Serie Militares. Isaías Medina Angarita
Militares: Isaías Medina Angarita
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. Mi número de productor nacional independiente 30.720. Hoy, en la continuación sobre la serie militares venezolanos que venimos haciendo desde hace ya varias semanas, vamos a dedicarle el programa a un hombre que nace en 1897 y fallece en 1953, cuando tenía 56 años, y que fue presidente de la República: el general Isaías Medina Angarita.
Lo primero a señalar en su nacimiento es el 6 de julio de 1897 en San Cristóbal. Se trata de una familia mitad tachirense y mitad coriana, porque Isaías Medina Angarita era hijo de José Rosendo Medina, que era un coronel de Coro, hoy estado Falcón, y de Alejandrina Angarita García. Los Angarita, sí, son una vieja familia tachirense, de modo que era una combinación del coriano con tachirense el núcleo familiar de Isaías Medina Angarita.
Allí van a nacer además de Isaías: José Rosendo, Héctor, César, Julio y María Medina Angarita. El padre, el coronel José Rosendo Medina, muere en 1901 cuando Isaías era un niño; tiene cuatro años para el momento en que su padre fallece. Isaías Medina y sus hermanos van a estudiar primaria y secundaria en San Cristóbal; la primaria la va a estudiar con las señoritas Briseño y luego el final de la primaria y el bachillerato en el colegio de don Eloy Peralta.
En 1912, cuando es un muchacho de 15 años, toma la decisión, quizás apoyado y estimulado por su familia, de ingresar a la Academia Militar. Recordemos que la Academia Militar la había decretado Cipriano Castro y abrió sus puertas en 1910, cuando ya Juan Vicente Gómez gobernaba. De modo que en 1912, cuando va a ingresar Isaías Medina a la Academia Militar, se debe tratar de la segunda o tercera promoción.
Allí va a estar él; tiene 15 años y en aquel entonces los estudios militares eran muy breves. Él va a egresar en 1914 cuando, imagínense, apenas tiene 17 años, y regresa después de una formación de dos años en la academia como subteniente. Entonces regresa a su terruño, al Táchira, San Cristóbal, a saludar a su familia, a estar un breve tiempo con ellos, porque al año siguiente es ascendido ya a teniente.
Estamos en 1915 y es destacado, adscrito al Regimiento Sucre en Caracas; este regimiento, por supuesto, lleva su nombre en homenaje al Gran Mariscal de Ayacucho, como es natural. Dos años después, en 1917, cuando Isaías Medina es un muchacho de veinte años, ya es ascendido a capitán y va a estar destacado en el Regimiento de Infantería, también en Sucre, en Caracas. Luego, en 1919, cuando tiene 22 años, lo destacan como profesor en la Escuela Militar.
Aquí hay un detalle interesante que no sabemos cómo explicar, y es que entre 1917 y 1927 Isaías Medina va a pasar durante 10 años con el rango de capitán. Va a ascender mucho tiempo después, en 1927, cuando asciende a teniente coronel. Allí ha debido ocurrir algo muy probablemente: el factor fundamental de esta lentitud es que para estos años la guerra había terminado en Venezuela.
La última batalla, como sabemos, ocurrió en 1903 y fue la Batalla de Ciudad Bolívar, en donde vence el ejército de Juan Vicente Gómez al ejército de Nicolás Rolando. Y estamos en 1919, ya han pasado 16 años en paz, es decir, sin guerras en Venezuela. Es el momento, quizás, de señalarlo: Isaías Medina ya es de las primeras promociones que pueden hacer su carrera completa y llegan a generales siempre desempeñando tareas administrativas.
Por supuesto, con formación militar, pero lo que quiero decir es que no fueron a la guerra. No enfrentaron situaciones bélicas ni de enemigos externos ni de enemigos internos porque el caudillismo regional había terminado en 1903, cuando el ejército del general Gómez derrota a Nicolás Rolando, y también antes, en 1902, cuando ese mismo ejército de la Revolución Liberal Restauradora derrotó en la Batalla de La Victoria a Manuel Antonio Matos, el banquero devenido en general. De modo que terminadas las guerras y terminado el caudillismo regional en Venezuela, la formación militar se desarrollaba en ambientes absolutamente pacíficos.
