Excepcionales. Cap 10. D.F. Maza Zavala (2)
Venezolanos Excepcionales. Cap 10. Domingo Felipe Maza Zavala (2)
Transcripción
"Les habla Rafael Arráiz Lucca desde Unión Radio y esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Mi número de productor nacional independiente 30.720. Hoy en el programa número 10 de la serie Excepcionales con la segunda parte de una larga conversación que sostuve con Domingo Felipe Maza Zavala en 2009, donde el profesor Maza hace un recorrido por la historia de la economía y de la banca en Venezuela.
Una verdadera cátedra de sencillez y conocimiento histórico. Vamos a seguir entonces con esta segunda y última parte. Veníamos hablando en el programa anterior sobre la capacidad de inversión que tenían las empresas y el papel de la banca como financista del desarrollo de la pequeña, la mediana industria y de los comercios, por supuesto.
Entonces él viene diciendo, el profesor Maza Zavala, la tasa de ganancia a las compañías bancarias en promedio no baja del 30%, con la particular circunstancia de que pagan impuestos sobre la renta muy bajos. El tipo de impuesto que pagan los bancos no llega a más del 5%. Cualquier particular paga entre el 15 y 20, pero la banca no paga más del 5%.
De modo que el negocio bancario es un magnífico negocio, y no solamente porque la acción bancaria produce dividendos sino por la cantidad de negocios a que tiene acceso la banca. ¿Y por qué logra también beneficios indirectos a través de esos negocios? Porque a pesar de las reformas o las unificaciones universales, todavía continúan lo que se llaman empresas relacionadas, o sea, un conjunto de clientela más acercada a cada banco. Con lo cual el banco lleva la mayor parte de sus negocios, los que le proporcionan otros beneficios.
Les recuerdo, estamos en 2009. Hoy en día, en una economía hiperinflacionaria, el panorama es completamente distinto, y sigue diciendo el profesor Maza. Y como digo yo, pues la intermediación crediticia en casi todo tiempo pasado fue mucho más baja que normal, porque la principal función de la banca es otorgar créditos, captar fondos del público para ponerlos a disposición de las empresas y los negocios de estas. Esa es la función básica, intermediación, esto hay que recordarlo mil veces.
Sin embargo, el índice de intermediación en todos estos años anteriores nunca ha pasado del 60%. En cambio, la banca ha ganado dinero con la deuda pública, de modo que la cartera de títulos valores a veces ha llegado a ser tan importante como la cartera de títulos de crédito. ¿Por qué la banca invierte en deuda pública?, se pregunta el profesor Maza Zavala.
Frecuentemente, la tasa del rendimiento de la deuda pública es mucho más baja que la tasa que puede proporcionar un crédito a un particular. Deberían entonces inclinarse por ese camino, pero ¿por qué prefieren la deuda en algunos casos? Porque la deuda es un riesgo cero, el riesgo soberano no existe. El gobierno siempre paga, la historia fiscal venezolana al respecto es muy clara, nunca ha dejado de pagar ni en las peores circunstancias.
Cuando en la época de la baja de los precios del petróleo de Jaime Lusinchi, que el precio del petróleo bajó a siete dólares, nunca dejó de pagar. De modo que, desde ese punto de vista, el crédito venezolano debe ser muy alto y en el caso de la deuda interna también ocurre lo mismo. Nunca ha dejado de pagar o de negociar el pago de las deudas, por eso es seguro para ellos.
Es una inversión segura a una inversión privada con títulos privados, está sujeta a deterioro, depreciación, riesgo, morosidad. Y otra razón es que ellos pueden utilizar esos títulos de deuda pública para redescontar en el Banco Central cuando tienen necesidad de dinero. Es decir, sirven de garantía. De modo que por todas estas razones y defecto del crédito, ellos aumentan sus inversiones en estos títulos valores.
Hablemos ahora, profesor Maza, le digo yo, de la bancarización. Vamos a ver que este es un tema importante, el progreso del sistema bancario, dice el profesor Maza, se mide por la incidencia en sus operaciones y volumen de las poblaciones. Mientras mayores sean las operaciones bancarias por habitantes, más profunda es la incidencia en el sistema bancario. ¿Cómo se mide? En principio con la relación entre el PIB, que muestra el nivel de la actividad económica, y el nivel de las operaciones bancarias.
