Transcripción
Rafael Arráiz Lucca. También en el comienzo del primer gobierno de Rafael Caldera, el gobierno que va de 1969 a 1974. Ese gobierno de Caldera escoge para la cartera de Minas e Hidrocarburos a quien había sido ministro de Fomento en el año 63, durante el gobierno del Pacto de Punto Fijo, el segundo gobierno de Rómulo Betancourt. Se trataba de un ingeniero civil experto en temas de vivienda, pero con el paso del tiempo se había familiarizado con el tema petrolero a medida que su partido, COPEI, se acercaba al poder.
Se mencionaban otros nombres para la cartera; siempre estuvo sobre la mesa el de Eduardo Acosta Hermoso, un experto petrolero de la órbita demócrata cristiana, y también estaba sobre la mesa el nombre de Julio Sosa Rodríguez. Entonces un conocido empresario, conocedor del área petrolera, pero Caldera escogió a Hugo Pérez La Salvia, con quien tenía una mayor cercanía ideológica y un idéntico sentido nacionalista en materia petrolera. Entonces el gobierno de Caldera comenzó con una tarea pendiente, la ley que articulaba los contratos de servicio. La cual, como vimos en programas anteriores, se aprobó en 1970 con tantas condiciones favorables para el gobierno y tan pocas condiciones favorables para las empresas extranjeras, que apenas se implementaron cinco contratos de servicio.
El otro tema petrolero álgido no fue iniciativa del gobierno de Caldera sino de la bancada del MEP, Movimiento Electoral del Pueblo. Este partido, en cabeza de Álvaro Silva Calderón, propuso la Ley de Reversión Petrolera y Caldera tomó para sí la ley de reversión y le dio cuerda. La ley se aprueba en el Congreso Nacional y es promulgada por el presidente Caldera el 30 de julio de 1971, titulándose así Ley de Bienes Afectos a Reversión en las Concesiones de Hidrocarburos. De modo que a nadie le quedaban dudas que en 1983 o quizás antes, como en efecto ocurrió, se procedería a recibir las concesiones por parte de las concesionarias.
Para las concesionarias, la lucha que quedaba por delante era la de obtener el mayor monto por sus activos o, en lo mejor de los casos, revertir lo hecho y regresar al sistema concesionario, cosa ya para entonces absolutamente utópica. También forma parte de ese primer gobierno de Caldera la ley que se aprueba el 26 de agosto de 1971, cuando el presidente Caldera promulga la Ley que Reserva al Estado la Industria del Gas Natural. Este instrumento legal fue iniciativa del propio gobierno esta vez sí, y ordenaba a las concesionarias entregar el gas no utilizado en sus operaciones a la CVP, y el Estado se comprometía a cancelar los gastos de recolección, compresión y entrega. Recordemos que esta fue la primera vez que se estatizó mediante ley una actividad petrolera.
La verdad es que la relación entre las concesionarias y la CVP fluyó naturalmente, de acuerdo con las pautas operativas. La segunda ley calderista que fue antecedente de la estatización de Carlos Andrés Pérez, que veremos luego, por supuesto, fue la ley que reserva al Estado la explotación del mercado interno de los productos derivados de los hidrocarburos. Esta fue promulgada el 21 de julio de 1973. Esta ley obligaba a las concesionarias a transferir a la CVP la actividad referida, es decir, la comercialización de gasolina, parafina, querosén, lubricantes, todos aquellos derivados de los hidrocarburos.
Además, para las concesionarias estas dos leyes que hemos referido le han debido dejar en claro a las compañías concesionarias que el próximo paso sería la estatización total de la industria petrolera, eso va a ocurrir poco tiempo después. También fue decisión de Caldera respaldar la creación de un instituto que se va a dedicar a la investigación petrolera y petroquímica. Decreta sobre el particular y ordena que el Ministerio de Minas e Hidrocarburos, el CONICIT, la CVP y el IVP, Instituto Venezolano de Petroquímica, procedan en conjunto a establecer la Fundación para la Investigación en Petróleo y Petroquímica, INVEPET. Después veremos que cambió el nombre.
