Serie Fueras de Serie. Juan Liscano. Cap 1
Serie Fueras de Serie. Juan Liscano. Cap 1
Transcripción
Rafael Arráiz Lucca. Recuerda que nos puede seguir en @MundoURWeb y @RadioEscuelaUR. Bien, estamos en Venezolanos, un programa sobre el país y su historia, y vamos a iniciar hoy una serie sobre la vida y obra de Juan Liscano, un venezolano excepcional que nació en 1915 y falleció en el año 2001. De tal modo que vivió 86 años. Juan Liscano Belutini se llamaba y nació en una casa cerca de la esquina de Jaguno, eso es en la parroquia Altagracia.
Faltando minutos para la medianoche del 7 de julio del año 1915, era hijo de Juan Liscano, también, que a su vez era hijo del general Carlos Liscano, que había sido gobernador del estado Lara. Los Liscanos provenían del estado Lara y este general Carlos Liscano había combatido junto al prócer Jacinto Lara, el epónimo del estado. El padre de Juan Liscano era abogado, escribía, había desempeñado algunos cargos públicos y se enamora de Clementina Belutini Couturier.
Y contraviniendo la voluntad de los Belutini finalmente se casan, se casa en el año 1912, ese señor tenía 31 años, la novia tenía 28, que para la época era una muchacha ya entrada en edad, como se decía. Bien, van a ser entonces tres años después Juan Liscano Belutini, un hombre que va a ser muy importante en la historia de Venezuela por diversos motivos, como iremos viendo a lo largo de este y los próximos programas. Este matrimonio Liscano Belutini no duró mucho, no porque tuviesen desavenencias, sino porque se murió el padre: él falleció de un aneurisma en la aorta en el año 1918.
Juan Liscano, a quien estamos biografiando, tenía apenas tres años y la madre pasa a ser viuda cuando apenas tiene 34 años. De modo que en la psique de Juan Liscano la presencia de la madre va a ser muy importante porque es un huérfano del padre desde los tres años, de modo que casi no recordaba al padre. El niño muy pronto va a iniciar su escolaridad.
Las primeras letras las va a recibir en el Colegio de los Hermanos de La Salle. En esa época las familias de la élite caraqueña temporaban en Macuto. Cuando digo temporaban era que pasaban dos y tres meses en Macuto porque era un viaje complejo, apenas estaba desarrollándose el automovilismo en Venezuela, era un viaje en tren. Y también, siendo muy, muy niño, la madre decide irse a Europa.
Especialmente se van a París. Allí aprende Juan Liscano, en una escuela para niños, el francés, que se convierte en su primera y segunda lengua, lo hablaba de manera indiferenciada con el español. Y al tiempo regresan a Venezuela. El niño Juan Liscano va a entrar en el Colegio San Ignacio. El colegio se fundó en 1924, de modo que cuando él entra allí ya es un niño de nueve años y la vida de este muchacho, este niño en camino hacia la adolescencia, va a transcurrir entre el colegio y las casas.
La madre estaba de luto, pasó muchos años de luto, eso era lo que se usaba dentro de los hogares católicos de entonces. Y él, en un libro de conversaciones con Arlet Machado, que se titula El Apocalipsis según Juan Liscano, le habla de esta época y le dice Liscano a Arlet Machado lo siguiente: "El primer paisaje es esa casa con sus tres patios, sus mosaicos, su cancel, sus muros pintados al óleo, sus habitaciones, la azotea que para mí suponía una gran aventura, el enorme comedor y la misteriosa sala que daba a la calle con las ventanas siempre cerradas, con su piano y los muebles como fantasmas cubiertos con tela blanca".
Bueno, como vemos, se trata de una casa que no está precisamente tomada por el jolgorio o la fiesta, sino más bien por el luto. Sin embargo, la madre se va a enamorar y se va a casar con un médico sanitarista muy importante en su época, que fue el doctor Luis Gregorio Chacín y Triago. Eso va a ocurrir en 1929, de modo que ya Juan Liscano, a los 14 años, va a tener un padrastro con quien tendrá, con el tiempo, una muy buena relación.
