Serie Los del Podio
7 de junio de 2024

Serie Los del podio III. José María de Viana. Cap 11.

Serie Los del podio III. José María de Viana. Cap 11.

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Hernando Camacho. Recuerde que nos puede seguir en arroba MundoURWeb y arroba RadioEscuelaUR. Bueno, en Los del Podio, tercera temporada de nuestro programa Venezolanos, tenemos un invitado de lujo: el ingeniero José María de Viana del Barrio. Bienvenido, José María. Yo, gracias Rafael, placer estar contigo aquí.

Bueno, José María, tú eres hijo de Santos de Viana y de Milagros del Barrio, inmigrantes vascos que llegaron a Venezuela después de la Segunda Guerra Mundial. Naciste en Caracas el 2 de diciembre de 1954, antes o después de tu hermano Miquel, de tu hermana Amaya y de tu hermana Conchita. Bueno, y ustedes se criaron en la parroquia San Juan.

Yo soy el segundo, nací en la Clínica Santana de San Bernardino. Nos llevábamos aproximadamente dos años uno con otro, entonces quiere decir que después nació Amaya y después nació Conchita. Miquel era nuestro hermano mayor, así es.

Y déjame confesarte que tenemos allí algo común: yo vivía en El Paraíso y el lugar al que íbamos a misa era la Iglesia de Capuchinos, y la misa la daba un cura que tú has debido conocer, que era Cayetano del Duca. Así es. En nuestra infancia tuvimos algo en común, tuvimos cerca.

Fíjate, vivíamos en Antímano, pero papá quería que estuviéramos en una escuela de calidad y en aquella época los hermanos de La Salle recién estaban en la Escuela Parroquial de San Juan. Tenía alguna relación con el hermano Luis Audencio, que fue un hermano interesante, y el hermano le dijo: bueno, comiencen en la escuela parroquial. Eran escuelas gratuitas, pero que funcionaban de una forma increíble, ¿verdad? Yo tengo fotos del cuerpo docente, por ejemplo, y aquí era una escuela modesta que solamente llegaba a sexto grado.

Había como 20 profesores notables. Y bueno, de hecho San Juan para nosotros fue muy importante; además, vivíamos en Antímano, lo que quiere decir es que íbamos en autobús. Una cosa interesante de esa época, Rafael, es que la escuela trabajaba dos turnos. Eso quería decir que iba en la mañana, tenía que volver a almorzar y volvía en la tarde por toda la avenida San Martín.

Regularmente los autobuses rojo claro famosos que utilizábamos, eso quiere decir que desde los cinco años estamos subiéndonos a los autobuses. Entonces empezamos a ser hijos de autobús, como decíamos en aquella época, muy temprano aprendimos a tener un contacto muy estrecho con la gente de la parroquia San Juan. Especialmente muchos compañeros del Guarataro y El Silencio, y esos recuerdos permanecen todavía, ¿no?

Bueno, históricamente los vascos han sido una comunidad de trabajo fuerte, disciplina; tus padres probablemente eran unos padres severos, exigentes. Para ellos estaba claro que la forma de... claro, Venezuela es un sitio en el que la movilidad social existía. Ellos venían desde un país muy pobre que era la España de esas épocas y de verdad que llegan a un país donde los hijos de los trabajadores... Papá era un señor que era mecánico.

Mi mamá era una señora, bueno en esa época se dedicó a preparar arepas porque había la casualidad de que llegábamos a las casas de la señora Escauriza, que era la señora que hacía las arepas en Antímano. Y lo que no saben es que estamos hablando antes del año 60, que apareció la Harina P.A.N. Bueno, si usted quería preparar arepa tenía que moler el maíz, milagro. Mamá era una señora muy humilde, pero ellos entendieron que en Venezuela podían tener una oportunidad sus hijos.

Que efectivamente en España en aquella época no ocurría, no era posible. Es decir, nosotros efectivamente estudiamos en la escuela y posteriormente seguimos en el colegio La Salle Tienda Honda. La educación lasallista es primera; de ahí habían salido venezolanos extraordinarios. Así es, así es, y además hombres de bien.

Quizás lo que yo más destaco de mi experiencia en la escuela fue el aprendizaje de... había un hermano de La Salle muy interesante que era el hermano Ángel. Antes los hermanos se cambiaban los nombres cuando eran religiosos y él me enseñó que había que reparar los pupitres de las escuelas. Es decir, los viernes o miércoles en la tarde habían unos jóvenes, unos niños que iban a hacer deporte, pero yo muy temprano me puse a la orden de una cuadrilla de niños con el hermano Ángel.

Todos los miércoles en la tarde, Rafael, reparábamos los pupitres. Yo aprendí que los pupitres están tan bonitos porque alguien se ocupa de ellos, es una cosa importante. Y luego yo creo, entiendo que lo que he destacado más importante es que ellos tenían, desde muy temprano, te comprometían en el trabajo social. Entonces quiero decir que mira, fundamentalmente, ahí impresionó mucho después viéndolo en el tiempo porque siendo muy joven me enseñaron a visitar los hospitales.

