Serie El Trienio Adeco (1945-1948). Cap 6 (último)
Serie El trienio adeco (1945-1948). Cap 6 (último)
Transcripción
Nuestro programa es posible gracias al equipo conformado por Jitán Jaliz Suárez, Inmaculada Sebastiano, Melani Pieruzzi, Carlos Javier Virgüez y Giancarlo Caravaggio. Recuerda que nos puedes seguir en Instagram como arroba Piso La Cultural. Y también puedes seguir la transmisión en vivo en www.mundourre.com. Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, en el sexto y último capítulo de esta serie sobre el trienio 1945-1948.
Y en el capítulo quinto estábamos explicando las reacciones políticas que hay a la situación planteada a partir de noviembre de 1948, cuando los militares le dan un golpe de Estado al presidente Rómulo Gallegos. Hay varias respuestas, una de ellas, por ejemplo, es que COPEI justifica el golpe militar en razón del sectorismo de AD en el ejercicio del gobierno. Mientras URD duda de la constitucionalidad del gobierno de Gallegos, ya que según ellos hubo un fraude electoral tanto en uno como en otro...
El gobierno hegemónico de AD es lo que más molesta y causa la caída del gobierno civil en manos militares en todos los argumentos. El PSB, el Partido Comunista de Venezuela, como vimos, se lamenta del golpe que ha sufrido la democracia y afirma que seguirá con sus luchas populares. Y defiende una posición menos enconada contra Acción Democrática y no le atribuye las causas de la felonía militar. Bien, y basta con señalar que dos factores, URD y COPEI, del juego político convocado a partir del 18 de octubre de 1945, pues ahora comprenden y aceptan que el juego se suspenda, que intervengan los militares y se convoque de nuevo a unas elecciones, pero sin sectarismo (esto lleva comillas) y con elecciones limpias (esto también lleva comillas). Por su parte, en las explicaciones de la causa, ni Gallegos ni los dirigentes de AD colocan el énfasis en los factores de oposición al gobierno, sino en el factor militar y, según ellos, único causante de la ruptura del hilo constitucional.
Lo de URD en cuanto a un fraude electoral es difícil de sustentar, ya que la ventaja que obtuvo AD sobre sus competidores ocurrió en tres elecciones: en las elecciones del 46, las de 1947 y las de 1948. Y fue tal la ventaja que se hubiera tenido que cometer un fraude electoral de grandes proporciones, lo que era imposible. La acusación del sectarismo y la hegemonía es de orden político, no de orden constitucional. No hay ningún artículo en la Constitución de 1947 que diga que el gobierno debe ser compartido, colegiado o formado por alianzas. De modo que esa acusación no es constitucional, pero sí es política y tiene un gran peso, como quedó demostrado después en la conformación del Pacto de Punto Fijo en octubre de 1958.
Suscrito, por cierto, sobre la base de las experiencias y los errores reconocidos durante estos tres años del gobierno de Acción Democrática, en los que gobernó solo, como si ello pudiese hacerse en un país que recién estrenaba un sistema político-democrático, que por su coyuntura requería el concurso de las fuerzas convocadas al juego y no un ejercicio hegemónico excluyente. Esto hasta los dirigentes de Acción Democrática lo reconocieron después. Por otra parte, es justo señalar que la lección fue aprendida y de ello es prueba precisamente el Pacto de Punto Fijo, redactado sobre la base de un convencimiento que tuvieron entonces.
El adversario natural del ensayo democrático era un sector, no todas las fuerzas armadas, pero un sector poderoso de las Fuerzas Armadas, y no era la diatriba entre los partidos que se disputaban el poder, aunque una diatriba enconada como la hubo a lo largo del trienio tampoco ayudaba a un juego democrático que estaba comenzando. Bueno, ¿y si entonces se hubiera advertido que el juego democrático era necesario entablarlo sobre la base de un acuerdo de convivencia pacífica, una suerte de instinto de conservación del sistema? Pues las posibilidades en las fuerzas armadas de imponerse sin resistencia civil alguna habrían sido mucho menores. Vamos a ver ahora los alegatos de la Junta Militar de Gobierno, una vez alcanzado el poder. La primera comunicación de la Junta Militar de Gobierno no es de ella, valga la paradoja, sino de las Fuerzas Armadas Nacionales, y fue transmitida el mismo 24 de noviembre en horas tempranas de la tarde; voy a leer lo que ellos afirman allí.
