Venezuela: 1728-1830. Guipuzcoana e Independencia. Cap 3
102 años cruciales. Se funda la República de Venezuela.
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. Hoy comenzamos el programa en 1737, cuando Gabriel de Zuluaga toma posesión del cargo de gobernador de la provincia de Venezuela. Él es un factor, funcionario de la Compañía Guipuzcoana que ha sido sugerido a la corona española para fungir como gobernador en la provincia de Venezuela. Estaba previsto que estuviese al frente de la provincia cinco años, pero dada su eficiencia en el trabajo encargado por la corona española pasó diez y, de tal manera, es el gobernador de la provincia de Venezuela que estuvo al frente por más años.
Estuvo de 1737 a 1746. Una de las primeras tareas que tiene que enfrentar tiene que ver con la presencia de escuadras inglesas en La Guaira y Puerto Cabello. Esto va a ocurrir en 1739 y en 1743, y esta presencia forma parte de la llamada Guerra de la Oreja de Jenkins. Ustedes se preguntarán, bueno, ¿y esto qué es?
Había un capitán muy popular inglés que se llamaba Robert Jenkins, a quien un español le cortó la oreja en La Florida, una refriega, y esto fue el punto de inflexión para que Gran Bretaña le declarara la guerra a España. Esta guerra se va a extender entre 1739 y 1748. Iba a tener un capítulo americano caribeño particularmente muy pronunciado que es este que toca en las costas venezolanas.
En el fondo la oreja de Jenkins era la excusa para lo que aspiraban los ingleses, que era controlar el comercio en el Atlántico y en el Caribe. Y por supuesto, los españoles se oponían porque estos eran sus territorios. De tal modo que antes del estallido de la guerra ya se sabía por las tensiones diplomáticas que venía una guerra. Y esa información la recibe Gabriel de Zuluaga, quien se dedica entonces a fortificar mejor a Puerto Cabello y La Guaira, que eran entonces los puertos principales controlados por la Guipuzcoana.
Esa fortificación se hacía en previsión de que algún ataque iba a ocurrir, como en efecto ocurrió el 22 de octubre de 1739. Tres barcos británicos al mando del capitán Thomas Waterhouse atacaron el puerto de La Guaira. Allí estaba el capitán Saucedo con una defensa férrea del puerto junto con su pequeño ejército y lograron ahuyentar al enemigo a punta de cañón. Hay una segunda incursión inglesa en 1743 que fue más seria, más grave que la de 1739.
Estaba a ocurrir el 2 de marzo de 1743, cuando el vigía de La Talaya de La Guaira a las 6 de la mañana, en el amanecer, vio nada menos que 19 naves que avanzaban hacia el puerto. Le corrió un escalofrío por la columna vertebral y dio aviso, hizo de inmediato a las fuerzas acantonadas en La Guaira y se mandaron mensajes en un propio a Caracas a avisarle a Zuluaga que esa era la situación. Que estaban muy cerca ya los 19 barcos británicos, muchos más que los tres de la intentona anterior. Entonces el capitán Mateo Wall en La Guaira y el capitán José de Iturriaga, por su apellido un factor de la Guipuzcoana, se preparan para el desafío.
Mientras Zuluaga sale de Caracas hacia el litoral al frente de un ejército, ha logrado armar un ejército con buenas proporciones porque el desafío de 19 barcos no es poca cosa. Dice Luis Alberto Sucre en un libro muy bueno, Gobernadores y capitanes generales de Venezuela, que el capitán Wall diseñó una estrategia que funcionó. ¿Cuál fue? Dejó que la armada inglesa se fuese acercando hasta el puerto disparando sus balas de cañón y causan estragos al puerto de La Guaira, pero los dejó acercarse hasta que los tuvo a tiro.