Al principio fue difícil, como suele suceder, y fue una relación muy, muy buena en este caso. El mundo también va a cambiar para el joven Liscano, porque se van a Europa de nuevo y esta vez el viaje no solo incluía al hijo de la nueva pareja, sino a las hijas del médico, con quien el joven Liscano de la noche a la mañana debe entenderse como si fueran sus hermanas. Y esto creó, sin embargo, una relación muy favorable.
Chacín y Triago estudió medicina en Venezuela y revalidó su título en el Real Colegio de Cirujanos de Gran Bretaña y ejerció la profesión allá, incluso con gran éxito, de modo que a su regreso al país desempeñó tareas de suma importancia en el aparato sanitario del Estado venezolano. De modo que ahora regresan a Europa y se va ya Juan Liscano de 14 años, en una circunstancia totalmente nueva, su madre tiene un esposo.
Y se establecen en Ginebra y allá es inscrito el joven Liscano en el Liceo Jaccard, en la ciudad de Lausanne, como interno. Y allí le confiesa en el libro de conversaciones con Arlet Machado que fue muy feliz en ese colegio interno porque se incorporó a un universo masculino, comenzó a jugar fútbol, comenzó a tener amigos; ya no era ese niño adolescente encerrado en una casa oscura, ensombrecida, sino que había otro universo que se le estaba abriendo. Y allá conoció, tuvo a un profesor llamado Aurelio Jiménez, un español republicano quien le enseñó literatura y le abrió el universo de los clásicos españoles.
Empezó también además a leer a Salinas, a Guillén, a García Lorca y este joven lo toma por completo el sueño de ser escritor. Y entonces siguió su camino del lector y llegó a las aguas de los simbolistas franceses, Rimbaud, de Baudelaire, los poetas malditos. De modo que tenía 15, 16 años y estaba metido dentro de unas aguas que desconocía, que eran las aguas de la literatura española y la literatura francesa.
Y allí entonces le dice a Machado lo siguiente: "Debo decirle que si yo tuviera que cristalizar un momento de felicidad sería la de mi permanencia en el liceo Jaccard. El año y medio que pasé interno en esa institución me resulta inolvidable, me enriqueció desde todos los puntos de vista". Esto es curioso porque por lo general los alumnos que están internos tienen un pésimo recuerdo, pero en el caso de Liscano es un recuerdo de la felicidad, cosa que celebramos muchísimo.
Y sin embargo va a cambiar de colegio y allí es inscrito de nuevo interno en otro colegio que queda en Normandía, se llama el Collège d'Holl, era uno de los institutos de la élite francesa. Allí ya estamos en Francia, hemos abandonado Lausana, y él dice que la aventura allí no fue tan satisfactoria porque fue ubicado en un pabellón donde había pocos alumnos y comenzó a sentirse discriminado por su condición hispanoamericana, lo llevaba a ser visto como una suerte de especie exótica, como si estuvieran observando un ave rara. De modo que eso es lo que hoy en día se llama bullying.
No tuvo problemas con las autoridades del colegio, sin embargo hay una... Bueno, a la vez que él estaba interno, las gemelas Chacín, las hijas de su padrastro, estaban internas también. Una de ellas había muerto y eso había dejado al padre en estado de alerta. Y ello va a explicar un poco los hechos que volverán a narrar, que son muy extraños y muy interesantes.
Esta anécdota merece contarse por lo extraña que es. Esta gemela sobreviviente del doctor Chacín enfermó de apendicitis y su padre entró en una situación casi de pánico porque la otra niña había muerto. Entonces, cuando la jovencita iba a ser ingresada en la habitación, resultó que el número de cuarto era el que contrariaba las creencias supersticiosas del doctor Chacín y el padre casi enloqueció de los nervios y logró que a la niña la hospedaran en otra habitación. Él tenía estas supersticiones, mientras él pasaba la noche en esa habitación asignada con un número fatídico.
