Historia de la Banca en Venezuela. Cap 1
Una historia esencial
Transcripción
Rafael Arráiz Lucca les habla desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Hoy vamos a comenzar una serie que nos tomará varios programas sobre la historia de la banca en Venezuela. Una historia esencial, hay que aclararlo, no puede ser una historia exhaustiva.
Sobre este tema se ha escrito algo; ha habido varios historiadores economistas que han abordado el tema de la historia del sistema financiero y aspectos particulares del sistema financiero a lo largo de la historia venezolana. Debo nombrarlos: Marielena González de Luca, Catalina Banco, Nikita Harwich-Vallenilla, Francisco Faraco, Romano Suprani, Manuel Ezequiel Delgado, Rafael Martínguez, Morela Arocha, Edgar Rojas, Leonardo Vera, Raúl González, Ruth Capriles y Gerardo Tirado Llepes, entre otros. Es una lista que no agota el tema porque es un sector de la vida nacional, el de su banca pública y privada, que ha sido estudiado y ha sido trabajado. Nosotros vamos a colocar el acento tanto en los procesos sociales como en los personajes.
No vamos a olvidar a los actores principales y secundarios de este proceso de creación de la banca en Venezuela, siempre dentro del espíritu de las breves historias que hemos venido haciendo para ustedes, como fue el caso de la historia de los ferrocarriles en Venezuela y también la historia de la ganadería en nuestro país. Vamos a revisar entonces esta historia esencial de la banca en Venezuela y lo primero es retrotraernos al período colonial. ¿Qué se hizo allí? ¿Qué aspectos financieros pudo haber en el período colonial venezolano?
El primero que salta a la vista, por supuesto, es la capitulación entre Carlos V y la Casa Welser, la casa alemana que tenía un asentamiento o una oficina en Sevilla, como ustedes saben porque lo referimos en la historia de la Casa Welser. Va a ser una de las casas financistas de la candidatura de Carlos V a la corona europea. Cuando Carlos V va a coronarse, el rey de Francia le está discutiendo ese título y ocurre una elección de príncipes europeos que optan, que votan por Carlos V en detrimento del rey de Francia.
Esos votos fueron conseguidos a través de dinero, que Carlos V y no él personalmente sino su camarilla, sus seguidores, su familia incluso, negociaron con diversas casas comerciales, casas de prestamistas, porque es el caso de la Casa Welser alemana y de la Casa Fugger, también alemana. De modo que tiempo después Carlos V firma capitulación el 27 de marzo de 1528 y le entrega el territorio de la futura República de Venezuela a los alemanes. Aquí van a estar la Casa Welser y sus factores, sus trabajadores, entre 1528 y 1545.
Como hemos señalado en oportunidades anteriores, ese es, dentro del período colonial venezolano, la primera vez que Venezuela es objeto de una transacción, vamos a llamar financiera, así sea tácita, porque no existe un contrato como tal en el que Carlos V se compromete a cancelar las deudas con la Casa Welser, por qué estas deudas son tácitas. Se trataba de la elección de unos príncipes de un emperador europeo. Lo que sí se expresó es el contrato de capitulación en el que Carlos V le entrega estos territorios a la Casa Welser alemana.
Hay un segundo episodio, y es el que tiene a don José de Ávalos como protagonista; me refiero a una carta que le escribe Ávalos al rey en 1775. Al año siguiente Ávalos fue designado intendente de la provincia de Venezuela. En esa carta, después de un viaje experimental que hace Ávalos por nuestros territorios, le propone al rey la creación de un banco con muchos argumentos a favor de la creación de esta institución financiera. Pero el rey, en aquel momento, no dio una respuesta afirmativa y el proyecto no pasó de allí.
Muchas veces, el silencio del rey tenía que ser interpretado por algún motivo. El rey no apoyó esa iniciativa de José de Ávalos en 1775, el primer intendente que tuvo Venezuela. Hay un tercer episodio también y es el de la creación del Banco de San Carlos, mediante una cédula real en 1782. Este es un banco español peninsular que crea el rey y este banco en principio abarcaría con su sistema crediticio las provincias de ultramar, e incluso en Venezuela llega a nombrarse un representante del Banco de San Carlos.
