Historia del Hipismo en Venezuela. Cap 6 y último.
Breve historia.
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. Y hoy llegamos al sexto y último programa de la serie sobre el hipismo, La Historia del Hipismo en Venezuela, este deporte tan popular y tan querido por los venezolanos. En nuestro programa anterior estuvimos hablando de la extraordinaria hazaña del Cañonero II y Gustavo Ávila en los Estados Unidos.
En este programa ya estamos, como les digo, en el tramo final de esta carrera de seis programas. Recordemos entonces que el presidente del Instituto Nacional de Hipódromos durante el gobierno de Rómulo Betancourt, el segundo gobierno, el que va del año 1959 a 1964, fue el doctor Francisco Flamerich. Y también anotemos que Francisco Urbina estuvo en la presidencia del Instituto durante el gobierno de Raúl Leoni, que va desde 1964 a 1969.
Y será Rafael Rodríguez Navarro el presidente del Instituto Nacional de Hipódromos en las dos presidencias de Rafael Caldera, la del 69 al 74 y la del 94 al 99. Y en la primera presidencia de Rodríguez Navarro, y también la primera presidencia de Caldera, se toma una decisión importante ya no referida al hipismo, pero sí a los terrenos de La Rinconada: me refiero a la construcción del Poliedro de Caracas. El Poliedro es una decisión de ese primer gobierno de Caldera y la presidencia del INH de Rodríguez Navarro, que escoge a este gran arquitecto venezolano, uno de los más grandes en nuestra historia, Jimmy Alcock Pérez Matos. En esa administración de Rodríguez Navarro también se automatiza el juego del 5 y 6.
Y se toma la decisión de eliminar la importación de ejemplares purasangre para las carreras nacionales; esto buscaba fortalecer la cría de pura sangre en Venezuela y trajo buenos resultados. Entonces se creyó que las condiciones estaban dadas para tomar una decisión de esta naturaleza y la verdad es que era correcta, ya que por entonces había una cantidad notable de criadores nacionales. Y ellos bastaban para afrontar las necesidades de caballos purasangres, no solo en La Rinconada sino en el sistema de hipódromos del país, que ya eran unos cuantos.
Veamos ahora las listas entre los años 1971 y 1984, las listas de entrenadores y jinetes. La lista del 71 la va a encabezar Manuel Azpúrua Sosa y el jinete Ángel Francisco Parra. La del 72, Domingo Noguera Mora, y el mismo Ángel Francisco Parra. La del 73, Milar Siade y Gustavo Ávila, y la del 74, Raúl Payares y Parra.
Y la del 76 la encabezan Eduardo Azpúrua Sosa y Parra de nuevo. Todas las listas de jinetes entre 1977 y 1984, siete años de listas de jinetes, las encabeza el fenomenal jinete venezolano Juan Vicente Tobar. Mientras los entrenadores las van a presidir Siade, Payares, Agustín Besara, Manuel Medina Bezara, y las encabezan durante cuatro años seguidos. Y de acuerdo con las estadísticas del periodista hípico José Rafael Bol, hasta 1984 el mayor número de carreras ganadas por un entrenador lo ostentaba Milar Siade, con 2.759 triunfos, y el jinete que en mayor número de carreras había ganado para el año 1984 era Balsamino Moreira con 2.009 carreras ganadas.
Estas cifras hoy en día ya han sido superadas, pero estamos hablando de 1984. Ahora, estos años que van del 71 al 84 a la vez comprenden el paso de una economía petrolera cuyo valor promedio del barril fue durante décadas alrededor de 2 dólares 50. Y a finales de 1973 el precio se dispara a 14 dólares por barril, y en 1974 sigue su camino ascendente. Estamos hablando de la transición entre el primer gobierno de Caldera y el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Y es entonces, en el gobierno de Pérez, cuando Venezuela comienza a recibir una suma de recursos jamás imaginada para entonces. Es en ese gobierno cuando se estatiza la industria petrolera venezolana. Ese auge de los precios del petróleo también comprende el gobierno posterior, es decir, el gobierno de Luis Herrera Campins, y en ese período presidencial, ese quinquenio, en un momento dado el precio del barril llegó a 36 dólares. Compárenlo con los 2,50 dólares que le tocaron a Betancourt, Leoni y al primer Caldera.