El 21 de noviembre, el Procurador General de la Nación registra los estatutos de la fundación y el 7 de febrero de 1974, un mes antes de entregar la Presidencia de la República, Caldera designa al joven Humberto Calderón Berti presidente del Consejo de Administración de Invepet. Luego, el 1 de enero de 1976, cuando ya gobierna Carlos Andrés Pérez, el instituto cambia la denominación y pasa a ser el Instituto Tecnológico Venezolano de Petróleo, INTEVEP, y pasa a estar tutelado por PDVSA, la institución matriz recién creada en 1975, como veremos luego. Bueno, tenemos que los inicios de la investigación científica petrolera tuvieron al doctor Marcel Roche como un entusiasta fundamental.
Roche, quien desde 1969 era presidente del CONICIT, presidió la comisión de investigación petrolera y petroquímica cuyo secretario era Aníbal Martínez, un hombre al que la historia del petróleo y el petróleo le debe mucho. Entonces se conjugaron estos factores, Roche, Martínez y, como dijimos antes, el joven director de reversión del Ministerio de Minas e Hidrocarburos, Calderón Berti. Ya la masa crítica era suficiente porque cuando se crea Invepet y después INTEVEP, Venezuela ya contaba con cerca de 100 investigadores petroleros repartidos en distintas dependencias, y la creación de INVEPET los reúne y todavía lo reúnen más cuando se convierte en INTEVEP y pasa a estar bajo el ala protectora tutelar de PDVSA.
Estos son, entonces, los hechos durante ese primer gobierno de Caldera en materia petrolera. Había un cuadro favorable que llevó al presidente Caldera, en una de sus últimas intervenciones públicas como presidente de la República, frente al Congreso Nacional en pleno, a sugerirle al presidente entonces electo, Carlos Andrés Pérez, que procediera cuanto antes a la nacionalización. Pérez, por su parte, una vez electo dio otra vuelta de tuerca y anunció que la estatización venía. Siempre se llamó la nacionalización, pero yo prefiero llamarla como lo que fue, una estatización, porque el Estado se reservó toda la actividad petrolera y los nacionales no tuvieron posibilidades de intervenir en el negocio petrolero, al menos al principio.
¿Qué está pasando, por su parte, en el mundo mientras esto ocurre? Pues la producción mundial de hidrocarburos no dejaba de crecer y así fue durante dos décadas, los años 50 y 60. De allí que nadie pensaba en un escenario donde la producción fuese insuficiente. No obstante, un economista alemán educado en Oxford sí señalaba con mucha insistencia que le pusieran atención al tema. Me estoy refiriendo a Schumacher, el autor del libro Lo pequeño es hermoso.
Un destacado o destacadísimo economista, de origen alemán, británico, quien decía lo siguiente: "Los suministros petrolíferos mundiales no estarán asegurados ni para los próximos 20 años y ciertamente a precios harto diferentes de los actuales". De modo que Schumacher, muy distinto al corredor de la Fórmula 1 por cierto, tocaba la campana permanentemente sobre este asunto y casi nadie escuchaba el sonido de la campana. Sin embargo, los hechos estaban allí.
Los datos estaban allí pero no se querían ver. Demos algunas cifras: en 1960 la demanda mundial de crudo era 19 millones de barriles por día. Doce años después, en 1972, había crecido a 44 millones diarios. Era un crecimiento enorme. Esta brecha entre la producción y el consumo se cerraba a pasos agigantados, con una gravante nada despreciable: alrededor del 35% de la producción mundial la aportaba el Medio Oriente y cerca del 60% de las reservas petrolíferas del planeta estaban allí.
De modo que la dependencia con respecto a esta región inestable del mundo, lejos de crecer, se venía incrementando. En la próxima parte del programa continuaremos con estos temas internacionales con incidencia directa en el petróleo venezolano. Ya regresamos.