"Las Fuerzas Armadas Nacionales ante la incapacidad del gobierno nacional para resolver la crisis existente en el país, en vista de la intromisión de grupos políticos extremistas en la vida nacional, puesta de presente en la mañana de hoy por decisión de una huelga general de consecuencias incalculables y ante la incitación de las masas para cometer actos vandálicos y alterar el orden, han asumido plenamente el control de la situación para velar así por la seguridad de toda la nación y lograr el definitivo establecimiento de la paz social en Venezuela. Las Fuerzas Armadas Nacionales esperan que todo el pueblo de Venezuela respalde con su actitud de moderación, con plena responsabilidad de su conciencia democrática, la patriótica y firme resolución de las fuerzas armadas. En próximo comunicado el Comando Militar dará información clara a la nación acerca del desarrollo de los acontecimientos que condujeron esta grave y necesaria determinación. Caracas, 24 de noviembre de 1948".
Bueno, como vemos, este argumento, el de la amenaza de una huelga general, veremos cómo será ofrecido reiteradamente por la Junta Militar y va a servir de base para su intervención como garantes del orden público. ¿Realmente los militantes de AD pensaron en convocar una huelga general? Bueno, pareciera que un sector sí y otro no. Este último confiaba en que el presidente Gallegos y la buena voluntad del comandante Delgado Chalbó resolverían la crisis, aunque no es descartable que contemplaran un escenario donde al golpe militar se le respondiera con una huelga general. En todo caso, los preparativos para semejantes respuestas llevarían días y, la verdad, la opción de más peso fue esperar que avanzara un avenimiento entre los factores en pugna.
Este de hecho pareció darse, pero hoy en día es dable pensar que fue una jugada estratégica del comando militar para ganar tiempo. Esto último lo relata Alberto Carnevali en un texto que permaneció en manos de la policía durante 12 años, hasta que le fue entregado al editor José Agustín Catalá y se publicó en 1982. En el texto dice Alberto Carnevali: "El lunes 22 Delgado, Pérez Jiménez y Llovera Páez sugirieron al presidente que para el mejor éxito de su tarea pacificadora convenía reformar el gabinete, pero descartando ahora la idea de la participación militar en ese organismo y sin que el ejército tuviera la menor injerencia en su formación. Gallegos aceptó y esa misma noche los ministros del despacho presentaron sus renuncias; por la madrugada un alto dirigente del partido se comunicó telefónicamente con Delgado, y yo, que estaba cerca del aparato telefónico, escuché estas palabras que salían del auricular con dramática vehemencia.
"Busca una solución, te lo ruego. Que el régimen se salve, que no volvamos al pasado. Tú eres un gran político y sabrás resolver este problema. No sea impaciente, comandante Delgado", fue la respuesta. "Yo creo", sigue diciendo Carnevali, "que la crisis ministerial salva el asunto. Ante todo restablezcan ustedes la disciplina militar vulnerada con la agitación de estos días y dejen que el presidente reconstruya el gabinete". Y uno se pregunta: ¿fingía el comandante Delgado? ¿Era cierto que quería salvar al régimen? ¿Será cierta la especie que señala que se debatía entre la presión de Pérez Jiménez y Llovera Páez por dar el golpe, los llamados de su conciencia?
Es difícil saberlo. Y las dudas del comandante Delgado, si las tenía o no, eran imaginarias, poco añaden al resultado. Vamos a una pausa. En breve continúa Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.
