Historia del Hipismo en Venezuela. Cap 2
Breve historia
Transcripción
Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos. Un programa sobre el país y su historia. Hoy continuamos con nuestra serie sobre el hipismo en Venezuela, esta breve historia de este deporte bellísimo, de gran vistosidad y que concita, que involucra a muchas personas.
En el programa anterior quedamos en el Hipódromo del Callao, el primero que hubo en Venezuela en 1876, y se debió a la iniciativa de don Antonio Lichoni, un corso nacido en el pueblo de Pino, en 1817, que había emigrado a los llanos de Casanare, en Colombia, y que estando allí dedicado a la cría de ganado conoce a Juan Crisóstomo Falcón y Antonio Guzmán Blanco, quienes se habían refugiado allá en el territorio vecino después de la derrota en la batalla de Coplé, en 1860. Ambos caudillos entusiasmaron a Lichoni con Venezuela y cuando estos alcanzaron el poder el corso se animó a cruzar la frontera. Se establece en Ciudad Bolívar, estaba siendo llamado por la llamada fiebre del oro, valga la redundancia.
Y en 1870 funda la Compañía Minera Nacional El Callao para la explotación de la mina, ubicada en el territorio Yuruari. No estamos hablando de una mina menor sino, por lo contrario, de la mina de oro más grande del planeta. En 1881 hasta 1890, durante esos nueve años, la mina de oro del Yuruari fue la más grande del mundo. Ya a partir de 1890, los yacimientos comienzan a declinar, pero las fortunas de Lichoni ya eran de grandes proporciones.
Después Lichoni se dedica al otro negocio que me refiero al cultivo del árbol de caucho para la producción de balata que era un objeto muy requerido en la época y le traía ganancias a Lichoni. Abundan anécdotas sobre el hipódromo de don Antonio Lichoni, pero no hemos hallado nada exacto sobre el particular. Sabemos que construyó el hipódromo, pero desconocemos sus características varias y yo diría muchos cronistas sugieren la tesis según la cual Lichoni trajo purasangres de Trinidad, pero no sabemos esto, no nos consta.
Y la verdad es que nos parece poco probable porque los purasangre, como vimos en el programa anterior, suelen tener una documentación muy bien fundada y se sabría de sus ascendentes y sus descendentes, de las líneas genealógicas. Y no constan en ninguna parte. De modo que, sin embargo, consignamos la leyenda, la especie, la anécdota. Es probable que sea cierta, pero no tenemos cómo certificarla.
Suponemos que las características del hipódromo eran rústicas porque de lo contrario habrían quedado algunos vestigios señalables, habría quedado algo en el lugar. Sí creemos que la idea de construir el hipódromo cuadra perfectamente con la personalidad de Lichoni, quien para 1876 ya tenía varios años en Guayana. Recordemos que Guzmán Blanco asume el poder en 1870, pero Juan Crisóstomo Falcón mucho antes, en 1863, de modo que Lichoni ha debido llegar a Ciudad Bolívar alrededor de 1864-1865.
De tal modo, para 1876, Lichoni tiene por lo menos diez años allí y claro, como dijimos ya, su fortuna era importante, fruto de la explotación aurífera y de otros negocios que tenía. No abandonó su ganado en el Casanare. Después la profesora Marielena González de Luca, que ha estudiado muy bien los negocios de Antonio Guzmán Blanco, señala que Lichoni era socio, de modo que eso también garantizaba cierta estabilidad para los negocios de Lichoni.
Y no cabe la menor duda que el Yuruari, la explotación aurífera allí, trajo una bonanza enorme para El Callao y también un crecimiento demográfico importante, como suele ocurrir en estos casos. Esos dos factores, gente y dinero, hicieron propicio, posible el sueño de Lichoni de construir un hipódromo para el esparcimiento dominguero de los guayaneses. ¿Cuántos años funcionó el Hipódromo del Callao? No lo sabemos con exactitud, suponemos que hasta que la explotación aurífera comenzó a decaer y se inició el descenso poblacional del pueblo, eso ocurrió en 1890.
