Serie Militares. Antonio Guzmán Blanco. Cap 2.
Antonio Guzmán Blanco. Cap 2
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. Mi número de productor nacional independiente 30.720. Hoy, en la continuación del programa sobre Antonio Guzmán Blanco.
La semana anterior hicimos el capítulo 1 y esta semana, el capítulo 2 y último. Y en el programa anterior estábamos a las puertas del primer gobierno de Antonio Guzmán Blanco, ese gobierno al que los historiadores denominaron el septenio, que va de 1870 a 1877. Comenzamos entonces hablando del decreto de instrucción pública gratuita y obligatoria en junio de 1870.
Recordemos que Guzmán Blanco entra triunfante a Caracas encabezando la Revolución de Abril en abril de 1870. Apenas dos meses después está firmando este decreto tan importante para la Educación Pública gratuita y obligatoria. Por supuesto era una declaración de principios porque entonces el Estado tenía muy pocas posibilidades de llevar esto a cabo de manera eficiente.
Pero señalaba un camino y ese camino se ha mantenido hasta el sol de hoy. Y a su vez va a iniciar también unas desavenencias con la Iglesia católica importantes. Esto hay que señalar lo siguiente...
El Estado naturalmente debe ser laico y cuando comienza la República de Venezuela separada de Colombia en 1830, esa Constitución de 1830 habla del Estado laico. Pero realmente para 1870 habían pasado 40 años y todavía había unos fueros en manos de la Iglesia católica que dentro de la teoría moderna le correspondían al Estado y no a la Iglesia. Y Guzmán Blanco se empeña en hacer los cambios, en hacer unas reformas modernizadoras. ¿Cuáles son?
Por una parte crea el matrimonio civil, que no existía. Además crea el registro civil para nacimientos, para matrimonios y para defunciones; todo esto antes lo llevaba la Iglesia, y es a partir de aquí cuando pasa el Estado a asumir estas funciones. Los cementerios también pasan a manos del Estado, que hasta ese entonces estuvieron en manos de la Iglesia y la Curia. A su vez, mediante una lógica, vamos a llamarla demográfica ocupacional, grandes conventos donde vivían muy pocas monjas Guzmán Blanco los deshabitó de monjas y los convirtió en escuelas públicas.
También pasó otra cosa importante: el clero perdió sus fueros para que sus integrantes fueran juzgados dentro de la Iglesia por los delitos que llegasen a cometer, y pasaron a ser juzgados por los tribunales civiles, lo que es absolutamente lógico. Y estos pleitos con la Iglesia llevan a Guzmán Blanco a amenazar a la Iglesia católica con la creación de una iglesia nacional venezolana.
Un poco como hizo Enrique VIII en Inglaterra. Por supuesto que la sangre no llegó al río; con su milenaria experiencia la Iglesia católica bajó un poco la intensidad del enfrentamiento y poco a poco con el tiempo llegaron a un acuerdo.
A su vez, en ese primer gobierno de Antonio Guzmán Blanco se lleva a cabo lo que conocemos como la Reforma Urbana. Guzmán Blanco construye el Palacio Federal Legislativo, que es el que tenemos hoy en día. El Palacio Federal Legislativo, en su ala sur y en la norte, y ese patio tan hermoso con la fuente están allí.
En el ala norte, como sabemos, está el Salón Elíptico, el gran salón de la patria porque además alberga al poder legislativo que en las repúblicas es un poder primario, vamos a llamarlo así. A su vez, Guzmán Blanco, enamorado de la estatua ecuestre de Bolívar en Lima, ordena una réplica en Alemania para instalarla en la plaza que a partir de entonces se va a llamar la Plaza Bolívar de Caracas.
Hasta ese momento era la Plaza Mayor. Cuando se instala la estatua ecuestre de Bolívar, y allí está la de Tadolini, pasa a llamarse Plaza Bolívar. También en este primer gobierno Guzmán Blanco decide convertir la vieja iglesia de la Trinidad en el Panteón Nacional, y traslada los restos de Simón Bolívar que estaban en la Catedral de Caracas a ese nuevo Panteón Nacional a usanza de la República Francesa.
