Serie Los del Podio
15 de marzo de 2023

Serie Los del podio I. Cap 8. Tomás Straka

Serie Los del podio I. Cap 8. Tomás Straka

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Venezolano, Germán González Oropeza de la Universidad Católica Andrés Bello y allí dirige el doctorado en Historia. Estamos hablando de un venezolano que nació en 1972, que tiene 50 años. Tomás, bienvenido.

Gracias, Rafael. Vamos a ver, Tomás, ¿cómo es esa familia a la que tú llegas en Caracas en 1972? ¿Cómo eran tus padres? ¿Qué nos puedes decir de ellos, de Úrsula, tu hermana? ¿Cómo es ese mundo al que tú llegas?

Es bien particular en algunas cosas, aunque no tan insertado dentro de lo que fue Venezuela en el siglo XX, porque yo soy hijo, digamos, de dos migrantes que se encuentran en Caracas. Muy bien. Migrante interno, porque esto es una dimensión importante: la gente que se viene del interior de Venezuela a Caracas, que yo digo que es la primera gran migración que se va a parecer a la que los venezolanos hemos vivido últimamente al exterior.

Los migrantes pobres que se van incluso caminando y además de Barlovento llegan a Caracas en años 63, ya nace cerca de Tacarigua y es todo un universo barloventeño, un universo muy insertado dentro de lo popular. Muy bien. Y mi papá, él es austriaco.

¿A dónde llegan en Caracas? A San Agustín, que es el barrio los barloventeños del sur.

Exacto, que hoy en día está muy en boga, por maravilloso lo que pasó ahí.

Exacto, se hacen fiestas ahora; era un sitio peligroso hace unos años y ahorita es el sitio preferido de los muchachos de Caracas para bailar. Sí, yo creo que mi papá fue de esos primeros muchachos que fue a San Agustín. Papá, él es austriaco.

Bueno, realmente nació en lo que era Checoslovaquia, en la minoría de habla alemana de Checoslovaquia. En Checoslovaquia había una minoría de habla alemana, muy conflictiva su existencia ante el contexto de la Segunda Guerra Mundial. ¿Más de la República Checa o de Eslovaquia?

De la República Checa, exacto, un pueblo que está pegado a la frontera de Austria. Muy bien. Linz es lo que está más cerca, por lo que se llama Gratzen en Checos Noves Gradi, y entonces esta es esa minoría checa y en medio del cataclismo de la guerra ocurren muchas cosas en ese lugar. Una de ellas fue la limpieza étnica de aquellos de habla alemana: si van a Austria, los expulsan, como todos los de habla alemana de la República checoslovaca, casi todos.

Y bueno, expulsado de un lado a otro, pues llegando a Venezuela en esa gran masa de inmigrantes que estaban buscando otro destino. ¿En qué año llega? 52. Ok, estamos hablando del antropólogo austríaco Helmut Straka y tu mamá que se llama María Luisa Medina de Straka, y ustedes son dos hermanos.

Sí, mi hermana Úrsula, que es tres años menor que yo. Bueno, ya dije al aire la edad, a ella no le gusta tanto, y yo. Úrsula estudió, ella estuvo en Derecho en la Universidad Católica, aunque tiene tal vez un espíritu un poco más artístico que el derecho. Ella creo que se reunió contigo y podrían entrar en contacto inmediatamente por aquellos abogados un poco extraviados, los artistas extraviados en el derecho; ya se dedicó al tema de los derechos humanos, actualmente tiene un doctorado en eso inclusive.

Es maravilloso. ¿Dónde estudiaste tú en la escuela primaria? Yo estudié en una escuela pública, mi formación es esa otra cosa de la Venezuela. Lo único que estuvo en educación privada es en La Católica, de sacar el doctorado. Yo estudié una escuela pequeña municipal, a lo mejor era premonitorio porque el nombre era José Gil Fortoul y un historiador. La escuela quedaba por Alta Gracia y después la mudaron a La Pastora; se ve, si tú por la avenida Boyacá subes desde La Pastora, estuvo la Escuela José Gil Fortoul allí, ahí estudié la primaria.

Y el bachillerato lo estudiaste en Liceo Gustavo Herrera, aquí al final de la Avenida Libertadores.

Exacto, el liceo que está... le cambió de nombre, se llama algo Navarro o sorpresa, se llama Liceo Deportivo. Para nosotros seguirá siendo el Liceo Gustavo Herrera, es una referencia.

Ahí estudié los últimos dos años de bachillerato. En aquel momento el Gustavo Herrera era solamente para cuarto y quinto año; nosotros nos mudamos a Chacao el año 86 por allí y yo estudié entonces antes de esto en la Santos Michelena, y después Fernando de Piñalver y rematé al Gustavo Herrera. Ok. Y egresaste de allí en el año 1989.

En el 89. Y entraste a estudiar en el Instituto Pedagógico de Caracas para formarte como profesor en ciencias sociales; hoy en día el Instituto Pedagógico de Caracas se llama Universidad Pedagógica Experimental Libertador. ¿Te graduaste de profesor, dabas clases en bachillerato mientras estudiabas?

Sí, claro, sí. El pedagógico ya en aquella época formaba parte del UPEL, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, que los une. Sí, yo, el pedagógico tenía la cátedra, sigue teniendo la... fuese relativamente poco, y bueno, vi las circunstancias durísimas, la inestabilidad; hoy perduran algunas cosas que se mantienen. Una de las razones por las que muchos estudian el pedagógico, no fue mi razón, pero una de las razones es que tú muy rápidamente comienzas a trabajar y entonces tú comienzas siendo un estudiante que trabaja y terminas siendo profesor que estudia.