Estás escuchando Unión Radiocultural. Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Para alguna sugerencia sobre este espacio, pueden escribirnos al correo rafaelarraiz. Bueno, este diálogo referido por Alberto Carnevali ocurre en la madrugada del 23 y el golpe militar tiene lugar al día siguiente. En cuanto a las dudas de Delgado Chalbó, lo cierto es que la iniciativa del golpe militar no es de él. Por el contrario, durante meses estuvo buscando una solución de otro orden.
Así lo demuestra lo dicho por Pérez Jiménez 35 años después, cuando lo entrevistó Agustín Blanco Muñoz y publicó un libro de entrevistas en el año 1983. Allí dice Pérez Jiménez textualmente: "Llegó un momento que era tal la inquietud en las Fuerzas Armadas, que uno observaba levantamientos de una unidad por allá y otra por acá. Es decir, había un malestar evidente y dijimos: ya esto no se puede... Y como nosotros estábamos convencidos de que tenían razón no podíamos actuar para ir a someter esas unidades con la fuerza, entonces nos quedó otro recurso que canalizar esa acción y así se le planteó al comandante Delgado. Al principio Delgado continuó diciendo que había que ver, esperar o aguantar".
"Le hicimos saber que ya no se podía esperar más y en síntesis les dijimos: o usted asume la dirección, o nos veremos obligados a apartarlo". Bueno... una confesión importante de Pérez Jiménez a Agustín Blanco Muñoz. Y el mismo 24 de noviembre se redacta y se firma el acta de constitución de la Junta Militar de Gobierno, integrada por los tenientes coroneles Delgado Chalbó, Pérez Jiménez y Llovera Páez. Se nombra secretario de la Junta a Miguel Moreno y se declarará que volverá la vigencia la Constitución Nacional de 1936 reformada en 1945, pero dicen textualmente sin perjuicio que la Junta dé acatamiento a aquellas disposiciones de carácter progresista de la Constitución Nacional promulgada el 5 de julio de 1947.
Bueno, como vemos, la Junta Militar se reserva la posibilidad de aplicar la Constitución Nacional del 47 según su discrecionalidad, sobre la base de las constituciones de 1936 y 1945. En otras palabras, una combinatoria constitucional que descansaba en el criterio de la voluntad de tres personas. Ya en la noche, la Junta Militar da a conocer otro comunicado a la nación, esta vez más largo y escrito por Carlos Delgado Chalbó. Las explicaciones son más precisas. Dice Delgado Chalbó: "El partido Acción Democrática continuó, a pesar de que pregonaba ser un partido nuevo, los vicios políticos que caracterizaron los anteriores gobiernos, aprovechándose seguidamente del poder para su propio beneficio, implantando el sectarismo político, manteniendo una agitación permanente y trayendo el desbarajuste total de la República. Llevadas a cabo las elecciones para Asamblea Nacional Constituyente, el pueblo venezolano dio sus votos por quienes creyó intérpretes del sentimiento y espíritu de la revolución, pero Acción Democrática capitalizó para ella los resultados y dio al país una carta fundamental que si bien contiene principios progresistas, adolece de vicios encaminados al ejercicio abusivo del poder".
Bueno, y como vemos, las Fuerzas Armadas, en este caso Delgado Chalbó, se arrogan la potestad de determinar si un partido político está incurriendo en los vicios del pasado y, si es así, ellas lo desplazan del poder, arguyendo sectarismo. Toda una paradoja. Además, se permite señalar que el partido ganador de las elecciones capitalizó el mando y se redactó la nueva Constitución. Y cito: "Adolece de vicios encaminados al ejercicio abusivo del poder", pero no indican cuáles son esos vicios. Realmente el texto no soporta un análisis sosegado, lógico.
Y más adelante añaden un elemento nuevo: según ellos, hay un sector extremista de Acción Democrática que, voy a citar, "inició una serie de maniobras tendientes a dominar también las fuerzas armadas nacionales, tratando de sembrar en ellas la discordia y la desunión". Luego, reafirman las primeras causas que adujeron para justificar su intervención, la convocatoria a la huelga general. Finalmente, culminan con una ironía involuntaria, afirman el último párrafo: "De esta manera, las Fuerzas Armadas Nacionales dejan informada a la nación de que una vez más están cumpliendo con los sagrados deberes a ellas encomendados".