Un panteón donde están los héroes de la patria, el olimpo o los dioses de alguna manera para hacer una analogía. Esto está ocurriendo en 1876 y además toma una decisión de gran importancia Guzmán Blanco, y es que contrata al gran pintor Martín Tovar y Tovar. Un contrato importante para que Tovar y Tovar haga la iconografía prócera venezolana; son alrededor de 60 retratos que Tovar y Tovar pinta en su taller de París, en la Avenue Montaigne.
Va y viene a Venezuela durante muchos años pintando no solo los retratos sino también el otro encargo: el plafón con la Batalla de Carabobo que preside la cúpula del Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo, y además los otros dos lienzos sobre las otras pinturas fundamentales en la liberación de América.
Esto es muy importante porque estamos en 1875, ¿verdad? En 1874, cuando el país no tiene una iconografía, los venezolanos no saben cómo es el rostro de los hombres que la independizaron del Imperio español. Es decir, los símbolos iconográficos no están claros y Guzmán Blanco tiene una conciencia muy clara porque, como sabemos del programa anterior, ha pasado largas temporadas en París y en Londres.
A su vez, aquí empiezan los excesos de Guzmán. En 1875 ordena erigir dos estatuas en su honor, una ecuestre y una pedestre que las manda a colocar en dos sitios de Caracas. Una entre el Palacio Federal Legislativo y la ya entonces Universidad Central de Venezuela, hoy en día eso es el Palacio de las Academias, y otra en la colina del Calvario, si mi memoria no falla.
Por cierto, en ese período también Guzmán Blanco va a construir el Acueducto del Calvario, trayendo las aguas del río Macarao a Caracas. Y hace el acueducto y unos jardines un tanto versallescos, muy afrancesados, muy hermosos, por supuesto que están en el tope de la colina del Calvario una vez que uno sube las escalinatas.
Ordena construir un gran teatro que en principio se llamó el Teatro Guzmán Blanco en su honor y hoy en día es el Teatro Municipal. También ordena construir el Cementerio General del Sur y el templo masónico, que está allí en pie. Como vemos inicia un proceso de modernización infraestructural y también inicia un proceso megalómano de culto a la personalidad alrededor de sí mismo.
Hay que ver lo que significa que un hombre se mande hacer dos estatuas a sí mismo, realmente hay que tener un ego de proporciones siderales para poder avanzar con esto. A su vez en este primer gobierno estimula la redacción de una nueva constitución nacional, que es la Constitución Nacional de 1874. Y ahí empiezan los retrocesos para el espíritu democrático venezolano, porque en esa constitución se elimina el voto secreto.
Es decir, el que vaya a votar tiene que poner su nombre y su apellido diciendo por quién votó. Por supuesto, frente a un autócrata como Guzmán Blanco, la eliminación del voto secreto es en pocas palabras la muerte de la libertad para elegir que tenían los ciudadanos. Y a su vez él reduce el período presidencial a dos años. Pudiera pensarse que esta es una medida ultra democrática, pero en este caso no lo es.
Lo que él estaba pensando era que a él lo sucedía alguien durante dos años y en esos dos años no tenía tiempo de orquestar una reacción en su contra. Esos dos años los vivía él en París y regresaba. Y en efecto así fue como veremos en la próxima parte del programa. ¡Ya regresamos!
Rafael Arraiz@hotmail.com y en Twitter, arroba rafaelarraiz. Somos Unión Radio Cultural. Los fines de semana son propicios para la conversación con los más variados temas: historia, compositores, cantantes, cine, series de televisión, personajes de la farándula, cinco minutos y un millón de recuerdos, sábados y domingos, conversaciones con Gustavo Trías, somos Unión.
