Serie Militares. Juan Vicente Gómez. Cap 1.
Militares. Juan Vicente Gómez Chacón. Cap 1.
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Mi número de productor nacional independiente 30.720. Hoy, en la continuación de la serie de militares venezolanos que venimos haciendo desde hace ya varias semanas, incluso meses, hoy nos toca hablar en un primer capítulo de Juan Vicente Gómez Chacón, tachirense que nace en 1857 y fallece en 1935, a los 78 años. Juan Vicente Gómez era hijo de Pedro Cornelio Gómez y de Herminigilda Chacón.
Vivían en eso que los historiadores llaman el hinterland, es decir la zona común que se forma entre San Cristóbal, San Antonio, Cúcuta e incluso más allá hasta Pamplona. Toda esa zona del norte de Colombia y del occidente de Venezuela es una zona históricamente común. La misma cultura, las mismas familias, las mismas tradiciones, incluso el mismo acento, e incluso durante muchísimos años la metrópolis cultural en ese país que entonces estaba incomunicada o con una comunicación muy difícil con el centro de Venezuela. En ese entonces la metrópolis de esa zona de Venezuela era Bogotá.
De modo que es la zona más colombiana de Venezuela en el buen sentido de la palabra y del sentido de que comparten costumbres, tradiciones, familias, gastronomía con toda esa región del Norte de Santander y de Santander, esos dos departamentos de Colombia que tienen históricamente esa relación tan estrecha con el Táchira venezolano. Allá va a nacer él el 24 de julio de 1857, en La Mulera. Sus padres, Pedro Cornelio Gómez y Herminigilda Chacón, tuvieron 14 hijos.
Esto era lo más frecuente entre otras cosas porque esas familias del Táchira desde tiempos coloniales sabían que la posibilidad de prosperar en vida estaba vinculada con el número de hijos, porque el número de hijos también eran fuerzas de trabajo. Recordemos que durante el período colonial fueron poquísimas, contadas, la mano de obra esclava africana que se utilizó en la región de los Andes. De modo que la unidad de producción era la familia.
Y además, esas familias del Norte de Santander y el estado Táchira en Venezuela, extensivo a Mérida y a Trujillo, eran familias tradicionalmente muy católicas. De modo que 14 hijos pues era, digamos, no voy a decir lo normal, pero era frecuente. ¿Dónde va a aprender a leer y escribir Juan Vicente Gómez, el niño? En la escuela de La Mulera.
La Mulera estaba en la región del Salado. Y ya siendo un adolescente se dedica al comercio, de modo que siendo ya un muchachito o niño ya él empieza a tener sus primeras instrucciones comerciales, digámoslo así. Y a esto se suma la circunstancia de que en 1883 muere su padre, Pedro Cornelio Gómez.
A Juan Vicente le toca asumir la jefatura de la familia, tiene 26 años entonces. Estas son familias muy tradicionales donde, muerto el padre, el hijo mayor asume la jefatura de la familia, responde por la madre y ayuda, en este caso, responde por las hermanas o los hijos pequeños. Es una vieja tradición de esta región del país. Y en 1888 va a conocer a quien ha sido designado en ese momento como gobernador del Táchira.
¿Quién va a ser además su compadre? Cipriano Castro. Y aquí comienza el compadrazgo porque Juan Vicente Gómez ese mismo año se va a casar con Dionisia Bello y, por ejemplo, José Vicente Gómez, su hijo mayor, nace en 1888 y Alí Gómez, a quien él quiso muchísimo, nace en 1890.
Por cierto, Alí Gómez fue una de las víctimas de la gripe española en Venezuela y fallece en ese período. La gripe española, entre 1918 y 1922, dejó víctimas en Venezuela. Bien, entonces ya para 1888 tenemos a Gómez de amigo de Cipriano Castro, quien es el gobernador; lo tenemos casado y en 1892 lo hallamos junto con Cipriano Castro a favor del presidente Raimundo Andúesa Palacio y en contra de Joaquín Crespo, quien está intentando y logrando llegar al poder por la vía de las armas. Ellos van a batallar contra las fuerzas de Crespo en la famosa Batalla de Colón.