Pero deber es encomendado por quién, cuándo o cómo podría preguntarse cualquiera, porque en la Constitución Nacional no estaban consagrados esos deberes. Y el 26 de noviembre tiene lugar una locución del presidente de la Junta Militar, el comandante Delgado. En ella es prolijo en afirmaciones, por decirlo menos, sorprendentes. Dice Delgado Chalbó: "No se ha asumido el poder para atentar contra los principios democráticos sino para obtener su efectiva aplicación y preparar una consulta electoral a la cual concurra toda la ciudadanía en igualdad de condiciones".
Bueno, aquí surge por primera vez esta proposición, y han pasado dos días. Conviene recordar que habla Delgado Chalbó, no sus compañeros de la Junta Militar, quienes en verdad con el tiempo se demostró que no estuvieron de acuerdo con esta posición del presidente Delgado. El 27 de enero de 1949, los tres integrantes de la Junta Militar dan a conocer un texto amplio y detallado que por otra parte no añade aspectos de importancia a lo ya dicho. Lo mismo ocurre con el Saludo de Fin de Año a la Nación del presidente Delgado Chalbó y una entrevista por escrito, sostenida entre la Junta Militar y el corresponsal de la revista Tiempo de México.
Lo que sí merece atención es el Memorándum del 3 de diciembre de 1948, muy secreto, que envía el embajador Donnelly a los Estados Unidos de Norteamérica de una entrevista que él sostiene con Delgado Chalbó, por solicitud personal del propio presidente de la Junta Militar. ¿Qué dice allí Donnelly? Le dice Delgado a Donnelly que el propósito era apoderarse del ejército, organizar sus propias fuerzas armadas e imponer un gobierno tipo marxista en Venezuela. Bueno, esto no lo dijo en público; nunca se lo dijo a Donnelly, bien porque lo consideraba imprudente o bien porque se lo estaba diciendo a la única persona indicada para decírselo, el embajador de los Estados Unidos.
Sigue diciendo Donnelly: afirmó Delgado que el Ejército no había hecho demandas políticas a Gallegos, pero que sí había solicitado varios cambios para lograr un sistema de gobierno más democrático y representativo. Bueno, si el pliego de peticiones redactado por Pérez Jiménez y presentado por Delgado a Gallegos no son demandas políticas, bueno, ya uno sabe de qué está hablando el comandante Delgado Chalbó; incurren en muchas contradicciones. Y luego señala la celebración del 18 de octubre en el Meeting del Silencio como el punto de inflexión que causó un malestar muy grande en las Fuerzas Armadas, como si la asistencia de Gallegos hubiese sido interpretada como una opción del presidente por AD y no por los militares.
Bueno, esto es un dilema típico de reduccionismos elementales: el partido de Gallegos era Acción Democrática. Bueno, añade la amenaza de huelga general invocada por Carnevali y Barrios el 23-24 de noviembre como la espita que los llevó a tomar decisiones. Eso le dice Delgado, anótenlo. Más adelante afirma algo que no se había dicho hasta entonces. Dice Delgado: "El Ejército tenía pruebas de que si no hubiesen actuado ese día, el partido AD hubiese ido adelante con una huelga general y que el partido estaba preparado para un enfrentamiento armado con las fuerzas armadas, aun si ello significase una guerra civil".
Bueno... El asunto de la huelga general ya hemos señalado que era poco probable, pero ahora una guerra civil ya son palabras mayores. Bueno... Y el tema, digamos, supone que AD tuviese milicias a su favor, cosa que se adujo mucho entonces por parte de los seguidores en la Junta Militar, como si fuese un peligro real, como si el Partido de Acción Democrática tuviese bandas armadas capaces de enfrentar al ejército. Esto es muy poco probable y en este sentido conviene leer lo que dijo Pérez Jiménez en el año 83, hablan con Dumios en el libro que hemos aludido, habla Pérez Jiménez.