Entonces el hospital ortopédico infantil del Hospital Vargas lo visitábamos dos veces la semana, ¿y qué hacíamos? Bueno, acompañar a las personas en su dolor. Y eso, los hermanos La Salle, yo se los he dicho en el tiempo y se lo agradezco mucho, porque efectivamente crearon un sentimiento importante que es del compromiso con los que más sufren, con los menos tienen. Claro, mi papá estudió en el Colegio La Salle en Barquisimeto y él siempre nombraba con gran admiración al hermano Nectario María.

¿Hay algún hermano de La Salle que influyó particularmente en tu formación, en el bachillerato? Mira, hubo varias generaciones de hermanos donde... El hermano Luis Audencio, aunque no tuvimos contacto directo con él, era muy cercano a mi padre. Pero posteriormente recuerdo mucho, en la secundaria, al hermano Pablo Bravo, que era el prefecto.

Los prefectos eran quienes manejaban el tema de la disciplina, entonces aquel alboroto que éramos 600 estudiantes adolescentes con toda la cosa, cómo mantener una disciplina para el trabajo. Y recuerdo mucho porque cuando uno se portaba mal y tenían que sancionarlo, nos mandaban a realizar potencias, que significaban estar muchas horas calculando 80 elevado a la 54. ¡Caramba! Entonces eso me pareció que siempre fue valioso, quizás sí, ¿no?

A mí me pareció que eso era muy valioso y había otro tipo de sanción de esa época que es interesante. Había un hermano que nos pedía que aprendiéramos de memoria poesías de poetas venezolanos, por ejemplo. "Flor" se llamaba "Flor", era de Pérez Bonalde. Entonces, en aquella época yo no conocí a Pérez Bonalde, no había fotografías fáciles, pero yo conocía sus poesías porque cada vez que me portaba mal y me tocaba una sanción, me daban una sanción de esa que yo creo que al final me ayudó.

Son muy buenas y son del mejor. Bueno, llegas y te gradúas de bachiller en La Salle Tienda Honda y decides, ¿cómo escoges tú, cómo te orientaste hacia lo que estudiaste?

Mira, lo que pasa es que en aquella época había unos procesos de investigación vocacional, entonces alguien dijo: usted debería estudiar una ingeniería, pero por cierto que me orientaron a la ingeniería mecánica. La historia corta es que yo originalmente apliqué en la Bolívar, que en aquel momento estaba recién fundándose y era un proceso de admisión bastante complicado. Yo efectivamente ingresé por admisión en la Bolívar, pero la Bolívar era una universidad que quedaba muy lejos.

Bueno, en Sarteneja, yo vivía en el centro de Antímano, así es. Entonces yo, claro, la verdad es que yo tenía como proyectos, pero tenías enfrente una universidad, claro. Pero resulta que la Católica, recuerdas que es una universidad privada y habría que pagar algunas matrículas. Papá había muerto en mi casa, trabajaba todo el mundo, porque mi madre puso a trabajar hasta mi hermana menor, que tenía 15 años, tocaba al órgano en la iglesia; todos trabajamos.

Y además, en el sistema vasco nadie toca el dinero, lo tocan solamente las madres, así es ese sistema, verdadero matriarcado empresarial, ¿no? Solamente el día que me casé pude disponer de mi sueldo, y al final es muy sabio porque es la forma que los pequeños cada uno no puede hacer con el dinero. Entonces para mí era muy complicado. Entonces yo pensaba comprar una moto, que afortunadamente nunca compré porque me asusté suficientemente.

Claro, hay que recordar que no estaba funcionando la autopista de Prados del Este, esa sí estaba funcionando, pero ir de Antímano a Sarteneja era un periplo muy largo. Tenías que ir por Tazón o te ibas por la carretera vieja de Baruta. Historia corta fue que decidí: mire, yo voy a entrar en la Universidad Católica; en aquel momento un padre vasco nos dijo: mira, ahí tenemos unos programas de ayuda que siempre funcionaron. Es decir, realmente en la Católica siempre hay programas, todavía hoy cerca del 40 por ciento de los muchachos tienen algún tipo de ayuda económica para ti.

Y entonces si tú tienes talento no te dejan ir. Originalmente me inscribí en ingeniería industrial, pero después tuve unos profesores, Rafael, que eran unos profesores inspiradores, es decir los profesores del área en ingeniería civil que me tocó a mí conocer. Eran unos señores tremendos aquí: Bernal Arroyo, claro, el rector, Juan José Bolinaga. Claro, Miquela Rosena... sí señor, fue presidente Lino y después fue un gran compañero nuestro Santiago Beres Izquierdo, que en aquel momento fue decano, pero él daba clases en el básico.

Y eso fue una sorpresa para mí. Él daba clase de mecánica racional, fue un tremendo maestro para nosotros, es decir, era una escuela. O sea, ¿que te cambiaste a ingeniería civil? Civil. Siempre con la ilusión y el interés en el tema industrial, pero un día creo que el profesor Bolinaga...

Eso nos lo vas a contar en la próxima parte del programa. Estamos conversando con José María de Viana, un extraordinario gerente público y privado venezolano con una trayectoria excepcional en empresas de servicio público. Ya regresamos.

En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba rafaelarraiz, somos Unión Radio Cultural.

Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Estamos en Los del Podio, tercera temporada, conversando con José María de Viana. José María, nos estabas relatando tu cambio de ingeniería industrial a ingeniería civil; ahí tienes grandes profesores en la Universidad Católica Andrés Bello y cuando te gradúas, ¿qué haces? ¿Cómo comienza tu vida profesional?

Bueno, lo que pasó es que tuvimos un antecedente que fue durante el trabajo especial de grado; me invitaron a participar en un grupo que se llamaba la Comisión del Plan Nacional de Recursos Hidráulicos, COPLANAR. Y ese era como el centro de talento desarrollando el plan de recursos hidráulicos y ahí por supuesto había pasado el doctor Bolinaga, hasta el doctor Gavaldona; había pasado por allí, pero Pablo Puro, que era un gran maestro de nosotros. Entonces con aquel espíritu me dijeron: bueno, usted debe dedicarse al tema de la planificación de los recursos de agua.

Doctor Puro me decía: tú deberías enamorarte del acueducto de Caracas. Ah, mira, pues te señaló el camino. Bueno, pero mira lo que pasó es que ese destino yo no lo veía porque resultaba mucho más poético los ríos, las presas, los aprovechamientos de la naturaleza. Entonces para mí la ciudad era como distinto a eso, pero mira lo que ocurrió en el tiempo: trabajé durante un tiempo muy importante en planificación de recursos hidráulicos con todos estos maestros que teníamos.

¿Eso es el MOP o ya existía? Entré en el MOP y después, recién iniciado, al MARN, y nos tocó el inventario nacional hidroeléctrico. El plan desarrolló la Faja del Orinoco, que era un plan con las compañías petroleras y los aprovechamientos hidroeléctricos del río Orinoco. Pues yo era muy joven, pero ese era un lugar donde yo aprendí mucho.

El tema fue que estando allí y sintiéndome muy bien, hubo el primer conflicto con el acueducto de Caracas. Simplemente un conflicto en el acueducto de Caracas empezó a ser un problema importante para el gobierno de esa época, del gobierno de Luis Herrera. Estamos en el año 83 y en el mes de junio del 83, un nuevo presidente del INOS, que es el doctor Germán Ocaña Briceño, me dice: usted tiene que venir aquí. Yo le dije: no sé ese trabajo, y él sin embargo termina resolviendo el tema con mi jefe superior que era Guillermo Colmenares y yo dejo el ministerio y empiezo a trabajar en el INOS, en el año 83.

En aquel momento el acueducto era un sistema bastante complicado con problemas laborales grandes, tenía 10 mil obreros. En aquella época había sido antes de mí director del acueducto un general de brigada, de las primeras veces que había ocurrido. Y yo, en ese momento, contaba recién los 28 años y estaba profundamente asustado.

¿Y te nombran director del acueducto de Caracas? A mí me hicieron director del acueducto de Caracas en el final de un proceso electoral donde las tensiones eran muy importantes. Pero mira, aprendimos a preguntar lo que no sabíamos. Aprendimos a trabajar con cariño lo que estábamos haciendo y aprendimos a querer lo que Pablo siempre quiso.

Es mucho más útil darle agua a las personas porque el mandato cristiano de hacer el bien, cuando tú manejas un servicio público y lo haces bien, es el éxito mayor que tú puedes conseguir, la mayor eficacia apostólica, decía Pablo. La bienaventuranza de darle de beber al sediento la logras, pero no a una casa ni a dos, sino en millones de familias.

Eso era un poco lo que... claro, esa pasantía fue relativamente corta porque hubo un cambio de gobierno, y cambiar un gobierno en esa época, pues, es ser un cargo de extrema confianza. Claro, yo dejé ese trabajo, pero quedó pendiente, oye, a lo mejor algún día; y efectivamente el destino hizo que 10 años después volviera a manejar el agua. Ahora cuéntanos, en el año 83 el acueducto de Caracas, ¿cuáles eran los problemas centrales que había? Primero, ¿cuándo se habían construido esas tuberías, tenían cuántos años?

Ya para ese momento se había construido el Tuy I, que se construyó en los años 50, entregaba 4 mil litros a la ciudad. Se había construido el Tuy II en el cuatricentenario de Caracas, que era el año 67. La Cartillo, se había construido La Mariposa, estaba el Tuy I, el Tuy II. Y en el año a nosotros nos tocó poner al servicio las primeras líneas del Tuy III, en el año 83.

A nosotros nos tocaron las primeras conexiones de las grandes matrices del Tuy III, para traer agua desde Camatagua ya directamente al acueducto. Eso nos tocó allí. ¿Cuándo se hizo la represa de Camataguá? Camataguá es anterior, es en los años 70, pero fue construida originalmente para riego.

Lo que pasa es que efectivamente, en el análisis hidráulico que se hizo, dice: bueno, mire, es un embalse suficientemente grande, que si Caracas no cuenta con una fuente de ese tamaño va a tener dificultad. Y efectivamente en los años ochenta se construyó la conexión que permitió que Camatagua, que sigue siendo aún hoy la mayor fuente de suministro a la ciudad de Caracas. ¿Y esa represa está bien servida por ríos? Está servida por el río Guárico fundamentalmente, es un embalse inmenso, tiene aproximadamente tres años de suministro de la ciudad de Caracas.