Quizás esto explica que durante diez años el capitán Medina Angarita haya permanecido como capitán tanto tiempo. En todo caso fue un destacado profesor en la Escuela Militar. Además aquí hay un detalle interesante: va a ser destacado en 1927; primero es ascendido a teniente coronel y después el ejército lo destaca como profesor de castellano y educación física en la Escuela Normal de Hombres y luego en el Liceo Andrés Bello.
Este es un dato poco conocido en la vida de Isaías Medina: sus tareas como profesor no solo en la Escuela Militar sino también en el Liceo Andrés Bello. Además, las materias que impartió fueron castellano y literatura y educación física, materia para la que, al parecer, los testimonios señalan que estaba muy bien dotado, muy bien calificado para la enseñanza de la educación física. En esta época también, en esa época caraqueña de Isaías Medina, se va a relacionar con las peñas de escritores que se reúnen en el centro de Caracas y comienza a desarrollar interés particular por la cultura y por la tertulia.
Por la tertulia acompañada, pues, de los buenos cuentos, de anécdotas y algunas bebidas espirituosas. Estas tertulias en el centro de Caracas a las que él asistía: era un hombre muy querido y conocido en Venezuela entonces. Fue Pedro Sotillo, un poeta y escritor importante que durante muchos años fue jefe de redacción del diario El Universal; allí entonces va a ampliarse el mundo de Isaías Medina.
Ya no solo sus compañeros desde la Academia Militar, ya no son solo sus alumnos en el Liceo Andrés Bello, ya no son solo sus alumnos en la Escuela Militar, en la Academia Militar de Venezuela, sino también sus compañeros de peñas literarias y culturales, donde él va acercándose a otras formas, a otras expresiones de lo humano. En 1928 lo vamos a tener jefe del servicio en la Dirección de Guerra del Ministerio de Guerra y Marina. Aquí ya hay un paso importante: estamos hablando ya de un teniente coronel que es jefe de servicio.
Estamos en 1928, en consecuencia, es un hombre de 31 años y ya está dentro de la estructura burocrática del Ministerio de Guerra y Marina. Y en 1930 es designado Eleazar López Contreras ministro de Guerra y Marina, por parte del general Juan Vicente Gómez. Al año siguiente, en 1931, Eleazar López nombra a Isaías Medina como jefe de Servicio del Gabinete del Ministro y secretario de Eleazar López Contreras, y en estas dos tareas se va a desempeñar entre 1931 y hasta 1935, cuando fallece Juan Vicente Gómez.
En la próxima parte del programa vamos a ver cómo va ascendiendo el entonces teniente coronel Isaías Medina Angarita durante los cinco años del gobierno de Eleazar López Contreras y cómo se coloca a las puertas. Están colgados en la aplicación Anchor.fm este programa, Venezolanos. Lo puedes volver a escuchar los sábados a las 10 de la noche y los domingos a las diez de la mañana.
Somos Unión Radio Cultural. Escuchar la palabra de Dios nos acerca a la reflexión espiritual, nos fortalece la fe y la esperanza. Sin embargo, la historia sigue cantando y glorificando a Dios. Su presencia es vital para la humanidad, para Venezuela, para el mundo entero, y nosotros somos parte de esta historia del reinado de Dios.
Ustedes y yo, los cristianos católicos, y aquellos que se sientan tocados por el espíritu de Jesús de Nazaret. Somos Unión Radio Cultural. Decíamos en la parte anterior del programa que veremos ahora cómo va ascendiendo; lo primero que ocurre en 1935, antes de fallecer el general Gómez, es que el teniente coronel Medina Angarita es ascendido a coronel.
