Transcripción
Rafael Arráiz Lucca, dedicado a Simón Bolívar. De modo que vamos a seguirle el rastro a este caraqueño, que vive 47 años vertiginosos y exigentes, frecuentados por la derrota y por las victorias. Y aquí alcanza la muerte en Santa Marta, Colombia, en medio de su mayor fracaso: la integración colombiana. Bolívar fue un vástago de dos de las familias principales del período colonial venezolano, los Bolívar y los Palacios.
Hijo de Juan Vicente Bolívar y Ponte y María Concepción Palacios y Blanco, nieto de Juan de Bolívar y Villegas y María Petronila de Ponte y Marín de Narváez, y de Feliciano de Palacios, Vigila Ratia y Francisca Blanco Herrera. Casi todos sus ocho bisabuelos y dieciséis tatarabuelos nacieron en Caracas; sus treinta y dos cuartos abuelos nacieron en Caracas, Santo Domingo, Valencia, La Coruña, Trujillo, Burgos, Logroño, Vizcaya, Tenerife, Orense y San Mateo. Entre sus cuartos abuelos estaba Simón Bolívar el Mozo, quien nació en 1560 en Santo Domingo y llegó a Caracas siendo joven. No fue el primero de los Bolívar en llegar a Venezuela; lo fue su padre, Simón Bolívar el Viejo, nacido en Vizcaya en 1535.
Este Simón Bolívar el Viejo pasó a Santo Domingo y luego a Venezuela hacia 1593. Todo esto nos lo informa el genealogista Antonio Herrera Bailante en su libro El nudo deshecho, compendio genealógico del Libertador. Juan Vicente Bolívar y Ponte nace en 1726 y fallece en 1786 a los 60 años; María Concepción Palacios y Blanco nace en 1758 y muere en 1792, a los 34 años. Como vemos, Juan Vicente le llevaba 32 años a su esposa.
Los Bolívar Palacios fueron María Antonia, Juana, Juan Vicente y Simón. Cuando el padre fallece, Simón tiene apenas tres años y cuando muere la madre apenas suma nueve; es un huérfano. El mayorazgo lo tiene su hermano Juan Vicente, como es natural. Y así comienza su vida, y después, en 1802, para terminar con esta iniciación en su cuadro familiar, se casó en Madrid con María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza, quien también fallece en Caracas el 22 de enero de 1803, y su esposo, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad, pasa a ser viudo a los 20 años.
Ni con ella ni con ninguna otra se tiene noticia de algún descendiente de Bolívar; todo indica que no podía procrear. Sus primeros 12 años no sólo están signados por la muerte del padre y la madre, sino por la vida con su abuelo, una vez ausente la madre. Feliciano Palacios se llamaba y les prodigó a todos los Bolívar Palacios, según refieren muchos testimonios, un afecto consistente, pero falleció en 1793 cuando Simón contaba 10 años.
Entonces pasa al cuidado de su tío Carlos Palacios Blanco, de quien Simón no tolera la severidad en sus prácticas domésticas. Se escapa a vivir con la hermana mayor, María Antonia, ya casada con Pablo Clemente Palacios, y quien en algún sentido va a hacer una especie de madre sustituta de Bolívar. Esto está ocurriendo en 1795. Ya María Antonia es una señora de 18 años que acaba de parir su primera hija, Josefa Clemente Bolívar, y además se ocupa de su hermano menor, Simón, un adolescente que tiene 12 años.
Por otra parte, este niño ha recibido la herencia de su primo hermano, el sacerdote Juan Félix Jerez de Aristiguieta y Bolívar. Este cura falleció en 1785 y testó a favor de Simón, su primo. La herencia era enorme, cuantiosísima: incluía una casa en la esquina de Gradillas, en la Plaza Mayor de Caracas, tres haciendas de cacao en San Francisco de Yare, 95 mil árboles según el inventario del testamento, y además un número cercano a 50 esclavos. Simón Bolívar la recibe en 1789 cuando era un niño de seis años y todo esto ocurre en presencia de su abuelo.
Hay que decir que esta fue una de las cuatro herencias que recibió Bolívar, porque luego recibe la de su padre; una vez que su hermano mayor muere, el mayorazgo pasa a Simón. También recibe las de su madre y las del abuelo, en términos proporcionales con sus hermanos. A diferencia del mayorazgo de La Concepción, que fue como se llamó la herencia del sacerdote Jerez de Aristiguieta, que era en su totalidad de Bolívar, gracias a la voluntad del cura.
