José María Vargas
El gran médico. El admirable civil. El hombre de la dignidad.
Transcripción
Habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Hoy vamos a hablar de José María de los Dolores Vargas Ponce, a quien en Venezuela conocemos como José María Vargas y quien en vida jamás firmó José María Vargas. Todos sus papeles fueron firmados por José Vargas. Cuando los venezolanos le añadimos el María a su nombre es algo que ignoro completamente, pero así fue.
¿Cuándo nace José María Vargas y dónde? Nace en La Guaira el 10 de marzo de 1786 y muere en Nueva York en 1854. Hoy, en un acto de justicia, el estado donde nació se llama el Estado Vargas. Fue decretado relativamente hace muy poco tiempo y el último estado venezolano en crearse fue el Estado Vargas, en tiempos de la segunda presidencia de Rafael Caldera.
¿Quién es este niño que nace en La Guaira? Es hijo de un canario llamado José Antonio Vargas Machuca y de una caraqueña llamada Ana Teresa Ponce, y le colocan este nombre larguísimo de José María de los Dolores, lo que señala un hogar católico, un hogar creyente. Tan es así que a los 12 años ingresa como colegial becado en el Seminario Tridentino de Santa Rosa de Lima, en Caracas. Allí cursa todos sus estudios y en 1803 recibe el título de bachiller en Artes.
De inmediato José María se matricula para formarse como sacerdote, pero muy pronto abandona ese proyecto y se aboca a los estudios de Medicina. ¿Por qué no continuó con la carrera del sacerdocio, o con esa vocación, para hablar con mayor precisión? Es algo que él mismo aclara en algún momento de su vida: no tenía la vocación necesaria. En cambio lo llamaba poderosamente, como un imán, el estudio de la medicina. De allí que estudie Medicina en la Universidad de Caracas, donde tiempo después él mismo será su rector, y egresa como médico el 27 de noviembre de 1811, cuando se gradúa de licenciado en ciencias médicas y doctor en medicina por la Universidad de Caracas.
Una vez graduado, José María se muda a Cumaná, donde va a ejercer su profesión por un tiempo. Allá va a formar parte activa de los sucesos políticos que se originan por la invasión de Napoleón a España y el respaldo del cabildo cumano a la instalación del Supremo Poder Legislativo de Cumaná, que va a defender los derechos de Fernando VII y que no va a respaldar la corona francesa en sus pretensiones, tanto peninsulares como americanas.
Podemos hablar entonces de tres etapas en la vida de José María Vargas, tres etapas a lo largo de sus 68 años. Una primera etapa va desde su nacimiento en La Guaira hasta su viaje a Edimburgo, en 1813. Estamos hablando de 27 años que son enteramente venezolanos. Vargas solo conoce en estos 27 años su pueblo natal La Guaira, estudia en Caracas como ya señalamos y se muda a Cumaná a ejercer la medicina.
La segunda etapa es la que va de noviembre de 1813 a noviembre de 1825, 12 años. En 1825 regresa a Venezuela José María Vargas después de, como les acabo de decir, doce años de ausencia sin venir. ¿Qué ocurre en este período? Ocurre su formación más asentada, más detenida, más profunda, porque ingresa en la Universidad de Edimburgo a estudiar medicina. Allí está entre 1814 y 1817 y una vez terminados sus estudios se muda a Puerto Rico a ejercer la profesión del médico. En Puerto Rico va a estar entre 1817 y 1825.
La tercera y última etapa de su vida es la que comienza en 1825 y termina con su muerte, en Nueva York, en 1854. Esta etapa es lo que hace a José María Vargas. Si él no hubiese vivido esta última, esta tercera y última etapa, nosotros no nos estaríamos haciendo este programa y la significación histórica de Vargas para los venezolanos sería ínfima, prácticamente inexistente.
Pero veamos ahora momentos que es esa decisión de Vargas de irse a Europa. ¿De dónde le sale a Vargas querer irse a Europa y estudiar medicina?, ¿por qué lo hace?, ¿cuáles son sus fundamentos? Él, desde que se gradúa y se instala en Cumaná, advierte que su formación médica caraqueña es insuficiente para lo que él está aspirando. Y él mismo lo va a decir cuando está en la travesía hacia Glasgow, en Escocia. Escribe un diario. Ese diario se conserva. El historiador Ildefonso Leal, recientemente fallecido, cuando escribe la cronología de Vargas, tiene acceso al diario y transcribe pasajes del diario que explican muy bien por qué Vargas necesita irse, por qué quiere irse.