Y luego, el 1º de marzo de 1936, cuando ya está gobernando con todas las de la ley de entonces Eleazar López Contreras, es designado ministro de Guerra y Marina. El presidente de la República es Eleazar López Contreras; Medina ha trabajado como su jefe de Servicio de Gabinete y su secretario entre 1931 y 1935. De modo que era de esperarse en una secuencia lógica que una vez que asumiese la Presidencia de la República Eleazar López, Isaías Medina pasase a ser ministro de Guerra y Marina en 1936.
Estamos hablando de un coronel de 39 años como ministro de Guerra y Marina. Cuatro años después, en 1940, cuando ya el ministro de Guerra y Marina tiene cuatro años en ejercicio de sus funciones, el general López lo asciende a general de brigada. Estamos frente a un hombre que tiene 43 años y se acerca el cambio del gobierno porque recordemos que Eleazar López introdujo e hizo aprobar una reforma constitucional que redujo el período presidencial de siete a cinco años.
De modo que él asumió en 1936 y a los cinco años, en 1941, tocaba el relevo en la Presidencia de la República. Entonces se planteaba el tema de la sucesión presidencial; en algún momento López Contreras pensó que podía sucederlo un hombre con gran prestigio que era Diógenes Escalante, embajador de Venezuela en distintos lugares. En aquel entonces ya creo que estaba embajador en los Estados Unidos y Escalante reunía un requisito importante, que era tachirense.
Pero era un civil, diplomático del servicio exterior, y al parecer al poder del Ejército Nacional, que era la columna vertebral en Venezuela, no le pareció razonable. Y lo que les pareció razonable es que asumiese, que se presentase como candidato presidencial el ministro de Guerra y Marina, que en este caso era Isaías Medina Angarita. Recordemos que estamos en un sistema donde no hay voto directo, no hay voto universal; las mujeres no votaban.
No se votaba directamente: el voto era de segundo grado. Al presidente de la República lo elegían unas 300 personas que integraban el Congreso Nacional, es decir, no estábamos en un sistema democrático pleno. Imagínense, al no ser universal la mitad de la población no vota y el sistema de voto de segundo grado indirecto refleja muy poco, con muy poca eficiencia, la voluntad popular. Sin embargo, ese era el sistema que había, y allí entonces con que el general López propusiera de candidato a Isaías Medina, de acuerdo al Ejército Nacional, lo lógico era que se iba a elegir a Isaías Medina, como en efecto ocurrió.
Ya muy cerca de saber que eso va a ocurrir, se casa Isaías Medina el 30 de abril de 1941 con Irma Felizola y asume el primero de mayo la Presidencia de la República. Entonces va a comenzar el gobierno de Isaías Medina Angarita, que va a extenderse durante cuatro años, entre 1941 y 1945. Es un gobierno, hay que decirlo, en el que ocurren grandes hechos, hechos históricos de notable significación.
Es un gobierno en el que se van a presentar unas reformas legales de gran, gran importancia, y es del gobierno al que vamos a ver de inmediato. La primera gran sorpresa del gobierno de Isaías Medina es que practica una libertad de prensa absoluta y modifica la Constitución Nacional, cuyo artículo 32, inciso 6, impedía la propaganda comunista de izquierda en Venezuela. A partir de este momento se autoriza a los partidos de izquierda a funcionar y así es como nace Acción Democrática en septiembre de 1941, cuando se crea esta organización bajo el espectro de apertura política que inicia el gobierno de Isaías Medina con mucho énfasis; esto hay que señalarlo.
Isaías Medina, además, tiene un segundo hombre a bordo del barco gubernamental que es nada menos que Arturo Uslar Pietri, que venía de ser el ministro de Educación del Eleazar López Contreras. Muy amigo de Isaías Medina, y Medina lo consideraba su hombre de confianza absoluta. La Secretaría de la Presidencia de la República era el cargo de mayor importancia política desde el punto de vista del ejercicio y poder en aquel entonces.
Entonces, en este primer año de libertad de prensa ya van a crearse nuevos periódicos: Últimas Noticias; se crean la fundación Pedro Veróes y otros periódicos, Cotepe Delgado. En 1943 se va a fundar el diario El Nacional. Lo fundan Enrique Otero Vizcarrondo; el primer director es Antonio Arráiz.