Yo desde el tercer semestre comencé a dar clase en bachillerato y duré doce o trece años dando clase en bachillerato como profesor, profe-profe. ¿En qué liceos dabas clases? Yo di clases, bueno, en liceo público, el Liceo Simón Bolívar, e hice práctica docente, pero básicamente trabajé en colegios privados.

¿Cuáles eran? Trabajé en el Colegio Teresiano del Paraíso.

Ah, allá de Los Laureles.

En la casa de Pedro Manuel Arcaya.

Exactamente, en la Casa de Pedro Manuel Arcaya. Ya estaba asignado por la historia.

Estaba asignada, o sea bellísima casa de Pedro Manuel Arcaya, que en el piso de arriba está una torre con unas aspilleras que tú puedes darte cuenta. Di clase en el Colegio Santiago de León de Caracas, muy buen colegio. Igualmente di clases en el Colegio Claret de El Hatillo, y di clase también en una especie como de parasistema que es un especial liceo obrero que viene al pedagógico los domingos para darle clase a los obreros.

¿Di clase del INCE? Bueno eso fue básicamente donde... Ahora, cuando tú entraste para formarte como profesor en ciencias sociales, ¿tu vocación histórica ya había aflorado o no?

Sí, claro, sí.

O sea tú entraste porque querías ser historiador.

Exactamente. Muy bien. Yo descubro el amor por la docencia en el pedagógico, pero no es el plan inicial. Porque papá estaba en el mundo, que él era vocacional y no era profesional en esto, está en el mundo de la antropología, le escribió Coselos, ya vienen sus análisis naturales... Hay algunas referencias, para mí son referencias de infancia: Cruzen, una referencia para mi infancia, Mario Sanoja, o una referencia de infancia sin ser amigos, cercanos a papá, pero Erika Wagner, amiguísima de papá, y este, yo ya tengo una unión.

Y Angelina Polatels era de la familia. Prácticamente la familia, además era austriaca acá, y madrina de mi hermana y de la familia cuando papá se murió, una especie de madrina, o sea de verdad muy cercana a nosotros. Entonces yo desarrollé la vocación por historia; que a papá le haya gustado no significa que necesariamente yo lo fuese a desarrollar. La desarrollé y yo me dije, estando en el pedagógico, en bachillerato, bueno, yo quiero estudiar Historia, pero qué me puede garantizar una vida razonablemente digna si estudio Historia.

Es decir, cómo puedo ganar el pan, que para mí era muy importante. Papá se había muerto. Mamá había montado un kiosco y trabajaba con mami a 16 años, una persona quien ya pensaba bajo estos términos.

Claro, porque tenía premio. Tenía premio del pedagógico, es un camino y aunque mis compañeros Gustavo Herrera quedan más bien de clase media y clase media alta lo vieron como una locura. Yo vi a mi profesora Gustavo Herrera, tengo que admitir que la década de 1980 se profesó admirablemente. Todos vivían buenos apartamentos, no eran ricos pero viven muy dignamente.

La Venezuela con una moneda dura hasta 1983. Y después haces tu maestría en la Universidad Central de Venezuela, es una maestría en Historia. Tu tesis, ¿cuál fue? En ese libro, La voz de los vencidos, que es la tesis mía.

Que fue el pensamiento de los realistas delante de la independencia. ¿Qué profesores recuerdas en la Central? Uy, estos días justo uno de los jóvenes investigadores que se incorporan a la Católica me estaban preguntando sobre esto...

En la Central de la maestría tuvimos muy buenos profesores, estuvimos y Inés Quintero nos dio clase dos o tres semestres, que terminó siendo mi tutora en dos o tres seminarios. José Ángel Rodríguez, a quien recuerdo con una enorme admiración, maestro; a José Ángel había que sudar para arrancarle un 15 o 16, pero cuando lo recibías esto decía, bueno, aquí aprendí. Hay profesores que tuvimos una vez un seminario de sobre Gómez que fueron con varios profesores, fue Manuel Caballero a darnos una conferencia, eso nos sorprendió mucho. Profesor Ángel Álvarez, que venía por litología, nos dio clases, Alberto Navas; sí, tuvimos la batería de buenos, muy buenos profesores.

Y después haces el doctorado en Historia en la UCAB y te gradúas en el año 2010, casualmente el mismo año en que yo me gradúo doctor en Historia de la UCAB. ¿Pero no coincidimos en las aulas?

No coincidimos porque, la verdad, no sé por qué no coincidimos. Tú sabes que como el doctorado ya es poca, uno llegaba con su maestría y veía cuatro seminarios; en dos años era relativamente fácil que una persona que haya entrado dos años después que yo, o un año después, que no haya coincidido contigo, pero después escribiendo la tesis, claro que cada quien se echa, entonces al final coincidimos. A la hora de la entrega, tu tesis doctoral fue...

Y eso trabajo sobre pensamiento republicano venezolano el siglo XIX. Ese trabajo no lo he publicado así, sino que luego he partido y lo llamaba La República del Carreño, que era como la búsqueda de valores republicanos, el anhelo por la búsqueda de valores republicanos y cívicos en Venezuela en el siglo XIX. ¿Es más o menos el objetivo de esa tesis? Estamos hablando con Tomás Straka y estamos recorriendo su vida, su formación. Hay datos muy interesantes y muy importantes.

El 90 por ciento de la formación de Tomás Straka es en instituciones pedagógicas públicas venezolanas; 100% de su formación ocurre en Venezuela y estamos hablando de un historiador destacadísimo que además es individuo de número de la Academia Nacional. En la próxima parte del programa seguimos hablando con Tomás Straka, ya regresamos. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural, estás escuchando Unión Radio Cultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast, a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo. Estamos de regreso con... Estamos conversando con Tomás Straka en esta serie que venimos desarrollando desde hace varias semanas, que se titula Los del Podio.