Ellos no pierden frente a Crespo, pero Crespo gana todo el país y a Castro y a Gómez no le queda otra alternativa que irse al exilio. Para un tachirense es cruzar la frontera y llegar a Cúcuta, y hacia allá van. Juan Vicente va a comprar una finca que se va a llamar Buenos Aires. Tiene 42 años cuando está instalado ya en Cúcuta.
Y allí van a pasar ambos unos siete años, tanto Cipriano Castro como su compadre Juan Vicente Gómez. Iban a pasar esos siete años que van de 1892 a 1899 cuando se deciden, en aquella coyuntura política que se creó a raíz de la muerte de Joaquín Crespo en La Mata Carmelera en 1898 y de la debilidad del gobierno de Ignacio Andrade, ellos aprovechan las coyunturas y van a invadir Venezuela desde Cúcuta en 1899. Ahí es cuando Juan Vicente Gómez tiene 42 años.
Para la época no era ya un hombre joven o un hombre maduro, eso le va a dar una ascendencia particular sobre la tropa. Recordemos que en 1899 quienes salen desde Cúcuta hacia la conquista del poder en Caracas son apenas unas 60 personas. Allí van, por supuesto, Cipriano Castro, que es el jefe de la aventura; en segundo lugar Juan Vicente Gómez, pero también va un muchacho que es Eleazar López Contreras, y van muchos otros que son esos tachirenses que van a alcanzar el poder en 1899.
Y que va a iniciar esa hegemonía militar tachirense que se prolongará entre 1899 y 1945, cuando concluya con el golpe del 18 de octubre de 1945 que le dan Acción Democrática, Rómulo Betancourt y Marcos Pérez Jiménez, un sector de los militares venezolanos, al presidente Medina. De modo, en este momento en 1899 estamos asistiendo al nacimiento de una prolongadísima hegemonía militar. Ya en Caracas, en 1899, formando gobierno, Cipriano Castro va a escoger su compadre como gobernador de Caracas y allí va a estar desde finales de octubre, principios de noviembre de 1899 y buena parte del año 1900.
Ese año Castro lo envía de vuelta al Táchira para que lo reconquiste con tropas y pacifique el estado natal de ambos. Él lo logra, lo hace, y se va a La Mulera. Tenía el proyecto de regresar a sus tierras, a su ganado, a su finca, sus hermanos menores, la familia que está en La Mulera y es la hacienda familiar. Pero esto más bien era un sueño doméstico, si se quiere idílico, porque de inmediato Cipriano Castro lo designa en octubre del 1900 gobernador del Táchira, tiene que asumir el poder allí.
En la próxima parte del programa veremos lo breve de esta estancia en la Gobernación del Táchira de Juan Vicente Gómez y cómo regresa a Caracas a asumir otro destino. Ya regresamos. Estás en sintonía de Unión Radio Cultural. Recuerda, todos los programas están colgados en la aplicación Anchor.fm. Este programa Venezolanos lo puedes volver a escuchar los sábados a las 10 de la noche y los domingos a las diez de la mañana.
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Su presencia es vital para la humanidad, para Venezuela, para el mundo entero. Y nosotros somos parte de esta historia del reinado de Dios, ustedes y yo, los cristianos católicos. Ustedes escuchan Venezolanos.
Somos Unión Radio Cultural. Decíamos en la parte anterior del programa que está muy poco tiempo como gobernador del Táchira Juan Vicente Gómez, porque en 1901 Cipriano Castro lo manda a llamar, viaja a Caracas y es nombrado vicepresidente. Recordemos que en esta época el viaje del Táchira a Caracas se hacía con un pasaporte en la mano. ¿Por qué?