Y entonces, desde la costa pudo atacarlo, causándoles graves daños. Tantos daños que la escuadra inglesa no tuvo otro camino que retirarse, y en ese momento pierden en el encontronazo a 227 soldados, bien porque cayeron en batalla, murieron o porque las heridas fueron muy graves, quedaron fuera de combate, en todo caso 227 hombres quedan fuera de combate. El jefe de esta escuadra era el comodoro Charles Knowles, quien no se da por vencido y regresa causando destrozos mayores del puerto hasta que la resistencia de los guayreños se pronuncia todavía más y, al caer la noche, Knowles se retira hacia una zona del mar donde no lo alcanzan los cañones en las fortificaciones.
A todas estas, en la madrugada llega Zuluaga con sus tropas y advierte que igual Iturriaga y sus hombres han resistido este envión. Regresa a Caracas a tranquilizar a la población, que había quedado en la mayor angustia, y la escuadra inglesa comienza a disparar desde lejos, pero no causan mayores daños. De allí que el 5 de marzo se retiran a Curazao y llegan a la isla muy maltrechos, las embarcaciones muy dañadas por los cañonazos de La Guaira y con alrededor de 600 bajas. De modo que estamos hablando de unos daños muy grandes que logra causarle la fortificación de La Guaira a esta gran escuadra inglesa.
En Curazao reparan los barcos, reclutan nuevas tropas y se disponen a intentar lo mismo en Puerto Cabello y eso es lo que va a ocurrir. Pareciera que en Puerto Cabello sí iban a vencer. Los daños a la fortificación de Puerto Cabello y a los soldados fueron muy grandes, hasta tanto llegó Zuluaga con sus tropas y pudo definir a favor de los españoles el encontronazo. Eso fue el 26 de abril de 1743 y se mantuvo esta situación hasta el 10 de mayo.
Estamos hablando de 15 días de batalla, una refriega muy grande entre los buques ingleses y los de la Guipuzcoana. Como les decía, por momentos se pensó que vencían los ingleses hasta un momento en el que al comodoro Knowles no le queda otro camino que irse, porque ya los destrozos que padecía su escuadra eran muy grandes, y se va hacia Jamaica. Es la segunda vez que es derrotado en las costas de Venezuela: La Guaira y Puerto Cabello. Sin embargo, los barcos de la Compañía Guipuzcoana que van a enfrentar a los ingleses en Puerto Cabello quedan en muy mal estado, tan mal estado que algunos quedaron inservibles y lo que se hizo fue aprovechar las piezas que no estaban dañadas para repuestos para otros barcos.
De modo que los destrozos en esos barcos de la Guipuzcoana fueron muy grandes. John Lynch, ese gran historiador inglés, un hispanoamericanista como pocos ha habido, en su libro La España del siglo XVIII, dice que la cometida del comodoro Knowles buscaba librar a los criollos de la opresión monopolística de la Guipuzcoana. Realmente no sabemos si este era el propósito; en todo caso sí sabemos de esa situación y, en caso de que hubiese tenido éxito, no habiendo derrotado a los españoles, suena poco probable que los ingleses liberaran a los criollos del yugo español y se van y no se quedan aquí.
De modo que esa hipótesis de manera improbable no hay manera de probarla. Bueno, por otro lado es muy interesante de John Lynch. Lo que sí es cierto, y en esto tiene razón el gran profesor británico, es que el origen de la Guerra de la Oreja de Jenkins, como se llamó, era el control del comercio atlántico. De eso no hay la menor duda: quienes se oponían al comercio atlántico por parte de los ingleses eran los españoles y ese fue el motivo de la guerra de la Oreja de Jenkins.
En la segunda parte del programa vamos a ver el alzamiento de San Felipe el Fuerte, un tumulto en El Tocuyo también, que van a ser episodios que tiene que enfrentar también Gabriel de Zuluaga. El alzamiento de San Felipe el Fuerte va a ser en 1741 y el tumulto de El Tocuyo en 1744, pero estos hechos los vamos a ver en la próxima parte del programa. Ya regresamos. Decíamos, en la parte anterior, que íbamos a seguir revisando los desafíos que enfrenta el gobernador Gabriel de Zuluaga.