Por cierto, a este sacerdote lo llamaban el Cura Aristigueta. De tal modo que siendo un niño de seis años ya Bolívar se sabía a sí mismo como un heredero de una inmensa fortuna. Fíjense lo que dice Frédéric Lange, esta extraordinaria historiadora francesa dedicada a estudiar la historia de Venezuela. La va a citar un excelente historiador, Juan Morales; dice Frédéric Lange: la fortuna más grande de esta época era la del marqués del Toro, que en 1781 ascendía a 504.632 pesos.
Le seguía el padre del Libertador, que recibió en herencia 120 mil pesos. De modo que el padre del Libertador, según estos registros de Frédéric Lange, era el segundo hombre más rico del país. Súmenle a eso que su hijo Simón va a heredar además del cura por el testamento de Jerez de Aristiguieta, de modo que dinero no faltó en esa casa. Por otra parte, ante la negativa de volver a vivir bajo la égida de su tío Carlos Palacios, a Bolívar entonces lo inscriben en la escuela que regenta en sus casas Simón Rodríguez.
Y allí lo vamos a encontrar en 1795 y vive unos meses en casa de Simón Rodríguez, hasta que las aguas se calman y vuelven a la casa paterna bajo la tutela del tío Severo. Pero ya hay otros términos. Y luego, en 1796, lo tenemos recibiendo lecciones por parte del joven Andrés Bello. Lo estaba instruyendo en historia y en geografía.
Por cierto, Bello era apenas dos años mayor que Bolívar, lo que revela una precocidad extraordinaria en Bello. Y luego lo tenemos a los quince años: el 26 de noviembre de 1798 ha ascendido a subteniente del Batallón de Milicias de Blancos voluntarios de los valles de Aragua. Esta etapa, por cierto, está muy bien estudiada por Fernando Falcón en su trabajo El cadete de los Valles de Aragua. Mientras recibe ese ascenso en las milicias también recibe clases en su casa de Caracas, junto a otros jóvenes de la élite, clases de matemáticas, de física.
Estas clases se las da fray Francisco de Andújar, quien por cierto cuando Humboldt y Bonpland pasan por Venezuela y por Caracas valoran muy favorablemente el trabajo de fray Francisco de Andújar. En 1798 su tío Esteban Palacios Blanco, hermano de su madre, es designado ministro del Tribunal de la Contaduría Mayor de Cuentas en Madrid, y ese era un cargo importante. Entonces él envió una carta invitando a sus sobrinos Bolívar Palacios, a los varones, por supuesto, a que vayan a vivir con él un tiempo en España.
Juan Vicente no acude el llamado, pero Simón sí, y aquí viene la primera etapa europea de Simón Bolívar. Cuando tiene apenas 16 años va a viajar a Europa: zarpa de La Guaira el 19 de enero de 1799 y llegaba a Veracruz el 2 de febrero. A bordo del navío San Ildefonso sube a Ciudad de México; está allí una semana; el 20 de marzo está de vuelta en Veracruz y navegan hacia La Habana. Ahí están dos días y finalmente llega a Santander el 16 de mayo de 1799, y el 10 de junio Bolívar está en Madrid.
Su tío y él, sus sobrinos, van a vivir en casa de Manuel Mayo. Manuel Mayo es entonces ministro de Hacienda y hombre de gran influencia ante la corona española, y era el protector de Esteban Palacios Blanco. Mayo había nacido en Popayán y había crecido una parte de su infancia y adolescencia en Caracas, donde estimamos que nació la amistad con los Palacios Blanco, suponemos nosotros.
Y el tío Esteban se va a esmerar en que su sobrino Simón reciba clases de castellano, francés, que aprenda a bailar, que siga su aprendizaje de historia, de matemáticas. Y en una de esas vueltas de la política española, Mayo cae en desgracia y con él cayó Esteban Palacios, y Esteban Palacios es hecho preso. Todo esto está ocurriendo cuando Manuel Godoy, que es el favorito de Carlos IV, retoma sus influencias y desplaza a Manuel Mayo. ¿Y qué hace entonces Bolívar?