Bien, la niña había sido operada de apendicitis, lo que para entonces revestía unos riesgos mayores que hoy en día, pero tampoco era algo del otro mundo. No obstante, el doctor Chacín logró que no pernoctara la niña, sino él, en aquella habitación con el número fatídico. Y con ello él creía que le salvaba del influjo fatal de un número indeseable. Bueno, pues esa misma noche el doctor falleció allí de un infarto, el 10 de marzo de 1934, a los 57 años, un caso absurdo, insólito, inexplicable.
En la próxima parte del programa seguimos con la juventud de Juan Liscano. En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com. Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.
Veníamos hablando de las supersticiones del doctor Chacín y Triago y cómo falleció de un infarto en el cuarto que él consideraba que tenía número fatídico. La madre de Liscano vuelta a la viudez y vuelta a la orfandad paterna por parte del Liscano. Bueno, de modo que regresan a Caracas, ya estamos en 1934, Liscano es un muchacho de 19 años.
Va a entrar a estudiar Derecho en la Universidad Central de Venezuela, tiene cinco años fuera de su país y bueno, va entonces a tener una suerte de continuación de la vocación literaria. Muy pronto abandona los estudios del Derecho. La situación económica de su madre es bastante buena para la época en Venezuela y el alumno Liscano, aburrido en la Facultad de Derecho, pues va a internarse en otras experiencias en el orden literario.
Allí en la universidad, sin embargo, va conociendo a profesores, a otros compañeros de ruta. Va a conocer a contemporáneos de él, no exactamente de su edad pero mayores que él, pero que le van a abrir las puertas. Me refiero a Antonio Arraíz, al escritor. Va a conocer a Luis Emilio Gómez Ruiz, va a conocer a Miguel Acosta Saignes, va a conocer a Arturo Uslar Pietri, a Miguel Otero Silva.
Estamos hablando de una ciudad pequeña en 1934 con una universidad en la que a lo sumo había 400 alumnos y allí Liscano va a empezar a escribir. Ha decidido romper con los estudios de Derecho en el año 1937, abandona el hogar de la madre y rompe con los estudios de Derecho. Se enamora de una mujer de nombre Esther Ariza, no logra vivir con ella una experiencia amorosa como la que era guía inspirado en la literatura de D. H. Lawrence y se interna al cerro El Ávila.
Ahí va a vivir en una casa de hacienda de su tío Andrés Belutini, solitario, buscando contacto con la naturaleza y escribiendo, y entonces va a leer mucho, sobre todo a este autor que le abre otras puertas en la literatura. Fíjense lo que él dice de D. H. Lawrence en su libro, Espiritualidad y literatura, una relación tormentosa, dice: "Opuesto como era al cristianismo se volvió hacia los pueblos antiguos, celtas y etruscos, hacia las religiones paganas, los mitos de la antigüedad, los misterios mediterráneos, los cultos animistas, los rituales de iniciación, muerte y renacimiento, los dioses oscuros de los indios mexicanos, los dioses del antiguo Egipto; mezcló ese conocimiento con su amor a la vida, su vehemencia existencial, su pasión por la naturaleza, su respeto para la sexualidad, a lo cual quería remozar en las aguas del origen, en las nupcias con el cosmos".
Bueno, esta definición, este retrato que hace Liscano de D. H. Lawrence es un retrato de sí mismo sin la menor duda. De modo que en el modelaje de su personalidad Lawrence va a tener un papel importante y en el año 1938 Liscano toma otra decisión: ya está viviendo solo en la hacienda del cerro El Ávila, ahora se va a vivir a la Colonia Tovar. En 1938, por supuesto, la carretera no estaba construida, en el Junquito el viaje era muy largo, se hacía a lomo de mula.
Allá va a vivir unos largos meses e iba a escribir su primer poemario, Ocho poemas, que fue publicado al año siguiente, en 1939. Hay una búsqueda lorenciana, como él decía, de la naturaleza. Va a interesarse allí por los temas de la etnomusicología, por más que estaba en una colonia alemana, también se va a acercar desde la Colonia Tovar a los distintos campesinos que estaban en los alrededores, de modo que esa inmersión en el pueblo campesino venezolano va a comenzar a tener lugar, además, su actitud frente al mundo.
