Historia de la Banca en Venezuela. Cap 4

Una historia esencial

Escuchar
Reproduce el episodio aquí

Transcripción

Aviso: puede contener errores de transcripción involuntariamente confusos y/o inexactos. Si encuentras algo, escríbeme.

Decíamos en nuestro programa anterior que durante el gobierno del general Eleazar López Contreras se crean varios instrumentos legales e instituciones fundamentales para la modernización y el desarrollo de la banca en Venezuela. Aludíamos entonces a la creación del Banco Central de Venezuela en 1940. Aludíamos a la Ley de Bancos de 1940, y esta ley crea dos instituciones nuevas para el país desde entonces, que es la Superintendencia de Bancos y el Consejo Bancario Nacional. Ahora ya pasamos al gobierno de Isaías Medina Angarita.

Esta década de los años 40 en Venezuela va a ser muy importante por muchos motivos, entre otros por la cantidad de cambios en materia económica y política, y por los cambios geopolíticos. La Segunda Guerra Mundial incidió notablemente en el mercado petrolero mundial y en el papel de Venezuela en ese mercado productor.

De modo que no podemos escapar a esta circunstancia foránea que incide notablemente en Venezuela. La ley de hidrocarburos es de 1943; la ley que crea el Impuesto sobre la Renta es del año anterior y entra en vigencia en 1943.

De modo que la percepción de recursos por parte del Estado venezolano, de la producción petrolera, va a crecer notablemente. Hasta la creación de la ley de Impuesto sobre la Renta en Venezuela, la producción petrolera representaba más o menos entre el 12 y el 15% por barril exportado, producto de las regalías. Con la ley pasa a 46,5%, lo que va a percibir el Estado con la suma del 30% dispuesto sobre la renta y el 16,5% de las regalías.

De modo que va a crecer notablemente la cartera, los recursos y los ingresos del Estado venezolano por la vía de estos nuevos instrumentos legales que pechan, que reciben mayores tributos en actividad de las concesionarias petroleras. Por supuesto, esto va a incidir en la economía de manera notable y, en consecuencia, en el sistema financiero. Esto va a estar presente a lo largo de mediados de la década de los años 40. Después, en las décadas de 50 vamos a ver como estos, lejos de reducirse, más bien han crecido muchísimo.

Las cifras, por ejemplo, del Banco Central de Venezuela de la época señalan que el producto territorial bruto se duplica entre 1950 y 1958, que los ingresos del Tesoro Nacional se cuadruplicaron, al igual que el circulante en poder de los ciudadanos. Esto se va a reflejar en el sistema bancario, como lo medimos pues por el número de instituciones. Por ejemplo, en 1948 hay 13 instituciones financieras; en 1954, seis años después, hay 27. Entre 1955 y 1958 se fundan 10 más, de modo que para 1958 en Venezuela hay 37 bancos.

El crecimiento de las agencias es todavía más sorprendente, escuchen estas cifras. En 1955 se contaban 177 oficinas; en 1958, apenas tres años después, habían 384 oficinas bancarias. Como les dije antes, los depósitos se cuadruplicaron en ocho años. Y todo esto concuerda con el altísimo ingreso petrolero que va a percibir la República de Venezuela en esta década de los años 50, donde la dictadura de Pérez Jiménez otorga nuevas concesiones petroleras y esos ingresos se incrementan, también muy particularmente.

Recordemos que Venezuela a finales de la década de los años 40 y durante las décadas del 50 tiene uno de los ingresos per cápita más altos en el planeta Tierra. ¿Por qué? Porque es una población, si se quiere, muy pequeña en proporción con los ingresos que tiene. Para 1958, en Venezuela viven alrededor de 7 millones de personas y la producción petrolera para ese año está alrededor de 2.500 mil barriles.

De modo que ese ingreso per cápita, que va a ser el resultado del ingreso en divisas que otorga la industria petrolera por la vía del impuesto sobre la renta y de las regalías, dividido entre el número de habitantes, da con el hecho de que Venezuela va a tener entonces uno de los ingresos per cápita más altos del mundo.

A partir de 1958 comienza otra etapa con el gobierno de Wolfgang Larrazábal, Edgar Sanabria y el Pacto de Punto Fijo, y con el primer gobierno de Betancourt. Por ejemplo, tenemos que señalar que en ese período van a fundarse unas nuevas instituciones bancarias, pero antes hay que referir las que se fundan antes del 23 de enero del 58. Me estoy refiriendo al Banco Unión, que es fundado el 8 de enero de 1946 por Salvador Salvatierra, uno de los personajes más importantes en la historia del banco en Venezuela.