En nuestro programa Venezolanos por Unión Radio 90.3, tú comienzas a integrar el Consejo Editorial, Tomás, de la revista Tierra Firme, a la vez que comienzas a dar clases a nivel superior en la UCAB y el Instituto Universitario Pedagógico Monseñor Arias Blanco. Ese es momento en el que cesas de dar clase en bachillerato, ¿pasaste unos 12 o 14 años dando clases en bachillerato?

Este, sí, yo ve... Bueno, yo comencé a dar clase en bachillerato del 94 por allí más o menos siendo estudiante y yo dejé de hacer clase de bachillerato en 2004. De tal manera que yo fui profesor de bachillerato y profesor universitario, donde era profesor de bachillerato en las mañanas, iba a la universidad dos noches y los sábados al Monseñor Arias Blanco cuando trabajé ahí durante un año. Estuve así como tres o cuatro, tal vez cinco años donde era básicamente un profesor de bachillerato con unas horas en la universidad.

Cuando dejas el bachillerato y te concentras en una universidad, además pasas a ser un profesor investigador, que es lo que eres hoy en día.

Es lo que soy exactamente. Has hecho investigaciones, por supuesto en Venezuela, pero también has estado en los Estados Unidos, en México y en Colombia en labores de investigación. Relátanos esas tres experiencias.

Sí, mira, es un dato interesante. Yo comienzo la investigación en el tema de historiada, comencé mi primer trabajo con investigadores. Es un poco sorprendente, uno arranca por donde arranca. Rafael, yo trabajaba en dos sitios tal vez que podrían parecer poco probables o improbables. Por un amigo, porque siempre uno está en las redes y tal, entró a con un proyecto del patrimonio cultural del Instituto de Estudios Regionales y Urbanos de la Universidad Simón Bolívar donde soy el único historiador, y era el único investigador rodeado de arquitectos urbanistas. Me meto en aquel mundo, que ya tengo un montón de amigos arquitectos urbanistas, que yo lo que decía estaba en alguien que le buscaba papeles y tal para aportar las cosas históricas, su investigación histórica.

Y en la Católica, cuando yo comencé a dar unas clases de historia económica en la Escuela de Administración y Contaduría, muy particular eso porque yo terminaba casi a las 10 de la noche e imagina tú dar una clase de historia a un montón de gente que trabajaban en bancos; sobre todo llegaba a La Católica en la noche y tenía que ir a una clase histórica a las diez, uno tiene que hacer magia para que ellos no se durmieran. Pero bueno, el cuento es que después de trabajar en el Centro de Estudios Religiosos, que no existe en la UCAB porque se fue para Teología, es una línea de historia de la iglesia, ¿ya esa es la línea que tú has trabajado?

Que he trabajado mucho.

No sé que en acuarsigui trabajando por mucho tiempo, la gente piensa que soy de origen, que si yo fui seminarista o que si fuiste un jesuita que salió. No, entré ahí, bueno, pues entonces sí, pero después poco a poco Elías Pino me rescata, me lleva pa instituciones históricas. Pues que La voz de los vencidos, que ese libro era... que abrió puertas.

Muchas puertas, te verás, impresionante. Y entonces, bueno, yo comencé a trabajar estas cosas y entonces me planteé en un momento dado, aunque no estoy del exterior, hacer algunas pasantías en el exterior.

La primera pasantía en el exterior lo hago en México, en el Centro de Investigador de Estudios Latinoamericanos, es la UNAM. Muy bien. Es un centro que fundó Leopoldo Zea. Yo me conecto a través de algunos amigos mexicanos y me entero de esto, aplico y hago ahí una investigación sobre el bolivarianismo en México, porque es un trabajo. Ahí estuviste un semestre.

Estuve un semestre y fue una experiencia mexicana muy importante para mi formación, fue de verdad. Luego, en los Estados Unidos, yo apliqué por una Fulbright y llegué a un college de liberal arts que es como de pregrado en California llamado el Pomona College, porque hay un historiador venezolano muy importante que es Miguel Tinker Salas, que ha trabajado además del petróleo, trabaja estas cosas. Entonces allí hice una investigación que era un poco de intercambio intelectual entre Estados Unidos y Venezuela.

Lo último fue en Colombia, hace relativamente poco. Y eso fue dentro del marco de las relaciones que daba la Asociación de Universidades Jesuitas de América Latina. Había un convenio con la UCAB y me invitan a Colombia; estoy en el Instituto Pensar de la Universidad Javeriana y allí se ruyó un trabajito que quisiera profundizar después, que es Venezuela vista por intelectuales colombianos, que es interesantísimo.

Por supuesto, muy interesante, de modo que has trabajado en la Universidad Simón Bolívar, en la Universidad Metropolitana, diste clases en los diplomados en Historia que organizábamos el Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri cuando yo lo dirigiera, en el Instituto Pedagógico de Caracas, en el Seminario Interdiocesano Santa Rosa de Lima y en Eliesa, donde participas como docente en el programa de liderazgo. De modo que tienes una panoplia bastante amplia de instituciones de educación superior donde has dado y das clases en Venezuela.

Y en los Estados Unidos fuiste Tinker Visiting Professor en la Universidad de Chicago en el año 2020. Creo que por allá te tomó la pandemia.

Me agarró la pandemia. Algún día escribiré sobre esto, me agarró la pandemia en la Universidad de Chicago y me permitió estar allí.