Les voy a leer un primer fragmento de lo que dice este hombre a los 27 años, sobre su vida en el barco rumbo a Escocia. Dice:
“Los doce primeros años de mi infancia, niñez y mitad de mi adolescencia los pasé en mi patria viviendo tranquilamente y con bastante abundancia, mas desgraciadamente no estaba en estado de conocer las ventajas de mi vida. Y en lo general me parecía desagradable, por los malos ratos, sustos y sufrimientos que en mi país acompañan la primera educación que es bien mala”.
Luego el mismo diario va a dar otra vuelta de tuerca, porque es de una elocuencia y sinceridad extraña en Venezuela, como toda la singularidad de Vargas, que es un personaje totalmente excepcional. Dice Vargas:
“De los 12 a 19, cerca de 20 años, pasé mi vida en un colegio lleno de deseos de aprender, entregado a un estudio asiduo con mayor aplicación, pero cuán desgraciado fui en haber nacido en mi país sin maestros, sin métodos, sin útiles establecimientos, sin recursos. Me entregué a aprender lo único que en mi país se conocía imperfectamente y estudiaba. Seguí gramática latina, filosofía experimental sin experimento, matemáticas hasta donde pude internarme sin ayuda de peritos maestros, lógica, metafísica, etcétera; cuatro años de medicina con un maestro inepto del todo, sin ciencias accesorias y conocimientos de anatomía, química y botánica, que solo se conoce a aquellos dos ramos imperfectísimamente y el último es del todo ignorado.
“Salí al año 1806, a la edad de 20, y puedo asegurar que en general mi vida ha sido siempre incierta, llena de deseos y obstáculos para llenarlos. Esto es infeliz”.
Caramba, qué sinceridad y qué asombroso decir esto con esta crudeza. Es un hombre que se está yendo a una de las mejores facultades de medicina del mundo, la de la Universidad de Edimburgo. Y allá va a estar, como señalamos. Él intenta irse desde mucho antes, pero ocurren los hechos en 1810, en 1811. Él regresó a La Guaira buscando irse y ocurre en marzo de 1812 el terremoto de Caracas. Y no puede irse tampoco, se dedica a la salvación de los heridos como médico que era.
Finalmente, cuando se dispone a viajar a Europa, Monteverde retoma el poder en Venezuela para la corona española y lo hace preso, confinándolo en las mazmorras, por haber participado junto con los rebeldes de Cumaná en aquellos episodios de 1810-1811. Cuando puede salir de la cárcel, entonces, cuando Bolívar entra triunfante a Caracas en agosto de 1813, ahí se abre el cielo para Vargas, que está preso. Al entrar Bolívar y retomar el poder se abren las puertas de las cárceles para los presos, y Vargas no pierde ni un segundo y organiza su viaje a Escocia. Sale en noviembre de ese año: Bolívar entra a Caracas en agosto, Vargas sale de la cárcel e inmediatamente prepara el viaje, y allí se va en noviembre de 1813.
El propio Vargas se encarga de aclararnos cuando dice “pasé en mi patria viviendo tranquilamente con bastante abundancia” que se trataba de una familia con algunos recursos. No estamos hablando de unos magnates, no podían serlo, entre otras razones porque su padre era canario y los canarios eran considerados en la sociedad colonial unos personajes con menos privilegios que los criollos como tal, pero tenían recursos, porque si no, ¿cómo se va José María a estudiar medicina a Edimburgo?
De modo que, en esta primera parte del programa, lo tenemos en el barco escribiendo este diario y haciendo un recuento de esos primeros 27 años de su vida. En la próxima parte del programa veremos qué ocurre con José María Vargas Ponce. Ya regresamos.
José María Vargas desembarca en Escocia y va a vivir en Edimburgo a partir de febrero de 1814. Primero estudia inglés, una lengua que no dominaba, y a los pocos meses se inscribe en los cursos de anatomía, cirugía, obstetricia y química. Culmina sus estudios en 1817, como dijimos antes, y la Royal Society lo diploma como miembro, así como el Royal College of Surgeons de Londres, es decir, de cirujanos de Londres, en 1817.