Luego los precios bajan, como sabemos, pero este es el período que se llamó de la Gran Venezuela, o la Venezuela Saudita. Y en cuanto a la hípica es de suponer que en un país donde se recibían estas cantidades de recursos por la renta petrolera, pues algo percolaba, algo recogía el hipismo, y fueron años de gran esplendor porque recursos había y la afición hípica continuó su ascenso y su crecimiento. Estos años van a ser los años de varios cracks descollantes. Vamos a referir entonces a Torrejón, Ablondi, Gran Negresco y a Jelly Note.
Para muchos, Jelly Note es la mejor yegua de todos los tiempos. Para otros lo fue Blondie. En ambos casos fueron ídolos de la fanaticada. También fueron ídolos de la fanaticada Big Secret, Trini Carol e Indudable, así como el triple coronado que referimos antes, Iraquí.
Estos ejemplares dan fe del esplendor de estos años, estos años que van desde 1971 a 1984. Ahora, un período de 10 años que va de 1985 a 1995. Estos son los años que consagran al fenómeno de la hípica venezolana: el jinete Juan Vicente Tobar encabezó todas las listas hasta el momento de su retiro en 1992. Son los años también de consagración de Daniel Pérez, el entrenador, quien gana en 1986, 88 y 89.
También está la estrella ascendente de Carlos Morales, quien gana en el 90, 91, 92 y 93. Y comienza la carrera descollante de Antonio Sano, quien gana en 1994 y 1995. En estos 10 años la primacía en cuanto a los aras la va a tener Los Aguacates.
Los Aguacates gana los años 85, 87, 88, 89, 90, 91 y 93, casi toda la década de la que estamos hablando, del 85 al 95. El haras La Manacoa gana en 1992, 1994 y 1995, y ya en estos años asoma el nombre de otro entrenador que ha sido muy importante, Julio Ayala Coronil. Este período abandona las pistas y regresa Juan Vicente Tobar, y vamos a detenernos unos segundos en la actuación de este jinete, ya que encabezó las listas entre 1977 y 1992: estamos hablando, escuchen bien, 16 años seguidos encabezando la lista de jinetes. Y esto constituye incluso un récord mundial.
Juan Vicente Tobar nace en la parroquia San José, en Caracas, en 1950, y de acuerdo con las estadísticas, no me refiero a las apreciaciones sino a las estadísticas, es el mejor jinete venezolano de todos los tiempos. Sus hazañas son innumerables. Se retira del óvalo en 1992, pero no resiste la separación y regresa en 1995. Va a morir lamentablemente en el año 2000 y digamos que murió en medio de un cuadro depresivo.
Y bueno, esto no deja de ser una extraña paradoja porque estamos hablando del jinete más exitoso que ha tenido el hipismo venezolano; sin embargo, se había apoderado la melancolía. La tristeza. En 1986 Tobar se alzó por primera vez con el Clásico Simón Bolívar montando a Wynton, y estos son los años de Aragonero, Gallardete, Lunapier, del fenómeno Mano War y de Steelwater. Y los años de Prime Tip, la multipremiada de Catirevello y Miss Marena.
Varios de estos ejemplares fueron conducidos por Tobar, quien en 1990 ganó el Clásico Internacional del Caribe conduciendo a Don Fabián. En la próxima parte del programa continuamos con la relación de los hechos. Ya regresamos.