Claro. ¿Y qué estabas haciendo en Chicago? Mira, me invitó como para una Tinker Visiting Professor un economista que es bastante famoso politólogo, que es James Robinson, el que escribió Por qué las naciones fallan.

Este extraordinario libro.

Exacto, Why the Nations Fail. Entonces, él quiso hacer una investigación sobre estas grandes escuelas norteamericanas que tienen como alguien en cada país del mundo para meterlo a sus grandes tendencias.

Claro. Entonces él me dice, mira tú... me pide que le dé datos sobre Venezuela, yo se los respondo y bueno, le gustó lo suficiente. Mira, te podemos contratar, te podemos pagar, no sé qué, podemos hacer, yo no, nada, vincúleme de algún modo a esta forma de investigar, va esto, y él me dice, bueno, te voy a pedir como Tinker Visitor Professor y vamos a dictar un curso juntos.

Y ese curso fue una de las experiencias más increíbles desde todo punto de vista. Fue en una escuela de políticas públicas, el Public Policy School Harris, donde di un curso sobre la formación del Estado latinoamericano. Entonces trabajé con él allí, eso fue una experiencia muy buena. Una semana antes, no, dos o tres semanas antes, venimos a Venezuela el lockdown en Estados Unidos, y pero pudiste irte a Austria, creo si pasaste un año por allá, ¿no?, un año en Austria.

Yo me decía mi mundo austriaco, también tengo familia, te hago contacto. ¿Pero hablas alemán?

No, la verdad no, me prefiero decir que no hablo alemán. Lo entiendes, digamos.

Entiendo un poco más de lo que debería y eso tiene el problema de como todo el mundo habla inglés, eso te obliga poco aprender alemán.

Terminando el período en Chicago ya tú te podías ir a casi cualquier parte del mundo pero venir a Venezuela era extraordinariamente complicado. Y entonces me fui para Austria, mi señor y yo, y estuvimos allí un año.

¿En qué lugar de Austria?

En Graz, estuvimos en Graz, sur de Austria.

La conozco esa ciudad.

Ah bueno, una bella ciudad.

Bella ciudad, sí. Cabo de verorita que nevó por fin, no había nevado, estuvo bellísima pero bueno. Qué bien, muy bien. Y además ha publicado en Prodavinci, en Debates y esa. En la revista Nueva Sociedad.

Y en algún momento fuiste presidente de la Fundación Rómulo Betancourt. No recuerdo en qué años.

Mira, déjame ver exactamente, yo no fui... fue en dos momentos, uno a ser relativamente poco, que lo asumí como una especie de interinato para pagar la analogía... Pero no, pero literalmente fue en un momento que hubo como un hueco, asumí, entonces entregué a finales del año pasado, empezó muy cortico y lo fui hace unos 7-8 años más o menos. Tuve presidente en la fundación. Claro, con la cantidad de actividades en las que estoy, a lo mejor la presidencia... no soy el más dado para ser buen presidente de una institución dirigida a otra cosa, pero fue una experiencia muy buena con un buen equipo para montar el diplomado.

Claro, claro. Y en el año 2016 te incorporas como individuo de número de la Academia Nacional de la Historia. Tu discurso e incorporación versó sobre esta historia como fuente a ciudadanía.

OK, muy bien, ese tema que me persigue. Uno o yo otra vez percibo el tema, no sé, este... bueno, un amor correspondido, los dos nos queremos. Claro que sobre todo me es muy caro como profesor, ¿no? Como profesor de bachillerato, cómo la historia... cómo la formación en historia y cómo esto que haces tú en la radio o en la cátedra, un libro civil, todavía estaba revisándolo, este, se convierte en un instrumental, en un utillaje, como hubiera dicho Lucien Febvre, para formar ciudadanos. Entonces, y las herramientas que esto tiene, tanto sí porque claro es una herramienta muy poderosa cuando lo formas para la libertad, cuando la formación de la historia es formar gente.

Estos días te oí que estás hablando con Enrique Lasso sobre esto, donde forma aprender a aprender. Aprender, tú insistías en esto, y este... pero también es una herramienta muy poderosa cuando la quieres agarrar para manipular y agarrarlo al niño. Eso entonces gira un poco en torno a esto, claro. Y eso estaba permanente en todo tu trabajo, la responsabilidad ciudadana.

Y ha ocurrido algo que probablemente nuestros colegas historiadores no hayan advertido con mucha precisión y es la aparición de las redes sociales, un instrumento extraordinario para divulgar ideas, para formar ciudadanos a través de las redes de Twitter e Instagram o Facebook. De modo que allí hay un instrumento y de estos vídeos que circulan por todas partes a través de TikTok o Instagram.

Algunos historiadores lo hacen, veo por ejemplo el profesor Pino y Turrieta, es un tuitero diario, la profesora Inés Quintero tiene unos videos en Instagram. ¿Cuándo en el mundo de las redes va a entrar Tomás Straka?

Bueno, yo tengo alguna actividad en Twitter y tengo alguna actividad, pero claro no soy un gran tuitero, ¿no? Claro, esa capacidad para el aforismo que se necesita para estar en Twitter no la tengo plenamente, o sea al final termino haciendo una especie de pequeños artículos por hilos y yo no sé si eso es lo correcto. Yo creo que no... lo mejor es el aforismo, el epigrama, claro.

Ha sido un hilo de vez en cuando, paramos, pero con tres o cuatro, no, ya después eso pasa. Y me han dicho algunas personas que guinde cosas, por ejemplo en Instagram, o que ponga a grabar, bueno, es cuestión de plantearlo muy bien. Entonces, en la próxima parte del programa vamos a ir revisando la obra escrita de Tomás Straka uno a uno sus libros. Bien, estamos de regreso en nuestra conversación con el historiador Tomás Straka.