Y bueno, lo otra cosa que aprendí yo, que era un ingeniero civil que no sabía nada de electricidad ni de mecánica, aprendí que el agua nos llegaba a Caracas a menos que tuviéramos bombas y motores de enorme tamaño, fuerza eléctrica que la subiera. Sí, pero además era muy impresionante el tamaño porque las bombas son más grandes que una persona. Entonces, alta tensión. Y entonces comencé a entender que aquello... yo alguna vez quise ser ingeniero mecánico, como es Efraín Carrera, que estuvo contigo; yo entendí que un ingeniero hidráulico que trabaja en acueductos tenía que saber de electricidad y tenía que saber de mecánica.

Y eso poco a poco lo fui aprendiendo. ¿Te fue abriendo otro camino? Se fue abriendo otro camino especialmente maravilloso porque las máquinas sirven para darle agua a las personas, entonces hay una cosa que yo digo con frecuencia. Qué suerte tenemos las personas cuya vocación, cuyo trabajo nos llevó al servicio público y lo pudimos hacer bien porque eso que yo decía, el principio de la vocación cristiana, de la Bienaventuranza: hagan el bien sin mirar a quién.

El día que tú en el servicio público lo haces bien, Rafael, tú le cambias las vidas a las personas, ¿ok? Yo pensé que era solamente con el agua, pero después, como a mí me votaron de Hidrocapital, yo tuve que cambiar de oficio y tuve que aprender telecomunicaciones, entonces en telecomunicaciones porque tenemos que seguir trabajando. Entonces me tocó aprender telecomunicaciones, aprendí que otra forma de iluminar la vida a las personas es con las comunicaciones, mira hay un episodio maravilloso cuando alumbramos con comunicación en celulares de Movilnet los pueblos del sur de la Amazonía.

Nosotros en ocho meses construimos diez grandes estaciones conectando San Carlos del Río Negro, San Juan de Marapiárez y La Esmeralda, Maroa, es decir, unas poblaciones que estaban a la edad de la piedra y se comunicaron un buen día. Y a pesar que eso lo hicimos al final de nuestra gestión y estamos entregando Movilnet porque Movilnet lo compró el gobierno, entonces nosotros decidimos que sí íbamos a esos dos sitios. Fui a San Carlos del Río Negro y fui a San Juan de Manapiáre. Y todavía hoy la belleza de iluminarle la vida a las personas con comunicaciones me asombra, ¿no?

Claro. Y eso que pasó hace muchos años, eso fue en el año 2007. Con una tecnología actual tú podrías tener comunicación en cualquier pueblo o indígena de 200 personas, comunicaciones de altísima calidad. Y yo añoro mucho que volvamos a tener otro chance de arreglar las cosas, porque la vida de las personas en gran parte depende de que los servicios públicos les funcione. Eso es fundamental.

Eso es fundamental en la vida. Volvamos, José María, al año 84 cuando está comenzando el gobierno de Lusinchi y ya tú no estás en el INOS. ¿Qué haces entonces? Yo me dedico a la consultoría privada, me dedico a hacer proyectos de ingeniería hidráulica, pero aparece un accidente totalmente imprevisto que es la cooperación técnica alemana.

La GTZ en esa época está buscando un consultor local para contratarlo y no sé por qué a ellos les pareció que yo podía ser. Yo pensaba al principio que era muy difícil entenderse con los alemanes, pero los alemanes tenían una virtud que mi jefe estaba en Frankfurt. Entonces yo estuve en una época trabajando un proyecto del Ministerio del Ambiente, que era el reforzamiento de la red hidrometeorológica y la red de medición de los ríos. Y ahí estuve por un buen tiempo.

Cuando digo un buen tiempo, prácticamente pasó todo ese tiempo como experto alemán, claro, un experto local, que además abría muchas puertas y que tenía distintas facetas y tal. Y entonces hay un episodio que pocos conocen, que es que ellos me invitaron a irme en una misión a la India. Y, en aquel momento, acababa de ocurrir un golpe del año 92. Sí, pasé desde el 85-86 hasta el 92 trabajando como cooperante alemán en varias misiones porque eran apoyo al gobierno venezolano.

Y entonces los alemanes me propusieron que yo no siguiera con ellos como un experto, pero ahora para trabajar en un trabajo en la India. ¿Y te fuiste a la India? No me fui a la India porque Dios tiene otros planes. Bueno, esos planes nos los vas a contar cuando regresemos. ¿Por qué no te fuiste a la India, José María? Ya veremos, muy bien.

Ya regresamos, estamos conversando con José María de Viana, ya volvemos. Volvemos a Los del Podio, tercera temporada, nuestro programa Venezolanos. Estamos conversando con José María de Viana, no te fuiste a la India, estamos en el año 92. ¿Qué ocurrió con tu vida?