El primer secretario de redacción es Miguel Otero Silva, hijo de Enrique Otero Vizcarrondo. Hay un clima de apertura política que lo propicia desde el gobierno el general Isaías Medina, con un viento democrático, digámoslo así. Ya para entonces, para 1941, además se va a crear Acción Democrática, que va a ser el partido de masas determinante en la vida política venezolana a lo largo prácticamente de todo el siglo XX, o a partir de 1941 por supuesto.
Y comienza, pues, el gobierno de Medina; hay otra circunstancia interesante: es un gobierno que en su mayoría no está integrado por andinos. Medina ya tenía muchos años viviendo en Caracas; es un gobierno menos regionalista, más abierto a gente de otros lugares del país, pues el ejemplo clásico es que Uslar Pietri no era andino, era caraqueño, y así muchos otros.
Esto no quiere decir que no hubo tachirenses y andinos en el gobierno, por supuesto que sí, pero el gobierno fue más variopinto, más plural, menos hegemónico tachirense, digámoslo de esa manera. Además se funda un partido desde el gobierno, que es el Partido Democrático Venezolano, el PDB, y allí va a tener un papel importante Uslar Pietri, que era la figura principal de este partido con el que el gobierno apoyaba su acción gubernamental, sus políticas, y desde allí se avanzaba, digamos, en la acción de gobierno, acompañados por un partido nuevo como era el Partido Democrático Venezolano.
Ya su denominación nos señalaba por lo menos un norte con lo que se buscaba para Venezuela, que era la democracia. También estaba en marcha una práctica: vaciar las cárceles de presos políticos, no había ni uno, y propiciar la fundación de nuevos medios y tener una libertad de prensa absoluta. Nadie se le perseguía por sus opiniones.
Bueno, ya esto es un paso democrático importante que no podemos dejar de señalarlo con muchísimo énfasis. Lo otro, que va a ser sumamente importante, son dos leyes del gobierno de Isaías Medina: la ley de impuesto sobre la renta, aprobada y promulgada en 1942. Recordemos que antes de esta ley los venezolanos no pagábamos impuesto sobre la renta.
Pagábamos impuestos aduanales, pagábamos algunos impuestos de timbre fiscal, algunos impuestos municipales, pero no se pagaba impuesto sobre los ingresos, sobre la renta. Y esto va a aprobarse en Venezuela, acorde con las políticas keynesianas que estaban imperando en el mundo después del crack de la Bolsa de Nueva York de 1929 y que le señalaban al gobierno o al Estado propiamente unas tareas importantes, significativas, para las que se requerían unos recursos que por la vía del impuesto sobre la renta podían obtenerse, de modo que se aprueba la ley en 1942 y ya en 1943, en el ejercicio fiscal del año siguiente, se paga impuesto sobre la renta por primera vez en Venezuela.
En la próxima parte del programa veremos la otra ley que es fundamental: la Ley de Hidrocarburos de 1943. Ya regresamos. En el principio del gobierno de Medina, incluso cuando asumió la Presidencia de la República el 5 de mayo de 1941, ya asomó entre sus proyectos la ley de impuestos sobre la renta. Dijo textualmente en el discurso:
"Ello implica, en primer término, la revisión cuidadosa de nuestro sistema tributario, no solo para hacerlo más justo socialmente y más estable desde el punto de vista fiscal, sino también para que, aumentadas en su estrecha correlación la riqueza pública y la riqueza privada, pueda el Estado atender con eficacia a las necesidades nacionales". Ya aquí anunciaba la ley de impuesto sobre la renta y también anunciaba la futura Ley de Hidrocarburos.
