrellas, divisa del ejército federal, y solo a caballo, e inesperadamente, partió a galope de frente sobre una trinchera a cuyo costado se encontraba la iglesia de San Juan. Su kepí, su casaca militar azul con botones dorados y la banda amarilla de su sable cruzada por el pecho a la llanera denunciaban perfectamente a Zamora ante la simple vista del enemigo, quien durante los 300 metros de las dos calles sucesivas, le hizo los más nutridos fuegos sin que providencialmente lo tropezara un solo proyectil. A paso largo dirigióse el general Zamora a las posiciones ocupadas por el general Piña.
Eran estas dos puntos de ataque, uno de frente y otro de flanco, forzando un ángulo entrante por este lado, defendía la plaza. Allí estuvo Zamora organizando y distribuyendo mejor las guerrillas y enseñando a los soldados el cómo debían pelear con más ventaja... Y sobre todo como habían de lanzar los de la guerrilla del frente... Un pequeño objeto con una tenue punta, a veces un alfiler o una aguja con plumas de gallo, por lo que se llamaba entre nosotros gallodiceno. Terminado aquel detalle, el general Zamora siguió ocupándose en cómo se cubría inmediatamente un gran claro que franqueaba ambas guerrillas muy fácil y seguramente, y parados en la apertura una puerta sin hojas cuya pared limitaba al patio de la casa, dejando ver tanto el ataque de las guerrillas dichas como el flanqueo mencionado".
En la próxima parte del programa termino de leerles el informe de Antonio Guzmán Blanco sobre los hechos que condujeron a la muerte de Ezequiel Zamora, ya regresamos. Estás en sintonía de Unión Radio Cultural. Recuerda, todos los programas están colgados en la aplicación anchor.fm. Este programa Venezolanos lo puedes volver a escuchar los sábados a las 10 de la noche y los domingos a las diez de la mañana. Somos Unión Radio Cultural. Los fines de semana son propicios para la conversación con los más variados temas, historia, compositores, cantantes, cine, series de televisión, personajes. La Farábula, 5 minutos y un millón de recuerdos.
y domingos. Conversaciones con Gustavo Trías. Somos Unión Radio Cultural.
Ustedes escuchan Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. En la parte anterior del programa estuvimos leyendo el informe de Antonio Guzmán Blanco sobre la muerte de Zamora, continúo un párrafo más para terminarlo. "Zamora sostenía un encendido monólogo, del cual oí dos muy bien, ahora mismo; mientras se decía él estas palabras veía alternativamente hacia las guerrillas que peleaban y hacia el flanco descubierto; como en uno de estos movimientos tocó con su hombro el mío, yo di un paso lateral a la derecha para no estorbarle. Y diciendo que cayó sin acabar de articular la palabra, doblando las rodillas y descendiendo su cuerpo de espaldas en mis brazos, como al sujetarle vi que una bala le había entrado por el ojo derecho y sentía el torrente de sangre ardiente que le salía por el occipucio, bañándome del brazo izquierdo con que lo sujetaba.
Comprendí al instante que era ya cadáver el héroe de Tacasauruma, del Quisiro y al Palito de San Lorenzo y Santa Inés, el Coroso y Curbatí, alma del hasta entonces victorioso ejército federal".
Bueno, esta es la descripción de la muerte por parte del testigo más cercano que fue Antonio Guzmán Blanco, su edecán, su segundo en todas estas acciones. Por supuesto cuando el general Falcón se entera se estremece la noticia. Zamora contaba 42 años y el hecho no se hace público de inmediato, porque hacerlo hubiese supuesto una desmoralización total del Ejército Federal de Occidente y se escondió el hecho durante unas semanas, se informó una semana después de ocurrido.
La actitud poco precavida de Zamora en la acción es evidente de acuerdo con el relato de Guzmán Blanco. Quizás respondía a una excesiva confianza en sí mismo que había tenido después de Santa Inés; seguramente esa extraordinaria victoria le había dado una confianza en sí misma o que lo hizo ser temerario realmente, porque un general no suele desempeñar estas tareas que ponen en riesgo su vida, ya que estas funciones de comando son más importantes que las acciones. Y quizás por todo esto es que se han tejido otras hipótesis sobre su muerte, incluso gente llegó a decir que había sido asesinado y no fue como ocurrió. Yo creo en esta versión de Guzmán Blanco.
De modo que no veo por qué se deba buscar una explicación distinta a la elemental imprudencia, que se hace evidente a partir del relato del propio Guzmán. Lo que pasa es que es tan difícil de creer o tan doloroso de creer y haya muerto tan sencillamente y que eso se hubiera podido evitar. Y además no es la muerte de un héroe, ¿no? No es que está cayendo en batalla, sino está cayendo en un acercamiento a un sitio fortificado por el adversario donde hay unos francotiradores, pero bueno esas son las circunstancias.