Pero no tenemos noticias de que haya tenido una existencia efectiva más allá de estas formalidades, que sí constan, pues la creación del banco y las designaciones de un representante en Venezuela. Es probable que sí lo haya tenido, nosotros lo ignoremos, pero en todo caso no abundan las noticias sobre el trabajo eficiente, efectivo y real del Banco de San Carlos en las provincias españolas, en América. Suponemos por la fecha de 1782 que tuvo muchísimos problemas para implementarse un proyecto bancario peninsular en las provincias americanas en el período ya republicano o de comienzos de la República.
Vamos a tener que, después del 19 de abril de 1810, William Bork, un irlandés que vivía en Caracas y era muy rico, con mucha influencia, propone al Congreso Constituyente que desemboca en la Constitución Federal de 1811, que se firma en diciembre de 1812. Bork propone a ese Congreso constituyente que se constituya un banco para dar créditos, emitir monedas, etcétera, y el Congreso aprueba la proposición, pero en julio de 1812 esa república recién creada se pierde y el territorio vuelve a manos españolas por obra de la victoria de Domingo de Monteverde sobre el general Francisco de Miranda y sus coroneles, entre ellos Simón Bolívar. De modo que hasta ahí llega ese primer intento de William Bork.
Los constituyentes del Congreso de Angostura en 1819 retoman este proyecto y proponen que se haya creado un banco nacional, pero esto es en 1819 y el banco no llegó a constituirse como tal en medio de las escaramuzas guerreras de estos años. Realmente la República de Colombia recién creada en diciembre de 1819 y las campañas del Libertador hacia el sur de América dejaron poco espacio para que esto se hiciese realidad. Pero consignamos el hecho de que tanto en el Congreso Constituyente de 1811 como en el Congreso de Angostura, también constituyente desde 1819, se planteó la creación de un Banco Nacional.
Más adelante, ya la República de Colombia, cuya capital era Bogotá y de la que nosotros formábamos parte como un departamento, autoriza la creación del Banco de Venezuela el 28 de marzo de 1825. Pero esta autorización los venezolanos la toman con mucha frialdad; para 1825 las diferencias entre Caracas y Bogotá eran pronunciadas. Habían unas fricciones muy particulares entre el vicepresidente de la República, Francisco de Paula Santander, y el general José Antonio Páez en Venezuela, como para que fuese medianamente probable que los venezolanos siguieran una orden de Bogotá de la creación del banco en Venezuela. Esto no pasó de allí.
En nuestra próxima parte del programa veremos los otros proyectos de comienzos del siglo XIX, una vez que ha sido fundada la República de Venezuela en Valencia, una vez producida la separación de Venezuela. Decíamos en la parte anterior del programa que, en aquellos primeros años de creación de la República de Venezuela, se hicieron diversos intentos de creación. En 1834 la creada en 1829 Sociedad Económica de Amigos del País propone la creación de un banco mercantil, de descuento y depósito.
Esta proposición la encabeza John Alderson en 1834; recordemos que la Sociedad Económica de Amigos del País se crea en 1829, su primer presidente fue nada menos que el doctor José María Vargas y recibió un respaldo decidido del general José Antonio Páez. Fue una sociedad que albergó y promovió muchos proyectos modernizadores en la Venezuela de entonces, de allí que propongan la creación de este banco mercantil de descuento y depósito que iba a llevar por nombre Banco de Venezuela, pero esto no logra concretarse.
No hay suficiente apoyo y no se concitan favorablemente las voluntades para que eso ocurra. Cuatro años después vamos a encontrar que la Sociedad de Agricultores de Venezuela promueve la creación del banco que estuviese dedicado casi exclusivamente al financiamiento de la agricultura. Ese banco iba a llamarse Banco de Caracas, pero tampoco tiene éxito. De modo que son varios los intentos que no prosperan en Venezuela entonces para la creación de un banco venezolano.
