Historia de la Banca en Venezuela. Cap 5 y último
Una historia esencial
Transcripción
Rafael Arráiz Lucca habla desde Unión Radio y hoy continuamos con nuestra historia de la economía: el modelo económico venezolano hace aguas y comienza un control de cambios. Comienza a manifestarse la enfermedad de la inflación. En fin, esto tuvo que enfrentarlo en su último año de gobierno Luis Herrera Campins y la banca no pasa indemne de esta tormenta gigantesca de la economía venezolana, el Viernes Negro, 18 de febrero de 1983.
Entonces fue intervenido el Banco de los Trabajadores de Venezuela y otras 12 instituciones financieras; entre ese banco, el BTV y las otras doce llegaban al 20% del sistema financiero nacional, de modo que no fue una crisis de menor magnitud, sino todo lo contrario. Claro, no llegó a tener las dimensiones de la crisis de 1994 que veremos luego. En todo caso, el Viernes Negro va a traer como consecuencia que Venezuela requiera consolidar su deuda externa, empezando por saber cuánto debe.
Esto le va a tocar al gobierno de Jaime Lusinchi, que comienza en los primeros meses de 1984. También en esa época le va a tocar a Lusinchi la creación de Fogade, el Fondo de Garantía de Depósitos y Protección Bancaria, que buscaba proteger y respaldar a los ahorristas, a los usuarios de la banca. Fogade reforzaba las tareas de la Superintendencia de Bancos, que por cierto no era demasiado eficiente ni en aquel entonces ni en lo sucesivo, porque todas las críticas que se hicieron con motivo de la crisis del año 94 señalaban que la Superintendencia verdaderamente no hacía su trabajo a fondo como se esperaba que se hiciera.
En el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, que comienza en 1989, hay un cambio radical del sistema económico. A partir de 1946, del primer gobierno de Rómulo Betancourt, Venezuela entró dentro de las políticas cepalistas, es decir la política de la ISI, industrialización sustitutiva de importaciones, y esto determinó en buena medida todo el sistema económico venezolano y el sistema bancario. Precisamente con el paquete económico de Carlos Andrés Pérez, orquestado por Miguel Rodríguez Fandeo, ministro de Cordiplan, es cuando se van a asumir unas políticas que comúnmente se llaman neoliberales. En el fondo son políticas de racionalidad económica: no se puede gastar más de lo que se tiene, no se pueden endeudar más de lo posible.
Son políticas de racionalidad económica que en aquel momento eran inexcusables, es decir no había manera de evitarlas porque las reservas internacionales durante el gobierno de Lusinchi se redujeron a un estadio mínimo. Y la República de Venezuela, para poder desarrollar un proyecto económico como el que se pensaba, requería de financiamiento externo y se recurrió a financiamiento del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Pero estas instituciones para prestar dinero solicitan una racionalidad económica que incluía la banca también. De modo que en ese período la banca va a experimentar varios cambios significativos.
Recordemos que en aquel entonces el presidente del Banco Central de Venezuela era Pedro Tinoco y de inmediato se orquestó una política monetaria coherente con el nuevo esquema económico que se quería desarrollar, de allí que se liberan las tasas de interés en marzo de 1989. Con esto se buscaba remunerar el ahorro por encima de la inflación y de esta manera la banca recogía circulante para afrontar las deudas que había contraído con el Banco Central de Venezuela. Por otra parte, para poder pagar las altas tasas de interés que los bancos le ofrecían a los ahorristas, se necesitaba asumir proyectos de alto retorno.
Pero también fueron proyectos de alto riesgo, como veremos luego, porque estas son las semillas de la crisis del 94. La Superintendencia no tenía capacidad técnica ni recursos para supervisar estos proyectos de alto riesgo en la banca, que son uno de los factores que condujeron a la crisis de 1994. También en este segundo gobierno de Pérez vamos a ver otros cambios significativos en la banca. Estamos hablando de una reforma del Banco Central de Venezuela y una nueva Ley de Bancos en 1992.