Lo que sucede es que el presidente Pérez, después del golpe de Estado, y alguna gente no recuerda aquello, inició todo un proceso de reflexión sobre las causas que motivaron ese asunto. Lo recuerdo: una reforma del Tribunal Supremo, en aquel momento creo que se llamaba la Corte Suprema de Justicia, hubo un proceso. En varias áreas hubo procesos sinceros para resolver problemas. En el tema del agua, Pérez se convenció que el agua era un motivo de agitación política importante en Caracas, especialmente.

Y él había nombrado a tres personas notables que tú conoces, que conociste, porque estaba Alberto Quiroz Corradi, estaba Andrés Sucre y estaba Efraín Carrera, y ellos tres eran la comisión presidencial. Y quiero destacar que los tres no eran de sus cercanos amigos, sino que eran calificaciones técnicas, y entonces le dijeron: ¿cómo hacemos para arreglar este problema? Me dijeron: mire, presidente, hay que empezar por Caracas; si nosotros podemos resolver problemas de Caracas, el INOS nacional dice, sigan el ejemplo que Caracas dio. Y entonces dijeron: vamos a hacer un grupo profesional en Hidrocapital, eso tenía... yo estaba haciendo maletas para ir a la India.

Y además mi esposa me había dicho que ese era el camino correcto porque era la forma que mis hijos mayores iban a estudiar en otro país y van a conocer un idioma y van a conocer otras cosas. Bueno, lo que pasa es que en una reunión de esas tres personas conmigo me convencieron de que la patria era más importante que la India. Bueno... ¿es verdad? Claro. Es verdad, pero mi esposa no tenía la misma opinión, muy especialmente si quiero decir una prudencia, que ya Efraín no se moleste, yo les pedí a ellos que me dieran una semana para resolver mi problema doméstico.

Claro, y bueno, los políticos no te dan plazo, pero el presidente Pérez era importante anunciar la buena nueva, claro esa misma noche lo anunció. Lo malo es que nosotros escuchamos las noticias en aquella época por una radio que era Radio Rumbo, lo que quiere decir es que un día a las siete de la mañana, desayunando, mi esposa se enteró de que yo era el nuevo presidente de Hidrocapital a través de Radio Rumbo y eso me genera un verdadero problema. Pero qué buena historia, fue muy duro porque efectivamente causó mucha molestia en la casa, claro.

En aquel momento, te quiero decir que nació una arriesgada. Por supuesto, pero arriesgadísima. Era arriesgado porque además el presidente estaba en una condición política precaria, estaban buscando la manera de instituirlo. Yo acepté ser presidente de Hidrocapital al mes de septiembre, había otro golpe en proceso del mes de noviembre. ¿Lo destituyeron en mayo del 93? ¿Qué pasó contigo con el gobierno de Velázquez?

No, lo que pasó fue que aquello que fue un acuerdo político tácito, que Pérez lo compartió en su momento con el resto de los partidos, terminó siendo una decisión también del resto del mundo político. El resto del mundo político durante el gobierno del presidente Velázquez y durante el gobierno del presidente Caldera, este, tuvo un respeto absoluto a aquella estructura que habíamos formado. Bueno, vamos a entender que además tanto Efraín como Alberto como Andrés Sucre, ellos continuaron como guías.

Porque hay otros... bueno, es que lo que pasa. Éramos muy jóvenes, ¿me entiendes? Nosotros teníamos 38 años, nosotros estábamos manejando una cosa que era un problemón político. Y teníamos posteriormente al doctor González, que también se incorporó al equipo, era miembro de mi junta directiva, entonces teníamos un grupo que nos ayuda.

Pero durante siete años, los distintos, no solamente los gobiernos sino en el Parlamento, había una tremenda disposición a apoyarnos y ayudarnos para resolver un problema que era grave. Claro, nosotros teníamos el olfato para hacer las victorias tempranas, eso tenemos que decir. Si alguien que no conoce ese asunto, lo habíamos conocido antes, 10 años antes lo habíamos meditado o habíamos trabajado; de hecho, en algún momento la Electricidad Caracas nos pagó una investigación porque revisáramos el estado del acueducto. Nosotros teníamos más claro qué se podía hacer y qué se podía ser: era ser honrado con la gente, darle en la cara.

Yo recuerdo el primer trabajo, me tocó que yo no sabía que me iba a tocar, era disolver manifestaciones. Y disolver una manifestación era un problema de que tú te comprometieras a atender las gentes que estaban reclamando por el agua, que estaban arreglando para el agua porque era totalmente justo. Yo le dediqué tanta pasión a una de esas que al final teníamos todo un método y llegamos a tener muchísimas credibilidades.

Es decir, que la gente efectivamente decía: esos muchachos firman un papel y cumplen, y hasta que no se cumpla vienen todas las semanas. Entonces eso fue una tremenda escuela. Al principio, tú estuviste siete años allí, siete años, del 92 al 99, creo recordar. ¿Que te tocó construir una represa importante? Sí, porque estaba en proceso la construcción del embalse de Taguaza.

Exacto. El embalse Taguaza era importante en las piezas nuestras; nosotros además le pedimos al presidente que nos permitiera cambiar el diseño original para conectarlo directamente al acueducto con anticipaciones. En este caso era el presidente Caldera. Presidente Caldera, yo no lo conocía directamente y además tuvimos un impase porque a los primeros días del gobierno ocurrió que, sin hacerlo voluntario, nosotros ordenamos el corte de La Casona, porque La Casona estaba entre las instituciones y no pagaban.