De modo que probablemente durante unos 14 años tuvo vigencia el hipódromo del Callao; pasada la fiebre del oro, las carreras fueron amainando hasta su desaparición. Tenemos una prueba documental del esplendor de aquellos años, da fe Horacio Cabrera Cifontes en un libro que se titula La Guayana del Oro y don Antonio Lichoni. Y allí dice Cabrera Cifontes, literalmente lo siguiente:
"Los deportes copiados de las islas británicas eran el cricket, luego el fútbol. Otro entretenimiento era el gran hipódromo, de lujosos y hábiles caballos pertenecientes a los criadores cercanos. Para la tarde estaba previsto asistir al hipódromo, al cual parecía concurrir con fanatismo toda la población y donde corrían las champañas entre la gente rica".
Hasta aquí el párrafo de Horacio Cabrera Cifontes. No aborda Cabrera el tema de la construcción del Hipódromo del Callao, lamentablemente como nos hubiera gustado que dejara al menos una ficha técnica de sus dimensiones y tampoco refiere en su libro la decidida participación de Lichoni en la construcción del hipódromo de El Callao. El libro está dedicado a otros temas vinculados con el papel de Lichoni como modernizador en Guayana, por otra parte en algunas crónicas se desliza la hipótesis de que los caballos de este hipódromo fueran purasangres extraídos de Trinidad.
Nosotros no lo creemos, como dijimos antes no tenemos ninguna prueba documental, pero como les dije referimos la leyenda. También se dice que una vez disuelto el óvalo del Callao los caballos fueron abandonados a su suerte y eran purasangres que se avinieron con los criollos, esto lo he escuchado en varias oportunidades. Cierto o falso, lo cierto es que los caballos guayaneses son excepcionales por su desempeño, eso se debe a que los caballos purasangre abandonados del hipódromo se avinieron con la llegada y salieron esos grandes caballos guayaneses, no lo sabemos pero es probable, es una posibilidad.
También es cierto que la afición hípica guayanesa está acendrada, que es la única zona del país donde funciona con éxito hoy en día un hipódromo privado de servicio público, el Hipódromo Rancho Alegre. Pero, naturalmente, es impensable en una región donde la afición hípica no sea tan consistente como de hecho lo es. En Guayana, en Ciudad Bolívar y en Puerto Ordaz, en Ciudad Guayana, toda esa región del país hay una afición hípica importante.
De lo contrario sería imposible que un hipódromo privado de vocación pública como el Rancho Alegre concitara carreras con frecuencia y se llenara de gente además. De modo que esa afición actual viene de aquellos tiempos, pues debería; esa hipótesis sí tiene fundamento. Entramos ahora en los hipódromos de Sabana Grande, uno primero en 1882 y un segundo en 1896. Me estoy refiriendo a Sabana Grande, en Caracas, donde hoy en día casi el centro de la ciudad geográfico, pero en aquel entonces una sabana grande en las afueras de la ciudad.
Y debemos comenzar por aclarar la confusión que se presenta en casi todas las crónicas que hemos consultado acerca del hipódromo de Sabana Grande. ¿Cuál es la confusión? En que hubo dos hipódromos. Hay uno primero creado en 1882 con una pista recta de 400 metros y condiciones muy rústicas que realmente no puede ser llamado hipódromo en los términos clásicos, y hay un segundo hipódromo, este sí, de pista ovalada de 1250 metros inaugurado en 1896 cuando gobernaba Joaquín Crespo.
¿De dónde viene la confusión? En unas crónicas no distinguen entre uno y otro, en que ambos estaban en las afueras del pueblo de Sabana Grande. Sabana Grande era un pueblo pequeñito, pero no son los mismos hipódromos. Este primero de 1882 es fruto de la voluntad del general Antonio Guzmán Blanco y del empresario Rafael Rodríguez Supervi. Ambos firman un contrato en el que Rodríguez Supervi, dueño de una compañía de transporte, se compromete a construir un hipódromo en Sabana Grande.
Se constituye entonces la Compañía Hipódromo del Distrito, integrada además de por Rodríguez Supervi por el general Julio Sarría y por el banquero, un hombre de gran importancia, Manuel Antonio Matos. También estaba en la junta directiva Celestino Martínez y Teodoro Hurtado. En la próxima parte del programa iremos viendo las vicisitudes de ese primer hipódromo de Sabana Grande, el de la pista recta, de 400 metros.
Ya regresamos. Decíamos en el programa anterior que nos referiríamos a este, al primer hipódromo de Sabana Grande, que se inaugura el 22 de enero de 1882 y tenía una pista de 400 metros planos ubicados de sur a norte con graderías en el oeste de la pista y este detalle no es menor ya que fue poco propicio para el espectáculo hípico, ya que el sol de la mañana daba de frente en las gradas. Y las carreras se programaban para las mañanas, ya que no podían ser en las tardes.