Dijimos en la parte anterior del programa que continuaríamos dando cifras sobre el mercado petrolero mundial, en aquellas décadas de los años 60 y 70. Y fíjense que la capacidad excedentaria norteamericana entre 1957 y 1963 había sido de 4 millones diarios, y para 1970 se había reducido a menos de 1 millón de barriles diarios. Y con una paradoja añadida, al 70 la producción norteamericana estaba llegando a su nivel más alto, que era 11,3 millones de barriles al día, lo que quiere decir es que en el momento de mayor producción no tenían, o se había reducido, su capacidad excedentaria de 4 millones a menos de 1 millón de barriles diarios. Esta cifra siguió bajando y llevó esta alarma, estas luces encendidas, a la legendaria Railroad Commission de Texas a permitir la producción petrolera en los Estados Unidos, ¡a toda capacidad!
Para colmo, en los Estados Unidos las importaciones de hidrocarburo pasaron de 2 millones diarios en 1967 a 6 millones al día en 1973. Era evidente que algo estaba pasando en el mayor consumidor de petróleo del mundo en aquel entonces, que eran los Estados Unidos. Su producción no le permitía alcanzar la demanda y las importaciones habían pasado de 2 millones a 6 millones al día en 1973, de modo que estaba servida la mesa para lo que iba a ocurrir, que lo veremos muy pronto. Durante las décadas de los años 50 y 60 se ejercieron controles para limitar la producción petrolera en aras de la conservación de los precios.
Y al principio, desde la década de los 70, la fotografía era la inversa: el consumo estaba a punto de ser mayor que la producción, y los precios iban en aumento. El precio del crudo entre 1970 y 1973 se había duplicado. Antes vimos las cifras... estamos hablando del consumo de los Estados Unidos, antes vemos las cifras de lo que necesitaban los Estados Unidos, cómo se habían incrementado, pero es que los precios también habían subido. Toda esta fotografía revela que era evidente que el mundo avanzaba hacia una crisis energética, pero claro, esto nosotros lo estamos viendo muchos años después. Mientras están viviendo esos hechos no siempre son claros para los actores porque, a pesar de que hay señales y que después se ven claramente, en el fragor de los hechos, en medio de la coyuntura, no siempre se ven claras esas señales.
Por su parte, mientras esto ocurría, este cuadro que les he relatado ocurría en Egipto. El sucesor de Nasser, el famoso Anwar el-Sadat, tejía por su parte una estrategia bélica contra Israel y estaba en sociedad con el gobernante de Siria, Hafez al-Assad, padre del actual gobernante. Recordemos que Sadat había asumido el mando en 1970 y buscaba mejorar la situación de su país después de la derrota humillante de 1967 en la guerra de los seis días que referimos antes, y es por eso que Sadat el 6 de octubre de 1973 toma por sorpresa a los israelíes quienes estaban celebrando su fiesta mayor, el Yom Kippur.
Y los ataca sin previo aviso y entonces va a estallar otra vez una guerra en el Medio Oriente, la guerra del Yom Kippur. Entonces Henry Kissinger, que llevaba los asuntos exteriores norteamericanos junto con el presidente de la Unión Soviética, Leonid Brezhnev, y ustedes dirán bueno ¿y por qué no el presidente de los Estados Unidos? Porque Nixon estaba en el laberinto o el torbellino del escándalo de Watergate. Entonces fue Kissinger quien se encargó de este tema y, junto a Brezhnev, alcanza un acuerdo de cese al fuego el 21 de octubre de 1973, pero en el momento del cese al fuego ya las tropas israelíes habían avanzado sobre territorio sirio y egipcio, demostrando una vez más la superioridad militar israelí sobre la egipcia y la siria.