Vamos entonces a tener otros episodios en el período que vamos a trabajar ahora, que va de 1839 a 1882. ¿Por qué 1882 y por qué 1839? Porque son las fechas que acotan el período. En 1839 se crea el primer banco que hubo en Venezuela, efectivo, el Banco Colonial Británico, y en 1882 se fundó el legendario Banco de Maracaibo, que fue, digamos, más longevo de los bancos venezolanos hasta la crisis de 1994, a la que llegaremos varios programas más adelante.
Entonces regresemos a este Banco Colonial Británico de 1839. En cuanto a la historia de este banco, hay un libro muy bueno de Manuel Ezequiel Delgado que se titula Finanzas, comercio y poder en los orígenes de la banca en Venezuela. Allí se hace una relación extensa pormenorizada del Banco Colonial Británico. ¿Por qué los ingleses quieren crear un banco en Venezuela?
La razón central es porque Venezuela tiene una deuda con el Imperio Británico. ¿Cuál es el origen de esa deuda? La guerra de independencia. Recuerden ustedes que esa deuda tuvo que prorratearse entre Ecuador, Colombia y Venezuela, y el proceso de negociación de esa deuda llevó años.
Allí participaron Revenga, Michelena, grandes próceres civiles venezolanos, en la negociación de esta deuda, hasta que se llega a un monto que Venezuela tiene que pagar. ¿Por qué los británicos crean el banco? Porque la tarea esencial del banco es cobrar esa deuda. De modo que establecen aquí una sede del Banco Colonial Británico, que ese banco, como les digo, su primera tarea era hacer efectivo el cobro de la deuda de la República de Venezuela.
¿Quién es el promotor de este banco? Pues un hijo de Francisco de Miranda, el hijo mayor, Leandro. Miranda tuvo dos hijos, Leandro y después Francisco; los tuvo con Sara Andrews, que fue la mujer con la que Miranda convivió en Londres y tuvo sus hijos. De modo que estos muchachos eran tan ingleses, tan británicos como venezolanos. El segundo hijo, Francisco de Miranda, muere después de la derrota del ejército de Rafael Urdaneta y allá es ejecutado en Colombia, estamos hablando de 1831.
Se llamaba igual Francisco de Miranda; el hijo mayor, Leandro o Leander, sí sobrevivió varios años y él promotor de este banco y finalmente tiene éxito. Hay mucha correspondencia entre Carlos Sublet y Leandro Miranda en relación con el tema del banco. Además, después se establece un vínculo más estrecho porque Leandro se va a casar con Teresa Dalacosta Sublet, hija de Juan Bautista Dalacosta, un personaje de estos tiempos de la independencia, y de Isabel Sublett, una hermana del general Carlos Sublet. De modo que este sobrino político de Carlos Sublet va a ser quien desarrolle este banco, que va a tener una existencia de nueve años.
El Banco Colonial Británico va a funcionar desde 1839 al 1848, ya veremos por qué desaparece. En todo caso, después de todos estos avatares, cartas van, cartas vienen, viajes de Leandro Miranda y de William Hackers, que era entonces uno de los hombres más ricos en Venezuela y era de origen escocés. Finalmente se abre el banco el 29 de julio de 1839 con un capital de 330 mil pesos y las siguientes tareas: emisión de billetes, financiamiento de actividades económicas a través de préstamos al 12% anual, descuento de letras del tesoro, operaciones de giro y, lo que señalamos antes, recibía los depósitos que el gobierno nacional hacía para honrar el pago de la deuda contraída durante el período de las guerras de independencia y enviaba las remesas a Londres.
Recordemos que este banco va a crearse dentro del espíritu de la ley de abril de 1834, que es como se le conoce a esta ley que en el fondo fue una ley de libertad de contratos, esa ley liberal implementada por el Partido Conservador, valga la sorpresa. Fue la que animó las inversiones extranjeras en Venezuela y tuvo unas consecuencias económicas importantes, vía crediticia, vía financiamiento. La ley va a ser derogada en 1849 cuando ya José Tadeo Monagas está en el poder y promulga la Ley de Espera y Quita; esta ley elimina la libertad de contratos y comienza a hacerse inviable el Banco Colonial Británico en Venezuela.