De modo que allí vamos a tener este canto a la naturaleza. Voy a leerles unos versos de esos Ocho poemas que nos van a dar una idea de lo que aquel joven en 1939 está pensando. Dice: "Hombre de la ciudad, succionado por los miedos y los odios, atormentado por el golpe sordo de las máquinas y los chillidos de los trenes, ahogando en el lento caudal de sangre vieja, cruzando la superficie de asfalto como una sombra veloz. Tu medida humana no estará nunca en el cemento porque el cemento no tiene sangre ni tiene sexo y el hombre es un árbol, todo desangre y todo deseo".
Un poema lorenciano inspirado en estas poéticas. Bien, en el año 1938, regresando de la Colonia Tovar, Liscano va a fundar una revista literaria, la primera que funde se va a llamar Cubagua y la van a fundar con Guillermo Meneses y con el caricaturista llamado Mas Manuel Salvatierra. Bueno, publicaron cinco números de la revista, no consiguieron recursos para continuar. Y en ese año, sin embargo, ocurre algo importante para él: es que va a las fiestas de San Juan Bautista en los Valles del Tuy.
Y allí estuvo entre tambores con los afrodescendientes, bailando o bebiendo hasta el amanecer del 24 de junio, cuando el grupo completo se adentraba en el río, en un baño colectivo, esperando que la paloma del Espíritu Santo volara sobre sus cabezas, limpiándolos de culpa, como creía la conseja popular. Y ahí estaba un anuncio del folclorólogo, el etnomusicólogo que vamos a ver más adelante en su vida.
Y llegamos a 1940 cuando Liscano tiene 25 años, estamos en plena Segunda Guerra Mundial. Aquí descubre la obra de Juan Larea, Rendición de espíritu, y también descubre la obra americanista de Waldo Frank, The Cazerling. Y bueno, por allí decide tomar un vehículo e irse manejando a Bogotá y luego a Quito. Y en el camino va grabando, con una grabadora que había adquirido, va grabando canciones, música, danzas, bailes de los pueblos que él va encontrando en el camino hacia Bogotá y luego hacia Quito.
Ya había llegado, estamos en 1940, además tomaba fotografías, había convertido una suerte de reportero cultural y además tomaba notas para sus poemas. De modo que aquí se va a abrir un gran mundo para él. Regresa de Quito y desde este año de 1940 datan los primeros encuentros de Liscano con el pintor Armando Reverón, que va a ser muy importante en su vida. Va a dormir al castillete con Reverón y Juanita o pasar temporadas allí.
De esto Liscano va a escribir en el futuro y ese año de 1940 también, en plena eclosión creadora y lleno del entusiasmo, va a fundar otro grupo literario que va a tener una revista, la revista Presente. Además, ese año se va a casar con Josefina Soto Silva, mejor conocida en el mundo cultural como Fifa Soto, y van a nacer sus tres hijos: Clementina en 1943, que llevará el nombre de su abuela, Isabel que nace en 1945, y Juan Carlos Liscano, que nace en 1953. Este matrimonio se extiende hasta el año 1959, después de 18 años, y termina.
En la próxima parte del programa vamos a ver entonces otra etapa de la vida de Liscano en Europa. Ya regresamos. En 1942 va a publicar su segundo poemario con Tienda, que es una vuelta de tuerca en relación con el primer poemario, ya que es respuesta desde el Liscano y su grupo a las proposiciones del Grupo Viernes, que encarnaba perfectamente el gran poeta Vicente Gerbasi. De modo que aquí vamos a tener una posición americana, telúrica, furiosamente americana.