El 20 de mayo de 1954 José Joaquín González Gorrondona funda el BND, el Banco Nacional de Descuento. Por su parte, el Estado durante la dictadura de Pérez Jiménez, que tiene a la Corporación Venezolana de Fomento como una de sus instituciones centrales creada en el primer gobierno de Betancourt en 1946, desde la CVF funda seis bancos del Estado para el desarrollo regional. Esta política estuvo encabezada por Aurelio Arreaza, siendo ministro de Hacienda y también presidente del Banco Central de Venezuela durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Esos seis bancos regionales del Estado están destinados al desarrollo nacional, al otorgamiento de créditos favorables para el desarrollo de las empresas privadas desde la institución dedicada a estas tareas, que entonces era la Corporación Venezolana de Fomento. Viene entonces la junta de gobierno presidida por Wolfgang Larrazábal, que va a promulgar un decreto hacia mediados de 1958, que tiene mucha importancia para la historia de la banca y es el decreto que permite la formación de bancos hipotecarios.

Esto lo venía solicitando desde hace tiempo el Consejo Bancario Nacional y el Consejo de Economía Nacional, instituciones que ambas proponían una reforma en la Ley de Bancos que permitiera el funcionamiento de la banca hipotecaria. Larrazábal decide esto por decreto y luego Betancourt, en ese segundo período entre 1959 y 1964, adelanta el proceso de elaboración de los instrumentos legales necesarios para ya consagrarlo dentro de un marco legal. Por otra parte, los precios internacionales del petróleo van a caer, como es sabido.

Y también la producción venezolana se reduce, no por algo en particular en relación con la propia industria petrolera venezolana, sino porque aparecen nuevos actores petroleros del mercado mundial que vienen a competir con esa preeminencia que tiene el petróleo venezolano junto al petróleo norteamericano y de la Unión Soviética. Me estoy refiriendo a los yacimientos en el Medio Oriente, también me estoy refiriendo al incremento de la producción petrolera norteamericana, que supone una decisión de importar menos crudo que afecta directamente a Venezuela. Estos nuevos actores en el Medio Oriente, más la situación que les refiero, van a afectar a la economía venezolana.

Y una de las expresiones de esa situación va a ser que tiene lugar la primera intervención de un banco. Eso va a ocurrir en 1961 cuando la Superintendencia se vea en la necesidad de intervenir al Banco El Táchira. ¿Por qué esta situación? Bueno, porque es el primer banco afectado por la crisis económica que Venezuela está viviendo por estas circunstancias internacionales que les vengo señalando. En relación con esa primera crisis bancaria, en la próxima parte del programa vamos a referirnos a la opinión de quien fue presidente de la Asociación Bancaria de Venezuela y del Banco de Venezuela, Carmelo Lauría Lecer, y eso lo veremos en la próxima parte del programa.

Ya regresamos... En la parte anterior del programa decíamos que íbamos a referirnos a la opinión de quien fue presidente de la Asociación Bancaria y del Banco de Venezuela, Carmelo Lauría Lecer, recientemente fallecido. Dice Lauría sobre este tema: "Les voy a leer. Por primera vez Venezuela presenta un déficit en cuenta corriente de 300 millones de dólares. La segunda razón es que se paraliza la construcción, que fue el motor fundamental durante la dictadura de Pérez Jiménez. Esta paralización trajo las quiebras de las principales compañías constructoras, además de varias compañías de seguros que quedaban fianzas del fiel cumplimiento vinculadas con la construcción. Y la tercera razón fue política, ya que se desconfiaba todavía de lo que podría ser un gobierno de acción democrática." Entonces cayeron cinco bancos y la crisis se resolvió gracias a Andrés Hermán Otero, que propone la adquisición por parte del BCV de las acciones de los bancos quebrados.

Desde el BCV se designan administradores profesionales y se supera la crisis, se manejaron los bancos con criterios ortodoxos. Esto que acabo de leerles me lo manifiesta Carmelo Lauría en entrevista que sostuve con él para este trabajo que ustedes están escuchando. Por supuesto, hace ya un buen tiempo. Dentro del marco de la autorización legal para crear bancos hipotecarios se va a crear el primer banco hipotecario del país, que será el Banco Hipotecario de Crédito Urbano, creado el 10 de octubre de 1958, durante el gobierno de Wolfgang Larrazábal, y lo va a presidir Oscar García Belutini.