Decíamos en la parte anterior del programa que Guzmán Blanco, con base en la Constitución de 1874, no se presenta a las elecciones. No se lo permitía la Constitución. Se presentó alguien a quien él respalda: Francisco Linares Alcántara, general, ese era su candidato. Y en 1877, después de siete años de gobierno, le entrega la presidencia de la República Guzmán Blanco a Linares Alcántara y Guzmán Blanco se va como ministro plenipotenciario a Europa.
Como sabemos este cargo hoy en día sería embajador o la denominación. Este cargo lo ejerció muchas veces durante el gobierno de Juan Crisóstomo Falcón y ahora volvía, porque Guzmán estaba enamorado de París. Y apenas el barco va avanzando por el Atlántico hacia Francia, apenas llega Guzmán Blanco al puerto de Le Havre en Francia, muy pocas semanas después empieza una reacción de Linares Alcántara en contra de Antonio Guzmán Blanco.
Lo primero que hace es demoler las estatuas de Guzmán Blanco con el beneplácito del pueblo antiguzmancista y la molestia del pueblo guzmancista, pero eso hizo Linares Alcántara. También Linares Alcántara empieza a orquestar esa reacción contra Guzmán Blanco, empieza a gobernar y ocurrió algo que es prácticamente un hecho fortuito que voy a relatarles.
Estando en funciones de gobierno el presidente Linares, en La Guaira, enfermó súbitamente de una afección bronquial. Había salido de Caracas el 21 de noviembre de 1878 y falleció en la Casa de la desaparecida Compañía Guipuzcoana el 30 de noviembre de 1878. Por supuesto, la sorpresa fue mayúscula al punto que comenzó a alimentarse una leyenda nunca confirmada, según la cual Linares había sido envenenado mediante un jugo de lechosa por mano de los guzmancistas. Por supuesto, nada de esto pudo comprobarse, pareciera un accidente de salud.
En todo caso Nicanor Bolet Peraza le propone a la Asamblea Constituyente reunida el nombramiento del hermano de Linares, el general José Gregorio Valera, para sustituir a Linares y al general Gregorio Sedeño como segundo designado. Entonces lo que empieza a ocurrir allí es que el general Sedeño se revela ante los hechos y encabeza el 29 de diciembre de 1878 la llamada Revolución Reivindicadora, cuyo objetivo era el regreso de Guzmán Blanco al poder.
Antes de este pronunciamiento, la Asamblea Nacional Constituyente había ordenado, como les comenté, la demolición de las estatuas que se habían erigido en honor del ilustre americano, cómo se hacía llamar Guzmán Blanco a sí mismo. Y lo que tenemos que decir aquí es que la presidencia de Linares deja muchos interrogantes abiertos. Si no hubiese fallecido, hubiese tenido fuerza suficiente para enfrentar la reacción de Guzmán a su proyecto político, no lo sabremos nunca.
En todo caso la reacción antiguzmancista de Linares fue prácticamente de inmediato. Cuando el general Sedeño toma el poder, Guzmán Blanco se embarca en Francia con rumbo a Venezuela y llega el 25 de febrero de 1879 a La Guaira. El 26 se encarga del mando y el 27 nombra un Congreso de Plenipotenciarios que restituye la Constitución Nacional de 1874.
Y este Congreso va a designar a Guzmán Blanco presidente provisional, ordena que se coloquen las estatuas en su lugar y anula los actos del gobierno de Linares Alcántara e incluso los acordados por la Asamblea Constituyente. Y muy satisfecho con lo logrado, Guzmán regresa en junio a París a buscar a su familia, deja encargado de la presidencia de la República a Diego Bautista Urbaneja y se inicia el proceso de convocatoria de las elecciones que ya se lleva a cabo en medio de muy poca controversia. Y en consecuencia del muy poco entusiasmo, obviamente resultó electo Guzmán Blanco.
Y viene entonces ahora su segundo gobierno, también llamado el Quinquenio, un gobierno que va de 1879 a 1884. En este gobierno el desmontaje del espíritu democrático sigue en marcha: en su primer gobierno, como les dije, se eliminó el voto secreto, en este se elimina el voto directo que se había alcanzado en la Constitución de 1858, por lo que se eligió por primera vez de manera directa a un venezolano, y ese fue Manuel Felipe de Tovar. Desde entonces el voto directo imperaba, pero Guzmán Blanco por supuesto no le gustaba, lo elimina, promueve la redacción de una nueva constitución nacional que elimina el voto directo.