Bueno, durante estos 10 años de los que venimos hablando, del año 85 al año 95, la situación del país cambia radicalmente con solo recordar lo que significó el 18 de febrero en 1983, que pasó a la historia con el nombre del Viernes Negro, pues vale para entender la magnitud de los cambios. Ese día comienza la devaluación del bolívar y Venezuela comienza a experimentar una inflación que no conocía, una enfermedad económica desconocida para los venezolanos. Son los años también de la crisis de la deuda externa, la caída de los precios del petróleo, los intentos de golpes de Estado en el año 92: el 4 de febrero y el 27 de noviembre, cuando gobernaba Carlos Andrés Pérez.
Y bueno, son también los años de las vacas gordas, en que se da espacio a las vacas flacas, como reza el proverbio bíblico, y siempre se nos ha hecho tan difícil ahorrar cuando las vacas están gordas para sobrevivir cuando van a estar flacas. Es difícil aprender esa lección. Toda esta crisis económica y política afectó la velocidad del crecimiento que venía experimentando el mundo hípico, y es imposible que no lo haya afectado. Aunque ya lo que se había hecho en materia de crías de purasangres era muy importante, también habíamos crecido muchísimo en materia de entrenadores y de jinetes; lejos estaban los años del Hipódromo El Paraíso cuando la mayoría de los jinetes ganadores descollantes eran chilenos.
Ahora los venezolanos ocupaban todo el abanico. Veamos ahora en esta segunda parte del programa la etapa que va de 1995 a nuestros días, que son los años más difíciles de historiar, de relacionar para la audiencia, no solo porque están muy cerca en el tiempo sino porque se cuenta con una menor cantidad de bibliografía especializada. Y esto es paradójico porque ocurre en una época de sobreinformación, pero esto ya lo han anotado muchos estudiosos del tema comunicacional, en el sentido que abunda mucha información, vamos a llamarla superficial, y escasea información especializada o información trabajada y metabolizada por los especialistas. Esto no solo se refiere a la hípica sino al mundo en general, al mundo de la información.
En esta etapa de sobreinformación que vivimos, pero bueno, volvamos a lo esencial: ver cómo ha sido la microhistoria del hipismo en Venezuela en estos últimos 20 años de los que venimos hablando. Presenciamos el retiro de uno de los grandes entrenadores de todos los tiempos: Milar Siade, el maikina, que llegó al Hipódromo El Paraíso en 1951 contratado por Carlos Márquez Mármol para su cuadra. Siade había nacido en Kingston, en 1919, y mantuvo récord de 168 carreras ganadas en 1968, y ese récord se mantuvo hasta 1997, muchos años. Estamos hablando de un récord mantenido durante 31 años, cuando lo supera Antonio Sano que establece una nueva marca con 221 victorias en esa temporada de 1998.
Siade, por su parte, en 1988 llega a su victoria número 3.000, impresionante. Se retira en 1997 y falleció en el año 2004, tenía entonces 85 años y toda su vida consagrada al hipismo venezolano. Estuvo activo entonces durante 46 años, es un ejemplo de perseverancia y de profesionalismo. Era un apasionado en lo que hacía; realmente todas las personas exitosas son apasionadas de lo que hacen, yo no conozco gente que tenga éxito y que no tenga fervor por lo que realizan.
Y estos años que venimos relacionando son los años de El Gran Sol, un ejemplar criollo que logró ganar dos años seguidos el Clásico Simón Bolívar en el año 95 y 96. Y entre 1994 y el año 2000 alcanzó un conjunto de victorias francamente asombrosas. Por la parte exterior y Gran Ángel vuelve a la plaza, pero El Gran Sol les gana el Clásico Copa de Oro con valiente escapado. El Gran Sol no puede perder los Reales del Guerrero, 278 ganador.
Ganó El Gran Sol. También son los años de High Security en el hipódromo de Santa Rita, donde llegó a ser un ídolo, y los años de My Own Business, ese criollo que asombró entre el año 2000 y 2004 con una cadena de éxitos. Son también los años del Arsac y de Polo Grounds. Para 1998 ya las estadísticas señalaban el ascenso de los nuevos entrenadores.
