Venezuela: 1728-1830. Guipuzcoana e Independencia. Cap 5

102 años cruciales. Se funda la República de Venezuela.

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Llega como gobernador de esta provincia, iba a estar aquí entre el 24 de diciembre de 1782 y el 14 de febrero de 1786. Don Manuel tenía un carácter afable según refieren las crónicas de la época, y era un gran aficionado al teatro. Impulsó con énfasis la actividad teatral en la Caracas de entonces.

Fue muy distinto el período de González Torres a los anteriores, de una saga de Ábalos que fueron llenos de muchas circunstancias. Finalmente cuando termina su mandato pasa a Santo Domingo, va a desempeñar tareas similares. Lo sucede en la administración de la provincia de Venezuela, ya Capitanía General de Venezuela desde 1777, Juan Guillelmi, que va a estar acá entre 1786 y 1792.

Además, va a desempeñar por tres años la responsabilidad del Intendente también, de modo que Guillelmi va a ser Capitán General e Intendente y esto fue favorable porque las tiranteces entre la institución de la Capitanía General y la de la Intendencia, que se pisaban las mangueras una a otra, fueron limándose siendo desempeñadas ambas atribuciones en una sola persona.

Va a ser este período Guillelmi cuando el rey decida crear la Audiencia de Caracas. Esto es muy importante porque ya se habían creado muchas audiencias en América cuando, estoy hablando de la audiencia, estoy hablando del poder judicial, la instancia máxima del poder judicial. La primera de estas audiencias en América se creó en México, en 1527.

Después se creó la de Panamá en 1538, la de Lima en 1542, Guatemala, 1543, Guadalajara, 1548, Bogotá, 1550, Quito, 1563, Chile, 1565. Y las provincias importantes, en este caso ya Capitanía General, que no contaban con una audiencia propia eran Buenos Aires y Caracas.

La de Buenos Aires va a crearse en 1783, un intento anterior en 1661 que duró 10 años apenas y desaparece por un siglo la de Buenos Aires hasta que se instituye definitivamente en 1783. Esto, ¿qué quiere decir? Que durante tres siglos prácticamente las provincias que ahora integraban la Capitanía General de Venezuela acudían para resolver sus asuntos judiciales a la Audiencia de Santo Domingo y a la Audiencia de Bogotá, dependiendo de las épocas y ubicaciones de cada una de estas provincias.

Piense por la comunicación marítima o por la comunicación terrestre, en todo caso Caracas va a tener que esperar hasta el 13 de junio de 1786 para tener su propia audiencia. La real cédula de creación dice lo siguiente, dice el rey, voy a leerles un párrafo explicativo: “Y para evitar los perjuicios que se originan a los habitantes de dicha provincia Maracaibo, la de Cumaná, Guayana, Margarita y Trinidad comprendidas en la misma Capitanía General de recurrir por apelación de sus negocios a la Audiencia pretorial de Santo Domingo, ha resuelto el rey crear otra en Caracas compuesta por ahora de un decano regente, tres oidores y un fiscal, dejando igual número de ministros en las de Santo Domingo y ciñendo su distrito a la parte española de aquella isla, Cuba y Puerto Rico, a cuyo fin nombra su majestad desde luego los ministros que han de servir en una y otra”.

En el fondo, el rey estaba respondiendo al clamor de los habitantes de Maracaibo, que tenían que recurrir a Bogotá para dirimir sus asuntos judiciales, a la Real Audiencia de Bogotá. Pero también el rey estaba respondiendo a las solicitudes de pobladores de distintas provincias para quienes acudir a Santo Domingo o Bogotá era una dificultad añadida al pleito judicial propiamente dicho.

Incluso hubo una solicitud de Santo Domingo de ella misma: la Audiencia de Santo Domingo será transferida a Caracas, ya que las condiciones de trabajo en la isla eran inferiores para el momento con los que se contarían en la capital de la Capitanía General de Venezuela. Pero esto no prosperó como sabemos. La creación de la Audiencia de Caracas va a contribuir al proceso de unificación de las provincias alrededor de Venezuela, que se había iniciado diez años antes con la creación de la Capitanía General de Venezuela en mil setecientos setenta y siete.