Recordemos que veníamos de un hecho traumático para las concesionarias petroleras mundiales, y ese hecho traumático fue la estatización del petróleo en México en 1938. De modo que las concesionarias temían que Venezuela hiciese algo parecido, pero realmente no ocurrió. Y hoy en día que se desclasificaron unos documentos contamos con las cartas entre Franklin Roosevelt e Isaías Medina, y allí uno entiende la comprensión por parte de Roosevelt en relación con una nueva ley de hidrocarburos que por supuesto iba a perjudicar a las concesionarias, entre las que se encontraban por lo menos dos muy grandes norteamericanas.
Que eran la Standard Oil, que en Venezuela se llamaba la Creole Petroleum Corporation, y la Gulf, que en Venezuela se llamaba la Mene Grande Oil Company. La otra grande en Venezuela no era norteamericana, era la Shell, una empresa holandesa británica. Entonces Roosevelt comprende la situación y digamos que los Estados Unidos prenden velas para que no haya una radicalización a lo mexicano y se estatice toda la industria petrolera.
Comienza entonces a formarse una Comisión Redactora del Proyecto de Ley de Hidrocarburos. Esto tiene tanta importancia para Medina que él se autodenomina presidente de la comisión; no va a dejar ese tema en ninguna otra persona porque su importancia es evidente. ¿Quiénes van a estar allí? El ministro de Hacienda de Medina, que es Alfredo Machado Hernández; el ministro de Educación Nacional, que es Gustavo Herrera; el procurador general de la Nación, que es Gustavo Manrique Pacanins; el ministro de Fomento, que va a ser la pieza clave en esta ley, que es Eugenio Mendoza Goiticoa; el secretario de la Presidencia de la República, que es Arturo Uslar Pietri; y un asesor y ex ministro de Fomento.
Un hombre muy importante, que es Manuel Egaña. A su vez de esa ley van a formar parte una lista de consultores jurídicos de algunos ministerios y de técnicos y expertos petroleros. ¿Quiénes están allí? En este rubro: Julio Medina Angarita, un hermano del presidente; Luis Loreto, abogado brillantísimo; Rafael Pisani, no necesito explicar quién es; Pedro Ignacio Aguerrevere; Edmundo Luongo Cabello, uno de los primeros técnicos venezolanos petroleros; Carlos Pérez de la Cova; Ángel Demetrio Aguerrevere, quien junto con Pedro Ignacio, su hermano, los Aguerrevere, una familia de ingenieros en Venezuela y en materia petrolera, porque fueron brillantes; Luis Herrera Figueiredo y Luis Jerónimo Pietri.
Esos son los redactores de la ley. Aquí empieza un forcejeo entre el gobierno venezolano y las concesionarias. ¿Qué se proponía el gobierno de Isaías Medina? Que las concesionarias construyeran las refinerías en Venezuela.
Claro, las concesionarias ya habían construido una refinería en Curazao, que era territorio, era y es territorio de Holanda; el temor que tenía el gobierno de Medina es que esta práctica continuara, hicieran la refinería en Aruba, en Bonaire y no en Venezuela. Aquí el papel del secretario de la comisión redactora, que fue Eugenio Mendoza Goiticoa, fue muy importante. Porque en las negociaciones se alcanzó y se logró que las concesionarias se comprometieran a construir la refinería de Puerto La Cruz, que era la de la Mene Grande; la Venezuela Gulf Refining, la de Punta Cardón, que la construyó la Shell, y la de Amuay, que la construyó la Standard Oil, hoy la Creole, como se llamaba aquí.
De esas negociaciones forman parte, traen como resultado, la construcción de estas tres grandes refinerías en Venezuela. De paso, la refinería de Amuay cuando se inaugura en enero de 1950 es la refinería petrolera más grande del mundo. Estamos hablando de palabras mayores las que se alcanzan con esta negociación. Por otra parte, la ley establece un borrón y cuenta nueva, es decir, todas las concesiones que han sido entregadas antes de la ley y están por vencerse se renuevan de manera automática.