La ley del Banco Central de Venezuela fue aprobada en diciembre de ese año y buscaba fortalecer la autonomía del Banco Central de Venezuela, propósito totalmente loable dentro de un esquema de racionalidad económica. Los bancos centrales deben ser todo lo autónomos que puedan de los poderes ejecutivos para poder desarrollar sus tareas, sus políticas monetarias y las otras tareas que tienen asignadas con eficiencia. Pero también recordemos que la nueva Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras no alcanza a ser aprobada en este segundo gobierno de Pérez.
Eso le va a tocar promulgarla a Ramón J. Velázquez, que va a suceder a Carlos Andrés Pérez entre junio de 1993 y febrero de 1994 para culminar el período presidencial de Pérez, que en entonces eran los famosos quinquenios. De todos modos esta ley que aprueba Velázquez ya había sido elaborada previamente y los cambios que introduce Velázquez sobre la política económica general diseñada durante el segundo gobierno de Pérez son cambios menores.
Entre otras cosas hay que decirlo porque esa fue la política consecuencia del llamado Consenso de Washington, y era una política económica común a toda América Latina, así como toda América Latina asumió la ISI, la economía protegida, la economía con subsidios y grandes barreras arancelarias a los productos importados. A partir de 1989-90, con la caída del muro de Berlín y la desaparición del socialismo real, avanza un consenso en toda América Latina que se llamó el Consenso de Washington en el que se abrieron los mercados y se asumió la economía del libre mercado como más adecuada para aquel momento histórico. De modo que no podemos decir que fue una política exclusiva de Pérez, ¿no? Fue la política de Ménem, Carlos Salinas de Gortari, César Gaviria, etcétera, prácticamente toda América Latina que pasó a ensayar fórmulas distintas de la economía protegida y la economía de subsidios.
De modo, esa nueva Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras aprobada en 1993 no va a implementarse sino hasta el momento que asume la presidencia por segunda vez Rafael Caldera en 1994. Los cambios de esta nueva ley de bancos son grandes porque ustedes recuerdan en programas anteriores que señalamos que se pronunciaba enfáticamente una tendencia a la banca nacional; no estoy diciendo a la banca estatizada, sino a que los bancos pertenecieran a capitales venezolanos a lo largo de los años 60 y 70, incluso la decisión 24 del Pacto Andino ordenaba eso. Esa fue la tendencia en América Latina, ahora la tendencia era al contrario, era abrirle las puertas al capital extranjero y eso es lo que hace la banca dentro del esquema de liberalización de la economía que se inicia en 1989 en toda América Latina.
Aquella ley de bancos contemplaba varios hechos de importancia: uno, era posible que las instituciones financieras constituidas ofrecieran paquetes accionarios importantes a los bancos extranjeros para que regresaran al país. También era posible que se crearan nuevas instituciones o que se establecieran sus sucursales de bancos extranjeros. De modo que fueron varias las modalidades del régimen legal para la banca extranjera regresar a Venezuela con las mejores condiciones, como el mejor marco regulatorio. Como decíamos antes, esta ley representa un cambio histórico en relación con lo que venía ocurriendo antes.
Pero, además de ver los efectos de esta ley, llegamos ahora a la crisis bancaria de 1994-1995. Hay varios trabajos sobre este tema que debemos señalar; allí destacan Francisco Faraco y Román Ussuprani en La crisis bancaria venezolana, el de Morela Rocha y Edgar Rojas en Venezuela: antecedentes, desarrollo e implicaciones. El trabajo de Leonardo Vera y Raúl González, Quiebras bancarias y crisis financieras en Venezuela: una perspectiva macroeconómica.
En la próxima parte del programa veremos en qué consistió la crisis bancaria del año 94-95 y qué consecuencias tuvo para la economía venezolana. Ya regresamos. Decíamos antes que en esta parte del programa íbamos a dibujar la crisis bancaria del año 1994. Muy bien, en ese sentido señalamos que las causas de la crisis fueron incubándose durante años.