Ahora, sobre su vida y sus obras se han emitido muchísimas apreciaciones, pero nosotros queremos referir esta del profesor Donis Ríos que nos parece muy ecuánime. Dice lo siguiente: "Ezequiel Zamora tenía un carácter enérgico y apasionado pero no lo llevó al campo del delito. Había nacido y crecido en el seno de una familia honrada. En Caracas y Villa de Cura estuvo rodeado de un ambiente proclive al orden, la solidaridad y la dignidad de las personas.
Como vecino y pulpero de la villa, dio pruebas de su sensibilidad social, no fue un criminal. Le correspondió imponerse sobre grupos subordinados acostumbrados a la violencia en todas sus manifestaciones, como lo hemos visto y veremos en los próximos capítulos, mas siempre procuró el orden, la disciplina y el respeto a personas y cosas". Fin de la cita.
La verdad es que yo coincido con el profesor Donis en que Zamora no fue un delincuente. Creo que entró a la guerrilla liberal en contra de Sublet siguiendo las consignas de Antonio Leocadio Guzmán, siendo como era un lector voraz al periódico El Venezolano, pero de allí hay que inferir que se trataba de un elaborado líder que soliviaba todas las fuerzas campesinas, que tenía una clarísima conciencia de clase. Bueno, ya eso es una exageración a mi juicio, o una exageración interesada, pudiera ser todavía menos consistente presentarlo como un líder campesino enfrentando la oligarquía como si él mismo no hubiese sido un hombre rico, con esclavos y tierras durante los 10 años en que apoyó las autocracias nepóticas de José Tadeo Monagas y de José Gregorio, e incluso antes cuando era un próspero pulpero en Villa de Cura.
De modo que presentar a Zamora como líder campesino es inexacto porque no lo era, entre otras cosas, por qué. No era un campesino. Era más bien un comerciante próspero de Villa de Cura, que tenía haciendas y que después las tuvo en la región de Falcón. Pues sí, eso no hay duda.
Y más allá de la insistente denostación historiográfica de los motivos de la Guerra Federal y de las banderas del federalismo reduciéndolas a un pleito sin sustento ideológico, lo cierto es que fue un movimiento democrático, el federalismo. Que instauró constitucionalmente el federalismo con elecciones regionales, autonomía tributaria y una descentralización del poder como no se había dado antes en Venezuela. Todo esto se hizo a partir de la Constitución de 1864. Ahora claro, los resultados del proyecto federal son otros, pero de ninguna manera era un plan autoritario y centralista, no era el federalismo. Esas eran las banderas de Falcón y de Zamora, esto hay que decirlo.
Y claro recordar que hay dos Zamoras: el Zamora de la guerrilla liberal de 1846-1847 y el Zamora de la Guerra Federal del 1859-1860, cuando muere. Y en el medio están los diez años que Zamora fue del Monagato y además hizo su carrera militar. Ahora pareciera que el Zamora que se manifiesta en el imaginario colectivo es el primero, el más breve, el del hombre menos maduro que no tenía una carrera militar y además ninguna experiencia de gobierno castrense. Ese es el que más se exalta, pareciera.
Bien, fallece Zamora en 1860. Hay una carta de Antonio Guzmán Blanco a Estefanía Falcón, realmente muy hermosa la carta, señalándole todo el homenaje que requiere su difunto esposo, y Guzmán tenía entre sus proyectos rendirle este homenaje. Y eso ocurre cuando Guzmán Blanco llega al poder en 1870 con la Revolución de Abril y muy pronto establece, convierte más bien, la Iglesia de la Trinidad en el Panteón Nacional, pues le tributa el homenaje a un amigo muerto en sus brazos. El 13 de noviembre de 1872 Guzmán Blanco lleva los restos de Zamora al Panteón Nacional, allí, bueno, como sabemos el gran creador de cultos en el siglo XIX fue Guzmán Blanco. Bolívar estaba a la cabeza de ese culto y en segundo lugar él, el mismo Guzmán Blanco, pero no le podemos atribuir la iniciación del culto zamorano a Guzmán Blanco.
No, la verdad es que este es un culto escogido, cultivado y mimado por la izquierda venezolana a partir de las décadas de los años 60 del siglo XX, uno de los mitos militares de la izquierda venezolana que por supuesto en los últimos años ha sido alimentado, robustecido, como es natural, desde el poder. El poder que tanto puede alimentar a los mitos. Bien, hasta aquí la vida y obra de Ezequiel Zamora, como siempre ha sido un gusto hablar para ustedes. Soy Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia.
Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la Dirección Técnica Giancarlo Caravaggio. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba Rafael Arraiz. Hasta nuestro próximo encuentro.