De modo que la capitalidad caraqueña va a acentuarse todavía más. Como hemos señalado antes, esto formaba parte de la política de Carlos III, a quien por cierto dos años después de la creación de la Audiencia de Caracas lo alcanza la muerte el 14 de diciembre de 1788.

La muerte de Carlos trae como consecuencia el ascenso de otro Carlos, su hijo. Muere Carlos III y asciende Carlos IV. Los éxitos económicos de Carlos III para la corona española fueron notables. Por otra parte le tocó enfrentar varias crisis, de distinta naturaleza, financieras o crisis bélicas, desafíos de otras potencias imperiales europeas.

De modo que el período de Carlos III va a ser importante y a su vez el de Carlos IV va a ser todavía más difícil y hay quienes creen que Carlos IV no tenía las condiciones de su padre para enfrentar lo que tenía por delante. La verdad es que a Carlos IV le va a tocar la implosión del imperio borbónico, ya sea por las guerras primero contra Francia en 1793 y hasta 1795, o las guerras con Inglaterra entre 1796 y 1805 que dejaron a la corona exhausta y que a su vez la dejaron en una situación de debilidad frente a la embestida napoleónica.

Entonces los sucesos de Bayona en 1808 le va a tocar enfrentarlos a Carlos IV y su hijo Fernando VII. De modo que este período de Carlos IV que está iniciándose va a ser un período difícil. John Lynch, en el libro extraordinario La España del siglo XVIII, ofrece un perfil de Carlos IV bastante crítico, bastante severo. Voy a leerlo.

Dice Lynch: Carlos IV aportó muy poco a la monarquía excepto un concepto del deber que quedaba anulado por su indolencia. Escasamente preparado y sin experiencia, el gobierno le interesaba más la caza, la carpintería y coleccionar relojes que los asuntos de estado. Y a sus 40 años vivía todavía fuera del mundo que le rodeaba; nunca alcanzó la madurez, siendo infantil en su conocimiento y en su juicio, incapaz de distinguir entre partidarios y granujas.

Bueno, un juicio sumamente severo de John Lynch. Los hay menos severos y ya vamos a referirlos también. En todo caso, lo que sí queda claro es que Carlos IV no es Carlos III, quien puede decirse que es el protagonista principal de las reformas borbónicas.

Si no todas, buena parte de las reformas borbónicas va a implementar Carlos III, el padre de Carlos IV. Decía que hay otras opiniones sobre Carlos IV, por ejemplo la de Richard Herr en un texto titulado Flujo y Reflujo. Herr matiza la contundencia con que habla Lynch; dice Herr sobre Carlos IV: Carlos IV ha pasado a la historia como el inepto sucesor de su padre, aunque poseyó un carácter menos decidido, no se merece este juicio tan duro.

Se tomó en serio sus responsabilidades y se preocupa considerablemente por el bienestar de su pueblo, pero fue incapaz de preservar la prosperidad de España en medio del torbellino desatado en Europa por la Revolución Francesa. Y esto es cierto, y aquí introduce un elemento central, el influjo de la Revolución Francesa en Europa y en España, que es lo que nos atañe directamente. La Revolución Francesa introducía un sesgo totalmente desafiante para las monarquías.

Y después de la Revolución Francesa lo que significó Napoleón para Europa fue una verdadera tormenta. Una vez que Napoleón desarrolla e implementa su plan expansionista europeo, pues sus vecinos quedan verdaderamente acorralados o en muy mala situación frente a la embestida napoleónica. Esto comienza a expresarse, a partir de 1789 con la Toma de la Bastilla y luego en 1799, cuando el corso Napoleón asciende y comienzan las llamadas por la historiografía guerras napoleónicas que van a concluir en 1815 con la Batalla de Waterloo.

De modo que el matiz que introduce Herr para juzgar la vida y obra de Carlos IV no es desdeñable. Le toca enfrentar al desafío napoleónico, que no era poca cosa realmente. Este desafío no le toca a su padre. No quiere decir que a Carlos III no le tocaran desafíos de gran envergadura también, pero este fue de tan grande envergadura que abrió las puertas de la crisis del mundo hispánico y de la independencia de las provincias españolas en América.