Uno de ellos ocurre en enero de 1741, cuando el cabildo de San Felipe el Fuerte, que así era como se llamaba San Felipe, capital del estado Yaracuy actualmente. El cabildo desconoce el nombramiento de Ignacio Besazábal como justicia mayor de la ciudad. ¿Cuál es el argumento? Que esgrimía el cabildo: dicen que no podía ser nombrado por el gobernador Zuluaga sino que tenía que ser nombrado por el virrey de Santa Fe de Bogotá. Bueno, era digamos un argumento que tenía algún fundamento, pero no todos los justicias mayores de las ciudades los nombraba el virrey de Bogotá.
Era una potestad que también tenía el gobernador. ¿Por qué la invoca el cabildo? Bueno, porque el cabildo estaba realmente molesto con Besazábal, que por su apellido era evidentemente un factor de la Guipuzcoana. ¿Cuál era la molestia? Que estaba combatiendo el contrabando; era una de las tareas que tenía la Compañía Guipuzcoana. Por supuesto, combatir el contrabando en Yaracuy era combatir a los criollos que preferían comerciar con los curazoleños que venderle sus productos a la Guipuzcoana.
Que les daba un precio menor al que ellos conseguían vendiéndoselo a los curazoleños. Lo que ocurre es que ese comercio era ilícito, pero bueno... los comerciantes estaban buscando obtener la mayor cantidad de recursos por sus productos. De allí el camino jurídico que buscan los criollos para desautorizar a Besazábal y la inquina contra él fue creciendo al punto de que Besazábal se esconde. Dice: no, me escondo porque esta gente del cabildo no me quiere.
Escondido Besazábal, el cabildo asume el mando. ¿Y qué es lo primero que hacen? Pues comercian libremente con los holandeses. Por cierto, estos integrantes del cabildo, esos criollos agricultores en esa zona de Yaracuy, eran los mismos socios de Andrés Sote que vimos en el programa anterior. La situación se hace muy álgida y, como solía ocurrir, interviene la Iglesia Católica a través del monseñor Bernardo de Costa Romero. Las partes se avienen para una solución pacífica.
El argumento inicial de la autoridad del virrey de Bogotá para designar al justicia mayor de la ciudad muy pronto quedó fuera del mapa. El rey de España firma una cédula real el 12 de febrero de 1742, mediante la cual responde favorablemente a las cartas enviadas por Gabriel de Zuluaga. Lo que le está reclamando al rey es que si él quiere que Zuluaga tenga el control del territorio no puede esperar que las decisiones las tome el virrey de Bogotá.
Y entonces dice textualmente el rey de España en relación con este tema: "Relevar y eximir al gobierno y capitanía general de la provincia de Venezuela de toda dependencia del virreinato del Nuevo Reino de Granada". 1742. Además, en esa cédula encarga al gobernador de la provincia, cito: "El celar sobre el cumplimiento de la obligación de los de Maracaibo, Cumaná, La Margarita, la Trinidad y la Guayana en lo que respecta al ilícito comercio".
Es una redundancia, es decir, está señalando que se ocupa también del comercio ilícito en estas provincias, pero es una redundancia porque fue el encargo inicial a la Compañía Guipuzcoana. Es un, digamos, que está corroborando lo que ya ha decidido en 1728. El rey, por otra parte, no queda duda de que al señalar a la provincia de Venezuela como encargada de esta tarea ya está señalando su capitalidad y estamos en 1742. Él está diciendo tácitamente Caracas y La Guaira son capitales porque le están encargando el patrullaje del comercio ilícito de toda la otra costa venezolana.