Aunque le tienta la idea de quedarse en Inglaterra, lo cierto es que viaja a Puerto Rico, donde su familia paterna tiene intereses y se ha establecido huyéndole a la guerra en Venezuela. La guerra arrasó al país, como todos sabemos, y quienes pudieron irse y no estaban involucrados directamente como soldados de esa guerra, se fueron. Y ese fue el caso de los Vargas, que se mudan a Puerto Rico. Allá en Puerto Rico José María va a ejercer la medicina con gran éxito y además se esmera en el estudio de la botánica, haciéndose entonces un verdadero especialista en este tema.
Pero terminada la guerra los Vargas deciden regresar a Venezuela y en noviembre de 1825 está en Caracas el doctor Vargas, ahora sí todo un médico formado en una de las mejores universidades del mundo y con una vocación pedagógica acentuada. En 1826 Vargas solicita permiso para ejercer su profesión y abre en la casa una cátedra de anatomía práctica gratuita. El fervor pedagógico estuvo siempre presente hasta el último día de su vida.
Entonces se casa con Encarnación Maitín, quien lamentablemente fallece al año siguiente y no deja descendencia. En estos tiempos también publica Epítome sobre la vacuna, un trabajo sobre el tema de las vacunas que ya va cocinando el prestigio de médico y científico con que decorará el pecho de Vargas durante toda su vida.
Tanto es así que el Libertador, en su última visita a Venezuela, en enero de 1827, modifica los estatutos universitarios por decreto. Esa modificación constituye el pie de la universidad republicana. Esto se le venía solicitando a Bolívar como presidente de la República de Colombia desde hace ya varios años, hasta que volvió en esta oportunidad a Caracas y modifica los estatutos sobre la base de la solicitud del claustro universitario.
Y en el artículo primero del cambio que introduce el Libertador se lee lo siguiente: “Cesa desde hoy la prohibición que imponen los antiguos estatutos de la Universidad de Caracas de elegir para el rectorado de la universidad a los doctores en medicina y al del estado regular”. Es decir, se allana el camino para que el claustro universitario elija al doctor José María Vargas como rector. Y eso es lo que va a ocurrir. De los treinta y cinco votos del claustro, Vargas obtiene 21 votos.
Y a partir de enero de 1827 este guaireño extraordinario del que estamos hablando va a ver cómo su vida va a cambiar. Recordemos que la universidad republicana que le va a crear Bolívar con este decreto tiene unos antecedentes: primero se creó el Colegio Seminario de Santa Rosa de la Ciudad de Caracas en 1696; luego fue erigida la Real y Pontificia Universidad de Santiago de León de Caracas en 1721. Y finalmente el presidente de la República de Colombia, Simón Bolívar, sanciona los estatutos de la Universidad Central de Venezuela el 24 de julio de 1827, con Vargas, como decíamos, a la cabeza de esta institución ya republicana.
Es entonces cuando se derogan los estatutos que había promulgado Felipe V, se promulgan unos nuevos estatutos y hay un decreto anterior que allana el camino para el nombramiento de Vargas. Y Vargas comienza a hacer la gran reforma universitaria. Lo primero que hace es eliminar el requisito de limpieza de sangre, inaceptable en una república, por supuesto, y establece un requisito democrático que es el siguiente: leer y escribir correctamente los principios elementales de gramática castellana y aritmética. No se pedía limpieza de sangre; hasta allí llegó un requisito tan injusto y desigual.
Esa universidad que va a reformar Vargas, así como Andrés Bello reforma la Universidad de Chile, va a tener cuatro facultades: la de filosofía, la de teología, la de jurisprudencia y medicina. Los esfuerzos de Vargas, naturalmente, van a estar colocados en esta última, medicina, sobre todo si él siendo egresado de allí conoce sus falencias, sus dificultades, conoce qué es lo que hay que hacer y además viene de una universidad moderna como la de Edimburgo.
Y así fue cómo comenzó la reforma de la Universidad Central de Venezuela encabezada por el doctor Vargas en los tres años que dura su período: 1827, 1828, 1829. Cuando se presentó la posibilidad de reelegirlo para un nuevo período de tres años, Vargas no acepta la reelección. En cambio se presenta como diputado a la Asamblea Constituyente de Valencia y es electo por la provincia Caracas en 1830.