¿Por qué no podían ser en las tardes? Porque la distancia entre Sabana Grande y Caracas era mucha, y el regreso de Sabana Grande a Caracas no podía hacerse en la tarde porque tomaba tiempo. En un aviso de prensa de la época comprobamos esta sospecha ya que se dice con énfasis que han sido colocados toldos, que impiden el paso de los rayos del sol. Lo que hace evidente la magnitud del problema.
Además, el día de inauguración no está presente Guzmán Blanco. ¿Por qué? Porque estaba en el interior del país. ¿Quiénes asisten entonces? El general Vicente Amengual y los generales Eladio Lara y Andrés Simón Ibarra, en representación del Poder Ejecutivo. Y aquel día inaugural hubo dos carreras. La primera la ganó Morro, propiedad del joven Rafael Urdaneta, descendiente por supuesto del general, enfrentando a Lafayette, un caballo del señor Rodríguez del Toro.
La segunda carrera la gana Langosta, propiedad del señor Yoko, quien supera a El Amarillo, que era propiedad propiamente del hipódromo. Matos, Sarría Hurtado y Rodríguez Supervi redactan un reglamento en su condición conjunta directiva del Hipódromo del Distrito, que era como se llamaba. Quince artículos componen el texto narrativo el cual prevé solamente la carrera de dos caballos. Esto es interesante, se reglamentan claramente las conductas en los jinetes y fíjense lo que dice en el artículo 13:
"Se prohíbe a los jinetes los gritos y toda palabra obscena bajo la pena que en este caso les impondrá la autoridad policial".
¿Cómo les parece? Tampoco se permitía en el reglamento llevar perros al hipódromo, tampoco se podía abrir sombrillas en la orilla de la línea de carrera y por supuesto se reglamentan las apuestas. La prensa de mediados de aquel año ya anuncia espectáculos mixtos en Sabana Grande, lo que denota es que las carreras de caballos no eran suficientes para mantener el establecimiento, entonces aparecen actuaciones artísticas y toros coleados junto con las carreras de caballo.
Y estos toros coleados también tenían apuestas casadas de antemano. El año siguiente de inauguración del Hipódromo de Sabana Grande se celebra el Centenario del Natalicio del Libertador en 1883 y Guzmán Blanco señala la efeméride con una celebración apoteósica como sabemos. Luego, Guzmán le entrega el poder a Crespo en 1884, quien gobierna del 84 al 86, regresa Guzmán al poder entre el 86 y 88. Y nos preguntamos, ¿qué pasó en estos años con la pista de Sabana Grande?
No encontramos noticias sobre este tema, nosotros suponemos que las apuestas no fueron bastante incentivo para que se mantuviera el espectáculo, también suponemos que el número de caballos no fue suficiente, suponemos que la afición no prendió suficientemente entre los caraqueños entonces. Y cuando hallamos noticias sobre el hipódromo ya estamos otra vez en 1892-1898 y está gobernando Crespo y Guzmán no está en Venezuela, y entonces ya no estamos hablando del primer hipódromo de Sabana Grande sino del segundo. Ahora, ¿qué está pasando en el interior del país?
En relación con los hipódromos hallamos anuncios sobre la creación de un hipódromo en Barquisimeto y otro en Valencia, y hallamos anuncio sobre carreras de caballos en Puerto Cabello. Y nos preguntamos, ¿se trataba de hipódromos modernos? Yo no lo creo. Supongo que han debido ser semejantes a este primero de Sabana Grande, es decir, pistas rectas alrededor de 400 metros con barandas al lado y graderías elementales. De modo que no estamos hablando de óvalo sino de pistas rectas.
Sin embargo, estos espacios señalaban que ya había una afición creciente en Venezuela en varios ámbitos de su geografía. Por ejemplo, en Valencia nos estamos refiriendo al hipódromo de Quigua inaugurado el 21 de mayo de 1896 y ese hipódromo lo animó el Jockey Club de Carabobo. Este hipódromo se mantiene convocando carreras hasta 1905 según lo que refiere Luis Morales Valestraci en su libro, y el hipódromo no solo congregaba a la élite valenciana sino también a la caraqueña, que se trasladaba los domingos para presenciar las carreras en Valencia.