No obstante, Sadat se siente satisfecho con los daños que le ha causado Israel y su estrategia funciona en un sentido. Llegó a acuerdo con ellos en la posguerra y a otro acuerdo con los Estados Unidos, mientras Siria permanecía dentro de la esfera soviética. Por su parte, el rey Faisal de Arabia Saudita cumple sus amenazas y, en represalia por el apoyo norteamericano a Israel, corta los suministros de petróleo a los Estados Unidos, a partir del 20 de octubre de 1973. La solidaridad entre los árabes entonces en contra de sus adversarios históricos israelíes funcionó, pero esto contribuye a la espiral de aumento de los precios que ya se hacía indetenible.
No podemos olvidar que entre 1970 y 1973 la producción de Arabia Saudita pasó a representar el 13% del volumen mundial, o aún 21 por ciento en la producción petrolera mundial. Ya su producción en el año 73 alcanzaba los 8,4 millones de barriles diarios y sigue siendo ese el nivel de producción de Arabia Saudita, imagínense los años que tiene con esos altísimos niveles de producción. Toda esta situación del declive en la producción y el aumento de demandas, más la guerra del Yom Kippur, más el embargo petrolero de Arabia Saudita, bueno, fueron música para los oídos de la OPEP.
Los años dorados de la OPEP tocaban las puertas porque finalmente, después de 13 años de haber sido creada, comenzaron a subir los precios. Las cifras hablan por sí solas: en 1972 los países de la OPEP exportaron crudo por 22 mil millones de dólares. En 1977, apenas cinco años después, exportaron crudo por 140 mil millones de dólares. Son cifras mayores, como podemos señalar, y fue entonces cuando los ojos del mundo entero se posaron sobre las reuniones de la OPEP, y en particular sobre el ministro de petróleo de Arabia Saudita, que se hizo un personaje famoso en el planeta entero, que se llamaba Ahmed Zaki Yamani.
Yamani era egresado de la Escuela de Derecho de la Universidad de Harvard y había ascendido a ese cargo con apenas 32 años. Y fue Yamani el eje de estos años que tuvieron a la OPEP como epicentro, incluso cuando el terrorista venezolano Carlos Ramírez Sánchez, El Chacal, secuestró a los ministros de la organización en Viena en 1975. Hace pocos años, por cierto, se hizo una película sobre todo este episodio y el protagonista del que interpretaba a Carlos Ramírez Sánchez fue el gran actor venezolano Édgar Ramírez. Es una película muy buena, la tengo de gran recuerdo y la actuación de Ramírez me pareció de primera, como casi todas las actuaciones de él.
Bueno, mientras todo esto está pasando aparece un nuevo sector, un nuevo factor petrolero y es el Mar del Norte. ¿Por qué? Bueno, porque las exploraciones habían comenzado tímidamente en 1959 y para mediados de la década de los 60 se extraía gas natural pero no petróleo, y se comenzó a extraer petróleo en 1976, cuando se logra extraer petróleo de las aguas profundas del Mar del Norte, ubicado como sabemos entre Noruega y Gran Bretaña. Esa producción venía a contribuir con la sexta no OPEP junto a Alaska, que lo mencionamos en un programa anterior, y a la repotenciación de México.
Y esto conducía a que la dependencia de las naciones occidentales del crudo del Medio Oriente se redujera ostensiblemente. Esto era, a los efectos de los intereses del mundo occidental, Europa y Estados Unidos, un respiro porque dependían menos de la inestabilidad política en esa región del mundo. El crecimiento petrolero de estos campos marítimos entre Noruega y Gran Bretaña ha sido constante desde entonces, y hasta nuestros días, donde Noruega, por ejemplo, extrae alrededor de 2 millones de barriles diarios. Y algo similar Gran Bretaña, de modo que son campos que le producen mucho a estos dos países.
El caso de Noruega es notable porque es un país con apenas 5 millones de habitantes y unos ingresos en dólares gigantescos que, por cierto, los noruegos con gran sabiduría han creado un fondo de estabilización. Buena parte de esos ingresos, por no decir todos, no entran en la economía noruega y se quedan colocados en este fondo, en inversiones fuera de Noruega. Lo que hace es que las perspectivas económicas del país sean más promisorias para muchísimos años, pero en buena medida se debe a esta sabiduría de guardar el dinero cuando las vacas son gordas y utilizarlo después cuando las vacas son flacas, lo que pasa que Noruega no creo que tenga vaca flaca.