La participación de Vargas en la Constituyente de Valencia va a ser muy importante. Hay constancia muy clara de su participación en los debates. Y allí él busca morigerar el tono encendido que tienen algunos diputados en la Constituyente valenciana. ¿Por qué? Porque es la constituyente que va a decretar la separación de Venezuela de Colombia y la vuelta de Venezuela a ser una república, y no un departamento de la República de Colombia. Este paso que se va a dar algunos quieren darle violentamente, acremente, denostando del proyecto bolivariano; incluso algunos hablan de irnos a las armas contra nuestros hermanos neogranadinos, incluso unos van más allá y piden que Bolívar —que ha sido el autor del proyecto integracionista— sea execrado y sancionado por el fracaso en que terminó el proyecto Gran Colombia.
Y frente a estos furores encendidos, en Valencia va a estar Vargas llamando a la cordura, llamando a la memoria del Libertador, reconociéndole sus méritos y en ningún caso tolerando que se pueda arremeter contra Bolívar de la manera que algunos querían hacerlo. Muy por el contrario, Vargas aboga con un trato respetuoso al Libertador y vota en contra de la expulsión, porque hay unos diputados que proponen expulsar a Bolívar, no permitirle entrar a Venezuela o a su patria. Por supuesto, Vargas se enfrenta a esto.
Termina sus labores como constituyente. Se redacta la Constitución de Venezuela en 1830. Vargas da por concluidas sus labores porque el Congreso también lo ha hecho, y decide viajar a San Tomás, a descansar en San Tomás. También la familia Vargas tenía algunos intereses y es una isla que va a tener importancia a lo largo de la vida de Vargas, como veremos luego, y allá va a pasar un tiempo de vacaciones descansando de sus tareas de rector y de su tarea constituyente. Pero muy pronto vuelve, vuelve a Venezuela, a la Universidad Central, a sus tareas de profesor, no ya de rector sino de profesor en la Facultad de Medicina.
Estando allí lo llama el presidente Páez para que presida la Sociedad Económica de Amigos del País, que comienzan a redactarse sus estatutos en 1829. Esto es contemporáneo con la Constituyente de Valencia, y se inspiran en sociedades similares que se han creado en Europa. En Zúrich se creó una en 1747, en París se crea otra en 1761, en España también hubo Sociedades Económicas de Amigos del País, en La Habana o Guatemala. Y el Libertador es el que propone la creación de esta organización, y la propone en ejercicio de su presidencia.
Como sabemos, Bolívar entra en desgracia, pero el general Páez le parece que la idea es acertada y retoma el proyecto y nombra a José María Vargas como presidente de esta Sociedad Económica de Amigos del País. ¿En qué consiste esto? Era una sociedad, como su nombre lo indica, en la que se reunían los empresarios, los académicos y hombres públicos a estudiar la situación económica de los países y ofrecer soluciones, a buscar financiamientos, a buscar créditos o encontrar caminos para la cruda realidad económica que tenían todos estos países que formaban estas sociedades económicas de amigos del país. De modo que no era un organismo público, pero tenía una vocación pública.
Muy bien, sobre este y otros temas continuaremos en la próxima parte del programa cuando sigamos trabajando la vida y la obra de José María Vargas. Ya regresamos.
Concluidos los cuatro años del primer gobierno de Juan Antonio Páez, de 1831 a 1835, Vargas continúa en sus tareas como profesor de la Universidad Central de Venezuela y como presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País. Y entonces ocurre un hecho único en la historia de Venezuela: van a tener lugar las elecciones de segundo grado, por supuesto, del Congreso, voto indirecto y no universal. Solo votaban los hombres mayores de 21 años que supieran leer y escribir.
Esas elecciones van a tener lugar en el segundo semestre de 1834, cuando tiene también lugar la campaña electoral. Se presentan varios candidatos: el general Páez, quien es presidente de la República, apoya la candidatura del general Carlos Soublette. Los hermanos Monagas apoyan la candidatura del general Santiago Mariño, y los comerciantes de Caracas apoyan la candidatura del doctor José María Vargas.