¿Quiénes fueron los accionistas? Los propios bancos comerciales y las compañías de seguros, haciendo una alianza o una asociación para crear este banco. Insisto en que son distintos bancos comerciales los que se asocian y distintas compañías de seguros, lo que señala la necesidad de financiar la construcción de viviendas era muy grande entonces. Esta banca hipotecaria va a estar luego vinculada al sistema de bancos y entidades de ahorro y préstamo que veremos luego.

No se nos escapa que hay un proceso de urbanización acelerado en Venezuela, que haya éxodo sostenido del campo a la ciudad, producto de una nación petrolera que ya éramos y que asentó el abandono del campo y las mudanzas de mucha gente a la ciudad que requería viviendas. El Censo Nacional para la época, el de 1961, señala que en Venezuela hay 7 millones y medio de habitantes, de los cuales el 67,4% vive ya en ciudades. Para 1981, 20 años después, Venezuela tiene 14,313 mil habitantes, ha duplicado su población en veinte años y ya el 76,4% de los venezolanos vive en ciudades. Al día de hoy la proporción de los habitantes en ciudad en Venezuela alcanza el 86%, el 14% restante vive en el campo.

De modo que en apenas un siglo hemos experimentado un proceso de desplazamiento del campo a la ciudad notable, como en muy pocos países ha ocurrido con esta intensidad. Esto, por supuesto, ha tenido lugar gracias a la economía petrolera y una economía monoproductora que ha traído muchos problemas, entre otros el de la enfermedad holandesa, el éxodo del campo a la ciudad y el abandono de las tareas agrícolas, pero este es un tema distinto al que estamos ventilando hoy. Una vez que asume la presidencia después de las elecciones de diciembre del 58, Rómulo Betancourt en los primeros meses del 59, el desarrollo de la banca continúa adelante.

Y veremos cómo el 20 de agosto de 1959 se protocoliza el documento que constituye la Asociación Bancaria Nacional, que va a denominarse luego Asociación Bancaria de Venezuela. Aquella primera Junta Directiva de la Asociación Bancaria de Venezuela va a estar presidida por Feliciano Pacanins e integrada por Salvador Salvatierra como primer vicepresidente, Félix Miralles como segundo vicepresidente con funciones de tesorero, y Félix Martínez Espino como secretario. Los firmantes del acta de la Asociación Bancaria de Venezuela dan cuenta del cuadro del mundo bancario venezolano en aquel momento; voy a leerla porque con ello hacemos también un mapa de las instituciones bancarias que había en Venezuela y de sus principales representantes.

Feliciano Pacanins la firma por el Banco de Venezuela, Andrés Belutini por el Banco Caracas, Alfredo Travieso Paule por el Banco Mercantil Agrícola, que era como se llamaba entonces, Juan José Gavaldón por el Banco Venezolano de Crédito, R. A. Carrillo Ruedas por el Banco Maracaibo, J. Villasmil por el Banco Comercial de Maracaibo, Salvador Salvatierra por el Banco Unión, José Joaquín González Gorrondona por el Banco Nacional de Descuento, Pedro Vallenilla Echeberría por el Banco Industrial de Venezuela, José Calvo Lairet por el Banco de Comercio, Felipe Casanova por el Banco Miranda, Pedro Pablo Aspuro Aquiróba por el Banco de la Construcción, Tomás Enrique Carrillo Batalla por el Banco República, Rodolfo Rojas por el Banco Metropolitano, Remigio Elías Pérez por el Banco Provincial de Venezuela, que era como se llamaba.

Félix Miralles por el Banco Occidental de Descuento, N. D. Dao por el Banco del Caribe, M. Rotenberg por el Banco América del Sur, R. Tadei por el Banco Francés e Italiano, Ángel Cervini por el Banco Ítalo-Venezolano, F. Blasini por el Banco La Guaira, F. de Limánich por el Banco Táchira, José Antonio Cordido Freites por el Banco Exterior y Oscar García Belutini por el Banco Hipotecario de Crédito Urbano. Esta era la banca en Venezuela para 1959, es una lista ya consistente, ya grande. El sector bancario cuenta con dos instituciones, la Asociación Bancaria de Venezuela y el Consejo Bancario Nacional, del que hicimos referencia antes. En cuanto a esto, pulsamos la opinión de algunos expresidentes en la Asociación Bancaria de Venezuela, en relación con el papel que ha desempeñado esta institución a lo largo de estos años.