Había unos desequilibrios que se venían presentando desde tiempo antes de la eclosión del problema. Uno le atribuye un mayor peso a unas causas y otros a otras, me refiero a los autores que cité antes, pero todos coinciden en que los mecanismos de supervisión por parte del Estado fallaron. Otros señalan con razón además que las instituciones financieras se dedicaban a tareas no correspondidas al estricto control. Otros más extremos señalan que se trata de un fraude contra la confianza de los ahorristas; hay otros un poco más comprensivos que le atribuyen una notable importancia al conjunto de variables macroeconómicas en las que estaba inmersa Venezuela, me refiero al precio del petróleo, las tasas de interés en los Estados Unidos.
Otros le atribuyen la causa a aspectos verdaderamente puntuales y esenciales para el negocio bancario, por ejemplo, la constitución de oficinas offshore, el pago de altos intereses, sobre todo esto último que terminó haciendo inviable el esquema operativo de las instituciones. Recordemos que los intereses por dinero colocado, los bancos llegaron a arrojar un promedio cercano al 50% en 1993. Lo que representaba para la época cerca de 18% del rendimiento en dólares, eso no lo ofrece prácticamente nadie. Era a todas luces algo imposible sostener en el tiempo.
Los analistas señalan que esto produjo una huida hacia adelante, es decir, que los bancos buscaban dinero enfáticamente remunerándolo con altas tasas para cubrir sus propias debilidades y su propio hueco, como se llama en el largo bancario. Lo que refleja esta situación es que el sistema había perdido su punto de equilibrio, que había una enfermedad que estaba allí en proceso de adelantamiento, de avanzar, y que esa enfermedad no se pudo controlar con los mecanismos con los que contaba la Superintendencia y el Estado venezolano. Y la enfermedad hace crisis: la punta del iceberg de la crisis se presentó el 13 de enero de 1994. Todavía gobernaba Velázquez porque Velázquez le entrega a Caldera en febrero.
El Banco Central de Venezuela entonces excluye al Banco Latino de la Cámara de Compensación. El 26 de enero, 13 días después, comienzan a instrumentarse las ayudas financieras a otros bancos comprometidos con la nueva situación que se venía presentando; entonces se auxiliaron los bancos Amazonas, Bancor, Barinas, Construcción, La Guaira, Maracaibo, Metropolitano y Fibeca. El 8 de marzo ya había asumido Caldera y la Junta Interventora del Banco Latino, presidida por Gustavo Rosen, presenta la Ley Especial de Protección a los Depositantes y de Regulación de Emergencias en las Instituciones Financieras.
Y ya en junio el gobierno suspende las ayudas financieras y tiene que intervenir ocho bancos. Después se crea una seguidilla de fragilidad en el sistema financiero y fueron intervenidos el Banco de Venezuela, el Banco del Progreso, el Banco de la República, el Ítalo, el Andino o el Profesional. En suma, la crisis bancaria afectó 49 instituciones de las 130 existentes para el momento en que estalla la crisis en 1994. Para 1995, el costo de la crisis para el Estado venezolano llegaba a los 8500 millones de dólares y entonces se dijo que había sido la crisis bancaria más severa en la historia de los bancos del mundo.
Yo no sé si esta afirmación puede sostenerse habiendo pasado ya 21 años de 1994, pero sin duda fue una crisis de grandes proporciones porcentuales en relación con el tamaño de la economía venezolana. Bueno, esa es la crisis en relación con aquellos años y con los que corren más cercanos. El presidente del Banco Occidental de Descuento, Víctor Vargas Irauskin, señaló en una entrevista conmigo lo siguiente, cito: "La banca de hoy no tiene nada que ver con la de la crisis, el papel de Francisco de Vera en esos años fue fundamental".