Era un programa, un paseo, irse muy temprano y ver las carreras al almorzar y regresar, donde quedaban en los terrenos que hoy en día ocupa el distribuidor de San Blas. ¿Por qué dejó de funcionar ese hipódromo? No lo sabemos. Dice Morales Valestrassi que algo tuvo que ver en su construcción el industrial valenciano Carlos Stelling, que fue fundador y creador de la electricidad de Valencia. Pero no hemos podido comprobar que Stelling fuese el patrocinante del hipódromo de Valencia, lo sospechamos y lo creemos.
Lo lógico es que estuviese participando junto con otros en la creación de aquel hipódromo rústico o rudimentario como lo hemos venido señalando. Este segundo hipódromo de Sabana Grande, el de 1896, es obra ya de una nueva asociación civil que se ha creado, el Jockey Club de Venezuela. Conozcamos primero algunos datos de esta organización, que por cierto ha sobrevivido en el tiempo y existe hoy en día. Y es ya más que centenaria, estamos hablando de una organización ya de muchos años.
Lo primero, hubo un intento inicial de construcción del hipódromo por parte de la Gobernación del Distrito Federal y un señor que se llamaba Sebastián de la Cavalerie. Que siendo un apellido tan particular me atrevo a afirmar que ha debido ser el abuelo o el bisabuelo del Museu la Cavalerie, queridísimo venezolano. Sebastián de la Cavalerie firma un contrato para tal fin en 1893 pero no logra recaudar el dinero necesario y el proyecto queda en el aire.
Hay otro, en paralelo, que lo motoriza otro corso que se llamaba Mathieu Valérie. Valérie le propone al gobierno de Crespo la creación de una red de hipódromos nacionales. Bueno, esto es verdaderamente fantasioso para la época pero muy interesante como proyecto y daba una idea del empuje que tenía el hipismo y el señor Mathieu Valérie, ¿no? Y pues ante la imposibilidad de un proyecto que motorizó la Cavalerie, la Gobernación del Distrito Federal firma contrato con Mathieu Valérie.
Y este a su vez estimula la creación del Jockey Club de Venezuela y es así como el 10 de agosto de 1895 queda registrada en el registro principal la compañía anónima Jockey Club de Venezuela. Y en el texto se lee lo siguiente, interesante ver quiénes están participando, dice el registro. Nosotros Alberto Smith, Carlos Zuluaga, Federico Alcalá, Juan José Michelena, Edgar Gantón, Juan Delfino, Francisco Becerra y Mateo Valerí, mayores de 21 años domiciliados en Caracas, declaramos que habiendo formado una sociedad anónima que se llamará compañía anónima Jockey Club de Venezuela con un capital de 110 mil bolívares dividido en 550 acciones de a 200 bolívares cada una, de las cuales 100 se entregarán liberadas al señor Matiú Valerí por aporte un contrato con la municipalidad y planos y estudios y el resto debía ser suscrito por accionistas, está suscrito.
Hasta aquí la cita, luego el Jockey Club de Venezuela anuncia una sede propia en la casa número 12 entre las esquinas de Gradillas y Sociedad y elige a una junta directiva. Fue la primera junta directiva del Jockey Club que queda constituida de la siguiente manera: presidente Alberto Smith, primer vicepresidente Gustavo Sanabria, segundo vicepresidente Carlos Zuluaga, tesorero Federico Alcalá, secretario Francisco Becerra, vocales Francisco Sucre, Juan Delfino, Charles Ruel, Edgar Gantón y Octavio Escobar Vargas. Bueno, contemporáneamente el Jockey Club venía caldeando el ambiente previo a la inauguración del nuevo hipódromo, publicando avisos en la prensa local repetidas veces.
Y uno de esos avisos aclaraba las características del nuevo hipódromo y nos da una idea de cómo era lo anterior. Dice el aviso: "El hipódromo que se construirá es para carreras en que podrán tomar parte muchos caballos, de manera que difiere, en absoluto, del que se fabricó en años pasados y que debió llamarse con más propiedad campo de varillas". Bueno, interesante porque nos aclara lo que era el otro hipódromo y certifica lo que este se proponía ser, un óvalo, no un campo de varillas sino un hipódromo con todas las de la ley. En la próxima parte del programa continuaremos viendo este segundo hipódromo de Sabana Grande, ya regresamos.