Pues se va a vivir en la casa del marqués de Ustáriz. El marqués de Ustáriz se llamaba Jerónimo Enrique de Ustáriz y Tovar Suárez del Otero, había nacido en Caracas en 1735 y era amigo, por supuesto, de la familia Bolívar, de la familia Palacios; formaban parte de la misma élite caraqueña. Entonces Bolívar se va a vivir en la casa del marqués de Ustáriz, lo recibe con los brazos abiertos, y allí iba a aprender a practicar esgrima, a montar a caballo; asiste además a los salones y las tertulias y las fiestas, bien que las haya organizado el propio marqués de Ustáriz o que hayan sido invitados ambos. Y también estudia y lee bajo la conducción del marqués de Ustáriz; por cierto, el marqués de Ustáriz tenía muy buenas condiciones económicas, evidentes.
Y aquí hay un detalle interesante: no siempre se señala con claridad que el marqués de Ustáriz le entregó a Bolívar una cantidad de libros fundamentales. Siempre se señalaba a Simón Rodríguez por toda justicia porque fue un maestro y libertador, y también se señala a Bello. Pero Ustáriz fue muy importante, mucho, pues además fue el tutor de esos años juveniles madrileños de Simón Bolívar. Incluso uno pudiera hasta pensar que, ante la ausencia de la figura paterna, primero Bolívar se va a identificar con su abuelo, con Feliciano, pero el abuelo muere, después se identifica con Simón Rodríguez, y aquí yo creo que Ustáriz va a funcionar como un modelo, y Bolívar siempre le tuvo un enorme afecto; eso lo testimonia en todas sus cartas donde por algún motivo lo menciona.
Por cierto, en una carta que le escribe Bolívar a Francisco de Paula Santander el 20 de mayo de 1825 desde Arequipa le dice que en su estadía madrileña ha leído lo siguiente, voy a citar la carta: "He leído a Locke, Condillac, Buffon, d'Alembert, Helvetius, Montesquieu, Mably, Filangieri, Lalande, Rousseau, Voltaire, Roland, Berthot y todos los clásicos de la antigüedad, así filósofos, historiadores, oradores y poetas, y todos los clásicos modernos de España, Francia, Italia y gran parte de los ingleses". Fin de la cita.
Bien, no fueron pocos los libros que le entregó el marqués de Ustáriz a Bolívar. Eran libros que estaban, por supuesto, en la biblioteca del marqués de Ustáriz. En casa del marqués va a conocer Simón a María Teresa Rodríguez del Toro y a la Alayza, que era sobrina del marqués del Toro caraqueño, de Francisco Rodríguez del Toro. Y Bolívar y las señoritas se van a enamorar en un arrebato; muy pronto Bolívar le va a proponer matrimonio, sin embargo el matrimonio no ocurre de inmediato, sino que más bien la novia va a viajar a Bilbao, Bolívar se va detrás de la novia y la familia de la novia.
Estamos en 1801: va a permanecer varios meses Bolívar en Bilbao, casi todo el año 1801. Va a viajar el 20 de marzo a Bilbao; está en Bilbao hasta enero de 1802, prácticamente un año, y entonces se desplaza a Bayona, en el país vasco francés, luego viaja a Amiens, a París, a Burdeos. En abril está en Santander, luego regresa a Bilbao y en mayo está en Madrid. Por cierto, sobre sus meses en Bilbao contamos con un estudio formidable, Simón Bolívar Bilbao, el hombre antes del héroe, y esto es de Alejandro Cardoso Uzcátegui, un libro extraordinario, muy pormenorizado en esos nueve meses de Bolívar en Bilbao.
¿Qué se sabe de los dos meses que Bolívar pasó en París? Pues muy poco; no se conservan cartas escritas de ese período, si es que las escribió. Y como afirma Augusto Mijares, el autor de una de las mejores biografías de Bolívar, que se titula El Libertador, Mijares dice que lo impresionó más en París la segunda visita que va a ocurrir en 1804, cuando va a estar en París durante la coronación de Napoleón. Estamos en 1801.
Bien, estos enamorados se casan el 26 de mayo de 1802 en Madrid, en la iglesia de San José. Bolívar sumaba 19 años y María Teresa 21. Pocos días después se mueven hacia La Coruña y de allí zarpan el 15 de junio, y llegan a La Guaira el 12 de julio de 1802. Y ahí ella escribe una carta, que es la única carta que se conoce de la señora Bolívar; le escribe al día de la llegada a La Guaira, es una carta dirigida a su padre, Bernardo Rodríguez del Toro, y le cuenta rápidamente qué es lo que ve, cómo es aquello, y les manda saludos.