"En Venezuela se contrató con el Banco Mundial todo un programa que instauró mecanismos eficientes de supervisión, con parámetros internacionales. La banca hoy está mejor fiscalizada y por otra parte los niveles de bancarización han crecido notablemente... La banca se ha capitalizado además de haberse profundizado la profesionalización".
Otro aspecto importante es que la supervisión más estricta trajo como consecuencia un mejor desempeño. Esto, afirman Vargas y Raúl King en relación con Francisco de Vera, el superintendente de bancos de aquel momento. Es una opinión unánime del sector bancario el papel destacadísimo de Francisco de Vera en la instauración del mecanismo de supervisión de la banca por parte del Estado, mecanismos modernos y eficientes y cumpliendo todos los parámetros internacionales. En toda la investigación que hice siempre encontré esta opinión favorable sobre de Vera.
Bueno, ¿y cómo regresa la banca extranjera en medio de esa crisis? La Junta de Emergencia Financiera, Fogade y el Banco Central de Venezuela, que tienen que lidiar con esta crisis durante los dos primeros años del segundo gobierno de Rafael Caldera, implementan la Ley de Bancos de 1993 que consagraba la posibilidad de inversión extranjera en la banca venezolana. De allí que fuesen subastados los bancos que habían sido estatizados en 1994. Por ejemplo, el 19 de diciembre de 1996 el Banco Consolidado fue comprado por el Grupo Infisa de Chile.
El Banco de Venezuela por el Banco Santander de España, el Banco Tequendama por el Banco de Crédito del Perú. El Banco Bilbao Vizcaya de España, por su parte, compra un paquete accionario importante en el Banco Provincial y comparte la propiedad del banco con el Crédit Lyonnais, el banco francés, y las empresas Polar. De modo que comienza la banca extranjera en Venezuela dentro del marco de esa nueva ley de bancos aprobada en 1993.
Sobre esta apertura, José María Nogueroles, el presidente del Banco Nacional de Crédito, señala lo siguiente, cito: "La banca extranjera no aportó mayor cosa a Venezuela, no mejoró la bancarización. Los dos bancos españoles que vinieron aquí tenían sus propios objetivos de mercado y repetían lo que hacían en España, en un mercado distinto". "En cambio la banca nacional sí ha seguido desarrollándose. No obstante valió la pena la apertura porque nos puso a competir y eso fue bueno. Se logró una mejoría de la banca nacional; además al tener grandes bancos extranjeros el sistema se hizo más respetable".
De modo que Nogueroles tiene una crítica no propiamente a la ley, sino al desempeño de esos bancos extranjeros en Venezuela. Por el contrario Ignacio Salvatierra entonces opinó esto: "La entrada del banco extranjero fue beneficiosa ya que entonces entraron inversionistas nuevos y de paso se desmontó el mito que había entonces, según él, de que si entraba la banca extranjera la nacional desaparecía. Fue lo contrario: convivimos y competimos unos y otros". "Por otra parte el mercado financiero desde hace ya muchos años es internacional, de modo que eso fue positivo". En líneas generales, con matices, tanto Nogueroles como Salvatierra consideran positiva la entrada de la banca extranjera en Venezuela a partir de la subasta de estos bancos intervenidos durante el segundo gobierno de Rafael Caldera.
La Ley de Bancos del 93 a su vez permite la creación de la banca universal, que va a ser una tendencia a contracorriente de lo que había tenido Venezuela hasta ese momento. Me refiero a que hasta la ley del 93 la tendencia de la banca venezolana era a la especialización; existía la banca hipotecaria, la banca comercial, las entidades de ahorro y préstamo, etcétera. De modo que no había un banco que pudiese hacerlo todo a la vez, como ahora sí lo permitía la ley de 1993. Esa ley modifica el esquema de especialización de la banca.