El producto interno bruto en parte tiene que ser financiado por el sistema financiero, no hay ningún producto económico en este mundo que tenga algún grado de financiamiento por parte del sistema financiero. Incluso en los países más desarrollados como Estados Unidos y la Unión Europea, parte del producto es financiado a través del sistema financiero. Es lógico, porque el autofinanciamiento para las empresas está reservado a las que tienen mayor poder financiero, pero las pequeñas y medianas empresas en Venezuela tienen que recurrir a la banca; pudieran recurrir al mercado de capitales si hubiera un mercado de capitales desarrollado.
Podrían colocar sus acciones o sus bonos, pero aquí no hay tradición en eso. Hay una falta de desarrollo del sector, el mercado de capitales. Ahora yo le pregunto lo siguiente: durante años hubo confianza en el desarrollo del país y los ahorros eran en bolívares. Ese deterioro del signo monetario comienza a partir de Viernes Negro, 18 de febrero de 1983, pero ya han pasado muchos años y no se ha logrado revertir en la economía venezolana ese proceso.
Yo tengo la sensación de que un país que no confía, cuyos nacionales no confían en su signo monetario, que se ven obligados o que se inclinan a ahorrar en divisas, es muy difícil que prospere económicamente." Esto es lo que me va a responder el profesor Maza del año 2009. Piensen ustedes en 2020 si sus respuestas no tienen absoluta pertinencia.
Dice el profesor Maza, por supuesto. Como usted dice, hasta la época de la primera bonanza petrolera, que fue en la época de Carlos Andrés Pérez, hubo confianza en la economía del país, luego en 1977 comenzó la caída. Hasta esa época la moneda venezolana era fuerte, considerada fuerte, con confianza no solamente en el país sino en el exterior. Usted podía con bolívares adquirir en Colombia y en Panamá o en las Antillas, en el sur de los Estados Unidos, en España, directamente pagando en bolívares.
Y además el Fondo Monetario Internacional eligió al bolívar entre las monedas para negociar. Era paritaria como Franco con el franco francés, le digo yo. Así es, dice Maza. ¿Por qué esa situación se deterioró hasta la actualidad? Escuchen sus argumentos.
Dice, en primer lugar, el país adquirió una deuda que hasta ahora sigue creciendo. En segundo lugar, el déficit fiscal ha sido persistente en los años posteriores al año 1975. A pesar de la bonanza petrolera última, siempre las cuentas fiscales han sido deficitarias, o sea que siempre hay una propensión del gobierno a gastar más de lo que le ingresa.
Y luego las políticas públicas no han contribuido a crear confianza, sino todo lo contrario. Les recuerdo, está hablando el profesor Maza Zavala, y la poca inversión extranjera que ha existido en el país se ha ido hacia Colombia, hacia Panamá, hacia España, hacia Brasil, de modo pues esa situación del bolívar es una situación deplorable porque ¿qué significa desde el punto de vista económico?
Que para poder utilizar el bolívar como una moneda transaccional o una moneda de negocio, se requiere arriesgar una enorme cantidad de dinero. Por otra parte, los rendimientos en la banca en cuanto a los ahorros bancarios son sustancialmente inferiores a la tasa de inflación. Si la tasa de inflación llega, por ejemplo, a un 30% y usted obtiene para un depósito a plazos el 15%, está perdiendo el 15% del valor de su dinero, ¿por qué lo conservo allí?
Porque no tiene, en primer lugar, alternativas. En segundo lugar, porque usted necesita siempre un mínimo de disponibilidad en bolívares para sus operaciones, para imprevistos, lo que sea. Pero si usted pudiera, los sacaría. Usted ve la situación cuando hay una emisión de bono en dólares: la gente no quiere comprar porque no hay fuera de la banca una opción favorable de inversión.
El año 2009, ¡el mercado de capitales se redujo muchísimo! No, dice Maza, eso es nada, prácticamente no existe. Pero, ¿pudiera existir si se crearan productos financieros, como se llaman, atractivos para el público, con rendimientos superiores a los que otorga una cuenta de ahorros o un depósito a plazo fijo y ajustados por inflación?
Eso podría ser. Pero nunca ha llegado a plasmarse ninguna idea en ese sentido, que el Banco Central pudiera emitir también algunos títulos que pudieran negociar algunos particulares. Se puede llegar hasta un momento en que los títulos de la deuda pública pudieran hacerse populares, en el sentido de poder comprarlos en el mercado, los supermercados, las taquillas de los bancos, en cualquier parte, para la mayor facilidad posible. La gente lo tendría como una alternativa.