En la próxima parte del programa veremos entonces ya el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez y la industria petrolera venezolana y mundial. Ya regresamos. Decíamos en la parte anterior del programa que en esta nos ocuparíamos de ese primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, qué tan importante fue para la política petrolera venezolana. Recordemos que Pérez, después de ganar las elecciones de diciembre de 1973, en medio de un torbellino de cambios en la manera como se hacían las campañas electorales en Venezuela, designa un gabinete ejecutivo ya asumiendo el poder.
Y esto llamó la atención de mucha gente porque nombra a Carmelo Lauría en el Ministerio de Fomento, Agumercindo Rodríguez en la jefatura de Cordiplán, a Diego Arria en la Gobernación del Distrito Federal y la Presidencia del Centro Simón Bolívar. Y estos tres ministros que he señalado, ministros y gobernador, no provenían de Acción Democrática, lo que señalaba que su gabinete ejecutivo iba a tener personas diferentes a las que su partido le sugería. Y ese va a ser también el caso del Ministerio de Minas e Hidrocarburos. Él designa allí una persona a la que él no conoce, que se llama Valentín Hernández Acosta. ¿Por qué lo hacen?
Pues la primera respuesta es que no quiere nombrar al candidato natural de AD para ese cargo, que es Arturo Hernández Grisanti. ¿Por qué? Bueno, porque Hernández Grisanti estuvo siempre vinculado a Pérez Alfonzo y sus políticas, y Pérez quería diferenciar su política petrolera de la de Pérez Alfonzo o por lo menos no entregársela a él como habían hecho Betancourt y Leóni en los gobiernos anteriores de Acción Democrática.
Nosotros comenzamos a indagar entonces, bueno, quién le sugirió a Hernández Acosta y nuestra investigación da con un personaje muy importante que creemos que fue quien se lo sugirió, nada menos que Rómulo Betancourt. Betancourt había conocido en su exilio... ¿más que exilios? Su periplo europeo, después de dejar la presidencia, ese periplo que va desde 1964 a 1974 cuando regresa, y allá conoce a un funcionario de la embajada de Venezuela en Gran Bretaña, que no era otro que Valentín Hernández. Pero ese funcionario de la embajada era egresado de la primera promoción de ingenieros petroleros de la Universidad Central de Venezuela, la promoción de 1948, y eso avalaba las propuestas de Betancourt para designarlo a él.
A su vez, Hernández Acosta contaba con el aval de Gonzalo Barrios, entonces presidente de Acción Democrática, y quien también conocía a Hernández Acosta. Esta es la única explicación que nosotros encontramos para que Carlos Andrés Pérez designe Ministro de Minas e Hidrocarburos a una persona que no es cercana a él. Es curioso porque se trata del ministerio donde provienen prácticamente todos los recursos venezolanos, además se trataba de un ministerio que iba a encabezar la estatización del petróleo en el país. Esto es muy interesante porque, bueno, por una parte habla de la influencia que tuvo Betancourt en los primeros tiempos del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, pero también habla bien de Pérez.
Porque acepta nombrar a alguien que no conoce y lo hace por sus calificaciones. Se trata de un ingeniero petrolero graduado en nuestra Universidad Central de Venezuela, de modo que era pertinente. Y la verdad es que Valentín Hernández hizo su trabajo, y muy bien hecho. El largo y tumultuoso proceso que desemboca en la estatización el primero de enero de 1976 va a comenzar con la iniciativa de Pérez de crear una comisión mediante decreto. Apenas diez días después de asumir el mando, demostró que el tema era para él obviamente prioritario.