Cuando comenzó esta especialización en la banca lo ubicamos en programas anteriores en 1958, cuando se forma el primer banco hipotecario, aquel que preside Óscar García Bellutini. De modo que eso comienza allí la especialización de la banca y va a durar del 58 a 1996, pues casi cuarenta años, ahora hay a partir de esta ley un nuevo ensayo, sorprende, verdad, ver ensayos tan opuestos, tan diversos, tan diferentes entre la especialización y ahora a la banca universal. Sobre este particular opinó en conversación sostenida conmigo Carmelo Lauría, diciendo, cito, que era más sano mantener las instituciones separadas, pero luego se comenzó a hablar de sinergia, de reducciones en gastos de transformación, siempre manteniendo las cuentas separadas dentro del esquema universal. Sigo creyendo hoy por hoy que era más sensata la división del sistema financiero que la unidad, de modo que aquí tenemos a Lauría enfrentado a la ley 93, no estando de acuerdo con la banca universal.
Por su parte Víctor Vargas sí la defiende, diciendo lo siguiente: "La banca universal es un desiderato en la banca en Venezuela y en el mundo; de no ser así sería hacer proliferar otra vez distintas instituciones financieras, lo que dificulta tanto la operación como el control por parte del Estado. En Venezuela ya casi no queda ninguna institución que no sea un banco universal. La especialización de la banca hoy en día no tiene ninguna vigencia", eso dice Víctor Vargas.
En nuestra próxima parte del programa continuaremos con el análisis de las consecuencias de la ley de bancos de 1993, la crisis financiera y todo lo que ocurrió en esos años tempestuosos para la banca venezolana. Ya regresamos. Decíamos en la parte anterior del programa que hay un gran debate sobre si la banca debe ser especializada o universal, y en ese debate también interviene Carlos Bernardez Lozada. ¿Quién tiene una posición ecléctica? Porque dice que tuvo sentido la banca especializada y que también él comprende que ahora la banca quiera ser universal.
Él señala que realmente en el momento de una crisis no va a depender de cuál sistema sea, sino de manos de quién estén esas instituciones. Bueno, por otra parte tanto Nogueroles como Salvatierra me refieren en sus conversaciones sostenidas conmigo que la banca universal sin embargo presenta el problema de los créditos hipotecarios porque los créditos hipotecarios por su naturaleza son a largo plazo y lo están prestando instituciones financieras universales que no tienen recursos a largo plazo, como es el caso del banco universal. De modo que Nogueroles propone que eso hay que buscarle una solución en el momento en que esto estaba discutiéndose. Hoy en día yo entiendo que esto ya la banca le ha encontrado soluciones, lo mismo va a opinar Ignacio Salvatierra señalando que la banca universal va a tener que resolver ese escollo del crédito a largo plazo propio de los créditos hipotecarios y no es propio de los bancos comerciales.
Ahora veamos qué va a pasar en el marco de la nueva ley con las entidades de ahorro y préstamo y la banca hipotecaria, pues lo que va a terminar ocurriendo es que muchas de estas entidades de ahorro y préstamo van a ser adquiridas por estas nuevas instituciones financieras o que han sufrido un proceso de reingeniería. Y también se va a dar un proceso de fusiones y de reacomodo general de la banca, cambios de mano, reducción del número de instituciones financieras, la entrada de la banca extranjera. En verdad esto que acabo de decir es: la reducción del número de instituciones financieras va a ser notable con motivo del marco legal que ofrece este nuevo instrumento jurídico y van a ocurrir una cantidad de cambios de mano por parte de la banca. De modo que tenemos como tal la ley, que abre la puerta a la inversión extranjera en la banca y además la ley crea la banca universal.
Estos dos hechos confluyen en conllevar una simplificación de la banca venezolana en cuanto al número de instituciones, cosa que para muchos es algo favorable porque las instituciones siendo menos son más sólidas. Para enfrentar sus desafíos hay una ola entonces de fusiones entre las que vamos a mencionar las más notables. Por ejemplo, Corbanca, que era la banca chilena que compró el Banco Consolidado, compra a su vez el Banco de Orinoco en 1998. El Banco Mercantil adquiere Interbanca en 2000, ya durante el primer gobierno de Hugo Chávez.