La parte anterior del programa estuvimos hablando del segundo hipódromo de Sabana Grande, el de 1896. Y aquí hay varias noticias interesantes, ¿no? Hay una en noviembre de 1895 donde dicen que está por llegar un vapor a La Guaira con dos caballos purasangre destinados al nuevo hipódromo. Nos preguntamos si es cierto que llegaron dos caballos purasangre para las carreras o si fue una información imprecisa. No hemos podido comprobar que eso haya sido así, de modo que no avalamos la especie, tampoco la negamos.
También se da noticia de que han llegado a puerto las dos tribunas para el nuevo hipódromo y que se espera la pronta subida a Caracas y su instalación. Esto sí es cierto, porque esas tribunas después se colocan en el Hipódromo del Paraíso, como veremos luego, de modo que ciertamente llegaron esas tribunas a La Guaira y fueron subidas desarmadas, me imagino, hasta Sabana Grande. ¿De quién eran los terrenos donde se está haciendo el óvalo del hipódromo de Sabana Grande? Del señor Juan Vicente Casanova y su esposa Lola Méndez de Casanova.
¿Quiénes van a percibir entonces un alquiler, un canon de arrendamiento que era como se solía decirse antes, no? Sabemos que la pista quedaba sobre el camino real de Sabana Grande, vecina del pueblo El Recreo, en frente de la entrada de la hacienda Bellomonte. Sabemos que se entraría por dos puertas, por la que queda en la estación del ferrocarril para quienes fuesen a pie hasta el hipódromo y por otra puerta para los que fuesen en coche o a caballo. Y afirma José Antonio Rodríguez Herrera en su Libro de Oro del Hipismo Venezolano que el arquitecto que trazó la pista y diseñó los espacios del hipódromo de Sabana Grande fue el señor E. E. Venter.
Este E. E. suponemos es llamado Eduardo Emilio o Emilio Ernesto, no hemos podido saberlo. La inauguración estaba prevista para el 1º de marzo de 1896 con presencia del presidente de la República, el general Joaquín Crespo. La reseña de la prensa señala que las tribunas albergaban a 800 personas, mientras en los alrededores se reunieron 4 mil almas en la inauguración, esto era mucha gente. En las tribunas estaban el general Crespo y su gabinete ejecutivo, como otras personas principales de la época.
Las carreras se organizaron con las pautas del rigor establecidas por los ingleses, el juez de salida fue Allen Thomas, ministro plenipotenciario de los Estados Unidos en Venezuela. Es decir, el embajador de los EEUU aquí y que a su vez era un gran aficionado a la hípica. El juez de llegada fue el corso Mathieu Valérie y los comisarios fueron Francisco Sucre, Juan Delfino, Octavio Escobar Vargas y Julio Núñez Meneses. Esta primera temporada ocurrió el domingo primero, el ocho y el quince de marzo, luego hay otra el diecinueve y el 26 de abril y otros días de carrera es el diez y el dieciséis de mayo.
Y ya para este año de mil ochocientos noventa y seis se cuenta con suficientes evidencias de que corren caballos purasangre ingleses y probablemente argentinos, por qué digo probablemente porque no está aquello comprobado, en los ingleses no hay duda. ¿Quiénes fueron los jinetes? En estas primeras temporadas del segundo hipódromo de Sabana Grande se llamaban Manuel González, Enrique Follmer, Fred Archer, Héctor Silva y los norteamericanos Becker Green, Hubert Whitman, Lynch Leavitts y Washburn. Y Lady también.
¿Quiénes eran los propietarios de los caballos? Juan Uslar Hijo, un descendiente de Johan von Uslar que fue el primero que llegó a Venezuela de los Uslar, en la legión británica procedente de Hannover, de Alemania. ¿Qué otros propietarios había? Gustavo Follmer Ribas, Joaquín Crespo, Domingo Codazzi, los hermanos Carlos y Hermann Stelling, Mathieu Valérie, Francisco Becerra, Lorenzo González Bravo, el pintor Arturo Michelena, Martín Tobar, Eduardo Payer, los hermanos Pérez Vera y John Boulton.
¿Quiénes se destacaron en aquella temporada como entrenadores? Los hermanos Cipriani, o debía decirse correctamente Cipriani, que procedían de Trinidad y también estuvo entre los entrenadores Eduardo Resbein. Bueno, la temporada de 1897 en el hipódromo de Sabana Grande fue un éxito, tiene lugar en enero, febrero, marzo y abril. Y consta que seguían llegando purasangres a Venezuela, ahora de Trinidad y de otras islas antillanas anglosajonas.