Ahí le dice lo siguiente, refiriéndose a Acción Democrática: "Que nosotros supiéramos no tenían milicias y en caso de las hubiera habido tampoco nos hubiera asustado. Los instrumentos con los que nos estaban amenazando no eran espectacularmente fuertes, no tenían una carta tan horrorosa como para asustarnos con su sola presencia. ¿Qué cuento de milicias? Para que haya milicias es necesario haber tenido tiempo de realizar una formación y una mística racional, y ahí lo único que hubo fue la tirada en la calle de los botoncitos distintivos de los militantes, no apareció ni un solo miliciano por ninguna parte".
Bueno, el propio Pérez Jiménez desmiente 35 años después al comandante Delgado Chalbó. En la prensa de los Estados Unidos de Norteamérica en Venezuela, el comandante Delgado Chalbó insistió sobre la impronta marxista del gobierno de Acción Democrática, así como del pacto entre ese partido y los comunistas venezolanos con el fin de llevar a cabo una guerra civil para imponer el marxismo en el país. Siguió abonando puntos a favor de la causa anticomunista, que sin duda era música para los oídos del embajador Donnelly, pero muy poco sustentable en la realidad y seguramente hubiese sido causa de indignación para el Partido Comunista de Venezuela, que se sentiría ofendido de ver cómo los relacionaban con sus adversarios históricos de Acción Democrática. Finalmente le aclara Delgado que la Junta Militar no tiene intención de perpetuarse en el poder y que modificarán la política de nuevas concesiones petroleras del gobierno anterior, así como buscará la derogación inmediata de las leyes de educación y agraria.
Y mejorarán las relaciones con la Iglesia Católica. El embajador Donnelly habrá escuchado las palabras de Delgado con satisfacción, a sabiendas de que el presidente de la Junta Militar espera el reconocimiento de los Estados Unidos al gobierno de facto recién constituido. Cosa que ocurrió muy pronto, por cierto. Es fácil advertir que las causas esgrimidas para dar el golpe de Estado fueron diversas y para distintos escenarios: para el gran público, la hegemonía y el sectarismo de AD, así como su falta de espíritu democrático; para el Departamento de Estado de los Estados Unidos, el marxismo oculto de Acción Democrática y la guerra civil en ciernes.
Para ellos mismos, los mismos militares que dieron el golpe, la amenaza que AD significaba para las Fuerzas Armadas, que quería imponerse sobre ellas y guiar sus destinos, afectando severamente el papel histórico del Ejército Nacional. También habría que añadir la explicación que casi cuarenta años después le dio Pérez Jiménez en entrevista con Agustín Blanco Muñoz, citada antes. Si no se ponían al frente de los descontentos militares, estos pasarían por encima de ellos y gobernarían otros. Es necesario advertir que este último argumento suele ser invocado con frecuencia por quienes cometen un golpe de Estado.
De modo que es aconsejable acogerlo, como dicen los abogados, a beneficio de inventario. Bueno, hasta aquí los argumentos de la Junta Militar, veamos ahora qué hicieron en las primeras semanas. El acta constitutiva al gobierno de la Junta Militar, redactada y firmada el 24 de noviembre, el primer decreto será nombramiento de ministros del despacho ejecutivo y gobernador del Distrito Federal. La nómina gubernamental estará compuesta por el teniente coronel Luis Felipe Llovera Páez en el Ministerio de Relaciones Interiores, Luis Emilio Gómez Ruiz en la Cancillería, el teniente coronel Marcos Pérez Jiménez en el Ministerio de la Defensa, Aurelio Arriaza Arriaza en Hacienda, Pedro Ignacio Aguerrevere en Fomento, Gerardo Sansón en Obras Públicas, Augusto Mijares en Educación, Antonio Martín Araujo en Sanidad y Asistencia Social, Amenodoro Rangel Lamos en Agricultura y Cría, Rubén Corredor en Trabajo, coronel Jorge Marcano en Comunicaciones y el general Juan de Dios Celis Paredes en la Gobernación del Distrito Federal.