El Banco de Venezuela compra el Banco Caracas en 2000. En 2000 se fusionan el Banco Unión y Caja Familia, creándose Unibanca. Luego se unen a Unibanca y Banesco, y ambas se fusionan en Banesco, eso ocurre en el 2001. Se fusionan el Banco República y Fondo Común, creándose Fondo Común Banco Universal, en el 2001.
El Banco Tequendama se transforma en el Banco Nacional de Crédito en 2002. El Banco Occidental de Descuento compra Corbanca en el 2006. Por su parte, el Estado inicia un proceso de cambios significativos en el área financiera y se crea el Banco del Pueblo Soberano en 1999. El famoso Fondo de Inversiones de Venezuela, creado durante el primer gobierno de Pérez, se convierte en el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela, Bandes, en el año 2001.
Se crea el Banco para el Desarrollo de la Mujer en el 2011. Luego del año 2005 se creó el Banco del Tesoro y más adelante el Banco de Venezuela, que era propiedad del Banco Santander de España, lo adquiere el Estado venezolano en 2009. En relación con estos años recientes de la banca, volvamos a escuchar la opinión de Nogueroles, que es un hombre de la banca que se le conoce en toda su dimensión. Dice Nogueroles: "La banca hoy día se está moldeando a los parámetros internacionales y hemos demostrado una fortaleza muy especial el sistema a pesar de todas las crisis que ha habido en el exterior".
"Pienso que esta ha sido una época de desarrollo, tenemos un excelente sistema de compensación. El Banco Central de Venezuela prestaba un servicio estupendo en ese aspecto. Los servicios a través de la banca electrónica no tienen nada que envidiarle a la banca del mundo, hay una serie de ventajas para el usuario que son evidentes. Lo que sí tenemos que hacer es bancarizar más, llegarle más a la gente".
Así como hoy en día todo venezolano tiene un teléfono celular, así debería ser con los bancos, buscar tarjetas prepagos, estamos pensando en eso. Por otra parte, las cifras de la Superintendencia de Bancos y el Banco Central de Venezuela son elocuentes en cuanto al crecimiento de la banca venezolana en los últimos años; igual son las cifras de la Asociación Bancaria de Venezuela. En relación con la bancarización, pulsamos la opinión de Ignacio Salvatierra, que también es muy interesante en tal sentido, dice...
"Venezuela, como en toda Latinoamérica, está presente una gran oportunidad de bancarización y en el caso nuestro hay un dato importante: la edad promedio de los venezolanos es más baja que en otros países y no es fácil bancarizar a menores de edad. Por otra parte, el sector informal de nuestra economía está bastante formalizado, valga la paradoja, ya que muchos de ellos están bancarizados. Las estadísticas señalan que el uso efectivo está muy generalizado, lo que señala que la bancarización tiene mucho espacio para crecer".
"Mi padre Salvador Salvatierra fue uno de los pioneros de la bancarización del país. Hay una tensión entre la bancarización y las regulaciones, te doy un ejemplo: el crédito es uno de los caminos más expeditos para la bancarización, pero para poder dar un crédito la ley le exige a la persona tal cantidad de requisitos procedimentales que no es fácil que lo consiga, esto complica la bancarización del sistema. Quizá por esto prospera el prestamista o el ajiotista que les cobra altísimos intereses, muchos más altos de la banca, a quienes no logran cumplir con los requisitos".
Es un problema por resolver y se han hecho estupendos esfuerzos. Los porcentajes en bancarización en Venezuela no son malos en el conjunto latinoamericano. Debo aclarar que esto lo dice Ignacio Salvatierra antes de que Venezuela entrara en una espiral inflacionaria, que dificulta por supuesto todos estos procedimientos, créditos o lo que sea. La inflación es una enfermedad y es devastadora para el cuerpo de la economía, de cualquier país. De modo que esta advertencia la hago lo mismo que en la opinión de Nogueroles.