Esta constitución es la del 1881. Por cierto esa Constitución crea 9 estados, reduce de 21 a 9 estados y crea el Consejo Federal del Gobierno. Ese Consejo Federal de Gobierno es el que va a elegir al presidente de la República, establece también el período en dos años como ya lo había hecho antes y esta constitución la llamaron la Suiza, no solo por el período de dos años sino porque la elección del presidente era atribución del Consejo Federal de Gobierno. Como vemos, una reducción en los espacios democráticos en la medida en que la gente cada vez tenía menos posibilidades para elegir a sus gobernantes.
Hacia 1881 toma una decisión importante Guzmán Blanco desde el punto de vista simbólico y es que decreta que la canción Gloria al Bravo Pueblo sea considerada el himno nacional de Venezuela. Aquí hay que abrir un pequeño paréntesis: yo soy de los que cree que el himno nacional de Venezuela, la letra es de Andrés Bello y la música es de Lino Gallardo. Yo encuentro suficientes pruebas históricas recabadas por el investigador Alberto Calzavara publicada en su libro Historia de la Música en Venezuela como para afirmar que esto es así; la canción Gloria al Bravo Pueblo, yo creo que la escribió Andrés Bello en los momentos posteriores al 19 de abril de 1810.
En todo caso lo que ordena Guzmán Blanco es que a la canción se le extraigan unas estrofas, se le incluyan otras, y hay un trabajo muy bien hecho, muy bien organizado de varios musicólogos venezolanos que tocan la versión original del Gloria al Bravo Pueblo. Que abona esta idea según la cual el Gloria al Bravo Pueblo era una canción que estaba entonada para defender al pueblo español frente a la invasión napoleónica, tanto en España como indirectamente en América. En todo caso Eduardo Calcaño, por orden de Antonio Guzmán Blanco, hace la cirugía en la canción y se convierte en el himno nacional de Venezuela hasta el sol de hoy.
En este segundo gobierno también vienen otros hechos que abonan al espíritu moderno de Guzmán Blanco: se instalan los primeros telégrafos y comienzan a construirse los ferrocarriles, los trenes. En particular el ferrocarril Valencia-Puerto Cabello y el Caracas-La Guaira. Guzmán Blanco quería que para 1883, fecha en que se celebraría el centenario del nacimiento del Libertador, estuviese en funciones el ferrocarril Caracas-La Guaira; ese ferrocarril lo construyeron los ingleses, tecnología y capital inglés, con algunos cuantos obreros venezolanos.
Y el ferrocarril Valencia-Puerto Cabello y luego el Caracas-Valencia lo construyeron los alemanes. La construcción de ferrocarriles es un tema muy, muy interesante porque hay una cláusula en la que la República de Venezuela se compromete a que haya o no haya suficientes ingresos por los pasajeros y por las cargas. Los constructores de los ferrocarriles, que lo han hecho metiendo la mano en el bolsillo, poniendo su dinero, van a recibir todos los años el 7% de su inversión para recuperarla. Si acaso el pasaje y la carga no llegan al siete por ciento, como en efecto ocurrió, lo que faltaba lo ponía el Estado venezolano; ese es el origen de la primera gran deuda externa venezolana que le va a estallar en la mano a Cipriano Castro, en 1902.
De modo que aquellos charcos de 1902 vienen de estos lodazales que está creando Guzmán Blanco con las construcciones de los ferrocarriles y la manera como lo construyó. En la próxima parte del programa seguimos este tema que es fascinante de los ferrocarriles en Venezuela y este proceso modernizador encabezado por Antonio Guzmán Blanco. Ya regresamos.