Hablábamos hace un rato sobre ese libro La voz de los vencidos, que fue tu tesis de maestría, entiendo yo, y que te presentó frente al mundo de los colegas historiadores. Allí tú trabajas las ideas del Partido Realista de Caracas entre 1810 y 1821, fue un aporte realmente la voz de los vencidos porque siempre solemos hablar sobre la voz de los vencedores y no los vencidos. ¿Por qué escogiste ese sesgo?

Mira, tú sabes que uno va llegando... los temas le van llegando a uno y uno los va descubriendo poco a poco y te van conquistando. La base del libro fue un trabajo que hice en el pedagógico, esto es interesante. Había dos opciones para una materia. Una de las opciones era hacer un trabajo que ahora veo que es interesantísimo, que era revisar los ecos de la Revolución Industrial en la prensa venezolana, el siglo XIX. Es decir, un trabajo... ¿Qué?

Y otro trabajo dijo: el que no quiera hacer este trabajo, quiere hacer algún otro trabajo con fuentes primarias, no vemos qué puede ser. Y yo ya era asistente de investigación del pedagógico. Yo comienzo con investigadores de realidad, o sea me contratan con investigadoras en la Católica y en la Simón Bolívar, pero yo comencé como comenzamos muchos muchachos o comienzan muchas muchachas, como asistente de investigación con un profesor para hacer trabajos de historia colonial, muy de la historia colonial de los años noventa, y eso, y comienza a investigar en el Archivo General de la Nación. Y ahí me llamó mucha atención cuando yo comencé a dar con documento en época de independencia de gente que habla en contra la tolerancia, hablaba en contra de la igualdad, pero ¿cómo es posible que haya locos así? Sí.

La serpiente de Moisés, se acuerda... como una serpiente. Yo soy un muchacho que me da muchísima risa que yo después me di cuenta en la dimensión del drama y la tragedia que estaban viviendo, y yo propuse ese trabajo y inicialmente era la Ilustración vista por los funcionarios reales. En el fondo eran los que estaban interpelados, aterrados con el movimiento liberal, desde las posiciones más conservadoras.

Exactamente, entonces lo de los ultramontanos es gente que... un libro que se publicó en España llamado El filósofo rancio. Dios mío, tú publicar un libro y que sea en serio, pues, yo puedo aplicarse al libro que es una humorada, pero sí. Entonces después, cuando comienzo a trabajar en la posibilidad del posgrado, en distintas materias, voy por allí y digo, bueno, voy a hacer un trabajo sobre cómo los realistas vieron la independencia. Ya para ese momento ya es mucho más maduro, había encontrado la antología de textos realistas que ha hecho Carrera Damas en dos volúmenes, el Anuario del Instituto de Antropología e Historia que desapareció de la Central, este período tomó como mil páginas publicadas 67-68, me leo esto, me leo otras cosas, en no sé si es el bueno del pensamiento de los realistas, y sale la tesis que de verdad ha contado con el favor y las generosidades de los lectores. Bien, y después vienen las salas, ¿no?

Después viene Hechos y Gente, Historia Contemporánea de Venezuela, publicada en 2001. Sí, mira, claro, este libro, por una generación tal vez sí me conocen. Por algo es por este libro, todavía. Pasó una cosa muy graciosa de todo, así ya un par de meses. Estaba en una ferretería, digo mi nombre para la factura y me ha hecho la ferretera más extra, que eso me suena algo que leí en el colegio, entonces yo le dije a mi esposa, no llegué a la gloria, un libro para bachillerato, porque ahí hay otra. Siempre he hecho muchas cosas. Una de las cosas que en el pedagógico pasaba es que a veces los editoriales escolares nos buscaban a los que más vamos a escribir y yo comienzo a trabajar en esto. Entonces un contrato llevó a otro y después me iban para que hiciera un libro de cuarto año. Y este libro del cuarto era para responder a una reforma educativa, que no ocurrió nunca. Yo me dijeron en aquella editorial, era una editorial, el creo que puede ser el nombre, porque ya esa editorial no existe ni en Venezuela ni en Colombia, que la excelencia era el grupo Norma, que está aquí en Venezuela.

Y entonces ellos me dicen, mira, qué es una reforma, vamos a adelantarnos y quiero que le hables distinto, quiero que hagas una cosa distinta para los alumnos, para los muchachos. Y yo había leído Ética para Amador. Yo lo que hice fue imitar esa forma de diálogo de Savater. Es un fusil de Savater en el estilo, pero fue un exitazo, a los chamos les encantó. Qué bien. Ese libro no se ha vuelto a publicar y tú no puedes creer que por interés me escriben pidiendo, porque en el colegio donde hay tu mercado secundario este libro en fotocopias y tal. Claro, qué bien.

Y después vienen Las salas de Ícaro, indagación sobre ética y ciudadanía en Venezuela. Tú revisas el período de 1800 a 1830. Bueno, dialoga con La voz de los vencidos, al menos en relación con el período. Sí, sin duda. Este no está, digamos, lo peor que siento que las la dedicaron, es un libro que no quedó tan completo, te ha realizado, pero sobre todo sí el pensamiento ético. Yo estaba en ese momento trabajando en la historia de la iglesia menzalínia, y claro, en qué me metí, una historia de la Iglesia, no voy a meter una historia eclesiástica, tiene el pensamiento de los curas siglo XIX, y por allí desarrollé las ideas, claro.