Bueno, siete meses después de la llegada, el 22 de enero de 1803 fallece de fiebre amarilla María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza de Bolívar Palacios en la Casa del Vínculo, la esquina de Gradillas. Esa es la casa que Bolívar había heredado de Jerez de Aristiguieta, que era una de las casas mejores y más grandes en toda Caracas de la Caracas del entonces, por supuesto. Bueno, estos meses caraqueños de Bolívar, de recién casados, estuvieron dominados con alegría: enseñarle esas vastas propiedades a su esposa, presentarle a sus familiares, a los esclavos y a la familia con quien Bolívar tenía unas relaciones muy fluidas. Se dedica también Bolívar a la organización de su fortuna personal, al sueño de la paternidad que nunca llegó, por cierto, y llega la muerte de María Teresa y Bolívar, devastado realmente, decide regresar a Europa en octubre de 1803.
Año fatídico para él. En 1803 Bolívar tiene 20 años y el Diario de Bucaramanga va a afirmar lo siguiente, Bolívar, cito: "Sin la muerte de mi mujer en Caracas o San Mateo, no me habrían nacido las ideas que adquirí en mis viajes y en América no hubiera formado aquella experiencia ni hecho a que el estudio del mundo de los hombres y de las cosas, que tanto me han servido en todo el curso de mi carrera política". Fin de la cita.
Bien, Bolívar va entonces a zarpar hacia Europa el 23 de octubre de 1803, y en enero está en Cádiz, en febrero está en Madrid y en mayo está en París. Ahí se va a reencontrar con Simón Rodríguez y va a conocer a Fanny du Villars, que va a ser el segundo amor de importancia en su vida. Va a frecuentar a Humboldt y a Bonpland, quienes ya están de vuelta del periplo americano, y Bolívar va a ser asiduo de salones parisinos. No sabemos si asistió en persona a la coronación, que fue el 18 de mayo de 1804.
Sabemos que estaba en París, pero los testimonios son contradictorios. Algunas veces él ha dicho que sí lo vio, otras veces dice que no; nosotros consignamos que los testimonios son contradictorios. ¿Quién era Fanny du Villars, por otra parte? Bueno, una mujer joven tenía 30 años, casada con el conde dervier du Villars, quien le llevaba 30 años a ella, y este era un hombre de 60 años.
En esa época, 60 años era un anciano. De modo que Fanny tenía 30 y Bolívar tenía 21, y es evidente por las cartas que se pueden leer que sostuvieron una relación amorosa de cómplices, además de cómplices confesionales. Y bueno, también hay que decir que estos años europeos fueron de grandes convulsiones personales para Bolívar en este segundo viaje. En sus cartas se advierten esos estados depresivos, eufóricos, y abundan testimonios sobre la vida muy festiva que llevó, cosa que Simón Rodríguez le reconvenía permanentemente.
Le decía que ese no era el camino, que recapacitara, y finalmente en abril de 1805 Bolívar se despide de Fanny. Va a hacer un viaje hacia Italia con Fernando Rodríguez del Toro, hijo del marqués del Toro caraqueño y muy amigo de Bolívar, y Simón Rodríguez. Pero eso lo vamos a ver en la próxima parte del programa cuando veamos por dónde fue este viaje. En la parte anterior del programa veníamos hablando del viaje de Simón Bolívar, Fernando Rodríguez del Toro y Simón Rodríguez por Italia.
Ellos van a recorrer Verona, Vicenza, Padua, Perugia, Ferrara, Bolonia, Florencia, Venecia, hasta que llegan a Roma. Y allí ocurre el célebre juramento del Monte Sacro, el 15 de agosto de 1805. Quizás inspirado en la visión recurrente de las glorias napoleónicas, ya que Bolívar no solo ha estado en la coronación parisina de Napoleón sino que ahora sí ha estado presente en la coronación de Napoleón en Milán. Ahora, retórica aparte, el juramento, por supuesto, no fue como quedó transcrito, sino algo coloquial que después fue reescrito.