Esa comisión, que va a tener en sus manos el tema, va a estar presidida por el ministro de Minas e Hidrocarburos y compuesta por una larga lista que no vamos a referirles, pero esa lista no dejaba fuera a nadie del sector vinculado con el tema petrolero. No solo estatal, sino de expertos que venían de las concesionarias, y todo venezolano que conociera el tema petrolero estaba allí. Pérez le otorgaba a esta comisión seis meses para entregar resultados y, en efecto, los resultados son la exposición de motivos y un proyecto de ley orgánica que reserva al Estado la industria y el comercio de los hidrocarburos. Ese proyecto va a ir al Congreso Nacional y se va a debatir durante un buen tiempo.
Yo creo que fue uno de los grandes debates parlamentarios de toda nuestra vida republicana. Fue algo hermoso y emocionante ver cómo los venezolanos representados por nuestros diputados y senadores, porque entonces el Congreso era bicameral, discutían los temas referidos al petróleo, y el artículo más controversial fue el famoso artículo cinco. En la Cámara de Diputados se introducen cambios en el artículo cinco y cuando llega el texto a la Cámara del Senado, pues piden la palabra los senadores vitalicios Rómulo Betancourt y Rafael Caldera. A su vez pide la palabra el presidente del Congreso Nacional de entonces, Gonzalo Barrios. Estas tres intervenciones, Betancourt, Caldera y Barrios, son documentos históricos de gran importancia sobre el debate petrolero, ya que los tres personajes enmarcan los hechos en la historia nacional.
Ellos explican cómo fue que llegamos allí, recuerdan el largo proceso que condujo a esa decisión de la estatización. Hoy sabemos gracias a la confesión de Carlos Andrés Pérez en su libro Carlos Andrés Pérez, Memorias proscritas. Digo, es un libro porque él es el que habla, pero quienes lo entrevistan son Roberto Giusti y Ramón Hernández; este libro siempre lo recomiendo. Es un gran libro para comprender la historia política venezolana de los últimos años. Y fue lo que quedó en materia de memoria de Carlos Andrés Pérez.
Él dice allí textualmente en relación con el artículo 5, es tan importante que voy a leérselos. Dice Pérez: "Mi mentalidad fue tan clara para el momento de la nacionalización del petróleo, que impusimos el artículo quinto de la ley petrolera, que hizo decir a Juan Pablo Pérez Alfonzo que era una nacionalización chucuta, y a Caldera que esa no fuera nacionalización del petróleo, sino entrega el petróleo". Sin embargo, Caldera quiso quitarse el yugo del artículo 5º, modificar la ley.
"El artículo 15 fue idea mía... no fue fácil introducirlo en la ley, convencí de su necesidad a Rómulo Betancourt, pero mucha gente del partido no estaba de acuerdo. Encabezados por Arturo Hernández Grisanti, quien se retiró del Congreso, pidió permiso para no votar la ley de nacionalización por el artículo quinto. Eso es historia".
Esto dice Carlos Andrés Pérez en ese libro que le señalé. Y finalmente, examinadas todas las proposiciones, el 9 de julio de 1975 se aprueba el artículo quinto con 104 votos de AD y dos de la Cruzada Cívica Nacionalista, contra 94 de la oposición. ¿Cómo quedó el artículo quinto en sus aspectos esenciales? No les voy a leer completo, pero sí lo fundamental. Allí dice...
En el Artículo Quinto: "El Estado ejercerá las actividades señaladas en el artículo primero de la presente ley directamente por el Ejecutivo Nacional o por medio de entes de su propiedad, pudiendo celebrar los convenios operativos necesarios para la mejor realización de sus funciones, sin que en ningún caso estas gestiones afecten la esencia misma de las actividades atribuidas. Podrán entonces celebrar convenios de asociación con entes privados y una participación tal que garantice el control por parte del Estado y con una duración determinada". Bueno, pues felizmente se aprobó así el artículo quinto porque lo otro era amarrarse las manos frente a la posibilidad de contratar o de asociarse con empresas petroleras extranjeras para el negocio petrolero venezolano.