En cambio, en el Grupo Viernes había un tono cosmopolita, abierto a todas las tendencias del mundo; Liscano y su grupo prefieren asentar lo propiamente americano. Y en el año 1943, cuando el viejo Enrique Otero Vizcarrondo funda el diario El Nacional y su hijo, Miguel Otero Silva, es el jefe de redacción, el primer director del diario es Antonio Arraíz, con quien ya Liscano tenía una amistad a pesar de la diferencia de edad. Y entonces allí Arraíz le propone que escriba en el diario que se ha creado y a su vez muy pronto le va a proponer que dirija, funde, el legendario papel literario del diario El Nacional.
Liscano entonces es el director fundador, así como Antonio Arraíz es el director fundador del periódico. Juan Liscano es el director fundador del papel literario y lo va a dirigir entre el 22 de agosto de 1943 y el 23 de julio de 1950. Después, él se retira y el papel literario lo va a dirigir entre el 50 y el 52 Arturo Uslar, después lo va a dirigir entre los 52 y 58 Mariano Picón Salas. Y luego lo vuelve a dirigir Liscano entre junio del año 58 y los meses finales de 59.
De modo que su impronta está allí en el nacimiento del papel literario nacional. Ese año publica su tercer poemario, se titula Del alba al alba, un texto breve en el que el poeta avista otros destinos poéticos. Se torna un poco más gongorino o más seguidor de Góngora, cambia sus registros anteriores, asúmelo español en su expresión más castiza y la verdad es que, por más que la resolución formal sea correcta, la voz que se escuchaba recuerda a otras maneras, a otras voces de manera muy notoria; no estaba allí la presencia de nuestro autor.
Y entonces vamos a tener en estos años también, del 43, la fundación junto con Juan Veróes y Ali Láser de la revista Suma, que después tuvo una librería y después esa librería pasó a manos del legendario librero Raúl Betancourt, pero en sus orígenes fue de Liscano, de Veróes y de Láser. En esta época también, ¿verdad?, Liscano va a estar ya inmerso a partir del año 44 en el tema del folclore, esto es una pasión para él. Además comienza a escribir un poemario que le toma varios años, empieza en el 44 y se publica en el 49, se titula Humano destino.
Y bueno, como todos sabemos, el 18 de octubre de 1945 ocurre un golpe civil-militar en Venezuela. Asume la presidencia de la República Rómulo Betancourt, como jefe de una junta revolucionaria de gobierno, y Betancourt va entonces a decretar el 30 de octubre de 1946 la creación del Servicio de Investigaciones Folclóricas Nacionales dependiente de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación. La directora de Cultura era la pintora Eliselvira Suluaga, el ministro de Educación era Antonio Anzola Carrillo y entonces Liscano es designado al frente del servicio. Esto es una gran novedad en Venezuela, no existía por parte del Estado ninguna atención a las investigaciones folclóricas.
Esto lo va a fundar en Venezuela, estos estudios los van a fundar el poeta Juan Liscano, de quien venimos hablando, y él va a estar allí al frente de esta oficina haciendo la investigación sobre la etnomusicología o el folclore, como se llamaba antes, hasta noviembre de 1948, cuando otro golpe militar separa de la Presidencia de la República a Rómulo Gallegos. Pero estos dos años serán de intensas investigaciones, de viajes, de organización de una oficina. Un funcionario de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos en Norteamérica le proponen hacer unas grabaciones, de manera de contar con ellas.
En la biblioteca de Washington ahí están preservadas para la eternidad todas las grabaciones que hizo Liscano con aquellos rudimentarios instrumentos de grabación, toda la música y el folclore venezolano que recogió a lo largo de sus viajes y de la oficina, este Servicio de Investigaciones Folclóricas Nacionales. En el año 47 además se va a crear la Revista Venezolana de Folclore y allí va a estar Liscano de director, pero también van a sumar dos personajes muy importantes para estos estudios que son Luis Felipe Ramón y Rivera e Isabel Aretz, que eran esposos y que van a consagrarles la vida a esos estudios en Venezuela.