Comentábamos en la parte anterior del programa el tema de los ferrocarriles, aquí esto es un dilema porque en Venezuela no había capital ni tecnología para construir los ferrocarriles, forzosamente tenían que construirlos quienes tenían la tecnología y el capital. ¿Quiénes eran esos? Los alemanes, los franceses y los ingleses, muy particularmente los ingleses. Muy bien, entonces ellos, para venir a Venezuela, poner todo el dinero para construir el ferrocarril, necesitaban que la República les garantizara el retorno de la inversión porque el dinero lo estaban poniendo ellos.
¿Qué ocurre? Venezuela es un país muy poco poblado, por no decir prácticamente despoblado. Entonces esos ferrocarriles no iban a contar con grandes cantidades de pasajeros tampoco con grandes cantidades de carga porque la producción agrícola venezolana era todavía muy reducida. Entonces, ¿a qué se compromete el gobierno de Guzmán Blanco? Les dicen: construyan ustedes y lo que falta para 7% lo ponemos nosotros.
Muy bien... El primer año faltó 5%. ¿Qué hizo la República? Pidió un préstamo en Europa para pagarle a las compañías constructoras el 5% restante. Todo en sana paz. Al año siguiente, ¿qué pasó? Volvió a faltar cinco, ¿de dónde salía el dinero para pagarlo? Otro préstamo; este préstamo pagaba el del año anterior y así se fue creando una bola de nieve financiera hasta que llegó un momento en que prácticamente era impagable.
Ahora la gran pregunta aquí es: ¿no se han debido construir? Es decir, ¿había otra forma de construirlos? La respuesta es no, porque aquí no había capitales para hacer eso. Aquí no había capitales porque Venezuela estaba lejísimos de ser una nación industrializada y el capitalismo era incipiente, era un capitalismo de comerciantes. Entonces, ¿quién podía tener grandes capitales como para construir unos ferrocarriles? Y además, ¿quién tenía la tecnología? Por supuesto los venezolanos en aquel entonces ni hablar. Entonces este es un tema, bueno, es prácticamente un dilema sobre el que hay que, digamos, pensar en él.
Bien, les comentaba que se acercaba 1883, ese es el año en que a mi juicio comienza el culto bolivariano en Venezuela. El culto bolivariano es obra de Antonio Guzmán Blanco. Él es el que cambia la denominación Plaza Mayor a Plaza Bolívar. Él es el que ordena la réplica de Tadolini, el escultor italiano fabuloso, para colocarla en la Plaza Bolívar de Caracas, exacto a la de Lima. Él exhorta a que las plazas mayores y las ciudades principales de Venezuela pasen a llamarse plazas Bolívar, él es el que establece la moneda.
El bolívar, que sustituye al peso y comienza en la moneda venezolana a llamarse bolívar hasta el sol de hoy. De modo que además organiza una gran exposición nacional en homenaje a la memoria del Libertador. Además construye en esos años el parque Carabobo, actualmente en pie, y va a fundar la Academia Venezolana de la Lengua. Incluso el primer director de la Academia Venezolana de la Lengua fue Guzmán Blanco, sin ser escritor, el discurso inaugural es de él.
La Academia Venezolana de la Lengua, como todas en América Latina, es un correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua, como sigue siendo, como se sigue llamando, y cómo sigue siendo la Academia Venezolana correspondiente de la Española. Esto también lo va a hacer Guzmán Blanco en ese segundo gobierno llamado el Quinquenio.
También en este gobierno le abre las puertas al positivismo, estimula mucho el positivismo. En Venezuela respalda a Adolfo Ernst de la Universidad Central y a Rafael Villavicencio, que eran profesores en la Facultad de Medicina. Comienza a tener un gran prestigio la ciencia, por supuesto esto también abonaba las molestias de la Iglesia católica de entonces. De modo que vemos a un Guzmán Blanco, como sabemos, contradictorio, por una parte modernizador y por otra parte limitando los espacios democráticos y erigiéndose a sí mismo cada vez más como un autócrata o personaje autoritario.