Porque se salía en tren del Táchira, se llegaba al puerto de La Ceiba, en el punto más sureño del lago de Maracaibo, ahí se montaban en un barco. Llegaban a Maracaibo propiamente, cambiaban de barco. El barco se paraba en Curazao, ahí entregaban el pasaporte porque habían llegado a Holanda, y de Curazao pasaban a Puerto Cabello y desde Puerto Cabello a La Guaira. De La Guaira se subía por tren a Caracas.
Era un viaje sumamente largo y complejo. Esto que acabo de narrar podía tomar hasta una semana, de modo que llega a Caracas y es nombrado vicepresidente de la República. En 1901, el jefe del Ejército Liberal-Restaurador, es decir, con el que ellos conquistaron el poder, va a enfrentar Gómez, al frente de ese ejército, a Luciano Mendoza, a quien derrota en Guárico. Y va a enfrentar a Riera y Peñalosa, a quienes derrotan también en Falcón.
En 1902 le toca a Juan Vicente Gómez la Batalla de La Victoria contra Manuel Antonio Matos y un ejército de catorce mil hombres. Con un ejército bastante más reducido, Gómez dispersa al ejército de Manuel Antonio Matos. No lo vence totalmente; hay un pedazo del ejército que se desprende, al frente de él va Nicolás Rolando y bajan a Ciudad Bolívar, que es el terruño de Nicolás Rolando. Allí se apertrechan, reconstituyen su ejército y hasta allá va a perseguirlo Juan Vicente Gómez.
Y tiene lugar la última batalla que hubo en Venezuela y que sella el fin del caudillismo, el siglo XIX. Esa es la Batalla de Ciudad Bolívar que ocurre en 1903. Antes de esto, antes del fin del caudillismo, digamos que emblematizado por esta batalla de Ciudad Bolívar en 1902, va a ocurrir el episodio del bloqueo. Como sabemos, Gómez es vicepresidente; quien toma las decisiones en este caso es Cipriano Castro y el tema del bloqueo se resolvió en los Estados Unidos.
El presidente de los Estados Unidos invoca la doctrina Monroe de 1823, aquella que señala “América para los americanos” y que esa doctrina se blande frente a las potencias extranjeras, es decir, a los alemanes, los franceses, los italianos y los ingleses, por supuesto, que están bloqueando los puertos principales de Venezuela, que son La Guaira y Puerto Cabello, y que están exigiendo el pago de sus acreencias. Esas acreencias tienen su origen en la deuda de los ferrocarriles que construyó Antonio Guzmán Blanco, que no resultaron a lo largo de esos años productivos económicamente, y que la República de Venezuela tuvo siempre que pedir préstamos para honrar el contrato firmado con aquellas concesionarias que habían construido los ferrocarriles en Venezuela a sus expensas.
Porque hay que decirlo, las empresas inglesas, alemanas y francesas que construyeron los ferrocarriles en Venezuela lo hicieron con dinero propio y con tecnología propia; a lo que se comprometía la República de Venezuela era pagarle el 7 por ciento. Todos los años una parte se la cobraban ellos con el pasaje y la carga y otra parte tenía el Estado venezolano que suplirla. Y así se fue creando una bola de nieve, una deuda enorme que Venezuela no pudo pagar más.
Entonces vino el bloqueo en nuestras costas y la pretensión de invadir a Venezuela para cobrarse las grandes acreencias que tenían los ingleses, los alemanes y los franceses. Esto lo resolvieron los Estados Unidos llamando a las potencias europeas a Washington y llegando al acuerdo, también firmado por el gobierno de Venezuela, que el 30% de lo que venga a las aduanas de Puerto Cabello y La Guaira anualmente se iba a destinar al pago. Eso fue lo que ocurrió, así como estos barcos levaron anclas y regresaron a Europa.