Entonces claro... pero José María, dejaste sin agua al presidente. No llegamos a cortarlo, pero él me dijo que yo había cometido un error importante y que debíamos buscar a quién sancionar. Al momento del final, bueno, fue una conversación que yo todavía la recuerdo con mucho cariño pero con mucha atención, porque él me dijo: bueno, ¿y a quién vamos a sancionar? Yo digo: si usted me pregunta por qué no sancionamos el que firmó, mire presidente, esa orden de advertencia la firmó yo, porque eso es digital.

Como que digital, bueno, solo firma en las computadoras y aquí... entonces hay que sancionar, bueno, al administrador de La Casona porque esa persona tiene 20 años que no paga. No, no la administración suya que acaban de llegar, pero lo que sí pasó es que nosotros le hicimos dos avisos y no nos hizo caso, y yo creo que muy bueno, presidente, que usted dé el ejemplo; ya eso que hoy parece que una ofensa va a terminar haciendo la virtud, que su gobierno no... y en las obligaciones el presidente no busca privilegio. Bueno, lo cierto fue que desarrollamos una amistad muy cercana, muy cercana, especialmente al final del gobierno cuando estamos trabajando construyendo Taguaza.

El presidente me pidió que lo visitáramos los dos solos. Te puedes imaginar que el ministro era muy celoso de la relación que yo tenía con el presidente, porque realmente llueve muy poco, mira flores, pero el presidente sentía que el agua había dejado ese problema. Y bueno, un presidente que había gobernado anteriormente, el problema del agua era un problema importante. Yo cuento mucho que Gabriel García Márquez escribe que no había agua en Caracas en los años 60, 58, 57.

Entonces yo... el presidente tenía eso, y entonces a medida que él iba viendo que el problema se resolvía y que la gente le comentaba, nosotros pues, nosotros trabajamos. Eso era una pasión, una pasión por servirle a la gente, porque no había sábado ni domingo, no sé, porque además las victorias en el servicio público se reflejan en aplauso, en reconocimiento. Entonces eso es algo muy grande.

Bueno, lo cierto fue que el presidente, cuando estábamos haciendo Taguaza, me pidió que me comprometiera a que íbamos por un servicio antes de terminar su gestión, y así fue. Así fue, pero como él tenía más experiencia que yo me dijo: yo no quiero dejar eso al olvido, yo quiero que vayamos a revisarlo juntos. Pues yo le digo: bien, yo le digo al ministro que venga, y él me dijo: no quiero que el ministro venga. Y yo le digo: bueno, ¿y no va a meterme en ese problema?

Entonces me dijo: tú vas a comentar eso, yo lo voy a comentar sin nadie presente. Bueno, nadie se va a enterar porque vamos ahí los dos. Y claro, lo que quiero decir es testimonio de este señor en los años finales de su gobierno: la soledad del poder, era un poco. Entonces él veía... y estaba finalizando el gobierno en el año 98.

De verdad que los días más felices que yo vi al presidente fue el día que puso a funcionar el embalse Taguaza, que además se llamaba... porque ahora le han cambiado los nombres, todo este se llamaba, pero Pablo Apuro, que era el homenaje en permanente vida. Y bueno, y eso qué bueno lo hicimos porque ha ayudado a que la crisis nuestra no sea tan grande; es el segundo embalse del acueducto de Caracas después de Camatagua. Bien, el año 99 cambia el gobierno, tú sales de Hidrocapital y te vas a parar ¿dónde? Pero no salimos tan rápido, porque te quiero decir que nos dieron la ocasión.

El presidente Chávez anunció que iba a hacer el programa Bolívar 2000. Mi compañero decía: bueno, hace las maletas, nosotros hacemos la maleta hasta que nos voten; eso quiere decir que nosotros vamos a hacer el Bolívar 2000, que haríamos nosotros, ese es otro capítulo que poca gente conoce. Y entonces empezamos y señaló, pero pues que nadie nos había llamado, no es que yo no necesito que nadie me llame, yo voy a hacer el plan pa' qué lo sé quiénes. Y había un ministro del presidente que era muy cercano a nosotros, que era Julio Montés, que mantuvo la amistad con nosotros todo el tiempo a pesar de las diferencias.

Y que un día vino a mi oficina y dijo: ¿qué es lo que están haciendo ustedes? No, estamos preparando el Bolívar 2000. Pero usted no los ha llamado... ¡No! No nos ha llamado nadie, Julio. Entonces cuando nosotros le contamos dice: bueno, pero es esto que tú estás preguntando, eso es lo que hay que hacer, nadie ha hecho ese nivel de elaboración. Lo cuento solamente porque eso llevó a que el ministro de la Defensa en aquel momento, que era el general Salazar, Raúl, que era buen amigo porque habíamos estado en el 23 de Enero, y bueno, ustedes tienen que estar con nosotros cuando arranquemos el programa.