La estrella de Antonio Sano se hacía evidente, encabezando las listas de 1989, 92, 93, 94, 95, 96, 97 y 98, mientras Juan Carlos Ávila lo hacía en el 90, el 91 y Reinaldo Hernández en 83, 84 y 88. En 1996 Sano impone un nuevo récord nacional con 221 carreras, desplazando al anterior de Milar Siade, 168 carreras. Para 1998, de nuevo las listas de jinetes con carreras ganadas la seguía encabezando Juan Vicente Tovar, que para ese año 98 tenía 2.493 carreras ganadas, seguido por Balsamino Moreira con 2.050, Ángel Francisco Parra con 1.941, Juan Eduardo Cruz con 1.655 y Gustavo Ávila con 1.493 carreras. Pero el año 2010 el jinete guariqueño Emisael Jaramillo supera a Juan Vicente Tovar, colocándose en el primer lugar.
Demás está decirles que Emisael Jaramillo es el nuevo fenómeno de la hípica venezolana, sus estadísticas son ya superiores a las de Tovar. Por cierto que es de Guárico, pero ese es un apellido muy colombiano, es un apellido como decir Pérez y González en Colombia. Y en estos años también se consagran nuevos récords de pista en La Rinconada: por ejemplo, en 1989, en 2.200 metros, Ángel Francisco Parra impone un récord conduciendo Monte Rojo. Y el año 2004 fue especial en el rompimiento de los récords de pista; cambiaron los récords de 1.200, 1.300, 1.400, 1.600 y 1.900 metros, imponiéndose entonces Hacia Latina, Rebellius, Uigus Yuldi, Tutmosis y Tabello, respectivamente.
Y si revisamos la lista actualizada, observaremos que al día de hoy el jinete que ostenta mayor cantidad de récords de pista en el hipódromo de La Rinconada se llama Emisael Jaramillo, con cinco. Jaramillo tiene récord en las distancias de 800, 1.200, 1.400, 2.100 y 2.400 metros. Le sigue el jinete Carlos Pérez con tres en la distancia de 900 y 1.000 metros. Y entre los entrenadores Daniel Pérez repite con dos distancias, 2.600 y 2.800 metros.
Las otras son distintos entrenadores; estoy señalando solamente el único que repite es Carlos Pérez, perdón, Daniel Pérez. Y bueno, por otra parte, habiendo sido ganada en ocho oportunidades la triple corona venezolana, es de hacer notar que cinco de las ocho veces esa hazaña tiene lugar en años recientes. Estamos hablando de la hazaña de Catirevello, el año 92; de Polo Grounds en el año 2005; de Taconeo en el año 2007; del Gran César en el 2008 y de Water Jet en el 2010. Y antes la hazaña fue alcanzada por Gradisco en 1960, hace ya muchos años; El Corsario el año 72 e Iraquí en 1985.
¿Quiénes son los jinetes con mayor cantidad de carreras ganadas para la triple corona? Bueno, nada que extrañar: Juan Vicente Tobar y Emisael Jaramillo. Y los entrenadores, Daniel Pérez y Julio Ayala Coronil. Bueno, por otra parte es lamentable que en estos años que venimos relacionando va a desaparecer la transmisión de las carreras por televisión. Esto fue una gran tristeza de la que hablaremos en la próxima parte del programa. Ya regresamos.
Decíamos en la parte anterior del programa que, en el año 2003, ocurrió una gran tristeza para la hípica venezolana, que fue la desaparición de Monitor Hípico, el legendario programa donde narraba el no menos legendario Virgilio Decán, alias Alicán. Recordemos que Virgilio Decán estuvo narrando las carreras de caballos por televisión durante muchísimos años y en los últimos tiempos fue allí, en Monitor Hípico. Esto fue un momento de gran dolor y tristeza para la afición hípica venezolana, no se le había golpeado de esa manera nunca antes. Y es el momento de recordar que Decán fue un factor histórico importantísimo en la popularización del deporte hípico, ya que es evidente la maestría en la narración de las carreras.