¿Qué ha pasado? Que bajo la ley del 10 de abril de 1834 ha prosperado el comercio en Venezuela. La situación económica se ha recuperado, hay aires de crecimiento, y los comerciantes se entusiasman con la idea de que el presidente de la República sea un civil. Y qué mejor civil que el doctor Vargas: gran médico, rector de la universidad, y además con desempeño notable en la Sociedad Económica de Amigos del País.
Pues muy bien, Vargas gana las elecciones. Obtiene 103 votos; Soublette tiene 45; Mariño 27; Diego Bautista Urbaneja 10; y Bartolomé Salom 10 sufragios, que eran otros candidatos que no señalé antes. Pero, ¿qué tiene esto de extraño? Pues lo extraño es que Vargas les ruega a los comerciantes de Caracas que no propongan su candidatura. Él no quiere ser presidente de la República. Y les escribe una carta diciéndoselo. El 8 de agosto de 1834 Vargas afirma en una carta —y voy a leer el fragmento porque es una carta única en la historia de Venezuela— lo siguiente:
“Ni por un momento he acogido la idea de poder yo encargarme de los destinos de mi país, porque estoy bien convencido que carezco además de la capacidad necesaria para dirigir con acierto tan difícil encargo, de aquel poder moral que dan el prestigio de las grandes acciones y las relaciones adquiridas en la guerra de independencia, poder que —en mi opinión— es un resorte poderoso en las actuales circunstancias de Venezuela para robustecerla enervada fuerza y conjurar con eficacia las tempestades que pueden amenazarla, o hacer desaparecer rápida y vigorosamente los males que le aquejen”.
Esta insólita carta que les dirige Vargas a sus electores no lo hace el más mínimo caso, y lo eligen presidente de la República contra su voluntad. Vargas no puede negarse, asume la presidencia, nombra como secretario de Interior y Justicia a Antonio Leocadio Guzmán, al general Francisco Conde en la Secretaría de Guerra y Marina, y al muy ilustre Santos Michelena en la Secretaría de Hacienda y Relaciones Exteriores.
Pero desde el mismo momento que Vargas asume la presidencia se va creando una suerte de conjura en su contra, ¿por parte de quién? De los seguidores de Santiago Mariño. Soublette no forma parte del conjuro, esto lo destaca: Soublette se va a Europa. Páez tampoco forma parte de la conjura: se retira a sus haciendas, y Mariño y sus seguidores avanzan en la conspiración contra el gobierno de Vargas.
Lo van saboteando hasta que, finalmente, en unas diatribas parlamentarias, Vargas presenta su renuncia el 29 de abril de 1835. No le es aceptada la renuncia, pero esta renuncia fue interpretada por sus adversarios, Mariño y compañía, como una muestra de debilidad. Y es por eso que estructuran lo que se llamó la Revolución de las Reformas, que no es otra cosa que un golpe de Estado contra el doctor Vargas.
¿Quiénes integraban esta supuesta Revolución de las Reformas? Mariño, Diego Ibarra, Luis Perú de la Croix, Pedro Briceño Méndez, José Tadeo Monagas, Tanislado Rendón, Andrés Level de Goda y el famoso Pedro Carujo. El 8 de julio, en Caracas, entra violentamente Carujo a la casa del doctor Vargas y lo detienen.
Y allí se consigue un intercambio de palabras no comprobado, pero que ha pasado a la historia como cierto, en el que supuestamente Carujo le dijo a Vargas: “Dr. Vargas, el mundo es de los valientes”, y Vargas le respondió serenamente: “El mundo es del hombre justo”.
Vargas, destenido, le han dado un golpe de Estado los militares que quieren tomar el poder simplemente en razón del prestigio que conservan de las guerras de independencia y consideraban que el poder era una propiedad de ellos. ¿Y quién ha sido electo? El civil José María Vargas.
Se ve en la obligación de irse del país. Ese mismo día lo embarcan a él y al vicepresidente Andrés Narvarte con rumbo a San Tomás. Ahora aquí lo más interesante es la reacción de Páez. Recordemos que Vargas ha nombrado a Páez jefe del ejército. Páez se entera de semejante disparate y de semejante violación de la Constitución, cabalga hacia Caracas frente a su ejército y entra triunfante el 28 de julio de 1835 y ordena que de inmediato regrese el presidente Vargas en el exilio, en San Tomás, y asuma de nuevo la presidencia de la República. Cosa que ocurre el 20 de agosto de 1835.