De estos y otros temas continuaremos hablando en la segunda parte de nuestro programa, ya regresamos. En programas anteriores referimos que el libre comercio lo estableció Carlos III para las provincias americanas de España en 1765, pero Venezuela quedó fuera de esa circunstancia en razón del monopolio que detentaba la Compañía Guipuzcoana.

Es por eso que va a decretarse desde la corona española el libre comercio para Venezuela en 1788, pero hagamos varias advertencias en relación con este tema. No estamos hablando de la libertad de comercio que hablamos hoy en día ya que no era una libertad de comercio para las provincias para comerciar con cualquier otro imperio o cualquier otra potencia extranjera. Era una libertad de comercio para comerciar entre sí, es decir, las provincias españolas de América pueden comerciar entre sí mismas, no con potencias extranjeras.

Por otra parte hay que explicar que las provincias de Venezuela, Cumaná, Guayana y Maracaibo fueron las últimas en beneficiarse con esta medida de la corona española. La causa fue la que dijimos al principio y aquí todavía imperaba el monopolio de la Guipuzcoana hasta pocos años antes. De modo que no se implementó antes por esa razón.

Y la otra excepción que va a tener próximamente esta restricción son las guerras. Las guerras que van a tener que enfrentar España, unas con Francia y otras con Inglaterra, que impedían el comercio entre la península y las provincias americanas. Si no lo impedía totalmente, lo dificultaba, de allí que se autorizó de manera excepcional comerciar con otros actores y con otros comerciantes de imperios distintos al español, pero en una manera supletoria, accidental, digamos así.

Bueno, hemos estado hablando del gobierno, todo esto está ocurriendo en el gobierno del capitán general Juan Guillelmi. Ahora lo va a suceder el capitán general Pedro Carbonell de 1792-1799. Durante este período de Carbonell va a tener lugar la creación de una institución sumamente importante. Me refiero al Real Consulado de Caracas.

Esta institución fue la tercera en crearse en América. Primero se crearon el Real Consulado de México en 1603 y el Real Consulado de Lima en 1614. Luego se crearon los de Buenos Aires, Cartagena de Indias, Veracruz, Santiago de Chile y Guatemala, La Habana o Guadalajara, todos durante el siglo XVIII, el mismo siglo en que se va a crear el de Caracas.

Es evidente que los reales consulados van a crearse en los sitios donde ya hay una actividad económica significativa desarrollada, obviamente por los criollos. Si no hay actividad económica no se justifican y se explican la creación de un real consulado. Ya vamos a explicar en qué consistían: eran por su naturaleza cuerpos gremiales y estos reales consulados estaban integrados por los mercaderes de la provincia.

Obviamente, los criollos, quienes en asamblea nombraban por votación a las autoridades del Real Consulado y a los miembros del tribunal. De modo que era una institución netamente criolla. Y sus tareas eran tres: la tarea consular, por eso se llamaba real consulado, la tribunalicia en las materias que le atañen y, en el caso caraqueño, por primera vez en América, tenía la tarea de fomento del comercio, la industria, la agricultura y los medios de comunicación.

Es un hecho muy significativo que revela el poder económico que tenía la Capitanía General de Venezuela por su propia creación agrícola. Recordemos que Venezuela no era una provincia minera, como sí lo eran el Virreinato de México y el Virreinato de Lima. De modo que este era un mérito añadido a Caracas; esta riqueza que la corona está reconociendo es una riqueza eminentemente agrícola y pecuaria.

En esta real cédula de creación, el 24 de junio de 1793, se pormenorizan las tareas judiciales del consulado en forma de elección de autoridades y se añaden las funciones de fomento que vemos aludido antes. Citemos un acápite de la real cédula, dice: “La protección y fomento del comercio será el cargo principal de esta junta y cumplirá con él procurando por todos los medios posibles el adelantamiento de la agricultura, la mejora en el cultivo o beneficio a los frutos, la introducción de las máquinas y herramientas más ventajosas, la facilidad en la circulación interior y, en suma, cuanto parezca conducente al mayor aumento y extensión de todos los ramos de cultivo o tráfico, para lo cual cuidará de averiguar a menudo el estado de dichos ramos en las provincias e islas de su distrito”.