Esto lo aclara muy bien Augusto Mijares en la biografía de Bolívar; dice Mijares: "Las palabras del juramento que se dan en todas las narraciones proceden de una publicación hecha en 1883 por el escritor colombiano Manuel Uribe, de acuerdo con las confidencias que le hizo don Simón Rodríguez. Pero claro está, esta versión de segunda mano y escrita tantos años después del suceso apenas conservaría rasgos muy adulterados del original". Bien, fin de la cita.
Estuvieron en Nápoles antes de regresar a París, a donde llegan en abril de 1806, y de acuerdo con sus cartas entonces estaba Bolívar harto de la vida disoluta que había llevado y se proponía regresar a Venezuela. Antes de venirse, recibe el segundo grado de la masonería en la logia parisina de San Alejandro de Escocia. Y años después, en 1828, le dice a Luis Perú de Lacroix en esa maravilla que es el Diario de Bucaramanga lo siguiente, cito: "que en París se había recibido de maestro, pero que aquel grado le había bastado para juzgar lo ridículo de aquella antigua asociación; que las logias habían encontrado algunos hombres de mérito, bastantes fanáticos, muchos embusteros y muchos más tontos burlados". Fin de la cita.
Bien, esos son los juicios de Bolívar sobre la masonería, al menos lo que dice en ese momento, en 1828, en el Diario de Bucaramanga. Luego viaja de Hamburgo a Charleston; allí desembarca el 1.º de enero de 1807. Visita Filadelfia, Washington, Boston y Nueva York, y permanece casi seis meses en los Estados Unidos hasta que regresa en junio a Caracas, habiendo tomado el barco en Filadelfia. Es obvio que esta estadía de casi cuatro años en Europa y los Estados Unidos fue decisiva para la formación política del joven caraqueño.
Si en la primera estancia española el marqués de Ustáriz puso en sus manos aquellos libros que señalamos antes, en esta la relación con Rodríguez, la presencia de Napoleón en todos los rincones de Europa, las ideas liberales y las ideas de la Ilustración hicieron de Bolívar otra persona. Llegó con 20 años a Europa y regresó con 24; es un viaje providencial en el momento preciso y la edad propicia del joven Simón Bolívar. Y algo más: al llegar se encarga de sus haciendas; en las de Yares tiene un pleito de linderos con Antonio Nicolás Briseño, le está discutiendo unas tierras a Bolívar. La sangre no llega al río, pero estuvieron a punto de dirimir en duelo las desavenencias que tenían.
Bolívar va a moverse entre Yares, San Mateo y Caracas, y en especial en la hacienda que los Bolívar tenían en las afueras de Caracas, en una ribera del Guaire. Eso hoy en día es la cuadra de Bolívar, que queda muy cerca de la esquina de Bárcenas Arriba. Allí los jóvenes de la élite caraqueña en esa casa se van a reunir a leer, a recitar, a bailar, a montar a caballo y, sobre todo, a escuchar a Simón que ha traído unas ideas nuevas de Europa.
En 1808 van a tener lugar los sucesos de Bayona cuando Napoleón coloca la corona de España sobre su hermano, José Bonaparte, y Carlos IV y Fernando VII quedan en cautiverio, y se va a iniciar, como sabemos, la gran crisis del mundo hispánico. Y el 19 de abril de 1810 el Cabildo caraqueño crea la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII. Bolívar no participa en estos hechos; está en sus haciendas. La Junta más adelante lo va a ascender a capitán en mayo de 1810, y en junio la Junta lo designa comisionado ante el gobierno británico y van a viajar a Londres los jóvenes Andrés Bello, Luis López Méndez y Simón Bolívar.
Esos son los tres integrantes de la Comisión, la embajada que va a Londres a explicarle al gobierno británico lo que está pasando aquí en Caracas, y desembarcan en Portsmouth el 10 de julio de 1810. Y el 14 de julio ya están en Londres; Miranda los va a asesorar, les gestiona entrevistas, no va con ellos a los encuentros, pero se reúnen diariamente a cotejar informaciones, etcétera. Miranda sí los lleva a conocer los sitios públicos principales, los museos, los jardines y el observatorio, además les presenta gente de primer orden. Ellos conocen a Jeremy Bentham nada menos, a James Mill, al marqués de Wellesley, que era el ministro de Relaciones Exteriores en Gran Bretaña.