Le pregunto ahora, ¿el Banco Central no ha tenido una cierta responsabilidad en el tema de la inflación, partiendo de la teoría monetarista que la inflación guarda relación con la emisión de dinero? Y él responde, año 2009, no, yo no creo que sea así exactamente. Tiene su responsabilidad, por supuesto, en primer lugar porque él se refiere, el Banco Central, es el responsable de mantener el valor de la unidad monetaria tanto interno como externo y, en segundo término, porque debe preservar las condiciones sanas del crédito y de la liquidez monetaria. Eso es lo que la ley le ordena al Banco Central.
Ahora, ¿qué hace el Banco Central para cumplir con ese compromiso? En primer lugar está sometido a ciertas reglas de emisión, no puede emitir dinero en cantidades superiores a las que, según esa regla, se permite. ¡La ley lo indica! Siempre lo indicó desde la fundación. Para emitir dinero se requiere que el Banco Central compre oro, pague por consiguiente en su moneda.
En la próxima parte del programa seguiremos explicando este tema de qué se requiere del Banco Central de Venezuela, según el profesor Domingo Felipe Maza Zavala. Ya regresamos.
Decíamos en la parte anterior del programa, veníamos haciendo la relación de lo que señala el profesor Maza Zavala sobre lo que tiene que hacer el Banco Central. Para emitir dinero se requiere que el Banco Central compre oro, pague por consiguiente en su moneda, que el Banco Central compre divisas y pague en su moneda. Que el Banco Central otorgue créditos a las instituciones financieras y tiene como contrapartida los documentos de crédito por descontado.
Y que el Banco Central efectúe sus propios gastos de operación o de inversión. Esas son las únicas razones por las cuales el Banco Central puede emitir dinero. ¿Cuál es la contrapartida? Bueno, la contrapartida ya es evidente: oro, divisas, documentos de crédito. Antiguamente, hasta la ley del 93 aproximadamente, cuando estaba Ramón J. Velázquez en el gobierno provisional, el Banco Central tenía la obligación de un encaje en la circulación monetaria.
Primero fue el 50% y después fue 33%. Es decir, por cada bolívar emitido, el Banco Central tenía que tener un real en depósitos de oro, en oro o en divisas. Pues en el último caso tenía que tener 33 céntimos de bolívar en oro o divisas. Ese encaje se eliminó, pero sin embargo se conservan las reglas por las cuales el Banco Central puede emitir dinero, y a la inversa.
El Banco Central recoge dinero de la circulación cuando vende oro, cuando vende divisas, cuando paga sus créditos. Lo que no puede hacer el Banco Central, pero sí lo podía hacer antes, es prestarle al gobierno porque antes del Banco Central podía prestarle en letras del tesoro hasta un 20% del monto del presupuesto anual del fisco. Eso se eliminó, ahora el Banco Central no puede prestarle al gobierno, aunque después de la reforma del Banco Central del año 2005 eso cambió.
Cambió en varias formas y hay factores para desconfiar de la moneda. Primero, ya las reservas monetarias internacionales no son de la exclusiva tenencia y responsabilidad del Banco Central. Hay una figura que se llama nivel adecuado de reserva; si las reservas llegan a más de ese nivel, la diferencia pasa a una institución creada como Fonden. En atención a esa disposición, hasta ahora el Banco Central ha transferido a Fonden 30 millardos del año 2005 para acá, casi como las reservas que tiene actualmente.
Y ahora, por otra parte, no tiene el dominio de la reserva; antes tenía el dominio y ahora no. Como le digo, tiene ese límite, entonces la gente piensa que al perder dominio en esa forma y poder seguir perdiéndolo, se debilita la institución y el respaldo real de la moneda. En segundo lugar, sigue diciendo el profesor Maza, el Banco Central también era el comprador único de divisas petroleras, ahora no, porque quien maneja las divisas petroleras es PDVSA y le entrega al Banco Central la cantidad necesaria para los pagos del gobierno y sus pagos internos. La diferencia la dispone PDVSA y está obligada también a entregarle a Fonden un excedente de divisas petroleras.