Y este año hay un cambio en la junta directiva del Jockey Club y pasa a estar constituida de la siguiente manera: presidente Lucas Ramela, vicepresidente Emilio Pérez Vera, secretario Matiú Valerí, vocales John Boulton, Arturo Michelena, Eduardo Payer e Ildefonso Aguerrevere, Julio Núñez Meneses, Gustavo Terrero Atienza. Y los comisarios eran Octavio Escobar Vargas, Edgar Gantón, J. Herrera Manrique, Mariano Michelena e Inocente Palacios. Y pues la temporada de 1898 da una idea del desarrollo que había experimentado el hipismo en Venezuela, ya se anuncian carreras con 40 caballos criollos y 26 purasangres y un monto cercano a los 40.000 bolívares, de los cuales 10 mil bolívares son aportados por el general Crespo.
No cabe la menor duda que Crespo era un benefactor del hipismo en Venezuela desde finales del siglo XIX. En esta temporada de 1898 se instituye el Clásico Simón Bolívar, que fue el antecesor del Clásico Internacional Simón Bolívar. Que se corre en nuestros tiempos, ese primer Clásico Simón Bolívar se corre el 13 de febrero de 1898 y que sepamos fue la primera vez que se corrió un clásico exclusivamente para purasangres, convocado por el Jockey Club de Venezuela.
Bueno, como vemos, esta temporada en 1898 iba viento en popa e incluso fue la mejor que tuvo lugar en aquella época y apareció un imponderable, una piedra en el camino. ¿Cuál fue? El alzamiento del Mocho Hernández en marzo y el general Crespo, quien le había entregado la presidencia de la República al general Ignacio Andrade, el 28 de febrero de 1898, sale con su ejército a enfrentar al Mocho Hernández en el sitio de la Mata Carmelera, en el estado Portuguesa; una bala puso fin a la vida de Crespo y con este suceso la hípica venezolana perdía a su principal benefactor.
Entonces se recitaba mucho una copla que yo recuerdo, mi abuela y mi mamá la decían mucho cuando pasaba algo que se esperaba desde hace mucho tiempo. Ellas decían: "Al fin el mocho mató a Joaquín". Bueno, porque eran unos viejos enemigos y esto se convirtió en un estribillo o un refrán de la época. En este año de 1898 también vuelve a cambiar la junta directiva del Jockey Club y queda integrada de la siguiente manera.
El presidente va a ser Eduardo Montován, vicepresidente Vicente Marturet, tesorero Juan Egaña, vocales Lucas Ramela, Francisco Paúl, Charles Ruel, John Boulton, Juan Vicente Casanova, Emilio Pérez Vera. Y los suplentes serán Luis Pietri, Emilio Mauri, Arturo Michelena, Gustavo Sanabria, Gustavo Nebet, Vicente Arévalo y Rafael Lizarraga. De modo que el hipismo siguió pero con plomo en el ala porque Crespo había pasado a otra vida. Sin embargo tiene lugar la temporada de 1899 que comienza en abril con una lista de caballos purasangre, ya era una lista sustantiva de purasangres.
¿Cuáles eran los más destacados? Al-Hirak, Monroe, Lafayette, Tiana, Con Cuidado, Sultan, Indiecito y Mohawk Primes. Las distancias iban de 800 a 1700 metros y a la nómina de propietarios de la primera temporada se suman Gustavo Sanabria, Manuel Ruiz y Felipe Casanova, y Carlos Riera. Mientras el doctor José Gil Fortoul, que era un esgrimista y un diplomático muy importante, fue designado juez de línea junto a Luis Landaeta.
La afición hípica había cundido en Caracas y las damas de la sociedad caraqueña se acercaban todos los domingos a las carreras, era un programa o plan. Y en nuestra próxima parte del programa, la última, veremos qué va ocurriendo con este hipódromo de Sabana Grande, el segundo. Ya regresamos. Decíamos que las señoras de Caracas se acostumbraron a ir al Hipódromo de Sabana Grande y era toda una actividad.
Sin embargo, la llegada al sitio tenía algunos inconvenientes y el más notorio era la polvareda que levantaban los coches en el camino de tierra; esto estorbaba las carreras porque la polvareda y el viento pues creaban una situación que no era nada conveniente para las carreras. Entonces se optó por mojar el camino y empantanarlo, de tal modo que no había polvo pero había pantano. Bueno, esas son las vicisitudes en la época.