Allí no terminó la conjura. Páez se ve en la necesidad de perseguir a estos hombres, de hacerlos presos, etc. Aquí surge un dilema y un problema entre Páez y Vargas. Vargas, con toda razón, piensa que los conjurados que le han dado un golpe de Estado han violado la Constitución y se requiere caiga sobre ellos todo el peso de la ley. Pero el general Páez, con su tradicional manera de hacer las cosas, le propone que ocurra una amnistía, que se comprenda el ímpetu de estos hombres, que se entienda que son militares y creen que el poder les pertenece, y no se pase a las sanciones mayores que ordena la ley.
Vargas no está de acuerdo con esto para nada. Se da cuenta de que no puede imponer sus criterios por encima de los de Páez porque el hombre fuerte es Páez, quien tiene control del ejército, y finalmente Vargas renuncia. Esta vez sí le aceptan la renuncia, el 24 de abril de 1836. Este es el gobierno de José María Vargas: una conducta ejemplar por su parte y muy celebrable del general Páez en la restitución de Vargas, pero también muy cuestionable en la negativa a que a los conjurados que le han dado el golpe de Estado les caiga el peso de la ley.
En todo caso, Vargas se retira de la vida política y vuelve a sus trabajos como investigador, como profesor universitario. Y Páez tiene que muñequear, que pulsear con estos caudillos con grandes apetencias, que han manifestado muy claramente que quieren el poder por la vía que sea. Algunos autores ubican estos hechos como el nacimiento del caudillismo en Venezuela, o la primera expresión del caudillismo. Yo no creo que se trate del nacimiento de los caudillos, pero sí es una primera expresión muy desafortunada con la destitución por las armas y un grupo de generales que separa del poder violentamente a un civil, doctor y médico que ha sido electo de acuerdo con el marco constitucional de la época.
Es un muy mal ejemplo comenzando la República Venezolana y tiene a este ilustre venezolano, José María Vargas, como protagonista.
En sus tareas de científico vamos a hallar a Vargas en estos años una tarea interesante: es la relativa al petróleo. Esto está ocurriendo en octubre de 1839 cuando le envían a Vargas una sustancia, un frasquito, proveniente de Pedernales en la zona de Guayana, y le piden que lo examine. Algo similar le ha llegado a Vargas desde Trujillo y el examen que le piden al gran científico es que diga de qué se trata esto y para qué sirve.
Y dice el doctor Vargas en su informe: “Es mi íntima convicción que el hallazgo de las minas de carbón mineral y asfalto en Venezuela es, según sus circunstancias actuales, más precioso y digno de felicitación a los venezolanos y al liberal gobierno que el de la plata o el oro”. ¡Caramba! 1839: es el primer informe premonitorio de lo que va a significar el petróleo en Venezuela. Y esto se debe al doctor Vargas.
En la última parte del programa veremos cómo son los últimos años de este venezolano excepcional. Ya regresamos.
Veníamos hablando de la participación premonitoria de José María Vargas en relación con el petróleo venezolano. Pero hay más: incluso en un texto de él donde se le pide opinión sobre cómo debe explotarse este recurso que ya él ha señalado en 1839, que va a ser superior a la plata y el oro que pueda conseguirse en Venezuela, dice Vargas:
“En cuanto a las medidas que por el gobierno puedan adoptarse para beneficiar la mina por cuenta del Estado, me atrevo a opinar que convendría más arrendar su uso que beneficiarla con el fisco, porque un empresario particular sacaría, según mi parecer, muchísimas más ventajas que un administrador puesto por el gobierno. Y estas ventajas particulares vendrían a ser públicas y aun directamente útiles al erario, dando al arrendatario bastante duración para alentar al empresario a entrar en trabajos y en desarrollar su especulación, sin prolongarla tanto o hacerla indefinida que prive al gobierno de participar las ventajas acaso grandes que esta propiedad pública pueda dar al primer empresario”.
Bueno, todo un programa económico en relación con la explotación petrolera es el que está proponiendo el doctor Vargas en esta oportunidad. Esto es muy asombroso: no solo su facultad visionaria en relación con lo que va a representar el petróleo en el futuro, sino que además participa con sus opiniones de cómo debe ser explotado y administrado ese recurso.