Además, una vez que asume el poder José Tadeo Monagas, el banco se le vincula muy estrechamente al Partido Conservador, no solo por el parentesco político de Leandro Miranda con Carlos Sublet, sino porque la ley había sido promulgada por el Partido Conservador, es decir, por el paecismo o el paecismo-sublettismo como pudiéramos llamarlo en las duplas que formaron durante 17 años el general Páez y el general Sublet. Entonces Monagas, en la reacción contra sus antecesores, ve el banco como un banco paecista y, con la promulgación de la Ley de Espera y Quita, más la animadversión de Monagas, el banco desaparece. Cierra sus puertas el Banco Colonial Británico.
En paralelo hay otro que es el Banco Nacional de Venezuela, que tiene un final similar al británico, pero tiene unos inicios distintos. El final similar tiene relación con la Ley de Espera y Quita, de las que hemos venido hablando, esa ley del monagato. Y los orígenes son diferentes. ¿Por qué? Porque más bien el banco se crea cuando un conjunto de venezolanos se sienten asicateados, se sienten retados por la creación del Banco Colonial Británico y proponen la creación de un banco venezolano.
¿Quiénes hacen esto? Los comerciantes y los hacendados que eran quienes tenían capital como para proponer la creación de un banco y proponen que la composición accionaria de este banco sea mixta, es decir, ellos ponen dinero y la República pone dinero. Son escuchados y el Congreso Nacional aprueba la creación del banco. El 17 de marzo de 1841 es cuando el Cuerpo Legislativo aprueba la creación del Banco Nacional de Venezuela mediante una ley. Esta fue, por cierto, la primera ley bancaria del país porque la creación del Banco Colonial Británico no procedió por la vía de una ley.
Pero esta vez sí, porque el Banco Nacional de Venezuela va a tener capital accionario de la República, lo que supuso la creación de una ley del Congreso Nacional. Entonces, ¿cómo fue la composición accionaria de aquel banco? Pues los comerciantes venezolanos Juan Nepomuceno Chávez, Juan Elizondo, William Hackers y Adolfo Wolff suscribieron el 40% del capital. La República de Venezuela, la Hacienda Pública, puso el otro 20%, y el restante 40% se colocó por suscripción pública, es decir, que cualquiera podría ser accionista de aquel Banco Nacional de Venezuela.
Cuando cierra sus puertas el 23 de marzo de 1850, aquel Congreso favorable a los Monagas decide su fin y se cierra por razones políticas y por las razones que había traído la ley de espera y quita que desestimulaba la creación de instituciones financieras. Fue una decisión política que coincidió con ese marco legal. En la próxima parte del programa continuaremos con esta historia extraordinaria en el siglo XIX, ya regresamos.
Hablábamos en la parte anterior del programa de la composición accionaria del Banco Nacional de Venezuela, como se le llamó. Ahora consignemos el hecho de que aquel banco estaba autorizado para emitir billetes, para efectuar descuentos y para recaudar el impuesto aduanero. Esta tarea la hacía el banco para el gobierno nacional; a su vez estaba autorizado para otorgar créditos y adelantar al gobierno nacional, a cuenta de las recaudaciones aduaneras, algún adelanto o un crédito, y cobraba por eso el banco el 9% de lo que él adelantaba al gobierno y después se cobraba con la recaudación aduanera.
El primer director del banco fue Guillermo Smith, un oficial escocés, coronel para mayores señas, de la legión británica. Después de la guerra de independencia se quedó en Venezuela y hoy en día la familia Smith en Venezuela es larga, grande, con varias generaciones de Smith; yo estudié con algunos de ellos y algunos son venezolanos muy conocidos. De modo que este Guillermo Smith va a ser el primer director del banco.