PDVSA ha entregado a Fonden otra cantidad como 20 millardos, de modo que Fonden ha recibido desde su creación, hasta ahora, menos de 4 años, 50 millones, es decir, 50 mil millones de dólares. Además, el Banco Central, de manera virtual, si se puede decir, o indirecta, le presta al gobierno. ¿Cómo no le presta? Bueno, esas reservas excedentes van a Fonden. Ya esas reservas son contrapartida de la circulación monetaria, pero cuando Fonden requiere bolívares va al Banco Central de regreso y obtiene bolívares, entonces esta es su segunda emisión por la misma cantidad de divisas.
La operación original cuando el Banco Central adquiere divisas y forma sus reservas, y la segunda operación, que es cuando Fonden dispone de esas reservas en parte y regresa al Banco Central para obtener bolívares. Esa es una de las razones por las cuales el circulante monetario ha aumentado mucho. La otra razón es el gasto público.
El gasto público, mucho más que las operaciones del Banco Central o del crédito bancario, ha sido un factor de expansión monetaria." Él sigue diciendo: "Todo esto es contradictorio porque, por una parte, el gasto público impulsa a una inflación al emitirse dinero sin respaldo y sin producción nacional. Y por otra, la gestión pública es la que mantiene el crecimiento económico.
Si no hay producción propia, si la capacidad productiva interna ha decaído, la única forma para que se mantenga el crecimiento es que el gobierno gaste, como ha venido ocurriendo. Usted ve que el gobierno se propuso, a raíz de la crisis internacional, un reajuste, 7% en el presupuesto. Y ahora, en vez del reajuste, estamos ya llegando al máximo histórico del gasto, 180 billones otra vez.
El gobierno no tiene alternativas si quiere sostener un mínimo de crecimiento económico, que la economía no caiga en el foso es a base del gasto público. Y un gasto público que no es transformador, en gran parte es un gasto corriente bajo la apariencia de gastos sociales. Gran parte de ese gasto es para sostener las misiones, subsidios y para subsidiar ventas de mercado.
Entonces estamos en esa situación donde la circulación monetaria va casi siempre a una curva ascendiente. Ahora no sería tan grave el asunto si como contrapartida de la liquidez monetaria hubiera un crecimiento del producto en términos reales. Yo le digo, pero ¿no es así?
Entonces él responde, porque por ejemplo si la liquidez a un año aumenta al 10% y usted tiene también un crecimiento del 10% en producto, es un crecimiento auténtico, ya la cosa se equilibra y entonces la dinámica de los precios es más moderada. Pero si usted emite o mantiene una liquidez como del 20-30 por ciento cada año y tiene un crecimiento del producto de 7-8%, no hay proporción.
Además, el contenido del PIB del país se está deteriorando. En lugar de producir bienes se ha convertido el país en productor de servicios, porque la manufactura está de caída. El último informe de este año indica que la manufactura está casi en cero, nunca se sabe exactamente cuál es su situación, pero por todo lo que ha ocurrido la agricultura debe estar también colapsada.
La construcción levanta un poco la cabeza, es la única. La minería está colapsada, el petróleo, que es el que soporta la economía desde el punto de vista de la actividad real o física, frecuentemente da resultados negativos. ¿Y qué quiere decir esto? Que el volumen de producción y de exportación es más bajo, se reduce, y el PIB se contabiliza con base en el volumen de producción y no en el valor de la producción.
Usted puede tener un petróleo más caro, 80-120, 100 dólares el barril, con la misma cantidad de exportación y el producto acusa esa situación. Si usted baja el precio del petróleo y mantiene el mismo porcentaje de producción, naturalmente se contrae el producto petrolero y eso se refleja, porque a veces el producto petrolero ha caído en 12%, 5% o 6%. Y eso afecta naturalmente las otras actividades.
De modo pues que el contenido del producto es muy importante desde el punto de vista del desarrollo económico, porque ese contenido debe consistir no solamente en bienes de consumo necesarios sino también en insumos y bienes de producción. Pero aquí la producción de insumos está muy decaída, los bienes de producción casi todos son importados, entonces es un producto de baja calidad, inconsistente en su crecimiento, poco estable, que poco satisface las necesidades del país.
Hay algunos ramos muy buenos que supuestamente manifiestan un progreso del país, es el caso de las telecomunicaciones, que es servicio. Pero dirán ellos, pero bueno, el índice de usuarios de las telecomunicaciones ha crecido. Es uno de los más altos de América Latina, tantos celulares por habitante, tantos computadores por habitantes.