Y esto permitió que alrededor de Castro y su gobierno se galvanizara el país, porque esto se vendió como una pretensión extranjera para adueñarse del territorio nacional. Que era, sí, era cierto. Lo que quizás no se dice claramente es que era una pretensión basada en las deudas que había contraído Venezuela a lo largo de prácticamente 30 años.
Prácticamente 30 años. Bien, mientras esto está pasando están también las batallas, pues la de La Victoria ocurre en 1902, donde Gómez vence a Manuel Antonio Matos, y la de Ciudad Bolívar está ocurriendo en 1903, cuando Gómez vence a Nicolás Rolando. Y aquí empiezan unas pequeñas molestias porque el vencedor militar de estas batallas es el jefe del ejército venezolano, que es Juan Vicente Gómez, porque el presidente de la República, Cipriano Castro, no está para estar al frente de batalla.
Y esto va creando unas tensiones entre ambos, al punto que Cipriano Castro llega a desconfiar plenamente de su compadre Juan Vicente Gómez y le tiende una trampa para ver si él iba a proceder traicionándolo. La trampa que le tiene es que le entrega el poder, Castro se retira; Castro está haciendo esto con el secreto objeto de que Gómez intente darle un golpe de Estado.
Gómez no lo hace y no pisa el peine, le devuelve el poder a Castro, pero ya nos revela que las tensiones entre ambos venían creciendo, que venían agudizándose. Sin embargo, estamos en 1902-1903 y faltan unos años para que Juan Vicente Gómez tome la decisión que va a tomar.
Recordemos que Cipriano Castro se va a operar en Berlín de la vejiga, tenía una fístula, eso está ocurriendo el 23 de noviembre de 1908. Queda encargado de la Presidencia de la República Juan Vicente Gómez y se va a oficializar su presidencia cuando el Tribunal Venezolano, el Tribunal Supremo de Justicia, que en ese entonces tenía otra denominación, el 17 de febrero de 1909 suspende a Cipriano Castro y queda el vicepresidente Gómez como el presidente legalizado de la República.
Recordemos que al no más embarcarse Cipriano Castro en el vapor Guadalupe con rumbo a Europa, pues las distintas conspiraciones que estaban en marcha para llegar al poder se activaron. Esta circunstancia fue aprovechada muy particularmente por Juan Vicente Gómez, quien puso en movimiento su proyecto personal de sustituir a Castro en la Presidencia de la República, como era su sueño desde hace ya un buen tiempo.
¿Cómo lo hizo? Sobre las bases del cable que enviaba el presidente enfermo desde Berlín y en el que le ordenaba al gobernador de Caracas, quien entonces era Pedro María Cárdenas, tachirense, que procediera en contra del vicepresidente. En el texto se leía, voy a citar: “La culebra se mata por la cabeza”. Fin de la cita. Y Gómez naturalmente interpretó que la culebra era él y le dio el golpe de Estado a su compadre.
Años después se supo que el cable no lo había escrito Castro sino sus enemigos, que buscaban que Gómez se hiciera con el poder, ya que de regresar Castro al mando ellos no tendrían horizonte. En todo caso, Gómez asumió con gusto la tarea y tanto le gustó que murió 27 años después, en 1935, ejerciendo la Presidencia de la República. Estamos en este momento en 1908. En la próxima parte del programa vamos a ver qué es lo que de inmediato hace Gómez en medio de esta circunstancia en la que su compadre ya no está.
Decíamos en la parte anterior del programa que Gómez de inmediato destituye a los ministros del gabinete fieles a Castro e inicia una persecución contra los jefes militares que respondían órdenes de su compadre y antecesor. Y además, para blindar su acción ordena enjuiciar al general Castro por intento de asesinato del vicepresidente de la República, con la prueba del cable en la mano. Y además lo ordena enjuiciar por el fusilamiento del general Antonio Paredes, ocurrido en 1907.