Primero Smith se había quedado en Venezuela con el apoyo de Bolívar y después del país. Incluso Smith fue ministro de Hacienda y de Relaciones Exteriores, fue canciller bajo las órdenes del presidente de la República, entonces José Antonio Páez, estamos hablando entre 1839 y 1840. De modo que va a ser el primer presidente de aquel banco.
Ahora, realmente los bancos, tanto el Colonial Británico como el Banco Nacional de Venezuela, fueron unos factores catalizadores esenciales de la agricultura en el país. ¿Pero a quiénes sí favorecieron? A los comerciantes, porque no a los agricultores. Porque los intereses eran muy altos y la agricultura no era una tarea tan rendidora como para pagar los altos intereses que exigía el banco por los préstamos.
En cambio, para los comerciantes sí era rendidor el préstamo, así los intereses fuesen muy altos porque los ingresos de los comerciantes eran mayores. A su vez, estos bancos van a tener una oposición enconada por parte de Antonio Leocadio Guzmán desde su periódico El Venezolano, y la crítica esencial era que los bancos no habían sido un factor preponderante en el desarrollo agrícola como se esperaba. De modo que esa también fue una de las causas de la desaparición de estos bancos.
En el interín, Francisco Aranda en 1845 propone la creación del Instituto de Crédito Territorial. ¿Por qué lo propone? Porque el tema de que los agricultores no estaban siendo completamente asistidos por bancos estaba sobre la mesa y Aranda propone esto, así. Sin embargo, a Sublet, entonces presidente, no le parece justo privilegiar un sector de la población con el dinero del Estado.
Sublet pensaba, como buen liberal que era, liberal en lo económico aunque era del Partido Conservador, que no era posible privilegiar a los agricultores en detrimento de otros sectores con recursos provenientes desde el Estado. De modo que esa ley y la creación del instituto propuesto por Francisco Aranda no progresó. No encontró eco en la presidencia de la República, pero el problema seguía allí, es decir, hay un sector del país, los agricultores, que no se sienten suficientemente apoyados por los bancos existentes.
Decíamos antes que las leyes de espera y quita fue la puntilla para la desaparición de estos dos intentos, el Banco Colonial Británico y el Banco Nacional de Venezuela. Pero también reiteramos que la llegada del hermano Monagas al poder trajo como consecuencia que consideraran a estos dos bancos proyectos del paecismo y, más bien, le pusieron palos en las ruedas de las carretas de los bancos para que estos no continuaran funcionando. Claro, por otra parte, ellos tenían que hacer algo con las exigencias crediticias de la República y de los agricultores.
Y es por eso que se crea la Compañía de Accionistas en 1855, por iniciativa del gobierno de los Monagas. El capital de la compañía, que va a funcionar como un banco realmente, es elocuente de toda la situación que se teje alrededor de los Monagas y una situación totalmente nepótica, por supuesto. Los accionistas eran Pardo y Compañía, Fortunato Corro Valla, Modestur Baneja, el señor Hall y el señor Juan Giuseppe. ¿Quién era Juan Giuseppe? El yerno de José Tadeo Monagas, que va a ejercer la vicepresidencia de la Compañía de Accionistas, mientras las presidencias se las reservan los hermanos Pardo.
De modo que esto fue recibido dentro de ese espíritu nepótico, representando el monagato en sus años de accionar. La compañía tenía tareas de agencia fiscal; también tenía la tarea de recibir el depósito del 30% de lo causado en aduana por las importaciones, atendía al crédito público y otras necesidades del gobierno nacional. De modo que en la lista de tareas de la compañía de accionistas no figuraba en lugar privilegiado la intermediación, que es la tarea esencial de un banco; más bien lo que destacaba en sus tareas eran las auxiliares, como el financiamiento al gobierno y el cobro de un porcentaje.