Lo que referíamos al principio de esta parte del programa en relación con un tumulto en El Tocuyo va a ocurrir en 1744. Aquí ocurre lo siguiente: Zuluaga, de acuerdo a la inteligencia de las épocas y los espías que llegaban por la vía del correo, tenía el dato de una nueva incursión inglesa que iba a ocurrir en Puerto Cabello. Se creía que el mismo comodoro Knowles iba a salir de Inglaterra con rumbo a la isla Antigua. Si eso se creía es porque alguna información hubo sobre tal cosa.
Por eso es que el gobernador Zuluaga ordena que en El Tocuyo, que entonces era una ciudad principalísima, se alistaran 200 soldados españoles y 150 indios flecheros con la idea de trasladarlos a Puerto Cabello. Entonces el 11 de mayo de 1744 fue convocado el pueblo de la ciudad de El Tocuyo por órdenes del sargento mayor Félix Alonso González de Llepes. Llepe es un apellido totalmente tocuyano, caroreño, barquisimetano y quivoreno. Una vez que los habitantes recibieron las armas y estaba todo listo para partir, pues se negaron diciendo que no habían condiciones de salubridad en Puerto Cabello, lo que era a todas luces una excusa.
Las autoridades insistieron y los que habían sido convocados se acuartelaron en un sitio llamado La Guajirita, a 1 km de El Tocuyo. Esta gente se negaba rotundamente a cumplir las órdenes del gobernador Zuluaga y se estima que llegaron a ser alrededor de 2.000 los sublevados en contra de esta medida de formar un ejército para acudir a Puerto Cabello, a defender una hipotética invasión inglesa. Zuluaga no le queda otra que buscar una conciliación porque comprendía que estaba en desventaja numérica. Si dos mil personas estaban sublevadas, era muy difícil con las fuerzas militares de Zuluaga someter a 2.000 personas; de modo que si hubiese recurrido a la fuerza para someterlos, aquello hubiese sido una masacre.
De modo que no le queda otra que no hacer cumplir su orden por la fuerza. La situación pasa de esa manera; hay unas cartas de Zuluaga explicándole al rey que meses después de esto la ciudad de El Tocuyo seguía alzada y sin reconocer su autoridad. Claro, este es un desconocimiento distinto, ¿verdad?, al de Andrés Sote, distinto al del cabildo de San Felipe el Fuerte que acabamos de decir, porque tanto el de Andrés Sote como el cabildo de San Felipe el Fuerte las razones para el desconocimiento son absolutamente económicas. En cambio aquí es un desacato del orden político: hay un gobernador que ha dado una orden y hay unas personas que no la atienden.
Hay gente que dice, hay unos historiadores que dicen, que se negaban a ir a Puerto Cabello porque no creían en que hubiese una amenaza inglesa, sino que creían que era un ardid de la Compañía Guipuzcoana para trasladarlos hacia allá. Eso es una desconfianza propia de ese momento. Lo que sí queda claro es que aquel tumulto hizo evidente que el control que tenía la corona española sobre la población era muy exiguo, era vulnerable. Y simplemente eso quedó así y se fue deshaciendo sin que cumplieran las órdenes del gobernador.
En estos tiempos también vamos a ver la muerte de Felipe V. Felipe Quinto es el reinado más largo en la historia de España, ya que su reino transcurre entre 1700 y 1746. En 1746, cuando muere, lo sucede a su hijo Fernando VI, que va a gobernar de 1746 a 1759. Felipe V se dice que estuvo dominado por el influjo de sus esposas María Luisa de Saboya e Isabel de Farnesio, que compartió el poder con ellas y su ministro estrella José Patiño.
Y otro ministro estrella que sucede a Patiño, que fue José del Campillo. Su muerte ocurre el 9 de julio de 1746 y esto lleva al trono a Fernando VI, como veníamos diciendo. En este año también, de 1747, Zuluaga va a entregarle la gobernación a su sustituto Luis Francisco Castellanos, después que le siguen el juicio de residencia a Zuluaga, como era costumbre y ya lo hemos explicado en qué consistía el juicio de residencias en programas anteriores. El juicio sale tan favorable que el Consejo de Indias lo distingue.