Todas las que están antes de 1943, en pocas palabras para simplificar la explicación, a partir de 1943 todas las concesiones van a durar 40 años; en el año de 1983 van a revertirse a favor del Estado venezolano. En otras palabras, las concesionarias que están explotando el petróleo venezolano tienen 40 años para explotarlo, tienen 40 años para hacer las inversiones que puedan tener tiempo de recuperar, incluidas las refinerías. Hay que recordarlo porque a lo mejor la gente no tiene esto claro: esas refinerías se construyeron íntegramente con capital extranjero; los venezolanos no pusimos un centavo en eso.
Ese dinero lo puso la Shell, la Standard Oil, Rockefeller. La familia Mellon construyeron esas refinerías aquí atendiendo al hecho de que tenían 40 años para recuperar sus inversiones y las recuperaron eficientemente. Por eso esta ley es tan importante, porque supone un borrón y cuenta nueva, en el sentido de que no contamos los años de las concesiones anteriores; todas comienzan a partir de 1943. Y bueno, comienza pues la explotación petrolera en grande y tienen 40 años para recuperar su inversión.
Termina aprobada la ley, pues estas negociaciones no fueron miel sobre hojuelas y Eugenio Mendoza tuvo que renunciar; había quedado, digamos, en la negociación uno de los costos más fuertes fue la presencia de Mendoza a favor de los intereses de los venezolanos entonces, y salió del gobierno una vez aprobada la ley en 1943. Esta ley le daba a Venezuela un horizonte petrolero de 40 años, con unas reglas claras. Y como una circunstancia añadida, que es la siguiente: la ley fijaba todas las concesiones en 16,5% las regalías; las regalías eran 16,5%.
Pero el impuesto sobre la renta, que era la ley del 42, se sumaba a esto y el impuesto sobre la renta era el 30%. Entonces, para simplificarles, una concesionaria antes de la ley venía pagando 15, 14, 13, 11, 12 por ciento, dependiendo del contrato firmado, en regalías al Estado venezolano; de cada dólar exportado, 15 centavos de dólar entraban a las arcas nacionales. A partir de ahora, cada dólar exportado entraban 16,5 centavos por la regalía, más 30 centavos por la ley de impuesto sobre la renta.
De un viernes para un lunes, las concesionarias pasaron de pagar un promedio de 15 por ciento a un promedio del 46,5 por ciento de su actividad en Venezuela. Por supuesto estaban siendo altamente perjudicadas, pero dentro de la perspectiva que tenían, que era México y la estatización de México, esto finalmente les pareció que era un mal menor para los intereses de las concesionarias. Esta es una ley muy importante, muy valiosa, al punto de que un adversario del gobierno de Medina, como fue Juan Pablo Pérez Alfonso, el ministro estrella de petróleo de los gobiernos de Betancourt, Gallegos y Leoni, reconoció que esta ley era la ley indicada y correcta y que representaba un avance importante para Venezuela de entonces.
Bien, en la última parte del programa veremos otros aspectos de la presidencia de Isaías Medina Angarita, una presidencia que termina de manera abrupta, como todos sabemos, con el golpe del 18 de octubre de 1945, del que nos ocuparemos también en esta última parte del programa. Ya regresamos.
Estás en sintonía de Unión Radio Cultural. Recuerda todos los programas están colgados en la aplicación Anchor.fm. Este programa, Venezolanos, lo puedes volver a escuchar los sábados a las 10 de la noche y los domingos a las diez de la mañana. Somos Unión Radio Cultural.
Escuchar la palabra de Dios nos acerca a la reflexión espiritual, nos fortalece la fe y la esperanza. Sin embargo, la historia sigue cantando y glorificando a Dios. Su presencia es vital para la humanidad, para Venezuela, para el mundo entero, y nosotros somos parte de esta historia del Reino de Dios, ustedes y yo, los cristianos católicos, por el espíritu de Jesús de Nazaret, por el Espíritu Santo.
Misa Dominical con el padre Onejer Molina García, domingos 5 y 7 de la mañana y 10 de la noche. Somos Unión Radio Cultural. Ustedes escuchan Venezolanos, somos Unión Radio Cultural. Decíamos en la parte anterior del programa que veríamos en esta última algunas otras realizaciones del gobierno de Medina; una muy importante es la decisión del gobierno de expropiar la hacienda Ibarra para comenzar la construcción de la Ciudad Universitaria de Caracas.