Yo diría que la narración de Ali Khan era un espectáculo paralelo a lo que ocurría en el óvalo. Campeón Nevesco, el pupilo de Julio Allada, con Párra, ganó el Clásico Negresco. Oír la carrera narrada por Virgilio de Khan era un espectáculo, la adicción perfecta, los hechos perfectamente narrados, un manejo excepcional de la lengua castellana que llevaba a los televidentes a momentos en una emoción paroxística. Yo pocas veces en televisión he presenciado y seguido momentos como los que lograba De Khan en sus poderosas emociones al final de cada carrera.
De Khan fue un hípico toda su vida. Fue propietario de caballos y yo lo entrevisté en una oportunidad y me dijo que Milar Siade y Domingo Noguera Mora habían sido los mejores entrenadores de su época, y él consideraba como el mejor ejemplar de todos los tiempos a My Own Business. Esto me lo dijo en una entrevista Virgilio de Khan, hará unos dos o tres años. Bueno, estos primeros años del siglo XXI fueron los de la consagración de Antonio Sano, llamado el zar del Hipódromo de Valencia.
En el año 2008 desplaza a Milar Siade superándolo al alcanzar 3.152 carreras ganadas y en el año 2009 se muda a los Estados Unidos y allá comienza a cosechar triunfos. Bueno, y si Sano ha sido el gran entrenador de estos años recientes no cabe la menor duda que Misael Jaramillo ha sido el mejor jinete, superando las cifras alcanzadas por Tobar y colocándose una distancia que va a ser muy difícil que los jinetes del futuro superen estas marcas de Jaramillo. En estos años recientes, a su vez, se consolidan los hipódromos nacionales de Santa Rita y Valencia. Y la fanaticada ve con gran simpatía el esfuerzo privado del Hipódromo de Ciudad Bolívar, El Rancho Alegre.
Y bueno, ahora se puede hablar con propiedad de un sistema hípico nacional, con todos los problemas que hay, por supuesto que no los estamos eludiendo. Pero ya no es solo La Rinconada del óvalo donde se da la hora, y este crecimiento habla de las fuerzas de las regiones en Venezuela, en particular de Maracaibo y Valencia. Las dos ciudades más grandes del país después de Caracas. Y también se habla de una... se habla, quiero decir, la vieja afición guayanesa se manifiesta en ese hipódromo de Ciudad Bolívar, El Rancho Alegre.
Pero esto no es gratuito. Recordemos que el primer hipódromo del país es guayanés, el de El Callao, como referimos en el primer programa de esta serie dedicada al hipismo. Allí se traza el primer hipódromo que hubo en Venezuela. Y bueno, también es necesario apuntar que en estos años que hemos relacionado el desarrollo de la medicina veterinaria ha sido notable desde aquel lejano Instituto de Investigaciones Veterinarias creado en 1940, adscrito al Ministerio de Agricultura y Cría, pues la medicina veterinaria se ha ido consolidando en Venezuela de 1940 a la fecha.
Ese año, por cierto, va a egresar la primera promoción de veterinarios, y en el año 1948, cuando gobernaba Rómulo Gallegos, esta escuela se adscribe a la Universidad Central de Venezuela y se constituye la Facultad de Medicina Veterinaria, que en 1959 pasa a llamarse Facultad de Ciencias Veterinarias. Pero hoy en día no solo gradúan veterinarios la Universidad Central de Venezuela, sino que también lo hace la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado, en Barquisimeto, la Universidad del Zulia en Maracaibo, y la Universidad Francisco de Miranda, en Coro. Recordemos que en aquel viejo hipódromo nacional del Paraíso, en 1956 es cuando se crea una unidad veterinaria que va a ser el antecedente de las modernísimas instalaciones veterinarias que se construyeron en el hipódromo de La Rinconada, cuando se diseñó y se construyó en tiempos de la dictadura de Pérez Jiménez.