Finalmente, el proceso de creación de la ley concluyó con su promulgación y publicación en la Gaceta Oficial del 29 de agosto de 1975 con el título definitivo de Ley Orgánica que reserva al Estado la industria y el comercio de los hidrocarburos. Terminaba así una larga etapa y se iniciaba otra en Venezuela, el 31 de diciembre de 1975, que se extinguían todas las concesiones petroleras y entonces asumía el control de la actividad petrolera nacional la empresa creada por el presidente Pérez el 30 de agosto de 1975. No es otra que Petróleos de Venezuela, S. A., PDVSA. Allí el presidente Pérez toma una decisión a nuestro juicio completamente acertada y es que designa al general Rafael Alfonso Ravard como primer presidente de PDVSA.
Alfonso Ravard, en algún programa de estos nuestros le dedicamos un programa completo. Recordemos entonces que era un egresado del MIT, Massachusetts Institute of Technology. A su vez, por supuesto, era egresado de la Academia Militar Venezolana y había comenzado su vida pública en Guayana, en 1953, al frente de la Comisión de Estudios para el Desarrollo Hidroeléctrico del Río Caroní. Fue presidente de Edelca, presidente fundador de la Corporación Venezolana de Guayana, presidente de la Corporación Venezolana de Fomento. Realmente, la hoja de vida del servicio público del general Alfonso Ravard no tiene parangón en nuestra historia.
Siempre digo que quizás a quien se asemeja más es el ingeniero Jesús Muñoz Tébar, que fue el fundador del Ministerio de Obras Públicas en tiempos de uno de los gobiernos de Antonio Guzmán Blanco, si la memoria nos falla. En 1874 se fundó el MOP y allí estuvo Muñoz Tébar. Pero la trayectoria de Rafael Alfonso Ravard es brillante: desde el año 53 hasta el año 73 encabeza todo el proceso del desarrollo de Guayana e incluso a la Fundación Ciudad Guayana, que es obra suya. En los arquitectos del MIT y de Harvard, el que coordina ese proceso es el que construye, encabeza la construcción de Macagua I y del Guri.
El Guri es obra promovida y coordinada por Rafael Alfonso Ravard. Y en el momento en que Pérez tiene que escoger al presidente de PDVSA realmente en Venezuela, sobre quien había unanimidad sobre su honradez y sus calificaciones gerenciales y técnicas era sobre Rafael Alfonso Ravard. Lo único es que no sabía de petróleo, porque nunca había estado al frente de una empresa petrolera. Sin embargo, eso no fue óbice para que Pérez lo designara. En la última parte del programa vamos a seguir indagando sobre este tema de Alfonso Ravard y de esa primera junta directiva que lo acompaña, ya regresamos.
Decíamos en la parte anterior del programa que al general Alfonso Ravard lo acompañaron una serie de personajes del mundo petrolero en la junta directiva. Allí estuvo Julio César Arreaza, Julio Sosa Rodríguez, Carlos Guillermo Rangel, Alirio Parra, Benito Raúl Lozada, Edgar Leal y José Domingo Casanova, todos como directores principales. Hubo también un representante de los trabajadores, Manuel Peñalver, y un grupo de suplentes que tenían voz activa pero sin votos. Ellos fueron Luis Plaz Bruzual, José Martorano y Gustavo Coronel. Se estableció que la junta directiva duraría cuatro años en sus funciones.
Y ustedes se preguntarán por qué el presidente Pérez no escogió a un hombre de la industria petrolera y sí a un gerente ajeno a ella. Pues veamos lo que dice el mismo presidente Pérez en sus Memorias proscritas, referidas y citadas antes. Allí afirma Pérez: "Siempre consideré que aunque había de respetar la meritocracia petrolera y mantenerla incontaminada políticamente era necesaria su vinculación con el resto de la economía nacional, que al lado de los gerentes petroleros estuvieran representados los sectores de la empresa privada y desde luego que la presidencia no fuera ejercida por un gerente petrolero".