Bien, entonces el fin del período del segundo gobierno de Guzmán Blanco y, de acuerdo con la Constitución vigente, quien lo va a suceder va a permanecer dos años en el poder. Ese caso va a ser Joaquín Crespo, quien va a ser presidente de la República entre 1884 y 1886. En esos dos años Guzmán Blanco regresa a París como ministro plenipotenciario en Londres y París, donde él maneja el tema de la deuda externa venezolana, donde orquesta y articula los préstamos necesarios para la construcción de los ferrocarriles.
Y donde lleva una vida de gran señor, principesca, allá en París; sus hijas se casan, dos de ellas con integrantes de la nobleza francesa. De modo que allí estaba Guzmán Blanco a sus anchas.
En esta oportunidad Joaquín Crespo no hace lo mismo que Linares Alcántara, hace un gobierno en concordancia con su jefe el general Guzmán Blanco y a los dos años le entrega el poder a Guzmán Blanco, que va a encabezar un gobierno de dos años de 1886-1888. Ese tercer gobierno... los historiadores un poco adulantes de Guzmán Blanco lo llaman la Aclamación, pero es un gobierno todavía más raro que los anteriores, casi no hace nada, muy poca acción de gobierno tiene Guzmán Blanco en este período.
Digamos, lo que él venía a hacer ya estaba casi todo hecho porque todo lo que he relatado es una transformación importante de Venezuela. Y Guzmán estaba quizás más enamorado de su vida europea, de la manera como lo recibían, lo trataban, del trato del gran señor que tenía en Francia. Y bueno, a él lo eligen para sustituir a Joaquín Crespo y después de electo se tarda unos meses en llegar a Venezuela, de modo que no tenía mucho apuro en estar aquí.
Varios proyectos que venían de su gobierno anterior seguían en marcha, es el caso los ferrocarriles. En ese tiempo se construye el Gran Ferrocarril de Venezuela, ¿verdad? El que salía de lo que hoy en día es la plaza de los museos en el Parque Los Caobos, iba por todo lo que es la línea. El trazado del ferrocarril sirvió para que se construyera la avenida Libertador.
Ese ferrocarril avanzaba por toda la avenida Libertador, después tomaba buena parte de lo que hoy en día la avenida Francisco de Miranda, llegaba a Los Dos Caminos y se escindía. Había un ramal veraniego que subía hacia Los Chorros, donde la élite caraqueña tenía sus casas de campo, donde pasaban las vacaciones allí o en Macuto. Macuto a su vez Guzmán Blanco lo había concebido como una suerte de Biarritz, el gran balneario vasco francés en el país vasco francés entre España y Francia.
Y el otro ramal en Los Dos Caminos tomaba hacia Petare, bajaba por Petare hacia los Valles del Tuy. Y recorría buena parte de los Valles del Tuy. Y el otro ferrocarril que se construyó también en este período fue Caracas Antímano. Por supuesto no he hecho la relación de todos los ferrocarriles de Venezuela en estos años porque nos trata el programa sobre los ferrocarriles, además de que ya hicimos una serie sobre los ferrocarriles que ustedes consiguen perfectamente en los podcasts, de modo que quienes estén interesados particularmente en este tema los remito a esa serie del programa sobre la creación de los ferrocarriles en Venezuela.
No solo la creación sino la creación y la continuación de los ferrocarriles en Venezuela hasta su desaparición. Bien, entonces le comentaba que Guzmán Blanco regresa a Venezuela, ejerce el poder, muy pronto decide irse de nuevo a París y deja encargado de la presidencia de la República en agosto de 1887 al general Hermógenes López, valenciano. Y se acercan las elecciones de 1888 en las que Guzmán Blanco tiene su propio candidato, que por cierto no es Hermógenes López sino el doctor Juan Pablo Rojas Paul.
En la próxima parte del programa, la cuarta y última parte del programa, veremos a este gobierno de Rojas Paul, los problemas que van a tener entre ambos, y el destino final de Antonio Guzmán Blanco en Francia. Ya regresamos. Estás en sintonía de Unión Radio Cultural.