Y Aristides Masa Tirado, presidente del Banco Caroní, esto fue lo que nos dijo. Les leo: "La ABV se creó en un momento en que era urgente crear y fortalecer las instituciones del país. En 1959 Venezuela entraba a un proceso democrático después de una etapa personalista, se necesitaban instituciones que hiciesen equilibrio y tuvieran participación nacional. La ABV nació para participar, para agregar, para encauzar los planteamientos del sector bancario de manera institucional organizada. La ABV ha servido para cohesionar internamente al sector bancario, ya que se trata de una asamblea donde se trabajan posiciones institucionales y luego, cuando se expresan posiciones públicas, se hace más coherente gracias a este proceso interno."

Es de señalar lo que apunta Masa Tirado: el sector bancario funciona como una asamblea dentro de la ABV donde se ventilan posiciones y escuchan opiniones. Se llegan a posiciones tomadas por el gremio como tal, después de un proceso de criba y de metabolización en las posiciones internas que se discuten y trabajan democráticamente.

También contamos con la opinión de Ignacio Salvatierra sobre el significado histórico de esta institución. Dice Salvatierra: "La ABV convive con el Consejo Bancario Nacional, la primera tiene una filosofía básicamente gremial y les presta servicios a sus agremiados. La estructura de la ABV ha sido muy importante para el sistema financiero; en cambio, el Consejo Bancario Nacional tiene a su cargo la interacción con el gobierno y sus opiniones son de obligatorio cumplimiento para el sistema y, a veces, para las autoridades. Esta dualidad de la ABV y el CBN no existe en otros países del mundo, pero aquí, en Venezuela, ha sido muy útil y ha funcionado muy bien, ha sido provechoso para el sistema bancario nacional."

Y la verdad es que esto es cierto, lo que dice Salvatierra, que la coexistencia de estas dos instituciones, la ABV y el Consejo Bancario Nacional, donde hacen vida todas las instituciones del sistema financiero, ha sido favorable. Lejos de pisarse la manguera una a otra, más bien son instituciones complementarias que han desempeñado la tarea con eficiencia en relación con el desarrollo de la banca nacional que es lo que sus agremiados pretenden: el crecimiento de la banca, la bancarización, la prestación de servicios cada vez más eficientes. Les recuerdo que estamos hablando desde 1959-1960 y 1961 y 62.

En la próxima parte del programa vamos a ver la creación de la primera entidad de ahorro y préstamo en Venezuela, en 1962. Ya regresamos.

El gobierno de Betancourt designa una comisión para elaborar un proyecto de ley de bancos. Esa comisión hace su trabajo, integrada por el presidente del Banco Central de Venezuela, Alfonso Espinosa, quien además presidía la comisión. Por el entonces senador Arturo Uslar Pietri, por el banquero José Joaquín González Gorrondona, por Jesús Calvo Lairet, Carlos Mendoza, Carlos Miguel Molete y Carlos Rafael Silva. El proyecto se presenta y es promulgado en el Congreso Nacional de la República en febrero de 1961, con el título de Ley General de Bancos y Otros Institutos de Crédito.

Esta ley va a favorecer la especialización crediticia, es decir, que se puedan atender créditos de corto, mediano y largo plazo. También permite las colocaciones de cédulas hipotecarias y bonos financieros. La ley buscaba disminuir el efecto que había tenido la reducción de la liquidez y también creó un marco jurídico para el desarrollo de la banca especializada. Esto es lo importante, que la banca se especializa crediticiamente y a partir de esa ley del 61 se conciben la banca comercial, la banca hipotecaria, las sociedades de capitalización y las sociedades financieras.

Y es en el marco de esa ley que va a crearse, entre agosto y diciembre de 1961, el Banco Hipotecario de la Vivienda y el Banco Hipotecario Venezolano. Y al año siguiente, dentro del marco de la ley, se crea la primera entidad de ahorro y préstamo, que va a ser la primera. A su vez el gobierno, para favorecer todo este sistema crediticio básicamente dirigido a la actividad inmobiliaria, va a depositar en la banca hipotecaria alrededor de 200 millones de bolívares que provienen de las compañías petroleras y tienen interés particular en incrementar la construcción de vivienda en Venezuela.