Fíjense, esto es sumamente interesante por lo que supone y en tal sentido me voy a permitir citar un párrafo del maestro Eduardo Arcila Farías refiriéndose al significado del Real Consulado. Escuchemos a Eduardo Arcila: el Real Consulado de Caracas intervino en el período final del pasado colonial venezolano y su contribución no es despreciable, sobre todo si se tiene consideración que ese período coincide con el de incubación de los movimientos revolucionarios de la independencia.

Y particularmente si se tiene en cuenta un hecho que no ha llamado la atención a ningún historiador venezolano. Dos puntos: que con la creación del Consulado una gran parte de las funciones del gobierno tocantes al gobernador, a la Audiencia y al Intendente pasaron a manos de los criollos. Por primera vez los criollos caraqueños ejercen autoridad sobre los extensos territorios de la futura república. Nada menos, nada menos es esto lo que está ocurriendo.

Recordemos que los criollos hasta entonces habían hecho vida política y con incidencia económica, como toda actividad política, en el cabildo. Pero el cabildo había sido disminuido de manera sistemática por los borbones dentro de las llamadas reformas borbónicas y ahora se articula un cambio porque la creación del Real Consulado le otorga un poder especial a los criollos para decidir sobre asuntos de su vida política y económica propia.

De modo que esto no es un hecho subalterno, por el contrario. Es un hecho de gran importancia porque viene a ser un cambio en relación con lo que venía desarrollando Carlos III y esta es una decisión ya de Carlos IV. Esto que Carlos III enfrentó disminuyó de manera sistemática el poder de los criollos y también enfrentó con decisión a la Iglesia católica; eran los factores que él consideraba atentaban contra su dominio de las tierras americanas, pero esto es un cambio el que introduce su hijo.

Y bueno, de allí que el libre comercio, las facultades que le está atribuyendo al Real Consulado, integrado básicamente por los comerciantes de Caracas, sean una vuelta de tuerca importante para el poder de los criollos. Van a ser estos mismos criollos los que se van a poner al frente del proceso de independencia unos cuantos años después. Hemos dicho que el cabildo fue una suerte de gimnasio para ejercitar las labores en la toma de decisiones por parte de los criollos, pero el Real Consulado ya no era un gimnasio para hacer ejercicio solamente sino que se ejecutaban obras del interés para la comunidad local y, a su vez, recuerden ustedes que las autoridades del Real Consulado eran electas por los miembros de la asamblea que elegían una junta.

De modo que las autoridades del Consulado eran todos criollos. De modo que este es un paso importante y algunas atribuciones en la Capitanía General y otras de la Intendencia y otras de la Audiencia van a empezar a desempeñarla los integrantes del Real Consulado de Caracas creado en 1793.

Por lo demás, la creación del Consulado cierra el círculo de integración de la futura república. ¿Por qué? Porque primero se crea la Intendencia en 1776, luego la Capitanía General en 1777, luego la Real Audiencia en 1786 y ahora el Real Consulado en 1793. Venezuela no incluyó en la lista el Arzobispado de Caracas que se instituye en 1804 porque no es una institución propiamente política o civil, pero no se nos escapa y también tiene incidencia política.

La Iglesia católica y la creación del arzobispado fue también un respaldo a la feligresía caraqueña en 1804. De modo que aquí se cierra el círculo como les decía antes y la próxima parte del programa nos vamos a concentrar en lo que algunos autores consideran una revuelta, otros lo consideran un primer manifiesto de independencia. Me refiero al alzamiento de José Leonardo Chirino en mil setecientos noventa y cinco.

Este episodio lo veremos en nuestra próxima parte del programa, ya regresamos. Lo primero que debemos aclarar es que el apellido de José Leonardo Chirino es en singular, no en plural como muchas personas lo señalan. A ver, veamos qué fue lo que ocurrió aquí. Primero, la historiografía sobre estos hechos hoy en día es muy abundante, pero el primero que estudia los hechos es Pedro Manuel Arcaya, el doctor Arcaya, y su discurso de incorporación a la Academia Nacional de la Historia en 1910, sitio y momento en el que lee su trabajo sobre el tema que después se publica como libro.

Casi todas las investigaciones posteriores parten de esta. De modo que veamos cuáles son los hechos, pareciera que entre los esclavos de Coro y sus adyacencias o vecindades circulaba la leyenda del rey había expedido una cédula dándoles la libertad, pero que sus amos habían escondido las cédulas. O sea que, por supuesto, era una leyenda como acabo de decir, pero esto sembró ya una molestia particular entre los esclavos.