En todo caso, haciendo un resumen sobre lo que hemos visto hasta el momento, volvamos a insistir en una línea de transformación del sistema bancario que abre la ley de 1993 con la apertura y la inversión extranjera en la banca y la creación de la banca universal. Y que eso va a ocurrir en conjunto con la superación de la crisis bancaria, que comienza en el 94 y se extiende hasta el 95, y supone la intervención por parte del Estado de varios bancos, de muchos bancos venezolanos. Que una vez que pasan a manos del Estado son subastados a la banca extranjera, comienza otra historia en esas bancas y también el capital nacional inicia un proceso de fusiones como el que hemos señalado. Todo esto conlleva a que, después de la crisis financiera bancaria venezolana del año 94 y 95, en los últimos años de la década del 90 y los primeros 10 años del siglo XXI, la banca venezolana se ha fortalecido en muchos sentidos, se ha simplificado.
Y es opinión de todos los actores del sistema que los mecanismos de supervisión de la banca han mejorado notablemente. A partir de aquella gestión modernizadora de Francisco de Vera, que se ha prolongado en el tiempo y que hoy en día todos coinciden en señalar que los mecanismos de supervisión son mejores que los que había hacia 1994, cuando se produce la crisis bancaria del que hemos venido hablando.
Es momento de ofrecer algunas conclusiones de este largo viaje que hemos hecho a lo largo de cinco programas sobre la historia de la banca en Venezuela. Lo primero para señalar es el siglo XIX, pues los intentos de la banca son los primeros y ahí está el pionero Manuel Antonio Matos, las grandes dificultades que se tuvieron. Allí es entonces cuando se funda el Banco de Maracaibo, que fue una bellísima institución sin relación con el Estado ejerciendo sus funciones de intermediación. No obstante, del siglo XIX, al menos para la banca central, quiero decir para la banca ubicada en Caracas, los avatares y las políticas fueron tremendamente intensos y vemos cambios de mano, desapariciones de bancos, etcétera.
Todo eso es el siglo XIX. Podemos afirmar que con la aparición del petróleo en Venezuela a partir de 1914 y 1922 comienza un crecimiento de la banca en Venezuela sostenido en el tiempo. Señalamos entonces los elementos esenciales y estas conclusiones del siglo XIX: señalamos cómo el petróleo va a incidir notablemente en la aparición de la banca privada y el crecimiento de esta banca vinculada con la industria petrolera. Me refiero vinculada con la industria petrolera en el sentido de que la industria petrolera la agiliza, la moviliza por la cantidad de recursos que entraron al país, por la vía de las regalías. Entonces estamos hablando de los años 20, 30 y los primeros años de la década del 40.
También hay un punto de inflexión importante en el gobierno de López Contreras cuando se crea el Banco Central de Venezuela, en 1940. Porque el Estado venezolano comienza a tener en sus manos las riendas para poder formalizar una política monetaria en un país entonces cuyo auge petrolero era creciente y además las perspectivas eran de crecimiento, como en efecto ocurrió. Este crecimiento, como señalamos, va a articular un notable desarrollo de la banca en la década de los años 50. En esa década el ingreso per cápita venezolano llegó a niveles altísimos, estaba entre los 5 más altos del mundo.
Obviamente es la proporción entre número de habitantes y actividad petrolera que para esa época ya extraía alrededor de 2 millones y medio de barriles. El ingreso per cápita era de los más altos del planeta, motivo por el cual, entre otros factores, emigraron muchísimos europeos a Venezuela y por supuesto nuestros vecinos de Colombia. Venezuela se convirtió en un imán para las inmigraciones porque la gente que emigra básicamente está intentando salir de la pobreza y llegar a un país que le permita mayores posibilidades de desarrollo personal, posibilidad de cumplir con sus sueños. Esa década, en los años 50, donde ingresan muchos inmigrantes a Venezuela y donde el ingreso per cápita está alto, también comienza a sentirse la necesidad de la vivienda.