Y así vamos llegando al momento importante. Un momento importante es cuando el presidente Gallegos en febrero de 1948 asume la presidencia de la República y Liscano, junto con Abel Balmillana, organizan la Fiesta de la Tradición, Cantos y Danzas de Venezuela. Fue un espectáculo concebido por Liscano, con un guion redactado por él mismo, con la producción de este artista catalán Abel Balmillana, con la colaboración de Juan Pablo Sojo, de Francisco Carreño, de Jesús Gómez Obregón, de Nicolás Arroyo, de Miguel Cardona, de Francisco José Crocker, de Fifa Liscano y María Luisa Suluaga de Tobar, de Víctor Manuel Valles, de Julio De Armas, de Raúl Nas.
Eso fue un acontecimiento excepcional: era la primera vez que todos los grupos de canto, vidanza, folclórica y venezolana se reunían en el Nuevo Circo de Caracas. Recordemos que estamos en una época en la que no existe la televisión. Era la primera vez que se veían a la cara un grupo de polo margariteño junto con un grupo de gaita zuliana, junto con unos cantantes del joropo del llano, y un acontecimiento cultural importantísimo en la historia de Venezuela, al punto tal que Andrés Eloy Blanco con su gracia y su generosidad afirmó, voy a citar: "Cristóbal Colón descubrió América y Juan Liscano a Venezuela", una exageración hermosísima.
Y este evento estaba previsto para un día, el 17 de febrero, pero se agotaron las entradas, las colas eran enormes y el evento tuvo que presentarse el 18, el 19, el 20 y el 21 de febrero de 1948, siempre lleno a reventar el Nuevo Circo de Caracas. Allí participaron 600 personas que vinieron del interior; la gran mayoría de estos señores que vinieron del interior, hombres y mujeres, jamás habían venido a Caracas. Y bueno, el anecdotario es variedísimo con motivo de este encuentro, se escriben decenas de artículos.
Además, estaban presentes en el festival los invitados internacionales, invitados valga la redundancia a la asunción de la Presidencia de la República por parte del maestro Rómulo Gallegos. Ahí estaban Archibald MacLeish, Fernando Ortiz, Juan Marinello, José Bergamín, Germán Arciniegas, Rafael Eliodoro Valle, o Segómez Sucre, entre otros. Bueno, este Liscano va a ser el artífice orquestador de aquel evento, siempre con Balmillana, ¿verdad? Estamos hablando de un acontecimiento de gran, gran importancia.
Vamos a una pausa y ya regresamos. En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Estás escuchando Unión Radio Cultural, este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio pueden escribirnos al correo rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter, @RafaelArraiz. Somos Unión Radio Cultural.
Estamos de regreso con Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. Bien, este evento ha sido objeto de estudios, publicaciones y celebraciones a lo largo de los años. De hecho, hace poco, en el año 1998, se publicó un trabajo documentadísimo, ha sido inmensamente celebrado este acontecimiento. Por otra parte, el poeta va a estar trabajando, está escribiendo los poemas de su libro Rito de sombra y otro que se titula Recuerdo del Adán caído.
Y bueno, entonces vamos a tener al poeta también trabajando. Sin embargo, en 1949 ha comenzado un gobierno militar en el 48, presidido por Carlos Delgado Chalbaud. Liscano se retira del servicio de investigaciones folclóricas, sin embargo, le han conferido el Premio Nacional de Literatura en el bienio 1949-1950 con un libro que lo anunciamos antes y se llamaba Humano destino. Y al año siguiente va a publicar un libro de ensayos donde recoge su trabajo con el folclore venezolano, se va a titular Folclore y cultura.
Y también allí se recoge la experiencia de la fiesta que venimos celebrando y señalando. Se separa, como dijimos, de la dirección del papel literario y en 1951 se suma a una nueva aventura. Se asocia con el editor José Agustín Catalá en una imprenta que se llama Ávila Gráficas. Esa editorial, con todos los riesgos que se puso, va a publicar Venezuela bajo el signo del terror, Libro negro de la dictadura.
Estamos hablando de la dictadura de Pérez Jiménez y en agosto del año 1952 la Seguridad Nacional allana la casa de Catalá, se lo lleva preso para interrogarlo y Liscano ya está prevenido. También recordemos que el 22 de octubre del año 52 Leonardo Ruiz Pineda es asesinado, el dirigente de Acción Democrática en la clandestinidad. Entonces, bueno, Liscano toma la decisión de tratar de resguardar su integridad física.