Ya para entonces, la corona lo había distinguido dándole un título nobiliario, dándole el título de conde de Torre Alta. Zuluaga regresa a España y fallece en Madrid en 1764. Sería pariente del primer Zuluaga que llegó a Venezuela, Juan Lorenzo Zuluaga Ugarte; pues todo indica que sí, pero no tenemos esa documentación a la mano. En todo caso, Zuluaga es un apellido de origen vasco, eso no cabe la menor duda.
En la próxima parte del programa vamos a ver la insurrección de Juan Francisco de León en 1749, durante el gobierno de Luis Francisco Castellanos. Veremos también la misión de Julián de Arriaga, que va a sustituir a Castellanos en la gobernación de la provincia de Venezuela y que también será un factor de la Compañía Guipuzcoana. Ya regresamos.
Estamos en 1747 y está llegando a La Guaira como gobernador designado don Luis Francisco Castellanos, veterano con 33 años de servicio, que a su vez ostentaba el grado de mariscal de campo. De modo que era un hombre ya experimentado o veterano. Al año siguiente se firma entre España e Inglaterra el Tratado de Aquisgrán. Fue firmado en 1748 y le pone fin a la Guerra de la Oreja de Jenkins. Esta guerra supuso ataques navales como vimos a La Guaira, Puerto Cabello, a Portobelo en Panamá, Cartagena de Indias en Nueva Granada, a La Habana y a Georgia en los Estados Unidos.
Además las batallas propiamente atlánticas. De modo que el fin de la guerra liberaba a Castellanos del desafío bélico que sí le tocó completo a Gabriel de Zuluaga, como señalábamos antes. Sí enfrenta Castellanos el alzamiento de Juan Francisco de León y los canarios que le seguían en la región de Panaquire. Vamos a ver lo que dice Castellanos al rey en una carta en 1749, donde le manifiesta al rey que allí se practicaba en esa zona el contrabando. Que esos productos no llegaban a Caracas y que se iban por valles y puertos hacia otras latitudes, y que él tenía que tomar cartas en el asunto.
Y designa a Martín de Echeverría, un factor en la Compañía Guipuzcoana, a enfrentar el tema. Por supuesto, al ser designado a Echeverría, Juan Francisco de León, que es un principal de la zona Panaquire, se opone al nombramiento. Claro, lo que estaba en juego era el comercio de toda esta región y realmente era un problema esencial para esos productores. Nos referimos a los habitantes de Panaquire y el valle de Caucagua, en su mayoría eran canarios de origen, quienes se oponen entonces a la designación de Echeverría en sustitución de Juan Francisco de León.
Juan Francisco de León lo querían porque era uno de ellos y porque se hacía de la vista gorda en relación con el comercio ilícito. De modo que se forma una poblada, se arman y Echeverría huye. Esas pobladas se convierten prácticamente en un ejército que decide ir a parlamentar con el gobernador y el cabildo en Caracas. Esto está ocurriendo el 19 de abril de 1749. La autoridad del gobernador está siendo desconocida porque él ha nombrado a Echeverría y León se resiste y la población respalda a León.
Los historiadores hablan de distintas cifras: unos dicen que se trató de 900 personas, otros 800, otros dicen 600, etc. No tenemos cómo saber cuánta gente marchaba desde Panaquire y Caucagua hacia Caracas a hablar con el gobernador. El gobernador manda unos embajadores a hablar con León y eso ocurre en la explanada de Chacao, porque Chacao todavía como pueblo no se había fundado. León sospecha que esto es una estrategia para dilatarlo y decide seguir hacia Caracas, porque le han dicho, le ha llegado la información, de que Castellanos está tratando de huir.