Y entonces ahí yo le hago una observación, le digo, en Europa el país con más celulares es Italia y el déficit y la situación económica es de las peores de Europa, en el año 2009. Entonces él responde, aquí usted ve que hasta los habitantes de los barrios más humildes tienen un celular y la cultura del celular se ha arraigado de tal manera que se utiliza para todo lo necesario y lo innecesario. Es también medio de ostentación o de estatus.
Usted ve, por ejemplo, de las muchachas más humildes, cuando pasan por la calle, pasan con el celular para que vean que tienen celular y lo tienen." Y ahí yo le cambio el viento y le digo, doctor Maza, permítanos hacerle algunas preguntas personales que pueden ser muy interesantes también. ¿Dónde nació usted? Y él dice, en Barcelona, he estado en Sucre.
Pasé ahí parte de la infancia y adolescencia, estuve allí hasta los 16 años. Hice parte del bachillerato en Barcelona y la otra parte lo hice en Maracay, donde me gradué de bachiller. Mi vida fue muy accidentada, graduado de bachiller en el año 40, tuve necesidad de trabajar en lugar de ir a estudiar. Me regresé a Barcelona y allí me dieron una plaza de maestro de escuela en Puerto Píritu, en primaria.
Yo fui maestro de primaria, la propia escuela que yo aprendí era la Escuela Cajigal. Recién egresado, el director de la escuela me dijo: como faltan maestros, usted tiene que suplirlos, yo tenía 15 años entonces. Me inicié allí y después, como le digo, en Puerto Píritu de maestro de escuela durante un año.
Volvía aquí con la intención de estudiar medicina, que era mi vocación original. Empecé a estudiar medicina, pero el estudio de medicina es a tiempo completo, uno no puede hacer nada más, y yo tenía que trabajar para vivir. ¿Y qué hice? También maestro de escuela aquí en Caracas, pero maestro de escuela suplente. Si faltaba un maestro, por ejemplo, en la Escuela República del Paraguay, me llamaban a mí.
República del Brasil, Instituto San Pablo, yo rotaba y así me ganaba la vida. Pero tampoco pude sostenerme porque, como digo, era un estudio muy exigente. La medicina no pude avanzar y entonces tuve necesidad de volver a Maracay, donde había estudiado. Allá me desempeñé durante cierto tiempo como corresponsal de El Nacional y como tenedor de libros, un oficio que había aprendido y que me sirvió para llevar libros de pequeños negocios.
Así me mantenía y además ejercí mis actividades políticas. En la próxima parte del programa seguiremos viendo la vida accidentada del profesor Maza Zavala. Ya regresamos.
En la parte anterior del programa estábamos viendo el relato del profesor Maza Zavala de cómo fue su vida. Y continúa diciéndonos: "Porque en Maracay, estado Aragua, fundamos un partido llamado Unión Popular Aragueña, con el cual nosotros hicimos bastante actividad y hasta participamos en las elecciones regionales en Aragua.
Y allí llegó el 18 de octubre de 1945, yo fui opositor a ese movimiento. Primero, porque se creía que era reaccionario, promovido por López Contreras. Segundo, porque pensaba que el régimen de Medina era uno de los regímenes más progresistas que había tenido el país, más liberal. Tercero, porque estaban próximas unas nuevas elecciones presidenciales y valía la pena esperar y no proceder por la vía de un golpe militar.
Total que, por todas esas razones, yo me opuse y me opuse en forma militante. O sea, que en las noches del 18 de octubre realizamos mitines en toda la ciudad de Maracay, hasta frente a los cuarteles. Pero en virtud del movimiento iba aumentando o aumentó y había trance de peligro porque la gente quería ir y se armaba a los cuarteles.
Yo prudentemente me retiré, después supimos que AD había estado asociada con el golpe, pero yo seguí en oposición al nuevo régimen. Pero después me llamó al despacho Alberto López Gallegos, gobernador de Aragua por el gobierno provisional, y me dijo, mira, tú estás en una situación muy peligrosa porque estás metido en honduras, oponiéndote a un régimen recién establecido donde el ejército tiene fuerza y el partido también.