Entonces efectivamente trabajamos dos semanas con el Bolívar 2000 apoyando escuelas y hospitales. Yo creo que eso fue lo que aceleró la salida, porque efectivamente eso generó una cercanía con ingenierías militares, especialmente que eran oficiales amigos. Y un buen día apareció el ministro que en aquel momento era hasta la Uriana y me dijo que tenía que irme en las próximas dos horas. Y con una lección ahí: sean livianos de equipaje cuando estén en un sitio de eso, sepan que es transitorio y que un día les va a tocar irse después de siete años en dos horas.

Bueno, José María, vamos al corte, estamos conversando con José María de Viana y vamos a un corte y volvemos de inmediato para la última parte del programa. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm.

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¡Somos Unión Radio Cultural! Los del Podio, tercera temporada, una conversación gratísima e iluminadora con José María de Viana. José María, hiciste las maletas, te fuiste y de pronto te encontramos en Movilnet; a partir del año 2004 volviste al servicio público desde la empresa privada. ¿Cómo fue esa experiencia?

El día que a mí me despidieron de Hidrocapital, de las pocas personas que me llamó, me llamó el doctor Francisco Aguerrevere, que era presidente del Curo Aguirre, a quien yo quería mucho, pero no teníamos una relación cercana, pues él era compañero de mis profesores. Él me llamó y me dijo: lamento mucho la forma como está saliendo y quisiera ofrecerte trabajar con nosotros.

Bueno, estuve trabajando dos meses con La Electricidad de Caracas y yo le dije rápidamente: este no es el sitio mío porque la Electricidad de Caracas está funcionando muy bien y yo creo que aquí podríamos... yo tardaría mucho tiempo en arreglarlo. Entonces, de hecho, te quería comentar que ellos tenían una operación en Barranquilla y en Colombia, como esas operaciones están muy mal. A mí me gustaría que usted me permitiera trabajar allá, pero tú no sabes lo que es Colombia o lo que Barranquilla. Yo sí sé durante la guerra, si ustedes tiene... bueno, me dice, yo lo tomaré en cuenta, pues efectivamente iba a ocurrir, pero ocurre después la toma de control por parte de AEG y entonces eso se quedó.

Y el intermedio del doctor Rosen un día me invita a estar en su oficina, en una reunión que como él mismo dijo no podía tomarse como una oferta de trabajo, y me dijo que podría ser interesante para la CANTV que yo trabajara allá. Lo que pasa es que como ese oficio yo no lo conocía tenía que entrar aprendiendo los cursos en el básico del CENTE. Entonces efectivamente me mandó a la escuelita con un lápiz, un blog, a aprender. Y yo primero entré en telefonía pública, es decir, en todas las unidades de negocio de CANTV de la época.

Telefonía pública era el negocio más chiquito, ahí trabajé, pero efectivamente dos años después, a pesar que yo era ingeniero civil y en ese mundo de ingenieros electricistas y telecomunicaciones era un bicho raro, terminó siendo la Unidad de Telefonía Pública la que más había crecido en el tiempo. Yo la había heredado y entonces tenía credenciales para entrar en Movilnet, entonces entré en Movilnet. En el año 2002, después en el año 2003 me nombraron presidente y comenzó una aventura maravillosa, que es el mundo del crecimiento de las comunicaciones móviles. Vamos a entender que en ese momento, hasta el año 2002-2003, solo el 30% de las personas tenían celulares por varias razones tecnológicas.

El 1% debe estar en cuánto, puede ser cerca del 100, ¿sabes más? Acá vamos a tener una investigación que hizo la Católica en La Vega y en... Las personas adultas suelen tener más de uno, es decir que la media es como de uno coma dos. Imagínate tú. Es de los elementos más preciados de comunicación con el mundo y eso se ha terminado reforzando con la penetración de internet.

Una vez que tú tienes internet por fibra en tus casas y la penetración en las zonas humildes está siendo muy importante, ¿tú tienes un mundo de diversión y entretenimiento? El mundo se amplía de una manera totalmente. Entonces a mí me tocó una suerte porque hay cosas que ocurrieron en mi vida que fueron eventos a lo mejor planificados por la providencia, claro que es que a mí me toca estar en un Movilnet. En el momento en que la penetración pasa del 30% al 99%.

Entonces, claro, yo estaba manejando un negocio que generaba 300 millones de dólares cuando yo llegué y al final de mi gestión en el año 2007 genera 2000, eso en el mundo es una cosa sorprendente. Por eso he hecho un cuento completo porque sepan que no es el arte mío, sino que es el momento que nos tocó vivir. Que lo supimos aprovechar, sí, nosotros supimos aprovecharlo en el sentido de que Movilnet era la segunda empresa y nosotros desarrollamos un plan del mejoramiento de la cobertura.

La primera era Telcel, dirigida al principio eran prorogados, y en ese momento Osvaldo estaba afuera, pero estaba Belsau al frente de esto y había una diferencia importante. Nosotros nos enseñaron que en el momento en que creció la cobertura, nos dedicamos también a invertir mucho en nuevos sitios, entonces llegamos a ser una empresa que estábamos en todas partes. Bueno, trabaja muy bien, eso yo pensaba que iba a trabajar en Movilnet hasta la ancianidad, pero el mundo ocurre, cambia. En el mes de diciembre del año 2006 el presidente de la República anunció que él va a adquirir CANTV y Movilnet.