Cosa que es verdad, y cuando León y su ejército llegan a las puertas de la casa del gobernador, el gobernador se escabulle por la puerta de atrás y logra irse. Iba disfrazado a La Guaira y allí establece distancia de toda esta situación, de manera que se salvó de acuerdo con este ardid. La misma adversión hacia la Compañía Guipuzcoana era notable, era muy grande. De modo que empiezan a hacer diligencias los principales caraqueños, entre quienes estaban el conde de San Javier y don Alejandro Blanco Uribe, para tratar de limar las asperezas, pero no hubo manera.
Las molestias eran muy grandes y las molestias tenían el fundamento en lo que ya hemos dicho en otra oportunidad: la fijación de unos precios inconvenientes para los productores y, en consecuencia, el estímulo del contrabando, del comercio ilícito. Hay una situación en que el cabildo de Caracas responde favorablemente a las peticiones de Juan Francisco de León, de modo que al gobernador no le queda otro camino que escucharlas. Y las peticiones de Juan Francisco de León se resumen en la desaparición de la Compañía Guipuzcoana.
Al gobernador Castellanos no le queda otro remedio que aceptarlo. Se trataba de su vida realmente; si él se opone a la disolución de la Compañía Guipuzcoana, pues muy probablemente quién sabe qué situación estaría o en qué situación habría pasado a estar. Entonces, al concordar la disolución de la Guipuzcoana, León se retira y regresan a sus tierras. Se envía una comisión a España para enterar a la corona lo que se ha acordado y Castellanos firma con Juan Francisco de León el envío en la proposición de disolución de la Compañía Guipuzcoana al rey.
En esa situación el rey decide destituir a Castellanos y nombra a Julián de Arriaga y Ribera, quien llega a La Guaira en noviembre de 1749. Esta vez viene con 1.500 infantes y un escuadrón de caballería. Evidentemente venía a poner orden, lo que quiere decir que lo que firmó Castellanos con Juan Francisco de León, que fue la disolución de la compañía, la corona española no estaba dispuesta a reconocerlo; estaba desautorizando a su gobernador. Arriaga parlamenta y dialoga, logra avenirse con las partes en conflicto y decreta una amnistía, reconoce los abusos de la Guipuzcoana y no pacta con la Guipuzcoana.
De allí que entonces la propia Guipuzcoana comienza a intrigar en la corte española, a malponerle ante el rey. Y en menos de dos años el rey nombra otro sustituto de Arriaga y Ribera; en este caso va a ser Felipe Ricardos. Desde el punto de vista de la Guipuzcoana y del rey, el resultado de la gestión de Arriaga fue muy blanda porque terminó avenido con los alzados. Desde el punto de vista de la pacificación en la provincia fue eficiente porque cesaron las hostilidades; en ese sentido hizo un trabajo a favor del rey y el rey requería que hubiese una amnistía y un cese de las hostilidades.
De allí que, cuando Arriaga sale del cargo en Caracas, lo designan presidente de la Casa de Contratación de Indias. Luego lo designa intendente de Cádiz y finalmente ministro de Marina e Indias, de modo que si el rey hubiese considerado que había fracasado a su tarea venezolana no le hubiese designado unos cargos tan importantes como este. Sin embargo, Arriaga es sustituido y es designado Felipe Ricardos, como les dije antes, y Felipe Ricardos va a llegar el 22 de junio en 1751. Y se presenta en Caracas al frente de 200 soldados.
A diferencia de Arriaga, Ricardos inmediatamente empieza a ubicar a los adversarios de la compañía que buscaban hostilizarlos. De allí que Juan Francisco de León y su hijo, esta vez llamado Nicolás, se alzan en armas otra vez en Panaquire y avanzan hacia Caracas, repitiendo la escena de unos años antes, esta vez en 1751. Pero Ricardos no es Castellanos, no es Arriaga, y sale a enfrentarlos con una violencia inusitada, causando tremendos destrozos, prácticamente una masacre. Encarcela al padre y al hijo, Juan Francisco y Nicolás, y a los seguidores no les queda otra que salir en desbandada y abandonar las pretensiones.