Después vamos a tener que en abril de 1899 se corren carreras con premios entregados en obras de arte donadas por los pintores amigos del hipismo, en particular Arturo Michelena, quien habiendo sido un fanático hípico y por supuesto un destacadísimo pintor había muerto el 29 de julio de 1898, un año antes, de tuberculosis a la temprana edad de 35 años, y las obras eran donadas por los pintores Emilio Mauri, Carlos Rivero Sanabria, un gran pintor Martín Tovar y Tovar nada menos y Antonio Herrera Toro, los principales discípulos de Tovar y Tovar.
Con estas donaciones se proponían recolectar fondos para levantarle una estatua a Michelena que había muerto tan tempranamente en los 35 años. Y además, Michelena pintó varios lienzos con las carreras de caballos en el hipódromo de Sabana Grande, como motivo central. Se conservan por supuesto muchas, estas obras son verdaderamente hermosas. Michelena era un fanático del hipismo.
El 23 de mayo de 1899 sale de Cúcuta el general Cipriano Castro al frente de la Revolución Liberal Restauradora, que va a entrar triunfante a Caracas el 22 de octubre. Y la afición hípica queda en vilo. Ya incluso para el año siguiente, para el año 1900, la situación del Jockey Club de Venezuela era económicamente crítica. Castro ofrece ayuda y la otorga, y se convocan carreras para abril de 1900. Pero la asistencia del público fue exigua.
Hay que recordar que para la alta sociedad caraqueña la llegada de los andinos al poder fue poco menos que un cataclismo, ya que se trataba de un gentilicio prácticamente desconocido para los caraqueños y tomó años que se conocieran y se relacionaran unos y otros. Del modo que para los caraqueños la llegada de los andinos fue como la llegada casi de un ejército extranjero, porque los vínculos entre los Andes y el centro del país eran casi inexistentes, eran mínimos porque no había vías de comunicación. De esos vínculos era por vía marítima y por eso existía la leyenda que no es una leyenda sino una realidad según la cual quien iba de Caracas a San Cristóbal tenía que sacar el pasaporte.
¿Por qué? Porque tomabas un buque en La Guaira y hacía escala en Curazao y en Curazao te pedía el pasaporte de las autoridades holandesas, y de Curazao seguías hacia el puerto de Maracaibo y de Maracaibo bajabas al puerto del Aceiba. Allí tomaba un tren que llevaba a Mérida o San Cristóbal, de modo que era un viaje largo, esto estamos hablando varios días. Este ejemplo, ¿por qué lo doy?, para tener una idea clara como el conocimiento entre los andinos y los centrales, los caraqueños y los valencianos y los maracaiberos era prácticamente cero, muy poco.
Bueno, entonces las carreras convocadas para abril de 1900 no pudieron realizarse en su totalidad por la grave crisis económica que experimentaba el Jockey Club de Venezuela. En mayo la institución anuncia públicamente la venta de sus acciones y el cierre tácito del hipódromo de Sabana Grande. Y urgía cancelarles las deudas a los acreedores, por otra parte la situación política era desafiante para Castro.
Recordemos que en octubre de 1900 se alza en su contra el Mocho Hernández y lo siguen con alzamientos en distintos lugares del país, Nicolás Rolando, Celestino Peraza, Pedro Julián Acosta, Juan Pietri, Carlos Rangel Garbiras, Manuel Antonio Matos. Y todo esto va a ocurrir entre 1900-1903, de modo que se puede decir no estamos para el hipismo ni para carreras de caballos. Recordemos además el bloqueo a los puertos venezolanos va a ocurrir en 1902, de modo que estos no serán años del hipismo en Venezuela.
Recordemos que los terrenos de Sabana Grande no eran propios y estaban alquilados para la familia Casanova. En nuestro próximo programa veremos entonces qué va a acontecer con el hipismo, cómo fue el intento de los Follmer en la hacienda San Bernardino, hoy en día urbanización San Bernardino, y cómo aparece entonces la oportunidad del Paraíso donde hay todo un capítulo de la historia que estamos siguiendo.
Ha sido un gusto hablar para ustedes, soy Rafael Arráiz Lucca y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastiano y Fernando Camacho y en la dirección técnica Fernando Camacho. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter arroba rafaelarraiz, hasta nuestro próximo encuentro esta serie sobre el hipismo en Venezuela.