Y ustedes se preguntarán, bueno, ¿y esto? ¿De dónde viene? Esta es una decisión política en los Estados Unidos, que tiene expresión en la declaración de Newport de Dwight Eisenhower y que luego se expresa y articula todavía más claramente y mejor con el proyecto Alianza para el Progreso de John F. Kennedy. Ambos programas están destinados a incrementar el desarrollo habitacional en América Latina y en el caso venezolano se instrumentaron de esta manera.

A su vez hubo ayudas específicas en todo el continente del Banco Interamericano de Desarrollo, el BID. Volvamos entonces a las entidades de ahorro y préstamo. Estas se concibieron para integrar el llamado Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo. Les comenté que la primera, la pionera, fue La Primera, pero muy pronto aparecieron otras entidades de ahorro y préstamo como La Vivienda, La Caja Popular de Occidente, Horizonte, La Industrial, Valencia. Todas estas que acabo de mencionar fueron fundadas en 1963.

Y todas ellas creadas de acuerdo con este decreto 655 de noviembre del 61 que estimulaba la alianza entre el sector público y privado para adelantar un plan nacional de financiamiento en Venezuela, en particular de la vivienda popular. En paralelo con la creación de estas entidades de ahorro y préstamo siguieron fundándose bancos hipotecarios. Estoy refiriendo al Banco Hipotecario Unido, que se funda en 1962; el Hipotecario del Zulia, en 1963; Cabendes.

En 1963 muy pronto los signos de recuperación económica en Venezuela comienzan a manifestarse. La situación ya ha mejorado sustancialmente, ha habido una política articulada del sistema financiero, se ha reanimado la construcción en Venezuela a través de todo este sistema crediticio. Esto conduce a que durante el gobierno de Raúl Leóni, en 1966, cristalice otra ley: es la ley que se titula "Ley del Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo", que va a ser sancionada el 17 de septiembre de 1966.

En ella, o gracias a ella, se crea el Banco Nacional del Ahorro y Préstamo, BANAP, una institución que junto con las entidades y la Superintendencia de Entidades de Ahorro y Préstamo conforma el sistema aludido. BANAP va a ser el coordinador de este sistema, fijando parámetros de funcionamiento del mismo; tanto los bancos hipotecarios como las entidades de ahorro y préstamo tenían un margen de autonomía muy grande. A su vez, el movimiento sindical venezolano, que por supuesto se fortalece mucho durante la presidencia de Leóni, ya que Leóni es el creador del movimiento sindical venezolano en el Trienio Adeco entre 45-48, y en ese período de Leóni se decide la creación del Banco de los Trabajadores de Venezuela.

Este banco va a abrir sus puertas en noviembre de 1968 con un capital mixto entre el Estado y la CTV, la Confederación de Trabajadores de Venezuela. Como vemos, entre el segundo período de Betancourt y el único gobierno de Raúl Leóni se conforma todo el sistema venezolano del banco hipotecario, de las entidades de ahorro y préstamo. Se da un verdadero espaldarazo o apoyo sustancial a la banca hipotecaria y a la construcción de viviendas porque todo esto estaba dirigido a la animación en Venezuela para atender una necesidad nacional que era la construcción de viviendas.

Después, en el primer gobierno de Rafael Caldera vamos a encontrar una reforma a la ley de bancos promulgada el 20 de diciembre de 1970. Esta reforma, dentro del espíritu nacionalista de la época, limita la participación extranjera al 20 por ciento del capital de los bancos asentados en Venezuela. De modo que es una reducción del capital extranjero y, a su vez, limita e impide el establecimiento de sucursales de bancos foráneos en lo adelante. Esta es una tendencia de venezolanización de la banca comercial que no solo le anima el presidente Caldera, sino que, curiosamente, buena parte de la banca también la respalda porque consideraban que los bancos extranjeros eran una competencia para los bancos nacionales.

Ya en el período siguiente, en el gobierno de Carlos Andrés Pérez, el Banco Obrero se va a transformar en el Instituto Nacional de la Vivienda y el Banco Agrícola y Pecuario creado años antes va a transformarse en el Instituto del Crédito Agropecuario. Esto forma parte de las reformas en el aparato del Estado que promueve este primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, un gobierno en el que se crea el Fondo de Inversiones de Venezuela, CorpoIndustria, el Fondo Nacional de Desarrollo Urbano y algunos otros entes destinados a la promoción industrial y a la construcción de vivienda, casi todos constituidos en 1974, apenas comenzando el gobierno de Pérez.