Es decir, la violencia con que Ricardos enfrenta el tema los lleva a ceder. Finalmente, Juan Francisco de León y su hijo se prestan para dar declaración, se entregan, son hechos presos y enviados a España. Y allá se les propuso cambiar la cárcel por una milicia en el Ejército español que batallaba en África. El padre, Juan Francisco, va a morir en España el 2 de agosto de 1752.
Ricardos se encargó de desprestigiar la memoria de Juan Francisco de León en Venezuela, pero es un hecho que fue un enfrentamiento valeroso de su parte en defensa de sus intereses como agricultor frente al monopolio comercial de la Guipuzcoana. No obstante, los criollos que se enfrentaban a la Guipuzcoana, después de ver el resultado del padre e hijo León, recogen velas y se adecuan a regañadientes en esta situación que le plantea la Compañía Guipuzcoana. Sin embargo, no dejan de enviarse emisivas a la corona de parte de criollos quejándose por las condiciones en la Compañía Guipuzcoana, señalando que la compañía no gozaba de ningún afecto en el estamento de los criollos en Venezuela.
Y a su vez se sumaba otro reclamo: el acuerdo entre Castellanos y León, firmado con la desaparición de la Compañía Guipuzcoana, no había sido respetado por el rey, y que la compañía jamás desapareció o no desapareció en este momento como había sido convenido. Y, por el contrario, había ejercido una represión feroz por parte del nuevo gobernador Felipe Ricardos. Veremos en la próxima y última parte del programa el gobierno de Felipe Ricardos de Estenos, de 1757 a 1763. A este gobernador le toca organizar las fiestas con motivo de la coronación de Carlos III.
Este es un rey que va a ser muy importante en esta historia y representa un cambio sustancial en relación con su padre y con su abuelo; implementa con mayor énfasis las llamadas reformas borbónicas que las que pusieron su padre y su abuelo en esas reformas. De modo que en la próxima parte del programa, la última, veremos estos episodios bajo un nuevo rey y un nuevo gobernador. Ya regresamos.
Con la coronación de Carlos III, como decíamos en la parte anterior del programa, se profundizan las reformas borbónicas. Entre otras medidas el rey designa a José de Gálvez como visitador a Nueva España, es decir, a México, con poderes superiores a los de un virrey; esto ocurre a partir de 1765. A su vez en ese tiempo se implementan reformas educativas en el ejército y se establecen nuevos impuestos, se crea el estanco del tabaco y se crea más adelante la figura del intendente. En pocas palabras, estas reformas buscaban reducir el poder del virrey y de la Real Audiencia local; se buscaba extraer mayores beneficios de las provincias americanas a través de estas presiones tributarias.
¡Y se emprende también una laicización del Estado! Recordemos que consecuencia de estas reformas va a ser la expulsión de los jesuitas. De modo que Carlos III llega a tener como consecuencia unas relaciones muy hostiles con el Papa. Carlos III creía que la Iglesia Católica era un factor de poder sustancial en América y España, no le faltaba razón para nada, y sus reformas pasaban por reducir el poderío de la iglesia, tanto en la península como en América.
Durante casi todo el reinado de Carlos III la influencia de Gálvez va a ser muy importante. También es hacer notar que siempre se ha dicho que Carlos III es el que establece el libre comercio inspirado por el liberalismo económico. Pero esto hay que tomarlo con pinzas, porque realmente no era un libre comercio extendido, sino era un libre comercio entre las provincias españolas en América. Si esto no se aclara, tiende a pensarse fue que asumió la libertad comercial con otros reinos y no era el caso.