De modo que Miranda le va a abrir las puertas del mundo político e intelectual, que Miranda las tenía abiertas desde hace muchísimos años por ese trabajo extraordinario de caballero, vigente y hombre que hizo Miranda en Europa. Bueno, Bolívar da por concluida su misión en Londres y zarpará de allá el 22 de septiembre rumbo a La Guaira con escala en Trinidad. Ha estado en total dos meses y medio en la capital británica. Luis López Méndez y Andrés Bello se mudan a la casa de Miranda.
Recordemos que por una parte sale Bolívar y cinco días después se embarca Miranda, se viene a Caracas también, y en su casa quedan Luis López Méndez y Andrés Bello. Y ambos, por supuesto, ignoraban que nunca regresaron a su país. López Méndez se fue a Perú y Andrés Bello se fue a Chile. Bueno, es el destino que nunca se sabe hacia dónde nos lleva; bueno, en este encuentro londinense es cuando se conocen el veterano Miranda, que entonces tenía 60 años, y el joven Bolívar, que tiene 27, y la admiración de Bolívar por Miranda es clarísima.
Es evidente; vamos a ver que actúa con reciprocidad porque apenas llega Miranda a Caracas, el 10 de diciembre, Bolívar ha llegado el 5 de diciembre. Miranda se aloja en casa de Bolívar y vamos a tener que Bolívar el 7 de diciembre ya le está informando a la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII lo que ha hecho en Londres. Además, he regresado con un secretario francés que se llamaba Pedro Antonio Leleux; este era el librero que tenía Miranda en Londres, un hombre culto o aventurero, y que se quiso venir como secretario de Bolívar a Venezuela y aquí estuvo unos años y regresó. Y ellos tres, Miranda, Bolívar y Leleux, van a fundar la Sociedad Patriótica en Caracas; eso va a ocurrir en diciembre de 1810 y ya en enero sostienen reuniones regulares.
Esas reuniones eran a partir de las 6 de la tarde; los agarraba la madrugada a veces; habían conseguido una casa en la esquina de Las Ibarras. ¿Quiénes integran la Sociedad Patriótica? Antonio Muñoz Tébar, Vicente Salias, Francisco Espejo, Miguel Peña, Carlos Zublet, que ha estado presente siempre en la historia de Venezuela, Francisco Coto Paule, entre otros. Y esta Sociedad Patriótica de Caracas se va a constituir como un organismo de presión permanente para el Congreso, que ya se reúne en Caracas a partir de marzo de 1811, en vez de continuar representando o contemplándose la figura de la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII, se dé el paso de la Constitución, de una república autónoma.
La República de Venezuela y en las noches del 3 para el 4 de julio, en la madrugada, Bolívar interviene en la Sociedad Patriótica con estas palabras, que son las primeras palabras políticas importantes de Bolívar. Dice lo siguiente: "Se discute en el Congreso Nacional lo que debería estar decidido, ¿y qué dicen? Que debemos comenzar por una confederación como si todos no estuviésemos confederados contra la tiranía extranjera. Que debemos atender a los resultados de la política de España. ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos o que los conserve si estamos resueltos a hacer libres. Esas dudas son tristes efectos de las antiguas cadenas, que los grandes proyectos deben prepararse en calma; 300 años de calma no bastan. La Junta Patriótica respeta como debe al Congreso de la nación, pero el Congreso debe oír a la Junta Patriótica, centro de luces y todos los intereses revolucionarios. Pongamos sin temor la piedra fundacional de la libertad suramericana, vacilar es perdernos, propongo que una comisión del seno de este cuerpo lleve al soberano Congreso estos sentimientos, y así fue". Fin de la cita.
Una intervención extraordinaria de Bolívar. Y la comisión fue al Congreso Nacional y muy poco tiempo después, horas después del 5 de julio, se decidió la creación de una república con los límites de la entonces abolida Capitanía General de Venezuela. Como sabemos, el doctor Juan Germán Roscio es el que redacta el acta; antes había sido Roscio el redactor del Estatuto Electoral que dio pie a la reunión del Congreso, a que se eligieran unos diputados que formaran un Congreso. Y también Roscio, como sabemos, es el redactor junto con Isnardi y Ustáriz de la Constitución Nacional de 1811, aprobada el 21 de diciembre.
Bolívar no está presente en la sesión que declara la creación de la República simplemente porque no era diputado; sí lo era Miranda. Miranda dio tiempo de que llegara el 10 de diciembre y lo eligieran diputado. Bolívar se va a alguna de sus haciendas; hay algunos que afirman que estaba enfermo en esos días, no lo sabemos. En todo caso lo tenemos de vuelta en la escena caraqueña en octubre de 1811.