Les recuerdo, esto es una decisión de Isaías Medina, no del militar de otros tiempos. Se expropia la Hacienda Ibarra; se le encarga a Carlos Raúl Villanueva el diseño de la Ciudad Universitaria. Ya antes Villanueva ha sido el arquitecto y constructor de la urbanización El Silencio, que también ha sido una decisión de Isaías Medina.
Esa bellísima urbanización que ahí está y que es un orgullo arquitectónico de los venezolanos, en ambos casos, el arquitecto va a ser Villanueva. Hay un hecho que no guarda relación con Medina, pero sí con el avance del país, y es la creación de Fedecámaras, la fundación de Fedecámaras en 1944. Esto nos habla de un avance industrial, comercial, un avance financiero económico importante en un país en el que ya hay alrededor de veintitantas cámaras que se agrupan para crear la Federación de Cámaras, lo que habla de una prosperidad económica y del futuro económico en ese sentido.
Bien, entonces avanza el gobierno de Medina con estas realizaciones de las que venimos hablando y comienza de nuevo el tema de la sucesión presidencial. Tenemos que recordar en el camino del gobierno de Medina se pelearon al punto de no dirigirse la palabra Isaías Medina Angarita, presidente de la República, y el presidente anterior Eleazar López Contreras; habían llegado a un rompimiento de relaciones, intentó Arturo Uslar mediar para que las relaciones se compusieran, pero no hubo manera.
De modo que allí había un factor importante porque el general López tenía muchos seguidores dentro del ejército venezolano y en la sociedad venezolana, porque había desarrollado un gobierno muy exitoso realmente, el general López Contreras. Medina también, pero eso venía a complicar el cuadro. Entonces los hechos son los siguientes: Medina intenta que sea aprobada una reforma constitucional para que pueda elegirse al próximo presidente de la República de manera universal y directa, pero el ejército venezolano, todo apunta hacia eso, se negó y pensó que no era el momento para que Venezuela diera el paso de la democracia.
Entonces le concedieron a Medina, el ejército venezolano, que el candidato del gobierno fuese ese Diógenes Escalante a quien había asomado cinco años antes Eleazar López Contreras. Esta vez el ejército lo aceptó. Diógenes Escalante viene de ser embajador en los Estados Unidos y ocurren varios hechos cuando Escalante está allá, en los Estados Unidos, de embajador.
Confiesa Rómulo Betancourt en su libro Venezuela política y petróleo que fueron él y Raúl Leóni, los fundadores de Acción Democrática, a hablar con Escalante y que llegaron a un pacto de caballeros. ¿A un acuerdo? ¿Cuál era el acuerdo? Escalante se comprometía a que una vez asumida la Presidencia de la República iba a trabajar a favor de la reforma constitucional, de manera que se instituyera en Venezuela el voto universal, directo y secreto.
De modo que se pudieran abrir las puertas de una verdadera democracia de masas, de partidos de masa, donde estuviese incorporada toda la nación venezolana. Ese acuerdo, ese pacto de caballeros fue así; Escalante regresa a Venezuela para comenzar una brevísima campaña electoral porque no habían partidos de masa, no eran necesarias las campañas electorales democráticas que conocemos hoy en día, y pierde sus facultades mentales. Estando residenciado en el Hotel Ávila, su secretario accidental es el doctor Ramón J. Velázquez, un venezolano conocidísimo, personaje histórico, presidente de la República también, y pierde las facultades mentales el doctor Escalante.
Entonces el acuerdo que se había hecho en Acción Democrática con él se viene abajo y, en paralelo, Marcos Pérez Jiménez y sus compañeros de generación, que muchos de ellos se habían formado en la Escuela Militar de Chorrillos, en el Perú, venían conspirando dentro del ejército venezolano para alcanzar el poder por la vía de las armas. Ese grupo se llamaba la Unión Militar Patriótica y entonces sostuvieron reuniones los conjurados militares en la Unión Militar Patriótica con los jóvenes del Partido de Acción Democrática, en este caso Betancourt, Leoni, Luis Beltrán Prieto Figueroa y Gonzalo Barrios, y tomaron la decisión de dar el golpe del 18 de octubre de 1945.