De modo que el golpe de Estado está perfectamente investido en las formalidades legales. Dicho de otra manera, el vicepresidente ha reaccionado contra el presidente que ha ordenado matarlo, de modo que al asumir la presidencia no se rompe el hilo constitucional. Esa es la línea argumental, lo que no está claro es si el presidente Castro de verdad ordenó matar a Gómez, cosa que todo indica que fue falso. En todo caso, esta es la trama legal que envuelve el hecho. Por otra parte, muchos venezolanos, hartos de la personalidad y del gobierno de Cipriano Castro, festejan la llegada de Gómez al poder.
Él invita a los exiliados a regresar al país, abre las puertas de las cárceles para los presos políticos y acepta la libertad de prensa. No disuelve el Congreso Nacional, sino que le pide al Congreso constituido que redacte un nuevo texto constitucional. Digamos que en algunos sectores del país la asunción de Gómez fue también recibida, e incluso el grupo literario La Alborada, que se llamaba así precisamente por eso, porque veían en Gómez la alborada, un amanecer, estuvo integrado por nada menos que los jóvenes Rómulo Gallegos, Salustio González Rincones, Enrique Sublett, Julio Planchart y Julio Horacio Rosales.
Y acuñaron este nombre por el entusiasmo que significaba la llegada de Gómez y él haber pasado la página de Castro. Bueno, ya veremos más adelante cómo estos mismos personajes se desencantan del nuevo presidente. Y entonces señalábamos que hay en marcha una nueva Constitución. Esa reforma de la Constitución Nacional devuelve a la República los 20 estados fijados en la Carta Magna de 1864. Esto, a todas luces, fue razonable, reduce el período presidencial a cuatro años y crea un consejo de gobierno.
Por si fuera poco, aquí ya empezamos a ver el guante autocrático: elimina el voto directo para presidente de la República y este pasa a ser elegido por el Congreso Nacional. Los diputados de este Congreso tampoco son elegidos de manera directa, sino mediante el sistema del segundo grado. Como vemos, el proceso de centralización del poder en unas solas manos ya estaba en marcha. El retroceso para la democracia ya no se daba solamente en la realidad, los hechos, sino en el texto constitucional.
Bueno, y en el marco de la Constitución Nacional de 1909, Gómez es designado por el Congreso Nacional el 25 de abril de 1910 general en jefe de los ejércitos y dos días después es electo presidente de la República para el período constitucional 1910-1914. Aquí hay un símbolo muy importante: primero el Congreso lo designa general en jefe de los ejércitos y después presidente de la República, como dejando claro dónde residía el poder, pues en el Ejército Nacional, que aquí lo ponen, lo designan en términos plurales que le dan más cuerpo y sonoridad: general en jefe de los ejércitos.
Claro, porque había ejércitos regionales, zonales, que formaban un solo Ejército Nacional. A partir de aquí vamos a ver cómo la columna vertebral del poder en Venezuela va a ser el Ejército Nacional. De hecho, fíjense que había un decreto de creación de la Academia Militar de Cipriano Castro. Ese decreto es desde el año 1903, pero lo cierto es que va a iniciar sus actividades en 1910 cuando se inaugura el edificio construido para tal fin en La Planicie, el cuartel de La Planicie. Esto puede observarse como una continuidad entre Castro y Gómez: el primero tiene la voluntad política de crear la Academia Militar y ordena construir el edificio, y el segundo, lo pone en funcionamiento.
Gómez va a designar al coronel chileno Samuel McHill, quien se desempeñaba como cónsul de Venezuela en Panamá, como instructor de la Inspectoría General del Ejército. Los antecedentes de McHill eran favorables, venía de organizar instituciones castrenses en Ecuador, Nicaragua o Honduras y se había formado en el ejército más profesional de Latinoamérica, que era el ejército chileno. De tal modo, la orientación que le imprimió a la Academia Militar Venezolana fue a semejanza de su país de origen e inspiración, vamos a decirlo de esta manera, prusiana, y la instrucción de los cadetes se articuló profesionalmente.