Y no toleraremos tal clase de oposición, así que cordialmente te recomiendo que te vayas cuanto antes del estado de Aragua. Entonces se lo agradecí toda la vida. ¿Y sabe por qué se lo agradecí? Porque fue la oportunidad de continuar los estudios de economía hasta graduarme.
Vine para acá, se refiere a Caracas, y pude continuar hasta graduarme en la Central. Si no hubiera estado anclado allá todavía, haciendo política y política de provincia. Pero afortunadamente ocurrió esa coyuntura, vine a Caracas, nunca he dejado de tener actividad desde entonces hasta ahora, y di clases muchísimos años en la Central, en la Andrés Bello, Santa María, y también cursos breves en las universidades del interior.
Yo tengo 86 años, como le digo, nunca he dejado de tener actividad, estoy jubilado en la universidad. Me jubilé en el año 1975, hace más de 30 años, y me jubilé para dedicarme a mis trabajos profesionales e investigación, pero no lo he podido hacer. Yo le digo: "Pero eso que está haciendo en la revista Z es muy valioso". Eso forma parte de un libro.
Y él dice: "¡Pero eso es de ahora!", porque inmediatamente después de que salí de la universidad, entré a desempeñar el cargo de diputado ante el Congreso Nacional, por el MAS, pero como independiente. Tenía 53 años. Nací en el 22 y estuve en el Parlamento hasta la época de Luis Herrera. Diez años estuve yo de diputado.
Y cuando uno está allá no se dedica a otra cosa sino a reuniones, consultas, esto y lo otro, la prensa. Y entonces uno no tiene tiempo de dedicarse a ninguna otra actividad. Después estuve en el Banco Central. En verdad he estado varias temporadas en el Banco Central como empleado o técnico del año 48 al 53, pero tuve que retirarme por enfermedad. Después volví en el 56 y estuve ahí hasta el 61 o 62, me retiré por causa de defensa del escalafón del banco.
Y porque tuve la oportunidad en la universidad de hacer alguna obra escrita de importancia. Cuando yo era empleado soñaba con ser director del Banco Central. Caramba, me decía, si yo fuera director del banco tendría un cubículo y una secretaria, o un teléfono, facilidades, y podría dedicarme a reflexionar un poco, a estudiar. Eso me llegó, pero no así.
Cuando me llegó fue en plena crisis financiera, el año 1994, cuando el segundo gobierno de Caldera, entonces fui designado director, que ahí en plena crisis lo tomó a uno sin ninguna fórmula de juicio, sin parar. Y así ha sido, de problemas en problemas, de crisis en crisis, hasta mi jubilación."
Le pregunto yo: ¿se puede decir que de aquella crisis de 1994 los mecanismos de supervisión de la banca salieron fortalecidos? Sudeban mejoró sus mecanismos, y él responde: hasta cierto punto sí, porque Sudeban sigue teniendo muchos defectos. ¿Verdad? ¿Cómo puede manejar todo un sistema financiero con tan escasos recursos, pocos fiscales, y luego muchos de esos fiscales están sujetos, tú sabes?
La debilidad es humana. Están mal pagados proporcionalmente. A pesar de todo, se ha hecho bastante en la supervisión bancaria. La banca se ha fortalecido en sus previsiones, en la sustentación y ponderación de los riesgos. Salvo en lo relativo a los créditos a los automóviles, que podría haber ocurrido lo mismo que en Estados Unidos: la incontinencia en conceder créditos inmobiliarios allá, últimamente casi sin garantías y sin defensa.
¿Y aquí? También llevó un cierto nivel de incontinencia la concesión de créditos para los automóviles, pero digo yo que la banca venezolana no confronta riesgos graves en este momento. Les recuerdo, 2009 tiene como principal, a mi juicio, debilidad que no ha logrado generar un componente que pudiera otorgar crédito a largo plazo para la producción y la inversión, captando recursos también a largo plazo.
Siempre ha sido eso una debilidad de nuestro sistema financiero, el no poder otorgar créditos a largo plazo para la producción y la inversión." Y ahora, dicho sea de paso, confrontamos una nueva situación que es precisamente el aumento del espacio financiero público en el sistema financiero con la incorporación del Banco de Venezuela. Ya tenía, se refiere al Estado, el Banco Industrial y el Bandes. Tenía el Banco del Tesoro.