Una sospecha que estaban siendo engañados. A esta molestia se suma la creación e instauración de unas alcabalas en las que les cobraban a los negros libres el paso con sus productos agrícolas, causándoles una molestia añadida, primero porque eran afrodescendientes que ya eran libres y que podían circular libremente. Sin embargo, había una alcabala que les estaba impidiendo el paso, cobrando un impuesto arbitrario según ellos consideraban a sus producciones agrícolas.

Ocurre que José Leonardo Chirino no era esclavo, pero sus hijos sí eran esclavos. Él trabajaba en la casa de don José Tellería y don José de Tellería lo llevó en sus viajes en varias oportunidades, y fue a Curazao y a Haití. Al parecer, este conocimiento de lo que ocurría en Haití iba a ser muy importante porque las noticias de la Revolución Francesa en Haití para 1795 eran moneda común, se sabía que eso había ocurrido y se sabía con fe cierta.

Y de modo que Chirino al parecer se entera de primera mano de todos los hechos de la Revolución Francesa en algunos de los viajes que hizo con Tellería. De allí es que decide aplicar lo que él llamaba, pongo comillas, “la ley de los franceses”, que era la libertad. Y es entonces cuando organiza un alzamiento que va a comenzar el 10 de mayo de 1795 en la hacienda Macanillas.

Ese alzamiento se acompaña con un baile, una fiesta con licor ya avanzada la tarde y, afianzados en el entusiasmo de su proyecto, deciden los conjurados ponerlo en práctica y se desplazan hacia la hacienda El Socorro. Allí matan a sus dueños, José Nicolás Martínez, y saquean las casas. Luego, en la hacienda Barón le cayeron a machetazos a la señora de la casa, llamada Nicolasa Acosta, y dieron muerte a José María Manzano.

Y así iban, cuando se fueron trasladando hacia otras haciendas, pues ya los propietarios estaban prevenidos y se escondieron en el monte, buen resguardo. Sin embargo, los asaltantes saquearon las casas y después las quemaron. En camino de este alzamiento deciden seguir hacia Coro para tomar la ciudad, y los habitantes de Coro ya estaban prevenidos y estaban dispuestos a enfrentarlos.

En este momento los alzados sumaban 300 personas, no estaban comandados por Chirino sino por su lugarteniente, Acosta. Chirino se guardaba para una segunda entrada en la ciudad, de acuerdo con lo que había convenido con José Caridad González. ¿Qué habría convenido? Que él y sus hombres tomaran desde adentro la ciudad.

Pero esto no ocurre, al parecer una delación, y lo que ocurre es que los habitantes de Coro hacen preso a José Caridad González y lo ejecutan. De modo que Chirino no cuenta con su caballo de Troya, no cuenta con unos aliados dentro de la ciudad, y por el contrario comienzan a tomar unas represalias los ciudadanos de Coro muy fuertes.

Muchos de los alzados son degollados, otros son presos, las mujeres son azotadas. Entonces la autoridad encabezada por el justicia mayor Ramírez Valderrain, con ayuda, controla la situación y a José Leonardo Chirino no le queda otro camino que coger monte como se decía en ese tiempo, era irse a internarse en las espesuras de alguna selva. Y así estuvo escondido hasta agosto de 1795.

Lo fue acorralando el hambre y se acerca a casa de un conocido para pedir comida, el conocido advierte que es él, lo hace preso y lo entrega. Entonces se envían desde Caracas unos fiscales a Coro y finalmente la Real Audiencia decide juzgar a Chirino en Caracas. Y hasta Caracas es trasladado, el reo rinde declaraciones que constan del expediente, cualquiera puede leerlas, y se dicta sentencia el 10 de diciembre de 1795.

La sentencia ordena que se le corte la cabeza y se coloque en una jaula de hierro en el tope de una vara de 20 pies de largo, que la vara se alce en el camino que va de Caracas a los Valles del Aragua. Las manos se decide que se envíen a Coro y una se debe colocar en el tope de una vara en la aduana de Caujarao y la otra, en la entrada de la hacienda de don José Tellería.