Y apenas dos años después, cuando tuvo lugar una parada militar en el hipódromo del Paraíso, las filas ordenadas y los pertrechos nuevos causaron un gran asombro entre la población. Ya era un hecho que el ejército venezolano había iniciado el camino de su profesionalización, atrás quedaban las montoneras del siglo XIX, integradas por soldados improvisados y sin disciplina. El camino de la profesionalización del ejército venezolano, iniciado por Castro y continuado por Gómez, venía a robustecer lo que ya se venía prefigurando como un proyecto político: la primacía de las fuerzas armadas como institución nacional. Veremos en lo sucesivo cómo la institución militar se desdobla incluso en dedo elector de los futuros presidentes de la República.
Y vamos ahora hacia una nueva Constitución Nacional, el año de 1914. Al año siguiente de inaugurada la Academia Militar en La Planicie, el gobierno de Gómez adquiere el Palacio de Miraflores. Lo adquiere en el año de 1911. Ese palacio fue construido, era una residencia personal no oficial, nunca fue oficial desde Joaquín Crespo, pero bueno, tenía unas magnitudes como ninguna otra edificación en Caracas para la época.
Crespo había muerto en 1898, su viuda, misia Jacinta Parejo de Crespo, estaba en el mundo y le vende el Palacio de Miraflores a la República de Venezuela. Claro, también en 1914 va a empezar el tema del petróleo en Venezuela. Recordemos que será la GEL con base en el informe Arnold. El informe Arnold es de 1912.
Explico muy brevemente el informe Arnold. Ralph Arnold es un geólogo norteamericano que es contratado por la General Asphalt, que es una empresa que explota el lago de asfalto de Guanoco, para que haga una investigación o indagación en el sitio de las posibilidades petroleras que tenía Venezuela. Arnold viene a Venezuela con 48 geólogos de Stanford, Yale y Harvard y hacen un barrido, un recorrido de oriente a occidente del país y entregan un informe geológico. Ese informe lo conoce Henry Deterding, que es el presidente de la GEL en el mundo, y con ese informe en la mano él decide entrar a explorar en Venezuela.
El informe señalaba que el lugar más probable para hallar petróleo era la cuenca del lago de Maracaibo. Y ahí comienza la Shell a explorar y consigue en 1914, a mediados de 1914, el pozo Zumaque Uno, y comienza la era petrolera venezolana porque este ya es un pozo que revela un campo de significativa importancia. De modo, ahí empieza la era petrolera a la que vamos a referirnos luego; por lo pronto, vamos a señalar este año, en 1914, como el comienzo.
Antes, en 1912, va a ocurrir una primera intervención de la Universidad Central de Venezuela por parte de Juan Vicente Gómez. Y por otra parte comienza en el mundo de la cultura el Círculo de Bellas Artes, que va a ser un grupo disidente de la Academia de Bellas Artes, que era más oficial, digámoslo así. Y en 1913, de acuerdo con la Constitución Nacional vigente, debían convocarse a elecciones, pero el general Gómez pensaba distinto y ante la hipotética invasión del general Castro por las costas de Falcón suspende las garantías, se declara en campaña y fija su cuartel general en Maracay.
Y entonces el doctor José Gil Fortoul, gran historiador que era presidente del Consejo de Gobierno, queda encargado en la Presidencia de la República. Mientras, algunos de quienes acompañaban a Gómez en este consejo no lo siguieron en la aventura continuista y salieron del gobierno de Gómez los generales Leopoldo Batista y Ramón Ayala. En la próxima parte del programa, la última, seguiremos viendo estos hechos en este primer capítulo sobre la vida y obra de Juan Vicente Gómez.