El 29 de noviembre aparece en Gaceta Oficial la nómina de gobernadores de Estado. En ella, el nombramiento del mayor Santiago Ota Briceño en la gobernación de Lara, jefe de la Policía de Caracas cuando los hechos del 18 de octubre de 1945, fue una señal de regreso de personeros del medinismo y el lópezismo. Y esto se le preguntó a Delgado Chalbó en una rueda de prensa y la respuesta fue neutra. Dijo que trabajarían con gente decente, proviniera de donde proviniera. El gobernador nombrado en Portuguesa, Hilarión López, era simpatizante de la URD, lo que también pudo leerse como un acercamiento hacia ese partido, pero fueron gestos políticos más que políticas establecidas.
El 4 de diciembre de 1948 fue publicado el decreto de disolución ejecutiva del Congreso Nacional y las Asambleas Legislativas de los estados. Bueno, estas ya son decisiones mayores porque se trataba de la supresión del Poder Legislativo. Bueno, ahí desaparecía el Congreso Nacional que estaba entonces integrado por militantes de AD, COPEI, URD y el Partido Comunista. Bien, el 8 de diciembre la Junta Militar se atribuye facultades del Poder Legislativo y nombra un nuevo Poder Judicial, designando a los vocales principales y suplentes de la Corte Federal y de Casación. La nómina merece ser reproducida: allí fueron designados principales Alberto Díaz, Héctor Parra Márques, Rafael Ángel Camejo, Ramón Massino Valén, Carlos Montiel Molero, Francisco Ruiz Rodríguez, Esteban Agudo Freites, Antonio Gordils y Julio César Leañes Recao.
Suplentes: FES Angulo Ariza, Luis Villalba Villalva, Carlos Tinoco Rodil, Eudoro Sánchez Lanz, Edmundo Luongo Cabello, Luis Eduardo Moncada, JM Gómez Mora, Renéle Perbanche Parpacén, Julio Díez, Alberto Arbelotorrial. Bueno, de nuevo varios personajes vinculados al lópezismo y el medinismo, que regresaban a la palestra pública. Y el 7 de diciembre se decreta la disolución ejecutiva de todos los consejos municipales de la República, y el decreto faculta a los gobernadores del Estado a nombrar juntas de administración municipal con las juntas militares. Estas juntas tendrán en lo sucesivo las mismas atribuciones de los consejos municipales, solo que han sido designadas por voluntad de los gobernadores y no por una elección popular.
El 9 de diciembre se publica el Decreto de Disolución del Partido de Acción Democrática. Entre los considerandos del decreto se señala que se hallaron en los locales del partido armas e instrumentos bélicos destinados a sabotaje y otros fines destructivos. También se dice que dicho partido trató de desnaturalizar la esencia institucional de las fuerzas armadas y había dejado de ser una organización de opinión política para transformarse en una facción que aspiraba a mantenerse en el poder por la fuerza y por diversos medios de desintegración social. Además, señalan que pretendió ser un Estado dentro del Estado y una militancia armada frente a la nación. Bueno, con esos argumentos se disolvió a Acción Democrática, y el 14 de diciembre se publica en Gaceta Oficial el Decreto de Disolución Ejecutiva del Consejo Supremo Electoral para una convocatoria a nuevas elecciones que debe hacerse con otro organismo electoral, cosa que no ocurrió.
El 22 de diciembre se publica en Gaceta Oficial el decreto de reorganización del Poder Judicial al que ya aludimos. Bien, hasta aquí las primeras decisiones en forma de decretos emanadas de la Junta Militar, y es evidente que se trata de una sustitución del Poder Ejecutivo por las Fuerzas Armadas Nacionales. Luego, ese Poder Ejecutivo pasó a disolver el Poder Legislativo e intervenir en el Poder Judicial, y vimos toda esta secuencia de intervenciones del Poder Ejecutivo sobre los otros poderes, y se disolvió por decreto a Acción Democrática. No así COPEI, URD o el PCB. Por ahora, en lo inmediato no fueron disueltas; estas organizaciones, ilegalizadas, sería el vocablo correcto. Estas organizaciones van a padecer otras intervenciones o desconocimientos, pero años después, como fue el caso de las elecciones de diputados en una Asamblea Nacional Constituyente en 1952 y como fue el caso del plebiscito de 1957.