Nos estamos refiriendo al Hospital Veterinario de La Rinconada, que abre sus puertas en 1963 y que comienza a construirse años antes, y allí va a estar ese hospital veterinario de La Rinconada bajo la dirección de un notable veterinario venezolano. Me refiero a Eduardo Larrazábal. Y es evidente que sin el desarrollo de la medicina veterinaria, pues la hípica habría sido imposible. Y además, este deporte ha sido una fuente permanente de trabajo para los egresados en las facultades de medicina veterinaria en Venezuela.
Es importante anotarlo, y también habría sido imposible alcanzar los niveles actuales de la cría de caballos pura sangre en el país sin el concurso de los veterinarios. Imposible, ya que los veterinarios asisten a los ejemplares en todas sus facetas en las muchísimas aras que hay en Venezuela hoy en día, y son verdaderas fuentes de ejemplares de alto desempeño. Estas aras venezolanas se han ido desarrollando en los últimos 60 años, desde aquellos primeros veterinarios improvisados que se capacitan sobre la marcha sin formación teórica hasta los profesionales de la segunda mitad del siglo XX y lo que va del siglo XXI; ha corrido mucha agua bajo los puentes, y la experiencia acumulada no es nada desdeñable para nada. Esto era importante señalarlo porque la hípica no es solo el espectáculo sino también todo el conjunto de atenciones veterinarias y la cría de los caballos, donde participan este grupo importante de veterinarios graduados en las facultades de ciencias veterinarias que hay en Venezuela que hicimos la lista hace unos minutos.
Estamos llegando al final de nuestro programa, me refiero al final de nuestra serie porque aún queda otro espacio después, es la pausa, pero es el momento de comentar algunos hechos en relación con esta serie de seis programas que hemos estado trabajando. Debo recordar que es una relación de los hechos muy breve, que no es exhaustiva. Si hubiese sido una historia exhaustiva, hubiese tomado muchos otros programas y no es esa la idea; este tipo de programas lo que pretenden ser es un aperitivo para los conocedores y un anzuelo para los que no conocen el deporte de la hípica, una belleza de espectáculo. También nos hemos detenido a hacer grandes panegíricos de los jinetes, de los entrenadores, de los propietarios y de los caballos, salvo cuando sus actuaciones han sido verdaderamente fuera de serie; no es el caso de Cañonero II o de Juan Vicente Tobar o de Milar Siade o de Antonio Sano o de Misael Jaramillo, que son verdaderamente hechos absolutamente excepcionales que sería mezquino no señalarlos con el énfasis debido.
Pero lo que queremos decir es que esto no es una relación panegírica de la hípica, sino que hemos tratado de ir ubicando los hechos y las estadísticas, porque este deporte se guía por emociones pero también por cifras. También las cifras no mienten. Y también como ustedes habrán notado hemos intentado organizar en la historia de la hípica de acuerdo con unos períodos, unos hitos. Esos hitos determinan unos períodos en la hípica venezolana.
Reconocemos, eso sí, que esta historia está más centrada en la hípica caraqueña que en la nacional. Pero también es verdad que la hípica nacional se ha desarrollado, si se quiere, muy recientemente en comparación con todos los años que tiene la hípica caraqueña. En la próxima parte del programa continuaremos reflexionando y dando las pinceladas finales sobre esta brevísima historia de hipismo que hemos hecho en estos seis programas. Ya regresamos.
Decíamos en la parte anterior del programa que esta historia ha hecho énfasis en la hípica caraqueña y que ya ha crecido tanto la hípica marabina, valenciana y de Ciudad Bolívar que tendría que hacerse una relación de los hechos de manera específica en Maracaibo, en Valencia y en Ciudad Bolívar, porque ya hay suficiente historia allí como para hacerlo. Pero eso desborda las posibilidades de este trabajo. Nosotros estamos haciendo un panorama de la hípica venezolana. Hay otra debilidad que reconocemos en relación con lo que hemos hecho, y es que sobre períodos ya concluidos se pueden sacar conclusiones, se pueden hacer inferencias, ¿verdad?