Pues, como es de esperarse, con la llegada de Julián Castro al poder y la salida del poder de José Tadeo Monagas en 1858, cuando la revolución de Julián Castro entra triunfante a Caracas, el destino o suerte se vio muy comprometido porque evidentemente era una empresa del monagato y eso lo señalaba muy claramente la vicepresidencia del yerno de José Tadeo Monagas, Juan Giuseppe. Una vez que entra Julián Castro y regresa el Partido Conservador al poder, la compañía accionista cierra sus puertas, como era de esperarse. Por supuesto, la retahíla de comentarios adversos no se hizo esperar, sobre todo por la vinculación familiar de Monagas y Giuseppe.
Y corrió la especie, yo no me atrevo a asegurarla, pero la consigno, de que buena parte de las arcas del banco terminaron en otro banco en Londres. Y esto fue, esto es una de las acusaciones más serias que recibieron los Monagas en vida; consigno la especie, pero en este momento no me atrevo a asegurarla. Bueno, y ya la llegada de Julián Castro y la elección por primera vez de manera directa de un presidente de la República, Manuel Felipe de Tovar, va a ocurrir dentro del escenario de la Guerra Federal, pero también dentro del escenario de la Constitución de 1858, que es una constitución que da pasos democráticos importantes.
Tovar, que era un civil con buena formación, le propone al Congreso Nacional que apruebe una ley de bancos, que fue la primera Ley de Bancos como tal porque aquella primera que mencionamos fue la ley de creación de un banco. Esta es una ley de bancos que le creaba un marco legal regulatorio para que la actividad bancaria se desarrollara en Venezuela. Fue aprobada el 9 de julio de 1860, creando el marco jurídico para la fundación de instituciones financieras con un criterio moderno, como hemos señalado. Simplificaba los trámites legales, estimulaba las formalizaciones de distintos bancos, pero el país estaba inmerso en la Guerra Federal y era difícil imaginarse que la creación de estos bancos iba a tener un horizonte de prosperidad por delante, por las dificultades de la guerra.
Como sabemos, esta fue una guerra cruenta y que dejó al país prácticamente devastado; sin embargo, una vez el general Páez asume la dictadura para enfrentar el desafío guerrero, uno de sus asesores principales, Pedro José Rojas, su secretario general, promueve la creación del Banco de Venezuela. Y el banco se crea el 17 de enero de 1861, con el apoyo o concurso de los comerciantes y el respaldo del Estado, y el Banco de Venezuela abre operaciones. Esta institución se comprometía a prestarle al gobierno, a recoger los impuestos de aduana y a emitir billetes, pero en medio de la refriega de la Guerra Federal el banco no sobrevive y cierra sus puertas el 30 de noviembre de 1862.
Después que Pedro José Rojas intentara de todas las maneras posibles que el banco no naufragara o hiciera aguas por todos lados, pero realmente no lo consigue. Se lo llevó la guerra o las refriegas o las imposibilidades de que prosperara un banco en aquellas condiciones. En la última parte del programa vamos a continuar con la creación de los bancos en el siglo XIX venezolano, ya regresamos.
Muy bien, estábamos hablando en la parte anterior del programa de los efectos de la Guerra Federal sobre la historia de la banca en Venezuela, y los efectos son muy claros: durante la guerra fue muy poco lo que pudo hacerse. Más allá de los intentos de Pedro José Rojas, de acuerdo con la Ley de Bancos que presentó al Congreso Nacional el presidente Manuel Felipe de Tovar, que le daba un marco regulatorio favorable a la creación del banco, todo esto se lo lleva la guerra. Una vez firmado el Tratado de Coche, cuando comienza el gobierno de Juan Crisóstomo Falcón, cuando se sanciona la Constitución Federal de 1864 y comienza en rigor el período presidencial de Falcón, va a empezar la estrella ascendente de quien fue su segundo durante la guerra, Antonio Guzmán Blanco.
Digo que fue su segundo una vez que Ezequiel Zamora cae muerto, cae en batalla, de modo que Guzmán Blanco va a tener el encargo por parte del presidente Falcón de gestionar créditos en Europa. Tenía que ser así porque el país estaba, como dice coloquialmente, en la lona, en la carrera plana, y sí hacía necesario un crédito, que alguna potencia extranjera se interesara por Venezuela y le prestara al país. Eso es lo que Guzmán Blanco va a lograr en Londres y es entonces cuando se crea el Banco de Londres y Venezuela, que así fue como se llamó. Fue el banco que se creó para que los ingleses le otorgaran créditos a la República.