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Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Bueno, ahora tenemos Gómez entrando a Caracas triunfante en enero de 1914. Triunfante, digamos, es decir, porque realmente la invasión de Cipriano Castro no ha tenido lugar. Él regresa a la capital de la República y un Congreso Nacional de Plenipotenciarios lo designa presidente provisional de la República y comandante en jefe del Ejército. Pero la posición constitucional vigente que obligaba a ejercer la Presidencia de la República desde Caracas, pues a Gómez al parecer lo incomoda, y se designa entonces un presidente provisional distinto a él. Ese presidente se va a llamar Victorino Márquez Bustillos.
Finalmente la Constitución Nacional de 1914 es promulgada el 13 de junio y establece el período presidencial en 7 años, el septenio. Es decir, volvemos al... bueno, ni siquiera era la primera vez que se establecía un período presidencial tan largo, porque aquel primer gobierno de Antonio Guzmán Blanco, que se llamó el septenio, no fue por disposición constitucional sino por la fuerza de los hechos. De modo que el 3 de mayo de 1915, el Congreso Nacional eligió al general Gómez para el período 1915-1921, pero el tachirense no quiere abandonar Maracay y vivir en Caracas. Y se designa al mismo Márquez Bustillos como presidente provisional.
Y así permaneció por el lapso de seis años, mientras el general Gómez ostentaba el extraño cargo de presidente electo y comandante en jefe del ejército. Evidentemente el poder lo detentaba el jefe del Ejército, mientras el presidente provisional se encargaba de los asuntos rutinarios del Estado en una situación de provisionalidad dilatada. En esas circunstancias estuvo el doctor Victorino Márquez Bustillo entre 1915 y 1922, ¿verdad? Y estos años van a ser además los del crecimiento significativo de la industria petrolera.
Por supuesto, esto va a ocurrir después de 1918 porque la Primera Guerra Mundial está ya en 1914, termina en 1918 y esos cuatro años de duración de la guerra, también llamada la Gran Guerra, condujeron a aquella GEL a ser muy prudente en sus inversiones en Venezuela. Y realmente cuando pisa el acelerador y comienza a invertir con más fuerza es a partir de 1918, cuando la guerra ha concluido, porque durante la guerra había una situación de incertidumbre que aconsejaba ser prudentes en la inversión.
Claro. A partir de ahora los intentos por derrocar a Gómez van a ser muchos, pero desde una perspectiva más difícil que antes, ya que el ejército es una institución profesional en la que el gobierno ha invertido las sumas necesarias para su mantenimiento, gracias al cobro de las regalías petroleras, y vamos a tener estos años las disidencias de Rafael Arévalo González y de Román Delgado Chalbaud, quien estuvo catorce años preso. También las disidencias de Emilio Arévalo Cedeño, que invadió en siete oportunidades el territorio por los lados del Arauca. Vamos a tener las disidencias de Horacio Ducharne, de Ángel Lanza, de Juan Pablo Peñalosa y los hermanos Matías y Patrocinio Peñuela, y de todos aquellos que participaban de las conspiraciones.
Por cierto, todas ellas fueron derrotadas y se pagaron con exilio o cárcel, de modo que era muy difícil la sustitución del poder de Juan Vicente Gómez por la vía de las armas en aquella circunstancia donde él tenía el control férreo del Ejército Nacional. Y cuando se acerca el fin del período presidencial, que va de 1915 a 1922, el general Gómez promueve una nueva reforma en la Constitución. Eso va a ocurrir en junio de 1922. La reforma establece de nuevo los cargos de vicepresidente de la República y sobre las bases del texto constitucional el Congreso elige a Juan Vicente Gómez como presidente para el período 1922-1929.
Los vicepresidentes designados serán Juan Crisóstomo Gómez, llamado Juancho, como primer vicepresidente, y de segundo vicepresidente el hijo del general José Vicente Gómez. De modo que estamos ante la epifanía del nepotismo y la prefiguración de una suerte de dinastía que no terminó ocurriendo, pero en este momento, en 1922, parecía que ese era el destino de Venezuela o una dinastía gomera. El período se va a mantener en siete años y se va a permitir la reelección inmediata.