Y, de hecho, el libro siguiente, Un reino para este mundo, catolicismo y republicanismo en Venezuela, publicado en 2006, continúo trabajando esa línea. Claro, ese libro es el resultado de esos años que estuve en la historia de la iglesia. No hice un libro orgánico, pero así, la iglesia ante distintos momentos de la formación de la República venezolana. Creo que el título ahora me parece un poco pomposo, pues bueno, qué es lo que tiendes por republicanismo, pero es...

La idea de la república y de la perspectiva liberal, el pensamiento de Dios en los liberales venezolanos: si eran liberales no eran clericalistas, pero no por no ser clericalistas eran ateos, no eran creyentes, e incluso católicos, católica ya creían, pero esperaban a otra cosa en el catolicismo. Luego, el pensamiento de algunos sacerdotes, después la vuelta hacia el ultramontanismo y la iglesia restauradora en la época de Gómez, luego la Iglesia que se va democratizando. Son como tres o cuatro etapas. Bueno, este libro, La tradición de lo moderno, Venezuela en diez enfoques, yo fui el editor del libro, tiene mucho que ver con eso. Sí, lo publicó la Fundación para la Cultura Urbana en el año 2006, tú coordinaste.

Creo que ahí hay un trabajo de Tinker Salas o él te acompaña en la coordinación. Es un trabajo del... sí, y ahí vuelve sobre el tema de la ciudadanía, cómo comienza la modernidad en Venezuela. Y después vamos a tener dos libros que yo valoro mucho, que los he leído con mucha atención, subrayados, que son las biografías de Julián Castro y la biografía de Juan Crisóstomo Falcón para la Biblioteca Biográfica Venezolana del Diario El Nacional, que coordinó Simón Alberto Consalvi durante toda la existencia de la biblioteca. Estos libros son del año 2006 y del año 2007.

Falcón es un personaje con el que yo simpatizo particularmente y Julián Castro es uno con el que no simpatizo particularmente. Yo vi cuando leí Julián Castro me dio la impresión de que tú habías comenzado con antipatía hacia Julián, pero terminaste comprendiéndolo también con cierta conmiseración.

Exactamente, con el personaje, ¿no? Como un hombre al que no se le dan, a quien no se da ninguna de las grandes apuestas tal vez por su medianía. Sí, entonces, a lo mejor hubiera tenido una conciencia mayor de cuán mediano era y hubiese puesto las aspiraciones en otro nivel, este de repente hubiese pasado, pero tenía aspiraciones que iban más allá de lo que podía.

Y no los uso por el momento en la Guerra Federal, porque ese momento, que Venezuela se viene abajo ante la Guerra Federal... el país le va de las manos a cerebros como el enfermintoro. Eso te excusa, ¿no?

Pero el resto es su vida, o sea comenzar tu vida tratando de tumbar a Vargas, como el subteniente que acompaña a Pedro Carujo en la hora de Vargas. Claro. Y terminar tu vida política fusilando a Matías Salazar, Dios mío.

Sí. O sea, este es un atropello detrás del otro.

Exacto.

Así es, Falcón es otro caso. Falcón son casos tan curiosos porque era prácticamente un hombre ilustrado, exacto, y tú recoges testimonios de cómo Falcón en medio de la batalla, en las noches estaba leyendo, y cuando él termina su épica se va a Europa y se conoce las obras de los museos porque ya las ha estudiado, pero por otro lado como gobernante dejó mucho que desear. Es un perfecto desastre tal vez, que en este libro yo hiciese un poco más de énfasis ahora pienso, ¿no? Porque debería haber hecho un poco más de énfasis en cuán desastroso fue el gobierno de Falcón.

Es un hombre, mi conclusión... digo dos cositas rapidito antes de hacer corte. La primera, mi conclusión es un hombre que se mete en la política porque las políticas y negocios familiares y en aquella época el hijo varón tiene que asumir el negocio familiar. Su hermana, que es la que después se casa con Zamora, este, Fanna, es mucho mejor política y mucha menor cabeza, pasa que estamos en 1850 y ella no podía ser.

No se le dice que aquella familia de caudillos, usted le toca, pero él no lo hubiese querido. Y la otra cosa es las cartas de Falcón. Yo creo, Rafael, que hay que hacer una reedición de esas cartas en Europa porque siempre hacemos ediciones de viajeros europeos ilustrados que vienen para acá y no de un venezolano ilustrado que va a Europa. ¿Y qué es capaz de decir cuando se entera del feudalismo? Esto se parece a lo que tenemos allá, con toda razón. Con toda razón, además.

Además, bien, entonces venimos conversando con Tomás Straka. Contra Bolívar es una compilación y comentarios de los artículos del periodista realista José Domingo Díaz contra Simón Bolívar. Esto es una recopilación del año 2009. En la última etapa del programa, vamos a hablar de varios libros recientes de Tomás y comenzaremos con un libro que tú ha tenido mucha repercusión, muchos comentarios, que es La épica del desencanto. Un libro del año 2009, ya regresamos. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural?

Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para algunas sugerencias sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Y en Twitter, arroba rafaelarraiz. Somos Unión Radio Cultural. Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Bien, regresamos a nuestra conversación con Tomás Straka.

La épica del desencanto, Tomás, este libro uno intuye que te tocó las fibras, ¿no?

Sí, bueno, mira, tú sabes, no calo la historiografía, los estudiantes no somos ajenos a nuestro tiempo, correcto, y por eso yo siempre le digo al estudiante, los que se forman para historiadores, ustedes no pueden garantizar la plena universalidad y la plena objetividad, pero tienen que procurarla, pero por respecto al autor, al lector, tienen que poner todas sus cartas sobre la mesa. De tal manera que ese lector dice, ay, mira, esto hizo Tomás, bueno, pues por eso él los llevó de acá en acá. Hay un entorno dentro del marco, además el entorno obvio de Venezuela de principios 2000, porque ese libro es producto de muchos trabajos que hice en el doctorado. Hay un aspecto que comienza a interesarme cada vez más, yo estoy, como te has dado cuenta, siempre en el tema de la historia y las ideas, la formación ciudadana.