Bien, entramos en los últimos años de la vida del Dr. Vargas, desde 1839 a 1852, cuando el general Páez, en su segundo gobierno, designa a Vargas como director general de instrucción pública. Es decir, a los efectos del día de hoy, como ministro de Educación. En esa época, esa denominación no existía. Vargas va a ser el director general de instrucción pública. Escuchen bien: durante 13 años. Yo creo, salvo prueba en contrario, que ha sido el ministro de Educación de más larga duración y obra más profunda, porque es prácticamente una obra fundacional. Me refiero a la educación republicana: es el arquitecto pedagógico de Venezuela, como muy pocas veces se ha visto algo igual.
Hay muchos documentos escritos firmados por Vargas sobre este período, sobre sus opiniones educativas. Todo esto lo va haciendo mientras comparte sus tareas de ministro de Educación con profesor en la Central, donde está dictando las cátedras de cirugía y anatomía. Y además, en 1842 funda otra que es la Cátedra de Química.
Este año de 1842 es designado como presidente de la comisión que le toca exhumar y traer los restos de Bolívar de Santa Marta a Caracas, y eso lo hace. Lo hace con gran eficiencia. El Congreso de la República, en abril del 42, decreta que se le rindan los honores correspondientes al Libertador. Se ordena el traslado de sus restos desde Santa Marta a Caracas y esos restos sean depositados en la Santa Iglesia Metropolitana, es decir, la Catedral de Caracas. Los restos llegan a La Guaira el 13 de diciembre, son desembarcados el 15 y el 16 llegan a Caracas. El doctor Vargas le rinde los honores del caso en La Guaira y en Caracas tienen lugar los actos solemnes.
Ustedes recuerdan que después, años después, Antonio Guzmán Blanco crea el Panteón Nacional y los restos de Bolívar son trasladados desde la Catedral de Caracas al Panteón Nacional guzmanista. Eso va a ser unos años después.
En aquel momento, Vargas dice sobre Bolívar algo que quiero leer: “Este homenaje en el que hoy tributamos a Bolívar, el blasón de Caracas, el fundador de tres repúblicas, el héroe de la América del Sur, no termina con él sino que refleja con el brillo de la luz solar sobre el porvenir de nuestras repúblicas, vivificando los gérmenes en sus futuras glorias.
“Homenaje muy de acuerdo con el espíritu de este siglo y su filosofía, su civilización y con los grandes intereses del género humano, porque la filosofía establece como dogma y principio cardinal que el honor y la gloria son los más poderosos resortes del alma y los agentes vitales de los grandes hombres. Es el interés primordial de la civilización y de la humanidad que estos existan y se multipliquen”.
También da un discurso al general Páez rindiéndole grandes honores a Bolívar. Dice: “Ya hemos asistido al funeral, allí hemos cumplido con Bolívar muerto; yo invito ahora a ustedes a que saludemos a Bolívar restituido a la patria con todas sus glorias y grandes hechos”.
Por cierto, en el discurso de Vargas hay algo típico del científico: dice que funda tres repúblicas y no cinco. Y es verdad, porque Bolívar funda la República del Perú, de Bolivia y de Colombia. La República de Venezuela es una fundación del Congreso Constituyente de Valencia en 1830. Y la de Ecuador no le llega a fundar Bolívar porque era un departamento de Colombia. De modo que es la precisión del científico aquí en acción.
Finalmente, Vargas enferma. Decide ir a tratarse a Nueva York y se embarca en La Guaira en 1853. Ha redactado un testamento, deja algunos bienes. En el testamento se declara católico, le deja casi toda su herencia a la Universidad Central de Venezuela y muere en Nueva York en 1854. Sus restos se trasladan a Caracas y están en el Panteón Nacional en 1877.
Y esta es la vida de José María Vargas. Cuando comenzamos a llamarlo José María y no José Vargas, cuando él mismo se llamaba así, es algo que sigo ignorando. Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Pueden seguirme en Twitter, arroba rafaelarrais, en Facebook o a mi correo electrónico rafaelarrais arroba hotmail.com. Me acompaña en la producción Mery Sosa y en la dirección técnica, Víctor Hugo Rodríguez.