La verdad es que si Isaías Medina Angarita hubiese querido resistir en la Presidencia de la República lo hubiera podido hacer; tenía el apoyo de un sector importante de las Fuerzas Armadas y tenía el apoyo de la Policía de Caracas, que la dirigía el general Santiago Ochoa Briceño, padre de los hermanos Ochoa Antich. Si él hubiera querido, pues hubiese resistido al poder, pero hubiese ocurrido un baño de sangre y él prefirió pasar ante la historia como el hombre por el que no se había derramado una gota de sangre en Venezuela.
Renunció; el nuevo gobierno hace presos a un grupo importante de venezolanos que integraban el gobierno de Medina e incluso el gobierno de López Contreras e incluso el gobierno de Juan Vicente Gómez. La Junta Revolucionaria del Gobierno, presidida por Betancourt, puso presos a muchos de ellos, a otros los envía, los monta en un avión y los envía al exilio. A muchos les confisca sus bienes y allí sale al exilio Isaías Medina Angarita.
Ha debido tener otro destino, realmente ha debido ser otro su destino, pero ese fue el que le tocó. Hay una vieja discusión en Venezuela: si se trató de una revolución, como decía Acción Democrática al principio, o un golpe de Estado que trajo grandes cambios políticos, y yo creo más en lo segundo; se trató de un golpe de Estado que trajo grandes cambios para la vida política venezolana que no forman parte de este programa, sino lo que vino después de la vida de Isaías Medina Angarita.
¿Qué va a pasar con él? ¿A dónde se va? Pues en un primer momento se va al exilio en Miami; en 1945 va a estar allí. Luego pasa a vivir en Nueva York y en 1952, cuando ya ha ocurrido el golpe de Estado de noviembre de 1948 y están gobernando de nuevo los militares, a partir de 1948, primero con Carlos Delgado Chalbaud, después con Germán Suárez Flamerich y después con Marcos Pérez Jiménez, Isaías Medina ha enfermado de cáncer y decide regresar a Venezuela.
También ha tenido un aneurisma en Nueva York y regresa a morir en Venezuela en 1953, año de su fallecimiento en Venezuela. El juicio histórico sobre el gobierno de Medina suele ser muy favorable, con muy buenas razones para que sea así porque fue un gobierno de apertura democrática, de aprobación de leyes fundamentales, un gobierno modernizador en muchos sentidos. Lamentablemente el ejército venezolano, que era la columna vertebral de la vida política y pública venezolana, no respaldó la propuesta del propio Medina de finalmente abrir el juego democrático de manera completa.
Por esto mismo abogaba Arturo Uslar Pietri en los discursos que daba en el Partido Democrático Venezolano e incluso yo he citado muchas veces un discurso donde dice: "si no hay elecciones universales, directas y secretas, no podemos hablar de democracia". Y en efecto así era, pero lamentablemente el ejército venezolano en esa oportunidad no avaló esas reformas y se articuló esta extraña manera de llegar a la democracia por la vía de las armas y por la vía de un golpe militar encabezado por Rómulo Betancourt, por el sector civil, y por Marcos Pérez Jiménez, por el sector militar.
Bien, esta ha sido la vida y obra de Isaías Medina Angarita, un venezolano del que siempre, siempre hay que hablar, porque su gobierno fue verdaderamente importante por muchos motivos para Venezuela. Como siempre ha sido un placer hablar pa' ustedes, les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio; me consiguen en mi correo electrónico rafaelarays@hotmail.com y en Twitter @RafaelArraiz. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica, Giancarlo Caravaggio. Ha sido como siempre un gusto hablar para ustedes, hasta nuestro próximo encuentro.