Lo que hoy en día llaman la public history, es decir, el debate del historiador en lo público, pero el pensamiento historiográfico también me interesa, es decir, cómo se producen las obras históricas, cómo ese pensamiento historiográfico se emplea en la política porque Venezuela tenía que decir algo, además, si yo no hubiera querido hablar sobre esto, ¿qué pasó? Como a ti, nos preguntan, sí, la gente le pregunta a uno, los periodistas te inquieren. Entonces, bueno, tenía que dar respuesta y reflexionar.

Ahí comencé a ver cómo la figura de Bolívar, cómo se fue fraguando el bolivarianismo. Claro, yo no voy a darle gran discurso cómo se fue fragmento porque ya eso Carrera Damas y Luis Castro Leiva lo han explicado muy bien, pero sí hay aspectos concretos de esa gran historia que se pueden tomar. Entonces yo tomé algunos casos que podían ser interesantes y arranqué con uno, voy a decir nada más dos acá porque el tiempo apremia. Arranqué con uno que es lo que llamé Hartos de Bolívar, que por primera vez en la historia venezolana todos los grandes historiadores comenzaron a marcar como distancia con respecto al Bolívar y bolivarianismo.

Siento que en ocasiones hasta de forma exagerada, o sea yo le digo a la gente, no porque no estés de acuerdo con una corriente política le bajaba aquel palo a Bolívar por... caerle a palo por lo que él hizo y no hizo, ¿no? Claro. Pero me llamó eso y esto es un dato sociocultural muy interesante.

O sea, ¿cómo es posible que las figuras más importantes de la Academia Nacional de la Historia ahora sean tan críticos de Bolívar? Aquí está pasando algo. No he revisado eso por un conjunto de libros... Y el texto de este libro, un texto que yo creo que le tengo, o que me es más entrañable, es el de Tito Salas, claro.

Y aquel esfuerzo de un artista enormemente talentoso, pero que en un momento de su vida toma la decisión de no irse hacia el arte moderno, cuando él dice, yo conseguí una entrevista de Tito Salas, ya muy viejo, con Herardo de Castro, te acordarás, claro, periodista de beneficio. Un Herardo de Castro joven como no he visto nunca, visitando a un Tito Salas viejo allá en El Toboso, ahí en Petare, y Tito Salas diciendo, yo voy allá en París a Picasso, lo vio todo, él alternó con Picasso, 1908-1909, y yo decía, bueno, esa moda va a pasar. Voy a pintar, pero Tito Salas dedicando lo mejor de su talento a construir la verdadera imagen de Bolívar, ¿cuál es?

Y eso que ocurre antes de todo este asunto de la reconstrucción digital del rostro de Bolívar. Eso fue dos casos a través de López Contreras y el caso de la Iglesia Católica de trataría sobre Bolívar como un magistrado católico, como lo quiso ver el cardenal Quintero. Después hay unos trabajos donde participas como coautor o recuperas documentos para este estudio determinado capítulo sobre la historia de Venezuela, que es el caso de la historia de la Iglesia Católica en Venezuela, junto con el profesor Manuel Donis.

Eres editor junto a Agustín Sánchez Andrés y Michael Zeuske de Las independencias de Iberoamérica. Y llegamos a La república fragmentada, claves para entender a Venezuela, un libro del 2015, un libro también afortunado donde tú arriesgas allí algunas claves para el entendimiento del país. Algunas de esas claves del 2015 para acá, ¿las ha modificado o se han seguido enriqueciendo?

Sí, bueno, claro. Perdón, La república fragmentada, que al título viene de un artículo que escribí para SIC. La lista SIC era, yo decía, bueno, como Venezuela no puede celebrar en conjunto su bicentenario cuando los bicentenarios, el centenario de Bolívar, el bicentenario era momento en lo cual todos los venezolanos nos parecíamos dejar de lado nuestras diferencias para coincidir en torno por lo menos a Simón Bolívar. Como eso no fue posible y esta república está fragmentada, entonces se fue al título, yo le he apostado título al libro, que Ulises Milla me dice, mi a toma es editor: ¿tú quieres que los lectores se acerquen a leerlo o que pasen un rodeo?

Son artículos sobre todo en Debates y esa, de esas claves hay varias que se mantienen, por supuesto. Yo creo que hay un artículo inicial que arranca allí, que ha gustado mucho, que se llama La larga tristeza que sube la emigración venezolana. Eso es un retrato en un primer momento, al cual habría que agregar un segundo retrato, porque no es lo mismo lo que ha pasado.

Aunque la inmigración se mantiene, mutó, o sea esa es la inmigración inicial en las clases medias y altas que nos encuentra, de un testimonio a futuro del peino, los creen encontrar, sobre todo los jóvenes, mis alumnos que yo vi acá estaban yendo. Esto hay que hacer el artículo, el capítulo ahora de los empleados y los amigos y la gente de los obreros que también se fueron, claro. Y bueno, sobre qué es la democracia o qué es la revolución. Claro. Bien, y también participaste con Guillermo Guzmán Miraval a Alejandro Cáceres en el Diccionario histórico de Venezuela del 2018. Es un proyecto que se hace fuera de Venezuela en inglés, hay ahí unos aportes ustedes, y en un libro con Fernando Espíritu, La economía venezolana del siglo XX, perspectiva sectorial, donde hay un trabajo mío también.