En la próxima parte del programa, y en la última, pues veremos el último fragmento, la última parte de este programa y el último en la serie de seis capítulos, ya regresamos. En breve continúa Venezolanos. Somos Unión Radio Cultural. ¿Estás escuchando Unión Radio Cultural? Este y otros programas de Venezolanos los puedes oír en formato podcast a través de anchor.fm. Estamos de regreso con Venezolanos, somos Unión Radio Cultural.
Bien, la arquitectura constitucional consagrada por la Carta Magna de 1947 fue desarticulada por la Junta Militar sin la menor duda. La atribución de funciones del Poder Ejecutivo a una junta militar, con los argumentos que ya hemos señalado, y así fue desmontándose toda la trama de funcionarios electos por voluntad popular. En dos semanas se hizo esto... bueno, Venezuela iba hacia otra situación. La estructura constitucional de la democracia representativa había sido montada y sustituida por la voluntad de tres militares que integraban la Junta.
Bien, todos los poderes públicos pasaron a depender de las Fuerzas Armadas, de manera directa o indirecta, como dijimos antes. La voluntad popular expresada en las urnas electorales fue desconocida y sustituida por otra. No obstante, el comandante Delgado Chalbó declaró reiteradas veces que todo ello se hacía en nombre de la democracia y muy pronto se convocarían elecciones verdaderamente democráticas. Bueno, nunca sabremos si hubo una relación entre su magnicidio el 13 de noviembre de 1950 y el empeño de Delgado en convocar las elecciones prometidas desde comienzo de su presidencia.
Bueno, en pocos días, como dije, dos semanas, ¿no? Tres, no más que un mes, la estructura de un estado de derecho se vino abajo y Venezuela regresó a situaciones anteriores que se creían superadas, pero no era así. Las fuerzas contrarias a la democracia siempre están al acecho. Y bueno, fíjense que en la Constitución de 1947 fue esta la que le devolvió a los ciudadanos las posibilidades de elegir directamente al presidente de la República.
¿Por qué digo devolvió? Porque ya con la Constitución de 1858, cuando se eligió a Manuel Felipe de Tovar, se eligió directamente al presidente de la República. Las elecciones de segundo grado las van a implementar y sostener Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras y Isaías Medina Angarita. Las elecciones directas, y las primeras que son universales, las instituye la Constitución de 1947. Eso no hay manera de soslayarlo u olvidarlo y pasarlo por debajo de la mesa.
Por otra parte, en ese momento, lamentablemente, como ventilamos en programas anteriores, lamentablemente no se optó por la elección directa de gobernadores y de alcaldes. ¿Cómo era una de las banderas principales de Acción Democrática? Era esa: que se eligieran de manera directa a los gobernadores y alcaldes, pero la Constitución del 47 no lo hace y termina haciéndolo una ley de 1989, en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. Cuando se consagra la Ley de Descentralización Política y Administrativa y la Ley de Elección de Gobernadores y Alcaldes. Imagínense...
El país tuvo que esperar 42 años para que eso ocurriera. De modo que, aunque estas cosas no pueden hacerse porque son contrafactuales, pues Venezuela probablemente sería otra si las elecciones de gobernadores y alcaldes hubiesen comenzado en 1947. Pero eso no ocurrió. Bueno, hubo conquistas ciudadanas, sin la menor duda, en esa Constitución. Esas conquistas en el 47 también se registran conquistas anteriores.
Por ejemplo, la Ley del Trabajo de 1936, en tiempo de Eleazar López Contreras, fue una base importante en los derechos de los trabajadores, la creación de sindicatos y federaciones sindicales que propició el ministro del Trabajo Raúl Leoni durante el primer gobierno de Betancourt, y el gobierno de Gallegos es un avance en la estructura moderna de una democracia. Fedecámaras como organismo cúpula del empresariado se funda en 1944, cuando gobernaba Isaías Medina. ¿Por qué estoy dando estos ejemplos? Bueno, porque también hubo ejemplos de avances importantes en los gobiernos de López y de Medina, e incluso, si me apuran, el gobierno de Juan Vicente Gómez también es cuestión de analizar los hechos históricos con la cabeza fría y el corazón caliente, o la cabeza introducida en una hielera, para tratar de ver las cosas de manera más objetiva.