Además, bueno, aquí en esta nueva etapa de la dictadura de Juan Vicente Gómez estamos en una vuelta de tuerca más, el personalismo, pero ahora nepotísticamente, como si los parientes fueran extensión de la personalidad de Gómez. Y esto va a coincidir con el descubrimiento del pozo petrolero Los Barrosos 2, ahora en la zona de Cabimas. Este hallazgo va a colocar las reservas venezolanas en una dimensión planetaria. El estallido del pozo, el campo petrolero de Los Barrosos 2 en Cabimas, significó algo único.
Durante 10 días estuvo el chorro de petróleo botando cien mil barriles diarios sin que pudiese ser controlado por los operarios hasta que finalmente se logró. Pero era la prueba de las magnitudes del yacimiento petrolero que se había descubierto, de modo que aquí comienza otra etapa todavía más fértil en el petróleo venezolano. De modo que esto va a abrirle las puertas también o a corroborar lo que ya ha empezado a hacer la Standard Oil de John D. Rockefeller, que fue abrir operaciones en Venezuela en 1921. Los Barrosos 2 no es de la Standard Oil, es también de la Shell.
La Standard Oil va a comenzar en 1921 y hacia 1925, si mi memoria no falla, consiguen un pozo importante en Oriente del país. Pero ya con Los Barrosos 2 era un hecho incontestable que Venezuela tenía unas reservas petroleras de enormes proporciones y que la inversión en Venezuela petrolera, por parte de las compañías extranjeras, tenía todo el sentido del mundo. De hecho, para 1926-27-28 ya las exportaciones de petróleo superan a las exportaciones del café.
El oro negro en el país comienza sin que todavía no se vislumbre un final. Por otra parte, este año 1922 abre sus puertas de nuevo, después de 10 años clausurada, la Universidad Central de Venezuela. Se dice fácil, pero estuvo cerrada durante diez años y en 1923 vamos a tener un episodio novelesco y trágico, que es el asesinato en el Palacio de Miraflores del vicepresidente, el hermano de Juan Vicente Gómez, Juancho, llamado Juan Crisóstomo Gómez. Realmente nunca se supo quién cometió el crimen, pero el gobierno se lo atribuyó a los enemigos de Gómez y arreció la represión en contra de sospechosos y no simpatizantes del gobierno.
Y ya para esa fecha, la nómina de ministros que integraron diversos gabinetes de Gómez, algunos de ellos presididos por Márquez Bustillo, era considerable. Es justo señalar que Gómez tuvo la virtud de no sentirse inferior a los profesionales bien formados y nombró a muchos de ellos como sus colaboradores. Incluso, a la distancia asombra el conjunto venezolano de valía personal al que el general designó sin temor a que le hicieran sombra. Me estoy refiriendo a Laureano Vallenilla-Lanz, a Francisco González Guinán, a José Gil Fortoul, a César Zumeta, a Pedro Emilio Coll, a Manuel Díaz Rodríguez, a Pedro Manuel Arcaya, a Eloy González, a Caracciolo Parra Pérez.
Que son la nómina de intelectuales que forman parte del gobierno de Gómez, muchos de ellos provenientes de las canteras del positivismo, que comenzaron a formarse en Venezuela a finales del siglo XIX bajo la enseñanza de Adolfo Ernst y Rafael Villavicencio. En nuestro próximo programa continuaremos viendo los gobiernos o el gobierno de Juan Vicente Gómez, depende cómo ustedes quieran ubicarlo, y veremos con particular atención el tema petrolero, porque eso es muy distintivo de este período. Bueno, esto fue Venezolanos, el capítulo 1 de Juan Vicente Gómez, y habló para ustedes como siempre con mucho gusto Rafael Arráiz Lucca.
Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho. Y en la dirección técnica, Juan Clark. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraizarrobahotmail.com o en Twitter arroba Rafael Arráiz. Hasta nuestro próximo encuentro.