También es imposible no referirnos a que a finales del gobierno de Caldera, en 1973, ocurre la crisis del Medio Oriente, los hechos del Yom Kipur y el precio del petróleo comienza un ascenso vertiginoso: de 2,50 dólares va a llegar muy rápido a catorce dólares por barril, lo que hace del gobierno de Pérez, de este primer gobierno de Pérez, un gobierno con inimaginables recursos para la creación de una cantidad de empresas del Estado y de instituciones públicas que, por cierto, 10 años después el mismo Pérez se va a ver en la necesidad de nacionalizar 10 o 15 años después.

De modo que esta es la situación. En esta nueva ley de bancos, la de Pérez, es sancionada el 22 de abril de 1975 y se denominó Ley General de Bancos y Otros Institutos de Crédito. Esta ley señalaba lo mismo, que los institutos de crédito no podían incrementar el capital extranjero.

Estamos en los tiempos en que las inversiones extranjeras en América Latina no eran bienvenidas, un período curioso porque después han sido bienvenidas siempre, salvo la excepción que todos conocemos, entre las que nos ubicamos los venezolanos. Lamentablemente esta política de limitación de la inversión extranjera va a ser consecuencia de la Decisión 24 del Pacto Andino. Es una decisión que se toma en 1970, en tiempos del gobierno de Caldera, pero el gobierno de Pérez la va a impulsar notablemente porque cuenta con grandes recursos petroleros.

El Petro Estado ya es una realidad y durante este gobierno de Pérez, el primero, se le atribuyen notables tareas al Estado que antes no cumplía, entre otras razones porque no tenía los recursos para cumplir esas tareas. De modo que el intervencionismo del Estado va a pronunciarse notablemente en ese primer gobierno de Pérez gracias a los ingresos petroleros y a la concepción que el propio Pérez, su partido y su gobierno tenían. Y luego, cuando con la caída del muro de Berlín y después con la desaparición de la Unión Soviética, las políticas centralistas e interventoras del Estado sufren un duro revés a favor de la economía del libre mercado.

En este momento que estamos hablando, mediados de la década de los 70, es la epifanía, digámoslo así, de las políticas intervencionistas y del rechazo a la excesiva inversión extranjera. Serán muchos años después, o algunos años después, cuando cambie el signo de los tiempos y los países prefieran la inversión extranjera, no dependen exclusivamente de la inversión nacional. Pero en aquel momento esta era la situación, de las que seguiremos hablando en la última parte del programa. Ya regresamos.

La parte anterior del programa hablábamos de la Decisión 24 del Pacto Andino, de 1970. Y ahora vamos a escuchar la opinión de Carmelo Lauría, entonces ministro de Fomento del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Él refiere que no tenían opciones frente a lo que pautaba la Decisión 24 del Pacto Andino, que era vinculante para el Estado. Dice Lauría: "No teníamos opciones, lo que hicimos lo ordenaba la Decisión 24, que sin ser una ley tenía fuerza de ley. La decisión no tocaba solamente la banca, también tocaba otros sectores. Aquellas decisiones se tomaron en un contexto histórico determinado, formaba parte de una corriente mundial nacida en los Estados Unidos que ordena la fiscalización de las transnacionales."

Bueno, es interesante esta visión de Lauría porque él ve el problema desde los EE. UU., también puede verse desde América Latina: era una ley que, más que fiscalizaba las transnacionales, se inscribía dentro de los proyectos cepalistas en limitación de las inversiones extranjeras y promoción de la inversión nacional, sobre todo en el área industrial. Lo interesante con la historia de la banca es que, señala Lauría como ministro de Fomento y personaje central del gobierno de Pérez, es que la reforma a la Ley de Bancos tenía que concordar con el espíritu en la Decisión 24 del Pacto Andino. Por otra parte, Carlos Bernárdez Eslozada, quien fue presidente de la Asociación Bancaria de Venezuela, también del Banco de Venezuela, al igual que Lauría.

Le encuentra virtudes a aquella ley del año 75. Vamos a ver por qué, dice Bernárdez: "Esta ley trajo como consecuencia que las juntas directivas no podían repetirse en otras instituciones ligadas con los grupos financieros. Esto trajo como consecuencia que la generación del relevo pudo acceder a puestos de mayor jerarquía y se renovó la plantilla gerencial. A mí, en lo particular, los accionistas me permitieron formar una junta con profesionales jóvenes y calificados, gente entre los 30 y 40 años. Fue una ley útil para el desarrollo del talento gerencial de los que veníamos detrás."