Y luego lo volvemos a hallar en Caracas el 26 de marzo de 1812, cuando está escarbando entre los escombros buscando sobrevivientes del terremoto de ese día fatídico 26 de marzo de 1812. Todo esto lo refiere José Domingo Guías, un realista, y lo refiere con detalle en su libro Recuerdo sobre la rebelión de Caracas, un libro que hay que leer. Para ese momento ya Monteverde había desembarcado en Coro procedente de Puerto Rico, enviado por el Consejo de Regencia a recuperar el territorio venezolano, y venía obteniendo victorias con el apoyo de los hombres de Reyes Vargas.
Reyes Vargas tenía un ejército de indígenas; los indígenas estaban en ese momento con el rey de España. Miranda es entonces nombrado generalísimo para enfrentarlo; lo designan los presidentes del triunvirato de la República de Venezuela, que son Cristóbal Mendoza, Juan Escalona y Baltasar Padrón. Y Miranda, a su vez, con poderes absolutos porque ha sido designado generalísimo, designa a Bolívar para que asuma la plaza de Puerto Cabello, y eso va a ocurrir en mayo de 1812. Por otra parte, hay una leyenda que dice que Bolívar pronunció unas palabras aquel 26 de marzo de 1812.
Se dice: "Si se opone la naturaleza a nuestros designios, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca". Bueno, este tipo de frases grandilocuentes no parece que haya sido probable, pero forma parte del halo mitológico que se posa sobre la figura del Libertador. En todo caso, sí sabemos que estuvo allí por el testimonio de Díaz, y también sabemos que el terremoto más bien obró a favor de la causa realista de los españoles y no de la patriótica. Entre otras cosas porque los sacerdotes consideraron al terremoto como una admonición divina contra los revolucionarios republicanos.
Recordemos que buena parte de la Iglesia católica respaldaba a la monarquía y algunos otros respaldaban a la república; la Iglesia no era monolítica en esto, pero digamos que los sacerdotes oficialistas o vaticanistas, digámoslo así, seguían y respaldaban a la monarquía, como es evidente. Y el 12 de julio de 1812, cuando ya se ha perdido la plaza de Puerto Cabello, volvió deprimido y autoculpabilizado; le escribe a Miranda lo siguiente: "Yo hice mi deber, mi general, y si un soldado me hubiese quedado con él se habría combatido al enemigo. Si me abandonaron, no fue por mi culpa. Nada me quedó para hacer y contenerlos y comprometerlos a que salven la patria, pero ¡ah!, ésta se ha perdido en mis manos". Fin de la cita.
Bueno, vamos a tener que una vez perdida la plaza de Puerto Cabello, perdida la guerra, pues Miranda firma las capitulaciones de San Mateo con unos enviados de Monteverde. Se acaba la guerra y Miranda se dispone a irse. Llega a La Guaira el 31 de julio de 1812, cuando los coroneles de Miranda lo hacen preso en La Guaira y se lo entregan a Monteverde. Bueno, entre las muchas versiones sobre los hechos ocurridos este día, la de Caracciolo Parra Pérez, recogida en Historia de la Primera República de Venezuela, a mí me resulta más convincente.
El historiador dice que Miranda llegó a La Guaira el 30 de julio a las 7 de la noche y que se hospedó en casa del comandante militar de la zona, Manuel María de las Casas. Y ahí apunta que se juntaron en secreto De las Casas, el doctor Miguel Peña, los comandantes Tomás Montilla, Rafael Chatillon, José Landaeta, Juan José Valdés y los coroneles Juan Paz del Castillo, José Mires y Manuel Cortés Campo Manes. Y todos juzgaban muy, muy severamente a Miranda, y Bolívar incluso propuso que se le fusilara por traidor, pero no lo aceptaron. Por otra parte, el capitán del barco El Saphir, que era el que iba a llevar a Miranda, el capitán Haynes, le dijo a Miranda al llegar en la tarde que se embarcaran y se fueran, pero este no quiso; él quiso pasar la noche, y en esa madrugada fatídica del 31 de julio, estando dormido Miranda, pues irrumpieron su habitación quienes lo hacen preso.