Libro de 2018. Y en 2020 publicaste 250 años, Alexander von Humboldt, El nacimiento del cosmos. Esto lo hiciste con la profesora Lorena Puerta Bautista en el año 2020. De modo, Tomás, que ya a tus 50 años tienes una obra significativa con aportes muy valiosos y lo que se impone preguntarte es, ¿qué viene ahora? ¿En qué proyecto estás? Bueno, los oyentes, tu audiencia dirá, bueno, lo que tiene, este hombre descanse un poquito.

¿Cómo hace tantas cosas? Bueno, estuvimos hablando antes de programa acá y yo digo, tu disciplina, Rafael. Yo tengo una disciplina para trabajar pero quisiera acotarla mejor para que los tiempos me den completo.

Mira, tengo muchos proyectos. Acabo de terminar el libro El Eoni, dos volúmenes, con la Fundación Betancourt, este libro, bueno, que te acabo de entregar hoy. Claro. Que es Raúl Leoni y la democracia en la tormenta. Esa es una primera parte que es una biografía de Leoni hasta la Presidencia, que hago con la parte biográfica, después la gestión. Y en este momento estoy tratando de compactar algunas cosas. Me acabo de terminar un trabajo, primero que mi trabajo titular en la Católica que lo tenía retrasado, me culpa, pero tantas cosas, los viajes y las pandemias me pidieron terminarlo a tiempo, que es sobre el pensamiento liberal.

Yo estoy pensando en recopilar algún conjunto de trabajos que tienen como hilo conductor la idea de libertad en Venezuela desde el siglo XIX hasta la actualidad, una idea elusiva, una idea de libertad, bueno, eso es un tema que te ha gustado y que me ha preocupado tanto como académico como ciudadano, yo he trabajado en esto. Entonces nuestra relación de los venezolanos con libertad es muy particular, mucho, pero por lo menos términos intelectuales trabajar en esto y hacer más cosas. Quiero en Prodavinci, sí, estoy publicando muchos textos, sobre todo muchas emblemsas, entonces creo que tal vez con los ensayos en la bien sagística, creo que se me está dando bien y por allí puede haber algunas cosas.

El trabajo de Leoni y el trabajo del Cipriano de Julián Castro, perdón, Falcón, esas tres biografías me dan un cierto gusto por la biografía. Es fascinante escribir biografías, es fascinante. Me gusta leerlas, quisiera leer más y creo que yo quisiera... voy a escribir más. Si tú me dices qué me gustaría ahorita, esto es un asalto, una cosa que uno dice, entonces me gustaría de repente meterme un poquito más en esto y hacer una biografía también donde la gente no solo aprende historias sino que se sumerge y lo puede leer, que se lo lleva en las piscinas o el avión.

Hace poco te casaste, Tomás.

Sí, soy reincidente, exactamente.

No hemos hablado de tu familia, ¿tú tienes hijos?

No tengo hijos, por lo menos todavía ya, aunque si llegara a tenerlos es un papá abuelo.

Claro, bueno, pero no será la primera vez que ocurra. Mi papá tenía 50 años cuando yo nací, de repente. Es el momento probablemente, en una familia muy particular donde han sido muchos hijos del viejo, y yo digo a los muertos, una cosa genética, sí, muy bien, muy bien. ¿Qué otras cosas quisieras hacer en la vida? Porque uno nota en tu trabajo como profesor, como gerente académico, como autor de libros importantes, que todo lo que hace te gusta. De pronto hay una faceta que los oyentes no conocen y sería interesante: ¿tú eres melómano, no lo eres, te gusta viajar o eres sedentario?

Sí, mira, yo soy... soy melómano, mucho. Ser melómano y que lo disfrute no significa que sea una persona que puedo sentarme a dar una cátedra, exacto. Me encanta la ópera, soy muy salsero, muy de música, tanto que pensaba en escribir sobre esto algún momento dado. Entonces estoy ahí, tú sabes, siento la tentación, pero este, me gusta mucho la música, me acompaña todo lo que hago, las músicas. Yo soy una persona que escribe y estoy oyendo, a veces me disparo una ópera completamente, estoy escribiendo algo. Imagínate. Entonces sí, eso me gusta.

¿Deportes? Deportas, no soy el mayor deportista.

Ah, eres un seguidor de Churchill.

Exacto. ¿Cómo fue que decía él? Otra víctima del deporte, el guacino.

Le preguntan a Sir Winston cómo llegó a los 94 años y respondió: toda la vida me mantuve alejado de los deportes.

Exactamente. Camino un poquito, me gusta caminar y si tengo chance, el parque del Este, pero eso no califica. Bueno, esta ha sido una conversación gratísima con Tomás Straka. Nuestros oyentes van a conocerlo un poco más, se trata de uno de nuestros grandes historiadores, del que se puede esperar mucho más. Es un hombre muy joven, 50 años, pero ya con unos aportes importantes. Este ha sido entonces un programa más de la serie Los del Podio, esta serie que con tanto gusto venimos desarrollando.

Recordemos que este programa es posible gracias al equipo conformado por Isabela y Turrisa, Inmaculada Sebastiano, Carlos Javier Virgüez, Juan Juárez, Fernando Camacho y Giancarlos Caravaggio, quien está aquí en la dirección técnica.

Nos pueden seguir en la transmisión en vivo en la página MundoUR.com y además nos pueden seguir en ArrobaMundoURWeb, ArrobaradioscuelaUR y arroba rafaelarraiz en Twitter. Recuerden que Venezolanos ya está disponible el canal de YouTube de Unión Radio Cultural. Hasta nuestro próximo encuentro.

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