Por ejemplo, es innegable lo que significó la Corporación Venezolana de Fomento, la CVF, creada en el gobierno de Betancourt I en 1946. Allí comienza el Estado a financiar el desarrollo de un parque industrial. En ese momento, la mayor urgencia que tenía Venezuela era la creación de empresas eléctricas en todo el país, porque sin electricidad no hay desarrollo y muchísimo menos desarrollo industrial. Entonces esto era un imperativo categórico, era absolutamente necesario hacerlo. De modo que esas políticas económicas se desarrollan a lo largo del trienio, las hemos señalado a lo largo de nuestros programas, pero conviene recordarlas en este último. Hay un modelo de desarrollo que se instaura en toda América Latina, que es el modelo de industrialización sustitutiva de importaciones.
Es decir, al diseñar esta política estaba reconociendo la necesidad de que la actividad productiva la desarrollara la empresa privada y para ello se dispuso a promover, a través del crédito y las barreras arancelarias a los productos importados, la creación de una industria nacional. En aquel entonces el Estado no estaba pensando en ser el empresario como tal. Estaba pensando en financiar a quienes tuvieran iniciativas desde la empresa privada para crear un parque industrial que permitiera producir en cada uno de los países de América Latina los bienes que esos países necesitaban y se redujera la importación de sus productos. Esto está basado en las teorías de la dependencia y el que diseña esas políticas es el economista argentino Raúl Prebisch para la Cepal, la Comisión Económica para América Latina. Pero el país donde primero se instaura es Venezuela, a partir de la creación de la Corporación Venezolana de Fomento en 1946, el gobierno de Betancourt.
Ubiquémonos en aquel entonces: estamos en un país sin industrias, su mayor urgencia es la creación de un parque industrial. Tiene ventaja, sí, porque es un país petrolero y tiene la renta petrolera que cobra a través de los impuestos y las regalías. Tiene desventajas también porque tiene recursos para importar lo que quiera y esa es una debilidad, pero al colocar, al poner barreras arancelarias y comenzar a financiar la creación de un parque industrial, Venezuela fue poco a poco industrializándose. No en los niveles que uno hubiese soñado o que esos hombres de ese tiempo hubiesen soñado, pero sin duda, ¿qué ocurrió?
Ocurrió hasta que llegó un momento en que este modelo ya no sirvió para más, porque tenía una limitación muy grave en su desarrollo y es que impedía la exportación de los productos. Si todos los países de América Latina tenían barreras arancelarias a los productos importados, el modelo servía para el desarrollo del mercado interno, pero eso se agota y ese fue uno de los problemas más serios que tuvo la ISI hasta que finalmente se desmonta en 1989, con la caída del muro de Berlín, la desaparición del socialismo real y el llamado consenso de Washington. Y básicamente la solución, las pautas de organización mundial de comercio, es decir, todos los países de América Latina asumieron el libre comercio, y así es, hasta el sol de hoy, con contadas excepciones.
Bien, esta vez, en suma, pues lo ocurrido en estos tres años importantes, históricos, cruciales del llamado trienio adeco, entre 1945-1948. En años en los que se introdujeron unas reformas políticas de gran importancia y reforma económica también, y petroleras también. Pero fueron pocos años y sobrevino entonces una década, nueve años de gobierno de facto, de gobiernos militares, hasta que este espíritu se retomó a partir del 23 de enero de 1958. Bueno, hasta aquí esta historia es nuestro sexto y último capítulo, y en próximas series volveremos siempre sobre estos y otros aspectos de la vida venezolana que es el centro, el corazón del programa.
Hasta nuestro próximo encuentro