Que fueron Bolívar, Chatillon y Montilla. Y Miranda le pide a la linterna a su asistente, que es un muchacho en ese momento, a Carlos Zublet, y les ilumina los rostros a quienes lo están despertando y apresando. Entonces pronuncia aquella frase que también no sabemos si fue exactamente así: "¡Bochinche! ¡Bochinche! Esta gente no sabe hacer sino bochinche". Bueno, De las Casas, siguiendo instrucciones de Monteverde, lo entrega a Cerveris y este lo introdujo en la celda del Castillo San Carlos, en La Guaira.
Y en enero de 1813 es trasladado al Castillo de San Felipe en Puerto Cabello, en junio al Castillo del Morro en Puerto Rico, y en diciembre a la cárcel de la Carraca, en Cádiz. Allí fallece el 14 de julio a la 1 y 5 minutos de la madrugada de 1816, cuando tenía 66 años, Francisco de Miranda Rodríguez. Bueno, han corrido ríos de tinta en Venezuela para explicar este momento trágico de la historia, en el que el precursor de la independencia es entregado a los realistas, a Monteverde específicamente, por el futuro Libertador, entre otras personas. Pero los hechos son crudos.
La verdad que Bolívar se detuvo ante un dilema: si las capitulaciones firmadas por Miranda eran buenas, ha debido quedarse a hacerlas respetar. Si se quería ir porque era un traidor, esta es una lógica que tenía algún peso argumental, al menos en medio de la turbulencia de la derrota donde la gente estaba más bien ofuscada. Pero el 26 de agosto Monteverde le escribe al Consejo de Regencia afirmando lo siguiente, voy a citar, refiriéndose a todo el tema: "los que fueron contagiados, pero de algún modo obraron opuestamente a la maligna intención de los facciosos. En esta clase, excelentísimo señor, se hallan don Manuel María de las Casas, don Miguel Peña y don Simón Bolívar; yo no puedo olvidar los interesantes servicios de Las Casas, ni de Bolívar y Peña".
Bueno, los interesantes servicios son haberle entregado a Miranda, evidentemente. Y allí mucha gente se pregunta si Bolívar hubiese obtenido un pasaporte por parte de Monteverde si no hubiese prestado esos interesantes servicios. La verdad es que no parece probable que lo hubiese recibido. Bueno, en todo caso los mirandinos consideran que la entrega fue una infamia de Bolívar y acaso su error más desgraciado.
Y los bolivarianos por su parte señalan que Miranda era un traidor, que además Bolívar no tuvo otra alternativa para salir del trance y que felizmente lo hizo porque si no hubiese caído preso también. En cualquiera de los argumentos, tanto mirandinos como bolivarianos, es un momento muy poco afortunado de la vida de Bolívar y, por supuesto, muy desafortunado en la vida de Miranda, porque es el comienzo del fin de su vida. Por su parte, Bolívar obtiene un pasaporte, se va a Curazao el primero de septiembre, está dos meses en Curazao hasta que llega a Cartagena el 2 de noviembre, y el 15 de diciembre escribe el Manifiesto de Cartagena, su primer texto político de importancia. Se titula Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño, texto que se conoce como el Manifiesto de Cartagena.
Y antes del 27 de noviembre de 1812 le envía al Congreso de la Nueva Granada un texto analítico de las causas y de la pérdida de la primera República de Venezuela, con los mismos argumentos que en el segundo, que fue el que se hizo célebre. En nuestro próximo programa vamos a ver lo sustancial del Manifiesto de Cartagena, por qué es un documento tan importante, porque fija los derroteros del pensamiento de Simón Bolívar en muchísimos sentidos. Por lo pronto, en este programa nos quedamos hasta aquí, en esta primera parte de la vida de Bolívar, donde hemos recorrido su nacimiento, su familia, su infancia, su adolescencia, su primera juventud, su primer viaje a Europa, su viudez y su segundo viaje a Europa. Y ya su participación en la guerra de independencia, cuando comienza en 1812, cuando desembarca en Coro Domingo de Monteverde proveniente de Puerto Rico.
Muy bien, nos escuchamos en nuestro próximo programa. Ha sido un placer hablar para ustedes, me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica, Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba Rafael Arraiz. Ha sido como siempre un placer hablar para ustedes en este primer programa de los varios que va a haber sobre la vida y obra de ese venezolano excepcional, que fue Simón Bolívar Palacios. Hasta nuestro próximo encuentro.