Esto es muy interesante, que en una perspectiva ya más interna al desarrollo de la banca, la ley prohíbe que las mismas personas integren los directorios de otras instituciones financieras ligadas con un banco principal. Y esto, por vía de la ley, supuso una obligación de la renovación gerencial de la banca venezolana. De modo que es una consecuencia favorable, muy favorable desde ese punto de vista, ¿no?

Por otra parte, vamos a trabajar en la opinión de Francisco Faraco en un ensayo muy interesante que se titula "Poderosos caballeros don dinero y los banqueros". Recuerden ustedes antes de leer lo que dice Faraco, para este momento hay lo que puede señalarse como un océano de liquidez en el sistema financiero venezolano como consecuencia del ingreso petrolero. De manera que el crecimiento del sistema es enorme para su momento, nunca antes experimentado en esas magnitudes por el ingreso petrolero, y eso tiene sus ventajas y sus problemas muy grandes como iremos viendo, ¿no?

Dice Faraco en relación con esto: "La oferta monetaria se duplicó entre enero de 1974 y el fin de 1976. La balanza de pagos acumuló un superávit por 6,829 millones de dólares. El PIB creció a un promedio anual del 8,2%, liderado por la industria manufacturera, reportando esta última una tasa anual promedio de expansión en este trienio del 74 al 76 del 12 por ciento." De modo que este ingreso petrolero descomunal va a reportar unos niveles de crecimiento nunca antes vistos, pero como todo tiene sus dos caras, sabemos las consecuencias que tuvo un ingreso petrolero tan desmedido en la economía venezolana.

Es un hecho entonces, lo señalado por Bernárdez, que la ley tendía a estimular el crecimiento de una nueva generación de gerentes bancarios y de banqueros venezolanos, ya que al impedir que una sola persona integrara más de una directiva o una compañía aseguradora, pues fomentaba la participación de gente muy joven en puestos a los que antes se llegaba en la madurez. Y esa participación fue muy favorable porque aceleró el proceso de desarrollo de unos gerentes y de unos banqueros que de otra manera se hubiera tomado muchos años. Por otra parte, en este gobierno de Pérez se acentúa lo que ya vimos en el gobierno de Caldera y es la venezolanización de la banca.

Esto va a ser una constante en la banca venezolana desde Manuel Antonio Matos, seguido por Vicente Lecuna, luego José Joaquín González Gorrondona, Carmelo Lauría, Pedro Tinoco. Y de paso estamos haciendo la lista de los líderes del sector. El primer líder del sector bancario nacional fue Manuel Antonio Matos, sin duda, Vicente Lecuna, Enrique Pérez Hupuy, que lo hemos mencionado antes, luego a partir de la creación del Banco Nacional de Descuento, José Joaquín González Gorrondona, un banquero importante y líder del sector.

Carmelo Lauría, que llega a ser presidente del Banco de Venezuela siendo un hombre muy joven de apenas 30 y pico de años, estuvo siempre ligado al sector bancario, fue un líder del sector bancario venezolano. Y el último, Pedro Tinoco, que también tuvo mucha importancia en el sector bancario venezolano hasta el momento de su muerte, si mi memoria no falla, en 1993. Otro cambio importante en este primer gobierno de Pérez fue la reforma del Banco Central de Venezuela.

Esta institución pasó a estar controlada por el Estado en su totalidad, las acciones pasan a manos del Estado, dejó de ser una institución de conformación mixta, que así fue concebida en 1940 en el gobierno de Eleazar López Contreras. Es una reforma sustancial de la que todavía se habla. Y también en el primer período de Pérez es intervenido el Banco Nacional de Descuento en diciembre de 1978, cuando ya estaba terminando el gobierno de Pérez.

En nuestro próximo programa veremos ya los pasos que vamos dando hacia la crisis del sistema financiero, Viernes Negro, 18 de febrero de 1983, pero eso será en nuestro próximo programa. Hablo para ustedes Rafael Arráiz Lucca, me acompaña en la producción Mary Sosa, en la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Me consiguen a través de mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com, a través de Facebook y Twitter. Y esto es Venezolanos, un programa sobre el país.

Más de esta serie