Ese es el caso de los hipódromos de Santa Ana Grande. Ese es el caso del Hipódromo El Callao y ese es el caso del Hipódromo El Paraíso. Y bueno, es el caso del hipódromo de La Rinconada que ya cumplió 58 años y por eso ese período de 58 años lo hemos organizado en distintas etapas. Pero todavía grandes hechos hípicos están ocurriendo, como es el caso de Antonio Sano y de Emisael Jaramillo.
Falta mucho para que esas aventuras profesionales culminen y ya hay que señalarlas, pero no habiendo terminado no tenemos cómo hacer un balance final. Bueno, reiteramos que nos animó el proyecto de contribuir con un mínimo orden, en un océano de información. La hípica produce muchísima información y basta ver una revista hípica semanal, la cantidad de páginas que tiene y la cantidad de estadísticas que valora el aficionado hípico para hacer sus apuestas, de modo que nosotros forzosamente trabajamos con grandes líneas, ¿verdad? Con grandes líneas del trabajo, valga la redundancia.
También es importante recordarles que la hípica es una actividad que tiene muchos factores, no es solo el entrenador, el jinete, el caballo, sino que también supone el espectáculo, la radio, la televisión, los veterinarios, todo lo que se mueve alrededor del hecho hípico, que es prácticamente una industria que produce una cantidad de empleos y actividades como muy pocos otros deportes. Este es un deporte multifactorial en ese sentido. Ahora nos queda por... ah, bueno, y por supuesto imagínense, sobre la hípica hay prensa escrita, análisis radiales, análisis televisivos, especialistas, todo un mundo que se origina a partir de esa relación de un jinete montado con caballo y que corre en un óvalo de manera organizada. Es asombroso todo lo que mueve ese hecho deportivo que se convierte también en un hecho espectacular, en un hecho cultural, en un hecho médico por la medicina veterinaria.
Nos queda ubicar a la hípica latino-venezolana en Latinoamérica, y todo indica que es de las más desarrolladas del continente. Bueno, incluso ha tenido momentos de gloria a que muy pocos países hermanos de América Latina han experimentado; basta señalar lo que representó Cañonero II para ejemplificar lo que digo, o algunos de los jinetes venezolanos que destacan en los Estados Unidos de Norteamérica de manera acentuada. Bueno, y esto se sabe: cuando un deporte destaca internacionalmente es porque su práctica nacional ya ha sido intensa y muy provechosa. Estos logros internacionales de los deportistas de cualquier disciplina no son gratuitos; suponen una actividad nacional que los fortifica, que los aceita y entrena.
Lo mismo ocurre con los peloteros venezolanos en las grandes ligas, cuya actuación sería impensable si entre los venezolanos el béisbol no fuese una pasión como lo es. Y también ocurre lo mismo con el boxeo: los 39 campeonatos mundiales de boxeo que ha ganado Venezuela no son gratuitos. Y bueno, por último hay que señalar que el deporte ha sido muy poco historiado en Venezuela y yo aspiro a que esto sea una contribución a la historia del deporte. En próximas series de este programa vamos a hacer una historia sucinta del deporte en Venezuela; nos tomará muchos programas, pero creo que es una de las actividades donde los venezolanos hemos sido más exitosos y vale la pena que la trabajemos. Bueno, hasta aquí nuestra serie sobre el hipismo en Venezuela.
Habló para ustedes Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho, y en la dirección técnica Fernando Camacho. Ya a mí me consiguen en mi correo electrónico Rafael Arráiz arroba Hotmail, en Twitter arroba RafaelaRice. Hasta aquí el hipismo en Venezuela, esta breve historia que hemos resumido en esta serie de seis programas, hasta nuestro próximo encuentro. ¡Suscríbete!