Sobre todo porque hay un proceso de desplazamiento del campo a la ciudad y comienza a ser un problema serio para el país. El déficit de vivienda es por eso que a partir de 1958 comienza la banca hipotecaria, muy pocos años después comienzan las entidades de ahorro y préstamo. Se crea el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo, ensamblado junto con la banca hipotecaria en el sentido de darle respuesta al crédito hipotecario para que se puedan construir viviendas. Con toda la necesidad e urgencia que la realidad está demandando la construcción.
Otro punto de inflexión importante va a ser el año 70, en el primer gobierno de Caldera, cuando se venezolaniza el negocio bancario. ¿Qué quiere decir esto? Que dentro de la decisión 24 del Pacto Andino, del que Venezuela formaba parte, se limitan las inversiones extranjeras, no pueden ser mayores del 49 por ciento las inversiones extranjeras y en la banca la limitación es todavía más estricta. De modo que en ese momento un viejo anhelo de los banqueros nacionales de no tener competencia extranjera, por lo menos si no lo logran en su totalidad, se logra en buena medida.
Luego otro punto de inflexión importante es la crisis económica de 1983, del famoso Viernes Negro. La crisis económica de 1983, que realmente va a encontrar respuesta en 1989, cuando el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez asume las políticas del Consenso de Washington: se deja de lado el modelo económico de la ISI, de la economía protegida, se liberalizan los mercados y Venezuela comienza en otra etapa de su vida económica. Allí el sistema financiero sufre una metamorfosis importante que termina de desembocar en la ley de bancos de 1993, que no la promulga Pérez sino Velázquez y que tampoco la implementa Velázquez por razones de tiempo, sino Caldera.
Y dentro del marco de la nueva ley ocurren varios hechos de gran importancia, que se pueden resumir de la siguiente manera. De 130 instituciones financieras que había en Venezuela dentro del marco de la banca especializada, es decir bancos comerciales, entidades de ahorro y préstamo, y bancos hipotecarios, se pasó a 50 dentro del marco de la banca universal. Es un cambio importante en el sistema financiero venezolano. A su vez se abre de nuevo la inversión extranjera en la banca, esto trae avances tecnológicos importantes, la competencia de la banca extranjera con la banca nacional que finalmente favorece a los usuarios porque la competencia siempre es en favor de los usuarios, y esto va a ocurrir a partir del marco de las nuevas leyes de bancos.
Por supuesto, en los años más recientes la actividad de intermediación se ha hecho muy difícil porque estamos en una economía inflacionaria y la inflación imanta todas las relaciones económicas, y una de las relaciones que más se dificulta es esa actividad de intermediación crediticia que desempeñan los bancos. Porque bueno, la inflación se lo traga todo, para decirlo en criollo, digo yo. Por otra parte, lo que es evidente es que la banca venezolana ha crecido dentro de los escenarios más disímiles; por una época la banca era especializada, ahora es universal. Hace unos años no se quería a la inversión extranjera, tiempo después sí se quiso la inversión extranjera.
De modo que todas estas navegaciones en mares procelosos han conducido a que la banca venezolana sepa manejarse en escenarios de gran incertidumbre y que haya podido responder a esos tremendos desafíos. Bueno, esta es la historia de la banca en Venezuela en muy poco tiempo, en cinco programas, pero como siempre estos programas son tocarle a la puerta a la gente, un abre boca, un aperitivo para quien quiera indagar más sobre estos aspectos. Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca, me acompaña en la Producción Merizosa, en la Dirección Técnica, Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Y esto es Venezolanos, un programa sobre el país ¡y su historia!
Me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com, en Facebook... y en Twitter. Ha sido un verdadero placer hablar para ustedes, hasta nuestro próximo encuentro.