Sin embargo, en el año 53 publica una recopilación de sus trabajos sobre narrativa venezolana, se titula Caminos de la prosa; allí hay trabajos de él sobre Pocaterra, Antonia Palacios, Otero Silva, Antonio Arraíz, Alejo Carpentier, Antonio Márquez Salas. Y en marzo del año 53 ya el cerco de la dictadura sobre Liscano se hace insostenible y él toma la decisión de irse al exilio.
Y va a ir al exilio, y va a pasar del año 53 al año 58 cinco años en París. Esos años serán de intenso trabajo, va a entablar además una amistad muy importante con un joven mexicano, escritor de su misma edad, con quien comparte muchísimas aficiones, temas y puntos de vista. Ese muchacho mexicano de su edad se llama Octavio Paz, con quien Liscano tendrá una amistad durante los cinco años que vivió en París. Allá, pues, va a cambiarle la vida, se va con sus hijos y con su esposa, los Liscano Soto, y bueno, también se relaciona con un grupo de venezolanos que vivían en la capital de Francia, en un exilio involuntario.
Allá estaban Manuel Caballero, René Harmón, que después se casa con Rómulo Betancourt, estaba Luis Esteban Rey, estaba Guillermo Sucre, hermano de José Francisco Sucre Figarella y de Leopoldo Sucre Figarella, estaba Régulo Pérez, estaba Jacobo Borges, estaba Luis Guevara Moreno, Mario Abreu, José María Machín. Estaba Rodolfo Izaguirre, estaba Jesús Anó Fernández, estaba Lirio Garte Pelayo y allí van a escribir en 1953-54 un poemario titulado Tierra muerta de sed. Está viviendo la experiencia del extrañamiento de Venezuela.
Y en 1955 Rómulo Gallegos y su familia visitan París y se hospedan en la casa de Liscano. Allí Liscano organiza una reunión con el maestro. Bueno, el maestro no quiere ver a nadie, sabemos que el maestro Gallegos era el alma de las fiestas, sin embargo aceptó hacer un viaje en carro por el sur de Francia con los Liscano y juntos recorrieron los pueblos cercanos al Mediterráneo francés, la llamada Costa Azul. Ahí refiere Liscano que a Gallegos lo dejaban un poco indiferentes los templos, eso le importaba menos. Con frecuencia le daba hambre y comía muy bien el maestro Gallegos.
Ese fue un viaje que le sirvió para conocerlo muy de cerca, convivieron juntos varias semanas. Y cuando Arlet Machado en su libro Entrevistas con Liscano le pregunta sobre París y que haga un balance, Liscano dice lo siguiente: "Esos fueron cinco años muy atormentados. Por una parte se resquebrajó el matrimonio, sin la presión del medio, de los amigos, de la lucha en las resistencias. Nos encontramos uno frente a otro en el exilio y se rompió la vasija. Eso trajo como consecuencia un estado de alteración psicológica, me desordené bastante. Llevaba vida de parranda nocturna, de mujeres, tomaderas por aquí y por allá, de cabaret. Pero no tenía un amante que alentara la desunión".
Eso le dijo Liscano a Arlet Machado. Bueno, lo cierto es que el cambio de medio contribuyó con la crisis que experimentó la pareja en la separación definitiva y ocurrió un tiempo después. Y el poeta se sumerge en su poemario más ambicioso, Nuevo mundo Orinoco, un libro que va a terminar en Venezuela en el año 1958 cuando ya regrese del exilio, cuando la democracia haya regresado al país. Bien, hasta aquí llegamos hoy en esta revisión de la vida y obra de Juan Liscano.
En nuestro próximo programa continuaremos en esta revisión somera de sus hechos fundamentales, este intelectual venezolano de extraordinarios aportes. Hasta nuestro próximo encuentro, como siempre ha sido un gusto muy grande hablar para ustedes.