Y en cuanto a este hay que decir en particular que el gobierno lo había creado con el propósito de que sirviera de banco auxiliar de tesorería, es decir, para operaciones fiscales, de pago de nómina y cosas de esas compras, y para la recepción de impuestos. Y como no tenía una red de oficinas en el interior, no pudo, hasta ahora, cumplir esa función.
Entonces el Banco de Venezuela podría servir para esta función, pero, como digo, el problema de los bancos del Estado es que cuando caen en la administración pública empiezan a actuar de manera diferente, se deteriora la eficiencia, la mística de trabajo, entran a figurar los intereses políticos subalternos y el banco se desmejora, y la gente le pierde confianza. Eso en el Banco de Venezuela no ha ocurrido hasta ahora.
No ha habido ninguna corrida ni algo así. Esperemos que sea así, pero con esto el Estado captura por lo menos una cuarta parte del negocio financiero. Estamos en el 2009, y ese proceso de estatización de la banca privada estaba en marcha cuando el gobierno compró el Banco de Venezuela, que estaba en manos del Banco Santander de España.
Con la apertura del sistema bancario venezolano en el año 1994, entraron al sistema financiero el Santander de España y el BBVA y algunos otros, pero esos dos grandes porque son los bancos muy grandes de España. Bueno, en aquel momento ya para el 2009 el gobierno de Hugo Chávez había estatizado el Banco de Venezuela, que había pasado de manos privadas a manos públicas. Uno de los bancos más antiguos del país.
El primero fue el Banco de Maracaibo y el Banco de Venezuela fue el segundo que se creó. Se recreó varias veces, de aquel primer Banco de Venezuela fundado por Manuel Antonio Matos. Después hubo cambios, hubo un período muy largo en que lo dirigió Vicente Lecuna, que también fue un historiador importante y un bolivariano significativo, y después estuvo manejado por muchos otros banqueros hasta que fue finalmente estatizado en tiempos del gobierno de Hugo Chávez.
Bueno, luego yo le pregunto, doctor Maza, ya al final de este diálogo tan enriquecedor de sus profesores en la Central, ¿a quiénes recuerda usted con gratitud? Y el doctor Maza dice: a muchos de ellos, sí, sí, a muchos. Entre los profesores... Bueno, recuerdo a José Antonio Mayobre, un gran profesor también. Grandes profesores: Enrique Tejera París, Eloi Lárez Martínez, Ernesto Pelser, José Joaquín González Gorrondona.
Recuerdo a Eduardo Larrea, un ecuatoriano que fue mi profesor de dinámica económica y me dejó como suplente en su cátedra. Aquí vemos cómo al profesor Maza se le ilumina el rostro y manifiesta una gran gratitud hacia sus profesores, a todos estos que acaba de mencionar.
En la próxima parte del programa continuaremos y llegaremos al final de este muy interesante diálogo sobre la economía y la banca venezolana con el profesor Domingo Felipe Maza Zavala, un hombre bueno que llegó a tener en Venezuela un extraordinario prestigio como hombre honrado, un hombre honesto, una visión económica pues bastante bien fundamentada, con muchos años de docencia, con unos cuantos libros escritos. Con una visión de izquierda de la economía, pero no una visión irracional en relación a la economía, sino con fundamentos económicos como puede comprobarse a lo largo de este extenso diálogo.
¡Ya regresamos! En esta última parte del programa y de la entrevista con el profesor Maza Zavala, yo le pregunto: ¿qué le diría usted a un estudiante de economía? ¿Qué le recomendaría como economista o a un joven que nos acompañe? Porque toda esa entrevista la hice en presencia de mi hijo Cristóbal Arráiz, que en ese entonces estudiaba economía, ya hoy en día es un economista graduado con una especialización o una maestría, pero en el año 2009 estaba estudiando economía y él estaba presente muy atento escuchando las respuestas del maestro Maza.
Y entonces le dice a Cristóbal lo siguiente: que se informe de los problemas del país, que procure dar soluciones propias para esos problemas. Que no se guíe única y exclusivamente por los textos, porque los textos ayudan, pero resuelven el problema de un profesional, usted tiene que adquirir la experiencia en la propia brega profesional. Usted sale hoy sin ningún contacto con la realidad, pues un poquito como desconcertado, desorientado.
Entonces el contacto con la realidad puede ser muy brusco y usted dirá, estos problemas no los he estudiado yo o no aparecen en ningún lado, son inéditos para mí, porque le reitero que los libros son guías. El profesor no es sino un guía. No hay ningún texto que diga para este problema, este tratamiento.