Bueno, así termina la historia de José Leonardo Chirino. Muchos historiadores consideran que este es el primero de los alzamientos preindependentistas. Para muchos de ellos esto es una revolución, para otros menos entusiastas es una rebelión. En todo caso, es cierto que es una rebelión cuyo ingrediente fundamental son los efectos de la Revolución Francesa que Chirino ha presenciado en sus viajes con don José Tellería a Haití.

Y el valor fundamental de la Revolución Francesa, como sabemos, era la libertad. A eso aludía Chirino con aquello de la ley de los franceses. Ahora, no fue un movimiento organizado con alguna racionalidad o algún proyecto, sino una conjura producto de la ira que les producía la injusticia de la esclavitud y también no podemos desdeñar la mecha que prendió la pradera, este cobro arbitrario de impuestos a los negros libres que comerciaban y se molestaron muchísimo con esta circunstancia.

De modo que había unas ansias de libertad políticas y económicas de distintos grados y de distinta elaboración en la Venezuela de entonces, y eso es lo que da pie a este alzamiento en la Serranía del Coro, como bien lo precisa el doctor Arcaya en su trabajo. De modo que tiene en común este alzamiento con el de los Comuneros del Socorro, que una de las molestias que lo produce es el cobro abusivo de impuestos.

No se parece en nada a los alzamientos de Juan Francisco de León y su hijo, en tiempos de la Guipuzcoana, porque aquellos alzamientos eran una rebelión frente al monopolio de la compañía Guipuzcoana, no tenían un contenido político específico que este sí lo tenía, tenía un contenido político específico claro y notable. Ahora, pensar que este alzamiento se concatena con los posteriores de Gual y España, el que ocurre en Maracaibo, pues es una exageración.

Ahora no cabe duda de que se trata de un alzamiento de mucha importancia, entre otras cosas porque es un alzamiento, si se quiere, étnico. La mayoría, por no decir la totalidad de los alzados, las cifras varían 300-400, eran esclavos o esclavos libres. Era el caso de José Leonardo Chirino, que era un esclavo que había por distintas circunstancias alcanzado la libertad, no así sus hijos, pero lo que mueve fundamentalmente a esta gente con razones para estar enardecidos es la injusticia de la esclavitud y la búsqueda de la libertad.

Esto es lo que va a estar sobre la mesa en toda esa circunstancia. Bueno, dos años después se van a perder para España la isla de Trinidad en 1797. Este ya es un hecho distinto al alzamiento de José Leonardo Chirino, la pérdida de Trinidad por parte de la Corona Española fruto de varias circunstancias que vamos a relacionar. Una primera, el abandono en que España tiene a Trinidad.

En la poca presencia española allí no hay suficientes fortificaciones, poca agricultura y si revisamos la nomenclatura, el índice de pobladores en ese momento para finales del siglo XVIII, vamos a anotar que en Trinidad vivían más franceses e ingleses que propiamente españoles, ya que el comercio lo hacían los franceses y los ingleses. En razón de esas guerras que sostenía España y que le impedían el libre comercio efectivo con sus provincias americanas, de modo cuando el gobernador de la isla, José María Chacón, avisa que está enfrente a la isla una escuadra inglesa, pues es muy poca la gente con la que él cuenta para desarrollar un enfrentamiento y una defensa efectiva de Trinidad.

Estos otros hechos los veremos en la próxima parte del programa, ya regresamos. Decíamos en el anterior del programa que Trinidad se pierde por varios factores que ya enumeramos y explicamos. Y finalmente se consagra el paso de Trinidad formalmente a Gran Bretaña con el tratado de paz de Amiens, en 1802.

Ahora veamos la explicación que da el gobernador de la isla, José María Chacón. Dice Chacón que la escuadra que lo estaba desafiando estaba integrada por nueve naves de guerra, tres corbetas, tres bergantines y una bombarda con seis regimientos ingleses, dos alemanes, un cuerpo de infantería ligera de mulatos y una división de artillería. En pocas palabras era imposible para Chacón resistir semejante batería bélica que estaba amenazando con desembarcar en la isla, de modo que los ingleses le mandan una oferta de capitulación, de rendición, y el gobernador pues nada, le parece razonable aceptarla para salvar vidas. ¿Qué podía hacer?