En lo político sí es cierto que su laicismo forma parte del pensamiento liberal o de la Ilustración, como suele también llamárselo. No hay duda en que las reformas de Carlos III van a ser centralizadoras, que van a deteriorar el poder descentralizado que tienen los cabildos, los virreyes y las reales audiencias, de modo que eso sí es cierto. Y además la creación de la intendencia, que es una institución político-jurídica, está por encima prácticamente de todos los funcionarios y en algunos casos son intendentes y tenientes. Le dio un mayor poder a la corona sobre sus posesiones de ultramar, sobre sus posesiones americanas. De modo que esa centralización va a acentuarse mucho durante el reinado de Carlos III.
Esto, por otra parte, si bien lo que quería el monarca era minimizar el poder de los criollos, cobrar más impuestos a ellos, por supuesto constreñir las provincias a ser productoras de materias primas exclusivamente y solo consumidoras de productos enviados desde España. La verdad es que esa tarea no fue fácil. Los criollos se resistieron, se molestaron, buscaron la salida del contrabando para sus productos agrícolas. De modo que no fue fácil imponerlas; entre otras cosas la demografía atentaba contra el proyecto porque tenía que imponérsele a la mayoría de la sociedad colonial integrada por criollos, mestizos, indígenas y esclavos, y tenía que imponerse una minoría peninsular a la vasta mayoría de la sociedad colonial española americana.
Bueno, Gálvez lo intentó a través de la figura del intendente, como dijimos antes. Y realmente en el caso venezolano, en este período va a crearse la Capitanía General de Venezuela, que fue una centralización política importante para Venezuela como definición de un futuro Estado, pero a la vez era expresión del centralismo borbónico. De modo que era una decisión que tenía ambas caras. Lo mismo, la Real Audiencia.
La creación de un poder judicial grande o mayor en Venezuela era una expresión de la importancia que había cobrado Venezuela, pero también del interés del rey de tener un mayor control sobre estos territorios, siempre buscando cobrar más impuestos y siempre disminuyendo la influencia que tenía el cabildo, que era el espacio natural donde se desarrollaban los criollos en el ejercicio de su poder político. De modo que podemos resumir lo siguiente: Carlos III y Gálvez, su gran asesor político, van a abrir frentes contra la Iglesia Católica, evidentemente; de eso es expresión la expulsión de los jesuitas y el empeño de laicizar al Estado. Contra los criollos es otro factor, porque los criollos ejercían el poder económico y ellos se proponen reducir el ámbito de influencia política de los criollos al reducir las funciones del cabildo.
Y el tercer factor era propiamente suyo, que eran sus propios funcionarios a los que estaba reduciéndoles sus atribuciones, porque un virrey no ha podido caerle muy bien que le designaran un intendente con poderes por encima del propio virrey. De modo que esos son los factores que Carlos III y Gálvez van a enfrentar para reducir el poder que han ido adquiriendo en América y para recuperar cuotas de poder para el rey Carlos III. Pero esto no pasa en vano y vamos a encontrar entonces, por ejemplo, el alzamiento de los comuneros del Socorro en Colombia en 1781, Nueva Granada, quise decir; ese alzamiento también se riega, también cunde en los actuales estados Táchira, Mérida y Trujillo, a que se oponían los comuneros a seguir pagando impuestos en esas magnitudes en las cuales la corona lo estaba cobrando.
De modo que sí eran dos fuerzas en tensión: por un lado los reyes tratan de cobrar más impuestos y meter en cintura política a las autoridades locales y los criollos resistiéndose. Ese es hasta el momento nuestro programa de hoy. En nuestro próximo programa seguiremos viendo ya el gobierno de José Solano y Bote, fundador por cierto del pueblo de Chacao. Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia.
Me acompaña en la producción Mery Sosa. En la dirección técnica, Víctor Hugo Rodríguez y Fernando Camacho. Me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Facebook y algunas otras redes sociales. Ha sido un gusto hablar para ustedes. Subtítulos por la comunidad de Amara.org