Aquí en economía no hay, usted tiene que adquirir conocimientos complementarios de la lucha. Claro, lo que viene señalándole es que, bueno, la economía no es como las farmacias: aquí está esto, esta dolencia, bueno, esto es lo indicado, sino que es una ciencia compleja porque pues es una ciencia social, como sabemos.
Eso es lo que él está señalándole a Cristóbal, y sigue diciéndole: otra cosa importante, los conocimientos adquiridos en la universidad muy pronto están obsoletos porque el cambio económico mundial, el cambio tecnológico o la modificación tan acelerada de las cosas del mundo generan nuevos escenarios, nuevos panoramas, situaciones que hay necesidad de analizar. Este es un muy buen consejo, dado en el año 2009 y hoy en día todavía más, porque los cambios son todavía más rápidos y no siempre la academia va a estar actualizada en relación con los cambios.
Más bien hay, suele haber un cierto rezago, de modo que este consejo de estar al día, de seguir formándose, seguir estudiando ya por su cuenta una vez graduado, pues me parece que es un consejo sumamente pertinente. Sigue diciendo el profesor Maza, actualmente tenemos ese problema, un rezago en las ciencias económicas con respecto a la crisis.
No hay los elementos necesarios. Y los gobiernos de Estados Unidos y Europa recurren a los mismos instrumentos tradicionales, ya conocidos, monetarios y financieros, para enfrentar una crisis que es muy compleja. Claro, estamos en el 2009, recordemos, en el 2008 hubo la crisis en los Estados Unidos que también tuvo repercusiones en Europa con motivo de la crisis inmobiliaria, y claro, también él estaba señalando entre líneas, pues, los nuevos medios de comunicación, las redes, la nueva manera de circular la moneda, las aperturas económicas de grandes bloques en el mundo.
De modo que él está señalando que hay una situación nueva para la economía y que en algunos casos los economistas y los gobiernos están reaccionando como si estuviesen en los problemas anteriores. Y la verdad es que la coyuntura ya había cambiado notablemente. Y él se pregunta, ¿qué es lo que hay que hacer?, y se responde: meterse dentro del problema, estudiar el problema en sus diferentes manifestaciones, compartir con los colegas, discutir, analizar, investigar, esa es la cuestión.
Y hasta aquí llegó la entrevista con el profesor Maza, en un muy discreto apartamento, muy austero y sencillo apartamento sobre la avenida Libertadora a la altura de Los Caobos, que reflejaba perfectamente su personalidad. Un hombre austero, comedido, de palabras precisas, con un discurso cascada. Uno le preguntaba y el profesor Maza arrancaba como un tren que va avanzando con argumentos, dando elementos, alimentando sus explicaciones, y de pronto se detenía y esperaba otra pregunta.
Se ve que era un hombre ya a los 86 años que tenía muchísimos años en el diálogo, que es algo que los profesores tienen muy desarrollado cuando tienen una actitud interactiva con sus alumnos, cuando enseñan socráticamente, que es preguntando y respondiendo, porque los profesores que dan clases magistrales no cultivan el diálogo sino el monólogo. Pero este no es el caso del profesor Maza Zavala evidentemente.
Y además, como él mismo confesó, pasó 10 años de diputado en el Congreso Nacional y varios años como director en el Banco Central de Venezuela y en los directorios, lo que ocurre es eso. Es un diálogo, una discusión donde se argumenta, se reciben observaciones y se llega a algunas conclusiones.
Bien, hasta aquí el programa de hoy, esta segunda parte de la entrevista con el profesor Maza Zavala, ocurrida en 2009. En el próximo programa continuaremos con esta serie de Excepcionales venezolanos, este es el programa número 10 de la serie y la segunda parte de la conversación con Domingo Felipe Maza Zavala. Bueno, ha sido un placer como siempre hablar para ustedes.
Soy Rafael Arráiz Lucca, esto es Venezolanos, un programa sobre el país y su historia. Me acompañan en la producción Inmaculada Sebastián o Fernando Camacho, y en la dirección técnica Giancarlo Caravaggio. A mí me consiguen en mi correo electrónico rafaelarraiz@hotmail.com y en Twitter, arroba Rafael Arráiz. Hasta nuestro próximo encuentro.
Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org