Tiempo después, en 1899 se suma Tobago a la administración inglesa y, a partir de 1966, Trinidad y Tobago, como sabemos, es una república, un estado independiente de Gran Bretaña, forma parte de lo que se llama el Commonwealth, que son las antiguas colonias inglesas del Caribe que forman una comunidad con lazos económicos, políticos y culturales.

Bien, ese mismo año de 1797 también tiene lugar el conocido Proyecto de Gual y España, que se conoce popularmente como la conspiración de Gual y España. Es probablemente el episodio más estudiado en la historia venezolana preindependentista; la bibliografía, hemerografía, sobre este tema pasa de 100 entradas. Sobre esto se ha escrito muchísimo realmente. ¿Cuál es el origen?

El origen está en España. Veamos por qué. El 3 de febrero de 1796 se tenía previsto que estallara la Revolución del Día de San Blas en España, pero esta conspiración es develada antes y no tiene lugar. Las autoridades españolas hacen presos a los cabecillas de la conjura, de esa rebelión liberal, y los mandan presos a La Guaira.

¿De quién estoy hablando? De Juan Bautista Picornell, que era el ideólogo, de José Lax, de Sebastián Andrés y de Manuel Cortés Campománez, entre otros conjurados que van a parar a las masmorras de La Guaira. Porque España los envía a La Guaira y no a otro sitio. Bueno, quería desterrarlos en la península ibérica y escogieron el sitio de La Guaira.

Y ellos llegan a la prisión de La Guaira a partir del 3 de diciembre de 1796, es decir 10 meses después de los hechos de San Blas en España que no llegaron a ocurrir. Bueno, estando presos entran en contacto con Manuel Gual y José María España. Manuel Gual era hijo de aquel valiente castellano que enfrentó a la escuadra inglesa en 1739, que se llamaba Mateo Gual, que lo citamos en estos programas.

José María España era el teniente justicia mayor de La Guaira. De allí que la condición de ambos les permitía entrar y salir con facilidad a la cárcel donde estaban presos estos pensadores liberales. El contacto sobre todo con Picornell, que era el que tenía las ideas liberales más claras, fue llevando a que Gual y España concibieran una rebelión propiamente republicana con documentos, con papeles, con un proyecto político serio o considerado.

Esto comienza cuando el 4 de junio ellos liberan a los reos Picornell y Cortés Campománez. Se van a Curazao, de ahí pasan a otras islas del Caribe y los vamos a encontrar de vuelta en Caracas cuando se funda la República, cuando ya no hay peligro para ellos. Pero quienes abren las llaves del candado de las cárceles de La Guaira son Gual y José María España, que tienen previsto desarrollar su rebelión.

Ocurre que la conspiración fue develada ante el capitán general de entonces, Pedro Carbonell, por una imprudencia de uno de los conjurados. ¿Por qué una imprudencia? Porque este conjurado estaba buscando adeptos a la conspiración y contacta a alguien que lo delata. Esta delación va a ocurrir el 13 de julio de 1797 y se inicia una persecución de los conjurados y son hechos presos, muchos de ellos.

Gual y España logran escapar primero a Curazao y luego a Trinidad. Gual va a fallecer en Curazao el 23 de octubre del año 1800. Y José María España va a regresar a La Guaira de manera subrepticia y es hecho preso, y ejecutado el 8 de mayo de 1799. Sobre estos temas abundan la bibliografía para quien quiera ampliar la explicación de los hechos.

Ahora, ¿qué se consigue de la conspiración de Gual y España? Todos los escritos se pueden leer, las ordenanzas. Es un texto con 44 instrucciones donde se revela el pensamiento moderno que va a inspirar esta conspiración. Pero se nos ha acabado el tiempo del programa, vamos a seguir con ella en nuestro próximo programa, le explicaremos todavía más a fondo las ordenanzas, los otros textos y las canciones.

Bueno, ha hablado para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, me acompaña en la producción Merizosa. En la dirección técnica Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Me consiguen por mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com. Me consiguen por Facebook y Twitter. Y ha sido un gusto hablar para ustedes, y como les dije antes, en nuestro próximo programa continuamos con la llamada conspiración de Gual y España en 1797.

¡Hasta la próxima semana!

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