Bueno, este es un criterio discutible, pero es un criterio y fue un criterio que Pérez mantuvo porque en su segunda presidencia también fueron presidentes de PDVSA Andrés Sosa Pietri y Gustavo Roosen, que no formaban parte de la meritocracia petrolera. No eran trabajadores de PDVSA. De modo que Pérez en eso fue coherente, aunque el criterio es discutible, yo no estoy seguro de que sea el criterio correcto.
Antes del 1 de enero de 1976 estaba pendiente el tema de las indemnizaciones a las concesionarias, pero el monto no era demasiado alto y los ingresos recientes con motivo del aumento de los precios eran más que abundantes. Ese monto llegaba a mil millones de dólares distribuidos entre 22 empresas concesionarias y 16 empresas participantes. Todo el procedimiento se adelantó a través del mecanismo jurídico del avenimiento, es decir, no hubo que ir a juicio o fue necesario. Se clausuraron las cuentas y se comenzaba otra contabilidad.
Por último, vamos a referir un dato anecdótico que es simpático. Ese dato lo refiere don José Jacopini Zárraga, un venezolano memorioso y muy conocido y muy querido por mucha gente, como es natural. Y lo refiere en un libro de conversaciones publicado por PDVSA 7, muchos años después.
Recordemos que Jacopini fue designado asistente del presidente de PDVSA. Era el asistente del general Alfonso desde el mismo día de su fundación y conoció todos los intríngulis en el proceso de creación de la empresa. Y además estuvo allí en la asistencia a PDVSA hasta 1992 o muchos años. Se jubila don José a los 77 años de edad y para entonces tenía 43 años en la industria petrolera venezolana.
Él señala, en ese libro de conversaciones, que PDVSA se iba a llamar Petroven; era la contracción de petróleo de Venezuela. Y cuando fueron a inscribirla en el registro hallaron que ya existía la denominación y que de hecho era una pequeña empresa que comercializaba productos petroleros. Entonces Jacopini llamó y fue a hablar con el dueño de esta pequeña empresa e intentó convencerlo del bien recibido que sería el gesto de desprenderse de su denominación. Pero el señor dueño de su empresita dijo que no, que de ninguna manera, que ese es el nombre de sus pequeñas empresas.
De modo que hubo que cambiar la denominación y se halló Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónima, PDVSA. Por eso se llama PDVSA de esa manera. Hay otro detalle bonito y es que refiere Jacopini que el logotipo de la empresa fue obra de Luis Emilio Franco Vargas, un diseñador gráfico. El sentido de la escogencia está inspirado en un tejido de cestería de los indios panare del distrito Cedeño del estado Bolívar. Como se observa, los dibujos son una serie de letras V cuyo vértice coincide en el centro. Las V de Venezuela y en el centro la casa matriz.
Era un logotipo precioso, es una lástima que haya caído en desuso y se haya cambiado porque era un logotipo muy afortunado. Le rendía tributo a la cestería de una de nuestras etnias originarias, fue todo un acierto. Pues como vemos, una vez concluida la etapa previa a la estatización de la industria petrolera en Venezuela, el desafío del futuro ya estaba colocado en otro vector, es decir, administrar la industria petrolera eficientemente. Hacerla rendir económicamente y crecer en todos los sentidos.
Este reto ahora estaba en cabeza del Estado venezolano, exclusivamente a través de su Ministerio de Minas e Hidrocarburos o de Energía y Minas, como comenzó a llamarse a partir de entonces, y de la casa matriz, PDVSA, y las empresas petroleras estatales. En nuestro próximo programa veremos cómo fue este desarrollo inicial de la industria petrolera venezolana ya en manos de los venezolanos. Ha sido un gusto hablar para ustedes.
Habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Víctor Hugo Rodríguez, en la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. A mí me consiguen a través de mi correo electrónico rafaelarice@hotmail.com, en Twitter arroba rafaelarice. Ha sido un gusto hablar para ustedes, hasta nuestro próximo encuentro.