Recuerda, todos los programas están colgados en la aplicación Unión Radio Cultural. En la parte anterior del programa hablábamos de esa transición en que Guzmán Blanco propone la candidatura de Juan Pablo Rojas Paul y es electo Rojas Paul, muy pronto comienzan sus diferencias. Recordemos que el doctor Rojas Paul era un abogado con una dilatada experiencia en asuntos del Estado, había estado estrechamente ligado a Guzmán Blanco al punto que al momento de proponerlo dice Guzmán lo siguiente, cito.
"Es leal, es inteligente y conoce todos los resortes en la administración pública". Bien, era cierto, sus conocimientos del laberinto de las finanzas públicas así como de todos los caminos jurídicos lo distinguían de muchos otros al doctor Rojas Paul. Además profesaba un denodado amor por el ejercicio del poder y había trabajado por años para alcanzarlo; no de otra manera puede interpretarse el abundante epistolario entre Guzmán Blanco y Rojas Paul, así como el anecdotario que recoge sus angustias anteriores a la designación.
Lo primero que va a enfrentar Rojas Paul como presidente es el alzamiento del general Crespo, quien se acerca a Coro, abordó en la goleta Ana Jacinta hasta que es apresado por el general Francisco de Paula Páez el 2 de diciembre de 1888. Luego es trasladado a la cárcel de La Rotunda en Caracas, adonde va a visitarlo el presidente Rojas Paul.
Entre ambos se llega un avenimiento, Crespo acepta abandonar el camino de la insurrección armada. Rojas Paul lo indulta y Crespo sale hacia Perú en el mismo mes de diciembre. Este hecho fue el primero que marcó una distancia entre Rojas Paul y Guzmán Blanco. Aunque para muchos el propio lema del gobierno de Rojas Paul ya suponía una distancia, porque el lema del gobierno de Rojas era paz, legalidad y concordia. Esto no le sonaba muy bien en los oídos a Guzmán Blanco y otros hechos vinieron a sumarse a la distancia entre uno y otro.
En particular lo atinente a contratos que Guzmán Blanco creía que el Congreso aprobaría y no ocurrió así. Incluso los improbaron, es decir, no los aprobaron sino que no los aceptaron de ninguna manera. Varios contratos ferrocarrileros en los que Guzmán tenía interés especial, ya que sabemos que cobraba comisiones establecidas en las mismas cláusulas del documento contractual, comenzaron a dormir en la gaveta de los burócratas.
Se avanzaba sin duda hacia una ruptura entre el mentor y designado, pero ello terminaría de ocurrir en 1889 cuando la gota colmó el vaso. ¿Qué ocurrió? En la alocución de enero de 1889 ante el Cuerpo Diplomático, Rojas Paul, refiriéndose a Guzmán, decía literalmente, voy a citar: "A la regeneración guerrera y combatiente debía suceder y ha sucedido la regeneración civil, pacífica, educadora y tolerante". Bueno, un mensaje a García bastante, bastante claro, un paso más en el camino del deslinde entre su mentor y el artífice de la regeneración guerrera.
En abril Guzmán hace pública su incomodidad ante el gobierno de Rojas Paul ya que lo hace quedar mal ante los empresarios europeos con los que negocia diversos contratos de obras para el país. El 27 de abril, fecha en la que se llevaba una ofrenda floral ante las estatuas de Guzmán, unos antiguzmancistas lo impidieron y el gobierno no hizo nada. Un último episodio antes de la ruptura fue el amago que hizo Rojas Paul de renunciar, pudiendo mediante este recurso demostrarle a Guzmán Blanco que la romería de gente que se acercaba a su despacho a pedirle que no dimitiera era prueba de sus propios apoyos al margen del respaldo inicial que le había dado el propio Guzmán.