A su vez, los ingleses seguían cobrando la deuda que tenía Venezuela con ellos, proveniente de las guerras de independencia. De modo que el nuevo banco también tenía las tareas de cobrar la deuda inglesa, pero a su vez otorgaba un nuevo crédito que era este que había gestionado Guzmán Blanco. Y había una nueva situación a través del nuevo gestor y un nuevo intermediario que era Antonio Guzmán Blanco; es entonces cuando se crea ese banco que les vengo señalando, el Banco de Londres y Venezuela.
El 18 de mayo de 1864 es el día en que se firman las escrituras para la creación del banco y se protocolizan. Sin embargo, el banco abre las puertas el 1 de enero de 1865, dice el historiador Nikita Harwich en su breve libro Formación y crisis de un sistema financiero nacional, banca e Estado. En Venezuela, 1830-1940, dice el doctor Harwich que el promotor del banco fue Guzmán Blanco; hay suficiente documentación sobre esto y pues era promotor, y a su vez animador del banco con miras al crédito que estaba requiriendo la República para su funcionamiento.
El banco se constituye con capital británico y capital venezolano. ¿Quiénes son los ingleses que están allí? El señor Pauls, Heming, Sires, Hankey, Wilson y Mocata. ¿Quiénes van a ser los socios venezolanos del banco? Pues los comerciantes J. R. Lecer, H. L. Bullton, F. Brask, Juan Roel, G. Sturub y C. Han.
Era muy común en la época no colocar el nombre de las personas sino la inicial, punto y el apellido, lo que no es una buena práctica porque a uno se le dificulta saber de quién se está tratando. Esta nueva entidad bancaria tendría las funciones para emitir billetes, giros, descuentos, la recepción de depósitos y letras de cambio. Y, por supuesto, la recepción del pago de la deuda de la República de Venezuela con estas instituciones financieras británicas, la deuda que venía desde los tiempos de la independencia; muy pronto el deterioro del gobierno de Falcón arrastró la suerte del banco y la operación se hizo inviable muy pronto, tan pronto como en 1867.
De modo que la existencia efectiva real del Banco de Londres y Venezuela va a ser de dos años, de 1865 a 1867, cuando el banco cierra sus puertas. Hasta ahí llega esta nueva aventura del capital financiero inglés en asociación con el venezolano, básicamente caraqueño, por cierto. Y bueno, ya después de 1867 viene el período de la Revolución Azul de José Tadeo Monagas, dos años donde es muy poco lo que puede ocurrir en medio de las convulsiones de otra revolución venezolana y en medio de la desaparición del poder de Juan Crisóstomo Falcón.
Y el extrañamiento del país de Antonio Guzmán Blanco, quien se ha ido al exilio pero no a un exilio placentero. Guzmán Blanco va a formar un ejército en las Antillas y va a encabezar su revolución en 1870. Cuando regrese al país y triunfe fácilmente sobre los herederos de José Tadeo Monagas, porque José Tadeo Monagas muere en esos mismos años en el ejercicio del poder y quedan al mando sus sobrinos y su hijo Domingo, hijo de José Ruperto Monagas. Y no va a ser difícil para Antonio Guzmán Blanco hacerse del poder en Venezuela a partir de 1870, cuando comience otra historia para el sistema financiero venezolano con la égida bajo la presencia de este caudillo del siglo XIX venezolano, Antonio Guzmán Blanco. Pero ese será el tema de nuestro próximo programa.
Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia en esta serie nueva sobre la historia de la banca en Venezuela. Me acompaña a la producción Merizosa. En la dirección técnica, Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Me consiguen por correo electrónico, rafaelarraiz@hotmail.com, me consiguen en Facebook y en Twitter, ha sido un gusto hablar para ustedes, hasta la próxima semana.