Y hasta allí llegó ese trabajo... ¿y tú para dónde te fuiste? Yo me fui para Digitel porque el señor Cisneros había comprado Digitel y entonces, bueno, yo no lo conocía personalmente. Lo queríamos mucho, habíamos sido competidores en algún momento. Un hombre muy estimado, muy querido, con muchos valores, y llegamos a ser un equipo formidable; también ahí estuve cerca de ocho años con él en el desarrollo de Digitel.

Sí, hasta 2014-2015, que cuando yo hago Digitel. Y te dedicaste... Entraste en una etapa en la que te acercaste mucho a la educación porque estuviste en la Universidad Metropolitana y en Eliesa, creo que estuviste en la Católica, es un programa muy activo de promoción de la educación. ¡Wow!

Lo que pasa es que siempre fuimos profesores, es decir, en la tradición de Bolinaga y Guido no teníamos derecho a ser ingenieros sino sin ser profesor. Entonces yo he sido profesor durante muchos años desde la Universidad Católica. ¿Qué materia has dado? Yo di estadística muchos años en Ciencias Sociales porque la historia corta es que en ingeniería me veían como una persona de izquierda.

Entonces, en algún momento la autoridad de las facultades veía que era problemático y yo fuera profesor. Yo realmente entro a la Escuela de Ciencias Sociales cuando está Maricis a vivir como directora... Ahí eras bien visto. Claro, porque ya más yo había sido preparador para esos cursos. Entonces muchas personas del área de relación industrial y sociología, pero es que además como comencé muy muchacho, son personas que tienen mi edad o mayor.

Entonces me dicen profesor y yo digo, miren lo que pasa, que éramos unos niños para que nos entiendan de esta distancia a muchos años. Y después me dediqué a dar fundamentalmente mecánica de los fluidos II, ¿qué es? En términos cristianos, transporte de agua por tubería. Yo eso que le aprendí hacer lo expliqué mucho y ahí sí pasé prácticamente hasta el año 2015, 2016, que luego de 40 años.

Pero seguimos dando clases, seguimos cada vez que nos invitan. Estuve en la Metro en una cosa interesante y hicimos la vicepresidencia de desarrollo para atraer donantes y hacer inversiones importantes, y posteriormente me tuve que ir porque las posiciones de autoridad son transitorias. Y entonces en algún momento tuve que hacer las maletas y me fui para Eliesa. Y bueno, estuve en Eliesa; estuvimos en un programa interesante, se llama el Programa de Gerencia Industria, que tratamos de formar, en el entendido que va a haber en algún momento una nueva generación de gerentes.

Que tenemos que manejar los servicios públicos, entonces hicimos agua, electricidad, petróleo, petroquímica, hasta salud. Y bueno, ese programa se terminó. En estos tiempos estamos viendo qué más hacemos, pero efectivamente... pero yo siempre te he apuesto, unas puertas se van a abrir para que pueda seguir sirviendo. De eso estoy seguro porque esa ha sido tu ocasión y tienes que hacer tú el proceso.

Porque cada uno de esos desafíos significa volver a aprender. Cuando a mí me preguntan por qué usted fue profesor tantos años, porque me gusta aprender; es decir, yo aprendí de mis alumnos cuando tengo que estar. Entonces efectivamente lo importante es que el día en que tú abandones el desafío de hacerlo mejor comienzas a envejecer, así es un gran secreto de la juventud. Esto que estamos haciendo, sin duda nos quedan minutos, pero cuéntanos, José María, de tus hijos. Sí, tienes cuatro hijos.

Mira, pues nada, yo tengo dos matrimonios; los hijos mayores míos, el mayor está en Sao Paulo y tengo otro hijo que es matemático del Yoriatec, y tengo los dos niños menores que están conmigo en este momento. Tengo a José Gabriel, que tú lo conociste y tiene 19 años, está en la Metropolitana, y María José todavía tiene 15 años y está en el colegio San Ignacio. ¿Y qué va a estudiar María José? Ingeniería. No, mira, ella es más artística, como era su tío, y yo creo que ella va a ser del mundo de la arquitectura.

Qué bien, qué bien... La arquitectura, que yo aprendí a respetar mucho a los arquitectos porque ellos son... Yo también... la parte artística de los ingenieros, si uno no tiene un arquitecto al lado, ¿no? Y bueno, estoy tratando ahí con todo lo que sé de Carlos Raúl Villanueva y otros arquitectos como él que han sido aquí, que ella efectivamente se enamore del arte. La mejor expresión de artes cuando el arte lo utilizan las personas es así.

Oye, muchísimas gracias por esta entrevista, José María, gratísima. Yo creo que un ejemplo para muchísimos jóvenes que nos están oyendo de cómo se puede desarrollar una vida para el servicio público. Muchísimas gracias. Gracias a ti. Bueno, y nosotros despedimos nuestro programa conmovidos en esta entrevista realmente.

Muchas gracias al ingeniero de Viana. Y un recuerdo a tu hermano que fue un gran amigo mío, Miquel de Viana. Bueno, nos despedimos, hasta nuestros próximos encuentros.

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