Esto termina con que el 5 de junio de 1889 el ilustre americano, con todas las comillas del caso, renunció a su cargo de ministro plenipotenciario y agente fiscal de Venezuela en Europa mediante una carta enviada al Ministerio de Relaciones Exteriores. Ya la ruptura era total, a partir de allí empiezan a ocurrir otros sucesos. Después de la ruptura, los estudiantes en octubre de 1889 vuelven a tumbar las estatuas de Guzmán Blanco y además asaltan y saquean la casa de Guzmán Blanco en Macuto.
De modo que esta era la ruptura total, entre tanto Guzmán Blanco va a vivir en los Champs-Élysées, en esa avenida imperial y bellísima de París, en la Rue Pérus número 25. En un pequeño palacete allá va a permanecer el exilio, que al principio fue un exilio dorado pero después se fue poniendo, yo no diría que dorado sino gris y terminó siendo negro porque él fue consumiendo sus ahorros, va perdiendo su fortuna. No quería cambiar su ritmo de vida. Su ritmo de vida era evidentemente una especie de príncipe europeo, pero los ingresos de Venezuela comenzaban a mermar, los intereses que tenía en Venezuela comenzaron a dejar de producirle remesas y comenzó el general Guzmán Blanco a padecer unas cuantas penurias en la medida que iba perdiendo su fortuna.
Va a morir el 28 de julio de 1899, entonces tiene el general Guzmán Blanco exactamente 70 años, había nacido en 1829. Sus restos son trasladados al Panteón Nacional desde el cementerio de París el 7 de agosto de 1999, gracias a gestiones que hicieron el entonces canciller José Vicente Rangel en el primer gobierno de Hugo Chávez y el entonces embajador en Francia, el doctor Iram Gaviria. Bueno, llegaron los restos de Guzmán Blanco muchos años después, muchos años después, bueno, cien años después.
Bien, hasta aquí la vida y obra de él, se imponen algunas consideraciones. Yo creo que no hay la menor duda de que se trata de un personaje contradictorio, paradójico. Por una parte tenemos que aplaudir con fervor toda su labor modernizadora del Estado venezolano, eso incluye la educación pública gratuita y obligatoria, la reforma urbana, la construcción, las obras de infraestructura del general Guzmán Blanco son extraordinarias en el siglo XIX, nadie hizo algo parecido en Venezuela.
Entre otros es el creador del MOP y de Signe Aginada menos que a Jesús Muñoz Tebar, que es junto con el general Rafael Alfonso Ravar en el siglo XX. Muñoz Tebar, en el siglo XIX, son los dos grandes gerentes públicos de Venezuela. Los grandes constructores junto con otros, por supuesto, junto con José González Landeren, Leopoldo Sucre Figarella como ministro de Obras Públicas y unos cuantos venezolanos más que consagraron sus vidas de ingeniero a la construcción infraestructural del país. De modo que eso no puede negársele a Guzmán Blanco de ninguna manera, también hay que señalar como algo positivo la secularización y la laicización del Estado venezolano, asumiendo atribuciones el Estado que antes desarrollaba la Iglesia.
De modo que ha completado las pautas del Estado liberal que es esencialmente laico y no puede ser confesional, si es un Estado liberal.
De modo de esto no hay como negarlo, por otro lado es sumamente condenable el culto a la personalidad. Un hombre que manda hacerse dos estatuas, que se otorga a sí mismo el título de ilustre americano, regenerador venezolano, que inicia un culto a la personalidad muy grande y esto no hay manera de respaldarlo. Y lo otro que tampoco hay manera de celebrar, a la distancia, es la reducción de los espacios democráticos, la eliminación del voto directo, la eliminación del voto secreto, y la concentración de poder en sí mismo de una manera cada vez más enfática.
Deshaciendo el Estado Federal por el que él trabajó durante toda la Guerra Federal para instaurarlo a partir de 1864. Bien, hasta aquí dos programas sobre Antonio Guzmán Blanco, un personaje fascinante de la historia de Venezuela. Me acompañan en la dirección técnica, en la producción, disculpen, Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, en la dirección técnica Fernando Camacho y Juan Clark. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba Rafael Arrais, hasta nuestro próximo encuentro en esta serie que ya está muy avanzada sobre militares venezolanos.